CÓMO SE RODÓ “HABLANDO CON LOS MUERTOS”

Esta crónica de cómo se rodó mi primer cortometraje es algo que considero significativo, desde el punto de vista sentimental.  Cuando la escribí lo hice con mucha emoción.

A mi parecer, y viendo ahora todo en perspectiva, el corto “Hablando con los muertos”, escrito y dirigido por este servidor de ustedes, tiene algunos errores y tal vez un par de aciertos.

Sin embargo, todo esfuerzo que se haga para alcanzar un objetivo, debe ser valorado con creces, así como con una crítica justa y mesurada.

La sinópsis del cortometraje podría ser la siguiente:

Isabel (protagonizada por la actriz Rosario Ríos) es encontrada muerta, bajo los escombros del deslave de una zona de la Cordillera del Bálsamo, en el terremoto de enero de 2001 en El Salvador. ¿Qué historia hay detrás de la muerte de Isabel? ¿Cómo fueron sus últimos momentos de vida?

(No puedo dejar de mencionar lo agradecido que estoy hasta el día de hoy, con el hecho que Santiago Nogales y Rosario Ríos hayan aceptado actuar en el trabajo artístico de un aficionado como yo.)

Sin más palabras, los dejo con esta breve crónica.

CÓMO SE RODÓ “HABLANDO CON LOS MUERTOS”

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CORTOMETRAJE

Para quien tenga curiosidad de ver el cortometraje “Hablando con los muertos”, les anticipo que está repartido en dos partes. La primera parte la pueden ver acá.

Y la segunda, aquí.

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PEDRO INFANTE. LAS LEYES DEL QUERER. Un libro de Carlos Monsiváis

“Pedro Infante. Las leyes del querer”, es un libro fascinante. La entrada es explosiva con la noticia de la muerte del actor y cantante Pedro Infante y la descripción de su sepelio. ¿Cómo entender la magnitud del dolor de todo un pueblo mexicano y, para ser más preciso, latinoamericano que acaba de perder a su ídolo cinematográfico? Su autor, Carlos Monsiváis, nos conduce con verdadera habilidad en el mundo interno y externo del público de aquellos días de mediados del siglo XX.

En el libro, que es una crónica-ensayo, se revisa la calidad interpretativa de Pedro Infante, como cantante y como actor. Mucha de su filmografía es analizada con objetividad, aunque no cronológicamente. Su voz, que en un principio no tenía tanta fuerza y que intentaba cantar versiones en español de canciones gringas, fue creciendo con los años al interpretar rancheras, boleros rancheros y otros estilos populares a los que imprimía una emoción genuina. Así, los aciertos y desaciertos artísticos de Infante salen a la luz a través de la pluma de Monsiváis.

También se hace notar la importancia de la relación de trabajo entre el director y guionista Ismael Rodríguez e Infante. Algunos de los trabajos que realizaron juntos los elevaron a ambos a un lugar muy alto en la historia de la cinematografía mexicana, especialmente cuando hicieron melodramas.

También se hallan en el libro anécdotas interesantes de su vida personal, de sus relaciones sentimentales con las mujeres que amó, su amor por su madre y su padre, su manera de comportarse detrás de la cámara, su amistad con otros artistas de la época, etc.

La agudeza de Carlos Monsiváis está en no sólo comprender la grandeza de Pedro Infante, sino en mirar más allá de la superficialidad, mostrándonos a un ser humano que fue una estrella y un hombre común y corriente, muy mexicano, alegre, triste, vivaz, inteligente, con la habilidad histriónica y el valor para arriesgarse a cambiar de personaje en una y otra película.

La lectura de este libro es muy entretenida. La prosa parece nunca acabársela a Monsiváis.

Texto:

Óscar Perdomo León

Vídeo relacionado: PEDRO INFANTE. LAS LAYES DEL QUERER. CARLOS MONSIVÁIS.