UN POCO DE URBANIDAD NO CUESTA NADA


Mientras en nuestro país hay problemas tan grandes como la pobreza, la baja educación, la violencia y la falta de justicia, quizás el tema del que les voy a hablar hoy les puede sonar superfluo; pero en realidad no lo es.

Me pasaron recientemente varias experiencias poco gratas. Contaré dos de ellas. No mencionaré los nombres de los involucrados ni de la empresa; esos detalles no son importantes aquí, sino el tema.

1-Invité a una persona (y a una amiga de ella) a participar en un video musical y quedó de contestarme por la noche. Eso fue hace veintiséis días. Aún no me ha dado una respuesta. O en realidad sí, de una manera tácita.

Me pregunto, ¿en todo este tiempo que ha pasado, esa persona no ha tenido un minuto para escribirme un par de líneas para decir que no puede o que no está interesada en hacer el videoclip?

2-Solicité ayuda a una pequeña empresa para realizar un trabajo. Y cuando íbamos a medias en el proyecto, el dueño se mostró molesto y muy poco colaborador. Me fui entonces, pero quedaron en avisarme cuando podían volver a atenderme. Y aún espero su llamada. Eso fue hace veinticinco días.

¿No debería esa pequeña empresa tratar bien a sus clientes e intentar terminar el trabajo pendiente?

***

Damos un trato especial a nuestros seres queridos y eso es natural.

Pero si en las relaciones diarias entre personas no cercanas no hay amor ni verdadera amistad, lo más importante y urbano para la sana convivencia es tener, al menos, un poco de responsabilidad y cortesía.

Escrito por

Óscar Perdomo León

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