RALPH GIBSON. Photographer/Book Artist. Un documental de Paula Heredia.

El blanco y negro lo domina todo. Los disparos de la cámara fotográfica de Ralph Gibson explotan delicadamente y con exactitud en el rostro de alguien, en el cuello, en la espalda, en el momento justo, ese que sólo para la intuición de un artista se revela de manera clara.

«RALPH GIBSON. Photographer/Book Artist» es un documental que fue lanzado al público en el año 2002, producido por Edgard B. Howard y dirigido por la salvadoreña Paula Heredia.

Ralph Gibson

Ralph Gibson (Los Ángeles, 16 de enero de 1939) ha sido durante muchos años un motor independiente dentro del arte de la fotografía. Aunque, como él mismo lo dice, la fotografía no era antes  reconocida como arte como lo es ahora, por lo que él tuvo que ser una suerte de pionero en ese campo, aunque ya había habido algunos antes que él; pero la fuerza y la calidad de la fotografía de Gibson dio un gran impulso a este arte.

Paula Heredia, dirigiendo con maestría este documental tan revelador, ha extraído de verdad la esencia de un artista que ha dado mucho a la humanidad, especialmente porque Gibson ha dejado, como testimonio de sus trabajos fotográficos, libros en donde ha recolectado sus mejores fotografías . Su éxito fue sellado desde la publicación, en 1970, de su primer libro de fotografías: «The Somnambulist», editado por la -valga la redundancia- editorial creada por él mismo. Desde entonces ha lanzado a la luz varios libros.

Pero el documental habla además de su vida de juventud, de sus primeros trabajos alejados de la fotografía y de cómo después se enamoró de este arte; habla también de quienes ha aprendido, de sus influencias y de sus fuentes de inspiración. A veces trabaja con modelos en un estudio; a veces se va  a la calle a buscar escenas o personas interesantes.

A través de todo el tiempo que dura esta cinta (aproximadamente 28 minutos), en palabras de Gibson y en las de algunos que lo conocen, van apareciendo las anécdotas, los recuerdos, pero principalmente las fotografías que lo han llevado a ser reconocido como uno de los mejores. La luz y la sombra, a través de la cámara fotográfica, son usadas magistralmente  por Gibson; su temática principal son las personas, aunque también hay algunos paisajes. Los rostros tienen un papel importante en sus fotografías; pero me parece que tienen un papel más relevante, principalísimo, los detalles pequeños que nos llevan a formarnos una idea de las personas o cosas fotografiadas. Hay una intuición muy bien  desarrollada en Gibson que lo llevan a descubrir cosas que nosotros, en nuestra vida de prisas y compromisos, no miraríamos. Lo pequeño se vuelve grande. El blanco y negro, acentuado, magnético, adquiere una fuerza inusual, una grandiosidad que nos deleita la mirada y la mente.

Es especial la manera en que aborda el cuerpo femenino desnudo. El acercamiento, la intimidad…

Algo interesante de mencionar es que toda la música de este documental ha sido compuesta y ejecutada, en guitarra, por el mismo Ralph Gibson.

Vale la pena ser visto (y escuchado).

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía de la portada del documental extraída de: http://www.amazon.com/Ralph-Gibson-Photographer-Book-Artist/dp/B000BLRPOM
Las fotografías, tomadas por Ralph Gibson, fueron extraídas de:
http://search.iminent.com/SearchTheWeb/v2/3082/homepage/Result.aspx#q=ralph%20gibson&s=images&o=0
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BREVES PALABRAS IMPÚDICAS, de Horacio Castellanos Moya.

Qué bien se siente leer a alguien que reflexione sobre su arte con tanta sinceridad y transparencia. Y eso fue lo que hallé al leer «Breves palabras impúdicas», que  es un libro de Horacio Castellanos Moya recién publicado aquí en El Salvador (septiembre, 2010) bajo el patrocinio del Centro Cultural de España en El Salvador y bajo la dirección editorial de Miguel Huezo-Mixco, como parte de la Colección Revuelta, que es una serie de libros que incluirá sólo a escritores salvadoreños y que se publicará en parejas, es decir, dos libros cada vez, uno de un escritor ya consagrado y el otro de un escritor novel.

La noche de la presentación de Colección Revuelta, Vladimir Amaya leyó sus poemas. Miguel Huezo Mixco enfocó al público con la cámara para que Horacio Castellanos Moya, en el extranjero, pudiera verlo.

Y el martes 14 de diciembre de 2010 fue presentado oficialmente el libro «Breves palabras impúdicas» en San Salvador, junto al libro de poemas «Agua inhóspita» de Vladimir Amaya, un joven poeta emergente de 25 años de edad.

Horacio Castellanos Moya, desde el extranjero, gracias a la tecnología pudo estar presente en tiempo real y contestar las preguntas del público. Fue agradable oír a Horacio, su voz y sus palabras; pude percibir la densidad del conocimiento que él tiene de su oficio, no sólo en sus frases y opiniones, sino también a través de lo que había «entre líneas».

 «Breves palabras impúdicas» consta de un ensayo y cuatro conferencias que Castellanos Moya dio y escribió entre 2004 y 2008, escritos que ya habían sido publicados por separado y en diferentes momentos en México y en Madrid, así como también en algunos sitios virtuales; pero que aquí en nuestro país eran prácticamente desconocidos. Y lo mejor de todo -aunque no estoy de acuerdo con el asistencialismo, excepto en algunos casos como este- todos los libros de esta Colección Revuelta serán gratis, regalados a quien los quiera y distribuidos en bibliotecas y centros educativos. Su presentación me sorprendió, por su tamaño pequeño, tan manejable que cabe en un bolsillo, con una edición muy cuidadosa y una bella portada.

 

El público acudió masivamente al Centro Cultural de España en El Salvador a la inauguración de la Colección Revuelta.

«Breves palabras impúdicas» es una verdadera delicia de lectura. Desde el inicio del libro («La guerra: un largo paréntesis») hasta el final («Lo político en la novela latinoamericana»), Castellanos Moya nos introduce y conduce por lo vericuetos de su mente inclinada a la literatura, en medio de un conflicto político y armado que desencadenó en la guerra civil salvadoreña, su exilio obligado hacia México y otros países, sus recuerdos de niñez y de sus compañeros de letras, sus apreciaciones del ambiente social y político, la mención de algunos hechos históricos que lo marcaron como ser humano y sellaron, de una manera directa o indirecta,  una parte de su literatura, todo sazonado de una manera espléndida con sus razonamientos, sus reflexiones, análisis y puntos de vista de su propia naturaleza creativa y de la literatura en general, hacen de este libro un delicia; pero también es muy ilustrativo para entender al novelista Horacio Castellanos Moya y sus fuentes de «inspiración».  

En esta fotografía, en donde se observa a un joven hacer una pregunta a Castellanos Moya, se captó la imagen de mi esposa Érika (a la izquierda, de chal verde) y la mía (atrás, mano al mentón, pancita cervecera).

«Breves palabras impúdicas» tuvo también la colaboración de María Tenorio en la corrección de estilo, de Contracorrientes editores en el diseño y la diagramación, y la fotografía de portada es de Walterio Iraheta y es un libro que vale la pena ser leído.

Texto:

Óscar Perdomo León

Aquí se pueden descargar gratis los libros de la Colección Revuelta: https://sites.google.com/site/coleccionrevuelta/los-libros
Artículo relacionado: «La diáspora» de Horacio Castellanos Moya: https://oscarperdomoleon.wordpress.com/2010/05/20/la-diaspora-de-horacio-castellanos-moya/
Fotografía de la portada del libro tomada por Walterio Iraheta y extraída de: 
https://sites.google.com/site/coleccionrevuelta/los-libros
Fotografías tomadas por María Tenorio y extraídas de:
http://picasaweb.google.com/revueltacoleccion/LanzamientoDeColeccionRevuelta#slideshow/5551051077323989586

ALGO MÁS SOBRE VERSIONES: «My funny Valentine», interpretada por Arturo Sandoval y Ella Fitzgerald.

Ella Fitzgerald

SÍ, «MY FUNNY VALENTINE». Y DE PASO «TÚ ME ACOSTUMBRASTE».

Las diferentes versiones de «My funny Valentine»  que he escuchado me han dejado satisfecho. Es una composición musical publicada por primera vez en 1937 y escrita por Richard Rodgers y Lorenz Hart. Desde entonces una infinidad de artistas la han retomado para darle su propio estilo, como Frank Sinatra, Miles Davis, Sara Vaughan, Barbra Streisand, Stan Getz, por mencionar algunos.

Una de las versiones que más me ha impresionado es una grabación en vivo de 1974 del trompetista Chet Baker y del saxofonista barítono Gerry Mulligan; esa es una verdadera obra de arte. La mejor, en mi humilde opinión.

Pero hay una versión que me tiene hechizado y que hace poco he escuchado. Es una grabación casera que hizo a capella la grandiosa cantante Ella Fitzgerald.

 

Hace algunos años me compré un disco del cubano Arturo Sandoval, en donde él hace un homenaje cronológico a varios trompetistas y uno de los temas que interpreta es «My funny Valentine», como un honor y admiración hacia Chet Baker (quien acostumbraba tocar la trompeta y a veces cantar, aunque en la versión que mencioné de él arriba no canta) y Arturo no sólo toca en esa grabación la trompeta, sino que también canta.

Arturo Sandoval

Y, para los que no lo sepan, Arturo Sandoval no sólo es un magnífico trompetista, sino también un gran pianista, que ha interpretado varios géneros musicales (entre ellos principalmente el Jazz y la música académica, sin dejar atrás por supuesto el bolero, el son y toda la música propia de Cuba).  Y aquí lo encontré en YouTube a Arturo, esta vez tocando el piano y cantando «My funny Valentine»; previamente y en una muy buena combinación, canta con él Malena Burke «Tú me acostumbraste«, el famoso y conocido bolero que el cubano Frank Domínguez escribió en 1957 y que también, al igual que «My funny Valentine», ha sido versionado por innumerables artistas, como Caetano Veloso, Chavela Vargas y Olga Guillot, por mencionar algunos.

He aquí pues el popurrí del que les hablaba.

Las versiones, cuando son hechas con el corazón, rejuvenecen la música y le agregan un par de ingredientes que no conocíamos y que a mí, en particular, me hacen muy feliz.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas de:
http://latrompeta.tripod.com/trompetistas.html
http://www.videos-musicales.net/ficha/Ella-Fitzgerald.html

 

VERSIONES

Ya he hablado antes, en otras entradas de este blog, sobre cómo me gustan las diferentes versiones que pueden hacer los diversos artístas de sus propias obras o de las obras de otros. Esto se ve en la pintura, el cine, la fotografía, en la música, etc.

Pienso que cuando un pintor hace varias pinturas del mismo tema, original o de otro, un músico interpreta una canción hecha por otro o un cineasta hace un remake de un película, el nuevo artista para la obra, ya sea pintura, canción o película, ha puesto de sí algo fresco, lozano, quizás moderno; alguien podrá decir que sólo se trata de una simple repetición, pero el proceso de crear y recrear es muy complejo y tiene múltiples variables, objetivas y subjetivas.

Y habiendo dado ya mi punto de vista sobre esto de las versiones, podría decir ya en términos más amplios que todo lo que se ha hecho, se haga o se hará en literatura, cine o cualquier otro arte, no es más que una nueva versión muy general de inspiración y destreza, y de profundizar en la esencia humana: todo trata sobre la muerte, el amor y la vida. Las grandes historias tejidas, complejas, sencillas, pero bellamente escritas o las fotografías y las grandes sinfonías, no nos hablan más que de estos tres grandes temas.

Pero hablando en específico sobre las versiones, está el clásico ejemplo ya muy conocido de la canción más versionada en toda la historia de la humanidad (así como la canción con más transmisiones radiales en todo el mundo), que ha sido «Yesterday» (incluida en el álbum «Help», de 1965) de Los Beatles, interpretada y compuesta por Paul McCartney, la cual ha sido cantada innumerables veces por los mismo Beatles (hay una grabación incluso en donde se escucha a Paul enseñándole a George Harrison los acordes de «Yesterday»), así como por tantos y tan diversos artistas, como Elvis Presley, Frank Sinatra, Tom Jones, Carlos Lico, Luis Miguel, Marvin Gaye, Ray Charles, Michael Bolton, José Feliciano y Raúl di Blasio, la orquesta Mantovani, Boyz II Men, The King´s Singers, Kenny G, Ricardo Arjona, Plácido Domingo… y la lista es casi interminable; se cree que ha tenido más de 3,000 interpretaciones diferentes.

Se cuenta que la música Paul casi la consiguió completita en un sueño, que hasta creyó que podría estar plagiando a alguien, pero corrió hasta un piano y la grabó; una vez que se convenció a sí mismo que la composición era suya, pudo agregarle la letra.

Me gustan mucho las versiones y nunca veo peyorativamente a nadie que interprete una melodía de otro; sé que si alguien más vuelve a cantar y grabar «Yesterday», siempre habrá algo que se desprende de ese alguien y se mezclará con la «Yesterday» original de Paul McCartney.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas de:
http://www.guitararcheology.com/wp-content/uploads/2008/11/89-paulbw.jpg
 http://www.spectrumdata.com.au/uploads/Yesterday_Beatles.jpg
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EL VIOLÍN ROJO, de François Girard.

Una de las más maravillosas películas que he tenido la oportunidad de ver ha sido «El violín rojo», una obra cinematográfica de 1998 del canadiense-francés François Girard.

La historia  toda gira en torno a un violín fabricado por el italiano Nicolo Busotti; su esposa está embarazada y él piensa darle el instrumento musical a su futuro hijo. La mujer de Busotti consulta con una pitonisa que lee las cartas y que le revela un destino fatal: la mujer muere en el parto y el violín empieza a pasar de generación en generación, cae en manos racialmente diferentes, así como en numerosos puntos geográficos del mundo, por lo que la película es hablada en varios idiomas, como inglés, francés, italiano, alemán y mandarín. 

Es interesante la historia del niño huérfano del siglo XVI criado en un convento y que a su corta edad, de unos 6 años aproximadamente, era casi un virtuoso del violín; el niño tocaba limpiamente las melodías más complicadas en un instrumento que era más grande para su edad; y su amor por el violín rojo era tanto que dormía en la cama abranzándolo.

El juego del tiempo es magistralmente usado por Girard, para contarnos de donde proviene y por donde ha viajado ese perfecto violín rojo, antes de ser subastado en Canadá en la época actual. François Girard maneja a su antojo el tiempo sin que la audiencia se pierda; así, uno viaja desde el siglo XV hasta el siglo XX y a sus intermedios con toda naturalidad.

Me gusta especialmente la parte cuando hay una comunicación a través de cartas entre dos de los protagonistas: el violinista y compositor Frederick Pope y su amante y escritora Victoria Byrd, porque el realizador François Girard presenta esta comunicación epistolar entre ambos  más bien como un diálogo activo y fluido, en la que nosotros, los espectadores, parecemos suspendidos sobre el tiempo, mirando todas las cartas -o su esencia- desde el principio hasta el fin en unos cuantos segundos. Así como también es interesante el manejo del tiempo en la escena de la subasta, en la cual, con el truco de repetirla desde diferentes ángulos, se van liberando poco a poco detalles muy importantes. Además es muy adecuado que casi al final se revelara el origen del color rojo del violín.

La historia tiene un ritmo tan perfecto que desde la primera escena  queda uno hechizado, tanto por la trama tan bien lograda, así como por la magia de la imágenes bellamente fotografiadas y la dirección de arte muy bien ubicada. Sin embargo, es por la exquisitez de la música, la pasión con que es interpretada, su intensidad nacida de lo más profundo del corazón, que uno no puede dejar de grabarse en la memoria esta película; esa música, como un magnífico monstruo que lo domina todo, compuesta por John Corigliano,  fue premiada con un Oscar por Mejor Música Original.

Para los que estén cansados de ver cine con guiones clichés y actuaciones exageradas, recomiendo «El violín rojo». Al ver este largometraje de ficción disfrutarán de una conjunción armoniosa entre fotografía, música, actuación y una buena historia.

Si no logran ver el video aquí, lo pueden hacer siguiendo este enlace: http://www.youtube.com/watch?v=gbJPgUjSeWo

Texto:

Óscar Perdomo León

Anexo: Elizabeth Pitcairn  interprentando la Suite del violín rojo: http://www.youtube.com/watch?v=2K5q89S_ELg
Fotografías extraídas de: http://portadas.videoclubmadison.com/?q=el-violin-rojo
http://www.conecultachiapas.gob.mx/noticias/?f=2006-06&pag=4

«LOVE IS IN THE AIR». (Sólo para los amantes de los gatos.)

El amor está en el aire, puede olerse en el ambiente y mirarse por donde quiera… Los sonidos gatunos de llamada son muy peculiares y los gestos de atracción son evidentes. El amor está en el aire…

La Niña mira con ojos de admiración al gato negro.

Ya les había narrado de la pequeña gatita huérfana que ahora forma parte de nuestra familia. Aunque ahora ya está un poco más grande, sigue siendo una niña. Y por eso así es como yo la llamo: Niña.

Sin embargo últimamente la he visto rondando de aquí para allá con un gato negro salvaje, que es como un intruso en la casa donde vivimos, aunque en realidad es al revés. Él ya estaba aquí antes de que nosotros vinieramos. Ya se paseaba por toda la casa y se orinaba en el techo con toda seguridad para delimitar su espacio. La casa donde vivimos era su territorio de estancia y de caza. Así que cuando la Niña apareció, el gato negro trató de asustarla un par de veces y nosotros tuvimos que intervenir, defendiéndola.

Ese gato negro -ahora que lo conozco mejor no me cabe la menor duda- es el Ñiño (sí, con doble ñ), el gato de ojos verdes que cuando nos mudamos temporalmente de esta casa donde vivimos hoy, no quiso irse con nosotros. Lógico: los gatos son terriblemente territoriales.

El gato negro es arisco, desconfiado y viril. Camina sereno, misterioso, como quien ha adquirido mucha experiencia para sobrevivir. La mirada es fría, desgastada, quizás por la constantes peleas que ha enfrentado para mantener lejos de su territorio a los otros gatos que asoman de vez en cuando sus narices velludas por aquí. A veces penetra hasta el lugar de comer de la Niña y le roba la comida. O al menos eso creía yo; pero ahora pienso que ella la comparte con él. Y ya no me enojo por eso, como al principio. He llegado a aceptarlo, como se acepta irremediablemente a un yerno.

Niña y Ñiño se siguen el uno al otro

La Niña es todavía una inocentona. Lo sigue al gato negro con una dedicación y fidelidad que a veces me pone nervioso y a veces me despierta la ternura. ¿Está enamorada de él? ¡Quién sabe! Quizás sólo busca la compañía de alguien de su propia especie. Pero el lujurioso gato negro ha tratado de tener avances íntimos con ella y siempre está oliéndole los genitales; pero la pequeña Niña no está en celo aún y no ha pasado nada todavía. O eso es lo que yo creo. (Bueno, los padres son los últimos en enterarse de las «cosas»).

Duermen juntos

Pero es un bello espectáculo verlos juntos caminar, jugar, abrazarse como peleando y acariciándose al mismo tiempo, hacer la siesta con la mayor tranquilidad del mundo y después levantarse a comer, a la par siempre, como dos novios respirando el amor en el aire. 

A veces ella quiere jugar con él y le tira manotasos cariñosos, lo roza con la cola y hace otro montón de jugadas para llamar su atención, y él, mucho mayor que ella, sólo la mira con indiferencia, como si pensara: «¡Qué cipota más virga!». Pero muy en el fondo sé que el gato negro la ama, a su manera; bueno, le ha permitido vivir en su territorio, lo cual es ya una progresión.

Pero mi esposa Érika le dice a la Niña a veces, bromeando y remedando a las típicas madres salvadoreñas de pueblo: «Mirá, Niña, no seás bruta. Ese gato negro sólo quiere preñarte y después te va a dejar abandonada». Y yo me muero de la risa y Érika sigue fingiendo con la expresión de su cara que lo que ha dicho es bien en serio. Y yo continúo riéndome. Pero  después me aflijo y me dan ganas de salir corriendo con la Niña para que le inyecten un anticonceptivo.

El amor está en el aire… La Niña y el Ñiño están viviendo su romance y su paraiso… ¡y qué bien por ellos!

NOTA: si no puede ver ni oir el video, entonces dé un click aquí: http://www.youtube.com/watch?v=NNC0kIzM1Fo&feature=player_embedded

Love is in the air, everywhere I look around. Love is in the air, every sight and every sound. And I don´t know if I´m being foolish. Don´t know if I´m being wise. But it´s something that I must believe in and it´s there when I look in your eyes.
Love is in the air, in the whisper of the trees. Love is in the air, in the thunder of the sea. And I don´t know if I´m just dreaming. Don´t know if I feel sane. But it´s something that I must believe in and it´s there when you call out my name.
Love is in the air
Love is in the air
Oh oh oh
Oh oh oh
Love is in the air, in the rising of the sun. Love is in the air when the day is nearly done. And I don´t know if you´re an illusion. Don´t know if I see it true. But you´re something that I must believe in and you´re there when I reach out for you.
Love is in the air, everywhere I look around. Love is in the air, every sight and every sound. And I don´t know if I´m being foolish. Don´t know if I´m being wise. But it´s something that I must believe in and it´s there when I look in your eyes.
Love is in the air ohh ohhh ;
love is in the air ooh ooh ohh

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

Letra de «Love is in the air», de John Paul Young, extraída de: http://www.letrasymas.com/letra.php?p=sin-bandera-love-is-in-the-air
Textos relacionados:
«Huéfana» :https://oscarperdomoleon.wordpress.com/2010/09/20/huerfana/
«Ñiño y Peludo»: http://mariandanie.wordpress.com/2009/09/03/nino-y-peludo/

 

LAS HORAS, de Michael Cunningham.

Cuando compré y empecé a leer la novela «Las horas», lo hice porque ya había oído decir que la película del mismo nombre, salida a la luz en el 2002, le dio la oportunidad a la actriz australiana Nicole Kidman de ganar un Golden Globe y un Oscar. Aunque no he visto aún el film, sí siento curiosidad de hacerlo, porque la novela es verdaderamente muy buena y me gustaría ver cómo se abordó desde el punto de vista cinematográfico.

El autor de  «Las horas»  es el escritor  y profesor de escritura estadounidense Michael Cunningham, nacido en 1955 y ganador, precisamente con esta novela, de los premios Pulitzer y PEN/Faulkner, en 1999, y del premio Grizane Cavour en el 2000.

A mi parecer «Las horas», de 228 páginas, es un libro denso, en el sentido de la introspección que hace el autor de sus personajes. Cada personaje principal está rodeado de una época y un ambiente específico, y su estudio psicológico está muy bien logrado. La mirada del lector hacia el interior del pensamiento de los personajes, especialmente de los femeninos, está muy bien conducida por Cunninghan. Y hay además un transfondo homosexual (especialmente lésbico) en todo el libro, tocado   (aunque de manera abierta) sutilmente, y reflejado en las tres protagonistas principales. El tema del suicidio es también una constante: se piensa, se analiza, es una opción, se descarta, se ejecuta, se vuelve a analizar…

Toda la acción de la novela se da en el transcurso de un día y las tres mujeres principales de la obra viven en lugares y épocas diferentes; pero están interconectadas por la novela «Mrs. Dalloway», que Virginia Woolf publicara en 1925 . Las personajes principales de «Las horas» son: 1) la escritora inglesa Virginia Woolf, quien en 1923 se encuentra escribiendo precisamente su novela «Mrs. Dalloway». 2) Laura Brown quien, en 1945, es una ama de casa con una aparente felicidad en su matrimonio. Y 3) Clarissa Vaughan, una editora homosexual, independiente, decidida, liberada, que, a finales del siglo XX, cuida de un amigo poeta que está muriendo de SIDA.

Virginia Woolf

La novela inicia cuando Virginia Woolf sale en 1941 de su casa desesperadamente; su esposo, una hora después, encuentra una nota de ella para él que es una despedida y sale apresuradamente también de la casa en busca de ella. Virginia llega al río, se introduce una gran piedra en la bolsa del abrigo y se lanza para suicidarse. Pero el abordaje por parte de Cunningham de este hecho trágico es abordado de una manera muy interesante: no hay aflicción en el suicidio, todo parece un poco surrealista, o quizás más bien, todo parece una pintura impresionista en movimiento, es como si Virginia flotara en el aire en cámara lenta… El escritor consigue darle una belleza inusitada al ahogamiento.

Cunningham se aproxima al suicidio casi de una manera poética; no lo condena, no lo justifica, sólo lo narra y lo expone en qué contexto se realiza. Esto lo lleva a pensar a uno que todos tenemos derecho al suicidio, como lo dijo Jorge Luis Borges en el cuento «Utopía de un hombre que está cansado»: «Dueño el hombre de su vida, lo es también de su muerte». Y algún filósofo dijo alguna vez que toda muerte es básicamente un suicidio, porque una vez la persona se rinde, permite que la muerte se apodere de ella. Por supuesto que todo esto es discutible. Y desde mi punto de vista muy personal, el suicidio no es una solución. Pero todos tenemos opiniones al respecto.

Volviendo a la novela, debemos reconocer seriamente que Virginia Woolf estaba afectada mentalmente. Y el suicidio para ella fue una salida; pero también una consecuencia de su propia enfermedad. Las voces que escuchaba, las cefaleas, su vida como una prisión, su sensación de fracaso y de no ser la talentosa escritora que sí era…

De la misma manera que fue una salida para Laura Brown huir un par de horas a un hotel, simplemente para no estar en su casa, para alejarse de su esposo, de su hijo, de su vecina lesbiana Kitty, de la torta que hizo para el cumpleaños de su esposo, para separarse por un momento de todo ese mundo que no la satisfacía…

Me gustó el final sorpresivo, la manera de interconectar las tres historias y la sobriedad del tono narrativo con que termina el último capítulo Cunningham. «Las horas» es una novela homenaje a Virginia Woolf y a su novela «La señora Dalloway», así como también es un homenaje y un acercamiento, liberado de prejuicios, al mundo gay, a su punto de vista y sus diversas maneras de vivirlo.

Texto:

Óscar Perdomo León

Cita textual extraída del cuento «Utopía de un hombre que está cansado», Borges, Jorge Luis,  «El Libro de Arena», Emecé Editores S.A., 1975, Buenos Aires, Argentina,  p.129
Fotografía de la portada del libro The hours extraída de 1001 libros:http://www.1001libros.com/las-horas-de-michael-cunningham/
Fotografía de Virginia Woolf extraída del blog Kalipedia: http://www.kalipedia.com/literatura-universal/tema/grandes-novelistas-ingleses-modernos.html?x=20070418klplylliu_182.Kes&ap=1

UN POEMA PARA MI PADRE, de Rodolfo Góchez.

Óscar Alfredo Perdomo Escobar (1939-1972) *

Mi padre, Óscar Alfredo Perdomo Escobar, falleció el 05 de diciembre de 1972 de un accidente cerebro vascular, a la prematura edad de 33 años. Cuando pienso que ha pasado tanto tiempo y que yo he sobrepasado la edad que él tenía al morir, no dejo de sentir algo raro e irracional dentro de mí.

Después que mi papá murió, un amigo de él, el poeta Rodolfo Góchez, escribió un poema en su memoria y muchos años después de haberlo escrito, en una de las visitas que hice a su casa, porque yo era compañero en la Escuela de Medicina de su hijo Ricardo, don Rodolfo me lo mostró. Creo que le dije que me gustaría tener una copia; pero por «dejado», como decimos en Atiquizaya, nunca conseguí la copia.

Los poetas Marina Salmán de Cáceres y Rodolfo Góchez

Esto se lo comenté un día a la también poeta Hilda Marina Salmán Góchez de Cáceres y ella me prometió tratar de conseguirme el poema. Y así lo hizo.

Marina Salmán de Cáceres se dirige a la audiencia en el homenaje al poeta Rodolfo Góchez. Al fondo, de izquierda a derecha, sentados, se alcanza a ver a Carlos Saz, Carlos Barraza, Rodolfo Góchez y Mari Barraza Lemus (esposa del poeta atiquizayense premiado).

Cabe aquí mencionar que el 30 de noviembre recién pasado se le otorgó en Atiquizaya, departamento de Ahuachapán, merecidamente el Premio al Mérito «Alfredo Betancourt» al poeta Rodolfo Góchez (premio creado este año gracias a la iniciativa de Carlos Barraza).

De izquierda a derecha: Carlos Saz, Marina Salmán de Cáceres, Chela Bahaia (madre de Carlos Barraza) y el poeta Rodolfo Góchez.

Y a la poeta Marina Salmán de Góchez también se le brindara un homenaje este próximo 01 de diciembre de este año, en la XX Feria Cultural de Atiquizaya.

¡Qué alegría que su propio pueblo, Atiquizaya, reconozca a estos dos valores, humanos y literarios! Un abrazo sincero para ambos y un agradecimiento eterno.

He aquí el soneto que don Rodolfo Góchez escribiera a mi papá, ya hace tantos años:

PARA EL AMIGO AUSENTE

(A la memoria de Oscar Perdomo Escobar)

 

Me cuentan que cruzaste los dinteles

silenciosos y sombríos de la nada,

que apagaste el fulgor de tu mirada

al sonoro tropel de tus corceles.

 

Sin embargo, te veo presuroso

sobre el veloz carruaje de tu anhelo,

con tu melena al viento,  junto al vuelo

de tu destino, en alas caprichoso.

 

¡Qué extraño me pareces en la ausencia!

Y qué pronta y absurda tu ponencia

en el fragor de tu alto meridiano.

 

Me resisto a pensar que todo es cierto,

mas, habré de buscarte en algún puerto

para darte, cordial, siempre esta mano.

Rodolfo Góchez

 

Texto en prosa:

Óscar Perdomo León

Fotografía marcada con asterisco tomada por fotógrafo desconocido en 1958.
Fotografías proporcionadas amablemente por Hilda Marina Salmán Góchez de Cáceres. 
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PANORAMA DE LA LITERATURA SALVADOREÑA, de Luis Gallegos Valdés.

La literatura es un mundo casi infinito, difícilmente abarcable en su totalidad, aún para aquellos lectores tan ávidos y voraces que se leen un par de libros gruesos cada semana. Y es que cada día salen publicados en todo el mudo, en diversos  idiomas, tantos libros que humanamente es imposible tener acceso a todos ellos. Pero los expertos en literatura celebran, y con razón, a ciertos escritores ya clásicos que deben ser necesariamente leídos. Y sin embargo, siempre va apareciendo por ahí uno que otro escritor talentoso que merece ser ojeado y disfrutado. Aunque si nos atenemos a lo que Borges dijo una vez acerca de que cada libro tiene su lector, pues todos los escritores, «buenos» o «malos», tienen oportunidad de ser leídos. 

Ahora bien el universo literario lo podemos hacer más pequeño, con fines de estudio y conocimiento, sin olvidarnos por supuesto de la literatura universal, si nos ubicamos en cierta área geográfica. Y esto es lo que ha hecho Luis Gallegos Valdés con su «Panorama de la literatura salvadoreña«.

Este libro es de gran utilidad para aquellos amantes de la literatura que, como yo, no han tenido estudios especializados en la materia, así como también para los estudiosos nacionales y extranjeros, que necesitan tener una perspectiva general de la literatura cuzcatleca.

Así que «Panorama de la literatura salvadoreña», del cual poseo un ejemplar publicado por UCA EDITORES  en 1981, abarca un estudio desde el período precolombino hasta el año de 1980.  Es cierto que a partir de 1980 han surgido en El Salvador algunos escritores muy buenos que no han sido incluidos aquí por razones obvias; pero también es cierto que las bases de nuestra literatura nacional están en estas aproximadamente 490 páginas.

Verán aparecer en ellas a dioses de las letras salvadoreñas, como Salarrué, David Escobar Galindo, Claribel Alegría, Roque Dalton y Claudia Lars, por mencionar algunos, así como también a otros mucho menos conocidos y que dieron también su aporte a la cultura nacional.

Su autor, el escritor, catedrático de literatura y diplomático, Luis Gallegos Valdés (1917-1990), obtuvo múltiples reconocimientos nacionales e internacionales por su trabajo literario. Investigador acucioso. Su prosa es deliciosa y educativa, sin digresiones inútiles y a veces con un acercamiento a lo humano en los escritores.

Recomiendo leer «Panorama de la literatura salvadoreña» por el placer que da leerlo y porque nos ayuda a ampliar nuestro marco de referencia con respecto a los literatos del «Pulgarcito de América».

Texto:

Óscar Perdomo León

Caricatura de Luis Gallegos Valdés hecha por Bollani y extraída del blog «Diván del escriba» de Andrés Cruchaga: http://divandelescriba.blogspot.com/2009/05/prplogo-destellos-del-tacto-luis.html
Portada de «Panorama de la literatura salvadoreña» extraída de Librería Legado: http://www.editlegado.com/valdes-luis-gallegos-panorama-literatura-salvadorena-periodo-precolombino-1930-p-246.html
NOTA. Otro de los libros de Luis Gallegos Valdés que me gusta mucho es «Caricaturas verbales«, en donde el autor se explaya muy bien dando a conocer la vida de nuestro gran caricaturista de fama internacional Toño Salazar.

EL LENGUAJE DE LA PASIÓN, de Mario Vargas Llosa.

Ahora que Mario Vargas Llosa ha sido el ganador del Premio Nobel de literatura de este año, se me antoja decir un par de palabras sobre su libro «El lenguaje de la pasión», el cual he leído en dos ocasiones porque los temas que trata son del todo muy interesantes y variados.

El libro está formado por una selección de artículos aparecidos en su reconocida columna «Piedra de Toque», publicados entre los años 1992 y 2000, en  donde Vargas Llosa vierte su opinión sobre  el aborto, cuestiones políticas, arte, etc.  Escritos con un lenguaje directo pero no por eso ausente de gran belleza, su lectura causa un inmenso deleite, aun cuando en algún punto de algún tema uno no esté de acuerdo con Vargas Llosa.

Por uno de estos textos, «Nuevas inquisiciones», Vargas Llosa recibió en España el Premio de Periodismo José Ortega y Gasset en 1998. «Nuevas inquisiciones» trata sobre el dirigente laborista Ron Davies, quien era ministro encargado de Asuntos de Gales en el gabinete de Tony Blair y candidato de su partido a presidir la primera Asamblea galesa. Davis renunció súbitamente después de ser víctima de un robo a mano armada, en donde perdió su carro, su teléfono portátil, su credencial de congresista, su cartera y sus documentos de identidad. ¿Tenía Ron Davis algo de culpa en esto u ocultaba algo? Bueno, pronto se supo, a través del periódico británico News of the world (4 millones de ejemplares de tirada) que Davis había subido voluntariamente al ladrón a su vehículo en Claphan Common, un reconocido parque de levante de homosexuales.

Vargas Llosa analiza el punto de privacidad del ciudadano común y del ciudadano público de hoy, el papel de los tabloides amarillistas y nos explica que «la raíz del fenómeno está en la banalización lúdica de la cultura imperante, en la que el valor supremo es divertirse, entretenerse, por encima de toda otra forma de conocimiento o quehacer.» Y concluye, Vargas Llosa: «La prensa sensacionalista no corrompe a nadie; nace corrompida, vástago de una cultura que, en vez de rechazar las groseras intromisiones en la vida privada de las gentes, las reclama, porque ese pasatiempo, olfaterear la mugre ajena, hace más llevadera la jornada del puntual empleado, del aburrido profesional y la cansada ama de casa. El ex ministro Ron Davis no fue víctima de la maledicencia reporteril, sino de la frivolidad, reina y señora de la civilización posmoderna.»

Vargas Llosa habla de otros temas muy interesantes, como la eutanasia, en «Una muerte tan dulce»; sobre lo que representa para Brasil y el mundo el Carnaval de Río, en «La erección permanente»; sobre «el más respetable político vivo de nuestro tiempo», en «La isla de Mandela»; sobre el racismo y la xenofobia en España, en «Los pies de Fataumata»; o en el vibrante artículo «Resistir pintando», en el que habla sobre Frida Kahlo; para mencionar sólo algunos de los temas que figuran en «El lenguaje de la pasión», un libro definitivamente muy recomendable para ser leído.

De Vargas Llosa se dice que es un liberal en cuanto a temas como el aborto, los derechos de la mujer, el matrimonio entre homosexuales y la eutanasia; pero que es un conservador en temas económicos, como en la tan proclamada sabiduría del mercado para autorregularse, sin la necesidad de la regulación estatal.   Sin embargo, Vargas Llosa tiene derecho, como cualquier otro ciudadano, a creer en lo que quiera. Yo tengo la impresión que él siempre ha defendido la libertad de elección y la libretad de expresión, cosas con las que estoy de acuerdo con él. Pero su derecho a creer en lo que cree es harina de otro costal. Yo espero que el Premio Nobel de Literatura se le haya concedido a Mario Vargas Llosa no por sus ideas que influencian a tanta gente en el mundo, sino especial y principalmente por su  vasta obra literaria, de innegable calidad. Espero que el Nobel de Literatura 2010 lo haya ganado por el gran novelista que es.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía de Mario Vargas Llosa extraída de:
http://ovario.files.wordpress.com/2009/09/mario_vargas_llosa1.jpg
Fotografía de la portada de «El lenguaje de la pasión» extraída de: http://www.libros.universia.es/libro-COMENTARIOS-REALES-INCA-GARCILASO-DE-LA-VEGA/9788470398551/portadas/9788466369169_04_n.jpg

 

UN ALUD INEVITABLE

Lo que yo no sabía es que después de esas fiebres delirantes que tuve cuando tenía 10 años, me iba a estrellar con fuerza, un par de años después, contra una avalancha inmensa y llena de colores y sonidos, ritmos y contrapuntos, un alud intenso pero suave del que nadie escapa si está a su alcance: Los Beatles.

Era 1976 y mis ojos y mis oídos estaban fascinados con su música. Hacía seis años que los Cuatro Fabulosos se habían separado; pero para mí era como si apenas fuera 1967 y una explosión de genialidad y originalidad recién estuviera emergiendo, y yo sentía como si «La banda del club de corazones solitarios del sargento Pimienta» fuera la novedad más grande en el mundo.

Yo compartía  esa música con amigos y, como me lo hacían ver -o, más bien, escuchar y sentir- los músicos Mario Romero Cárcamo y Carlos Romero Cárcamo, «A day in the life» traía una batería tan novedosa, que Ringo daba cada golpe  tan bien pensado o, mejor dicho, tan bien sentido y con tanta intuición y sabiduría que nos lanzaba con toda serenidad en la cara  que muchas veces «lo menos es lo más» (algo que deberían aprender los bateristas novatos).

El álbum «La gira mágica y misteriosa» me gustaba completito y «Strawberry fields forever» y «All you need is love» eran como himnos en mi cabeza. Y aunque yo era prácticamente un niño-adolescente pueblerino que no usaba drogas, que había escuchado relativamente muy poca música popular y académica, sí podía con seguridad apreciar los múltiples colores que traía la música beatle. Sus melodías las veía en mi cabeza danzando en gráficos, como en un plano cartesiano: las negras, las corcheas y las redondas subían y bajaban dentro de una lógica muy bella y casi matemática.

Y fue así como de pronto me vi, junto a otros amigos, con una guitarra al hombro y tratando de componer canciones, dejándome crecer el cabello, «mechudo», como bien lo describió alguien, y exponiéndome ante un público deseoso de escuchar algo nuevo.

Luego siguió Queen, Yes y mucha música popular latinoamericana, como Serrat, algo de marimba guatemalteca, Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa  y otros. Y de ser un grupo de pop-rock, pasando después por un rock progresivo, mis amigos y yo llegamos a ser intérpretes de música sencilla y popular, con un aire folklórico, con un aire de son, pero con canciones originales.

Y los tiempos cambiaban en nuestro país, quizás para peor, y mis amigos y yo cambiábamos también (espero que para mejor) y al final terminamos separándonos, caminando cada quien hacia su propio destino. Y los sueños, como cada adolescente ingenuo desde los años ´60, de ser como Los Beatles,  se nos rompieron en el camino.

Y nuevos descubrimientos reventaron en mi cara. La Medicina me abrazó fuerte y era ella mi novia celosa y absorbente. La vida universitaria, los días y las noches en los hospitales,  y nuevas luchas me arrastraron, también como un alud inevitable, por senderos donde, sin darme cuenta, quedó perdida mi juventud musical…

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía de la portada del álbum «Sgt. Pepper´s Lonely Heart club band» extraída de:
http://ideasdebabel.files.wordpress.com/2007/09/sargent-peppers.jpg
Fotografía de la portada del álbum «Magical mystery tour» extraída de: http://beatlesysolistas.blogspot.com/2009/11/los-beatles-portadas-de-albumes-10.html
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«Honor y fiebres»:
https://oscarperdomoleon.wordpress.com/2010/08/12/honor-y-fiebres/
«El otro lado de Abbey Road, de George Benson»: https://oscarperdomoleon.wordpress.com/2010/10/14/el-otro-lado-de-abbey-road-de-george-benson/

EL OTRO LADO DE ABBEY ROAD, de George Benson.

Portada del álbum «Abbey road», de The Beatles.

Hace poco acaba de pasar el aniversario del nacimiento de John Lennon (09 de octubre de 1940) y estuve escuchando música de él como solista y también de los 4 Fabulosos y así llegué, como en una cadenita, hasta un disco que tenía algún tiempo de no escuchar: «El otro lado de Abbey Road«, de George Benson.

En 1969  Los Beatles habían grabado y sacado a la luz uno de los más maravillosos discos que hayan hecho juntos: «Abbey Road«; era como si esos cuatro genios de la música quisieran dejar como despedida una verdadera obra de arte. Y es que, aunque el álbum «Let it be» salió en 1970, había sido grabado antes que el «Abbey Road», es decir, que el «Abbey Road» fue en verdad  la última grabación que hicieron juntos (mientras estaba vivos). El álbum contiene algunas de las más recordadas y bellas composiciones de Los Beatles, como «Something», «Golden slumbers» o «Here comes the sun»; sin embargo creo que todas las canciones de este álbum merecen ser oídas, como el popurrí de ocho canciones unidas de más o menos 16 minutos de duración o como «Come together».

Lo increíble es que George Benson grabó y editó su propio álbum el mismo año que salió el original de Los Beatles, es decir, en el año de 1969. (El «Abbey Road» fue lanzado el 26 de septiembre y «The other side of Abbey Road» fue grabado entre el 22 de octubre y el 02 de noviembre de 1969). 

Pero las versiones de Benson, que son un grandioso homenaje a los genios de Liverpool y en un estilo jazzístico muy bien elaborado, también están llenas de mucha originalidad.

Se me erizan lo vellos del cuerpo al volver a escuchar cantar a George Benson «Golden slumbers», con ese arreglo tan bien hecho, con esa voz intensa  y dulce con la que inicia su álbum, con ese fondo de cuerdas tan elegante. La versión original, cantada por Paul McCartney, es una de mis favoritas del «Abbey Road»; y la versión de ella que hace Benson está a la altura de la calidad y la sensibilidad de la original. También es interesante lo que hace Benson con las otras composiciones, como «Something», que está muy bien construida con una delicada guitarra y numerosos acordes adicionados, después de los cuales se puede apreciar la improvisación de George Benson con la guitarra, con lo cual se siente su fuerza jazzística.

Creo que en Jazz, George Benson siempre ha sido un improvisador genial. Sus descargas guitarrísticas tienen un sentido muy melódico, muy musical; lo que quiero decir es que el orden de notas en sus improvisaciones parecen ser melodías muy elaboradas, como si no las estuviera inventando en el momento. Me encantan.

Participan en la grabación, junto a George Benson, otras grandes figuras del Jazz, como Bob James, Herbie Hancock y Ron Carter, entre otros.

Es muy recomendable que todos escuchen «The other side of Abbey Road«, especialmente aquellos fanáticos de Los Beatles que ya conozcan previamente esa obra de arte musical llamada «Abbey Road«.

Para terminar los dejo con un video de la composición de George Harrison «Here comes the sun», interpretada en vivo por George Benson, que aunque no es igual a la grabación de estudio (le faltan lo violines, etc.), tiene lo delicioso de la interpretación en vivo y un toque funky al final.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía de The Beatles extraída de:
 http://web.tiscali.it/abbeyroad_experience/
Fotografía de la portada de Abbey Road tomada por Ian MacMillan y extraída de:
http://www.coveralia.com/caratulas/The-Beatles-Abbey-Road-Frontal.php
Fotografía de la portada de «The other side of Abbey road» extraída de:http://www.musthear.com/music/wp-content/uploads/2008/10/other-side-abbey-road.jpg

EROTISMO Y SEXO

El erotismo, sin que sea confundido con pornografía, es una fuerza que toca con intensidad una fibra interna  en los hombres y en las mujeres. Y en el caso de algunos dibujos tan artísticos, sensuales, de unos ojos masculinos que miran a la mujer, como los del peruano Alberto Vargas, el erotismo roza con algo que podríamos llamar poesía visual.

Pero no sólo sobre un papel o sobre el lienzo de un pintor podemos hallar arte. Algunas mujeres son tan bellas en persona que nos hacen admirarlas y fantasear sobre ellas. Pero no es tanto el «físico perfecto», al que nos tienen condicionados los medios de comunicación masivos mundiales, que es como un alud en donde tales o cuales medidas son «las correctas» o esta o aquella raza es «la mejor». Es más bien la actitud provocativa, la seguridad al caminar o al hablar, es la mirada impetuosa que puede quemar a los hombres más fríos, la breve, pero muy breve pose de sincera altanería para pasar inmediatamente a una sonrisa sensual…

…es el aroma, el movimiento de una mano al tocarse el cabello, la entonación de la voz y la risa…

La sonrisa es un punto crucial en cualquier relación; pero en especial la sonrisa espontánea puede ser una arma erótica muy eficaz.

Las manos y los pies bien cuidados, las uñas ligeramente largas en las manos, bien recortadas en los pies, son como brillantes y perlas eróticas en las mujeres bellas.

El erotismo es el puente sinuoso y divertido que conduce al sexo. Y una vez que lo cruzás, podés alcanzar la parte más deliciosa del sexo, que es cuando te entregás con ganas a tu pareja. Y esa sensación de delicia se incrementa cuando estás enamorado de tu mujer. Entonces es cuando soltás las inhibiciones, como quien deja escapar un ramo de globos, y te sumergís en la búsqueda de la satisfacción de tu novia o de tu esposa, y de vos mismo además, tratando de despertar y atrapar la empatía, la intuición, la ternura…

…para que poco a poco crezca y crezca hasta que se eleve a un estado en donde dos se convierten en uno, física y espiritualmente. Es algo tan intenso y gratificante que la delgada línea entre el amor dulce y la lujuria salvaje parece desvanecerse, todo se mezcla, todo se esparce, y todo se vuelve a mezclar, las emociones y las secreciones, las miradas y los quejidos…

El placer de poseer. El amor fluyendo en mil direcciones…

Texto:

Óscar Perdomo León

 Dibujos hechos por Alberto Vargas, extraídos de: http://www.terra.com.pe/php/galeria/hechoenterra/galeria.php?ad=true&slideshow=0&galeria=75383&foto=21&volver=
http://www.terra.com.pe/php/galeria/hechoenterra/galeria.php?ad=true&galeria=75383&slideshow=0&foto=16&volver=
http://www.terra.com.pe/php/galeria/hechoenterra/galeria.php?galeria=75383&foto=10

MI HERMANA, un cortometraje de ficción.

 

El guión del cortometraje «Mi hermana» lo escribí especialmente para mi hija Beatriz. Y lo hice porque cuando estábamos rodando «Hablando con los muertos», Beatriz, que para entonces estaba bien pequeña, lloró porque ella quería un papel principal en la película, y ella en «Hablando con los muertos» era extra. Ese día le prometí que haría algo para ella.

El argumento es sencillo, como lo verán ustedes, y el rodaje lo hicimos en el año 2006 en Atiquizaya, departamento de Ahuachapán (El Salvador), en dos días, usando una cámara MAVICA de mini CD Sony. Pero creo que lo interesante es que las tres actrices (Beatriz Perdomo Pacas, Laura María Perdomo Pacas y Yesi Perdomo) se comprometieron con el proyecto, leyeron el guión y se aprendieron sus líneas.

Quiero hacer notar dos aspectos importantes de este corto. Uno, que la edición final, como la verán hoy, la hicimos mi esposa Érika Valencia-Perdomo y yo. Y dos, toda la música que aparece de fondo fue compuesta por el grupo salvadoreño ZUNCA, cuyo director es Mario Edgardo Romero Cárcamo (con excepción del «Punto Guanacasteco», que es una canción popular de Costa Rica). Los arreglos fueron hechos por Carlos Alberto Romero Cárcamo. Ambos, fundadores principales de ZUNCA, son músicos muy buenos y que admiro mucho. (Las voces líderes que se escuchan en las canciones, por orden de aparición, son las de Juan Carlos Flamenco, Carlos Alberto Romero Cárcamo y José «Chepito» Pineda). 

Bueno, sin más preámbulos, he aquí el cortometraje «Mi hermana»: 

Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

 

SALIR DEL CLOSET. Ateos.

Antes que nada quiero decir que respeto las creencias de todos y cada uno de los seres humanos que habitan este mundo.

Pues bien, platicando en San Salvador con un buen amigo, en una noche de bohemia en la que se arregla y se deshace el mundo y se vuelve a arreglar, caímos de pronto en un tema muy interesante. Ser ateo -como lo es él- y pregonarlo abiertamente en nuestra sociedad salvadoreña, es un riesgo bastante grande. Por eso él nunca lo ha pregonado y sólo se lo ha contado a un par de personas cercanas que se cuentan con los dedos de la mano, porque nunca se ha sentido con la libertad suficiente para hacerlo.

Me confesó que lo que más teme es la intolerancia ciega -y hasta violenta- de los que se dicen «cristianos» o «hijos de Dios». Lo cual en verdad es una verdadera ironía.

Salir del closet es una expresión muy conocida, que se refiere a que los homosexuales, ya sean hombres o mujeres, deciden dejar de esconder sus preferencias sexuales no tradicionales y gritar al mundo: «Esto soy. Soy gay».

Pues bien, traigo a cuenta la expresión «salir del closet» porque si la extrapolamos al ateísmo nos damos cuenta que es quizás más difícil para un ateo decir en público que lo es, que para un homosexual confesar su atracción hacia el mismo sexo, en la sociedad salvadoreña. Debemos estar conscientes que en la gran mayoría del mundo y, en particular, de los salvadoreños, prevalece la forma de pensamiento mágico-religioso, por lo que para la mayoría de la gente es inconcebible y reprochable, y lo que es peor, intolerable, que alguien se declare ateo.

 Hace poco el actor español Javier Bardem, ganador de un Oscar, declaró que es ateo. Bueno, lo hizo en Europa, en donde hoy hay otro ambiente cultural. ¿Las cosas están cambiando en el mundo? No lo sé. Pero él no es el primero que hace esa declaración. Además, sólo hace 400 años llevaron a la hoguera en Europa a Giordano Bruno (religioso, filósofo, astrónomo y poeta italiano), sólo por creer en cosas que hoy tomamos como ciertas y naturales, como la pluralidad de los sistemas solares, el heliocentrismo, la infinitud del universo y el movimiento de los astros.

Un ateo declarado salió hace poco en un canal gringo de televisión diciendo que ya era hora de sacar a relucir sus creencias, contra el fanatismo religioso que raya con el desprecio hacia el ser humano y roza e incentiva la violencia en contra de los que no creen como ellos. Nadie debe ni puede olvidarse de las famosas hogueras de la iglesia católica, en donde se quemaban vivas a las personas que no estaban de acuerdo con las creencias de la iglesia. La más famosa de estas personas inmoladas vivas fue la adolescente Juana de Arco, cuyo pecado fue decir que Dios se comunicaba con ella a través de algunos santos ya muertos, sin la necesidad de un cura como intermediario (esta idea alarmó a las autoridades católicas); fue quizás ella el primer puente para el desarrollo de las actuales iglesias protestantes (o evangélicas, como se les conoce aquí en El Salvador). ¿Y qué decir de la absurda guerra santa de los musulmanes que persiste aún en nuestros días?

Ahora bien, a mi amigo Fernando, de quien he estado hablando, lo conozco bien y puedo decir sin reparos que tiene los valores más admirables que podríamos desear para nuestra sociedad, como la solidaridad, el no egoísmo, su raciocinio y su deseo de hacer el bien a sus semejantes; tiene una conducta tan honesta que ya quisiéramos que tuvieran muchos ciudadanos y compatriotas nuestros, políticos y no políticos, que se autoproclaman «religiosos».

Por eso te comprendo amigo y te respeto por lo que sos. Mientras la intolerancia reine en El Salvador, es mejor no hablar de creencias, sino de hechos. Y tus actos de bondad hablan más que mil palabras y mil religiones.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imágenes extraídas de:
http://www.bfotos.com/albums/humor-grafico/humor-grafico-ateo-grupo.jpg
http://1.bp.blogspot.com/_u7r3UiX6YEg/S7oihI7cmYI/AAAAAAAAAC8/NSEqWOguitg/s1600/20080223-ateo-y-fundamentalista.gif 

HUÉRFANA

Llegó a nuestro hogar como una huérfana, llorando y abandonada. Parecía confundida y desconfiada. Desde el primer momento que oí su llanto supe que ese sonido lastimero era el inicio de una cadena de hechos.

 

Caminaba desconcertada sobre el tejado, con la elegancia gatuna característica; pero también con un dejo fuerte de dolor. La miré y su color era blanco, con pocas pero bellas manchas de color café y negro, y algunas amarillas claras, especialmente en la cabeza y en la cola. Era una gatita pequeña, todavía una niña-bebé y era digna de apiadarse de ella. (Quiero aclarar que al principio creímos que se trataba de un macho; pero con los días nos dimos cuenta que se trataba de una hembrita.)

Como ya lo he contado en otras ocasiones (en la serie de «Pequeños visitantes» y en «Ñiño y Peludo», en este blog y en La Esquina de Érika y Óscar), cuando uno se encariña con un pequeño ser y llega a convertirlo en su mascota, no puede uno dejar de recordarse como se fueron perdiendo los anteriores.

Curiosidad

Me gusta mucho la curiosidad de los felinos, su actitud juguetona que los prepara para la cacería. Me siento también atraído por la displicencia con que a veces lo miran a uno, como si se sintieran superiores.

Me encanta de los gatos lo cariñosos que pueden ser; se acercan a uno y le rozan la piernas con su cuerpo y su cola,  y cuando uno los acaricia ronronean de una manera muy íntima.

Me atrae también de los felinos «domésticos» su actitud de independencia y su espíritu aventurero; se van por los tejados con toda la libertad del mundo, cazan, se buscan pareja y luego regresan y lo miran a uno con una indiferencia que les queda muy bien. Me recuerdan aquella cita de Faulkner que hace Roque Dalton en su poema «Más orgullo»:

«-Dime, muchacho, ¿cuál crees que sea la más admirable de las virtudes?

«Y jones, ya aplacado, respondió prontamente:

«-La más sincera arrogancia.»

Pero volviendo al día en que nos la encontramos sobre el tejado, quiero decir que fue una mañana ligeramente nublada. Yo traté de acercarme a ella -a la gatita- pero no tuve éxito. La pequeña Daniela, de 10 años de edad, se acercó a ella con un poco de leche y la gatita fue removiendo su desconfianza poco a poco. En un momento había dejado de llorar y era como si Daniela le hubiese dicho: «You are an orphan no longer» (Ya no sos una huérfana), la maravillosa frase que dijera Anthony Quinn en la película «A walk in the clouds» (Una caminata en las nubes), al encontrar unos embriones de viñedo, dirigiéndose al protagonista principal (Keanu Reeves), quien estaba solo en el mundo, dándole a entender que quedándose con ellos a cultivar uvas, había encontrado su hogar.

Sí, la diminuta felina ya no era una huérfana. Lo supe al ver y oír el entusiasmo de Daniela y al ver a la bolita de pelos lamer la leche con satisfacción. Después de beberse la leche la leoncita se marchó, medio salvaje y desconfiada.

Sin embargo regresó -como lo había imaginado- al día siguiente. Bajó del techo para comer más y se fue quedando poquito a poquito en nuestro hogar, como un miembro más.

Muchas de las horas del día se las pasa durmiendo.

Cuando come lo hace con los ojos cerrados.

En esta fotografía pueden observarse la combinación de bellos colores que posee.

Se le conoce con varios nombres: Luna, Nala… pero creo que el que más usan las niñas para llamarla es Beba, especialmente Daniela, quien es la «madre oficial» de la gatita.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

 

THE STEVE HOWE ALBUM en Santa Ana.

Hace muchos años conocí a unos músicos intuitivos y apasionados -como casi todo durante la juventud- en Santa Ana y juntos formamos un grupo musical llamado “Barón Rojo”. En realidad la banda fue bautizada por Bernardo, el vocalista; él era el alma del grupo; era de piel blanca, el cabello rubio oscuro y una voz envidiable. Le encantaba cantar música de Led Zeppelin.

Yo tocaba el bajo eléctrico, la segunda guitarra la tocaba Alex Canizales, la batería Carlos… y, bueno, el tiempo se ha encargado ya de borrar los nombres de los demás integrantes de mi memoria. (Ojalá alguno de ellos leyera esta líneas y me los recordara).

Recuerdo que tocábamos covers en inglés de los ´70 y los ´80 en fiestas alrededor de varias ciudades del occidente de El Salvador. Una vez -bien lo recuerdo- tocamos en una fiesta de graduación del colegio San Luis junto al Grupo Bossa.

Pero vayámonos al meollo del asunto. De todos los miembros del grupo musical, era Bernardo el que tenía más carisma, ya lo había dicho, y además un gusto musical por el pop-rock y el rock progresivo. Eso me gustaba mucho, porque aunque tocaba y cantaba canciones comunes y “comerciales” (como se le solía llamar a la música que salía en los radios hasta hastiarlo a uno y que consumía la mayoría de la población), Bernardo realmente amaba la buena música. Yo lo seguía de vez en cuando hasta su casa para oír un rato los discos que tenía y así fue como escuché por primera vez “The Steve Howe Album”. Inmediatamente le pedí que me lo grabara y ya en mi casa lo devoré por días y días. Algo que me gustó mucho fue el arte del álbum, la cubierta del disco era muy bonita y estaba llena de dibujos y de fotografías de las diferentes guitarras y mandolinas de Howe.

 Yo sólo había escuchado antes a Steve Howe en el grupo de rock progresivo británico YES; pero este álbum de Howe realmente me tocó profundamente el corazón. Es un álbum muy variado en su contenido, tiene música country, pasando por un rock setentero pero muy bien elaborado, hasta llegar a cerrar con el Segundo Movimiento del Concierto  en Re de Vivaldi, en donde el mismo Howe hizo un arreglo para guitarra y para un ensamble de cuerdas bellísimo. Steve Howe toca la guitarra solo, toca mientras canta una joven (Clair Hamill), toca su guitarra acompañado de una orquesta de 59 músicos, y por si fuera poco, lo acompañan también, si mal no recuerdo, dos integrantes del grupo YES: Bill Bruford y Alan White, ambos bateros increíbles.

Steve Howe no tiene el toque de quien interpreta música académica (aunque la toca), ni tampoco la típica forma de rasgar la guitarra de los roqueros, los que lo han oído antes saben que su manera de tocar la guitarra es absolutamente original. En fin, por todo lo que les he contado, me gustaría compartir con ustedes esta composición (All´s chord) que forma parte de «The Steve Howe Album».

Texto:

Óscar Perdomo León

Imágenes del arte de la cubierta del álbum de Steve Howe extraídas de: 

 POST DATA

He aquí el contenido de THE STEVE HOWE ALBUM

Pennants
Cactus Boogie
All’s a Chord
Diary of a Man Who Vanished
Look Over Your Shoulder

Meadow Rag
The Continental
Surface Tension
Double Rondo
Concerto in D

 

El cortometraje HABLANDO CON LOS MUERTOS. Primera parte.

Grabando la escena dentro del vehículo. Yo siempre andaba con el guión bajo el brazo, por cualquier consulta que se necesitara.

En el 2003 había terminado de editar mi primera novela “Diario Prohibido” y además ese mismo año se me dio la oportunidad de publicarla y yo me sentía para entonces como si hubiese descargado todo lo que tenía dentro de mí. Lo había dicho todo en ese momento. No podía escribir ni una gota más. Sin embargo esta sensación me duró sólo un par de días. Recuerdo que entonces me dediqué a leer con intensidad. Entre los libros que leí se encontraba “El Evangelio según Jesucristo” de José Saramago. Para mí ese libro fue tan inspirador, no sólo en su esencia, sino en el modo de narrar, que de inmediato empecé a escribir mi segunda novela “Hablando con los muertos”. El titulo vino solo. Espontáneamente caído del cielo.

Sabía desde el principio que yo quería contar sobre la muerte de algunos salvadoreños asesinados violentamente, personajes célebres como Roque Dalton y el ex presidente Manuel Enrique Araujo, y simultáneamente quería hablar de los protagonistas de mi novela que ya había tramado desde antes en mi cabeza: Isabel (que representaba a las mujeres asesinadas en El Salvador) y Esteban (que simbolizaba mi admiración por mi padre, prematura e injustamente muerto). Y aunque el tema de mi novela no tiene nada que ver con la novela de Saramago, sí hubo cierto impulso misterioso que provino de ahí para que yo iniciara mi segunda novela.

Por supuesto que una novela crece jugosa y profunda, pero de una manera verdaderamente lenta. Y por eso no se puede escribir una novela de un día para otro, porque su esencia es extensa y consubstancial con la vida. No se puede improvisar toda una novela. La novela necesita primero respirar, desamodorrarse, extender poco a poco sus alas, mirar el horizonte y observar al mismo tiempo su interior para sacarlo todo a la luz y decir toda la verdad. Decir toda la verdad y, sin perder su naturaleza, mezclarla con la ficción.

En el 2005 se me presentó la oportunidad de escribir el guión, basado en mi propia novela, además de co-producir y dirigir el cortometraje “Hablando con los muertos”. Por supuesto que muchos personajes de la novela no pudieron ser incluidos en el corto. Bueno, ya verán ustedes lo que resultó, a continuación.

Para mayor información pueden leer más en CÓMO SE RODÓ «HABLANDO CON LOS MUERTOS», Crónica

Este cortometraje tiene muchos defectos, como lo podrán apreciar los amables visitantes de mi blog; pero en fin, fue mi primera experiencia y algo aprendí de ella. Si tuviera la oportunidad de volverlo hacer, creo que no lo saturaría mucho con música y… bueno, un montón de cosas que cambiaría. Pero bien, fue mi primer corto y  espero poder hacer muchos más.

Santiago Nogales y Rosario Ríos

Antes de pasar a mostrar el video, no puedo dejar de agradecer a Santiago Nogales y a Rosario Ríos, los actores principales, quienes son director y actriz, respectivamente, del grupo de teatro Moby Dick, por haber aceptado actuar en mi corto y dejarse dirigir por un inexperto y aficionado como yo.

Sin más preámbulos, he aquí el cortometraje “Hablando con los muertos”, primera parte.

 

La segunda parte de este corto la pueden ver siguiendo este enlace: 

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías:

Renato Flores

Óscar Perdomo León

LECTURA DE LA BIBLIA

 
 Este día tengo como invitado a Danilo Colindres, quien de una manera breve nos plantea su punto de vista con respecto a la lectura obligatoria de la Biblia en las escuelas.

 LA LECTURA DE LA BIBLIA

 La lectura de la Biblia fue vetada por el presidente aduciendo -como lo esperábamos- inconstitucionalidad. Me temo que esa solo fue la excusa de su rechazo: la verdadera razón: presión de la iglesia católica y el desinterés “interesado” de su partido, el FMLN.

La iglesia le teme a la vulgarización de la Biblia por dos razones:

1- Para ella el Libro es sagrado y no puede leerse como se leería una novela, ni siquiera “Don Quijote.” En realidad dirán- leerlo sin su tutela es rebajarla, denigrarla, tratarla como un libro más, aunque se le reconozca “sabiduría excelsa o milenaria.” Es que para ella no es sabiduría sino La Verdad Absoluta como Misteriosa. Si se han dado cuenta, ninguna denominación religiosa en el país se quejó que su Libro o su Texto Sagrado fuese “despreciado” por los diputados: estas denominaciones también se consideran intérpretes de La Verdad, y en eso no se diferencian de las autoridades católicas.  

2- Un razonamiento riguroso y humanista descubriría la falta de sabiduría de la Biblia y sus contradicciones y limitantes históricas.

3- Aceptar que los laicos podemos leer la Biblia sin su tutela es aceptar la posibilidad de que Dios se comunique directamente con el individuo: una idea “demasiado protestante para ser buena.”

4- ¿Qué entonces ofrece la Biblia como para que yo haya apoyado su libre lectura en las aulas? Mi individualismo es afín a la idea protestante de la comunión directa con el Creador. La Biblia es un documento poético donde están planteados los problemas existenciales éticos fundamentales. Además, lo que a la iglesia le parece un peligro: su carácter histórico, temporal, no eterno, me parece a mi uno de sus mejores tesoros: te enseña que las conductas y creencias socialmente aceptadas son cambiantes.

Texto:

Danilo Colindres Uceda

Fotografía extraída de:

http://search.babylon.com/imageres.php?iu=http://sigosinsabernada.files.wordpress.com/2010/01/biblia.jpg&ir=http://sigosinsabernada.wordpress.com/2010/01/08/para-poder-entender-la-biblia/&ig=http://images.google.com/images?q=tbn:YSy_1xQ41zgc-M::sigosinsabernada.files.wordpress.com/2010/01/biblia.jpg&h=768&w=1024&q=la biblia&babsrc=home

EL ZAHIR andaba tras mis pasos

La primera vez que oí hablar del Zahir fue en un cuento de Jorge Luis Borges, precisamente con ese mismo nombre. El cuento de Borges es una cosa absorbente, como casi todo lo escrito por él, y habla de una moneda de la cual el personaje no puede dejar de pensar. Es como una gran obsesión destructiva. “Zahir, en árabe, quiere decir notorio, visible; en tal sentido, es uno de los noventa y nueve nombres de Dios; la plebe, en tierras musulmanas, lo dice de « los seres o casa que tienen la terrible virtud de ser inolvidables y cuya imagen acaba por enloquecer a la gente» .” (1)

Pues bien, mi esposa Érika me regaló el libro “El Zahir”, de Paulo Coello, que es una novela de más o menos 350 páginas sobre un escritor famoso que sale en busca de su esposa desaparecida; en el transcurso de su búsqueda el personaje principal se encuentra con varias situaciones y experiencias que lo obligan a meditar sobre su propia vida y sus relaciones con sus semejantes.
 
Debo confesar que al principio me mostré renuente a leer a Coello; en realidad no me atraían sus libros y era por una razón absurda: un prejuicio que tengo para sospechar de todo escritor que tenga demasiada publicidad. Quizás por el medio cultural en donde nos hemos desarrollado los salvadoreños, un poco provinciano, si nos comparamos con la cultura de otros países. Tal vez, como dijo alguna vez el escritor Álvaro Menen Desleal, los salvadoreños necesitamos viajar más y leer más. (Pero como todo prejuicio es una conducta negativa y cerrada, con seguridad tarde o temprano el sol saldrá por la mañana).
 
 
 

Y esto, lo del prejuicio, es aún más viejo. Recuerdo que hace como cinco años yo producía y conducía un programa de radio en el que ponía música y leía poemas, y a veces invitaba a algún amigo o personaje sobresaliente de la sociedad para entrevistarlo en vivo. En una ocasión invité a Azucena, una amiga enfermera a quien le gustaba mucho leer y ese día entre los dos hicimos una charla amena que en algún momento nos llevó a Coello y yo le dije que nunca lo había leído, pero que, a sugerencia de ella lo haría… La verdad no lo hice, hasta hoy.

 

Hace unos meses, que salimos a comer con mi esposa Érika una carnita con ensalada y una cerveza, me quedé mirando el estante de libros del restaurante, mientras esperábamos a que nos sirvieran, y me llamó la atención -sin saber porqué- un libro de pasta amarilla. Me levanté a mirarlo y me di cuenta que era “El zahir” de Coello. Le eché un vistazo. Mi esposa, que se ha leído como cinco libros de él, me dijo que leyera aunque sea un par de líneas. Cuando nos sirvieron la carne ya iba por la página 48 y tuve que regresarlo al estante. Pero me quedé con la curiosidad.

Pero bien, como decía al principio, mi esposa se apareció un día de estos con el libro “El Zahir” y entonces pude terminar de leerlo.

El lenguaje de Coello es sencillo y directo, pero logra mantener la tensión necesaria para que uno continúe leyendo la novela. En el transcurso de sus páginas encontramos, como en todo buen libro, alguna enseñanza aunque sea pequeña sobre la vida y nuestra relación con la sociedad.

Es un libro interesante. Su lenguaje no tiene los vuelos de “Cien años de soledad” de García Márquez, de “El Zahir” de Jorge Luis Borges u otros clásicos de la literatura latinoamericana; pero es un libro bien escrito y coherente, con su propio estilo y su propia voz, que es lo más importante. Este día me gustaría recomendar “El Zahir” de Paulo Coello.

 

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León
 
 

(1) Borges, Jorge Luis, “El Aleph”, Obras Maestras del siglo XX, Editorial Seix Barral, S.A., © Emecé Editores, S.A., Buenos Aires, 1983, edición española, p. 94.