LAS Y LOS…


Creo firmemente que los hombres y las mujeres debemos tener los mismos derechos y las mismas obligaciones como ciudadanos de un país que aspira a ser civilizado y democrático. Y estoy tan convencido de lo que creo porque tengo varias mujeres a mi alrededor que me recuerdan que no es justo que haya discriminación hacia ellas: mi madre, mi hermana, mi esposa y mis dos hijas.

Claro que cuando se habla de que debe haber un número más equilibrado entre hombres y mujeres, en los trabajos y en todas las áreas del quehacer humano, no puedo más que decir que estoy de acuerdo, toda vez que el puesto lo ocupe una mujer que reúna las características que éste requiera. Por eso pienso que las mujeres tienen que seguir preparándose, educándose, porque su capacidad de lograr cosas buenas es grande.

Ahora bien, no estoy de acuerdo cuando una mujer avanza en un trabajo, no por su capacidad de desempeño laboral, sino porque usa “sus encantos femeninos” –ustedes saben de qué les hablo- para seducir y manipular a su favor al jefe. Creo que este comportamiento todos lo hemos visto alguna vez. Podría decirse –para restarle un poco de lo indecoroso- que es quizás un mecanismo de defensa de la mujer al verse siempre discriminada en la sociedad. Sobre la debilidad y la corrupción del hombre en este caso no tengo por supuesto comentarios favorables.


Tampoco estoy de acuerdo con arruinar nuestro bello idioma, diciendo a cada rato “las y los salvadoreños…”. Algunos han llegado al extremo de andar diciendo: “…las y los ballenas y ballenos…”. ¡Por favor! ¿Se imaginan que hubiese sido de los libros de García Márquez o de Salarrué si se hubieran puesto a escribir así? Creo que nuestro idioma tiene sus formas y giros propios bastante interesantes. No niego que las palabras tengan una carga social e histórica; pero hay cosas que se sobreentienden. Para mí lo más importante es el respeto hacia los seres humanos, con hechos.

Se los voy a decir de una manera muy sencilla: yo nunca voy a desear un mal para mis hijas, mis niñas que ya casi son mujeres; es decir, por el mismo amor que les tengo no puedo más que ansiar que en nuestro país haya más justicia para el ser humano en general.

Texto:

Óscar Perdomo León

Collage:

Óscar Perdomo León.

(Lo hice usando fotografías de mi hermana Wendy).

Dibujo:

Mayra Alfaro

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