GATICA, EL MONO. Una película de Leonardo Favio


La primera vez que oí hablar de Leonardo Favio fue al ver su nombre escrito en un disco de 45 rpm  que mi papá llevó a la casa. Luego llevó un disco LP, entonces conocí al cantante, al compositor; pero su faceta de cineasta, la más querida por él, la he conocido sólo hace muy poco tiempo.

Como cantante era muy bueno, como director de cine era un maestro. Y esto lo puedo afirmar con un ejemplo claro de su talento como cineasta: Gatica, el Mono, película de 1993, en la que nos cuenta la historia de la vida de José María Gatica, el «Mono», boxeador argentino y  glorioso. El retrato que nos muestra con este largometraje de este peculiar boxeador, «basados en la mitología popular y recreados por los autores», nos pinta no sólo al valeroso púgil, sino también al hombre, con sus defectos y sus virtudes, con su manera picaresca de ser, sus mentiras divertidas (y a veces crueles) y su gusto por las mujeres, pero todo incrustado de una manera genial en los hechos históricos convulsos de la Argentina del siglo pasado. También se muestra su clara adhesión al peronismo y como por cuestiones políticas hicieron que terminara su carrera deportiva.

Protagonizada magistralmente por Edgardo Nieva y por Horacio Taicher, la película inicia con Gatico-niño, en el año de 1940 y su amistad eterna con el rusito Emilio Samuel Palanké, pasando por su vida boxística, su matrimonio, hasta su muerte, al ser arrollado por un bus en 1963.

Desde el inicio el director nos introduce en un mundo con una fotografía bellamente oscura, en el  que por momentos la cámara lenta nos revela esos pequeños o grandes detalles que la vida nos oculta en su rapidez. El manejo del tiempo que corre y corre, presentado simultáneamente en momentos claves de su vida, es verdaderamente un efecto asombroso, un recurso atractivamente artístico. El engranaje perfecta y delicadamente hecho de cada suceso importante de Gatica es lo que más me gustó de la película.

Para los que no la hayan visto, aquí les queda.

Texto:

Óscar Perdomo León

NOTA: Esta reseña ha sido un pequeño homenaje a Leonardo Favio, quien falleció el o5 de noviembre de 2012.

Este artículo fue publicado originalmente en LA CINERATA.

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