¿INDEPENDENCIA?


Yo respeto y amo los símbolos patrios, como nuestro himno y nuestra bandera, que de alguna manera nos unifica a los salvadoreños. Me gusta también ver los desfiles, con sus bandas de paz y sus cachiporristas. Pero no estoy de acuerdo que celebremos cada 15 de septiembre nuestra Independencia sin ser reflexivos.

Es cierto que nos independizamos de España hace 188 años; pero es verdad también que esa independencia no benefició a todo El Salvador; sino más bien a una pequeña oligarquía criolla, una minoría de raza blanca que eran hijos de españoles nacidos en estas tierras centroamericanas y que representaban apenas un 3 % de toda la población.

Por eso no es de extrañar que con sólo 11 años después de haberse firmado el Acta de Independencia, es decir, en 1832, se realizara el levantamiento campesino de los indios nonualcos, dirigidos por Anastasio Aquino, ya que se les estaban arrebatando sus tierras comunales y además pesaban sobre ellos grandes impuestos, así como maltratos y humillaciones.

Es decir, que ni las riquezas ni la justicia se distribuyeron de manera equitativa para todos a partir de la Independencia de España. ¿Cómo se iba a convertir entonces en un país de avanzada nuestro El Salvador cuando a los indígenas y a los mestizos -más del 95 % de la población- se les veía con desprecio y se les trataba como ciudadanos de segunda categoría?

¿Somos entonces independientes, cuando el mayor anhelo de los salvadoreños pobres es escapar de este terruño, que llamamos patria, para buscar un mejor futuro en otro país?

¿Somos independientes realmente cuando el gobierno de Los Estados Unidos de América se ha entrometido en nuestros asuntos desde principios del siglo XX hasta nuestros días? Los Estados Unidos fueron los propulsores de las numerosas dictaduras militares que sufrió nuestro país durante largas décadas. Los Estados Unidos le daban más de un millón de dólares diarios al ejército salvadoreño para combatir a la guerrilla revolucionaria que buscaba efectuar cambios que beneficiaran a nuestro pueblo. Los Estados Unidos impusieron el neoliberalismo que tanto daño ha causado a la economía de los más pobres.

El Salvador será un país independiente el día en que los políticos decidan hacer las cosas sin egoísmo y pensando en nuestros más sufridos compatriotas. Será un país independiente el día en que las minorías que ostentan el poder –y que están representadas por los partidos de derecha- deseen de corazón vivir en un país pujante del que puedan sentirse orgullosos ante cualquier país del mundo.

El párrafo anterior es tan difícil de que ocurra en la realidad, por lo que no nos queda al pueblo otra cosa más que luchar día a día por conseguir las cosas que en otros países es lo más natural del mundo, como tener derecho a la libre expresión, trabajar por un salario digno, erradicar la pobreza y conseguir la salud y la educación universal.

Texto y fotografías:
Óscar Perdomo León

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