EN BLANCO Y NEGRO II

“Casi desnuda”

Me asombran las películas que están llenas de efectos especiales y a todo color. Y sin embargo siempre he sentido una fascinación muy grande por el blanco y el negro. Además me interesan más las historias bien contadas y llenas de buenas interpretaciones, que los malabares de la ciencia en una película. Para mí vale más, por ejemplo, un close up de una mirada creíble, salida del corazón, bien actuada e intensa, que las miles de creaciones visuales derivadas de los avances tecnológicos, los cuales tampoco menosprecio, por supuesto. Lo que quiero dejar claro es mi gusto muy particular hacia el cine más sencillo. Sigue leyendo «EN BLANCO Y NEGRO II»

ESTO SOY, de Claribel Alegría.

Claribel el día de su boda, 1947.

Cuando viví en Santa Ana, debido a mis estudios, ya había tenido contacto con un libro emblemático para la literatura salvadoreña: “Cenizas de Izalco”. Así que el nombre de uno de sus co-autores ya sonaba fuerte en mi cabeza: Claribel Alegría. De tal manera que cuando yo caminaba por esas calles de Santa Ana, cerca de la iglesia El Carmen, de la avenida independencia o de la bellísima catedral, no dejaba de preguntarme si acaso estaba yo pisando la misma tierra por donde alguna vez transitó nuestra gran poeta, novelista y traductora Claribel Alegría.

 Claribel Alegría y Salarrué.

Ella misma ha contado que nació en Nicaragua, pero que a la edad de tres años, sus padres junto a ella, se trasladaron a vivir a la ciudad morena, en donde se desarrolló hasta su adolescencia. Cuenta Claribel que desde niña y después de conocer a Salarrué, quien visitaba a sus padres de vez en cuando, comprendió que su vida sería la de alguien dedicada a escribir. Y así fue.

Clara Isabel Alegría nació en Estelí, Nicaragua, en mayo de 1922. En su juventud temprana se fue a estudiar a Estados Unidos y allá conoció al gran escritor español, laureado con el Nobel, Juan Ramón Jiménez, quien leyó sus poemas y de quien recibió instrucción; además prologó su primer libro (Anillo de silencio, 1948). El escritor mexicano José Vasconcelos, por su lado, le sugirió cambiarse el nombre de Clara Isabel, por el de Claribel.

No se puede dejar de mencionar que estuvo casada con el escritor y periodista norteamericano, Darwin J. Flakoll, a quien ella llamaba cariñosamente Bud y con quien procreó cuatro hijos. Cuenta Claribel que debido a la fuerte unión sentimental y profesional que ella tenía con su esposo y con quien escribió varios libros, Julio Cortázar los llamaba a ambos “Claribud”, afectuosamente.

En el 2004 la Dirección de Publicaciones sacó a la luz el libro de poemas “Esto soy”, el cual contiene muchos de los mejores poemas de Claribel, tomados de todos los libros que ha publicado y de otros libros inéditos en progreso. La recopilación fue hecha por el poeta Luis Alvarenga. Ese mismo año en el auditórium del Museo de Antropología de San Salvador se hizo un homenaje a Claribel y a Matilde Elena López, y tuve la oportunidad de verla en persona. Claribel se veía feliz, fuerte, con mucha vida y con los ojos llenos de brillo. Fue tanta la magia que la envolvía que me sentí muy entusiasmado y aprovechando que para entonces yo tenía un programa de música y poesía en radio Victoria, recuerdo que dediqué una noche especial a la poesía de Claribel Alegría.

Claribel Alegría y Julio Cortázar, Managua de 1982.

Ella es una de las poetas salvadoreñas más reconocidas a nivel internacional y, según dicen algunos críticos, una de las mejores poetas de Centroamérica. Se ha codeado con grandes figuras de la literatura universal, como Julio Cortázar, Salarrué, Pablo Neruda, Juan Rulfo, etc. E incluso, con algunos de ellos llegó a tener una gran amistad.

Augusto Monterroso, Claribel Alegría y Juan Rulfo, México, 1952.

Hace unos días he vuelto a navegar por las páginas de “Esto soy” y sigue siendo una delicia leerlo. Es un libro que no debe faltar en la casa de todo salvadoreño amante de la poesía.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas del libro “Esto soy”.

 

OTROS ARTÍCULOS RELACIONADOS:

 

“Claribel Alegría, en un avión de papel: http://talpajocote.blogspot.com/2010/06/claribel-alegria-hotel-de-peregrinos.html

 

“Biografía de Claribel Alegría”: http://www.caratula.net/35/claribel-bio.php

 

“Vida y obra de Claribel Alegría”: http://www.escritorasnicaragua.org/biografias/claribelalegria

EL SALVADOR ESTÁ DE DUELO. ¿Qué nos queda por hacer?

Creo que la indignación e impotencia se han apoderado del pueblo salvadoreño. No se encuentran siquiera adjetivos adecuados para describir el horror que han visto nuestros ojos últimamente. 14 personas inocentes, pobres, sin distinción de edades, fueron quemadas vivas, inmoladas de la manera más salvaje.


Y mientras tanto los políticos salvadoreños, sin distinción de colores, los funcionarios que son pagados con los impuestos que salen del pueblo, han estado haciendo gastos de lujo, superfluos. La corrupción y la insensibilidad social no tienen límites en El Salvador.


Esta violencia es hija de la exclusión social y del desmembramiento de la familia. Esta violencia es cosecha de lo que se ha cultivado las décadas anteriores, es el producto de una post guerra mal planificada.


Y el gobierno de Mauricio Funes, que le dio una gran esperanza al pueblo, es ahora una inmensa y verdadera decepción. El más grande error que ha cometido este gobierno es no alentar el castigo para los ladrones y corruptos de los gobiernos anteriores, porque se ha dado un mensaje callado, pero contundente, de que aquí en El Salvador es mejor ser criminal que honrado. Y esa cultura de la ilegalidad se expande por todo el territorio salvadoreño, desde los conductores y peatones que no respetan las leyes de tránsito, pasando por las licitaciones amañadas de las instituciones gubernamentales, hasta los crueles asesinatos que ocurren diariamente.


Es decir, la sensación generalizada del pueblo es que aquí las leyes protegen más a los delincuentes que a las víctimas.


¿Qué nos queda por hacer a los ciudadanos honrados, que creo que somos la mayoría? Hacer lo que tenemos a nuestro alcance –que no es poco-: empezar a responsabilizarnos de nuestros hijos y disciplinarlos con mano firme, pero amorosa. Y brindarles educación, haciendo que amen a su patria y respeten a su prójimo.





Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

SENTIMENTALISMO MUNDIALISTA

Debe ser un orgullo representar uno a su país a nivel internacional. Y debe ser emocionante escuchar nuestro himno nacional sonando al frente de millones de personas. Así que derramar unas lágrimas mientras se canta el himno nacional es esas circunstancias es comprensible. Esto fue lo que le pasó a Jong Tae Se del equipo de fútbol de Korea del Norte.


Algo parecido ya le ha ocurrido a nuestros compatriotas, después de vivir varios meses o años en Estados Unidos, Canadá, Italia o en cualquier país extranjero, cuando escuchan el himno nacional: la nostalgia se apodera de sus corazones y las lágrimas aparecen.


El sentimentalismo también se ve en los salvadoreños al ver jugar equipos de fútbol como Brasil o Argentina, muy queridos en nuestro país. Pero las emociones se vuelven encontradas al ver jugar a México. Y es que con México tenemos una rivalidad de muchos años. En la CONCACAF nos han eliminado varias veces de nuestro paso al Mundial de fútbol y nosotros también un par de veces a ellos. A esto debemos sumar los sufrimientos de muchos salvadoreños pobres en su paso por tierra mexicana al tratar de alcanzar los Estados Unidos; los robos, extorciones, engaños, secuestros, violaciones y asesinatos por parte de los mexicanos hacia los salvadoreños han dejado su huella inevitablemente en la conciencia nacional.


Además debemos tomar en cuenta que, yéndonos años más atrás, El Salvador, después de la Independencia de España, luchó contra la anexión del Virreinato de México (Guatemala que sí se anexó y terminó perdiendo Chiapas).


Sin embargo, ambos países –México y El Salvador- estamos unidos desde tiempos inmemoriales. Las inmensas emigraciones de gente azteca que se trasladó desde el norte hasta el territorio de lo que hoy es El Salvador está documentado por historiadores. Por cierto que el poeta salvadoreño Pedro Geoffroy Rivas (1908-1979) describe esto bella y poéticamente en la “Cuenta de la peregrinación”, en su libro “Los nietos del jaguar”. De tal manera que los salvadoreños y los mexicanos nos parecemos mucho, racial y culturalmente, salvando por supuesto las diferencias, como el acento al hablar o las comidas.

En este Mundial puede sentirse en el ambiente salvadoreño que muchos van contra México en los partidos de fútbol y es entendible. Yo, por mi lado, he apoyado a México en cada juego –y por razones sentimentales- porque ese país me ha dado cosas tan bellas que me han llenado de alegría; personalmente no puedo dejar de admirar al compositor Francisco Gabilondo Soler (alias Cri Cri), a los cantantes Pedro Infante y Marco Antonio Muñiz, por mencionar algunos. También me impacta su literatura y su buen cine. Pero especialmente he apoyado a México por solidaridad latinoamericana.

(¿Será que nos está faltando solidaridad a los latinoamericanos? ¿No sería mejor que nos uniéramos contra nuestros enemigos principales que son la pobreza y la falta de educación?)


Algunos podrían decirme que no mezcle o confunda las cosas, que el deporte es una cosa y el arte otra; pero yo creo que el fútbol puede ser también un arte.

Y si de arte hay que hablar, debo decir que con respecto a artistas del fútbol, los mexicanos no han parido aún a alguien tan grande como lo hemos hecho nosotros: el Mágico González. Y esto es un hecho, no sentimentalismo ¿o sí?


Texto:

Óscar Perdomo León


Fotografías extraídas de http://www.parlonsfoot.com/album/20081026/chong.jpg

http://www.eluniversal.com.mx/img/2009/08/Esp/MarcoAntonioMuNiz.jpg

http://www.elbaloncuscatleco.com/Jorge-CD-FAS.jpg

LOS VERSOS DEL CAPITÁN, de PABLO NERUDA.

Leer poemas de amor, cuando no son empalagosos, es una delicia a la que no me puedo negar nunca. Y uno de los más claros ejemplos de este tipo de poesía es el magistral poemario “Los versos del Capitán”, escrito por Pablo Neruda (1904-1973).

Tengo entendido que la primera edición de este libro vio la luz por primera vez en 1952 y se presentaba escrita por un autor anónimo; pero además el poemario venía precedido por una interesante carta adjudicada a una tal Rosario de la Cerda, quien atribuía los poemas a su amado, quien los había dedicado a ella. He aquí un fragmento de la susodicha carta:

“Tengo todos los originales de estos versos. Están escritos en los sitios más diversos, como trenes, aviones, cafés y en pequeños papelitos extraños en los que no hay casi correcciones.

“Muchos de estos papeles por arrugados y cortados son casi ilegibles, pero creo que he logrado descifrarlos.

“Mi persona no tiene importancia, pero soy la protagonista de este libro y eso me hace estar orgullosa y satisfecha de mi vida.

“Este amor, este gran amor, nació un agosto de un año cualquiera, en mis giras que hacía como artista, por los pueblos de la frontera franco española.

“Él venía de la guerra de España. No venía vencido. Era del partido de Pasionaria, estaba lleno de ilusiones y de esperanzas para su pequeño y lejano país, en Centro América. Siento no poder dar su nombre. Nunca he sabido cuál era el verdadero, si Martínez, Ramírez o Sánchez. Yo lo llamo simplemente mi Capitán y éste es el nombre que quiero conservar en este libro.”

Se dice que los seguidores fieles de Neruda reconocieron inmediatamente su voz en aquellos poemas anónimos y finalmente, en 1963, Pablo Neruda agregó una breve explicación al libro, la cual decía:

“Mucho se discutió el anonimato de este libro. Lo que yo discutía en mi interior mientras tanto, era si debía o no sacarlo de su origen íntimo: revelar su progenitura era desnudar la intimidad de su nacimiento. Y no me parecía que tal acción fuera leal a los arrebatos de amor y furia, al clima desconsolado y ardiente del destierro que le dio nacimiento.

“Por otra parte pienso que todos los libros debieran ser anónimos. Pero entre quitar a todos los míos mi nombre o entregarlo al más misterioso, cedí, por fin, aunque sin muchas ganas.

“¿Que por qué guardó su misterio por tanto tiempo? Por nada y por todo, por lo de aquí y lo de más allá, por alegrías impropias, por sufrimientos ajenos. Cuando Paolo Ricci, compañero luminoso, lo imprimió por primera vez en Nápoles en 1952 pensamos que aquellos escasos ejemplares que él cuidó y preparó con excelencia, desaparecerían sin dejar huellas en las arenas del sur.

“No ha sido así. Y la vida que reclamó su estallido secreto hoy me lo impone como presencia del inconmovible amor.

“Entrego, pues, este libro sin explicarlo más, como si fuera mío y no lo fuera: basta con que pudiera andar solo por el mundo y crecer por su cuenta. Ahora que lo reconozco espero que su sangre furiosa me reconocerá también.”

Les presento aquí dos de los poemas que más me gustan de este libro.

EL INCONSTANTE

Los ojos se me fueron

detrás de una morena que pasó.

Era de nácar negro,

era de uvas moradas,

y me azotó la sangre

con su cola de fuego.

Detrás de todas

me voy.

Pasó una clara rubia

como una planta de oro

balanceando sus dones.

Y mi boca se fue

como una ola

descargando en su pecho

relámpagos de sangre.

Detrás de todas

me voy.

Pero a ti, sin moverme,

sin verte, tú distante,

van mi sangre y mis besos,

morena y clara mía,

alta y pequeña mía,

ancha y delgada mía,

mi fea, mi hermosura,

hecha de todo el oro

y de toda la plata,

hecha de todo el trigo

y de toda la tierra,

hecha de toda el agua

de las olas marinas,

hecha para mis brazos,

hecha para mis besos,

hecha para mi alma.

EL INSECTO

De tus caderas a tus pies

quiero hacer un largo viaje.

Soy más pequeño que un insecto.

Voy por estas colinas,

son de color de avena,

tienen delgadas huellas

que sólo yo conozco,

centímetros quemados,

pálidas perspectivas.

Aquí hay una montaña.

No saldré nunca de ella.

¡Oh qué musgo gigante!

Y un cráter, una rosa

de fuego humedecido!

Por tus piernas desciendo

hilando una espiral

o durmiendo en el viaje

y llego a tus rodillas

de redonda dureza

como a las cimas duras

de un claro continente.

¡Hacia tus pies resbalo,

a las ocho aberturas,

de tus dedos agudos,

lentos, peninsulares,

y de ellos al vacío

de la sábana blanca

caigo, buscando ciego

y hambriento tu contorno

de vasija quemante!

Dicen que la poesía es la música de las palabras. Para mí la poesía es un fino instrumento para expresar con ritmo nuestros más recónditos sentimientos. Es mejor leerla en la intimidad y en silencio (o es como me gusta hacerlo a mí).

La versión de “Los versos de capitán” que yo tengo es una vieja edición de la Biblioteca clásica y contemporánea de Losada.

Pablo Neruda es el maestro de la poesía por excelencia del siglo XX y uno de mis favoritos cuando busco ese lenguaje breve pero profundo.

Texto:

Óscar Perdomo León

Las imágenes de Pablo Neruda fueron extraídas de:

http://nancyimperiale.files.wordpress.com/2009/09/neruda.jpg

http://cobalus.files.wordpress.com/2009/12/pablo_neruda.gif

http://katilifox.files.wordpress.com/2008/10/pablo-neruda.jpg

El texto completo de LOS VERSOS DEL CAPITÁN lo pueden hallar siguiendo este enlace: http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/capitan.htm

CANSADO

Mi gusto musical tiene en general un rango muy amplio; así, puedo ir desde una sencilla ranchera, pasando por una balada popular muy bien cantada, hasta un plato más fuerte como el “Nocturno No. 20” de Chopin o como “So what” de Miles Davis, y puedo disfrutar mucho de todo ese espectro, toda vez que se entienda que toda la música tiene un origen socioeconómico, político e histórico.


Pero no sé porque cuando veo algunos videos de los años ochenta, con sus evidentes guiones bien planeados o me voy más atrás y escucho música hecha en las décadas de 1940, ´50, ´60 ó ´70, y los confronto con la mayor parte de música actual que sale en la televisión, como por ejemplo en Ritmo Son Latino o en MTV, me da la sensación de que los nuevos músicos tienen una gran pobreza en sus melodías, en la armonía y en los arreglos que acompañan sus “canciones”. Hay excepciones, por supuesto, como en todo. Hay algunos, muy pocos, que son sobresalientes.


Sin embargo hay momentos en que me siento muy cansado, tan poco estimulado –emocional e intelectualmente- por esa basura que ellos llaman música, que me quisiera regresar al pasado. ¿Es que ya me estoy poniendo demasiado viejo? ¿O es que mi gusto musical con el tiempo es una especie de tenaz colador?


Podría poner de ejemplo el video y la música de la canción “Sowing the seeds of love” del grupo británico Tears for fears: el video es muy colorido y se conecta perfectamente con la música al estilo psicodélico, obviamente influenciada por The Beatles– lo cual no le resta calidad ni originalidad-; cuando la letra dice “…mi novia y yo enamorados…“ y sale una pareja flotando plácidamente en el aire, mientras la música intensa se vuelve como relajada, tranquila… es una visión muy bonita.



Otro video muy bien construido es el de la canción “Take on me” del grupo musical noruego a-ha, el cual se caracteriza por mezclar caricaturas con imágenes de humanos verdaderos; además se va contando con las imágenes una historia muy interesante, hasta el punto que este video podríamos verlo sin la música; es una representación verdaderamente artística y creativa.


Ambos videos son muy conocidos, pero para quien no los haya visto lo puede hacer siguiendo estos enlaces:

http://www.youtube.com/watch?v=ndYqlnewfz4 http://www.youtube.com/watch?v=_EXxMlIExpo

En definitiva, a lo que me refiero es a que mucha música popular que se creó en el pasado poseían unas melodías un poco más elaboradas y en las letras se sentía que había un poco más de trabajo.


Por supuesto que aquí nos enfrentamos al dilema de quién decide qué música es buena y cuál no lo es. Y la verdad es que en cuanto a gustos nadie tiene la última palabra, porque precisamente no todos tenemos el mismo conocimiento, las mismas referencias estéticas, la misma educación en fin, y eso hace que el cristal a través del cual miramos y escuchamos las cosas sea de un grosor y un color muy diferente, entre uno y otro ser humano.


Otra cosa que hay que tomar en cuenta –y bien lo recuerdo- es que la mejor música que he escuchado nunca la conocí a través de la radio o de la televisión, siempre fue algo de boca en boca que un amigo por allá y otro por acá me mostraron y yo al escucharla me llené de sorpresa, gratitud y amor.


Pero bien, aquí ha quedado plasmado mi punto de vista y, después de haberlo dicho, de verdad que me siento menos cansado…



Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías:

Érika Mariana Valencia-Perdomo

EL SALVADOR NUBLADO

Las tormentas, los derrumbes, las cárcavas, los ríos desbordados, las casas de los pobres inundadas, la imprudencia de algunos, la insensibilidad de muchos hacia la destrucción del medio ambiente…

Todo es una cadena de sucesos y hechos que han ocurrido en El Salvador desde mucho, mucho tiempo atrás.

La tormenta Agatha sólo vino a poner al descubierto lo que los salvadoreños fácilmente olvidamos que pasó en años anteriores y a darnos el presagio de lo que seguirá ocurriendo en el futuro. Y es porque no hay un plan de unidad nacional. El egoísmo de los que dirigen nuestros destinos no tiene saciedad.

El Salvador nublado tiene una belleza que me fascina, no lo puedo negar; pero el sufrimiento de los más desposeídos parece que no tiene fin en esta tierra que llamamos, quizás irónicamente, El Salvador.


Texto:

Óscar Perdomo León


Fotografías:

Érika Mariana Valencia-Perdomo

Óscar Perdomo León

EL INMORTAL, de Jorge Luis Borges.


Jorge Luis Borges (1899-1986) decía que cada libro tiene su lector. Y creo que él tenía razón, porque hasta el más sencillo y «poco literario» de los libros tendrá en algún momento a alguien hurgando sus páginas.

Pues bien, este día yo como lector no voy a hablar de mi libro favorito; pero sí de mi cuento favorito: “El inmortal”, que es para mí el mejor cuento que se haya escrito en todo el mundo (y por consiguiente es también el mejor cuento de Jorge Luis Borges). Por supuesto que no he leído todos los cuentos que se han escrito alrededor del mundo, lo cual además es imposible y hay que decir asimismo que para gustos hay colores. Y mi opinión es sólo eso, una opinión. Yo no tengo estudios en literatura ni maestrías en lenguas; pero tengo, al igual que muchos salvadoreños, un gusto por la literatura que ido ganando al leer a uno y otro escritor. De tal manera que no tengo pruebas objetivas para sostener mi preferencia hacia ese cuento, sin embargo sí tengo pruebas subjetivas, que no son –me parece- menos importantes en cuestiones de arte.

El cuento “El inmortal”, que apareció en el libro “El Aleph”, en 1949, empieza con una breve introducción en donde se explica que el anticuario Joseph Cartaphilus le regaló los seis volúmenes en cuarto menor de la Ilíada de Pope a la princesa de Lucinge.

“La princesa los adquirió; al recibirlos, cambió unas palabras con él. Era, nos dice, un hombre consumido y terroso, de ojos grises y de barba gris, de rasgos singularmente vagos. Se manejaba con fluidez e ignorancia en diversas lenguas; en muy pocos minutos pasó del francés al inglés y del inglés a una conjunción enigmática de español de Salónica y de portugués de Macao. En octubre, la princesa oyó por un pasajero del Zeus que Cartaphilus había muerto en el mar, al regresar a Esmirna, y que lo habían enterrado en la isla de Ios. En el último tomo de la Ilíada halló este manuscrito. El original está redactado en inglés y abunda en latinismos. La versión original que ofrecemos es literal”.

A partir de esta introducción inicia el relato de Cartaphilus, que se divide en cinco partes y una posdata de 1950. Sólo la maestría de la pluma de alguien como Borges nos puede sumergir en un relato ficticio haciéndonos creer que se trata de un manuscrito histórico verdadero. En el transcurso del cuento Borges nos alumbra con expresiones filosóficas y poéticas que estremecen el corazón y la mente.

El ambiente y el clima del relato son totalmente embriagadores de un pasado histórico verosímil. Cartaphilus, un soldado del gran imperio romano, huyendo de unos sediciosos que ansiaban vengar la crucifixión de uno de ellos, se pierde en el desierto, donde se encuentra con un jinete “rendido y ensangrentado”, que buscaba “el río secreto que purifica de la muerte a los hombres”. El jinete muere; pero Cartaphilus decide buscar el río que da la inmortalidad.

Cartaphilus alcanza sin saberlo el río secreto y además conoce al pueblo de los trogloditas “que devoran serpientes y carecen del comercio de la palabra”. Uno de ellos lo sigue de un lado a otro a Cartaphilus y éste le pone el nombre de Argos, como el perro moribundo de Ulises en la Odisea.

Cartaphilus descubre que los trogloditas son inmortales y convive con ellos. Llega a tomar la manera de ser de ellos. Reflexiona más adelante que hacer una construcción o un poema, era saber que eso mismo lo harían hasta el cansancio durante un tiempo infinito, decide entonces, al igual que los trogloditas, dedicarse a la meditación. Los trogloditas se la pasaban inmóviles, mirando sin ver el horizonte y sin pronunciar palabras. “El cuerpo era un sumiso animal doméstico y le bastaba, cada mes, la limosna de unas horas de sueño y una piltrafa de carne.”

“Así se fueron muriendo los días y con los días los años, pero algo parecido a la felicidad ocurrió una mañana. Llovió con lentitud poderosa.”

“Las noches del desierto pueden ser frías, pero aquella había sido un fuego… la frescura del aire y el rumor atareado de la lluvia me despertaron. Corrí desnudo a recibirla. Declinaba la noche; bajo las nubes amarillas la tribu, no menos dichosa que yo, se ofrecía a los vívidos aguaceros en una especie de éxtasis. Parecían coribantes a quienes posee la divinidad. Argos, puestos los ojos en la esfera, gemía; raudales le rodaban por la cara; no sólo de agua, sino (después lo supe) de lágrimas. Argos, le grite, Argos.”

“Entonces, con mansa admiración, como si descubriera una cosa perdida y olvidada hace mucho tiempo, Argos balbuceó estas palabras: Argos, perro de Ulises. Y después, también si mirarme: Este perro tirado en el estiércol.”

“Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real. Le pregunté qué sabía de la Odisea. La práctica del griego le era penosa; tuve que repetir la pregunta.”

Muy poco, me dijo. Menos que el rapsoda más pobre. Ya habrán pasado mil cien años desde que la inventé.”

Cartaphilus vive en diferentes partes del mundo y durante muchos siglos. Y finalmente reflexiona así:

“Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal.”

“La muerte o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Estos conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño: Todo, entre lo mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasad lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario. Lo elegíaco, lo grave, lo ceremonia, no rigen para los Inmortales.”

Luego Cartaphilus toma la decisión de buscar el río que le quite la inmortalidad. Cuando lo consigue y sabe que va a morir escribe lo siguiente:

“Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras. No es extraño que el tiempo haya confundido las que alguna vez me representaron con las que fueron símbolos de la suerte de quien me acompañó tantos siglos. Yo he sido Homero; en breve seré Nadie, como Ulises; en breve, seré todos: estaré muerto.”

Luego hay una posdata que sería muy interesante que ustedes la leyeran. Y aunque yo prefiero leer de la manera tradicional, en papel impreso, para los que se sientan estimulados a leer (o a releer si es que ya lo conocían) este cuento, lo pueden hacer siguiendo este enlace: http://www.apocatastasis.com/el-inmortal-jorge-luis-borges-carthapilus.php#intro

Jorge Luis Borges, que parece de entrada tan fríamente cerebral, en realidad me conmueve intensamente casi hasta las lágrimas, con este relato ficticio que parece histórico, y que, al leerlo, me fascina la idea de creer que es verdadero.

Texto:

Óscar Perdomo León

Textos entre comillas tomados del cuento “El inmortal” del libro “El Aleph” de Jorge Luis Borges.

Imagen de Borges parado:

http://www.huangdianlin.net/wp-content/uploads/2009/12/borges.jpg

Borges en la biblioteca:

http://apuntesapocrifos.files.wordpress.com/2009/11/jorge-luis-borges.jpg

Imagen de la portada de “El Aleph”:

http://clasicosliterarios.files.wordpress.com/2010/03/borges-portada-aleph.jpg

LA DIÁSPORA, de Horacio Castellanos Moya.

 

Diáspora es una palabra que significa dispersión de un grupo étnico o religioso desde su lugar de origen, pero que se ha usado comúnmente para referirse a al exilio de los judíos, quienes en diferentes épocas de la historia se esparcieron en diferentes partes del mundo. Pero su acepción puede extenderse a otros grupos humanos, como el caso de los latinoamericanos.

En El Salvador ha habido también una diáspora obligada en muchos períodos de la historia, originada principalmente por la represión política y por la pobreza. Así, una de las más recordadas fue la diáspora de 1932, en donde grandes masas de salvadoreños huyeron hacia Honduras y hacia otros países antes, durante y después del genocidio (30 mil muertos) perpetrado por el gobierno salvadoreño de aquellos días.

Otro período intenso de diáspora en El Salvador fue durante los conflictivos años ¨70, ´80 y ´90 del siglo pasado. El cierre de espacios para la libertad de expresión, los miles de asesinatos por parte de los escuadrones de la muerte, la falta de empleos y la guerra civil, entre otras causas, llevaron a que una gran cantidad de salvadoreños optaran por dejar su tierra natal y buscaran nuevos horizontes.

La novela “La diáspora”, escrita por Horacio Castellanos Moya (nacido en 1957), premio nacional de novela UCA Editores de 1988, (publicada por primera vez por esa misma editorial) y ambientada a finales de los años ´70 y principios de los ´80, nos muestra con detalles y algunas veces casi con microscopio, las razones de algunos salvadoreños involucrados con las fuerzas de izquierda para abandonar su patria.

 

La primera vez que oí hablar de Horacio Castellanos Moya fue en un libro de antología poética que me impactó mucho: “La margarita emocionante” (1979), el cual es uno de esos libros inolvidables y el que habían unos poemas muy buenos de cinco escritores salvadoreños, incluyendo a Castellanos Moya y, si mal no recuerdo, él además escribía el prólogo.

En “La diáspora”, que se divide en cuatro partes y veinticinco capítulos, el escritor nos cuenta un fragmento de la vida de los principales personajes, que son cuatro:

-Juan Carlos, un desertor de la izquierda que busca asilo político en Canadá.

-Quique, un guerrillero novato que salió en desbandada de El Salvador, huyendo de la represión, se instala un tiempo en México en una agencia de noticias y luego regresa a El Salvador a reincorporarse a la lucha armada en las montañas.

-El Turco, un músico desencantado con “la revolución”, que tocaba en un grupo musical canciones de protesta y que se exilió, por peligrar su vida, en varias partes del mundo y finalmente en México.

-Jorge Kraus, un escritor argentino que sueña con “una beca” para escribir sobre “la revolución salvadoreña”.

Hay muchos más personajes; pero, aunque importantes, no son el centro de la historia.

 

En la entrada de “La diáspora” el autor nos advierte que la novela se trata de hechos ficticios; sin embargo da la impresión que se tratan de hechos verdaderos, pero novelados. El lenguaje utilizado por Castellanos Moya es bastante popular, coloquial, a veces agresivo y provocador. Hay giros y jerga muy salvadoreños, si se puede decir de esa manera; aunque en contadas ocasiones algunos personajes salvadoreños usan frases muy características de los mexicanos. La lectura no se dificulta y la fluidez de la lectura es aumentada por la interesante historia que se cuenta.

Mélida Anaya Montes (comandante Ana María)

Roque Dalton García

También se mencionan en la novela, porque están de alguna manera conectados con la ficción contada, unos hechos muy importantes en la vida de El Salvador, que conmocionaron a la opinión pública nacional e internacional, como es el asesinato de Mélida Anaya Montes (la segunda al mando de las FPL –una de las cinco organizaciones que conformaron al FMLN-); el asesinato de Roque Dalton (uno de los más grandes escritores de El Salvador); y el suicidio de Cayetano Carpio (principal dirigente de las FPL). Estos terribles sucesos conmovieron de una u otra manera a los personajes de “La diáspora”.

 

Cayetano Carpio (comandante Marcial)

En ningún momento menciona, escarba o cuestiona el escritor sobre las razones de la lucha armada emprendida por la izquierda. El libro trata más que todo de enfatizar sobre las razones y las experiencias de la disidencia (con excepción del personaje Quique).
 

Me parece que es un libro recomendable para ser leído, primeramente porque es muy entretenido, y además porque toca un tema tabú para la izquierda salvadoreña: la disidencia.

Y aun cuando los ideales de búsqueda de justicia y de bienestar social para los más pobres, que es -¿o era?- el ideario de lucha del FMLN, no se mencionan en el libro, sí da una pauta para entender y aprender de los errores que la izquierda ha cometido en El Salvador en el transcurso de la Historia, como por ejemplo, su miopía para no darse cuenta de la importancia que el arte representa para el desarrollo de los pueblos, antes, durante y después de su lucha por alcanzar los más altos ideales de justicia.

 

Texto:

 

Óscar Perdomo León

 

Imagen de Horacio Castellanos Moya extraída de

http://www.ssppstudentctr.com/got_speech/moya.jpg

 Imagen de Cayetano Carpio extraída de:

http://www.trinchera.com.ni/archivo/2008/mayo/mayo_02/cierre_carpio.jpg

 Imagen de Mélida Anaya Montes extraída de:

http://www.andes21dejunio.org/Pagina%20de%20mujeres_clip_image001.jpg

Imagen de Roque Dalton extraída de:

http://www.patriagrande.net/el.salvador/roque.dalton/maquina.jpg

Imagen de portada de “La diáspora” de UCA Editores, extraída de:

http://www.uni-potsdam.de/castellanos-moya/buecher_es/29.html


 

 

Imagen de portada de “La diáspora” edición de Concultura extraída de:

http://www.ronaldflores.com/wp-content/uploads/2008/11/la-diaspora-castellanos-moya.jpg

Mis recuerdos del poeta FRANCISCO ANDRÉS ESCOBAR.

Me enteré ayer de su muerte a través de Facebook y la noticia me tomó por sorpresa.

Aunque sólo un par de veces intercambié unas palabras con él, este día me he mantenido triste, a lo largo de las casi veinticuatro horas.

Francisco Andrés Escobar (1942-2010) fue actor, profesor universitario, un gran narrador de historias y además dramaturgo; pero especialmente Francisco Andrés Escobar fue poeta. Sus versos son delicados, profundos, limpios, selectos. Aunque, hasta donde sé, mucha de su obra literaria está inédita, la poesía que he leído de él me ha conmovido mucho. Fue ganador del Premio Nacional de Cultura de 1995 y miembro de la Academia Salvadoreña de la Lengua.

Hace muchos años yo visitaba con frecuencia la Universidad Centroamericana UCA, en donde él enseñaba, principalmente porque ahí estudiaba una antigua novia mía y para entonces yo seguía cada paso que ella daba (porque me sentía fuertemente atraído hacia ella), hasta el punto que un día entré como oyente a una de sus clases, y ahí estaba escribiendo en la pizarra Francisco Andrés Escobar. Fue la primera vez que lo vi. Me gustó tanto su clase que regresé varias veces a escucharlo (aunque no estuviera mi ex novia).

También regresé a la UCA porque un tiempo después acudí a unas clases en la Escuela de Idiomas y algún tiempo después porque conduje durante un año y medio un programa en la radio YSUCA. De tal manera que no era raro encontrarme con Francisco Andrés Escobar en algún pasillo de la universidad.

Recuerdo que una vez me atreví a ir al cubículo en donde él atendía a sus estudiantes y me recibió con amabilidad, aun cuando yo no era un estudiante regular de la UCA. Llegué, con más timidez que orgullo, a mostrarle un par de poemas que yo había escrito. Recuerdo que los leyó con detenimiento y luego, sin ser grosero, me dio a entender que debía seguir escribiendo, pero de una manera más depurada y especialmente me aconsejó que debería leer más y más poesía. Agradecí mucho en aquel momento –como lo agradezco ahora- su sinceridad.

Con el tiempo entendí que no soy poeta (aunque de vez en cuando escribo algo por ahí y por allá a lo que llamo poesía). Sin embargo, sigo amando y leyendo poesía cuando puedo.

Pero Francisco Andrés Escobar sí era un verdadero poeta. He aquí algo de su cosecha:

Petición y ofrenda

I

“La media noche
Detuvo sus andares
Junto a un leve murmullo de pupilas.
Después
Un buceo lentísimo,
Un sondeo profundo en aguas verdes,
En verde clorofila
Poseedora de una luz magnífica.
Un viaje lento, de canoa suave,
Hacia las luminosas oquedades del espíritu”.

II

“Es cierto que he llegado un poco tarde.
Es cierto
Que no estuve ante tus lágrimas
Y que arribo con años de retraso
Para entender el cauce de tu llanto
Que se enrolla en potentes espirales
Y se adentra en el vértigo,
En sí mismo.
Es cierto que tus manos fueron solas
Por el camino de las adivinanzas,
Que hay historias de gnomos que no oíste,
Que llevas mil preguntas escondidas
Y canciones de sueños mutiladas.
También es cierto que,
De alguna manera,
Has visto el rostro de la desesperanza.
Palpaste muy temprano
El calor de las piedras del camino
y fuiste sin sandalias.

En la edad de la aurora
Tormentas pequeñísimas generaron violentos huracanes
Y vives la ambivalencia de la hoja:
Marcharse con el viento
O agarrarse con desesperación a la rama
En espera de un tiempo más dorado”.

III

“¡Si tan sólo yo hubiera llegado antes!
Si tan sólo en el verde de mi entraña
Hubieras blasonado tu linaje,
Esta oscura marea en que me agoto
Sería rumor de ángeles
Y el temblor vacilante de mis manos
Poesía terminada.
Si tan sólo yo hubiera llagado antes
Al encuentro genuino de tus pasos
Hubiéramos unido soledades
Para hacerle un altar a la esperanza”.

IV

“Una de las cosas más claras que aprendí
En la escuela de los caminos que anduve
Es que siempre se puede
Poner fuera de lugar a la desesperación.
Aprendí también que el llanto y la sonrisa
Hay que llevarlos sobre pleno rostro,
Sin ocultar con máscaras ambiguas
El tropismo natural de la raíz íntima.
Aprendí que es posible volver sobre los pasos
Para encontrar el medallón perdido
Y hacerlo refulgir en la garganta.
Aprendí que en el espacio entre dos soles
Hay un remanso de hondo pensamiento;
Que cada noche es este día una vez,
Que cada día es este día, también sólo una vez,
Y que es posible alcanzar
La luz agotada del ocaso
Y renacer con ella la mañana siguiente.
Aprendí que no es el tiempo que encierra la pupila
Lo que la hace sabia y cercana:
Es más bien la posibilidad de mirar cara a cara
En otros ojos
Lo que le da la fuerza para salvar
Y salvarse,
Para reconstruir,
Para crecer,
Para vivir en la exacta dimensión
De lo que piden las fuerzas humanas.
Aprendí, finalmente,
Que entre las cosas que nos hieren
Flota una Presencia Suave
Que conoce el volumen del grito desgarrado”.

Creo que algo que penetró mucho en el corazón de los salvadoreños fueron las “Croniquillas” que Escobar publicaba cada sábado en La Prensa Gráfica. Mi rutina era leer la “Quinta Columna” de David Escobar Galindo y luego las “Croniquillas”, que aparecían siempre justo a la par. Persistentemente era una delicia leerlas. Eran historias sencillas y cotidianas contadas con amor; pero sin perder un poco la picardía, la denuncia social o la soledad. Sus “Croniquillas” me recordaban un poco los “cuentos de barro” de Salarrué, en el sentido de su conexión franca con personajes típicos del pueblo.

A Francisco Andrés Escobar lo recuerdo actuando en una obra de teatro o dictando una conferencia. Lo recuerdo solitario, haciendo cola para entrar a un cine o caminando por la calles de la colonia Jardines de Guadalupe, con su bolsón de cuero al hombro. Sencillo como su pueblo. Humilde como sólo los grandes pueden serlo. Sonriente al saludar.


Que sean estas pocas palabras mi pequeño homenaje póstumo para el poeta salvadoreño Francisco Andrés Escobar.


Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías de Francisco Andrés Escobar extraídas de las siguientes tres fuentes:

http://www.google.com.sv/imgres?imgurl=http://www.artepoetica.net/francisco_andres.jpg&imgrefurl=http://www.artepoetica.net/Francisco%2520Andres.htm&usg=__Sc3hTn3_KqXqjRdtkS1ksVwpZgc=&h=381&w=286&sz=25&hl=es&start=2&itbs=1&tbnid=-o5oXTb6IU2EZM:&tbnh=123&tbnw=92&prev=/images%3Fq%3Dfrancisco%2Bandr%25C3%25A9s%2Bescobar%26hl%3Des%26sa%3DG%26gbv%3D2%26tbs%3Disch:1




https://oscarperdomoleon.com/wp-content/uploads/2010/05/img_34271.jpg




http://www.bing.com/images/search?q=francisco+andres+escobar&FORM=BIFD#focal=72db909439333c2fb969576104b49df5&furl=http%3A%2F%2Farchive.laprensa.com.sv%2F20080318%2Fcultura%2F1424076.jpg


Poema “Petición y ofrenda” extraído de http://www.vivir-poesia.com/peticion-y-ofrenda/

OTRO ANIVERSARIO MÁS DEL ASESINATO DE ROQUE DALTON. Y HOY CON MÁS POLÉMICA.

Roque Dalton García (1935-1975) uno de nuestros más grandes poetas y escritores fue asesinado por sus mismos camaradas guerrilleros del ERP, convirtiéndose este violento hecho en uno de los más oscuros pasajes de la Historia salvadoreña contemporánea.


La injusticia de su asesinato, así como el agravante de que los responsables del crimen no tengan la decencia de decir al menos en donde están los restos del poeta, le da a la tragedia una categoría más sombría. Grandes escritores a nivel mundial, como Mario Benedetti y Julio Cortázar, condenaron con energía en su momento el asesinato de nuestro poeta.


Con el triunfo de Mauricio Funes y del FMLN en las elecciones de marzo de 2009, se ha agregado una polémica más a la tragedia. Según la noticia publicada ayer por La Prensa Gráfica, la familia de Dalton advirtió al gobierno que “no permitirá que el Estado haga uso oficial de la imagen, del nombre o de los textos del poeta asesinado el 10 de mayo de 1975…” (1). La familia Dalton también, en voz de Juan José Dalton, exigió al Estado “pedir perdón por haber dejado el asesinato en la impunidad y por negarnos el derecho a la justicia y a la verdad.” (2)


Además la familia Dalton ordenó “la destitución de un funcionario implicado en su asesinato…”. Se refiere a Jorge Meléndez, director de Protección Civil del actual gobierno e implicado, junto a Joaquín Villalobos y otros, en la decisión de asesinar a Roque Dalton.


Jorge Dalton dijo que el gobierno “parece desconocer las verdades históricas que pesan sobre él (Meléndez) al punto de dar la espalda al espíritu de justicia hasta llegar a mancillar la memoria del poeta”. (3)


El Presidente Funes respondió a la familia Dalton, según La Prensa Gráfica, que no accederá a no utilizar el nombre del poeta. “Roque Dalton ya no es de los hijos y de su viuda, ahora es del pueblo salvadoreño. Es la esencia de nuestra expresión cultural, no es patrimonio de particulares”, respondió Funes.(4)


Este caso me recuerda lo que ocurrió no hace mucho en Nicaragua, en donde Daniel Ortega decidió que las canciones del cantautor Carlos Mejía Godoy, ya no pertenecían a él, sino a la Revolución.


Las palabras de Funes denotan prepotencia y demagogia. Prepotencia, por no respetar la decisión de la familia Dalton, la cual es la dueña de los derechos de autor de nuestro querido poeta. Y demagogia, porque ahora el gobierno de Funes pretende utilizar el nombre de Dalton con fines políticos y propagandísticos, como lo ha hecho con el nombre de Monseñor Romero.


“No se puede hablar de hacer un gobierno bajo el espíritu de Monseñor Romero cuando se es cómplice tácito de la corrupción del pasado, porque es tan culpable el que delinque como el que encubre. Y no perseguir el delito es encubrirlo. Las palabras de Funes que hablan de Monseñor Romero ahora suenan huecas y hasta ofensivas. Mauricio Funes perfectamente puede con su liderazgo, si tuviera voluntad de hacerlo, mover los hilos de la política y de la justicia para alentar a los jueces y a la Fiscalía de la República, para que se persiga y castigue el delito. El verdadero espíritu del pensamiento y actuar de Monseñor Romero está muy lejos del espíritu del actual gobierno.” (5)

Lo escrito en el párrafo anterior sobre Monseñor Romero es perfectamente aplicable a Roque Dalton, quien siempre luchó incansablemente por la justicia y la liberación del pueblo salvadoreño.



Las palabras de Funes irrespetan la memoria de Roque Dalton y caen como balde de agua fría en la conciencia y el corazón de los salvadoreños.




Texto:
Óscar Perdomo León






(1)Jessica Ávalos, LA PRENSA GRÁFICA, página 26, del día miércoles 05 de mayo de 2010.

(2)Jessica Ávalos, LA PRENSA GRÁFICA, página 26, del día miércoles 05 de mayo de 2010.

(3)Escrito para CONTRAPUNTO El Salvador por Tomás Andréu / Miroslava Rosales:http://www.contrapunto.com.sv/index.php?option=com_content&view=article&id=2909:noticias-de-el-salvador-contrapunto&catid=58:categoria-sociedad-civil&Itemid=64

(4)Estela Henríquez, LA PRENSA GRÁFICA, página 18, del día 06 de mayo de 2010.

(5)Extraído de LA CASA DE ÓSCAR PERDOMO LEÓN:

http://lacasadeoscarperdomoleon.blogspot.com/2010/03/corrupcion-y-el-cambio.html

Imagen de Jorge Dalton y de Juan José Dalton tomada de CONTRAPUNTO El Salvador:http://www.contrapunto.com.sv/index.php?option=com_content&view=article&id=2909:noticias-de-el-salvador-contrapunto&catid=58:categoria-sociedad-civil&Itemid=64

Imagen de Roque Dalton extraída de

http://archivo.elfaro.net/secciones/el_agora/20060522/roque1.gif

EL POZO DE LA MISERIA

1

 

¿Cómo puede alguien caer hasta el fondo del pozo de la miseria?

 

 

La vida es como un escalinata con gradas resbalosas que todos debemos pisar en algún momento.

2

 

Hace muchos años un hombre, al que llamaremos Juan, se compró una película escrita y dirigida por Spike Lee en formato VHS que se llamaba “Mo’ Better Blues”. Le gustaba mucho mirarla, especialmente porque era una historia de músicos. Tenía ese sabor de lucha por seguir el camino que a uno le gusta y de búsqueda de la identidad que siempre le había atraído a él. Pero también se sentía prendado de algunas escenas con una melancolía que se veía reforzada con la música interpretada por el cuarteto de Branford Marsalis (al que se le sumaba el trompetista Terence Blanchard). Los actores principales de esa película eran Denzel Washington, Spike Lee y Wesley Snipes.

 3

 

En esos días Juan se sentía tan melancólico como “Never again”, una de las composiciones musicales de esa película. Fue una época en que él tuvo que separarse involuntariamente de sus hijas, en medio de un doloroso divorcio. Fueron días muy duros para él.

 

 

Por unos días se sintió desorientado, sin ningún objetivo. Pero la noche de un 31 de diciembre cayó en el fondo del pozo de la tristeza y se emborrachó tanto que terminó vomitando con energías en el baño de la casa de un tío suyo y se quedó dormido abrazando la taza del servicio sanitario.

4

 

Cuando despertó, a las cinco de la mañana, estaba sin zapatos, acostado en una cama que no era la suya y en una habitación desconocida. Estaba totalmente despistado y con un sabor amargo en la boca. Se sentía tan arrepentido de su conducta y con una sensación de haber desperdiciado su tiempo inútilmente. Se levantó y se fue de prisa para su casa. En la ducha se tomó su tiempo para pensar. Sintió que ya no podía caer más bajo. Y ahí, como un relámpago, se le vino la idea de terminar la novela inconclusa de tantos años, aquella que tenía como diez años de haberla empezado. Y así lo hizo.

 

 

“Ya ha corrido mucho agua debajo de este puente”, como dice la canción de Fito Páez. Y un año después Juan había terminado su novela y un año más tarde pudo publicarla.

 

 

Juan recobró la confianza en sí mismo y desde entonces lo he visto crecer, no en bienes materiales –que no son los que realmente importan-, sino en bienes psicológicos y espirituales.

5

 

Hace un par de años, volvió a casarse, con una buena mujer. Vive de una manera moderada, sin excesos. Medio rechoncho, simpático, rosado, es una de las personas más respetuosas con las creencias religiosas o políticas de sus semejantes. Y siendo ateo, como es, es una de las personas más felices y bondadosas que he visto.

 

 

Hoy, después de tanto tiempo, levanto mi copa y digo: Salud, amigo. Te deseo buena mucha suerte desde el fondo de corazón.


6

 

Siempre hay tiempo para renacer, ¿verdad, Juan?

 

 

 

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

 

 

 

 

1- “Se avecina tormenta”, fotografía de Óscar Perdomo León.

2- Imagen de la portada de la película “Mo’ Better Blues” extraída de http://en.wikipedia.org/wiki/Mo%27_Better_Blues

3 y 4- Fotografías “Cadáver de un gigante 1” y “Cadáver de un gigante 2” tomadas por Óscar Perdomo León.

5- “La caracola”, pintura de Janto Garrucho.

6- Fotografía “Renacer” tomada por Óscar Perdomo León.

 


Para quien quiera escuchar “Never again”, lo puede hacer siguiendo este enlace http://www.youtube.com/watch?v=FiXcuIzD1yc

GUACOTECTI. Fotorreportaje. El fútbol como terapia.

Hace un par de días mi esposa Érika y yo fuimos a un pequeño pueblo del departamento de Cabañas, conocido como Guacotecti. Nos gustó el ambiente tranquilo del lugar. Sus habitantes no corren de un lado para otro, como los de San Salvador; aquí en Guacotecti, por el contrario, los habitantes de se sientan y se toman su tiempo.

Guacotecti es visitado frecuentemente por los habitantes de Sensuntepeque debido al sabor de sus ricas pupusas; aunque también hay un par de lugares más en donde también se venden otro tipo de comidas, como burritos, tacos o hamburguesas.

Nos agradó mucho darnos cuenta que en el parque los jóvenes habían improvisado una cancha de fútbol y un árbitro se encargaba que el juego siguiera las reglas universales de dicho deporte.

Esto que voy a decir no es nada nuevo, pero parece ser que nuestros políticos no lo han entendido: el fútbol puede ser un preventivo de la violencia. Si los jóvenes se mantienen ocupados en cosas positivas, crecerán como hombres positivos y no como criminales. Por supuesto que el origen de la violencia en El Salvador es multifactorial, pero si hubiese más canchas y más apoyo para los jóvenes en la cuestión del deporte, estoy seguro que la violencia disminuiría.

El factor de los jóvenes con familias destruidas o disfuncionales, o el factor de la opresión económica y de la diáspora de los pobres hacia los Estados Unidos y hacia otros países, son temas muy profundos, de los cuales se puede hablar en otro momento.

Pero ver la emoción y la entrega de los jugadores es algo muy motivador.

Siempre he creído que el fútbol y otros deportes le dan una libertad a los seres humanos que vale la pena tener. Los hombres corriendo detrás de una pelota se sienten niños otra vez.

Las personas acuden a ver a los jugadores.

Se sientan en las bancas o en las orillas de los árboles.

 

Y cuando el sol se oculta tras los árboles, las personas se van retirando con lentitud hacia sus casas.

 


Texto y fotografías:
Óscar Perdomo León

DOS POEMAS

Hace más o menos 24 años escribí los dos poemas en prosa que vienen a continuación. Pero antes de llegar a ellos me gustaría responder una pregunta: ¿Qué es la poesía?

La poesía es una bella doncella y una guerrera salvaje con numerosos brazos, que puede alcanzar y poseer todo lo real y lo imaginable del mundo. Y también las cosas invisibles: la poesía es un regalo infinito.

Una piedra preciosa que brilla intensamente es la poesía, un guijarro-diamante que en el pasado fue un sucio carbón, que fue evolucionando.

¿En qué geografía evolucionó? En ninguna otra parte más que en el territorio del corazón humano, ahí en un rincón interno donde las mujeres y los hombres tenemos el instinto de ser mejores.

La poesía son las palabras perdidas que, como el barro, toman forma en nuestras manos.

LO QUE ME HIZO CANTAR

Esa tu calma reposando en un pilar de cemento, combinada con la belleza de tu cabello largo, con tus ojos como catedrales en una noche iluminada a medias, con tu cuerpo que es la Venus de Milo sin mutilar, más un gozo de sensibilidad humectada de hermosa sencillez cuando leés un poema y sumado todo a la callada mañana de invierno en San Salvador, fue lo que me hizo cantar en el interior de mi mente una grey de hosannas amorosas y tiernas, llenas de locura infantil, invadidas con fuerza y razón por un cometa mío que se llama entrega, mostrándome a mí mismo, el ardor lejano, la ancestral fogata interna.



TU MEMORIA

Yo recuerdo que un día caminamos los dos, agitados por el sol y el polvo del mediodía, por las calles del centro de San Salvador. Era un día como todos; pero sé que te dije que en algún momento moriría la atracción nuestra y mutua, en manos de dos enemigos infinitos: el tiempo y la rutina.

Y ya ves que tuve razón. Pero vos olvidaste decirme que me olvidarías tanto y tan pronto, que hoy me sorprendo al saber que a la memoria se le mueren pedazos todos los días, cada minuto. Más quiero decirte que los pedazos tuyos que tengo están todavía riendo y llorando, corriendo en mi vida. Y quiero decirte también que me siento resentido con vos o con tu memoria o, en fin, con ambas.

¿Es que no te acordás de esta cabeza que siempre pensó en tu vida? ¿No te acordás de esta mirada herida y sin embargo limpia? ¿Y de estas manos con versos para vos no te acordás tampoco?


Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

LA CASA DESAPARECIDA (en vivo) de FITO PÁEZ

La calidad de un músico no sólo se reconoce por la belleza de sus grabaciones, sino, y especialmente, por sus ejecuciones en vivo y por sus composiciones. No es lo mismo tocar en vivo que en un estudio de grabación. Aunque ambas formas de hacer música tengan sus pros y sus contras, las diferencias son obvias. Así la frescura de una se contrasta con la minuciosa elaboración de la otra.


Confieso que “La casa desaparecida” de Fito Páez me gusta mucho en la grabación original de estudio; pero no voy a negar lo impactado que quedé la primera vez que vi y escuché a Páez cantando y tocando, él solo con su piano, esta magnífica obra maestra de la música popular, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, de Argentina.


He aquí esta versión en vivo de “La casa desaparecida” de la que les hablo, que data, al parecer, de diciembre de 2006:

Para quienes quisieran leer más sobre esta composición musical de Fito Páez, pues el 21 de abril de 2009 escribí, en este mismo blog, un artículo que se llamaba TRES OBRAS MAESTRAS DE LA MÚSICA POPULAR, en la que hablé, entre otras cosas, sobre “La casa desaparecida”, aunque esta parte específica la co-escribí con mi esposa Érika (quien es una fanática de la música de Páez).


Texto:

Óscar Perdomo León



Fotografía extraída de imágenes de Google:

http://frecuenciax.files.wordpress.com/2008/11/538px-fito_paez_-_en_casa_rosada_-_presidenciagovar_-_21dic062.jpg

BREVE REFLEXIÓN SOBRE LOS PRÉSTAMOS DEL GOBIERNO DE FUNES

El Presidente Mauricio Funes ha solicitado que se aprueben a la menor brevedad posible $ 531.7 millones para gastos diversos en su gobierno, como por ejemplo, para terminar la construcción del Hospital de Maternidad.

¿Pero no sería mejor que hiciera los movimientos necesarios y alentara a las autoridades para buscar y castigar a los culpables del robo del préstamo que ya se había hecho para construir dicho hospital? ¿No sería mejor recuperar ese dinero robado?

Ay, perdonen, tuve un lapsus mental, un resbalón de la memoria. ¡Se me olvidaba que el Presidente ya dijo que no va a perseguir a los corruptos!

Texto y fotografía:
Óscar Perdomo León

PALOMAS, símbolos de la paz y la libertad.

He aquí unas cuantas fotografías de estas bellas aves que nos dan alegría en las calles con su inesperada presencia.
Esta paloma pasó volando casi justo frente a mi cara. Apenas tuve tiempo de disparar mi cámara fotográfica. La imagen se ve un poco borrosa, pero me gusta porque pareciera una paloma gigante, por contraste con las personas del fondo.

«¡Dos alas! ¿Quién tuviera dos alas para el vuelo?
Esta tarde en la cumbre casi las he tenido
y con el loco deseo de haberlas extendido
sobre aquel mar dormido que parecía un cielo.» (1)

Texto y fotografías:
Óscar Perdomo León

(1) Fragmento del poema «Ascención» de Alfredo Espino, Salvadoreño.