«Gracias quiero dar… por la felicidad de los otros…» (1)
Algunos magnifican o minimizan hechos o personas, otros se mofan de los defectos físicos o de las tonterías que hacen los políticos. Unos pocos usan con destreza la ironía. Son los comediantes que nos brindan felicidad.
Y si lo pensamos bien, a través de la comedia se pueden decir verdades amargas o jugar con pensamientos «sagrados e intocables», sin que nadie salga herido, si la primera respuesta del oyente es una sonrisa o una carcajada. Sigue leyendo «COMEDIA Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN: la cura para la intolerancia»




