AMANTE

La siguiente opinión que daré está hecha desde el punto de vista masculino, como es natural, porque soy hombre. Pero esta opinión la podemos perfectamente extrapolar al punto de vista femenino, lo cual les sería muy interesante pensarlo a las mujeres.

Quiero referirme a las amantes. Esas bellas mujeres que con sus hechizos de piel devuelven la vida a los hombres cansados.

Los hombres, comparados a las mujeres en cuanto a las cosas carnales, somos más simples, más primitivos, más instintivos. Y todo esto puede ser una ventaja; pero también puede ser una desventaja. Una ventaja porque nuestra satisfacción está casi garantizada. Una desventaja porque nos cuesta entender la sensualidad y sexualidad femeninas y eso es muy malo. Hay que tener presente y ser humildes para decir y aceptar que la mujeres en las cosas del amor de la piel son más complejas y sabias que los hombres, y no nos queda otra opción más que aprender lo más rápido y mejor posible; afortunadamente el tiempo se encarga de enseñarnos. Porque lo bueno del tiempo es que con la edad los hombres nos vamos haciendo más sofisticados en esas cuestiones. Empezamos a disfrutar con más calma y más conciencia a una mujer desde el momento en que ella nos mira, pasando por una agradable charla, hasta el contacto físico. E incluso llegamos a entender que no siempre el contacto físico es la finalidad. (Ojalá hubiese entendido esto yo cuando aún era un jovencito.)

Una amante es una mujer que se entrega sin tapujos al placer y a la lujuria. Por eso los hombres aman a sus amantes.

Pero las amantes no tienen porque ser amores clandestinos. Muchas veces las amantes son las mismas esposas a quienes les gusta divertirse y entregarse. Y lo mejor de las esposas es que si lo hacen bien y ésto lo mezclan con el amor que sienten por sus esposos, entonces el placer se intensifica por mil, para ellos y para ellas.

Ser esposa y no ser amante es como montar una bicicleta sin llantas. Puedo asegurarles que la cercanía física incrementa la cercanía espiritual. El amor se expande y crece.

Ser la amante de sus propio esposo es el mejor negocio económico y espiritual que una mujer puede tener. Ser en la cama y fuera de ella siempre la número uno para su esposo. Ser la deseada, la fantasía de día y de noche, la buscada en la penumbra y encontrada por los dedos del hombre en fiebre…

Y el amor se expande y crece…

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen extraída de: http://utilmultiverso.blogspot.com/2010/11/que-es-un-looping.html

LEONARDO DA VINCI. Una biografía escrita por Jay Williams.

Autorretrato de Leonardo da Vinci

Las biografías de los grandes hombres o mujeres que han hecho evolucionar a la humanidad siempre me han interesado. Y si hablamos de grandes, pues la verdad que Leonardo da Vinci ha sido uno de los más grandes. Era un hombre multifacético, genio en todo lo que hacía. No sólo fue pintor, escultor, músico, arquitecto, científico e inventor, sino también filósofo y humanista.

Me gustó mucho leer este libro porque sus 150 páginas están llenas de ilustraciones con dibujos, pinturas, bocetos, inventos, estudios de anatomía, etc., todas hechas por Leonardo. Era un hombre perfeccionista y fue quizás el representante más brillante de esa época iluminada de la humanidad conocida como Renacimiento.

Draga
«En medio de sus múltiples ocupaciones Leonardo halló tiempo para investigar sobre los problemas de la ingeniería civil. Sugirió las primeras casas prefabricadas y proyectos de planeamiento de ciudades. Otra idea en la que insistió varias veces  fue la construcción de canales, esclusas y compuertas, con miras a hacer navegables los ríos. También trazó planos importantes para la creación de nuevos campos de cultivo mediante la desecación de pantanos, e inventó una draga (arriba) para extraer el barro. Una de sus más grandes ideas de ingeniería fue una ciudad imaginaria con pasos superpuestos (abajo). Sugiere una solución a los problemas del tráfico moderno…»
Ciudad imaginaria con pasos superpuestos

Leonardo era “hijo natural de Piero, notario del pueblo de Vinci, cercano a Florencia, del cual tomó el apellido su familia.”  Nació Leonardo el año de 1452 y de niño se la pasaba explorando la campiña, con una ardiente curiosidad por conocerlo todo. En la escuela absorbía con rapidez todo lo que le enseñaban sus maestros.

Empezó a dibujar desde niño y además le gustaba coleccionar cosas que amontonaba en su habitación y de las cuales tomaba numerosos apuntes.

En una ocasión en que Piero fue a la ciudad de Florencia, llevó consigo los dibujos de su hijo y se los mostró a su amigo Andrea del Verrocchio, quien era uno de los mejores artistas de la ciudad, para saber su opinión. “Verrocchio se dio cuenta en seguida de que los dibujos de Leonardo contenían algo más que una mera promesa.” De tal manera que el joven Leonardo se trasladó a Florencia al taller de Verrocchio, para iniciar su aprendizaje ya más formal sobre las artes.

Este fue el inicio de su aprendizaje más formal de las técnicas en la pintura y la escultura. Y así, con el tiempo, Leonardo creó algunas de las obras más bellas y además conocidas por la humanidad, como La virgen de las rocas, La Mona Lisa y La Santa Cena.

La virgen de las rocas
«Leonardo pintó dos versiones de «La virgen de las rocas». La primera de ellas (arriba) terminada probablemente antes de que abandonara Florencia, se halla en el Museo del Louvre de París; la segunda, que al parecer era un retablo encargado por la cofradía de Milán, está en la National Gallery de Londres. Estos cuadros marcan una notable evolución en la historia del arte, pues contrariamente a los pintores anteriores que separaban las formas contorneándolas, Leonardo modelaba sus figuras solamente con luz y sombra. Esta técnica, llamada claroscuro, les daba un aspecto tridimencional. Agrupó también sus figuras en una pirámide, para  que la mirada fuera atraída por el máximo punto de interés: la cabeza de la virgen. Leonardo creó y perfeccionó ambas técnicas, que se transformaron en leyes básicas para las generaciones de artistas posteriores.»
He aquí un fragmento de La Mona Lisa, su famosa pintura.
La Santa Cena (o conocida también como La Última Cena).

Este espacio es demasiado pequeño para contar todo lo que se dice en su biografía; pero me gustaría aquí reproducir algunos de los otros comentarios que hicieron algunas personas sobre Leonardo.

Giorgio Vasari, pintor, escultor e historiador de arte italiano, escribió en 1558: «La naturaleza lo dotó de tal modo que en todo aquello que emprendía su cerebro o su mente, demostraba armonía, vigor, vivacidad, excelencia, belleza y gracia incomparables. Su conocimiento del arte le impidió terminar muchas obras que había empezado, porque sentía que su mano no conseguiría realizar las perfectas creaciones de su imaginación…»

G.P. Lamazzo, historiador de arte italiano, escribió en 1590: «Gracias a este método (utilizando luz y sombra en  sus pinturas) representó, en sus rostros maravillosos y en sus figuras, cuanto puede hacer la propia naturaleza. Y en esto fue superior a todos, pues se puede afirmar que la inteligencia de Leonardo era divina.»

Hippolyte Taine, filósofo de arte e historiador francés, escribió en 1897: «El mundo no ha conocido quizá ningún otro ejemplo de un genio tan universal, tan dotado de imaginación, insatisfecho, sediento de lo eterno, naturalmente sutil y adelantado a su propio siglo y a los posteriores. Sus figuras expresan un espíritu y una sensibilidad increíbles: rebosan pensamientos y sentimientos no expresados hasta entonces.»

Cloux. Esta fue la mansión que había asignado para vivir a Leonardo da Vinci, el rey Francisco I. Fotografía de Roger-Viollet.

Théophile Gautier, poeta y crítico francés, escribió en 1875: «Leonardo es el pintor por excelencia del misterio, de lo inefable y del crepúsculo; su pintura parece música en tono menor. Sus sombras son velos a través de los cuales deja una rendija, o bien los espesa para hacernos adivinar su secreto.»

La alcoba donde pasó sus últimos años Leonardo da Vinci. Fotografía de Pierre Jahan.

Sus últimos días, Leonardo los pasó en Francia, en los dominios del rey Francisco I, quien le había dado un lugar para vivir y le pagaba cierta cantidad de dinero al mes. Lo único que le pedía era que de vez en cuando tuvieran el placer de una conversación. Benvenuto Cellini, famoso órfebre, escribió: «No sé qué placer es mayor, si el del príncipe que halla a un hombre de acuerdo con su propio sentir, o el del artista que encuentra a un príncipe que le facilita los medios para llevar a cabo su obra.»

El 02 de mayo de 1519, Leonardo murió. Se dice que el rey Francisco I, al enterarse de la noticia, «lloró lleno de pesadumbre».  Un amigo del genio Leonardo, Francisco de Melzi, escribió: «Fue para mí como el mejor de los padres… Perder un hombre como él es un perjuicio para todos, pues la naturaleza no puede producir otro  semejante.»

Texto:

Óscar Perdomo León

Todas las citas, entre comillas, así como las fotografías, han sido tomadas del libro Leonardo da Vinci, publicado en 1968; excepto La Última Cena, extraída del blog La página de Juan.

LA MUJER QUE NUNCA FUE MÍA

En la pared las sombras de los árboles danzaban rítmicas, empujadas por un viento frío. Yo, acostado en mi cama, me sentía muy solo y acongojado. El reloj de la alcaldía repicaba las tres de la mañana y mi insomnio y mi tristeza danzaba también en mi pecho, como las sombras.

(Los noctámbulos solemos tener inmensas energías por la noche, y descarga de nuestra batería corporal por las mañanas. Es algo difícil de entender para los humanos sanos y acomodados a este mundo; pero estar viviendo al revés de nuestras intensidades es algo terrible.)

Yo era sólo un adolescente y mi nostalgia rayaba como un cristal roto mi corazón. Me había acostumbrado ya al sonido del viejo reloj del pueblo y era él mi acompañante solitario. Sus repiques eran como un marco familiar para mi consciencia imberbe.

En la oscuridad miraba las sombras, móviles y frías, y dentro de ellas miraba mis recientes recuerdos de niño-adolescente, esos que me llevaban a esa tarde de Tercer Ciclo, bajo el quemante sol del mediodía. Estaba en octavo grado. Y ahí estaba ella, la más bella de todas. Y ahí estaba yo, como un idiota, besándola en la mejilla mientras ella se burlaba sin piedad de mi inocencia. Era tres años mayor que yo y ya tenía, clandestinamente, marido.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen tomada de Google imágenes.

HOMBRES CONTRA LA MUERTE. Una novela de Miguel Ángel Espino.

Miguel Ángel Espino

Al leer la novela «Hombres contra la muerte», de Miguel Ángel Espino, quedé sumamente impresionado. Su prosa es verdaderamente exquisita. Es una escritura con mucha energía y realismo, cuyas frases tienen verdaderamente una fuerza volcánica, y su pensamiento muy inclinado a lo social,  hacia los valores relacionados con la bondad y la fidelidad hacia los ideales de querer ver crecer con equidad a nuestros pueblos latinoamericanos.

También hay una gran cantidad de poesía en esta novela, sus palabras tienen alas de belleza, vuelan con metáforas e imágenes hermosas. Esto no es de extrañar, ya que el hermano de Miguel, Alfredo Espino, es el autor de ese bello poemario llamado “Jícaras tristes”, recopilado por Alberto Masferrer.

Pero volviendo a «Hombres contra la muerte», me gustaría decir  que en este siglo XXI, en un tiempo en donde algunos escritores salvadoreños prefieren darle la espalda a la realidad de nuestro país subyugado por un poder que no obedece más que al dinero, en contraste me tropiezo felizmente con «Hombres contra la muerte» y encuentro en su argumento una historia de amor por Belice, por América toda, una historia de amor hacia Latinoamérica, llena de la ilusión por la libertad y la justicia.

En este tiempo en que los dirigentes del FMLN han alcanzado el poder en el gobierno y al mismo tiempo se han convertido en la nueva burguesía insensible a la pobreza del pueblo, una dirigencia insensata que ha olvidado la necesidad de buscar y darle una verdadera educación a este país desangrado, un FMLN que ha perdido el rumbo y el porqué de una larga lucha, de generaciones y generaciones, en búsqueda de la dignidad para El Salvador, una lucha que el FMLN, el partido que se suponía que defendía los más altos sueños de El Salvador, ha traicionado, me estrello suavemente con esta novela de Miguel Ángel Espino (terminada de escribir en noviembre de 1940), tan llena de patriotismo, pero no de patriotismo barato y demagógico, sino de un profundo afecto por la tierra americana que nos ha visto nacer.

Sus 315 páginas capturaron mi atención. No hay debilidad ni aburrimiento en su lectura. Sus párrafos nos van llevando, jalando, por sucesos emocionantes, tiernos, de ímpetu poético, de hondas descripciones que nos hacen vivir, experimentar la grandeza del bosque, el duro trabajo de los leñadores, la variedad de animales de la selva oscura,  la sencillez o lo complicado de los sentimientos humanos.

Me encantaron por ejemplo algunas frases colmadas de ilusión y de idealismo. He aquí cinco de ellas, extraídas al azar:

“La vida es el derecho a modelar el presente y a bosquejar el porvenir, y cuando la vida no es eso por voluntad de otro, entonces la vida no es el goce, sino la nostalgia de una cosa que perdieron nuestro abuelos y que recibimos nosotros como una herencia que nos hace odiar la felicidad.”

“Ser valiente quiere decir tener valor para defender el bien. Defender el mal es cobardía. Todos los asesinos son cobardes. Defender la verdad es más grande que defender la mentira.”

“Lo primero es conquistar el derecho de soñar, convencerlos de que podemos soñar, de que no sólo podemos cultivar café y exportar fiebre amarilla, como creen.”

“La tierra y el honor no se venden.”

“Un poco de ingenuidad, un poco de esperanza, un poco de justicia. Esto quiere decir también un poco de belleza. Porque América entiende que donde no hay un lugar para la belleza, para el ensueño, tampoco habrá un lugar para la justicia, y donde no hay un lugar para la justicia, jamás los hombres encontrarán la huella del amor y de la felicidad.”

También me gustó mucho la descripción tan detallada pero decorosa de una mujer en un acto de erotismo:

“Leona salió del cuarto de madera (…) Nadie se dio cuenta. La noche con sus constelaciones borrosas le cayó en los ojos. Era un silencio como jamás lo había soñado, con mil motivos musicales que no estallaban, con mil ruidos de seda que se arrastraban. Aquello era mitad luz y mitad música. La tierra respiraba como una mujer dormida. El cielo se había hecho un hombre con ganas de besar. Leona participaba de la onda amorosa. Se dirigió despacio hasta la plazoleta, caminando con pasos de pájaro, llegó al fondo, subió sobre uno de los cúes que afectaba una forma de cono truncado, y sobre la cúspide de tierra apisonada se tendió a ver la inmensidad titilante. Una embriaguez voluptuosa la envolvía, le distendía los nervios, corría por los músculos, parecía ofrecer la boca al amante estrellado. El calor la hizo despojarse del cubridor, y quedó soberanamente desnuda, blanca, sacudida por una lascivia que no entendía. Un deseo sagrado hacía temblar sus carnes de nácar. Los senos le dolían, el vientre jadeaba, las uñas se hundían en los muslos. No se sabía hasta donde llegaba el cielo y donde comenzaba  la tierra, donde terminaba la tierra y empezaba el alma de aquella muchacha envuelta en suspiros. Entre las piernas una V de trigo celoso dibujaba las ansias virginales de la doncella sacudida por las furias del trópico. Leona se retorcía, anhelante. Apretó las manos sobre el bajo vientre, crispó la boca, extendió las piernas, se quejó débilmente con un sollozo que era gorjeo de mujer herida por el placer, y se quedó así, sumida en un lujurioso espasmo, en una inmovilidad dichosa, en un frenesí que le llenaba el pecho de plenitud, de estrellas lontanas.

“Después de la entrega, aquella mujer, a quien acababa de besar el cielo, sobre una tierra lánguida, aquella mujer solicitada por la noche penetrante de los mayas, se quedó un largo rato sin sentido, arrullada por la dulzura infinita que había entrado a su cuerpo de diosa.

“Amaneció con ojeras. Bajó las pupilas verdes la vida había extendido la sombra de un amor.”

***

Ramiro Cañas -el personaje principal de esta novela- profesor salvadoreño, emigrado a Belice para trabajar en el comercio de la madera, bajo las órdenes de los ingleses, encarna la nobleza, la valentía, la rectitud, el hombre bondadoso en busca de la justicia, enraizado en nuestro pasado indígena, en nuestro presente mestizo y en un futuro de esperanza.

No les contaré la trama en sí, ni el final tampoco, por supuesto. Sólo les diré que tenía tiempos de no llorar con el final de un libro; el heroísmo y la intensidad de lo que sucede en las últimas páginas de esta novela y la manera tan bella en que lo cuenta Espino, me conmovió verdaderamente.

Recomiendo leer «Hombres contra la muerte», escrita por Miguel Ángel Espino, uno de nuestros mejores escritores, quien nació en Santa Ana, (El Salvador, América Central) el 17 de diciembre de 1902 y falleció el 1 de octubre  de 1967, en México D. F.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imágenes tomadas de Google.

Agradecimientos sinceros para Jonathan Cruz Salmerón por facilitarme «Hombres contra la muerte».

PANCHIMALCO Y SU IGLESIA. Un cortometraje documental salvadoreño.

PANCHIMALCO Y SU IGLESIA es un documental que trata principalmente sobre la arquitectura y las pinturas de la iglesia de la ciudad de Panchimalco. Mi esposa Érika y yo lo concebimos una mañana en que andábamos de paseo con nuestras hijas y decidimos echar un vistazo a esa bonita ciudad. La verdad que sólo bastó una mirada cómplice entre Érika y yo, para saber que algo teníamos que hacer. Así que inmediatamente empezamos a fotografiar la iglesia y casi el mismo día empezamos a escribir el guión, y unas semanas después habíamos terminado el cortometraje.

Como ya lo había escrito en otra ocasión, la realización de un cortometraje  es difícil que lo lleve a cabo alguien en solitario, casi siempre estas lides conllevan la participación de varias personas. Por lo mismo es imperativo decir que mi esposa Érika Valencia-Perdomo es la mitad de la naranja de este documental. Sin ella esto no habrían sido posible.  (Este documental lo dimos a conocer con ella, al mundo del ciberespacio, el pasado 13 de septiembre en LA ESQUINA DE ÉRIKA Y ÓSCAR. )

Además, debo mencionar que tuvimos la valiosa ayuda de Laura Carolina Valencia (hermana de Érika), quien nos brindó mucha información sobre la arquitectura de la iglesia. También Georgina Ramos nos despejó algunas dudas. Agradezco a Jonathan Cruz Salmerón y a Saúl Alfaro, quienes aceptaron salir en el documental brindando sus opiniones.

Para finalizar, una cosa más que me gustaría decir es que este cortometraje me dio la oportunidad de componer e interpretar todo el fondo musical (al igual que en el corto Cementerio de Sensuntepeque ). Y en este mismo rubro, no puedo dejar de agradecer a Arecio D´ León, quien, además de abrirnos las puertas de su casa para grabar las voces en off, interpretó junto a mí dos de las composiciones hechas para este cortometraje: «Vals para Panchimalco» y «Retablos».

Sin más palabras, he aquí, pues, PANCHIMALCO Y SU IGLESIA. Espero que lo disfruten.

Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

Créditos del documental:
Cortometraje realizado por
ÉRIKA VALENCIA-PERDOMO
y ÓSCAR PERDOMO LEÓN
Edición:
ÉRIKA VALENCIA-PERDOMO
y ÓSCAR PERDOMO LEÓN
Música compuesta e interpretada por
ÓSCAR PERDOMO LEÓN
Participación especial de JONATHAN CRUZ SALMERÓN y  SAÚL ALFARO.
Voces en off:
ÉRIKA VALENCIA-PERDOMO
y ÓSCAR PERDOMO LEÓN
“Vals para Panchimalco”.
Compuesto por
ÓSCAR PERDOMO LEÓN
Interpretado por
ARECIO D´ LEÓN y ÓSCAR PERDOMO LEÓN.
Arreglos:
ARECIO D´ LEÓN
“Retablos”.
Compuesto por
ÓSCAR PERDOMO LEÓN
Interpretado por
ARECIO D´ LEÓN y ÓSCAR PERDOMO LEÓN.
Arreglos:
ARECIO D´ LEÓN y ÓSCAR PERDOMO LEÓN

El VALS PARA PANCHIMALCO y RETABLOS, los pueden escuchar también siguiendo este enlace: http://www.reverbnation.com/oscarperdomoleon

Agradecimiento sinceros una vez más para CAROLINA VALENCIA, ARECIO D´LEÓN, JONATHAN CRUZ SALMERÓN, SAÚL ALFARO Y GEORGINA RAMOS.

NOVELISTAS ESTADOUNIDENSES MODERNOS. Ernest Hemingway. Cuarta y última parte.

Ernest Hemingway

Como ya  lo había escrito en las entregas anteriores, lo que he estado presentando aquí en NOVELISTAS ESTADOUNIDENSES MODERNOS, no es mi opinión, sino una reseña de cada uno de los cuatro ensayos referidos a cuatro grandes escritores estadounidenses.

Óscar Perdomo León.

4- ERNEST HEMINGWAY. Ensayo escrito por Philip Young.

Durante su vida Ernest Hemingway fue probablemente el escritor más famoso de los Estados Unidos. Su estilo, el particular tipo de héroe en sus novelas, sus actitudes y sus modales han sido ampliamente reconocidos. Esto es cierto no sólo en el mundo angloparlante, sino donde quiera que se lean abundantemente libros. Y puede ser que ningún otro novelista haya tenido una influencia igual en el lenguaje de la ficción moderna.

Hemingway tuvo también una extraordinaria reputación como un interesante ser humano. Durante 30 años sus aventuras fueron constantemente reportadas en periódicos  y revistas. Pero por largo tiempo ni él ni su obra fueron bien entendidos, y a pesar del crecimiento en el entendimiento durante los últimos diez años*, todavía no es entendido como podría ser.

Nunca hay una llave sencilla para el entendimiento de un escritor; pero en el caso de Hemingway hay algo que luce casi como una llave y que no puede escapar a ningún lector pensante e informado. Y ésta yace curiosamente  esperando en la primera historia de su primer libro de cuentos, el más importante libro suyo de cualquier tipo.

El libro, «En nuestro tiempo», apareció en 1925. Muy probablemente el autor se inspiró para el título de la bien conocida frase de una oración cristiana: «Danos la paz en nuestro tiempo.» Lo más notable cosa de este libro es que no hay paz en ninguna de todas las historias. La siguiente cosa extraordinaria acerca de estas historias es que la mitad de ellas están dedicadas al desigual pero cuidadoso desarrollo de un personaje de la más grande importancia, y aun así largamente ignorado. A la primera vista no estaba claro para los lectores que ese personaje fuera la figura central en las historias en las cuales aparece. Lo vemos como un niño y luego como un joven hombre llamado Nick Adams. Las historias están arregladas de modo que lo que en ellas pasa, primero se dan durante la niñez de Nick y luego durante su juventud temprana. Además estas historias están íntimamente relacionadas entre sí. Considerado de este modo, el libro es casi una novela, ya que algunas de las historias no pueden ser bien entendidas sin la idea central de la primera historia.

La más importante e interesante de esta historias es la primera de ellas, «Campamento indio». Revela con gran fuerza lo que el autor estaba pensando en 35 años de carrera como escritor. Nos cuenta acerca del doctor Adams, el padre de Nick, quien ayuda a una mujer india durante el parto. El doctor debe operar a la mujer, pero sólo tiene una pequeña navaja de bolsillo y ninguna droga para aliviar el dolor. El esposo de la mujer, quien está enfermo e incapaz de levantarse, se encuentra acostado en otra cama. Nick, un niño pequeño, sujeta una palangana para su padre. Cuatro hombres sostienen fuertemente a la mujer, hasta que el bebé nace. Una vez finalizado el parto, el doctor mira al esposo que está en la otra cama y se da cuenta que el esposo, que había estado escuchando los gritos de su esposa durante dos días, se ha cortado el cuello con una navaja.

Una cuidadosa lectura de esta historia muestra que Hemingway no está primariamente interesado en estos horrorosos eventos. Él está interesado en los efectos de éstos sobre el pequeño niño que los ha presenciado. Al principio los eventos no parecen tener ningún gran efecto sobre el niño. Pero son importantes, porque mucho más tarde el niño se convierte en un joven muy nervioso. Hemingway nos está diciendo la primera razón de la nerviosidad de Nick.

La historia nos ha proveído un notable entendimiento de la naturaleza del trabajo de Hemingway. Pero la historia tiene también una conclusión importante. El niño le pregunta al padre por qué el hombre se había suicidado. El padre le responde que no lo sabe, y que quizás el hombre ya no pudo soportar más la vida. Luego el niño le pregunta si muchos hombres se suicidan. El padre le responde: «No muchos, Nick.» Sentado en el bote con su padre remando, el niño «siente una seguridad de que él nunca moriría.»

Discutiendo la vida de un escritor, uno no puede evadir mencionar que los dos hombres reales de donde se tomaron estos dos personajes, el padre y el hijo, fueron tomados y conducidos a la destrucción de sí mismos. El doctor Clarence Edmonds Hemingway, el modelo para el doctor Adams, mientras se encontraba enfermo, se suicidó con una vieja escopeta en 1928. El hijo, Ernest hemingway, el modelo para Nick Adams, se disparó a sí mismo con una escopeta de cacería en 1961.

Muchos de los eventos clave en la vida del héroe, Nick Adams, están fuertemente ligados a la vida de Hemingway. Su atención estaba muy a menudo tirada a la violencia y a la muerte violenta.

Las siguientes seis historias de «En nuestro tiempo» concernientes a Nick Adams no son tan violentas como «Campamento indio»; pero cada una de ellas es desagradable y perturbadora.

Fidel Castro y Ernest Heminway.

«El viejo y el mar»  (1952) es quizás su más famosa novela. En ella, Santiago, un viejo pescador cubano, es su principal personaje. La historia va de esta manera. Después de 84 días sin atrapar ni un tan solo pez, Santiago se aventura solo muchas millas de la orilla y consigue atrapar un gran pez. Por dos días y dos noches, el viejo es arrastrado por el pez cada vez más y más lejos.  Finalmente mata al pez y lo ata a su bote. Casi al momento, grandes y peligrosos peces empiezan a destrozar y comerse con sus grandes dientes su presa. Él logra matarlos aunque tiene sólo un pedazo de madera para pelear contra ellos. Pero antes, ellos se comen todo el pez, excepto su esqueleto. Medio muerto de cansancio, Santiago regresa a su casa con lo que queda del pez, se acuesta en su cama, se duerme y sueña con otros días. Lo más importante sobre él es que se comporta perfecta y honorablemente, con gran resistencia y coraje, a pesar de la gran pérdida del pez gigante que había capturado. 

La cosa que aleja a «El viejo y el mar» de la grandeza es la sensación que uno tiene que el autor está imitando el estilo que él mismo creó y que lo hizo famoso. Pero hay más que suficiente significado en el libro para balancear esta objeción. Como siempre, el héroe clave, en este caso Santiago, tiene un mensaje. Es básicamente que mientras un hombre puede envejecer y no tener nada, sino mala suerte, pero él puede todavía desafiar, obedecer las reglas, continuar aun cuando sea golpeado y, por lo tanto, por la manera en que asume esta pérdida, el puede ganar su victoria.

En otro nivel la historia puede ser leída como una historia simbólica de la lucha misma del autor, su determinación, su desarrollo literario y sus cambios. Como Santiago, Hemingway es un maestro que coloca sus anzuelos y lanza sus hilos de pescar con más cuidado y exactitud que sus competidores, pero él no ha tenido buena suerte durante un largo tiempo.. Toda su reputación está en peligro y él se está haciendo viejo. Pero todavía siente que tiene suficiente fuerza. Conoce su negocio. No significa nada que él haya probado su fuerza antes; él debe probarla otra vez y lo hace. Pero después que él ha capturado su presa viene los grandes peces y se la arrebatan, y es algo que ellos tratarán de hacerlo siempre. Sin embargo, él lo capturó, dio una buena batalla, hizo todo lo que pudo, lo cual fue bastante, y al final es se siente feliz.

En el sentido más amplio, sin embargo, la novela es la representación de la vida como una lucha contra las inconquistables fuerzas de la naturaleza, en la cual sólo una victoria parcial se puede conseguir. La novela es algo así como una antigua tragedia griega en la cual vemos la grandeza del héroe mientra cae y falla. Y es una tragedia cristiana también, especialmente por el uso de numerosos símbolos, particularmente de la muerte de Jesucristo en la cruz.

Una mirada a la vida en esta novela representa un extraordinario cambio en su autor. Hemingway parece haber desarrollado un sentimiento de gran respeto por la lucha por la vida y por la hombría. El conocimiento de que un simple hombre es capaz de tener decencia, dignidad y aun heroísmo, características que Santiago posee, y que su batalla puede ser vista en términos heroicos, es en sí misma, es la victoria más grande que Hemingway ganó. Muy parecido a esto es la gran cantidad de cosas que él quiso decir cuando remarcó a alguien, poco tiempo después de publicar su libro, que por lo que había luchado toda su vida, él lo había conseguido finalmente con «El viejo y el mar».

Ernest Miller Hemingway nació el 21 de julio de 1899 en Oak Park, Illinois, un área de clase media a las orillas de Chicago.  Ganó el Premio Pulitzer en 1953 y el Premio Nobel de Literatura en 1954. Viajó a través del mundo abundantemente. Vivió principalmente entre Florida y Cuba; pero en 1959 se mudó a Idaho, en donde se suicidó el 02 de julio de 1961.

 Reseña y traducción:

Óscar Perdomo León

*El libro de donde fue tomado este ensayo fue publicado en 1973.
Imagen tomada de Google.

Tres vídeos interesantes:

HEMINGWAY DELIRA. Buena Vista Social Club.

Entrevista a Hemingway en Cuba, tras ganar el Premio Nobel.

Ernest Hemingway lived a life complete.

NOVELISTAS ESTADOUNIDENSES MODERNOS. Tercera parte. William Faulkner.

William Faulkner

3- WILLIAM FAULKNER. Este ensayo  fue escrito por  William Van O´Connor y en él nos explica que Faulkner escribió sobre la tierra, la historia y la gente del norte de Mississippi; sin embargo, los cambió dentro de su creación literaria. Además nos aclara que es muy difícil separar la ficción escrita por Faulkner, del condado de Yoknapatawpha y del de Jefferson, de Mississippi.

William Faulkner, que fue uno de cuatro hermanos, nació en New Albany, Mississippi, en 1897. En 1902 su familia se mudó a Oxford, el sitio de la Universidad de Mississippi. Su padre poseía un almacén y un establo, y más tarde se convirtió en el gerente de negocios de la universidad.

El bisabuelo de William nació en 1825 y fue un hombre famoso en el norte de Mississippi. Los detalles de su vida parecieran los incidentes de una novela. Y a menudo estos incidentes aparecen en los libros de Faulkner. Dos veces fue encontrado inocente de cargos de homicidio. Fue además un soldado y un oficial audaz durante la Guerra Civil de su país. Su vida empezó como un niño probre tratando de ganar dinero para ayudar a su madre viuda, pero terminó su carrera como dueño de un ferrocarril y un funcionario electo en el gobierno del estado. Fue asesinado por un antiguo compañero del ferrocarril a quien él había vencido en una elección gubernamental del estado.

El abuelo de William Faulkner fue abogado, banquero y funcionario gubernamental. Fue muy activo en ayudar a los agricultores pobres que alquilaban tierra para trabajar. Aquellos que lo recuerdan dicen que él era un hombre de dignidad, un poco sordo y que tenía un temperamento rápido y violento.

Obviamente el bisabuelo y el abuelo de Faulkner son los originales  para el Coronel Sartoris y Bayard Sartoris, los inconquistables hombres de «Sartoris, El Invensible»  y en muchas historias más.

Un hermano y los padres de Faulkner también son fuertemente pintados y son el centro de «El Sonido y la furia», aunque aparecen también en otras historias.

Faulkner fue un estudiante pobre y dejó la escuela cuando era adolescente para trabajar en el banco de su abuelo. Leyó y escribió ampliamente poesía. También intentó pintar. En 1914 conoció y trabó amistad con Phil Stone, un joven abogado, con quien tuvo la oportunidad de discutir sobre literatura y quien además le ayudó a estudiar a ciertos escritores, como Conrad Aiken y Robert Frost, entre otros.

Durante la Primera Guerra Mundial, Faulkner no fue aceptado en el ejército debido a su bajo peso y a su estatura que sólo era de 5 pies y 5 pulgadas. Sin embargo, fue aceptado por la Fuerza Aérea de Canadá y fue entrenado como piloto. Al final de la guerra fue liberado del servicio canadiense como oficial honorario. Como la mayoría de los escritores de su edad, Faulkner consideró los eventos de la Primera Guerra Mundial y su significado; así, sus libros más tempranos y uno de los últimos, «Una fábula», tratan acerca de la guerra. Gracias a su servicio durante la guerra, se le permitió asistir a la Universidad de Mississippi. Ahí estudió inglés, español y francés; pero sólo permaneció en la universidad durante un año. Mirando algunos escritos de su tiempo de estudiante, se puede deducir que Faulkner no tenía claro para entonces que es lo que deseaba hacer.

Trabajó en una librería, también como carpintero y pintor de casas. Luego volvió a la universidad y alcanzó una maestría y trabajó, en 1924, allí mismo; pero pronto renunció a su cargo. Ese mismo año su amigo Stone pagó para que un libro de poemas de Faulkner se publicara. Conoció al admirado escritor Sherwood Anderson, quien le ayudó a publicar su primera novela, «El pago del soldado», en 1926. Entre 1925 y 1926 Faulkner navegó entre Italia, Francia y Alemania. Su primera novela recibió buenas críticas, gracias a lo cual firmó con la editorial un contrato para escribir una segunda novela.

«Mosquitos» (1927) es una novela que usó a Nueva Orleans como escenario. Es una sátira en la cual Dawson Fairchild, uno de los personajes, está basado en su amigo Sherwood Anderson.

«Sartorios» (1929) es una novela que marca el final del entrenamiento de Faulkner como escritor, ya que se considera que su siguiente novela, «El sonido y la furia», es el trabajo de un escritor mayor.

«Luz de agosto» (1932) es una novela que trata sobre la inhabilidad o el rechazo a perdonar la debilidad humana. Es una obra hábilmente hecha. Contiene una gran variedad de personajes que parecen existir como una comunidad de seres humanos que respiran vivamente. Exhibe una profundidad más grande que cualquier otra novela de Faulkner. Puede ser quizás el más alto logro de Faulkner como novelista.

En 1950 William Faulkner recibió el Premio Nobel de Literatura, el cual fue seguido de otros premios.  Visitó numerosos países del mundo y en 1957 se situó como escritor en residencia en la Universidad de Virginia.

Falleció en 06 de julio de 1962, en Oxford, Mississippi, tres emanas después de ser arrojado por un caballo.

Reseña y traducción:

Óscar Perdomo León

Imagen de William Faulkner tomada de Google.

NOVELISTAS ESTADOUNIDENSES MODERNOS. Segunda parte. F. Scott Fitzgerald.

Empezaré diciendo, como lo hice la semana pasada en la primera parte de NOVELISTAS ESTADOUNIDENSES MODERNOS, que lo que les estoy presentando este día en este blog no es mi opinión personal, sino más bien, es una breve reseña de la opinión de cuatro  ensayistas que tratan a cuatro escritores (Sinclair Lewis, F. Scott Fitzgerald, William Faulkner y Ernest Hemingway). Esta semana el ensayista es Charles E. Shain y el escritor es F. SCOTT FITZGERALD.

F. Scott Fitzgerald

 2- F. SCOTT FITZGERALD. Este ensayo fue escrito por Charles E. Shain y nos muestra en él a un escritor que no fue aceptado como un novelista serio y ambicioso hasta después de su muerte, ocurrida en 1940.  La historia del temprano ascenso y la repentina caída de su reputación literaria puede ubicarse en la década comprendida entre 1920 y 1930.

Nació en San Paul el 24 de septiembre de 1896. Era nieto de un hombre pobre que llegó de Irlanda a los Estados Unidos y desarrollo un gran negocio a través de una tienda de alimentos, que al final de su vida alcanzó un valor de $ 400, 000.

Alcanzó la fama muy pronto, cuando en los primeros tres meses de 1920 publicó su primera exitosa novela, Este Lado Del Paraíso.Guapo, inteligente y con suerte, Fitzgerald fue una de las más importante figuras de esa época.

Lo que Princeton le dio a la educación de Fitzgerald, como escritor estadounidense, puede ser descubierto en su primera novela, Este Lado del Paraíso. En buena parte la novela es la historia de su vida. Para el escritor, la Universidad de Princeton fue desde el primer momento un lugar encantador, un sitio emocionante, la sensación de toda la juventud maravillosa que había pasado por ahí en los últimos 200 años.

Así como los hombres jóvenes de Fitzgerald dejaron la universidad por los campos armados de la Primera Guerra Mundial, así lloraron por su propia juventud perdida. A través de la mayoría de las páginas de la novela Princeton es primariamente un orden social ricamente complejo con muchas posibilidades atractivas para un joven brillante tratando de abrirse paso y elevarse en la sociedad. Un crítico cree que lo que Princeton le dio a Fitzgerald fue la situación y la suerte de hallar a un grupo de amigos de literatura que le dieron respeto por su trabajo literario, lo cual fue más responsable que cualquier otra cosa de hacer de él un hombre serio.

En 1918, mientras estaba haciendo su servicio militar en Montgomery, Alabama, se enamoró de una joven de 18 años de edad, Zelda Sayre. Este romance fue la historia central de su novela Este Lado del Paraíso. En su ficción el personaje masculino malévolo es físicamente atractivo; pero al final es engatusado por las mujeres y él las trata a ellas como prostitutas. El héroe de Fitzgerald, en cambio, tiene cualidades  más blandas, es generoso y considerado. Lejos de que estas cualidades lo hicieran parecer una mujer, lo hacían parecer casi un dios. Los hombres de esta novela se muestran, como el propio Fitzgerald era en la realidad, asombrados por la valentía y la prudencia de las mujeres. La verdadera historia de Este Lado Del Paraíso es reportada como la lectura emocional de la vida de un hombre joven. Esta novela fue con la que Fitzgerald convenció a Zelda a casarse con él. Fue también, así es considerado, el evento que marcó la Edad del Jazz. Esta novela es halagada por las cualidades de conectar cercanamente a cierto período de la vida estadounidense. Los lectores de hoy la leen para estudiar ese período completo y su ruina.

El más alto punto de su fortuna llegó en 1925, cuando logró un espléndido éxito artístico, su novela The Great Gatsby.

Por supuesto que escribió otras novelas y cuentos; pero esta es sólo, como había dicho, una breve reseña.

Antes de que Fitzgerald muriera ya estaba muerto como escritor. Nadie compraba sus libros, aunque había muchos de ellos disponibles. El no merecía ser tan descuidado por su público. Al morir tenía apenas 44 años de edad.

Reseña y traducción:

Óscar Perdomo León

Artículo relacionado:

Novelistas Estadounidenses Moderrnos. Primera parte. Sinclair Lewis.
Imagen de F. Scott Fitzgerald extraída de:
http://myliteraryquest.files.wordpress.com/2011/04/f_scott_fitzgerald_5.jpg

NOVELISTAS ESTADOUNIDENSES MODERNOS. Primera parte. Sinclair Lewis.

Este sugestivo libro, Novelistas Estadounidenses Modernos, publicado en 1973, trata en realidad de cuatro novelistas estadounidenses que marcaron la literatura de su país y del mundo con su fuerza y su singularidad en el siglo XX. Se trata de Sinclair Lewis, F. Scott Fitzgerald, William Faulkner y Ernest Hemingway. Originalmente cada uno de estos escritores fueron abordados a manera de ensayos que fueron publicados en la Universidad de Minnesota en 1959, 1959, 1961 y 1963, respectivamente. Estos cuatro trabajos compilados en un solo libro son muy interesantes, ya que en ellos no sólo se hace un esbozo de la vida de cada uno de los novelistas, sino también se analiza su obra literaria.

La breve reseña de este libro que presentaré en mi blog es más bien una aproximación resumida de lo que han escrito cuatro ensayistas (Mark Schorer, Charles E. Shain, William Van O´Connor y Philip Young), sobre los cuatro escritores ya mencionados. En otras palabras, y valga la redundancia, no es mi opinión la que estoy dando aquí, sino más bien la opinión de los cuatro ensayistas.

En esta primera parte escribiré solamente sobre el primero de ellos y la semana que viene trataré a alguno de los que siguen.

Sinclair Lewis

1- SINCLAIR LEWIS. Escrito por Mark Schorer, este ensayo nos muestra a un joven nacido el 07 de febrero de 1885, en Sauk Centre,  un pequeño pueblo de Minnesota, cuya niñez y juventud transcurrió de una manera dolorosa para él, debido a que en su apariencia física no era muy agraciado y a que su vista era un poco pobre y se la pasaba tropezando, fue tratado, por sus compañeros de escuela y por la comunidad de su pequeño pueblo en general, como si fuera inferior. Esto le confirió una soledad que lo condujo rápidamente a ser un lector tenaz. A los 17 años se inscribió en la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut. Ahí pensó él que tendría una vida más feliz, sin embargo su estancia en la universidad fue más bien solitaria y sin amigos. Con el pasar del tiempo empezó a escribir poemas y breves relatos. En 1904 él fue el primer estudiante de primer año a quien La Revista Literaria de Yale le aceptaba y publicaba un artículo, revista de la cual después, cuando estaba ya en tercer año, se convirtió en su editor. También publicó en otras revistas universitarias.

Luego empezó a escribir una novela, a la cual llamó “Calle principal”, la cual fue rechazada por numerosas casas editoriales, hasta que en 1914, fue publicada por Harper. Ese mismo año Lewis contrajo matrimonio. Esa novela fue muy importante;  la historia acontecía en un pueblito de ficción, pero similar al pueblo donde él había nacido;  por primera vez un escritor hablaba de la clase media estadounidense de una manera directa e  irónica. Los novelistas que lo antecedieron pintaban a la clase media de un pequeño pueblo como dulce y buena. Lewis criticaba de una manera desnuda las peores cualidades de la esa clase media antes idealizada: fingir ser amable y generosa, colocar en un valor demasiado elevado a las cosas materiales y doble moral; además criticaba el aburrimiento diario que se vive en esas villas.

Lewis escribió varias novelas más y llegó a ser una figura pública. Declinó  aceptar en Premio Pulitzer, argumentando que esos premios tienden a establecer estándares de gusto literario. En 1930 recibió el Premio Nobel de Literatura; en su discurso de aceptación en Estocolmo dijo: “A nuestros profesores americanos les gusta la literatura clara y fría y pura y muy muerta”.

Muchos escritores contemporáneos de Lewis fueron muy duros con él y criticaron y estuvieron en desacuerdo en que se le diera el Nobel, como Theodore Dreiser y Ernest Hemingway; incluso uno de estos escritores, Sherwood Anderson, no consideraba a Lewis un artista. Y sin embargo Lewis fue uno de los más generosos hombres en su relación con los otros escritores: alentaba a los jóvenes escritores con elogios y dinero; y a Dreiser, quien se había declarado su enemigo, lo puso en el primer lugar de su lista de los más grandes escritores americanos modernos; así como también reconoció públicamente la brillantez del joven Hemingway y lo ayudó a conseguir un premio.

Lewis tenía el don de imitar voces que muchos escritores experimentados no tienen. Él le dio a los estadounidenses un vistazo a una realidad espantosa que había pasado desapercibida hasta que él la escribió. Sinclair Lewis no fue, en el sentido estrictamente literario, un gran escritor; pero sin sus escritos uno no puede imaginarse la literatura estadounidense moderna.

Reseña y traducción:

Óscar Perdomo León

Imagen de Sinclair Lewis extraída de TimePieces:

http://events.mnhs.org/TimePieces/SourceDetail.cfm?SourceID=243

CASSANDRA, de Branford Marsalis.

Cassandra, una composición escrita por Branford Marsalis (nacido en 1960, en Estados Unidos), tiene una magia inexplicable sobre mí, es como un hechizo benigno que me hace sentir completo; me  convence de las cosas grandes, inmensas, que es capaz de realizar el ser humano, cuando se lo propone. Para mí Cassandra es una obra maestra. Apareció en el álbum «Requiem» en el año de 1999, del Cuarteto de Branford Marsalais, formado por Kenny Kirkland en el piano, Jeff «Tain» Watts en la batería, Eric Revis en el bajo y, por supuesto,  Branford Marsalis en los saxofones.

Cassandra es algo más que una composición de jazz; hay en ella una elaboración premeditadamente profunda, sin perder tampoco con esto la improvisación, tan básica en este género musical.

Al inicio el saxofón soprano indica el camino melódico, el cual está muy bien estructurado; es como una voz hablando de algo intenso, quizás triste por momentos, pero más que triste, hay en su melodía una magnificencia, un esplendor de creatividad muy firme. El piano -a la hora de su solo- se traslapa al saxofón con elegancia, tocado por una de las más grandes sensibilidades que he escuchado en mi vida: Kenny Kirkland; éste no toca simplemente el piano, sino que lo hace expresar los sentimientos más internos y ocultos del corazón, de una manera inusual, original y apasionada, bella y libre. El bajo de Revis, tocado magistralmente, mantiene la atmósfera de intimidad que la composición en general exuda. La batería de Watts cumple su función eficientemente, manteniéndose como un fondo acolchonado que transmite seguridad y libertad a la obra.

Cuando Marsalis retoma el frente con su saxofón, pareciera que está exprimiendo su alma; todos los sentimientos van en progreso, como en una subida, y en un momento Marsalis parece un poseído divino, un mensajero de Apolo, dios de la medicina (que cura), de la música (que salva) y de la poesía (que es eterna), lanzando explosiones sonoras sin ostentación, sino con sinceridad, con hondura, con una destreza técnica increíble. En el clímax de la composición, Marsalis nos arroja múltiples sensaciones, nos arranca dolores y recuerdos, anhelos y miradas, y nos sentimos identificados con su criatura musical. Pareciera un final multiorgásmico. ¿Qué pensamientos poblaban la mente de Marsalis mientras tocaba la parte final de Cassandra? ¿Qué pasaba en ese momento por el corazón de Marsalis? ¿De dónde extrae semejante carga afectiva transmitida a través de su saxofón y expresada en múltiples notas musicales?

Podría seguir escribiendo, pero las palabras poco pueden acercarse a la verdad de la música. Los invito, pues, a escuchar al Cuarteto de Branford Marsalis.

Cassandra, de Branford Marsalis
Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen extraída de: http://start.facemoods.com/results.php?s=requiem+branford+marsalis&category=images&a=stonicla&f=4&start=1

EL EVANGELIO SEGÚN JESUCRISTO. Una novela de José Saramago

«El Evangelio según Jesucristo» es una belleza en prosa de pies a cabeza. Esta novela me cautivó desde su título hasta la última página. La leí en el año 2002 y lo recuerdo muy bien porque al año siguiente volví a leerla. Me gustó mucho su narración descriptiva que se mezclaba con los diálogos de los personajes sin que se sintiera un solo tropezón en las palabras o que se perdiese el hilo de la historia. Al principio sentí muy rara la manera de narrar, porque yo quería ver los diálogos escritos de la manera tradicional,  en apartados con guiones; pero una vez tomé el ritmo de la narración, ya no me importó mucho y, al contrario, admiré la originalidad del escritor.

Saramago, como todo un maestro de la narración, nos conduce e introduce en el mundo antiguo que vivió Jesús; los detalles del paisaje, de la conducta humana y de la psicología de los personajes, hacen un todo explosivo que convierten la lectura en un deleite.

Jesús es visto como hombre, en toda la extensión de la palabra. Y por supuesto es el centro de todo el relato; pero su padre, José, es un personaje que me agradó mucho como se le pintó en la totalidad de la historia.

Mi escenas favoritas son muchas -las llamaré escenas, aunque no estoy hablando de teatro, porque las narraciones en esta novela son tan vívidas que pareciera que uno está frente a un melodrama sobre tablas o frente a un cine-. Voy a mencionar tres:

1-Cuando Jesús corre junto a María, su madre, buscando a José y al final del camino lo encuentran crucificado, como uno más de  los crucificados de ese día. Es una estampa muy triste y conmovedora.

2-Mi segunda escena privilegiada es cuando Jesús conoce en la ciudad de Magdala a María Magdalena, la prostituta; él, que presentaba una herida en un pie es ayudado por la mujer. Jesús, virgen e inocente, pero no ignorante, siente fuertes deseos hacia ella e inicia un romance con la cortesana. Ella lo ha aceptado aun cuando él no tiene dinero para pagarle. Se ha iniciado una relación de amor y confianza. Un asunto polémico, pero verosímil.

3-Mi tercera secuencia predilecta es una red de palabras bien tejidas en la que se muestra la imagen de José mirando las primeras luces de la mañana penetrar por una rendija de la puerta, en ese momento él se levanta a orinar, a plena llanura y bajo los destellos del alba, y se queda mirando con intensidad las estrellas. Hay cierta poesía en ese acto tan común y mundano como lo es el de descargar la vejiga mientras se admira el universo infinito.

Saramago, como el ateo declarado que era, tenía que expresar su visión de Jesús y de sus contemporáneos de una manera diferente a la que estamos acostumbrados. Sin restarle su grandeza humana, Jesús es fotografiado en esta novela por Saramago como un hombre terrenal, con todas sus virtudes y con todos sus defectos, algo que para los creyentes cristianos puede parecer una herejía. Así es esta novela de Saramago, provocativa, directa, llena de controversia, con cierto encanto metafórico, llena de realismo y humanismo.

«El Evangelio según Jesucristo», una novela de las que más me ha tocado el corazón.

Texto:

Óscar Perdomo León

Artículo relacionado: ENSAYO SOBRE LA CEGUERA, novela de José Saramago. Una reseña escrita por mi esposa Érika Perdomo-Valencia.

Imagen de la portada del libro tomada de:http://start.facemoods.com/results.php?s=el+evangelio+seg%C3%BAn+jesucristo&category=images&a=stonicla&f=4&start=1

VALS PARA PANCHIMALCO. Música para un cortometraje documental.

La realización de un cortometraje  es difícil que lo lleve a cabo alguien en solitario, casi siempre estas lides conllevan la participación de varias personas. Mi esposa Érika y yo, como aficionados al cine, ya que no como profesionales, hemos hecho un par de cortometrajes, porque sentimos que es un pasatiempo muy bonito. Ha sido para nosotros también una manera de expresarnos artísticamente; aunque los recursos con los que hemos trabajado han sido altamente limitados, pienso que tenemos algo a nuestro favor y es nuestro entusiasmo casi ingenuo para este tipo de actividades.

Ahora nos encontramos trabajando en un documental dedicado a la iglesia de Panchimalco y en pro de eso he estado pensando durante algunos días en la música que se  le podría poner al corto como fondo y lo primero que se me vino a la mente, después de sumergirme en las imágenes de la iglesia de Panchimalco, fue un vals. Así que hace cinco días compuse VALS PARA PANCHIMALCO y hace cuatro días lo grabamos con Arecio D´ León.

Los invito a escuchar, pues, esta sencilla y corta composición, y espero que al escucharla lo hagan pensando en que es música de fondo para un película con las imágenes de Panchimalco brotando a cada segundo.

VALS PARA PANCHIMALCO

http://www.box.net/embed/cj2dm8a3sac0x0l.swf

Créditos:
Vals compuesto por Óscar Perdomo León, para el cortometraje documental PANCHIMALCO Y SU IGLESIA (en proceso de realización).
Interpretado por Arecio D´ León y Óscar Perdomo León.   Arreglos hechos por Arecio D´ León.
Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

CALLE 54. Un documental de Fernando Trueba.

A principios de este año escribí lo siguiente: «Fernando Trueba ya me había capturado positivamente con su documental sobre jazz latino “Calle 54″, un verdadero festín para los que amamos la combinación de música y cine, combinación que siempre se ha dado, es cierto, pero que es mejor si la actriz principal de la película es la música.» Una afirmación que sigo sosteniendo.

Este documental, que vio la luz en el año 2000, es en verdad una verdadera delicia para aquellos que adoramos la música y es también muy educativo con respecto a conocer el origen del jazz latino y enfrentarnos con algunos de sus mejores estilos y exponentes.  El jazz hecho por los músicos de origen latino, entre españoles, cubanos, brasileños, puertorriqueños, venezolanos, argentinos y dominicanos (principales actores de este documental), siempre ha tenido ese sabor propio del trópico o del calor humano propio del latino, con sus diferencias, por supuesto. Todo ese ritmo ha sido arrancado de África para fundirlo con la armonía occidental.

Empieza Fernando Trueba diciendo: «A principios de los ´80 un amigo me regaló un disco que complicó mi vida: me convertí en un adicto al jazz latino». Y a partir de ahí, la música tocada por verdaderos genios y prodigiosos lo envuelve a uno en una atmósfera única, en la que no niego que derramé un par de lágrimas de la emoción mientras escuchaba. Es inevitable desconectarse de esa avalancha de corcheas, blancas, negras y semicorcheas, flotando como ángeles y demonios sobre nuestros oídos.  Como dijo Roque Dalton: «Nada me hace llorar sino el amor»; yo digo, plagiando a Dalton (o mejor dicho, parafraseando, para que no se oiga tan mal): «Nada me hace llorar sino la música y el amor».

Muchos y grandiosos músicos participan es este documental; pero Trueba se centra principalmente, en orden de aparición, en el cubano Paquito D´ Rivera, la brasileña Eliane Elías, el español Chano Domínguez, los puertorriqueños Jerry y Andy González, el dominicano Michel Camilo, el argentino Gato Barbieri, el puertorriqueño Tito Puente, el cubano Chucho Valdés, el cubano Arturo «Chico» O´Farril, los cubanos Bebo Valdés e Israel «Cachao» López, pasando por un ensamble de percusión y bajo (con una pareja de baile incluido) entre los que destacan Carlos «Patato» Valdés y Orlando «Puntilla» Ríos, finalizando con el dúo de padre e hijo: Bebo y Chuco tocando dos pianos; cierra el documental con una descarga del grupo de Jerry González mientras van saliendo los créditos de todos los músicos participantes .

A Horacio «El Negro» Hernández, quien toca en este documental en la big band de Chico O´Farril y en el trío de Michel Camilo, tuve la oportunidad de escucharlo en vivo, en San Salvador, hace ya algunos años, en una venta de instrumentos musicales que está cerca de La Campana; fue una experiencia espectacular; me pareció que Hernández era un extraterrestre de la batería que tocaba un ritmo diferente al mismo tiempo con cada una de sus cuatro extremidades.

He aquí, pues, a continuación una probadita de este maravilloso tesoro del cine y la música: Calle 54. Escucharemos y veremos «Panamericana», la composición interpretada y dirigida por Paquito D´ Rivera,  con la cual inicia este documental.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen extraída de: http://www.google.com.sv/search?hl=es&cp=7&gs_id=5&xhr=t&q=calle+54&gs_sm=&gs_upl=&biw=1280&bih=699&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi

UN CAMINO CONDUCE A OTRO CAMINO

Jimi Hendrix compuso e interpretó una canción que está llena de fantasía en su letra y en su bella melodía. Estoy hablando de Little wings, la cual grabó en 1967. Es una composición corta, pero rica en impresiones oníricas y cuentos de hadas, que desembocan en el amor.

A partir de esta “Little wings”, Sting hizo una nueva versión, muy buena por cierto, que cuenta con el arreglo de un grande de la música: Gil Evans. Cuando escuché esta adaptación de Sting, que está en el álbum “Nothing like the sun…”, yo no había aún escuchado los revolucionarios trabajos musicales que había hecho Gil Evans junto a Miles Davis, durante el nacimiento del Cool Jazz.

Pues bien, el punto medular de lo que escribo hoy está en una parte de esa canción de la que les estoy hablando, y es aquella en donde un saxofón soprano, tocado por Branford Marsalis, se une sutilmente a la última nota de un solo de guitarra eléctrica, al final de una frase muy intensa (en el minuto dos con cuarenta segundos de la grabación), y luego prosigue -el saxofón- haciendo una melodía breve pero llena de ensueño, como la letra de Hendrix, que se despliega con tanta belleza que desde el primer momento yo quedé hipnotizado, enamorado, hechizado. Me dije: «Ese saxofonista es alguien especial, es un genio».

Para entonces tampoco sabía yo quién era Branford Marsalis, ni sabía nada sobre su gran carrera musical en el jazz; pero a partir de ese breve solo de saxofón que él grabó en “Little wings”, yo me dije que tenía que conocer de verdad la música jazz, tenía que explorarla, hundirme en sus aguas y descubrir lo que hasta entonces mis oídos desconocían. Busqué los discos de Marsalis y buscándolos, me tropecé con un disco de Gerry Mulligan, el saxofonista barítono. Esa fue mi verdadera entrada al jazz, como oyente atento. Mulligan me abrió una puerta muy ancha que yo no sabía hasta dónde me conduciría, pero entré. Después vinieron Miles Davis, Charlie Parker, Louis Armstrong, John Coltrane, Branford Marsalis –por supuesto-, Ella Fitzgerald, Dizzy Gillespie, Sara Vaughan,  entre otros.

Y el Latin Jazz apareció como una avalancha sin límites: Chucho Valdez, Paquito D´ Rivera, Arturo Sandoval, Antonio Carlos Jobim…

En El Salvador actualmente hay unos músicos muy entusiastas que están cultivando el género jazz: Proyecto Acústico.

Desde Jimi Hendrix hasta descubrir el jazz que se hace en otras partes del mundo y en El Salvador he recorrido en éxtasis un camino tras otro.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen tomada de: http://www.google.com.sv/search?hl=es&q=jimi%20hendrix&gs_sm=e&gs_upl=1800l6027l0l6335l12l12l0l5l5l0l553l1487l2-2.1.0.1l4l0&biw=1280&bih=699&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi

JAZZ LATINO. ENTREVISTA A CARLOS ROMERO EN 30 MINUTOS DE JAZZ.

Carlos Romero Cárcamo, tocando el vibráfono.

30 minutos de jazz fue un programa radial que se me ocurrió hacer allá por el año de 2001. Un día eché en mi carro la pequeña colección que tenía de discos compactos, originales, de música jazz y me fui a hablar con Carlos Ayala, director de la radio YSUCA (91.7 F.M.). Lo primero que hice fue colocar la gran pila de discos sobre su escritorio y le propuse hacer una vez a la semana el programa. Carlos Ayala, que era la primera vez que me veía, se me quedó mirando y luego me dijo: «Subí. Hacé un demo y yo te llamo después.» Subí a la segunda planta y lo grabé. Recuerdo que la introducción la hice con la música de Charles Mingus.

Me fui esperanzado. Pero al día siguiente me dije a mí mismo que todo era una locura: Carlos Ayala no iba a llamarme. ¿Quién quería escuchar música jazz en El Salvador? Seguramente que dos o tres  pelones, como decimos por aquí. ¿Le daría Carlos Ayala un programa de radio a  un médico sin ninguna experiencia en la radio? Él ni siquiera me conocía…

Y sin embargo, a la semana de grabar el demo, Carlos Ayala me llamó y me dijo que salíamos al aire en una semana. El programa era producido por mi persona y además yo mismo hacía el papel de locutor. En la consola de música casi siempre había alguien ayudándome.

Me encantaba poner la música de uno y otro artista de jazz y hablar sobre ellos. Luego empecé haciendo también entrevistas, lo cual fue un crecimiento para el programa, el cual mantuve vivo durante un año y medio; después tuve que cerrarlo debido a mis ocupaciones como médico.

Óscar Perdomo León

De uno de esos programas he rescatado un extracto de una entrevista que le realicé al músico salvadoreño Carlos Romero Cárcamo, en donde platicamos especialmente sobre jazz latino. Les invito, pues, a escucharla. La encontrarán dividida en cuatro partes.

 Carlos Romero Cárcamo

JAZZ LATINO. Primera parte. Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero cárcamo, 2002. 30 minutos de Jazz (YSUCA):

http://www.box.net/embed/n27djvn2db1mhke.swf

JAZZ LATINO. Segunda parte. Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero, 2002. 30 minutos de Jazz (YSUCA)

JAZZ LATINO. Tercera parte. Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero, 2002. 30 minutos de Jazz (YSUCA)

JAZZ LATINO. Cuarta parte. Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero, 2002. 30 minutos de Jazz (YSUCA)

Texto
y fotografías de Carlos Romero:

Óscar Perdomo León

Fotografía de Óscar Perdomo León

tomada por Lester Bonilla.

LA ZONA INTERTIDAL, del Taller de los Vagos.

Manuel Sorto, miembro del Taller de los Vagos, editando, en Tlayacapan, México.

El cine salvadoreño, aunque ya tiene más de un siglo de existencia, ha tenido una producción bastante baja en cantidad, si lo comparamos con el cine que se hace en otras latitudes; sin embargo ha habido esfuerzos  muy meritorios y de buena calidad.

Este día recordaremos la película realizada en 1980 por el Taller de los Vagos: LA ZONA INTERTIDAL. Fotografía e idea original de Guillermos Escalón. Edición y actuación principal de Manuel Sorto. Asistentes:  Marie Nöelle Fontan y Lyn Sorto. Actuaciones especiales de Jorge Cañénguez (el estudiante), Aparicio (niño en la playa). Dirección: colectivos. (Los demás créditos tan importantes, como los de la música, podrán verlos ustedes mismos al mirar la película). La versión que veremos aquí es gracias a un esfuerzo de digitalización por parte del Museo de la Palabra y la Imagen.

Hay que ubicarnos en el tiempo y en el espacio y entender que hacer cine, con la temática de esta película, en aquellos días de convulsión social en El Salvador, con el inicio de la guerra civil y los escuadrones de la muerte asesinando a todo sospechoso de ser de izquierda, era, pues, una tarea casi heroica.

Sobre esta película, en el blog MÁS ALLÁ DE LOS 400 CERROS , mi esposa Érika y yo entrevistamos a Manuel Sorto. He aquí un fragmento en donde él habla sobre esta película:

Érika y Óscar: En Cine Apolo, programa que pasan en el Canal 10 de televisión, vimos unos de tus primeros trabajos cinematográficos. ¿Qué cosas recordás de la  esa película? ¿Adónde podemos ver tus películas?

Manuel Sorto: Te refieres a La Zona Intertidal. La única película de ficción que realizamos Guillermo Escalón y yo. Fue producida por El Taller de los Vagos. El tema es el asesinato político. El asesinato de un profesor, como tantos que fueron asesinados a fines de los setentas por los escuadrones de la muerte. Lo importante era lograr filmarla sin que hubiera problemas, ya que teníamos que viajar con el equipo hasta la playa.

Texto:

Óscar Perdomo León

Artículos relacionados. ENTREVISTA A MANUEL SORTO dividida en tres entregas:
MANUEL SORTO, cine, danza, pintura y escritura de un sensuntepecano. Primera entrega.
MANUEL SORTO: “MI PADRE ME QUERÍA MILITAR Y ABOGADO”. Continuación de la entrevista. Segunda entrega.
MANUEL SORTO: “LA MASACUATA FUE MI GRUPO LITERARIO.” Tercera y última entrega.
Fotografía extraída del blog MÁS ALLÁ DE LOS 400 CERROS

EL ESCARABAJO AZUL

Este día tengo nuevamente como invitado al chileno Rodolfo de los Reyes, quien nos trae una interesante historia sobre uno de los tipos de automóviles más famoso.
Gracias, Rodolfo, por tu colaboración.

Sin ser un experto en automóviles o maquinarias motorizadas en todas sus versiones, por el contrario siempre he preferido por ejemplo la silenciosa bicicleta a la ruidosa motocicleta; desde niño tuve una especial y curiosa atracción por los Volkswagen modelo escarabajo, no sé si porque en mi ingenua niñez, para aniquilar el tedio de las tardes, solía ver enteras las películas de la Segunda Guerra Mundial, que nuestra entonces censurada televisión, pasaba como si fueran las únicas películas hechas en el mundo. Así como siempre me gustó llevar la contraria no simpatizaba para nada con la soldadesca norteamericana, la que se mostraba puerilmente pedestre y oportunista, siendo cautivado por los uniformes, la maquinaria bélica (Tanques Panzer, cañones Berta, motocicletas con carrito, etc.) y la singular mística que mostraban las tropas del Tercer Reich. Obviamente que ignoraba los horrores de sus imprescriptibles crímenes. Y entre todas las cosas que me llamaba la atención estaban esos vehículos, muchas veces ocupados como tanquetas y que andaban en la nieve, atravesaban ríos, subían cerros, etc. cuyo modelo era llamado “escarabajo” tal vez por sus redondeadas formas.

Así el tiempo pasó y nunca dejé de no ver los filmes bélicos de trasnoches, donde en uno de ellos, un soldado Norteamericano era fanático de estos automóviles, y en una operación militar en que capturaban un pueblito europeo cerca de un gran castillo, el soldado americano le arrebataba el escarabajo a la oficialidad alemana y probaba su célebre mito de que flotaban, que son anfibios, en una gigantesca alberca, donde el escarabajo si flotaba como una lancha de asalto de la infantería marina.

El escarabajo, en los caminos precordilleros de Curicó, Chile.

Origen Nacional –Socialista y Símbolo Cultural

No deja de ser curioso que este automóvil tomado como símbolo al igual que las camionetas Kombi, por los hippies y los intelectuales del mundo contracultural, en EE.UU y Europa, en los años sesenta y setenta, haya sido considerado por el tirano Adolfo Hitler, como parte del modelo de desarrollo y progresos social al ser el Wolks (pueblo) Wagen (carro) “El auto del pueblo” alemán en su modelo de desarrollismo nacional–socialista, en lo que fue parte esencial de su política de nivelar la calidad de vida del pueblo alemán, por lo que también el escarabajo se constituyó en símbolo de ese modelo político.

El primero que manejé

Historia política aparte. La primera vez que maneje unos de estos “carros” fue cuando tenía 18 años y mi hermano mayor recién titulado de abogado y casado, compró uno de ellos. Me acuerdo de muchos romances y “carretes” (celebraciones, fiestas, pachangas) vividos en aquel Escarabajo verde-limón, que funcionaba a la perfección, y aceleraba como un formula uno, me acuerdo que en la carretera le sacamos sus140 kilómetrospor hora máximos sin mayor problema.

No obstante desde cuando empecé a comprar vehículos, siempre busqué escarabajos y nunca encontré uno para mí. Tuve Peugeot 504, camionetas Fiat Fiorino (Las camino al cielo), Charades, Monza Chevrolet, Nissan V-16,  etc., pero nunca encontraba un escarabajo. Nadie vendía cuando iba a ver alguno, ya se había vendido.

Al fin encuentro uno

No fue hasta que un conocido me llevó uno a la casa. Era del año 81, estaba un poco afectado, pero mantenía detalles importantes, como diversas piezas cromadas (manillas, espejos, limpia parabrisas, etc.) y originales, las tapas originales, los faros, etc. Yo le arreglé el alternador, le compré neumáticos grandes y le hice un afinamiento y quedó espectacular, dentro de lo que es un auto de 30 años, que se considera ya como una “antigüedad automovilística” y en ese sentido hay que tratarlo como tal, pese a que yo lo he llevado al campo, a la cordillera y hace pocos días protagonicé con él una proeza, que le dio lección a unas cuantas poderosas camionetas Chevrolet 4×4 de las grandes.

La Proeza

Resulta que nuestro célebre paso bajo nivel de calle Colón se anega cada vez que llueve un poco, hasta varios metros de altura se convierte en piscina, con un historial de muchos autos atrapados y ahogamientos por accidente. Bueno el sábado  pasado había llovido un poco y por lo menos había medio metro de agua acumulado, iba rumbo a la Feriade Abastos, y se me vino a la cabeza, las diversas  conversaciones que siempre he sostenido con mi amigo, el poeta y también propietario de un escarabajo pero de los nuevos, que son copias de los antiguos (bueno eso lo digo para molestarlo), José Tomás Labarthe Cardemil, de que “Estos autos son anfibios y flotan”, aceleré evadiendo la barrera de contención y quedé frente a una laguna de 30 metros y por lo menos medio metro o más de profundidad. Al otro lado dos inmensas camionetas chevrolet 4×4, al mando de temerosos terratenientes costinos, no se atrevían a cruzar la “poza” de agua, (Yo tampoco lo hubiera hecho si antes no hubiera observado que cruzó antes un Ford Falcón año 75), rápidamente pensé en altura estamos similares, el motor del escarabajo va atrás bien cerrado, y además ya le hice lavado de motor “a  lo mero macho”  con agua fría a chorros y nada, por lo que si el agua entra no se va a detener, así que adelante, mientras los “viejos” de la camioneta observaban atento a mi resultado,  retomé la marcha en segunda con lentitud, y en pocos segundo gané la otra orilla, con bocinazos de algarabía de autos-testigos, y gritos del público ocasionalmente ubicado en el palco de las veredas y las casas conlindantes, bajé la ventanilla y junto a las bocinas y las manos en alto conla V del triunfo y la victoria, enfrenté al cielo , con la proeza de mi pequeño escarabajo azul, ante las todopoderosas camionetas todo terreno de último año. Lástima que no hubiera registro gráfico y visual de  aquello. Así va un esbozo de “prueba en terreno” para conversar con el poeta José Tomás Labarthe, con quién estamos por fundar el “Club de los escarabajos de la poesía curicana”, narro esto en momentos que Labarthe, anda feliz con su nuevo libro publicado “P”, libro que espero con ansiedad, mientras comparto con ustedes el apego a estas máquinas de un lejano origen germano, que siguen haciendo historia en la cotidiana poesía de cada día.

Texto y fotografías:

Rodolfo de los Reyes

rodolfodelosreyes@yahoo.es

Otro artículo del mismo autor: INFLUENCIA DE ROQUE DALTON EN ARTISTAS CHILENOS

ZUNCA EN CENTROAMERICANTO

ZUNCA, grupo musical salvadoreño.

Centroamericano es un espacio en el ciberespacio en donde se pueden encontrar pogramas musicales de músicos centramericanos, el cual se encuentra activo desde hace 5 años.

El creador de este portal de música centroamericana es el cantante y compositor salvadoreño Mauricio Callejas , quien vive en Estados Unidos.

Centroamericanto ha incluido en su programación al grupo musical salvadoreño ZUNCA, al cual yo pertenecí, por lo que este día los invito a escuchar su música, a la cual tanto cariño le tengo. La pueden escuchar siguiendo este enlace y dando luego un click al programa número 270. 

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas de: ZUNCA, una búsqueda de la raíz latinoamericana.

CENTROAMERICANTO, un sueño de Mauricio Callejas.

Centroamericanto es un interesante portal musical creado y dirigido por el cantautor salvadoreño Mauricio Callejas, a quien pareciera que vivir en los Estados Unidos le ha incrementado su amor por El Salvador y por nuestras hermanas tierras centroamericanas. Sus programas musicales son como un oasis ante las presiones comerciales y superficiales de las grandes empresas que se encargan de modelar los gustos musicales del grueso de la población de nuestros pueblos.

Mauricio Callejas ha llevado a la realidad su sueño desde hace más de cinco años, tiempo durante el cual ha presentado en Centroamericanto a numerosos y diversos artistas de la cintura del continente americano. Pero ¿qué mueve lo mueve ha realizar estos programas musicales? «Personalmente lo necesito porque hay tanta música que «descubrir»», me cuenta Mauricio.

Pero la actividad de Mauricio Callejas no se limita únicamente a dar a conocer el arte musical de los ticos, los catrachos, los chapines, los guanacos, etc., sino que una de sus grandes virtudes es la composición y la interpretación. Sus canciones son realmente dignas de ser escuchadas. Están muy bien armadas musicalmente y sus letras tienen una riqueza en conceptos muy alta. Hasta el momento ha publicado dos álbumes: «Cosas de la calle» (2002) y «Mágico» (2008). Hay por cierto un interesante cortometraje, el cual recomiendo ver, narrado por el mismo Mauricio, en donde se presenta y explica el origen de la canción «Mágico», «una cancion densa con muchas referencias a libros y a artistas salvadoreños», que forma parte del álbum del mismo nombre. En esta canción «Mágico» se puede percibir el amor y la nostalgia de Mauricio por este territorio del torogoz, esta tierra cuscatleca dejada atrás, pero nunca olvidada.

Algunas canciones de Mauricio las pueden escuchar entrando a su bitácora en línea.

Mauricio Callejas

Me queda claro que sólo un músico puede amar tanto la música, pero ya no sólo desde un punto de vista emocional -que en un músico es realmente fuerte-, sino también desde el punto de vista intelectual, y en esta conjunción es que creo que Mauricio ha concebido dar a conocer y compartir con el mundo entero la música de tanto centroamericano talentoso.

Adelante, Mauricio, con tu propia música y también con esa puerta que has abierto a la música centroamericana.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas de: http://www.google.com.sv/search?rlz=1C1GGGE_enUS384US385&q=mauricio%20callejas&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&hl=es&tab=wi&biw=1024&bih=537
http://www.google.com.sv/search?rlz=1C1AVSX_enSV398SV408&q=centroamericanto&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&hl=es&tab=wi&biw=1280&bih=699