DIBUJO EN EL OCASO

 

Aguacero

Ella caminaba por el pasillo de un supermercado. De pronto, en la fila de la caja para pagar, vio a un sujeto que le pareció conocido.  Caminó hacia a él y le habló, al mismo tiempo que tocaba su espalda:

-Don Jorge.

El sujeto giró hacia ella y sonrió. Ella tuvo una reacción inmediata de avergonzado asombro. Él le extendió la mano y ella le correspondió con la suya, mientras sonreía sonrosada.

-¿Cómo estás?

-¡Disculpá!   Te confundí con alguien. Estoy bien, estoy bien.  ¿Y vos cómo estás?

Habían sido novios durante dos años y habían pasado trece años desde la última vez que habían hablado. Sigue leyendo

DESEOS POST-MORTEM.

La muerte de uno mismo es un tema grande e importante del que a veces no nos gusta hablar; mas todos debemos en algún momento enfrentar esa conversación con alguien o, definitivamente, con uno mismo.

Afortunadamente aún estoy vivo y puedo seguir disfrutando y sufriendo esta vida. Pero, como ustedes muy bien saben, doña Muerte es una señorona muy caprichosa que nunca da aviso de la fecha y la hora exacta de su visita; por esa razón he escrito estos Deseos Post-Mortem.

Los pedidos que hago son simples; pero son también muy importantes. Si quieren de verdad honrar mi memoria las personas que me aman o tienen algún afecto hacia mí,  les pido que cumplan los siguientes requerimientos. Éstos los he escrito un 31 de julio de 2017, en pleno uso de mi razón y de mis derechos como ser humano. Sigue leyendo

SÓLO EL TIEMPO. Canta Alex Hernández. Video musical

ALEX HERNÁNDEZ. Fotografía tomada por Óscar Perdomo León.
Alex Hernández, fotografía tomada por Óscar Perdomo León.

«Sólo el tiempo» es una canción que nació a partir de una foto de cuando éramos niños que me envió Carlos Alberto Romero Cárcamo.  Yo le contesté con un poema sobre la nostalgia de los amigos de la niñez. Y a partir de ese escrito, hicimos juntos esta canción.

Quiero decir, por otro lado, que me siento muy agradecido con Alex Hernández por haber cantado esta canción.

Gracias también a Guillermo Echeverría por su invaluable ayuda, así como también mis sinceros agradecimientos para Saúl Phillips.

Sin más palabras, los dejo con el video Sólo el tiempo.

SÓLO EL TIEMPO

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De izquierda a derecha: Carlos Alberto Romero Cárcamo, Óscar Perdomo León y Wilfredo Escobar, probablemente en 1979.

SÓLO EL TIEMPO

Canta:
ALEX HERNÁNDEZ

Música y letra:
CARLOS ALBERTO ROMERO CÁRCAMO
y ÓSCAR PERDOMO LEÓN

Arreglos musicales:
SAÚL PHILLIPS

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Piano y batería:
GUILLERMO ECHEVERRÍA

Guitarra eléctrica, teclado y batería:
SAÚL PHILLIPS

Bajo eléctrico, guitarras acústicas,
guitarra eléctrica y segunda voz:
ÓSCAR PERDOMO LEÓN

*** Sigue leyendo

NADA HA SIDO MÍO

 

Nada ha sido mío.

 

Hay un sordo resplandor que late y me susurra que sólo un abrir de ojos ciegos es la vida.

 

Inspiro oxígeno y exhalo palabras. Un eco lejano me dice que la vida y la muerte son dos caras de la misma moneda.

 

Sólo la poesía ha podido hacerme entender que existe la grandeza humana y que en la oscuridad unos versos de Ricardo Lindo o de Borges pueden ser un consuelo y una luz. Sigue leyendo

SOY DESAFINADO

Sí, lo sé. Soy desafinado.

Y por eso mi vida se tuerce por recodos que pocos recorren y soy «raro», como me lo dijo alguien. Mi corazón no logra mezclarse y sentirse cómodo en este mundo y su maldad.

Soy desafinado porque mi falta de musicalidad se compensó con el amor inmenso que tengo para dar.

Soy desafinado porque un señorón caprichoso -que muchos dicen que existe-, un señor «todopoderoso» que, sordo y ciego, no atiende el clamor de nadie y permite las masacres y las violaciones de niños y niñas en todo el mundo, quiso que yo no fuera cantante.

Pero me río en la cara de todos y canto, porque me hace feliz.

Por eso, cierren las ventanas y las puertas. Y pónganse algodones en los oídos. No me importa.

Siempre hay un lector para cada libro, una canción para cada oyente y un abrazo abierto para quien lo quiera.

Escrito por

Óscar Perdomo León

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LLUVIA

LLUVIA

Cae la lluvia

y el musgo verde

crece,

aferrándose a mi pecho.

 

Cae la lluvia

y mis ojos miran

al niño que fui,

caminando entre los ríos diminutos

de la calle.

 

 

Las gotas gigantes revientan

en el suelo

y el insecto descuidado

huye despavorido. Sigue leyendo