FESTIVAL DE JAZZ DEL PASEO EL CARMEN 2016. Fotos y video

Nadia Maltez y su grupo

El 30 de abril de 2016 se realizó El Festival de Jazz en el Paseo El Carmen, en Tecla (El Salvador), enmarcado en el “Día Internacional del Jazz”, declarado por la UNESCO.

El evento fue organizado por el distrito cultural de la Alcaldía de Santa Tecla, aunque recibió una ayuda invaluable de parte de Carlos Bautista, reconocido conocedor y promotor del jazz en nuestro país, quien fungió como productor; fue él quien consiguió a los músicos participantes, armó la promoción, la gira de medios y la logística del día del festival. Además Bautista también armó el audio y el montaje, junto con un socio, Manrique Hernández.

Hubo seis grupos musicales nacionales y dos extranjeros y el evento se desarrolló de manera ordenada y con gran éxito.

Nadia Maltez
Nadia Maltez

Hubo tres escenarios en donde a las 6:30 p.m. empezaron a tocar simultáneamente varios grupos.

Juan Carlos Romero Cárcamo, bajista de Proyecto Acústico.
Juan Carlos Romero Cárcamo, bajista de Proyecto Acústico.

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RELATO-POEMA. Miles Davis

Miles Davis

En su piel la noche se había visto en un espejo. Y en su alma,

toda una raza se vio a sí misma.

Su trompeta no toca,

canta.

Su corazón no late,

grita serenamente .

***

Hijo de un odontólogo neoyorquino, se le impuso la tarea de estudiar y tocar música académica. Pero una música intensa que iba pegada a su piel, como sudor, como perfume luminoso, como sangre sobre los cuerpos,

decantada,

extraída con violencia,

de los moribundos,

de sus ancestros sometidos y oscuros,

recogida

y elevada con dignidad,

a fuerza de instinto y belleza,

explotó

en una sola palabra:

J a z z .

***

Sueño imposible: 02 de Marzo de 1959.

Una mano oscura y fuerte se posó sobre mi hombro y de los labios de él salieron las palabras inesperadas pero esperadas una y otra vez:

-Tengo prisa, pero quise venir a saludarte.

-¿Adonde vas, Miles?

-A intentar grabar con unos hermanos.

-¿Standards o algo nuevo?

Y mostrándome unas partituras hechas de prisa y con fuego, me contestó:

-Algo nuevo. Hace apenas unas horas he compuesto esto. Está inconcluso; pero los muchachos y yo lo resolveremos en el camino.

Y luego Miles agregó con humildad:

-Ellos tendrán que hacer la mayor parte…

***

Hermosa oscuridad brillante,

trompeta volando sin alas y divina,

aniquilador de barreras,

constructor de edificios

musicales,

he sabido oír tus lamentos y tus alegrías…

Digno Miles: te he entendido, te he escuchado.

Te he visto tocar,

maravillosa negrura,

con una mano el cielo

y con la otra el infierno…

Le has dado a mis días

y a mis oídos

alegría y felicidad

inagotables.

***

Escrito por

Óscar Perdomo León

***

Dibujo de Miles Davis hecho por Vanessa Holley, tomado del libro “Jazz para principiantes”, de Ron David.

***

BLUE IN GREEN. Miles Davis

***

SEIS BELLAS VERSIONES DE SUMMERTIME

George Gershwin

Summertime es ya un clásico, un standard del jazz, que fue compuesto por George Gershwin en 1933, como parte de la ópera Porgy y Bess, estrenada en 1935. La  letra fue hecha por DuBose Heyward, Dorothy Heyward e Ira Gershwin. Se dice que ha tenido 32, 000 versiones. No las he escuchado todas, por supuesto; pero aquí les presentaré, de las que he  escuchado, algunas de mis favoritas.

La primera es la versión en vivo de 1975 de George Benson.

La versión de Sara Vaughan, de 1957, es realmente una maravilla.

Otra de mis versiones favoritas es la de Miles Davis y Gil Evans, grabada en 1958.

 Una de las más exitosas, económicamente hablando, fue la versión de Billy Stewart, de 1966.

El gran saxofonista Charlie Parker también hizo su versión.

Gracias a Carlos Bautista, gran promotor del jazz en nuestro país, pude conocer esta última versión que les presento. Es una de las más bellas. Es un dúo nada más y nada menos que de Ella Fitzgerald yLouis Armstrong.

LETRA DE SUMMERTIME

Summertime

and the livin’ is easy.

Fish are jumpin’

and the cotton is high.

Your daddy’s rich

and your mamma’s good lookin.’

So hush little baby,

don’t you cry.

One of these mornings

you’re going to rise up singing,

then you’ll spread your wings

and you’ll take to the sky.

But till that morning

there’s a’nothing can harm you

with daddy and mamma standing by.

Texto:

Óscar Perdomo León

KIND OF BLUE. Un álbum de Miles Davis. Documental.

La primera vez que escuche el álbum “Kind of blue”de Miles Davis fue para mí como chocar contra algo totalmente desconocido, pero suave, atrayente, gratificante al oído.  Aunque ya había escuchado jazz y me había comprado algunos discos de gente como Gerry Mulligan, Charlie Parker o Sarah Vaughan, por mencionar algunos, al principio no entendí muy bien de qué se trataba lo que estaba escuchando; el primer número del álbum, “So what”, me dejó como flotando en un mundo musical en el que nunca había estado. Después de tres veces de escucharlo seguido todo el álbum, me di cuenta, tan tempranamente, que me había vuelto irremediablemente adicto al “Kind of blue”, una sana dependencia que aún conservo hasta el presente día.

En el folleto que trae el disco dice que todos los temas fueron grabados en la primera toma, como un tipo de arte visual japonés que se hace de un solo trazo, sin levantar el pincel, sin interrupciones, con la intención de que lo espontáneo sea lo más importante; así también estos músicos trabajaron con ese espíritu en la improvisación musical -tan característica del jazz-, y en la cual las ideas que se usaron fueron las iniciales, las que espontáneamente salieron primero. ¡Estamos hablando nada más ni nada menos que de verdaderos virtuosos y genios de la música!

El álbum está compuesto por 5 temas:

“So What”

“Freddie Freeloader”

“Blue in Green”

“All Blues”

“Flamenco Sketches”

Sobre el tema tres del álbum, “Blue in green“, ya había escrito antes algo sobre él. Pero entre las cosas que dije podría rescatar lo siguiente: «Esta composición musical es lenta y empieza con un piano sereno. La entrada de la trompeta con sordina de Miles es alta y limpia, melódica y triste; es una de esas ejecuciones intachablemente perfectas, llena de vida y de fuerza. Continúa el piano de Bill Evans que suena sobrio, muy bien tocado pero sin querer robarse el show. Le sigue la sublime interpretación de John Coltrane que es algo tan fuera de serie, sin pedantería técnica, con una sensualidad inherente, con una compleja sencillez tan bella que puede dejar a cualquiera estupefacto. Vuelve la trompeta de Miles como con la intención de reafirmar y luego cerrar el ciclo melódico. Baja el telón musical Bill Evans con una nostálgica serie de notas pausadas.»

Grabando el “Kind of blue”. De izquierda a derecha: John Clotrane, Cannonball Adderley, Miles Davis y Gil Evans.

Hace algún tiempo escribí sobre mi admiración hacia Miles Davis. Y escribí también sobre las grabaciones que hizo Miles Davis junto a Gil Evans.

Pero volviendo al “Kind of blue” de Miles Davis, podría decir que es un álbum que me ha llevado del desconcierto, al asombro; del desconocimiento, al novedoso entendimiento de un tipo diferente de jazz; de la tristeza, a la alegría y la fascinación… Es un álbum inolvidable, una obra de arte única e irrepetible… Como dijo Herbie Hancock: “Es una piedra angular de la música grabada, no sólo para el jazz, sino una piedra angular para la música.”

Por eso, esta vez quiero compartir con ustedes este documental tan interesante, “Kind of blue/Made in heaven”, que me encontré en la red. Lo único es que está en inglés (y subtitulado en francés), pero algo se entiende. Está dividido en tres partes; se los dejo aquí. Que lo disfruten.

Kind Of Blue / Made In Heaven. Primera parte.

Kind Of Blue / Made In Heaven. Segunda parte.

Kind Of Blue / Made In Heaven. Tercera parte.

Texto:

Óscar Perdomo León

Post data: Gracias a mi amigo Salvador Góchez Peñate, por regalarme dos copias originales de este maravilloso álbum.
Fotografías extraídas de Google.

JAZZ LATINO. 30 minutos de Jazz (en la radio YSUCA). Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero Cárcamo, en 2002.

Hace ya 11 años que conduje, gracias a la venia de Carlos Ayala (director de radio YSUCA, 91.7 F.M.), un programa que se llamaba «30 minutos de jazz», el cual se mantuvo vivo por aproximadamente 1 año y medio.

UN POCO DE HISTORIA

30 minutos de jazz fue un programa radial que se me ocurrió hacer allá por el año de 2001. Un día eché en mi carro la pequeña colección que tenía de discos compactos, originales, de música jazz y me fui a hablar con Carlos Ayala.  Lo primero que hice fue colocar la gran pila de discos sobre su escritorio y le propuse hacer una vez a la semana el programa. Carlos Ayala, que era la primera vez que me veía, se me quedó mirando y luego me dijo: “Subí. Hacé un demo y yo te llamo después.” Subí a la segunda planta y lo grabé. Recuerdo que la introducción la hice con la música de Charles Mingus.

Me fui esperanzado. Pero al día siguiente me dije a mí mismo que todo era una locura: Carlos Ayala no iba a llamarme. ¿Quién quería escuchar música jazz en El Salvador? Seguramente que dos o tres  pelones, como decimos por aquí. ¿Le daría Carlos Ayala un programa de radio a  un médico sin ninguna experiencia en la radio? Él ni siquiera me conocía…

Y sin embargo, a la semana de grabar el demo, Carlos Ayala me llamó y me dijo que salíamos al aire en una semana. El programa era producido por mi persona y además yo mismo hacía el papel de locutor. En la consola de música casi siempre había alguien ayudándome.

Fue una experiencia muy bonita para mí, porque me dio la oportunidad de compartir con la gente, música que a mí me emocionaba. Además, para mantener el programa con bastante calidad y variedad en la música, me vi en la necesidad de conseguir más y más música, todo lo cual me llevó a conocer a muchos músicos de este maravilloso género musical que yo nunca había escuchado antes o a profundizar en la obra de otros que sí ya conocía.

Pero además de la música, tuve también algunas veces a invitados especiales, con los que podíamos hablar sobre el jazz y sobre los músicos de este género musical tan complejo y difícil de interpretar.

***

Este día quiero compartir con ustedes uno de los programas que hice, en el cual estuvo acompañándome, como invitado, el músico salvadoreño Carlos Romero Cárcamo, con quien pude hablar de varios tópicos, todos alrededor del jazz latino, y sobre su visión del futuro de este arte en El Salvador. Además, entre plática y plática, pudimos disfrutar de música que él traía especialmente para el programa, como la de Paquito D´Rivera y la de Emilio Salvador, entre otros.

Carlos Romero Cárcamo

Esta entrevista ya la había publicado en julio del 2011, en fragmentos,  pero esta vez se las traigo, completa y continua, con música y todo.

Los dejo, pues, sin más preámbulos, con la entrevista a Carlos Romero. Que la disfruten.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías:

Lester Bonilla

y  Óscar Perdomo León

CALLE 54. Un documental de Fernando Trueba.

A principios de este año escribí lo siguiente: «Fernando Trueba ya me había capturado positivamente con su documental sobre jazz latino “Calle 54″, un verdadero festín para los que amamos la combinación de música y cine, combinación que siempre se ha dado, es cierto, pero que es mejor si la actriz principal de la película es la música.» Una afirmación que sigo sosteniendo.

Este documental, que vio la luz en el año 2000, es en verdad una verdadera delicia para aquellos que adoramos la música y es también muy educativo con respecto a conocer el origen del jazz latino y enfrentarnos con algunos de sus mejores estilos y exponentes.  El jazz hecho por los músicos de origen latino, entre españoles, cubanos, brasileños, puertorriqueños, venezolanos, argentinos y dominicanos (principales actores de este documental), siempre ha tenido ese sabor propio del trópico o del calor humano propio del latino, con sus diferencias, por supuesto. Todo ese ritmo ha sido arrancado de África para fundirlo con la armonía occidental.

Empieza Fernando Trueba diciendo: “A principios de los ´80 un amigo me regaló un disco que complicó mi vida: me convertí en un adicto al jazz latino”. Y a partir de ahí, la música tocada por verdaderos genios y prodigiosos lo envuelve a uno en una atmósfera única, en la que no niego que derramé un par de lágrimas de la emoción mientras escuchaba. Es inevitable desconectarse de esa avalancha de corcheas, blancas, negras y semicorcheas, flotando como ángeles y demonios sobre nuestros oídos.  Como dijo Roque Dalton: “Nada me hace llorar sino el amor”; yo digo, plagiando a Dalton (o mejor dicho, parafraseando, para que no se oiga tan mal): «Nada me hace llorar sino la música y el amor».

Muchos y grandiosos músicos participan es este documental; pero Trueba se centra principalmente, en orden de aparición, en el cubano Paquito D´ Rivera, la brasileña Eliane Elías, el español Chano Domínguez, los puertorriqueños Jerry y Andy González, el dominicano Michel Camilo, el argentino Gato Barbieri, el puertorriqueño Tito Puente, el cubano Chucho Valdés, el cubano Arturo “Chico” O´Farril, los cubanos Bebo Valdés e Israel “Cachao” López, pasando por un ensamble de percusión y bajo (con una pareja de baile incluido) entre los que destacan Carlos “Patato” Valdés y Orlando “Puntilla” Ríos, finalizando con el dúo de padre e hijo: Bebo y Chuco tocando dos pianos; cierra el documental con una descarga del grupo de Jerry González mientras van saliendo los créditos de todos los músicos participantes .

A Horacio “El Negro” Hernández, quien toca en este documental en la big band de Chico O´Farril y en el trío de Michel Camilo, tuve la oportunidad de escucharlo en vivo, en San Salvador, hace ya algunos años, en una venta de instrumentos musicales que está cerca de La Campana; fue una experiencia espectacular; me pareció que Hernández era un extraterrestre de la batería que tocaba un ritmo diferente al mismo tiempo con cada una de sus cuatro extremidades.

He aquí, pues, a continuación una probadita de este maravilloso tesoro del cine y la música: Calle 54. Escucharemos y veremos “Panamericana”, la composición interpretada y dirigida por Paquito D´ Rivera,  con la cual inicia este documental.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen extraída de: http://www.google.com.sv/search?hl=es&cp=7&gs_id=5&xhr=t&q=calle+54&gs_sm=&gs_upl=&biw=1280&bih=699&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi

ALGO MÁS SOBRE VERSIONES: “My funny Valentine”, interpretada por Arturo Sandoval y Ella Fitzgerald.

Ella Fitzgerald

SÍ, “MY FUNNY VALENTINE”. Y DE PASO “TÚ ME ACOSTUMBRASTE”.

Las diferentes versiones de “My funny Valentine”  que he escuchado me han dejado satisfecho. Es una composición musical publicada por primera vez en 1937 y escrita por Richard Rodgers y Lorenz Hart. Desde entonces una infinidad de artistas la han retomado para darle su propio estilo, como Frank Sinatra, Miles Davis, Sara Vaughan, Barbra Streisand, Stan Getz, por mencionar algunos.

Una de las versiones que más me ha impresionado es una grabación en vivo de 1974 del trompetista Chet Baker y del saxofonista barítono Gerry Mulligan; esa es una verdadera obra de arte. La mejor, en mi humilde opinión.

Pero hay una versión que me tiene hechizado y que hace poco he escuchado. Es una grabación casera que hizo a capella la grandiosa cantante Ella Fitzgerald.

 

Hace algunos años me compré un disco del cubano Arturo Sandoval, en donde él hace un homenaje cronológico a varios trompetistas y uno de los temas que interpreta es “My funny Valentine”, como un honor y admiración hacia Chet Baker (quien acostumbraba tocar la trompeta y a veces cantar, aunque en la versión que mencioné de él arriba no canta) y Arturo no sólo toca en esa grabación la trompeta, sino que también canta.

Arturo Sandoval

Y, para los que no lo sepan, Arturo Sandoval no sólo es un magnífico trompetista, sino también un gran pianista, que ha interpretado varios géneros musicales (entre ellos principalmente el Jazz y la música académica, sin dejar atrás por supuesto el bolero, el son y toda la música propia de Cuba).  Y aquí lo encontré en YouTube a Arturo, esta vez tocando el piano y cantando “My funny Valentine”; previamente y en una muy buena combinación, canta con él Malena Burke “Tú me acostumbraste“, el famoso y conocido bolero que el cubano Frank Domínguez escribió en 1957 y que también, al igual que “My funny Valentine”, ha sido versionado por innumerables artistas, como Caetano Veloso, Chavela Vargas y Olga Guillot, por mencionar algunos.

He aquí pues el popurrí del que les hablaba.

Las versiones, cuando son hechas con el corazón, rejuvenecen la música y le agregan un par de ingredientes que no conocíamos y que a mí, en particular, me hacen muy feliz.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas de:
http://latrompeta.tripod.com/trompetistas.html
http://www.videos-musicales.net/ficha/Ella-Fitzgerald.html

 

BLUE IN GREEN de Miles Davis

Portada del álbum «Kind of blue»

«Blue in green» es una composición musical del género jazz que ha calado hondamente en mi corazón. Es relativamente corta, ya que dura apenas 5 minutos con 37 segundos. Pertenece al «Kind of blue» de Miles Davis.

Mi primer contacto con este álbum fue a finales del año 2001; pero confieso que lo absorbí hasta principios del año 2002, época en que pasé muchas horas de mi vida en Santa Ana, ciudad en la que estuve trabajando y que me gustaba mucho por su mezcla de urbe moderna con pueblón con olor a siglo pasado. De tal manera que cada vez que escucho «Blue in green» no puedo dejar de relacionarla un poco con esa linda ciudad de occidente.

El álbum de estudio «Kind of blue” vio la luz en el año de 1959 y es una obra maestra de arte, constituida por cinco números especiales: «So what», «Freddie Freeloader», «Blue in green», « All blues» y «Flamenco sketches».

“La grabación tuvo lugar en el 30th Street Studio de la Columbia Records en la ciudad de Nueva York en apenas diez horas repartidas en dos días, el 2 de marzo y el 22 de abril de 1959.” (1)

La trompeta es ejecutada por Miles Davis, el saxofón tenor por John Coltrane, el piano por Bill Evans, el contrabajo por Paul Chambers y la batería por Jimmy Cobb. El saxofón alto fue tocado en este álbum por Julian “Cannonball” Adderley.

Es importante saber que en el folleto adjunto al álbum se menciona que “Cannonball” Adderley tocó en todo el álbum el saxofón alto, excepto en «Blue in green».

De izquierda a derecha: Coltrane, “Cannonball”, Davis y Evans.

  

 

Esta composición musical es lenta y empieza con un piano sereno. La entrada de la trompeta con sordina de Miles es alta y limpia, melódica y triste; es una de esas ejecuciones intachablemente perfectas, llena de vida y de fuerza. Continúa el piano de Bill Evans que suena sobrio, muy bien tocado pero sin querer robarse el show. Le sigue la sublime interpretación de John Coltrane que es algo tan fuera de serie, sin pedantería técnica, con una sensualidad inherente, con una compleja sencillez tan bella que puede dejar a cualquiera estupefacto. Vuelve la trompeta de Miles como con la intención de reafirmar y luego cerrar el ciclo melódico. Baja el telón musical Bill Evans con una nostálgica serie de notas pausadas.

Con respecto a la autoría del tema Antonio Martín dice lo siguiente: “Aunque en los créditos solo se atribuya a Miles Davis como compositor de los temas, Bill Evans aportó «Blue In Green» y en «Flamenco Sketches» participó junto a Davis en su composición.” (2)
 

Para quienes no hayan escuchado nunca esta pieza de arte del siglo XX y se sientan interesados en conocerla, pueden seguir este enlace: http://www.youtube.com/watch?v=PoPL7BExSQU&feature=fvst

«Blue in green» es una auténtica obra maestra. Es una síntesis de todo lo que es el álbum «Kind of blue»: una amalgama de virtuosismo e ingeniosidad musical, una verdadera joya que ya es parte de mi vida.
 

Texto:

Óscar Perdomo León



 

 

 

(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Kind_of_Blue

 

(2) TOMAJAZZ, Perfiles: http://www.tomajazz.com/musicos/miles/davis_kindof.htm

 

Fotografía de la portada del álbum Kind o blue extraída de http://search.creativecommons.org/?q=blue+in+green&sourceid=Mozilla-search

 

Fotografía de la grabación del Kind of blue extraída de http://search.creativecommons.org/?q=bill+evans+y+miles+davis&sourceid=Mozilla-search

LO MEJOR DE MILES DAVIS Y GIL EVANS

Gil Evans y, fumando, Miles Davis *

Creo que para los amantes del Jazz el disco de recopilación The best of Miles Davis/Gil Evans fue un gran suceso. Para mí fue mi boleto de entrada al mundo de Miles Davis. Desde que lo oí la primera vez me enamoré de las interpretaciones tan originales de Miles Davis y comprendí que tenía que escuchar “toda” su música. Así llegué después al Kind of blue y otros discos. Miles Davis es un genio tocando el bugle y la trompeta.

UN POCO DE HISTORIA
En agosto de 1948 Miles Davis (1926-91) formó un ensamble de nueve músicos, el cual él mismo describió como un “laboratorio cool de experimentación”. En el experimento participó en los arreglos el canadiense Gil Evans (1912-88). La colaboración de estos dos músicos dio al Jazz uno de los aportes más grandes que ha recibido este género musical. Entre1949 y 1950, el ensamble de Davis y Evans tuvieron varias sesiones que desembocaron en varias grabaciones, las cuales terminaron siendo un álbum que se llamó “El nacimiento del Cool”. Había nacido un nuevo estilo de Jazz, el Cool Jazz.

Portada del disco “El nacimiento del Cool”

¿QUÉ ES EL COOL JAZZ?
“Las sesiones del ensamble de nueve músicos fueron «cool» en el sentido que ellos ponían mucho más énfasis en la pre-composición y mucho menos en la improvisación, una abordaje que demandaba control intelectual y restricción emocional. La tendencia propia de Davis a tocar sin la adición del vibrado expresivo, fue un factor crucial en el nuevo sonido y una forma tangible en la cual su estilo influenció a los trompetistas posteriores”. (1)

El Cool Jazz es “una música etérea, flotante que usa cornos franceses, arreglos complejos y solos delicadamente tejidos.”(2)

El BeBop, creado principalmente por Dizzy Gillespie, Kenny Clark, Thelonious Monk y Charlie (Bird) Parker era el estilo jazístico revolucionario que había nacido en los años ´40. El Cool Jazz surgió como una respuesta contraria al estilo BeBop.

Ron David, refiriéndose a Miles Davis, describe de la siguiente manera el nacimiento del Cool Jazz: “De acuerdo a los apócrifos del Jazz, Miles hizo un inventario de sus propias limitaciones como trompetista y decidió que tratar de tocar más rápido, más agudo y más caliente que todos los demás era una empresa condenada al fracaso. (¿Quién es capaz de tocar más rápido, más agudo y más caliente que Dizzy?) Con la primera audición no puedes más que asombrarte por lo rápido que tocan Diz y Bird. Después de escucharlos unas pocas veces, te das cuenta de que no sólo son ejecutantes rápidos, son pensadores imposiblemente rápidos, especialmente Bird. Miles, a diferencia de Bird y Diz, no es un pensador resplandecientemente rápido. Pero es un pensador profundo. Así que Miles toma el enfoque opuesto: toca más grave, lento y tranquilo que cualquier otro.” (3)

**
Más adelante, en 1957, Miles Davis y Gil Evans se vuelven a unir y dan a luz un álbum conocido como Miles ahead. “Nunca antes el lirismo de Davis había recibido una vitrina tan adecuada”. (4)

Luego grabaron Porgy and Bess y entre 1959 y 1960 grabaron Sketches of Spain, en donde sobresale el adagio del Concierto de Aranjuez.

The best of Miles Davis/Gil Evans ***

Entre mis composiciones favoritas que forman el álbum The best of Miles Davis/Gil Evans están My ship (Gershwin), My man´s gone now (Gershwin), Summertime (Gershwin), Corcovado (Antonio Carlos Jobim) y The time of the Barracudas (Davis-Evans).

En My man´s gone now me gusta el contraste del inicio, que es triste, lento y apacible, y el bugle de Miles tiene un acompañamiento muy elaborado; pero ya acercándose al final de la composición, todos los vientos metales, incluyendo a Miles, se van pausadamente a los agudos con una intensidad que me para los pelos del cuerpo. Y luego, todos paulatinamente vuelven a lo sosegado y a la profunda serenidad.

The best of Miles Davis/Gil Evans, un disco necesario.

Óscar Perdomo León

(1) Mervyn Cooke, “Jazz”, Thames and Hudson Ltd, London, 1998, p. 140

(2) Ron David, “Jazz para principiantes”, Errepar, Buenos Aires, Argentina, 1998, p. 58

(3) Ron David, “Jazz para principiantes”, Errepar, Buenos Aires, Argentina, 1998, p. 58

(4) Bill Kirchner, “Their 40-year friendship”, “The best of Miles Davis/Gil Evans”, 1997, p. 9

Fotografías: * tomada por Vern Smith y ** y *** tomadas por Don Hunstein.

DOS VOCES EN EL JAZZ

En la historia del Jazz ha habido -y hay- cantantes muy buenas en este género musical; pero de entre las que yo he escuchado hay dos voces que llenan –y a veces sobrepasan- todas mis exigencias musicales: Sara Vaughan y Ella Fitzgerald.Ambas tienen un registro vocal admirable y un timbre de voz muy bello. Ambas son muy afinadas y con un excelente sentido del ritmo. Simplemente son geniales. Si no las han escuchado se han perdido de todo un acontecimiento.Hay dos composiciones donde ambas hacen un alarde de calidad y de administración de la voz.En ambas canciones las dos cantantes -por separado- muestran su destreza para manejar el “scat”, que no es más que la improvisación de un trozo musical pero sin letra, o, como lo decimos en español, es tararear una melodía inventada en el momento usando sílabas sin sentido en vez de palabras; es decir, que el cantante tiene que hacer un solo de voz como si lo estuviese haciendo con un instrumento, como el saxofón, por ejemplo. Esto es algo muy difícil de hacer; pero Ella y Sara lo realizan de una manera magistral y lo hacen parecer muy sencillo.

“Lullaby of Birdland” cantada por Sara es una delicia. Entra de golpe con los viento-metales tarareando y luego empieza con la letra, a la cual impregna con su característica vibración de la voz. Hay un breve y sencillo solo de piano que es seguido en forma contrastante por un momentáneo solo de batería y entonces Saradespliega toda su creatividad con su “scat”, intercalándose con diferentes instrumentos musicales, hasta caer nuevamente en la letra y la melodía preestablecida de la canción. Excelente interpretación.

En “Blue skies”, cantada por Ella, inicia con una breve probadita de “scat” que es seguida de la estructura preestablecida de la canción; pero sólo por unos compases, porque Ellapronto se sumerge en un destello increíble de “scat”, el cual continúa haciendo la mayor parte de la canción (que dura en total 3 minutos con 45 segundos), lo cual lo convierte en una experiencia musical inolvidable. A medida que su improvisación avanza se va incorporando cada vez con más intensidad la orquesta, que alcanza, la combinación de amabas –la voz y la orquesta- niveles casi alegremente orgásmicos.

(Recuerdo que Blue skies me fue revelada por mi amigo Carlos Bautista, en la cabina de radio YSUCA –donde yo dirigía hace algunos años el programa “30 minutos de Jazz”.)

Si me preguntan cual de ellas es la mejor, sería como si tratáramos de decidir entre Lennon y McCartney. Creo que el Jazz no sería lo mismo sin el talento que dejaron afortunadamente grabado Sara Vaughan y Ella Fitzgerald, estas dos féminas asombrosas. Un beso respetuoso para ambas.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas de Google.