EN EL NUEVO AÑO: CERRAR Y ABRIR LOS OJOS.

A veces cuando comento sobre libros, música, películas o de lo que sea, lo hago porque realmente siento ganas de hacerlo y es que el arte en general me gusta mucho. El arte es otra manera de ver la realidad, de interpretarla, de recrearla, si se quiere. Y cuando opino sobre cualquiera de estos tópicos no es porque yo sea un experto en música, cine, etc. Sino, más bien, porque al hacerlo ejerzo mi derecho a opinar.

No obstante, al opinar sobre arte, no dejo de sentir por un momento que estoy dándole la espalda a una realidad que es cada vez más cruel y triste en El Salvador. Una realidad que cierra cada vez más las puertas al desarrollo. Sí, esto es lo que pasa en mi país.

¿Mi país? Este país ya no es mío ni de mi vecino; sino de los corruptos y los usureros, de los egoístas que no ven nada más allá del dinero. Las esperanzas que la justicia funcione aquí, las he perdido. Decimos que la guerra civil terminó; pero una guerra peor y sin nobles objetivos explota y se esparce como un veneno  cada día en este Pulgarcito de América.

No voy a hablar de los políticos porque sobre ellos se me hacen tan reales las palabras de Sting: «me parecen anfitriones de un show de entretenimiento».

Y el nuevo año está a la vuelta de la esquina y no se vislumbra un cambio para bien en este terruño en donde ser honrado es ser «tonto» y ser «vivo», por el contrario, es ser ladrón y oportunista.

Y sin embargo, reflexionando, meditando «muy duro», como diría Salarrué , me doy cuenta que es todo lo que me queda: escribir sobre lo que amo me sensibiliza y me hace recordar que el amor hacia los demás es lo más bello que existe en este mundo. Y quizás, también, sin perder mi optimismo, un poco de esa sensibilización llegue a alguien más y algo, aunque sea pequeño, cambie dentro de otro compatriota o de otro ser humano en cualquier parte del mundo y este globo terráqueo tal vez sea una pizca mejor de lo que es.

El arte es y aborda la realidad también.

Cerrar los ojos para reflexionar. Y abrirlos para mirar la realidad, que puede ser mejorada.

«War is over, if you want it».  (1)

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

(1) «War is over, if you want it» (La guerra se acaba, si ustedes lo quieren), frase tomada de la conocida canción «Merry Christmas», de John Lennon.

RALPH GIBSON. Photographer/Book Artist. Un documental de Paula Heredia.

El blanco y negro lo domina todo. Los disparos de la cámara fotográfica de Ralph Gibson explotan delicadamente y con exactitud en el rostro de alguien, en el cuello, en la espalda, en el momento justo, ese que sólo para la intuición de un artista se revela de manera clara.

«RALPH GIBSON. Photographer/Book Artist» es un documental que fue lanzado al público en el año 2002, producido por Edgard B. Howard y dirigido por la salvadoreña Paula Heredia.

Ralph Gibson

Ralph Gibson (Los Ángeles, 16 de enero de 1939) ha sido durante muchos años un motor independiente dentro del arte de la fotografía. Aunque, como él mismo lo dice, la fotografía no era antes  reconocida como arte como lo es ahora, por lo que él tuvo que ser una suerte de pionero en ese campo, aunque ya había habido algunos antes que él; pero la fuerza y la calidad de la fotografía de Gibson dio un gran impulso a este arte.

Paula Heredia, dirigiendo con maestría este documental tan revelador, ha extraído de verdad la esencia de un artista que ha dado mucho a la humanidad, especialmente porque Gibson ha dejado, como testimonio de sus trabajos fotográficos, libros en donde ha recolectado sus mejores fotografías . Su éxito fue sellado desde la publicación, en 1970, de su primer libro de fotografías: «The Somnambulist», editado por la -valga la redundancia- editorial creada por él mismo. Desde entonces ha lanzado a la luz varios libros.

Pero el documental habla además de su vida de juventud, de sus primeros trabajos alejados de la fotografía y de cómo después se enamoró de este arte; habla también de quienes ha aprendido, de sus influencias y de sus fuentes de inspiración. A veces trabaja con modelos en un estudio; a veces se va  a la calle a buscar escenas o personas interesantes.

A través de todo el tiempo que dura esta cinta (aproximadamente 28 minutos), en palabras de Gibson y en las de algunos que lo conocen, van apareciendo las anécdotas, los recuerdos, pero principalmente las fotografías que lo han llevado a ser reconocido como uno de los mejores. La luz y la sombra, a través de la cámara fotográfica, son usadas magistralmente  por Gibson; su temática principal son las personas, aunque también hay algunos paisajes. Los rostros tienen un papel importante en sus fotografías; pero me parece que tienen un papel más relevante, principalísimo, los detalles pequeños que nos llevan a formarnos una idea de las personas o cosas fotografiadas. Hay una intuición muy bien  desarrollada en Gibson que lo llevan a descubrir cosas que nosotros, en nuestra vida de prisas y compromisos, no miraríamos. Lo pequeño se vuelve grande. El blanco y negro, acentuado, magnético, adquiere una fuerza inusual, una grandiosidad que nos deleita la mirada y la mente.

Es especial la manera en que aborda el cuerpo femenino desnudo. El acercamiento, la intimidad…

Algo interesante de mencionar es que toda la música de este documental ha sido compuesta y ejecutada, en guitarra, por el mismo Ralph Gibson.

Vale la pena ser visto (y escuchado).

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía de la portada del documental extraída de: http://www.amazon.com/Ralph-Gibson-Photographer-Book-Artist/dp/B000BLRPOM
Las fotografías, tomadas por Ralph Gibson, fueron extraídas de:
http://search.iminent.com/SearchTheWeb/v2/3082/homepage/Result.aspx#q=ralph%20gibson&s=images&o=0
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BREVES PALABRAS IMPÚDICAS, de Horacio Castellanos Moya.

Qué bien se siente leer a alguien que reflexione sobre su arte con tanta sinceridad y transparencia. Y eso fue lo que hallé al leer «Breves palabras impúdicas», que  es un libro de Horacio Castellanos Moya recién publicado aquí en El Salvador (septiembre, 2010) bajo el patrocinio del Centro Cultural de España en El Salvador y bajo la dirección editorial de Miguel Huezo-Mixco, como parte de la Colección Revuelta, que es una serie de libros que incluirá sólo a escritores salvadoreños y que se publicará en parejas, es decir, dos libros cada vez, uno de un escritor ya consagrado y el otro de un escritor novel.

La noche de la presentación de Colección Revuelta, Vladimir Amaya leyó sus poemas. Miguel Huezo Mixco enfocó al público con la cámara para que Horacio Castellanos Moya, en el extranjero, pudiera verlo.

Y el martes 14 de diciembre de 2010 fue presentado oficialmente el libro «Breves palabras impúdicas» en San Salvador, junto al libro de poemas «Agua inhóspita» de Vladimir Amaya, un joven poeta emergente de 25 años de edad.

Horacio Castellanos Moya, desde el extranjero, gracias a la tecnología pudo estar presente en tiempo real y contestar las preguntas del público. Fue agradable oír a Horacio, su voz y sus palabras; pude percibir la densidad del conocimiento que él tiene de su oficio, no sólo en sus frases y opiniones, sino también a través de lo que había «entre líneas».

 «Breves palabras impúdicas» consta de un ensayo y cuatro conferencias que Castellanos Moya dio y escribió entre 2004 y 2008, escritos que ya habían sido publicados por separado y en diferentes momentos en México y en Madrid, así como también en algunos sitios virtuales; pero que aquí en nuestro país eran prácticamente desconocidos. Y lo mejor de todo -aunque no estoy de acuerdo con el asistencialismo, excepto en algunos casos como este- todos los libros de esta Colección Revuelta serán gratis, regalados a quien los quiera y distribuidos en bibliotecas y centros educativos. Su presentación me sorprendió, por su tamaño pequeño, tan manejable que cabe en un bolsillo, con una edición muy cuidadosa y una bella portada.

 

El público acudió masivamente al Centro Cultural de España en El Salvador a la inauguración de la Colección Revuelta.

«Breves palabras impúdicas» es una verdadera delicia de lectura. Desde el inicio del libro («La guerra: un largo paréntesis») hasta el final («Lo político en la novela latinoamericana»), Castellanos Moya nos introduce y conduce por lo vericuetos de su mente inclinada a la literatura, en medio de un conflicto político y armado que desencadenó en la guerra civil salvadoreña, su exilio obligado hacia México y otros países, sus recuerdos de niñez y de sus compañeros de letras, sus apreciaciones del ambiente social y político, la mención de algunos hechos históricos que lo marcaron como ser humano y sellaron, de una manera directa o indirecta,  una parte de su literatura, todo sazonado de una manera espléndida con sus razonamientos, sus reflexiones, análisis y puntos de vista de su propia naturaleza creativa y de la literatura en general, hacen de este libro un delicia; pero también es muy ilustrativo para entender al novelista Horacio Castellanos Moya y sus fuentes de «inspiración».  

En esta fotografía, en donde se observa a un joven hacer una pregunta a Castellanos Moya, se captó la imagen de mi esposa Érika (a la izquierda, de chal verde) y la mía (atrás, mano al mentón, pancita cervecera).

«Breves palabras impúdicas» tuvo también la colaboración de María Tenorio en la corrección de estilo, de Contracorrientes editores en el diseño y la diagramación, y la fotografía de portada es de Walterio Iraheta y es un libro que vale la pena ser leído.

Texto:

Óscar Perdomo León

Aquí se pueden descargar gratis los libros de la Colección Revuelta: https://sites.google.com/site/coleccionrevuelta/los-libros
Artículo relacionado: «La diáspora» de Horacio Castellanos Moya: https://oscarperdomoleon.wordpress.com/2010/05/20/la-diaspora-de-horacio-castellanos-moya/
Fotografía de la portada del libro tomada por Walterio Iraheta y extraída de: 
https://sites.google.com/site/coleccionrevuelta/los-libros
Fotografías tomadas por María Tenorio y extraídas de:
http://picasaweb.google.com/revueltacoleccion/LanzamientoDeColeccionRevuelta#slideshow/5551051077323989586

ALGO MÁS SOBRE VERSIONES: «My funny Valentine», interpretada por Arturo Sandoval y Ella Fitzgerald.

Ella Fitzgerald

SÍ, «MY FUNNY VALENTINE». Y DE PASO «TÚ ME ACOSTUMBRASTE».

Las diferentes versiones de «My funny Valentine»  que he escuchado me han dejado satisfecho. Es una composición musical publicada por primera vez en 1937 y escrita por Richard Rodgers y Lorenz Hart. Desde entonces una infinidad de artistas la han retomado para darle su propio estilo, como Frank Sinatra, Miles Davis, Sara Vaughan, Barbra Streisand, Stan Getz, por mencionar algunos.

Una de las versiones que más me ha impresionado es una grabación en vivo de 1974 del trompetista Chet Baker y del saxofonista barítono Gerry Mulligan; esa es una verdadera obra de arte. La mejor, en mi humilde opinión.

Pero hay una versión que me tiene hechizado y que hace poco he escuchado. Es una grabación casera que hizo a capella la grandiosa cantante Ella Fitzgerald.

 

Hace algunos años me compré un disco del cubano Arturo Sandoval, en donde él hace un homenaje cronológico a varios trompetistas y uno de los temas que interpreta es «My funny Valentine», como un honor y admiración hacia Chet Baker (quien acostumbraba tocar la trompeta y a veces cantar, aunque en la versión que mencioné de él arriba no canta) y Arturo no sólo toca en esa grabación la trompeta, sino que también canta.

Arturo Sandoval

Y, para los que no lo sepan, Arturo Sandoval no sólo es un magnífico trompetista, sino también un gran pianista, que ha interpretado varios géneros musicales (entre ellos principalmente el Jazz y la música académica, sin dejar atrás por supuesto el bolero, el son y toda la música propia de Cuba).  Y aquí lo encontré en YouTube a Arturo, esta vez tocando el piano y cantando «My funny Valentine»; previamente y en una muy buena combinación, canta con él Malena Burke «Tú me acostumbraste«, el famoso y conocido bolero que el cubano Frank Domínguez escribió en 1957 y que también, al igual que «My funny Valentine», ha sido versionado por innumerables artistas, como Caetano Veloso, Chavela Vargas y Olga Guillot, por mencionar algunos.

He aquí pues el popurrí del que les hablaba.

Las versiones, cuando son hechas con el corazón, rejuvenecen la música y le agregan un par de ingredientes que no conocíamos y que a mí, en particular, me hacen muy feliz.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas de:
http://latrompeta.tripod.com/trompetistas.html
http://www.videos-musicales.net/ficha/Ella-Fitzgerald.html

 

VERSIONES

Ya he hablado antes, en otras entradas de este blog, sobre cómo me gustan las diferentes versiones que pueden hacer los diversos artístas de sus propias obras o de las obras de otros. Esto se ve en la pintura, el cine, la fotografía, en la música, etc.

Pienso que cuando un pintor hace varias pinturas del mismo tema, original o de otro, un músico interpreta una canción hecha por otro o un cineasta hace un remake de un película, el nuevo artista para la obra, ya sea pintura, canción o película, ha puesto de sí algo fresco, lozano, quizás moderno; alguien podrá decir que sólo se trata de una simple repetición, pero el proceso de crear y recrear es muy complejo y tiene múltiples variables, objetivas y subjetivas.

Y habiendo dado ya mi punto de vista sobre esto de las versiones, podría decir ya en términos más amplios que todo lo que se ha hecho, se haga o se hará en literatura, cine o cualquier otro arte, no es más que una nueva versión muy general de inspiración y destreza, y de profundizar en la esencia humana: todo trata sobre la muerte, el amor y la vida. Las grandes historias tejidas, complejas, sencillas, pero bellamente escritas o las fotografías y las grandes sinfonías, no nos hablan más que de estos tres grandes temas.

Pero hablando en específico sobre las versiones, está el clásico ejemplo ya muy conocido de la canción más versionada en toda la historia de la humanidad (así como la canción con más transmisiones radiales en todo el mundo), que ha sido «Yesterday» (incluida en el álbum «Help», de 1965) de Los Beatles, interpretada y compuesta por Paul McCartney, la cual ha sido cantada innumerables veces por los mismo Beatles (hay una grabación incluso en donde se escucha a Paul enseñándole a George Harrison los acordes de «Yesterday»), así como por tantos y tan diversos artistas, como Elvis Presley, Frank Sinatra, Tom Jones, Carlos Lico, Luis Miguel, Marvin Gaye, Ray Charles, Michael Bolton, José Feliciano y Raúl di Blasio, la orquesta Mantovani, Boyz II Men, The King´s Singers, Kenny G, Ricardo Arjona, Plácido Domingo… y la lista es casi interminable; se cree que ha tenido más de 3,000 interpretaciones diferentes.

Se cuenta que la música Paul casi la consiguió completita en un sueño, que hasta creyó que podría estar plagiando a alguien, pero corrió hasta un piano y la grabó; una vez que se convenció a sí mismo que la composición era suya, pudo agregarle la letra.

Me gustan mucho las versiones y nunca veo peyorativamente a nadie que interprete una melodía de otro; sé que si alguien más vuelve a cantar y grabar «Yesterday», siempre habrá algo que se desprende de ese alguien y se mezclará con la «Yesterday» original de Paul McCartney.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas de:
http://www.guitararcheology.com/wp-content/uploads/2008/11/89-paulbw.jpg
 http://www.spectrumdata.com.au/uploads/Yesterday_Beatles.jpg
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