ATAHUALPA YUPANQUI, EL PAYADOR PERSEGUIDO


Él es considerado uno de los más grandes cantautores de su país. Y sus composiciones han sido interpretadas por numerosos artistas, como Los Chalchaleros, Mercedes Sosa, Alberto Cortez, Víctor Jara y muchos más.

Portada del disco de El payador perseguido


La primera vez que me enfrenté a su música, fue escuchando una de sus más bellas composiciones: “El payador perseguido”. El viejo disco Long Play giraba bajo la aguja de diamante, allá a principios de 1980.

« ¿Quién es?» –pregunté, maravillado y aturdido. «Es el argentino Atahualpa Yupanqui» -me respondieron.

Desde entonces su sonido quedó prendido como un rayo en mi memoria.

Con su voz y su guitarra, Atahualpa Yupanqui (1908-1992) hizo que mis ojos y mi corazón miraran la pampa argentina, desconocida para mí, no develada hasta entonces con tanta fuerza, ni siquiera por Martín Fierro.

“El payador perseguido” es un largo poema, en partes cantado y en otras recitado, con el acompañamiento intermitente y siempre adecuado de una guitarra, tocada por el mismo Yupanqui.

Yo sé que muchos dirán
que peco de atrevimiento
si largo mi pensamiento
pal rumbo que ya elegí,
pero siempre hei sido ansi;
galopiador contra el viento.

Eso lo llevo en la sangre
dende mi tatarabuelo.
Gente de pata en el suelo
fueron mis antepasaos;
criollos de cuatro provincias
y con indios misturaos.

Mi agüelo fue carretero,
mi tata fue domador;
nunca se buscó dotor
pues se curaban con yuyos,
o escuchando los murmullos
de un estilo de mi flor.


Una cosa que me asombró y que me tocó profundamente desde el primer momento que lo escuché fue que Atahualpa Yupanqui no sonaba para nada falso en cada palabra que decía. Las coplas salidas de sus labios, dichas con un lenguaje sencillo y rural, eran hondas confesiones dolorosas, pequeñas anécdotas de lo cotidiano o profundas reflexiones filosóficas. Nunca sonaban sus palabras exageradas, teatrales –en el mal sentido de la palabra- o superficiales. Sus versos siempre provenían intensos desde lo más recóndito de su alma.

Si alguien me dice señor,
agradezco el homenaje;
mas, soy gaucho entre gauchaje
y soy nada entre los sabios.
Y son pa’ mi los agravios
que le hagan al paisanaje.

El trabajo es cosa buena,
es lo mejor da la vida;
pero la vida es perdida
trabajando en campo ajeno.
Unos trabajan de trueno
y es para otros la llovida.

Cuando sentí una alegría;
cuando el dolor me golpió;
cuando una duda mordió
mi corazón de paisano,
desde el fondo de los llanos
vino un canto y me curó…

Sus pensamientos mostraban su esencia humilde, trabajadora, pero no sumisa. Ambientalista, respetuoso de su “paisanaje”, ensalzador de la música, libre y denunciador de las injusticias.

El cantor debe ser libre
pa desarrollar su cencia.
Sin buscar la convenencia
ni alistarse con padrinos.
De esos oscuros caminos
yo ya tengo la experiencia.

Yo canto, por ser antiguos
cantos que ya son eternos;
y hasta parecen modernos
por lo que en ellos vichamos.
Con el canto nos tapamos
para entibiar los inviernos…

Y no canto a los tiranos
ni por orden del patrón.
El pillo y el trapalón
que se arreglen por su lado
con payadores comprados
y cantores de salón.

Por la fuerza de mi canto
conozco celda y penal.
Con fiereza sin igual
más de una vez fui golpiao,
y al calabozo tirao
como tarro al basural.

Se puede matar a un hombre.
Pueden su rostro manchar,
su guitarra chamuscar.
¡Pero el ideal de la vida,
esa es leñita prendida
que naide ha de apagar!

Los malos se van alzando
todo lo que hallan por ahí;
como granitos de maíz
siembran los peores ejemplos,
y se viene abajo el templo
de la decencia del país.

Detrás del ruido del oro
van los maulas como hacienda;
no hay flojo que no se venda
por una sucia moneda;
mas, siempre en mi tierra queda
gauchaje que la defienda.

Cantor que cante a los pobres

ni muerto se ha de callar

pues adonde vaya a parar

el canto de ese cristiano

no ha de faltar el paisano

que lo haga resucitar.


El estanciero presume
de gauchismo y arrogancia.
Él cree que es extravagancia
que su peón viva mejor.
Mas, no sabe ese señor
que por su peón tiene estancia.

La experiencia de escuchar a Atahualpa Yupanqui debe ser algo muy personal, como cuando sentimos por primera vez el sabor de una fruta silvestre o aspiramos el olor fresco del cabello de nuestra primera novia.

A Atahualpa Yupanqui, cuando regreso a escucharlo, tengo que hacerlo entre el silencio y la serenidad de una habitación semi oscura. O puedo compartirlo con alguien que también, silencioso y con ávidos oídos como yo, se transporte a un mundo gauchesco, de honor, pobreza, dignidad y espíritu de lucha.

Amigos voy a dejar

esta mi parte cumplida

en la forma preferida

de una milonga pampeana

canté de manera llana

ciertas cosas de mi vida.

Siempre hay alguna tapera

en la falda de una sierra

y mientras siga esta guerra

de injusticias para mí

yo he de pensar desde allí

canciones para mi tierra.

Y aunque me quiten la vida

o engrillen mi libertad

y aunque chamusquen quizás

mi guitarra en los fogones

han de vivir mis canciones

en el alma de los demás.


No me nombren que es pecao

ni comenten mis trinos

yo me voy con mi destino

hacia el lado donde el sol se pierde

tal vez alguno se acuerde

que aquí cantó un argentino.

No puedo evitar sentir cierto paralelismo en los primeros dos versos de este último párrafo, con el poema de nuestro querido poeta nacional Roque Dalton: la fuerza y la sinceridad de la interiorización de saberse el cantor del pueblo, la intencionalidad del tono, la fatalidad de lo clandestino. Me refiero al poema “Alta hora de la noche”:

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

Texto:

Óscar Perdomo León

Coplas de “El payador perseguido” extraídas de: http://www.cancioneros.com/nc/2180/0/coplas-del-payador-perseguido-atahualpa-yupanqui


Fotografías y dibujos de Atahualpa Yupanqui extraídas de:

http://images.google.com.sv/images?q=atahualpa%20yupanqui&oe=utf-8&rls=org.mozilla:es-AR:official&client=firefox-a&um=1&ie=UTF-8&sa=N&hl=es&tab=wi


Fragmento del poema de Roque Dalton “Alta hora de la noche”, tomado de http://amediavoz.com/dalton.htm#ALTA%20HORA%20DE%20LA%20NOCHE

One thought on “ATAHUALPA YUPANQUI, EL PAYADOR PERSEGUIDO

  1. Anonymous 1 marzo, 2010 / 3:18 pm

    Atahualpa es uno de los mejores artistas que ha dado mi patria. Él y Mercedes Sosa.

    SILVINA.

    Me gusta

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