DIABETES E HIPERTENSIÓN: ENFERMEDADES CRÓNICAS.


Una enfermedad crónica es aquella alteración de la salud que el paciente padece por tiempo prolongado, es decir, por meses o años. Por el contrario, una enfermedad aguda es aquella de inicio reciente y por lo regular de corta duración. Y ambos tipos de trastornos los pueden padecer tanto los adultos como los niños.

Cuando un paciente se enfrenta con una enfermedad crónica, una dolencia con la que, en muchos casos, tendrá que vivir durante toda la vida, es otra manera de casarse. En efecto, hay enfermedades que se la pasan todo el día a nuestro alrededor, se acuestan con uno y por la mañana están  siempre ahí, presentes.

No malinterpreten la comparación. Nuestras parejas sentimentales no son enfermedades; a lo que me refiero es a la constancia de la presencia, que es algo a lo que nos llegamos a acostumbrar y que a veces lo damos todo por sentado. Sin embargo, las enfermedades crónicas, como la hipertensión arterial o la diabetes mellitus pueden pasar desapercibidas por períodos y los pacientes se atienen y descuidan y no les dan la importancia debida. Pero hay que estar claros que una vez diagnosticadas estas enfermedades (la hipertensión y la diabetes), no hay marcha atrás, es decir, hasta el día de hoy, estas son enfermedades incurables. Pero la buena noticia es que son también padecimientos controlables.

Las personas hipertensas deben estar periódicamente tomándose la tensión arterial y las diabéticas tomándose la glucosa en ayunas. Por supuesto que hay otros exámenes que deben hacerse en ambas enfermedades; pero lo básico de esto que escribo reside en lo siguiente: el paciente con una enfermedad crónica debe conocer su enfermedad y tratar de convivir con ella de la manera más sana posible.

Dice la voz popular que los médicos son los peores pacientes que existen. Tal vez tengan razón quienes dicen eso: los médicos somos bastante renuentes a someternos a los tratamientos. Pero debemos entender nosotros, los Doctores en Medicina (o matasanos, como nos dicen “cariñosamente”), que no somos dioses ni seres de otra galaxia; somos simples seres humanos dedicados a tratar de ayudar a otros a controlarse o curarse de sus afecciones.

Se puede disfrutar de la vida aun padeciendo de enfermedades crónicas, toda vez que las mantengamos a raya y bien controladas.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía extraída de:
http://medicablogs.diariomedico.com/psiquinfantojuvenil/2009/12/29/el-paciente-feliz/

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