UNO DE LOS DOS


 

O.P.L. autorretrato 1

Todo lo echamos a perder.

Dejamos que la hierba buena se secara

y que la veranera se ahogara

en su propia aridez.

 

Yo veía  impasible crecer

las telarañas en tu corazón

y vos mirabas

indiferente

como el pavimento de mi cabeza

se llenaba de una polvareda

rancia.

 

Ninguno de los dos

luchó con ganas

por quitar la maleza venenosa.

 

Y entonces

sobrevino lo indeseable…

 

Aquel último beso que te di,

con mi más sincero amor,

desapareció en el aire

de tu simulación.

 

Es que como un alud

imparable

lo echamos todo a perder.

 

Hoy el pasado es sólo

una ventisca

sucia y dolorosa.

 

La culpa fue mía.

La culpa fue tuya.

 

Ahora me cuesta

mantener la cordura…

Porque después de estar tan decidido a perderte,

tengo de vez en cuando retrocesos en disconformidad.

Mas vuelvo obligado, una y otra vez,

a retomar

el único camino posible:

el de intentar borrarte de mi memoria.

 

Por eso hay momentos en las noches,

cuando la soledad sobre mi cabeza es un manto infinito y oscuro,

en que la demacrada esperanza

se balancea inestable,

deseando solamente que,

en los días que vienen,

la muerte o el olvido

(uno de los dos)

me abrace

por fin

con su obstinada

y letal potencia.

***

22 de octubre de 2015.

***

Escrito por

Óscar Perdomo León

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