Manejando desde el occidente y entrando a la zona para-central de mi país, me topé de pronto con un bello espectáculo: la luna «resbalando equivocada» cuando aún no había anochecido. Esto me recordó la canción «Luna de día», de Joan Manuel Serrat que está en su álbum «1978».
Me detuve a un lado del camino, en varias partes del trayecto, y empecé a fotografiarla. Ese día andaba con dos cámaras; una de ellas tiene un disparo más rápido y la otra posee un poder de acercamiento muy bueno.
Les comparto este día cinco de esas fotos y además la canción de Serrat que les mencionaba.
o
o
o
En esta ultima foto la noche ya casi había entrado.
LUNA DE DÍA
Joan Manuel Serrat
Para quienes no puedan correr aquí en el blog el video de la canción «Luna de día», lo pueden hacer dando un clicaquí.
El escritor, ensayista, director de teatro y ópera, escultor, presentador, humorista, médico y psiquiatra inglés, Jonathan Miller (1934-), empezó en el año 2003 a realizar entrevistas a filósofos, historiadores, científicos y escritores, en las que abordaba esencialmente la manera no religiosa de entender el mundo de estos prominentes estudiosos. La serie se exhibiría a través de la BBC e inicialmente pretendía llamarse «Atheism: A rough history of disbelief»(«Ateísmo: una dura historia del escepticismo»). Por cuestiones de extensión, el material recolectado no se publicó y se archivó durante algún tiempo.
Sin embargo, la BBC reconsideró y sopesó el material audiovisal y más tarde editaron 6 de estas entrevistas, creando la serie televisiva «LAS CINTAS ATEAS», en las cuales se incluyó a seis grandes personalidades: Richard Dawkins (biólogo), Daniel Denneth (filósofo),Denys Turner (teólogo), Arthur Miller (dramaturgo), Colin McGinn (filósofo) y, finalmente, el ganador del Premio Nobel, Steven Weinberg (físico). (Todas estas entrevistas están disponibles en YouTube.)
Esta semana les traigo una de esas entrevistas, dividida en dos partes. Es la que Miller le hizo al biólogo británico (con especialidad en zoología y etología) Richard Dawkins (1941), quien además de ser un activista militante del ateísmo, es escritor. Y, precisamente, cobró relevancia entre el mundo científico, cuando en el año de 1976 publicó su libro «El gen egoísta». Ha publicado también «Escalando el monte improbable», «Los enemigos de la razón» y «El espejismo de Dios», entre otros.
«Sólo de noche vienes» es una película de 1965, dirigida por Sergio Véjar, con las actuaciones de Julio Alemán y Elsa Aguirre, dos actores muy importantes del cine de oro mexicano. El guión fue escrito por Elena Garro.
Aunque es una producción mexicana, muchas de las locaciones que se usaron se encuentran en El Salvador. Es muy interesante mirar el viejo San Salvador de los años ´60. En el largometraje puede verse la Zona Rosa y algunas calles de la colonia San Benito, por ejemplo. Además hay varias escenas en La Puerta del Diablo.
Algunas escenas, como las de las procesiones de Semana Santa, fueron filmadas en Guatemala.
Los Hermanos Cárcamo
Otra cosa interesante es ver al trío salvadoreño Los Hermanos Cárcamo, muy jóvenes para entonces, pero ya muy desarrollados en cuanto a la calidad interpretativa musical. Al inicio de la película aparecen cantando la canción «Te deseo, amor». Para quienes no la conozcan, pueden escucharla completa, con Los Hermanos Cárcamo, en dos versiones que ellos interpretaron años después de haberla cantado en la película, una en el año 2002, y la otra en el año 1992; ambas en vivo. (Don Roberto Cárcamo, voz líder del trío, contó en una entrevista en febrero de 2002, que la oportunidad de aparecer en la película les surgió cuando Julio Alemán los escuchó tocar en el Hotel El Salvador Intercontinental, hoy conocido como Crowne Plaza).
Bueno, sin más preludios, los dejo con la película «Sólo de noche vienes».
No importa si tenés una larga vida y llegás a viejo, no importa cuando tiempo permanezcás caminando los caminos del mundo, porque ese tiempo será siempre demasiado corto; el tiempo siempre es relativo y cuando la vida es bella el tiempo corre y se agita.
La vida es breve porque cada día la muerte se desarrolla implacable en tu cuerpo. La vida es breve porque el llanto nunca es suficiente para soltarlo por el suicidio de tu amigo o por tu hijo asesinado…
La vida es breve porque no quisieras que se acabaran nunca las cosas que te maravillan, porque hay tantos lugares para visitar, tantas experiencias para vivir, tantos libros que leer, tantas películas que disfrutar, tanta música para escuchar…
Y porque no quisieras dejar de observar los ojos de la persona amada.
El tiempo es corto porque quisieras estar junto a tus hijos mientas crecen, y junto a tus nietos y a los nietos de tus nietos…
El tiempo es corto porque a veces el corazón te pide expresarte a través de las palabras o la música, a través de la pintura o el baile… y en la inmensidad del universo y en la extensión del tiempo, apenas podés pronunciar una sílaba, hacer un giro de la mano, un trazo que raya un lienzo o una nota en la guitarra…
Sólo te queda pensar y repensar el mundo. Sentir los aromas y mirar los colores… Cantar frente a YouTube tu canción favorita de Los Beatles… Gritar y sonreír.
Soñar con un mundo mejor y hacer todo el bien que esté a tu alcance.