BREVE CARTA PARA WENDY


Recuerdo que mi hermano Mario y yo estábamos jugando con un viejo neumático de llanta de carro en el patio de la casa de Atiquizaya, cuando oímos que mi papá entraba muy contento; venía de Santa Ana con mi mamá y traían un regalo inigualable: una linda bebé de ojos verdes y de cabello claro. Eras vos Wendy, que venías con las manos chiquititas y blancas. Corrimos juntos, mi hermano y yo, con mucha curiosidad a mirarte.

Desde entonces te quisimos mucho. A medida que ibas creciendo te ibas también pegando a nosotros como una sombra, porque hay que entender que la diferencia de edades de más o menos 8 años es considerable cuando se es niño o adolescente. Y ahí andabas detrás de nosotros, metida en “los juegos de varones”. Estabas tan pequeña que yo en broma, como todavía no podías hablar muy bien, en lugar de hermana, te decía “semana”.
Me acuerdo que cuando estabas bien pequeñita accidentalmente te tiré azúcar sobre la cabeza. Vos sabés que fue sin querer, ¿verdad?

Cuando estabas en la edad de ir a la escuela, me acuerdo que te pusiste a reír cuando una ocurrente señora dijo: “¡Ay, que chulo el pelo de esta niña, como si fuera de melcocha!”. Bueno, con los años te ha ido oscureciendo poco a poco. Creo que con la edad tu cabello llegará a tener el color del que tenía mi papá o el que tiene mi mamá. Y eso es bueno. No te olvidés que somos hijos de dos personas con una gran fuerza de corazón.

¿Te acordás del perro correlón y temblador que tenías? La verdad nunca me gustó el nombre que tenía, pero era muy divertido jugar con él. ¡Qué mascota! ¿Y de la fiesta que te hicieron donde papá Edgardo, te acordás? Todas las chicas con sus peinados de Cyndi Lauper bailando de una manera que hoy da un poco de risa, ¿verdad?
¿Te acordás de la serie familiar de televisión que veíamos después de la cena cuando vos eras adolescente? ¿Y del coro ambulante? Esos días que parecen tan lejanos ahora, fueron buenos porque te permitieron divertirte y unirte a las primas, especialmente a Mydee.
¿Y de la vez que discutíamos acaloradamente -¡quién sabe por qué!- mientras yo manejaba un viejo jeep y en mi distracción choqué contra la orilla de la calle rural, te acordás? Por suerte no íbamos a más de 10 ó 15 Km. /h y no nos pasó nada. ¿Y de cuando viajábamos con mi mamá a San Salvador? Ahora, desde hace más de 14 años, te has hecho capitalina. Pero yo sé muy bien que vos viviendo lejos, al igual que yo, tenés el corazón en Atiquizaya.
¿Te acordás de aquella llamada telefónica que me hiciste al hospital de Ciudad Barrios, donde yo hacía mi Año Social? Espero que no olvidés cómo desde recién nacidos tu hijo Carlitos y mis hijas Laura y Beatriz se unieron con un lazo de amor de hermanos verdaderos. Hay una foto de Laura María cargando a puras penas a Carlitos. ¿Y de cuando me divorcié, te acordás? La familia me apoyó mucho, especialmente vos.
¿Y de todas las navidades y años nuevos que hemos pasado juntos? ¿Y de todos los cumpleaños colectivos en Atiquizaya, qué me decís? Es bastante tiempo compartido y muchos recuerdos que viven en nuestras memorias.
Pero hay algo, Wendy, muy importante que quiero decirte y es que a pesar de ser menor que yo, siempre me has cuidado de alguna manera, ya sea con tus palabras o con tus acciones. Yo la verdad no tengo muy buena memoria, vos ya me conocés. Y así como olvido muchas veces los insultos y malquerencias de unos, así también a veces me olvido de los favores que otros me han hecho. Y de la misma manera sé que ya me he olvidado de las muchas veces que vos me has ayudado. Sin embargo, aunque yo olvide los casos específicos, tengo muy clara la generalidad del asunto y sé que has sido muy buena persona conmigo.
Este año te llamé por teléfono y quizás, como siempre es mi costumbre, te puse “Las mañanitas” con Marco Antonio Muñíz; pero no te di ningún regalo. Quisiera entonces que estos recuerdos, que escribo hoy, sean aunque sea algo así como un regalo para vos. Porque sos la mejor, Wendy. Gracias por todo.
Texto:
Óscar Perdomo León

3 thoughts on “BREVE CARTA PARA WENDY

  1. Anonymous 15 diciembre, 2009 / 5:03 am

    Gracias por tu regalo.

    Este fue el mejor regalo de todos…. Tus buenos recuerdos, gracias por revivirlos.
    Gracias por ser un buen hermano y un buen amigo. Vos también me has escuchado y apoyado en todas las buenas y malas acciones de mi vida, y eso te lo voy a agradecer siempre.
    Sé que nos falta mucho por compartir juntos.

    Gracias por tu amor, cariño, sinceridad y los cuidados que me diste desde que estaba chiquitita (aunque no lo creas me acuerdo mucho de ellos, por ejemplo de cuando me hacías “avioncito”) hasta los cuidados que todavía me das cuando te llamo incluso por un tontín dolor de cabeza.

    Te quiero mucho hermano, desde siempre.
    WENDY.

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  2. annahernandezalas 12 julio, 2011 / 5:51 am

    No se que clase de angel eres Oscar? tu sabes q hay muchos en la tierra, expresas el amor por tu hemana de esta manera tan generosa q quien no quiere tener un hermano asi, yo tengo el mio pero es menor que yo–y al igual q tu vivimos una infancia emocionante,una adolescencia efervescente y ahora ya adultos con nuestros hijos recordamos aquellos tiempos cuando te subias al bus con diez centavos de colon y nos poniamos a bailar disco para estar listos para la fiesta del sabado y cuanta cosas mas–pero el caso es que nunca le he dicho lo cuanto q lo quiero y lo admiro por ser tan correcto , honesto y ser un buen hermano y tu me has motivado hacerlo no sabes como la magia de tus palabras me han despertado el deseo de decirselo, si hubiese leido esto 19 years a go hubiera hecho esto con mi hermana mayor que se adelanto en el retorno al supremo pero bien no dejare de pasar la primera oportunidad de hacerlo.De nuevo te felicito por tu labor con las letras, Muchas bendiciones para ti y tu bonita esposa(es muy bonita de verdad)cuidate saludos desde BaldwinPark California

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  3. Óscar Perdomo León 12 julio, 2011 / 3:50 pm

    annahernandezalas: ¡cómo me alegro que mis palabras te hayan provocado las ganas de expresar tu amor por tu hermano! Qué bueno. Por la forma en que hablás de él, se lo merece. Gracias por referirte a mi esposa Érika de esa manera. Y gracias también por visitar mi blog. Abrazos desde El Salvador.

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