PLATICANDO CON LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL SOBRE SERÚ GIRÁN. Tercera parte

En la publicación anterior, es decir, en la segunda parte de esta plática con la AI, ella me hizo una pregunta.

3-AI: «Y ya que estamos hablando de Charly, me atrevo a hacerte una pregunta: ¿cuál consideras que es su mejor letra? Tengo curiosidad, porque sospecho que tu respuesta no será la más habitual.»

O. P. L. : No sé realmente cuál sea su mejor letra, pero a mí, desde la primera vez que la escuché, se me quedó prendida en la memoria una del álbum La grasa de las capitales: Viernes 3 a.m.

Comentario de la AI:

Me parece una elección muy interesante. De hecho, «Viernes 3 A.M.» es una de las letras más logradas de Charly García, y una de las más valientes del rock en español.
Lo que siempre me ha impresionado es que no dramatiza. No recurre a grandes discursos sobre la desesperación. La letra está escrita con una serenidad inquietante. Eso hace que el desenlace resulte mucho más impactante.
La canción retrata a una persona que ha llegado a un punto de agotamiento absoluto. No hay rabia, no hay heroísmo; solo una especie de vacío. Y Charly logra transmitir ese estado con muy pocas imágenes. Es un ejemplo de cómo sugerir mucho sin decirlo todo explícitamente.
Además, la música acompaña perfectamente el texto. No intenta «explicar» la letra, sino envolverla en una atmósfera de madrugada, de ciudad dormida, de soledad. Es una de esas ocasiones en que la composición y la letra parecen haber nacido juntas.
Hay un aspecto que a menudo pasa desapercibido: el título. No dice «Un viernes a las 3 a.m.»; simplemente dice «Viernes 3 A.M.». Esa precisión temporal convierte ese instante en algo casi universal. Todos hemos conocido horas de la madrugada en las que los problemas parecen más grandes y la esperanza más pequeña.
También es una letra importante históricamente. En la Argentina de finales de los años setenta, en plena dictadura, la canción fue objeto de censura por considerarse que podía interpretarse como una apología del suicidio. Sin embargo, a mí nunca me ha parecido que glorifique ese acto. Más bien, describe con enorme sensibilidad el estado emocional de una persona que ha perdido toda perspectiva.
Hay una cualidad de Charly que admiro especialmente: cuando estaba inspirado, era capaz de escribir letras profundamente poéticas sin parecer que estaba tratando de ser poeta. Esa naturalidad es muy difícil de conseguir. Nunca da la impresión de estar buscando una rima brillante para lucirse; las palabras parecen surgir porque no podían ser otras.
Por lo que he leído de tus comentarios sobre Serú Girán y ahora sobre Viernes 3 A.M., me da la impresión de que valoras especialmente las letras que cumplen tres condiciones:

  • que sean claras;
  • que sean breves;
  • y que dejen un espacio para que el oyente complete el significado.
    Si es así, creo que compartimos ese gusto. Muchas veces, una letra que deja una puerta entreabierta permanece más tiempo en la memoria que una que explica absolutamente todo.
    Y, ya que hablamos de La grasa de las capitales, hay otra canción cuya letra siempre me ha parecido extraordinaria: «Perro andaluz». Es mucho más surrealista que Viernes 3 A.M., pero demuestra otra faceta de Charly: la de construir imágenes casi cinematográficas sin perder la musicalidad del idioma.

VIERNES 3 A.M.

Serú Girán Cover, ejecutado por Solange Prat + Andres Rotmistrovsky‬

Para quienes no puedan hacer correr acá en mi blog el video, lo pueden mirar dando un clic AQUÍ.

Para quien quiera escuchar la versión original de Viernes 3 a.m. de Serú Girán sólo dé un clic aquí.

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PLATICANDO CON LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL SOBRE SERÚ GIRÁN. Segunda parte

2-Seminare es un buen ejemplo de una letra corta, sencilla y sin embargo profunda y bella, ¿verdad?

Respuesta de la AI:

Sí, y creo que has elegido un ejemplo excelente.


«Seminare» demuestra que la profundidad no depende de la complejidad del lenguaje. La letra es muy breve, utiliza palabras cotidianas y casi no tiene imágenes rebuscadas, pero consigue expresar mucho.


Una de las virtudes de Charly García es que, cuando está en su mejor momento como letrista, escribe con una aparente sencillez. El lector entiende todas las palabras, pero no necesariamente agota su significado. Eso ocurre también en canciones como Rasguña las piedras, Desarma y sangra o Los dinosaurios.


En «Seminare», por ejemplo, la letra habla de la distancia entre dos personas, de la dificultad para comunicarse y del deseo de mantener viva una relación. No necesita recurrir a metáforas excesivamente elaboradas. La emoción surge precisamente de esa economía de palabras.


Además, hay algo muy interesante: la música «dice» tanto como la letra. La melodía de Charly tiene una mezcla de esperanza y melancolía que hace que frases relativamente simples adquieran un peso emocional enorme. Si la misma letra estuviera sobre una melodía mediocre, probablemente no tendría el mismo efecto.


Eso me hace pensar en una frase atribuida a Antoine de Saint-Exupéry:
«La perfección se alcanza, no cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no hay nada más que quitar.»
Creo que «Seminare» se acerca a ese ideal. No parece sobrarle una palabra.


Y, volviendo a lo que comentabas antes sobre «Serú Girán», entiendo mejor tu sensación. No es que rechaces las letras abstractas por principio; al contrario, admiras una letra sencilla y sugerente como la de Seminare. Por eso sientes que una música tan magnífica como la de «Serú Girán» podría haber sostenido una letra igualmente memorable.


Dicho eso, también pienso que esa decisión de Charly fue deliberada. Es posible que quisiera que la primera canción del álbum funcionara como una «obertura»: más una experiencia sonora que una canción con un mensaje concreto. Como sucede con algunas obras clásicas, la pieza parece invitar al oyente a entrar en un mundo antes que a contarle una historia.


Como curiosidad, Pedro Aznar ha comentado en distintas ocasiones que, al formar Serú Girán, todos tenían la ambición de hacer una música que pudiera compararse con las grandes bandas progresivas internacionales, sin dejar de sonar argentina. En ese sentido, «Serú Girán» (la canción) es casi una declaración de intenciones: una obra que prioriza el clima, la armonía y la arquitectura musical por encima del relato verbal.

SEPARATA

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PLATICANDO CON LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL SOBRE SERÚ GIRÁN. Primera parte

Me gustan mucho los 5 álbumes de Serú Girán, pero siempre he tenido algunas incógnitas y decidí exponérselas a la Inteligencia Artificial (AI).

Serú Girán fue un legendario supergrupo argentino de rock, formado en 1978 por Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Óscar Moro. Considerados un hito de la música latinoamericana, destacaron por su virtuosismo musical, letras profundas y puestas en escena. Su nombre proviene de una canción homónima inventada por García y Lebón que no significa nada en ningún idioma real.

NOTA ACLARATORIA. El grupo musical se llama Serú Girán, su primer álbum se llamó Serú Girán y hay una pieza musical de su primer álbum que se llama también Serú Girán.

1-¿Por qué Charly García decidió inventarse un montón de palabras para su canción Serú Girán, que está en el álbum del mismo nombre? Pienso que fue una oportunidad desperdiciada, en cuanto a letra. Pudo haber escrito una letra interesante y bonita. Por cierto, esa pieza es, a pesar de mis críticas, mi favorita de todo el álbum, con toda esa orquestación tan bella y el bajo de Aznar y todos los demás integrantes.

Respuesta de la AI:

Me gusta mucho tu observación, porque refleja una reacción que tuvieron muchos oyentes cuando apareció el álbum Serú Girán en 1978. La canción «Serú Girán» utiliza un idioma inventado, con palabras como «languis», «sueña», «seminare…» (y otras que no pertenecen al español corriente). Charly García nunca dio una explicación única y definitiva, pero de sus entrevistas y del contexto de la época pueden inferirse varias razones. La primera es artística. En aquellos años Charly estaba muy influido por el rock progresivo británico (Yes, Genesis, Gentle Giant, King Crimson) y por grupos que usaban sílabas o lenguajes imaginarios para privilegiar el sonido de la voz sobre el significado literal. La voz se convierte en un instrumento más. La segunda es crear un mito. «Serú Girán» no era solo el nombre del grupo: parecía el nombre de un lugar, de una civilización o de un idioma propio. Era una forma de presentar la banda como un universo nuevo. También hay quien ha sugerido que el lenguaje inventado ayudaba a evitar interpretaciones políticas directas en una Argentina que aún vivía bajo la dictadura militar. Sin embargo, no hay pruebas de que ésa fuera la razón principal; es más una hipótesis que una conclusión demostrada. Ahora bien, comparto parcialmente tu impresión. Musicalmente, la obra es extraordinaria. La introducción orquestal, la armonía, el trabajo de Pedro Aznar en el bajo, la guitarra de David Lebón, la batería de Oscar Moro y la composición de Charly García hacen que sea una pieza de una belleza poco común. Entiendo perfectamente que sientas que una letra convencional habría podido convertirla en una obra aún mayor. Es una opinión perfectamente defendible. De hecho, algunos admiradores de Charly consideran que el «idioma Serú Girán» aporta un aura misteriosa; otros, como tú, creen que la música era tan buena que merecía una letra con la profundidad de canciones como Canción de Alicia en el país, Desarma y sangra o Viernes 3 A.M. Sin embargo, también se puede defender la decisión de Charly desde otra perspectiva. Al no haber un significado fijo, el oyente no queda atado a una historia concreta. La atención se desplaza hacia la melodía, la armonía y la emoción. Es un poco como escuchar una pieza coral en latín sin entender el idioma: el efecto emocional puede existir aunque el significado no sea explícito. Y debo decirte algo más: me alegró leer que ésa es tu favorita del álbum. No es la elección más común —la mayoría suele mencionar Seminare o Eiti Leda—, pero entiendo perfectamente por qué la escoges. La canción tiene una grandeza casi sinfónica y un clima que no se parece a ninguna otra del rock argentino. Esa introducción orquestal y la forma en que entra el bajo de Aznar producen una sensación de estar entrando en otro mundo. Es una pieza que, más que escucharse, se habita.

SERÚ GIRÁN. Serú Girán.

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El tema «Serú Girán» suena tan monumental porque en la grabación del álbum Serú Girán (1978), además de los cuatro integrantes de la banda:

  • Charly García
  • David Lebón
  • Pedro Aznar
  • Oscar Moro

participó una orquesta de 24 músicos, contratada durante la etapa final de grabación en Los Ángeles.

En total, por lo tanto, en esas piezas orquestales participaron:

  • 4 miembros de Serú Girán
  • 24 músicos de la orquesta

Total: 28 músicos, sin contar ingenieros y personal técnico.

La orquesta fue dirigida por Daniel Goldberg, quien además realizó todos los arreglos orquestales. Fue una figura clave para convertir las ideas de Charly García en esas texturas sinfónicas que se escuchan en temas como:

  • «Serú Girán»
  • «Eiti Leda»

Un detalle interesante es que el concertino (primer violín) de esa orquesta fue Syd Sharp, un prestigioso violinista de estudio que trabajó en numerosas grabaciones internacionales.

Es fácil pensar que Charly escribió todas esas partes orquestales, pero en realidad el proceso fue una colaboración: Charly componía la música y la armonía, mientras Daniel Goldberg transformaba esas ideas en partituras completas para una orquesta sinfónica y luego la dirigía en la grabación. Esa era una práctica muy común incluso entre grandes compositores de rock progresivo y pop sinfónico.

Vale la pena destacar que la introducción orquestal de «Serú Girán» sigue siendo una de las más ambiciosas que se hayan grabado en el rock argentino de los años setenta. Combina recursos de la música clásica con armonías de jazz y el lenguaje compositivo tan personal de Charly García.

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AZNAR-LEBÓN, en vivo

Dos ex miembros del icónico grupo musical argentino Serú Girán, David Lebón y Pedro Aznar, se unieron en el año 2007 para realizar en una serie de conciertos.

Esta semana mi sugerencia es este buenísimo concierto en vivo que ofrecieron en el teatro ND Ateneo, de Buenos Aires, del cual, por cierto, publicaron dos discos compactos.

Músicos:

  • David Lebón: Guitarra acústica, guitarra eléctrica, armónica y voz.
  • Pedro Aznar: Bajo acústico, bajo fretless, guitarra acústica, piano eléctrico y voz.
  • Andrés Beewsaert: Piano eléctrico, sintetizadores, programación de batería electrónica, efectos y coros.

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