TRIBUTO A LEONARDO HEREDIA, padre de la radio y la televisión salvadoreñas

Leonardo Heredia. Foto Carlos Hermann Bruch

El locutor Leonardo Heredia (1930-2017), conocido como “La Voz”, falleció este 15 de agosto recién pasado. Heredia era todo un referente de la radio y la televisión salvadoreña, así como también podemos decir que tuvo influencia en la locución centroamericana.

Entre otras cosas, en 1972 grabó uno de los mejores poemas que se han escrito en El Salvador, extraídos del libro “Los nietos del jaguar”, de Pedro Geoffroy Rivas.

Leornardo era el padre de la cineasta  Paula Heredia.

Esta semana en mi blog, está dedicada Leonardo Heredia.

TRES VIDEOS

1-Les dejo aquí dos grabaciones que hizo Heredia: El Hijueputa y La Charada en Che.

2-También les dejo una entrevista que le realizó Tania Libertad Preza a Heredia a finales de julio de 2017.

3-Además, al final, hay un video-homenaje con un texto de Ricardo Villacorta en la voz de Otto Salamanca. Sigue leyendo

LA BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO NO ES SUFICIENTE

TUMBA DE MONSEÑOR ROMERO. Fotografía por Óscar Perdomo León

Puede ser que la beatificación de Óscar Arnulfo Romero les dé completa satisfacción a los católicos (aunque estoy seguro que no a todos los católicos).

Sin embargo para aquellos que no son católicos o para aquellos que no son creyentes, la beatificación de Monseñor Romero no tiene un gran significado, si detrás de toda la ceremonia, ritos, platillos, coros y tambores, la impunidad de su muerte es todavía una cicatriz vergonzosa y dolorosa para el sistema de justicia de El Salvador.

No niego que el hecho de que el Vaticano lo nombrara beato, ha sido ciertamente una aceptación y confirmación de la gran condición moral que Monseñor Romero manejó durante su vida.

Pero es importante no perder de vista por qué se le nombró beato. Porque no fue por “un milagro”, sino por su martirio.

¿Y por qué fue martirizado Monseñor Romero? Pues porque tuvo la valentía de denunciar las injusticias en un El Salvador convulsionado por un clima político represivo y violento. Y eso que él hizo, en aquellos días tan aciagos, lo llevó a cabo con el más sincero amor hacia los desposeídos, hacia los que siempre han estado marginados de la educación y los beneficios de la justicia.

Y esos mismos desposeídos son los que ahora, todos los días, «ocho días a la semana», se largan huyendo de El Salvador, buscando las oportunidades que este país no les brinda.

La beatificación de Monseñor Romero no es suficiente.

La beatificación de Monseñor Romero no es suficiente porque su asesinato, como los de muchos otros, aún está en la impunidad. Y los encargados de hacer justicia, continúan con los brazos cruzados, sólo mirando como el baño de sangre sin castigo, continúa manchando a nuestro querido El Salvador.

Escrito por

Óscar Perdomo León

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Fotografía: Tumba de Monseñor Romero, tomada en el año 2009 por Óscar Perdomo león.
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Artículo relacionado: MONSEÑOR ROMERO Y ROQUE DALTON COMPARTEN ALGO MÁS QUE EL MES DE MAYO

EDUARDO GALEANO DEJA UNA HUELLA PROFUNDA EN AMÉRICA LATINA

EduardoGaleano_Foto_PatriciaCasanova

Eduardo Galeano (fotografía de Patricia Casanova)
Dedicado a Luis Águila.

El uruguayo Eduardo Galeano (1940-2015) estuvo en El Salvador para recibir el doctorado honoris causa en el año 2005. Y es que aquí, como en todos los países de América Latina, Galeano era uno de esos escritores constantemente leídos. Sus opiniones, siempre concentradas, profundamente meditadas e interesantes, tenían mucho eco por estos lares.

En el año 2009 su nombre fue noticia internacional cuando el ex Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, le regaló al Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, un volumen de «Las venas abiertas de América Latina».

La última vez que supe de él fue cuando lo vi hablando en el largometraje documental de Tina Leisch sobre Roque Dalton, «Fusilemos la noche».

Aunque a Galeano se le contabilizan unos 43 libros publicados, su libro «Las venas abiertas de América Latina» es uno de los más leídos de él, es un clásico de la literatura que toca la historia y la economía de América Latina, y es un punto de referencia para muchos latinoamericanos que quieren explicar las raíces de la injusticia social que sufre la gente al sur del río Bravo.

A continuación les presento un artículo que escribimos con mi esposa en el año 2009 sobre «Las venas abiertas de América Latina».

Además, al final de este artículo podrán encontrar, para quienes lo deseen, un enlace para leer el libro completo.

 LAS VENAS que siguen ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA

El clásico libro del uruguayo Eduardo Galeano que inicia con una cita que es como una bofetada para que todos los latinoamericanos despertemos: “… Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez…” (Proclama insurrecional de la Junta Tuitiva en la ciudad de La Paz, 16 de julio de 1809), es una obra que deberían leer las masas empobrecidas y hambrientas de nuestra América, los profesionales, las amas de casa y los comerciantes; debería ser leído también por nuestros políticos (de cualquier corriente de pensamiento), para que tomaran consciencia del verdadero y adecuado papel que les correspondería jugar en la sociedad.

El libro “Las venas abiertas de América Latina” fue publicado por primera vez en 1971, pero pienso que su vigencia es tan fuerte hoy como lo fue hace 38 años. Es uno de los libros más reveladores y conmovedores que he leído en toda mi vida.

Fue escrito luego de una gran investigación por parte del autor, muestra de ello son las innumerables citas que aparecen como pie de página a lo largo de todas sus páginas. Es un viaje detallado por nuestra América que dura 500 años; muchos pueden alegar que “sólo es un libro más de izquierda”, sin embargo dudo mucho que las palabras del Códice Florentino, escrito por el fray Bernardino de Sahún durante la conquista sean de esa ideología: “mucho espanto le causó oír cómo estalla el cañón cómo retumba su estrépito, y cómo se desmaya uno; se le aturden los oídos, Y cuando cae el tiro, una bola de piedra sale de sus entrañas: va lloviendo fuego”. Los hechos son los hechos.

 El origen infame de la historia de nuestros países latinoamericanos, que han sido mil y una vez bañados de sangre y han sido víctimas de las perversas traiciones y juegos sucios de los políticos serviles de los poderosos, tiene como base la misma conquista, la cual fue hecha por ambiciosos e inmorales personajes españoles y portugueses, quienes seducidos por la avidez del poder y las riquezas vendieron sus posesiones en sus países natales para poder costear sus viajes al Nuevo Mundo, usando para someter a nuestros indígenas la infamia, la mentira y la injuria, todo bendecido por la Santa Iglesia (con pocas excepciones de algunos sacerdotes); armas heredadas desde entonces hasta la actualidad y que en definitiva son las que aún nos siguen sometiendo, entorpeciendo intencionalmente el desarrollo y el crecimiento de nuestra gente.

“La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta.”

Nuestra América estaba rebosante de riqueza, los tesoros en piedras preciosas, oro y plata eran grandísimos y cuando los Europeos del Renacimiento “clavaron su bota” en nuestro continente los saquearon sin misericordia y pensando que esas fuentes de riqueza eran inagotables.

Pero la otra gran riqueza fue la mano de obra gratis que consiguieron con la esclavitud de los indígenas de estas tierras y con la esclavitud de los negros traídos desde África. Este vasallaje inhumano contribuyó grande e innegablemente al crecimiento económico de Europa.

Pero esa riqueza tuvo un precio muy alto. El patrimonio que los europeos se robaron de Potosí, en Bolivia, especialmente en los siglos XVI y XVII, por ejemplo, dejó 8 millones de indios muertos.

 “En las comunidades, los indígenas habían visto «volver muchas mujeres afligidas sin sus maridos y muchos hijos huérfanos sin sus padres» y sabían que en la mina esperaban «mil muertes y desastres».”

“El dominico fray Domingo de Santo Tomás denunciaba al Consejo de Indias, en 1550, a poco de nacida la mina, que Potosí era una «boca de infierno» que anualmente tragaba indios por millares y que los rapaces mineros trataban a los naturales «como animales sin dueños».”

“Los indios de la América sumaban no menos de setenta millones, y quizás más, cuando los conquistadores extranjeros aparecieron en el horizonte; un siglo y medio después se habían reducido, en total, a sólo tres millones y medio.”

En libro de Galeano nos va conduciendo cronológicamente desde la venida de Cristóbal Colón y el encuentro de dos mundos, hasta los turbulentos días del siglo XX, con datos históricos y descripciones increíbles.

 “Los promedios engañan, por los insondables abismos que se abren, al sur del río Bravo, entre los muchos pobres y los pocos ricos de la región. En la cúspide, en efecto, seis millones de latinoamericanos acaparan, según las Naciones Unidas, el mismo ingreso que ciento cuarenta millones de personas ubicadas en la base de la pirámide social. Hay sesenta millones de campesinos cuya fortuna asciende a veinticinco centavos de dólar por día; en el otro extremo los proxenetas de la desdicha se dan el lujo de acumular cinco millones de dólares en sus cuentas privadas de Suiza o Estados Unidos, y derrochan en la ostentación y el lujo estéril -ofensa y desafío- y en las inversión total, los capitales que América Latina podría destinar a la reposición, ampliación y creación de fuentes de producción y trabajo.”

 El imperialismo –español y portugués primero, e inglés y gringo después- nos ha infundido durante siglos pensamientos errados para su propio beneficio. Por ejemplo, ha tratado de hacernos creer que nuestra pobreza está ligada a la sobrepoblación de nuestros países.

“Diversas misiones norteamericanas han esterilizado a millares de mujeres en la Amazonía, pese a que ésta es la zona habitable más desierta del planeta. En la mayor parte de los países latinoamericanos, la gente no sobra: falta. Brasil tiene 38 veces menos habitantes por kilómetro cuadrado que Bélgica; Paraguay, 49 veces menos que Inglaterra; Perú, 32 veces menos que Japón. Haití y El Salvador, hormigueros humanos de América Latina, tienen una densidad de población menor que la de Italia. Los pretextos invocados ofenden la inteligencia.”

Las oligarquías de cada nación latinoamericana han cerrado los ojos a la injusticia de un sistema capitalista voraz y excluyente.

 “La lluvia que irriga a los centros del poder imperialista ahoga los vastos suburbios del sistema. Del mismo modo, y simétricamente, el bienestar de nuestras clases dominantes –dominantes hacia dentro, dominadas desde fuera- es la maldición de nuestras multitudes condenadas a una vida de bestias de carga.”

“Incorporadas desde siempre a la constelación del poder imperialista, nuestras clases dominantes no tienen el menor interés en averiguar si el patriotismo podría resultar más rentable que la traición o si la mendicidad es la única forma posible de la política internacional. Se hipoteca la soberanía porque «no hay otro camino»; las coartadas de la oligarquía confunden interesadamente la impotencia de una clase social con el presunto vacío de destino de cada nación.”

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Los anteriores párrafos (resaltados en negro) tomados de este libro desgarrador “Las venas abiertas de América Latina” son sólo una pequeñísima muestra de la profundidad de los argumentos de Eduardo Galeano.

La independencia de Latinoamérica es una ilusión romántica. Por ejemplo, es cierto que en El Salvador nos independizamos de España hace 188 años; pero es verdad también que esa independencia no benefició a todos los salvadoreños; sino más bien a una pequeña oligarquía criolla, una minoría de raza blanca que eran hijos de españoles nacidos en estas tierras centroamericanas y que representaban apenas un 3 % de toda la población.

¿Somos independientes realmente cuando el gobierno de Los Estados Unidos de América se ha entrometido en nuestros asuntos desde principios del siglo XX hasta nuestros días? El gobierno de los Estados Unidos de América fue el propulsor de las numerosas dictaduras militares que sufrió nuestro país durante largas décadas.

Nuestras venas están hoy más abiertas que nunca. El pueblo por sí mismo puede hacer mucho, pero mientras existan en la ralea política gente deshonesta que sólo vela por sus intereses y que se vende descaradamente al mejor postor, como prostitutas baratas, seguiremos sangrando hasta quedarnos sin vida.

El destino de la mayor parte de la humanidad está condenado a la pobreza mientras el sistema internacional de relaciones entre países ricos y pobres no cambie. Y uno de los primeros pasos que se deberían tomar es la desobediencia a las políticas imperialistas de los Estados Unidos.

Para terminar -y aunque pareciera de entrada que no tiene nada que ver con el tema de hoy, pero sí lo tiene en su esencia- el pasado 05 de noviembre de 2009 recibió merecidamente el Premio Nacional de Cultura, el poeta Alfonso Kijadurías, y en su discurso de aceptación dijo: “La violencia más que la paz sigue imperando en nuestro país, porque la paz es incompatible con la miseria y la desigualdad social. No existirá paz si carecemos de una verdadera cultura democrática. Una cultura que favorezca las manifestaciones de las mejores formas del talento creativo y el acceso a ellas del mayor número de personas capaces de disfrutarlas y valorarlas con un criterio soberano, no manipulado por sutiles o explícitas coacciones de la ideología, del comercio o la moda.”

Ojalá los salvadoreños escucháramos a nuestros poetas, ojalá abriéramos los ojos a nuestros orígenes. Entonces otro gallo nos cantaría. No ignorar nuestro pasado, leyendo “Las venas abiertas de la América Latina”, sería un buen comienzo.

Escrito por

Érika Mariana Valencia-Perdomo

y Óscar Perdomo León

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Para quienes quieran leer el libro, sólo den un clic al siguiente enlace

LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA Eduardo Galeano

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IGLESIAS

Iglesia de Suchitoto 1

Iglesia Santa Lucía de Suchitoto.

Siempre me han interesado las iglesias de las ciudades que visito por su belleza arquitectónica, su valor histórico y su imponente apariencia. Realmente son imprecionantes. Soy adicto a fotografiarlas.

Pero no olvido que estos hermosos monumentos religiosos fueron hechos a la base de la esclavitud y la explotación inhumana de los indígenas americanos.

Iglesia de Victoria, Cabañas.

Iglesia de Dolores, Cabañas.

La historia de conquista, especialmente de España y Portugal, sobre Latinoamérica, es una historia de sangre y violencia. En la mezcla de razas, en el nacimiento de los mestizos, se produjo una nueva manera de ver el mundo, pero fue en muchos casos una forma dolorosa y teñida de pobreza.

Antigua iglesia de Apastepeque, San Vicente, dañada por los terremotos de 2001. (Fotografía tomada en el 2009).

En pocos países, como Argentina por ejemplo, el mestizaje no fue tan importante, porque su formación como país se basó principalmente en la inmigración de europeos. Por lo tanto la realidad social y psicológica allá tuvo otro rumbo un poco diferente al de países como El Salvador.

Fotografías (arriba y abajo): Iglesia de Atiquizaya, Ahuachapán. (Dañada por los terremotos de 2001. Fotografías tomadas en el 2010).

En todo ese proceso histórico de conquista  y esclavitud, la Iglesia Católica jugó un papel muy importante como instrumento ideológico de dominación.

Iglesia del Pilar, en San Vicente.

Sin embargo, el hecho histórico de la iglesia y su papel en la sociedad, no fue del todo  malo, y hay que estar conscientes que ha habido sacerdotes verdaderamente comprometidos con hacer el bien a las personas, como en el caso de algunos que con sinceridad han suministrado  valores de amor y solidaridad.

Sin embargo, viniéndonos más al presente, los casos de pedofilia descubiertos a la luz pública, consentidos u ocultados por los altos dirigentes de la Iglesia Católica, es una mancha que no se ha podido limpiar totalmente desde el Vaticano.

(En las iglesias protestantes también se han visto casos de abuso sexual como, por ejemplo, el reciente caso del pastor brasileño que decía a sus feligreses femeninas que su pene había sido bendecido por Jesucristo: http://www.noticiasperu-hoy.pe/pastor-daba-bendicion-con-su-pene-a-devotas-cristianas-en-brasil )

Catedral de San Vicente.

Iglesia de Guacotecti, Cabañas.

Ahora bien, la promesa de alcanzar el cielo después de la muerte es un punto que puede aliviar en muchos la ansiedad y el temor de abandonar la respiración. También les ofrece la satisfacción de una justicia que no se consigue en vida. Esto puede ser bueno para quien lo crea de corazón y consiga con eso conformidad y tranquilidad en su existencia. (Aún así me parece negativo.)

Pero también se puede ser más directo y ver todo esto desde otro punto de vista, es decir, como una gran mentira (piadosa unas veces, manipuladora otras), una farsa que sólo sirve para quienes quieren vivir creyendo fantasías.

Otros seres humanos, por el contrario, prefieren la verdad de la ciencia, el amor y el respeto hacia la gente, y la convicción de que nada es eterno.

Lo mejor, a mi manera de pensar, es vivir disfrutando de mirar las iglesias, sin amargura, sin rencores, pero tampoco sin olvidar la historia y las implicaciones socio-económicas y psicológicas que la religión provoca en la sociedad a través de ellas.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

Artículos relacionados:
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SALIR DEL CLOSET. Ateos.

DOCUMENTAL “MÁRTIRES EN EL SALVADOR: 20 AÑOS SIN JUSTICIA”

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Con un nuevo aniversario este año del asesinato de los jesuitas y sus colaboradoras, me vuelvo a dar cuenta que las heridas que tenemos los salvadoreños como sociedad siguen aún intactas y abiertas. Y no puede ser de otra manera mientras la impunidad no desaparezca. Mientras los salvadoreños sigamos viendo como los “tribunales de justicia” no funcionan de verdad, tendremos siempre el sentimiento de que el estado de derecho que tanto anhelamos es casi una utopía inalcanzable.

El documental “MÁRTIRES EN EL SALVADOR: 20 AÑOS SIN JUSTICIA” lo conduce a uno, a través de más o menos treinta minutos, a una oscura parte de nuestra historia reciente: el fatídico asesinato de seis sacerdotes desarmados y dos de sus indefensas colaboradoras. También nos muestra brevemente lo que fue la vida de Segundo Montes o de Ignacio Martín Baró, por ejemplo; pueden además verse algunos testimonios de algunas personas que los conocieron.

En cuanto a la justicia salvadoreña hay un pequeño respiro y una ventana de esperanza con el último gesto del gobierno de Mauricio Funes; en el Co Latino del martes 17 de noviembre 2009, destacan lo siguiente:
El Presidente de la República, Mauricio Funes, entregó a familiares de los seis sacerdotes jesuitas asesinados por el ejército, en noviembre de 1989, la Orden Nacional Dr. José Matías Delgado en El Grado de Gran Cruz, Placa de Oro, el máximo reconociendo que puede entregar el gobierno de El Salvador. En la foto, recibe el reconocimiento, de manos del Presidente Funes, el también Jesuita Jon Sobrino. Observa, el Rector de la UCA, sacerdote José María Tojeira.”

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José María Tojeira escribió en la misma publicación ya mencionada de diario Co Latino un artículo digno de ser leído. Dice el padre Tojeira, entre otras cosas: “…se deben recalcar los símbolos de reconocimiento. Los seres humanos nos humanizamos y nos relacionamos desde nuestra capacidad simbólica. La bandera, el himno, los ritos, todo está llenos de simbolismo en nuestra vidas. El propio lenguaje con el que nos comunicamos se compone de signos y símbolos. El problema comienza cuando los símbolos que se utilizan para comunicarnos entre personas lanzan señales de desprecio, de olvido de valores, de marginación de la dignidad del que consideramos diferente. Y así, cuando a una víctima inocente se la olvida o se la excluye del necesario reconocimiento de su dignidad, se comete un doble atentado contra ella. El primero, el acto que la daña, la tortura, la viola o la mata. El segundo, el de darle a entender que ahí no pasó nada. Que el crimen que se cometió contra ella no es crimen. Que la vida social sigue tan tranquila a pesar de que se ha dañado a toda la humanidad dañando la dignidad de una persona concreta. Esos símbolos de desprecio de los pobres y de las víctimas, que son de muy diversa índole, deben por una parte desterrarse de nuestro lenguaje comunicacional. El racismo, el machismo, la aporofobia (el odio-desconfianza hacia los pobres), son conjuntos de símbolos destructivos que deberían desaparecer de nuestro horizonte relacional. Al contrario, todo signo de reconocimiento de la dignidad humana, todo esfuerzo por comunicar a las víctimas o a sus parientes, herederos del dolor, que la víctima es más importante y socialmente más valiosa que el verdugo, es indispensable para el desarrollo armónico y cohesionado de cualquier sociedad.” Este artículo lo pueden leer completo siguiendo esta dirección:
http://www.diariocolatino.com/es/20091117/opiniones/73824/

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Pero volviendo al documental hay que destacar que al verlo uno entiende básicamente el porqué del asesinato de los jesuitas:
1- Porque los jesuitas siempre mantuvieron la postura del diálogo como solución para finalizar la guerra civil. Y hablar de diálogo en aquellos cruentos días, para algunos sectores recalcitrantes de la derecha era como hablar de traición. Había también un ala bastante cerrada y con bastante poder entre los militares, que deseaban a toda costa una salida guerrera, aplastando al FMLN por supuesto.
2- Los padres jesuitas denunciaban la constante violación de los derechos humanos y como la mayor parte de las violaciones las ejecutaba la Fuerza Armada, pues era bastante natural que hubiese entre su gente, personas que habían llegado a sentir odio contra los jesuitas.

Aunque en El Salvador se llevó a cabo un juicio en los tribunales contra algunos miembros de la Fuerza Armada, queda un sinsabor después de todo eso. Como lo dice en el documental el abogado Manuel Ollé de la Asociación Pro Derechos Humanos, el juicio no profundizó ni buscó realmente hacer justicia, fue “…un juicio maquillaje, un juicio farsa…”, porque de los 14 militares enjuiciados sólo 2 fueron encontrados culpables y el resto quedó en la impunidad; pero esto no es lo más terrible, sino que nunca se buscó a los autores intelectuales del crimen, nunca se intentó conocer quienes fueron esas personas poderosas que dieron la orden de asesinar a los jesuitas y la orden también de no dejar testigos, tampoco se intentó en el juicio conocer a aquellas personas –poderosas también- que encubrieron semejante crimen de lesa humanidad.

Realmente el documental, que ustedes lo pueden mirar siguiendo esta dirección http://www.youtube.com/watch?v=obnNDFRFeg4 es intenso y está muy bien hecho. Yo no pude evitar derramar unas lágrimas mientras lo veía.

Texto:
Óscar Perdomo León

CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

El ex Viceministro de Defensa de El Salvador, Nicolás Carranza, ha sido penado por el Tribunal de Memphis, en Estados Unidos, por crímenes de lesa humanidad.
Aunque la condena es en el extranjero, me parece que es un precedente de mucha importancia. El ex Viceministro fue encontrado culpable de torturas y asesinatos durante la guerra civil salvadoreña. El militar trató de escudarse en la Ley de Amnistía de El Salvador; pero el Tribunal razonó que esa ley se aplica sólo en nuestro país y no en los demás países del mundo.
El ex Viceministro de Defensa del ejército salvadoreño y ex Director General de la extinta y criminal Policía de Hacienda, tendrá que pagar 6 millones de dólares a 5 familias víctimas de crímenes de lesa humanidad.
Esta sentencia abre una pequeña luz en la oscuridad corrupta de la impunidad. Es muy significativo porque da una señal positiva para la justicia, les grita con bombo y platillo a los asesinos de El Salvador que tarde o temprano tendrán que pagar por sus fechorías, ya sea aquí o en cualquier otra parte del mundo.
Por fin una buena noticia.
Ojalá que en El Salvador se pudieran también juzgar y castigar a los corruptos y a los asesinos que tanto daño le han hecho a nuestro país.

Texto:
Óscar Perdomo León.

Collage elaborado por Óscar Perdomo León

UNA MIRADA REBELDE. Memoria histórica.

Los libros de Historia tienen por supuesto la visión de quien los ha escrito; pero creo yo que todo lo que se lee debe mirarse con ojos críticos.

El pueblo que recuerda y conoce su pasado histórico es un pueblo más sabio. Es un pueblo que no se deja engañar y manipular por políticos demagogos, tan abundantes en este nuestro sufrido El Salvador.

Hay algunos escritores que se han inspirado en la Historia de su ciudad y de su país para escribir una ficción. Y este es el caso de Pablo Santana Alfaro, que el en año 2006 publicó su ópera prima, la novela “Una mirada rebelde”.

El libro, de aproximadamente 200 páginas, nos arrastra con crudeza a mirar la violencia que se desató en El Salvador en los años ´80. La novela cuenta la historia de amor entre dos jóvenes que crecieron en un país víctima de la falta de libertad de expresión, en un país carente de justicia y excluyente de los más pobres, en medio de una gran agitación política y en donde la explosión de la guerra civil era irremediable.

Ninguna persona de buena voluntad quiere volver a la guerra; pero no debemos olvidar las causas que la desarrollaron, no tenemos que dejar de lado que la sociedad salvadoreña aún tiene cicatrices de la guerra y en algunos casos hasta heridas abiertas. Recordar es muy importante, pero no para odiar a nuestros rivales, sino para no pecar de ignorantes y vivir en la oscuridad. Desconocer la Historia sólo nos hará repetir los mismos errores.

Esta ficción de amor, en un contexto histórico poco propicio para la ternura, está narrada de manera sencilla, lo cual facilita su lectura.

El esfuerzo de publicar en este país siempre es loable. Y tengo la impresión de que si Pablo Santana lee mucho y escribe todos los días, mejorará inevitablemente y llegará a escribir algo superior con el tiempo.

Felicitaciones para este Sensuntepecano que está tratando de dejar una huella cultural en su ciudad natal y en nuestro país.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León