EL VARÓN DOMADO. Un libro de Esther Vilar

 

 

He leído con mucho placer «El varón domado», escrito (originalmente en alemán) en 1971 por Esther Vilar (Buenos Aires, 1935), escritora argentino-alemana que estudió Medicina, Psicología y Sociología. No estoy de acuerdo con muchas de las premisas que se exponen en este libro; pero sí con muchas de ellas. Además, está claro que aunque Vilar generaliza, en su manera de referirse a las mujeres, está ella también consciente que hay mujeres que se salen de esa casilla reducida en donde a través de su discurso las ha colocado.

Conocí este ensayo a través de un amigo ya hace muchos años. Cuando llegué a buscarlo a su casa él no estaba y pude intercambiar un par de palabras con su esposa; estaba muy enojada porque recién acababa de darse cuenta qué estaba leyendo mi amigo con tanto entusiasmo desde hacía un par de días : «El varón domado».

La verdad es que estoy seguro que algunas mujeres al leerlo se verán como en un espejo y aun así se sentirán ofendidas (como la mujer que entrevistó a Vilar en 1973. Ver el vídeo abajo). Otras sólo se verán reflejadas muy parcialmente ¿o desenmascaradas? Pero a ellas le digo que lo racional sería encontrar en él una especie de crítica constructiva para sí mismas. Nadie tiene toda la verdad, porque la verdad es relativa. Y Esther Vilar tiene su verdad planteada de una manera abierta y llena de argumentos. Suno no está de acuerdo con sus premisas, lo lógico sería combatirlas con ideas. Por ejemplo, estoy de acuerdo en que en muchas ocasiones las mujeres (no todas, por supuesto) usan su sexualidad para manipular a los hombres o para alcanzar ciertos objetivos. De eso todos, hombres y mujeres, hemos sido testigos en algún momento, durante nuestros años en la universidad o en los trabajos.

Para despertarles a ustedes la curiosidad por leer este libro extraigo de él unas cuantas líneas, unos cuantos fragmentos para que puedan entender un poco el punto de vista de Esther Vilar:

«A diferencia de la mujer, el varón es hermoso, porque, a diferencia de la mujer, es un ser espiritual. Eso significa que el hombre tiene curiosidad (quiere saber cómo es el mundo que le rodea, y cómo funciona).Que piensa (obtiene inferencias de los datos que encuentra). Que es creador (hace cosas nuevas sobre la base de lo que conoce acerca de lo ya existente.) Que tiene sentimiento (el varón registra lo habitual, pero con los más sutiles matices, en su amplísima escala emocional, extraordinariamente rica de dimensiones. Y, además, crea o descubre nuevos valores emocionales y los hace accesibles a las demás personas mediante sensibles descripciones o ejemplificaciones artísticas). No hay duda de que de todas esas cualidades del varón la curiosidad es la más acusada. Se trata de una curiosidad tan diferente de la de la mujer que la cosa requiere imprescindiblemente algunos comentarios. La mujer no se interesa en principio más que por cosas que puede aprovechar directa y útilmente para sí misma. Cuando una mujer lee un artículo político, es mucho más probable que esté intentando capturar a un estudiante de Políticas que interesándose por la suerte de los chinos, los israelitas o los sudafricanos. Si consulta en un diccionario el artículo dedicado a un filósofo griego, eso no quiere decir que se le haya despertado repentinamente el interés por la filosofía griega, sino que necesita alguna palabra relacionada con aquel filósofo para resolver un crucigrama. Si está estudiando los prospectos de publicidad de un nuevo automóvil, es que se lo quiere comprar, y no que esté platónicamente interesada por sus posibles novedades técnicas. Es un hecho que la mayoría de las mujeres -incluidas las que son madres- no tienen idea de cómo surge el fruto humano, de cómo se desarrolla en su cuerpo ni qué estadios atraviesa hasta llegar al nacimiento. Y para ellas sería completamente superfluo saber algo sobre esas cosas, puesto que, de todos modos, no podría darles influencia alguna sobre el desarrollo del feto. Lo que les importa saber es que el embarazo dura nueve meses, que hay que cuidarse mientras dura y que a la menor complicación hay que ir al médico, el cual, naturalmente, lo arreglará todo. La curiosidad del varón es muy diferente: se basta a sí misma, no está directamente ligada a ningún efecto útil. Y, sin embargo, es más útil que la de la mujer.»

«El hombre no se limita a informarse de todo lo que pasa alrededor suyo (y en todo el mundo), sino que, además, lo interpreta. Como intenta informarse de todo, le resulta fácil hacer comparaciones, reconocer ciertas regularidades de los sucedidos y aplicarlas útilmente, siempre con la finalidad de conseguir algo diferente, a saber, algo nuevo. No hará falta subrayar que todos los inventos y todos los descubrimientos de este mundo han sido obra de varones, trátese de electricidad, de aerodinámica, de ginecología, de cibernética, de mecánica, de física cuántica, de hidráulica o de teoría de la evolución. Hasta los principios de la psicología infantil, de la alimentación de los lactantes o de la conservación de alimentos han sido descubiertos por varones.»

EL SEXO EN CUANTO RECOMPENSA. Una de las partes más controversiales del libro es cuando Vilar muestra a la mujer como prostituta, es decir, cuando la mujer hace: «…que un hombre trabaje para ella, a cambio de poner intermitentemente a su disposición, como contraprestación, la vagina…».

«Toda doma se basa en el principio del látigo y el terrón de azúcar. La aplicabilidad de una u otra punta del método depende en cada caso de la correlación de fuerzas entre el domador y el objeto de la doma. Pero incluso en la doma de niños pequeños se advierte que predomina la tendencia al terrón de azúcar: éste tiene, en efecto, la ventaja de que conserva mejor la confianza de los niños en sus padres; los niños siguen acudiendo con sus problemas a sus padres y se dejan manipular más fácilmente que si fueran enderezados con palizas sistemáticas. Cuando un delfín ejecuta correctamente uno de los actos de su doma, el domador le premia con un pez. El delfín se tiene que alimentar, y hace por su alimentación lo que le exigen. En cambio, un varón es capaz de procurarse por sí mismo su alimento: el dinero pasa, al menos, por sus manos. Por eso sería hasta cierto punto insobornable si no sintiera otra necesidad muy intensa que no puede satisfacer por sí mismo: la necesidad de contacto físico con el cuerpo de una mujer. Es una necesidad tan intensa y el hombre experimenta tanto gusto al satisfacerla que aquí se encuentra quizás el motivo más robusto de su sumisión a las mujeres…».

El hombre: «…tiene que satisfacer su necesidad, y el fundamento de la economía sigue siendo el trueque. El que pide la prestación de un servicio tiene que ofrecer a cambio algo igualmente valioso. Ocurre, empero, que los varones han llegado a encarecer hasta precios insensatos la utilización en exclusiva de una vagina. Esto permite a la mujer ejercer una explotación intensísima que supera ampliamente al sistema capitalista más conservador. Ni un solo varón se salva de ello. Y como lo femenino es ante todo un hecho social, y no tanto un fenómeno biológico, ni siquiera los varones homosexuales se libran de esa explotación. Entre ellos, el miembro menos instintivo de la pareja descubre pronto la manipulabilidad del más fuerte sexualmente y adopta el papel de explotador -o sea, de mujer- incluso en su comportamiento externo: ser femenino quiere decir ser el de menos impulso sexual. Del mismo modo que no se pueden permitir grandes sentimientos, las mujeres renuncian también a una libido intensa (si no, ¿cómo se podría explicar que las chicas se nieguen al amigo que les gusta, pero sigan hablando de amor con él y respecto de él?). La mujer reprime la libido -siguiendo los consejos de su madre- ya durante la pubertad, en interés del capital que eso ha de rentarle más adelante. Antiguamente la única novia valiosa era la novia virgen, y todavía hoy se considera que una muchacha de pocos amantes vale más que una que haya tenido muchos.»

EL SEXO Y LOS ANTICONCEPTIVOS. Con respecto a estos temas, Esther Vila opina que el hombre: «…sigue siendo víctima de su costumbre de aplicar sus propios criterios a la estimación de la mujer. Ahora cree que, como la mujer cuenta con un método anticonceptivo seguro, no va a tener más obsesión que la de recuperar todo lo perdido y dedicarse exclusivamente a lo que él mismo -por la eficacia de su doma- considera el más alto de todos los placeres, el sexo. Error evidente. El sexo es, desde luego, un placer para las mujeres, pero no el mayor. La satisfacción que produce a la mujer un orgasmo se encuentra en su escala de valores muy por debajo de la que le procura, por ejemplo, una cocktail-party o la compra de un par de botas acharoladas de color calabaza.»

«Se puede decir que las mujeres ninfómanas existen casi exclusivamente en el cine y en el teatro. El público tiene curiosidad de ellas precisamente porque son muy escasas en la vida (por la misma razón son tantas las películas y novelas que tratan de gentes riquísimas, cuya proporción en la población total es muy baja).»

«Las mujeres se interesan -cuando se interesan por la potencia masculina principalmente por razón de los hijos que quieren tener. La mujer necesita hijos  -como veremos más adelante- para poder realizar sus planes. Es de presumir que muchas mujeres se alegrarían de que la potencia sexual de su marido se agotara tras haber engendrado dos o tres niños. Esto le evitaría una enorme cantidad de pequeñas complicaciones. Que la importancia que da la mujer a la capacidad física del varón es escasa lo prueba, finalmente, el hecho de que los varones que ganan o tienen mucho dinero se pueden volver a casar y seguir casados con toda normalidad cuando ya son impotentes (en cambio, es casi imposible imaginarse que una mujer sin vagina tuviera posibilidad alguna de casarse con un hombre de predisposiciones normales).»

***

Son palabras muy interesantes las que ha escrito Esther Vilar, ¿no lo creen? Y esto que no les he puesto aquí ningún fragmento sobre lo que Esther piensa, por ejemplo, de la relación que hay entre la religión y las mujeres. Aquí sólo les estoy presentando la punta del iceberg. Ojalá que alguna mujer al leer esto comentara con alguna idea contrapuesta y creativa.

Por mi parte, he tenido la oportunidad de hablar con algunas mujeres cuya conversación es muy estimulante desde el punto de vista intelectual y artístico, y creo fervientemente que las mujeres tienen la capacidad de alcanzar todo lo que deseen, en cualquier campo de la vivencia y del trabajo humano. 

Pero también me he encontrado muchas veces con mujeres tan banales que se ajustan muy bien (desgraciada y vergonzosamente) a la visión que tiene Esther Vilar de las féminas.

Sin embargo, este libro tiene una evidente contradicción y es que la misma Esther Vilar, quien trata en su ensayo de tontas a las mujeres, es también una mujer y ella ha sido capaz de escribir un libro muy original, brillante y, en muchas de sus partes, bastante cercano a la realidad. Yo entiendo también que ella se refiere al grueso de las mujeres indiferentes con su formación espiritual e intelectual, apáticas al estudio e inclinadas a las cosas más superfluas de la vida. Sin embargo, en la dedicatoria Esther Vilar dice:

«Este libro está dedicado
a las personas que no aparecen en él:
a los pocos hombres que no se dejan amaestrar
y a las pocas mujeres que no son venales.
Y a los seres afortunados que no tienen valor mercantil,
por ser demasiado viejos, demasiado feos o demasiado enfermos.»

A mí me parece que este libro de Esther Vilar debería ser abordado por las mujeres y los hombres con un poco de humor y lo deberían de ver y sentir como una crítica a nuestra sociedad.

Quiero dejar claro, también, por cualquier duda morbosa, que no estoy de acuerdo con la violencia en general, y tampoco, por supuesto, con la ejercida contra la mujer, ni contra el hombre. Y digo esto porque algunas feministas creen que no estar de acuerdo con ellas en todo, es estar de acuerdo con la violencia contra ellas. Nada más lejos de la verdad. Estoy además en pro de que las mujeres alcancen altos cargos políticos, artísticos o ejecutivos en una empresa, toda vez que el puesto lo consigan porque están capacitadas para ello y que no lo hagan por la ley de cuotas.

Por eso, en estos tiempos de reivindicaciones femeninas y en donde se habla tanto de la mujer como un ser superior al hombre, en estos tiempos de excesos como el de ciertas feministas radicales (no todas, por supuesto) que han llegado a convertir su bandera en un machismo al revés o en vandalismo, es muy apropiado leer a Esther Vilar, para no menospreciar a los hombres y más bien alcanzar un equilibrio entre los dos sexos.

Para quien esté interesado en leer este libro sólo tiene que dar un clic en el siguiente enlace: EL VARÓN DOMADO. Esther Vilar.

Si no lo pueden leer con el enlace de arriba, tal vez lo puedan escuchar en el audiolibro que dejo abajo; se los dejo en dos versiones, una en voz masculina y otra en voz femenina.

 

Texto:

Óscar Perdomo León

Artículo relacionado: THE MANIPULATED MAN. By Esther Vilar.

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EL EXTERMINIO DE ROQUE DALTON

Este día tenemos en mi blog la colaboración de Danilo Colindres, quien nos trae un interesante artículo de opinión que reflexiona sobre el artículo Vladimir, el Vaquerito , escrito por Álvaro Rivera Larios y publicado hace poco en El Faro .

EL EXTERMINIO DE ROQUE DALTON

El 30 de Octubre del corriente año, Álvaro Rivera Larios escribió en El Faro el artículo “Vladimir, el Vaquerito”, un novedoso enfoque del exterminio de Dalton: al arrojar nueva luz sobre las razones, circunstancias y causas que desembocaran en el asesinato de uno de los mejores poetas que esta patria esmirriada haya parido, ha descubierto que la tragedia podría bien repetirse interminablemente en nuestra historia.

Primero nos invita apreciar al Vaquerito (uno de los responsables del magnicidio), de manera novedosa, desafiante y de consecuencias antes insospechadas, como a un arquetipo viviente, amenazante, aunque en estado latente en la actualidad:

“Veámoslo ahora como un personaje que arrastra connotaciones simbólicas. Ya no lo veamos como un accidente, como alguien que se fue con sus desvíos a la tumba, veámoslo como el producto de una circunstancia y como la encarnación de unos valores. Manejemos la hipótesis de que existía un mecanismo social enterrado, oculto, innombrado, que facilitó la aparición del Vaquerito, de Rogelio Bazzaglia, de Mayo Sibrian, etcétera.” (Estos últimos dos, autores de otros asesinatos durante la guerra.)

Nos parece que Álvaro se ha precipitado en hacer comparaciones entre estos tres casos. Existen diferencias esenciales y al examinarlas nos daremos cuenta que cada caso expresa causas y consecuencias particulares.

Mayo Sibrian sufría de paranoia, era un psicópata, no era normal y asesinó a muchos y todo tipo de personas, líderes locales y población en general. Ni el Vaquerito ni Rogelio sufrían enfermedades mentales ni sus ejecuciones fueron masivos: asesinaron cada uno de ellos a un líder individual de envergadura nacional de sus respectivas organizaciones: a Roque, potencialmente un líder del ERP y a Mélida, líder fundadora de las FPL.

El caso de Rogelio (colaborador de Cayetano Carpio, uno de los líderes de las FPL) también es diferente al del Vaquerito: en el sigilo de la oscuridad, a espaldas de otros líderes, planeó el asesinato de Mélida Anaya Montes: en nombre de una facción eliminó por conveniencia política a uno de sus líderes por no compartir visiones estratégicas de lucha revolucionaria. Este caso ya ha sido llevado al teatro por Sartre en “Manos Sucias” para el interesado en conocer los intríngulis y mecanismos de este tipo de asesinatos, en las que una minoría, incapaz de persuadir a la mayoría de los otros líderes de la organización, se subleva y pretende cambiar el curso de las acciones, imponiendo su particular visión estratégica, por el asesinato político.

Y he aquí la diferencia entre estos dos exterminios: la mayoría violenta de los  líderes del ERP se decide –en audiencia (naturalmente restringida por la clandestinidad), en un juicio que permitió intercambios entre las partes- a favor del exterminio de Roque, de planteamientos más políticos. En cambio, como ya lo expuse en el párrafo anterior, una minoría violenta de las FPL, que se siente injustamente excluida por una mayoría política, negociadora y moderada, dirime sus diferencias eliminando al líder de esta.

Cuando la mayoría extermina a un individuo le realiza previamente un juicio, donde se le desvaloriza si es que el acusado persiste en ir contra la mayoría, como el ERP a Roque, la sociedad ateniense a Sócrates, La Santa Inquisición a los herejes y blasfemos, etc. El ERP de inmediato se hizo cargo del ajusticiamiento e hizo públicos sus razonamientos. En cambio, cuando la que elimina es una minoría, se saltea el juicio y actúa bajo la oscuridad de la noche y mantiene los argumentos secretos o del exclusivo conocimiento de los amotinados o subversivos. No se hace cargo del exterminio. Lo niega hasta que los hechos la contradicen. El de Rogelio a la Comandante Ana María de las FPL.

No es cierto que por intelectual Roque fue desvalorizado y luego exterminado. Es que las ideas de Roque colisionaron con las del liderazgo del ERP: fue un choque de ideas y visiones y la visión de la mayoría se impuso a la visión del individuo poeta a quien se le señaló de representar peligro para el bienestar de los salvadoreños o al proyecto revolucionario. El Vaquerito lo agarra a patadas y le grita intelectual cobarde: en realidad le recrimina por ser intelectual inconsecuente, contra-revolucionario. Lo odia y entonces le teme por pensar diferente.

Ocho años después de su crimen, Rivas Mira, y los otros todavía vivos que decidieron eliminar a Roque, se justificarían aliviados argumentando que si dejaban vivo al poeta, este, como representante de una minoría, se las desquitaría asesinándolos como Rogelio Bazzaglia a Mélida Anaya Montes. No lo creo: Roque como representante de la izquierda política moderada resolvía problemas persuadiendo; Rogelio, extremista, eliminando.

Si quieren saber cómo la mayoría se impone al individuo excepcional y termina exterminándolo porque se resiste y se atreve a pensar -no necesariamente a actuar- diferente a ella, hay que leer el juicio contra Sócrates en las obras de Platón. Y es que Roque como Sócrates sería siempre la minoría en cualquier grupo o movimiento al que perteneciese.

La tiranía de las mayorías contra el individuo excepcional y diferente: no es solo un problema actual de las organizaciones políticas de izquierda: es uno de los grandes desafíos de cualquier democracia, bien constituida o en ciernes como la nuestra.

La tentación de justificar medios violentos e ilegítimos para lograr fines deseables no desaparece por arte de magia en una democracia. Si no me creen vean la destrucción ordenada por la jerarquía católica de la pieza artística que adornaba la fachada de la catedral metropolitana aduciendo que atentaba contra la vida de la mayoría de feligreses. (En defensa de Monseñor Escobar, debemos agregar que pidió disculpas al artista por no haberlo tomado en cuenta antes de dictaminar la destrucción de su obra.)

Debiera ser crimen de lesa humanidad exterminar o aislar socialmente a una persona solo porque piense diferente. Las ideas motores que hacen la diferencia en la historia de los países siempre las anticipan individuos que provocan escándalo y no los que han sudado la camiseta, o los convencidos de siempre o grupos o sociedades de reconocido prestigio social y/o político. La “chispa divina” es propiedad de individuos, no de agrupaciones ni mayorías.

Texto:

Danilo Colindres

El artículo al que se refiere Colindres  todo el tiempo aquí es: VLADIMIR, EL VAQUERITO. Escrito por Álvaro Rivera Larios.

GATICA, EL MONO. Una película de Leonardo Favio

La primera vez que oí hablar de Leonardo Favio fue al ver su nombre escrito en un disco de 45 rpm  que mi papá llevó a la casa. Luego llevó un disco LP, entonces conocí al cantante, al compositor; pero su faceta de cineasta, la más querida por él, la he conocido sólo hace muy poco tiempo.

Como cantante era muy bueno, como director de cine era un maestro. Y esto lo puedo afirmar con un ejemplo claro de su talento como cineasta: Gatica, el Mono, película de 1993, en la que nos cuenta la historia de la vida de José María Gatica, el «Mono», boxeador argentino y  glorioso. El retrato que nos muestra con este largometraje de este peculiar boxeador, «basados en la mitología popular y recreados por los autores», nos pinta no sólo al valeroso púgil, sino también al hombre, con sus defectos y sus virtudes, con su manera picaresca de ser, sus mentiras divertidas (y a veces crueles) y su gusto por las mujeres, pero todo incrustado de una manera genial en los hechos históricos convulsos de la Argentina del siglo pasado. También se muestra su clara adhesión al peronismo y como por cuestiones políticas hicieron que terminara su carrera deportiva.

Protagonizada magistralmente por Edgardo Nieva y por Horacio Taicher, la película inicia con Gatico-niño, en el año de 1940 y su amistad eterna con el rusito Emilio Samuel Palanké, pasando por su vida boxística, su matrimonio, hasta su muerte, al ser arrollado por un bus en 1963.

Desde el inicio el director nos introduce en un mundo con una fotografía bellamente oscura, en el  que por momentos la cámara lenta nos revela esos pequeños o grandes detalles que la vida nos oculta en su rapidez. El manejo del tiempo que corre y corre, presentado simultáneamente en momentos claves de su vida, es verdaderamente un efecto asombroso, un recurso atractivamente artístico. El engranaje perfecta y delicadamente hecho de cada suceso importante de Gatica es lo que más me gustó de la película.

Para los que no la hayan visto, aquí les queda.

Texto:

Óscar Perdomo León

NOTA: Esta reseña ha sido un pequeño homenaje a Leonardo Favio, quien falleció el o5 de noviembre de 2012.

Este artículo fue publicado originalmente en LA CINERATA.

JOSÉ JOSÉ EN VIVO. (El triste de Roberto Cantoral)

Hay músicos y cantantes que son maravillosos y sus destrezas y su calidad la demuestran y la prueban cuando interpretan en vivo. Este es el caso del cantante mexicano José José (nacido el 17 de febrero de 1948), cuya interpretación de «El triste» (composición de Roberto Cantoral) en el Segundo Festival de la Canción Latina, en 1970, fue una cosa verdaderamente grande.

José José entró al espectáculo muy seguro de sí mismo y con pleno dominio de su voz. Ante los aplausos, flores lanzadas al escenario y los gritos emocionados de la gente, José José no parecía inmutarse; estaba como poseído, su concentración era tal que con el paso de los segundos su interpretación parecía crecer más y más. ¡Una interpretación impecable! Fue hasta que terminó de cantar que José José despertó de su intensa actuación y sonrió agradecido. El público se abalanzó al escenario para felicitarlo, entre ellos el actor Andrés García.

De esta presentación me gustan también la presencia entre el público de la actriz y cantante Angélica María, del actor y cantante Alberto Vásquez y de nada más ni nada menos que el grandioso Marco Antonio Muñiz, quien aparece muy atento y hasta con la boca abierta.

En esa ocasión José José quedó en tercer lugar. El primer lugar lo ganó la brasileña Claudia Brasil con su interpretación de «Cancao de Amor e Paz» y el segundo lugar fue para la venezolana Mirla Castellanos, con su interpretación de «Con los Brazos Cruzados». Sin embargo, se cuenta que el público estaba insatisfecho de la decisión del jurado.

Esta actuación en vivo de José José ya ha sido vista por más de un millón de personas en YouTube; pero para quienes no la haya visto y escuchado, aquí se las dejo.

Texto:

Óscar Perdomo León

CALACAS PARA PEDRO Y FRANCISCO GABILONDO

Las calaveras (o calacas) literarias son una tradición mexicana en la que se honra la muerte, pero también se juega con ella, a través de escribir décimas en homenaje medio en serio, medio en broma, a algún fallecido.
Este día viernes 02 de noviembre la Embajada de México en El Salvador invita a la inauguración, a las 18:30, del Altar de Muertos en homenaje a Chabela Vargas y Carlos Fuentes.
Yo publico sólo los martes, pero este día hago una excepción para hacer mi pequeño homenaje a dos mexicanos muertos que llevo en mi corazón.

CALACA PARA PEDRO

I

Hubo una nave estrellada

que marcó mi corazón.

Fue su muerte la sazón

de la dura pena hallada

que aunque estuvo muy callada

de mi ser arrancó el grito,

por ese que ahora es mito.

¡Qué cuesta subir la cuesta!

¡Qué terrible pena es ésta

de una voz maravillada!

II

Infante no era infantil,

y la calaca a buscar

fue la voz de Pedro en par

y su presencia viril.

Un duro quince de abril

aquel avión se estrelló.

Vida el bolero no halló,

la ranchera estremecía

y mi alma se mecía

en la voz que se calló.

III

La muerte, la multitud,

y el llanto y el funeral.

Luisa lloraba el final,

Irma actuaba en rectitud,

Lupita era pulcritud.

La León, la Torrentera.

¿Y Dorantes la mera era?

Corren juntas tres mujeres,

tras Infante y sus haberes,

mas él se fue a su galera.

IV

Y después de tanto daño,

la frustración de la muerte

arribó con mucha suerte

después de un año y un año

porque pa´ nadie es extraño

que está la inmortalidad

en Infante, calidad.

Su voz continúa viva,

él regresó de donde iba.

¡Y qué gran genialidad

Pedro Infante
***

CALACA PARA FRANCISCO GABILONDO

I

¿Dónde estás, Conejo Blas?

El Chicote Aguamielero

me dijo: «Yo te requiero,

como a todos los demás,

porque hay alguien que jamás

dejaremos en olvido

porque vive y ha vivido

como sólo lo hace un padre.

Y aunque venga el lobo y ladre

Soler vive y no se ha ido.»

 II

Vino la Muñeca Fea,

Palomos,  Cucurumbé

bailando merecumbé.

Canas, arrugas, morfea:

el tiempo todo lo afea

y sin embargo Che Araña

conserva su piel, no engaña.

La Patita viene y va

los patitos dicen «¡´ma!»

No es un cuento, no enmaraña.

 III

 Di por qué, Cucurumbé

mi abuelita ya no brinca,

el comal a la olla trinca

y el Ropavejero ve

tal cosa que yo miré

y es que el grillito Cri Cri

me cantó donde viví.

Él estaba en todas partes,

siempre humilde y sin alardes.

«¿Y quién es el que anda allí?»

Francisco Gabilondo Soler
Décimas escritas por:

Óscar Perdomo León

Noviembre de 2012

Fotografía de la muerte tomada en Cancún por Érika Valencia-Perdomo.

Fotografía de Pedro Infante y Francisco Gabilondo Soler extraídas de imágenes de Google.