¿PODREMOS LOS SALVADOREÑOS?


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Creo que cuando Japón salió derrotado, después de recibir dos bombas atómicas, en la Segunda Guerra Mundial, replanteó su camino a seguir. Por supuesto que tenía como base su milenaria cultura. En sus venas los japoneses tenían la paciencia, la honradez, el respeto hacia los mayores y otros valores positivos. A mediados del siglo XX la gente del Japón trabajó duramente e incentivó la imaginación; los inventos nipones se multiplicaron y su tenacidad para fabricarlos y venderlos se extendió alrededor del mundo. Le dieron importancia capital a la educación.

Lo que sucedió en Japón lo he escrito como mucha simpleza; pero obviamente todo el proceso fue mucho más complejo. Sin embargo, el meollo del asunto es que la gente del Japón trabajó unida, con esfuerzo, sin egoísmo ni mezquindad, para hacer de su patria un país mejor.

¿Y en El Salvador qué ha pasado? Bueno, estoy conciente que los antecedentes históricos de El Salvador son totalmente diferentes a los de Japón. Nosotros provenimos de una sangrienta conquista y de un mestizaje violento. Luego hemos tenido que sufrir durante los últimos dos siglos la opresión de la oligarquía a través de sus instrumentos favoritos: las dictaduras militares y la ignorancia repartida como dulces a los más pobres.

Ahora bien, no puedo negar que hay salvadoreños muy patriotas que se han sacrificado durante toda su vida para hacer de El Salvador un país más grande. Lo han hecho trabajando más horas de lo que lo han hecho otros y lo han hecho decentemente. Comerciantes, empresarios, médicos, soldadores, carpinteros, etc. todos entregados. Madres que con el sudor de su frente han criado a sus hijos. Padres que abandonaron su país hacia un territorio lejano en busca de un futuro superior. ¿Y cómo olvidarnos de los muchos salvadoreños que arriesgaron sus vidas y hasta la perdieron luchando en una guerra civil, llenos de esperanza, imaginando un El Salvador diferente?

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Nuestro país tiene gente de muy buen corazón y talentosa. Pero debemos también, como sociedad, dejar atrás ya algunos vicios que nos denigran. Debemos valorar a las personas por su capacidad y no por el compadrazgo, cambiar el egoísmo enfermizo por el bien común, el malinchismo por el verdadero amor a nuestros compatriotas.

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Ojalá esto lo entendiéramos todos los salvadoreños, que los padres y madres se lo enseñaran con el ejemplo a sus hijos, que los maestros lo divulgaran con dignidad en las escuelas; pero esencialmente que lo entendiera un grupo especial, muy especial, de coterráneos: los políticos vividores. No me refiero a todos los políticos. Me refiero a aquellos hombres y mujeres, de todos los partidos políticos, que han hecho de la política su medio de vida, su medio para enriquecerse ilícitamente. Ellos desconocen el significado profundo de la palabra solidaridad.

¿Podremos los salvadoreños hacer de El Salvador un país próspero como lo han hecho los japoneses con su país?

La Política es el arte de servir, no de servirse.

Texto:
Óscar Perdomo León

Fotografías 1 y 3 tomadas por Orlando Valencia y extraídas de su blog:
http://orlandovalenciamartell-photographer.blogspot.com/2008/08/at-night.html
La ilustración artística (# 2 ) de Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue extraída del blog A TRIP TO MY MIND:
http://www.atriptomymind.blogspot.com/

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