MI MADRE


Cuando mi papá murió, mi mamá tuvo que soportar todo el peso económico y emocional de mantener a tres hijos sola.


 

Recuerdo que, como era la tradición, se mantuvo vestida de luto durante todo un año. Fue un tiempo de mucha soledad. Lloraba casi todos los días y casi todo el tiempo no se veía nada feliz. Pero había una fuerza interior muy poderosa en ella porque de alguna manera, siendo tan pobres como éramos, nunca nos faltó un plato de comida ni tuvimos que abandonar nuestros estudios por razones económicas. Ahora que lo pienso mejor me parece increíble que haya trabajado como profesora tres turnos durante varios años, todo para que nosotros tres no pasáramos hambre. Hasta que un día tuvo un fuerte dolor en el estómago que la llevó directamente al hospital: el stress y la fatiga estaban cobrando su parte.


 

Después, además de trabajar como profesora, ya sólo dos turnos, puso una pequeña venta de hilos muy surtida, para agregar una ganancia más a la debilitada economía familiar que teníamos.

Flores del patio de la casa de mi mamá.

En otra parte del patio mi mamá tiene una mata de loroco. Cuando la visitamos nos pone a cortar ese delicioso fruto para que llevemos a casa.


 

Una cosa que admiro de mi mamá es que nos disciplinó a mis dos hermanos y a mí con una tenacidad incansable. A nuestro comportamiento siempre puso límites, pero los  límites de la buena convivencia con nuestros semejantes. Todos aprendimos a trabajar con honestidad y a tener el respeto necesario para nuestro prójimo.


 

Cuando veo en retrospectiva todos esos años de aprendizaje que tuvimos mis hermanos y yo, me doy cuenta que es la falta de amor y de guía por parte de un adulto, la que han tenido todos estos jóvenes involucrados con las pandillas. Han llegado a “las maras” buscando lo que no han encontrado en su familia. La migración obligatoria de sus padres hacia otros países, especialmente Estados Unidos, los dejó totalmente en lo que podríamos llamar una orfandad práctica. Aunque recibían dinero, no recibían la educación de oro que sólo en familia se puede adquirir.


 

Pero volviendo a mi madre, me gustaría contar algo sobre sus antecedentes. Su abuelo paterno fue un hombre muy trabajador de la agricultura, que acumuló tierras en varias partes del occidente del país. Su padre también siguió esos pasos; pero cuando enviudó, desgraciadamente se perdió en el alcoholismo y perdió todas las tierras heredadas; paró de beber hasta que un “derrame” lo dejó paralizado del hemicuerpo derecho.


 

Sin embargo durante su infancia, mi mamá tuvo todo el amor necesario y la abundancia de bienes para vivir confortablemente. Ello no impidió que sus padres la enviaran a vender mazapán o a trabajar cortando tomates. Esto le dio un sentido de la vida: nada es gratis y todo esfuerzo tiene sus recompensas.


 

Le gustaba la enseñanza y por eso estudió para profesora. Ahora que está jubilada, no se ha deprimido, sino que se la pasa entretenida visitando amigas y ex compañeras de trabajo, acudiendo a misa, leyendo –siempre le ha gustado la lectura-, mirando televisión y haciendo labores domésticas de la casa.

Lo que más he aprendido de mi mamá es su amor por la vida, he aprendido que si nos caemos debemos levantarnos y seguir adelante. He aprendido, especialmente, que la honestidad debe formar parte de nosotros, como el oxígeno que respiramos.


 

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

5 thoughts on “MI MADRE

  1. ANA MERCEDES MIRANDA MORÁN 26 agosto, 2010 / 11:22 pm

    Estimado Dr. Perdomo: ya leí lo que escribió sobre su querida madrecita. Es un escrito de gran reconocimiento al trabajo de una madre que logra formar sola a sus hijos. Se nota que está realizado con ternura. A mí me llegó profundamente.

    Lo felicito, Dr. Perdomo, por honrar a su madrecita a través de la palabra, algo que queda para siempre.

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  2. Óscar Perdomo León 26 agosto, 2010 / 11:30 pm

    Muchas gracias Licenciada Miranda por ser una fiel lectora de mi blog y por sus palabras que, estoy seguro, son sinceras.

    Un abrazo.

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    • nely yanira escobar 12 diciembre, 2010 / 5:15 am

      bueno es larga la noche y no quisiera parar de leer todo lo que ha escrito wendy no cambia siempre con esa sonrisa y su mama se le mira bastante bien esta disfrutando todo lo que un dia sembro .siga adelante y que su familia sea asi de unidos como lo fueron uds.cuando eran adolescentes.

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  3. annahernandezalas 12 julio, 2011 / 6:14 am

    Que orgulloso te sientes de tu mommy es hermoso que un hijo hable asi, Dios necesitaba un angel en el cielo y se llevo la mia, pero igual q tu la admiro y la amo ya que siendo una adolescente tuvo el valor de enfrentar la vida y el abandono de un esposo irresponsable q solo le puso el apellido a sus hijos y se fue a vivir su vida(por eso decidi no usar ese apellido nunca mas y busque el q me gusto,algo poco loco pero me dio paz)Nuestras madres son en realidad el pilar de la vida de todos los seres humanos y la tuya un super pilar y te transmitio lo mejor ,tu eres el reflejo de todo lo que ella ES. Bendita tu mamita, sin ella no hubieras nacido y nosotros no estariamos disfrutando de tus historias. Cuidate

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  4. Óscar Perdomo León 12 julio, 2011 / 3:55 pm

    Mi mamá ha jugado un papel muy importante en mi vida, no hay duda. Y creo que aún no he alcanzado a dimensionar el gran aporte que ella ha dado a mi vida.

    Muchas gracias a ustedes, Nely Yanira Escobar y annahernandezalas, por sus comentarios tan bonitos.

    Un abrazo sincero para ustedes.

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