ALL THAT JAZZ

Ricky Loza

El domingo 25 de octubre de 2009 escuché a través de radio Clásica, 103.3 FM, el programa “All that Jazz”, que se transmite todos los martes a las 13 horas, con repetición los domingos por las tardes, conducido por Carlos Bautista. Y qué refrescante fue haber escuchado de pronto un poco de Jazz interpretado por músicos salvadoreños, como Víctor Tomasino, Chamba Elías, Neto Buitrago, Óscar Alejandro y Ricky Loza, entre otros.

“Wave”, “Perfidia”, “El carbonero” y los otros temas fueron grabaciones de presentaciones en vivo en diferentes lugares de El Salvador.

Carlos Romero Cárcamo tocando el xilófono

Sabemos muy bien que el Jazz es un género musical muy poco cultivado en nuestro país. Las condiciones en general no son muy adecuadas. No hay lugares abundantes donde se les dé espacio a los músicos jazzistas, como tampoco hay muchos programas de radio ni televisión que le abran las puertas a la música de improvisación habilidosa, ni en El Salvador hay un público tan extenso que consuma Jazz. Y sin embrago ha habido algunos intentos de formar agrupaciones; pero la mayoría de estos grupos han tenido una vida muy esporádica. Y esa inconsistencia y falta de continuidad en el tiempo de los proyectos jazzísticos ha contribuido al poco desarrollo en la ejecución y la composición de este tipo de arte. Otro factor importante podría ser la falta de un conservatorio de música en nuestro país, lo cual impide la especialización y mejor formación de nuestros músicos; no estoy diciendo con esto que aquí no tengamos músicos buenos, claro que sí los tenemos. También debemos aceptar que otros pueblos en el mundo tienen una cultura musical más elevada que la que tenemos la mayoría de salvadoreños. Pero todo esto no debe servir para hacernos sentir acomplejados o inferiores; sino más bien debe ser un reto para el público en general que nos lleve a tratar de tener un oído con más apertura hacia la música, y también debería ser un estímulo para las nuevas autoridades de la Secretaría de Cultura, quienes podrían crear y promover las condiciones para un progreso más acelerado de la cultura musical en El Salvador.

Si alguien no logra disfrutar una pieza de Jazz es porque no ha entendido este bello género musical, lo cual no es un pecado; pero se están perdiendo de un grandioso placer.

En primer plano Neto Buitrago

Felicitaciones para los músicos que contra corriente se sumergen en el maravilloso mundo del Jazz. Y felicitaciones también para Carlos Bautista, quien con los varios programas que ha tenido de Jazz durante muchos años en diferentes radios de El Salvador, es uno de los mayores promotores de este altísimo y difícil arte.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías tomadas por Óscar Perdomo León; excepto la primera fotografía en donde aparece Ricky Loza, la cual ha sido extraída de su disco “My Dreams”.

JICOTE AGUAMIELERO


Hace un par de años me encontré cerca de la UCA con un mexicano con quien entablé una amena plática. Entre algunas de las cosas que hablamos le pregunté:

-¿Quién es el mejor compositor de música popular de México?

-Juan Gabriel -me respondió él sin vacilar.

-¡No! -le respondí inmediatamente-. El mejor compositor de México se llama Gabilondo Soler.

-¡Cri-Cri! -dijo asombrado el mexicano-. ¡Órale, tienes razón!

Francisco Gabilondo Soler, nació en México el 06 de octubre de 1907 y falleció el 14 de diciembre de 1990, mejor conocido como Cri Cri, el grillito cantor. Sus composiciones, que supuestamente van dirigidas a un público infantil, en realidad pueden ser disfrutadas por un público adolescente o adulto. Sus letras están cargadas de ingeniosidad y contienen un vocabulario bastante extenso. Me gusta que sus canciones sean muy descriptivas, y aprecio y reconozco que siempre use en ellas la palabra adecuada y la coloque donde debe estar. En este sentido Gabilondo Soler nunca subestimó la inteligencia de los niños; al contrario, creo que con sus composiciones trató de estimular la imaginación y el conocimiento de los pequeños. La temática de sus letras es muy variada y sus canciones tienen la característica de ser muy conmovedoras, puede uno de pronto reír al escuchar la picardía de la letra de “La olla y el comal” o la de “El ropavejero”, y pasar a las lágrimas con “Dí por qué” o con “La muñeca fea”, y luego pasar a la nostalgia con “El ropero”, por ejemplo. Sus palabras suenan muy sinceras, auténticas, salidas de un corazón muy observador y sensible.

Las composiciones de Francisco Gabilondo Soler son numerosas, compuso más de 200 piezas y algunas de ellas fueron cantadas también por otros grandes artistas, como Plácido Domingo, Pedro Infante, Eugenia León, Emmanuel, Víctor Manuel, Ana Belén, Miguel Bosé, Mocedades, entre otros. Algunos otros artistas como Alejandro Lora, Pedro Martínez y Roberto Gómez Bolaños han compuesto canciones dedicadas a Cri Cri.

Me gustan casi todas; pero tengo algunas favoritas como el tango “Che, araña” o la magnífica fotografía de una ceremonia matrimonial en “Casamiento de los palomos”; también me gusta mucha “Chinescas”.La lista es casi infinita, pero mi preferida es sin duda “Jicote aguamielero”, en donde los personajes hablan según les corresponde y Gabilondo Soler retrata de una manera espléndida el amor no correspondido, la diferencia de clases sociales y la discriminación racial.

JICOTE AGUAMIELERO

La reina de las abejas

estaba en el panal

y le dijeron: «Regia majestad,

alguien le quiere hablar».

Cortado entró el jicote,

humilde de condición,

pero ilusionado de pedir…

pedirle su corazón.

«Parece, parece que no sabe,

no sabe con quien trata,

igualado bigotón».

«Soy la reina, la reina por bonita

y un jicote aguamielero

no cuadra con mi amor».

Silencio quedó el jicote

con tanta humillación.

A la orgullosa reina del panal

así le contestó:

«Leí que éramos iguales

a según la Constitución.

La sociedad sin clases la creí;

pero ya vio que no».

Y el jicote aguamielero

con bigotes de aguacero

rezumbando regresó a su maguey.

Sin rubores en la frente

porque ultimadamente

a la sombra de las pencas es el rey.

La reina de las abejas

estaba libando miel

y una de sus obreras le gritó:

« ¡Ahí está de nuevo aquel!»

Mandando cerrar la puerta

la reina se le negó,

porque su afán es que se ha de casar

con un emperador.

«Parece, parece que no sabe,

no sabe con quien trata,

ese prieto barrigón».

«Soy la reina, la reina por bonita

y un jicote aguamielero

no cuadra con mi amor».

Fruncido quedó el jicote

arqueándose de dolor.

En su pesar cantando el infeliz

así se despidió:

«Adiós reinecita hermosa

que me trató tan mal,

pero a según las leyes del país

aquí todos son igual».

Y el jicote aguamielero

con bigotes de aguacero

rezumbando regresó a su maguey.

Sin rubores en la frente

porque ultimadamente

a la sombra de las pencas es el rey.

¡Letras perspicaces, divertidas! ¿Y qué decir de su música? Toda está muy bien tocada y elaborada, y siempre muy adecuada al tema de la letra, lo cual es muy difícil de hacer. Muchos ritmos y tipos de música fueron ejecutados por Gabilondo Soler. Y esa combinación de música y letra de una manera tan magistral es un arte no muy abundante. Definitivamente Gabilondo Soler tenía un don admirable.

Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

EL ARCHIVO ROQUE DALTON

En el prólogo de “El ciervo perseguido”, la biografía de Roque Dalton, su autor, Luís Alvarenga, dice: “Un amigo mío, que ahora es músico, Carlos Romero Cárcamo, me empezó a hablar de un poeta, cuyo apellido yo pronunciaba defectuosamente: Daltón. Me decía que era un poeta revolucionario y me preguntó si lo había leído. «No» -le respondí-. En una respuesta que, quizá, inconscientemente, quiso emular a la respuesta que Diego Rivera le dio a Dalton cuando este le dijo que no había leído nada sobre marxismo, Carlos me dijo: «No seas tonto. Tenés que leerlo».

Pues bien, sobre esto tengo una breve anécdota que contar. Un día me encontré con Luís Alvarenga en la librería La Casita e intercambiamos un par de palabras y entonces aproveché a contarle que había sido yo quien le había dado a conocer por primera vez a Carlos Romero Cárcamo la poesía de Roque Dalton. Un sonrisa con un poco de asombro se dibujó en el rostro de Luís. Lo que no le conté fue que en esos días Carlos Romero y yo, después que leíamos a Roque, copiábamos íntegros, con una vieja máquina de escribir y en páginas de papel 8.5´´ x 11´´ cortadas a la mitad, los poemarios que tanto disfrutábamos, como “Los pequeños infiernos”, “El mar”, “El turno del ofendido” y “La ventana en el rostro”, para tener copias y compartirlos. Lo hacíamos con mucho esmero y cuidado, y también de una manera clandestina, porque eran los tiempos de la guerra civil y Roque estaba proscrito del vocabulario literario oficial salvadoreño. En esos días era muy difícil conseguir un libro de Dalton, los pocos que había estaban escondidos en las casas de algunos o se encontraban unos dos o tres en la biblioteca de la universidad de El Salvador.

¡Qué pequeño es el mundo! ¡Y qué grande es la poesía y la conducta ética revolucionaria de nuestro querido poeta Roque Dalton, que ha provocado múltiples e interminables erupciones de creatividad y comentarios, de artículos y apreciaciones alrededor del mundo! Por eso el periódico virtual ContraPunto-El Salvador han inaugurado hace poco el “Archivo Roque Dalton”, el cual está construido con varios artículos escritos por diferentes personas en el tiempo, como Claribel Alegría, Mario Benedetti y Eduardo Galeano, entre otros; además se pueden encontrar fotos del bardo revolucionario, así como también las opiniones de amigos personales y de la familia.

Juan José Dalton, director del referido periódico –e hijo del poeta- dice que este es un proyecto en crecimiento y una “herramienta de constante construcción y actualización”. Así también explica que este archivo digital es “un esfuerzo también adelantado a los homenajes que se preparan en El Salvador por el 35 aniversario del asesinato de Dalton y 75 años de su natalicio, en 2010.”

Un esfuerzo muy loable, que aprecio yo como gran admirador de la obra del poeta; pero también este “Archivo Roque Dalton” servirá para las nuevas generaciones de jóvenes salvadoreños y extranjeros que desconocen la grandeza y lo novedoso del trabajo literario de Dalton, siempre ligado amorosa y éticamente a El Salvador.

Texto:
Óscar Perdomo León


Fotografía de Roque Dalton en Praga, tomada por Salvador Carreget (modificada); extraída del libro “El ciervo perseguido”, de Luís Alvarenga.

¿Qué leo? EL LIBRO BLANCO


Sosegado. Es la primera palabra que se me viene a la mente al leer “El libro blanco” de David Escobar Galindo.

El libro es una colección de breves narraciones que se publicaron en La Prensa Gráfica entre 1989 y 1997, todas con la fecha de la primera vez que vieron la luz al pie de la página. El volumen tiene dos partes, la primera contiene prosas más cortas y la segunda prosas un poco más largas; aunque todas llevan el sentido y la intención de la síntesis. Muchas de ellas tienen un carácter filosófico y en casi todas se percibe la mano no sólo del narrador, sino del poeta. Los temas son disímiles, muy variados, algunos poseen una inflexión íntima, otros nos hablan de la manera de ser de los salvadoreños; sin embargo todos nos conducen a la reflexión.

El tono sereno y conciliador de “El libro blanco” de David Escobar Galindo nos revela la naturaleza pacífica del escritor. Sus escritos inspiran tolerancia, una actitud frente a la vida que nos está haciendo mucha falta en El Salvador. No la tolerancia a la injusticia ni a la corrupción; sino la paciencia y el respeto a las ideas diversas de los demás.

Me gustan muchas de las lecturas como por ejemplo: “La promesa de renacer”, “milagro de la ventana”, “El lago nocturno”, “El filósofo”, “Parábola del instinto”, “El espejo de tres caras”, “El círculo perpetuo”, Elogio de la tolerancia”, “El águila”, “Iluminaciones”, “El enemigo gratuito”, “El poema favorito”, “La novela favorita”, “Alguna vez todos necesitamos de Alfredo” y “Los seres inolvidables”, entre otras. Una de mis favoritas es la siguiente, escrita el 10 de febrero de 1994:

“ELOGIO DE LA ABUELA”

“Yo, como todo el mundo, tuve dos abuelas. Con ellas, la vida me concedió el extraño y prematuro privilegio de conocer el más hiriente desapego y el amor más dulce y abrigador. No voy a hablar ahora de mi abuela amarga. Pero sí quisiera dedicarles estas líneas a mi abuela dulce, cuyo recuerdo es una flor que se duerme por las noches y despierta lozana cuando amanece. Tener una abuela dulce es un don de Dios. Alguna gente me pregunta por qué soy un hombre pacífico. Yo respondo con alguna frase, pero la verdad es que soy pacífico porque vi siempre en doña Lillian esa rara virtud de la energía sin prepotencia, de la disciplina sin violencia, del esfuerzo sin codicia, de la elegancia sin vanidad.

“No escuché de ella jamás un grito de ira, ni una queja por resentimiento. Y eso que la vida no le fue fácil. Tuvo que trabajar siempre, desde la madrugada hasta la noche, preparando o dando clases de inglés. Y lo siguió haciendo, aún cuando su hijo Reynaldo fue gobernante y luego ministro. Nunca se dejó ni siquiera tocar por el alocado remolino de la vanidad.. Ya podría servir de ejemplo su conducta, si ella misma no rechazara, con espontánea sencillez, hasta la posibilidad de servir de ejemplo. El trabajo y la naturalidad: sus grandes enseñanzas prácticas. ¿Cómo podría yo olvidarlas sin negarla a ella, sin negarme a mí mismo? Y además, esa dulzura contenida, esa diligencia sin reservas, esa salud permanente del alma, que la hacía más fragante que el jabón Reuter.

“De ella aprendí todo lo que sé en la asignatura más importante de la vida: el amor al prójimo. Sin devociones aparentes, sin genuflexiones vanas, sin fanatismos hipócritas, ella me enseñó, cada día, con hechos, lo que es se cristiano.”

“El libro blanco” fue publicado por primera vez en 1997 y en este año de 2009 se ha realizado una segunda edición aumentada.

Un libro reflexivo, lleno de sabiduría que tranquiliza el espíritu.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía extraída de la portada de “El libro blanco”.

¿Qué leo? TEATRO EN Y DE UNA COMARCA CENTROAMERICANA

José Roberto Cea, es un escritor que no sólo ha contribuido en la literatura salvadoreña con obras en el área de lo creativo, sino también con obras de investigación, como por ejemplo “De la pintura en El Salvador”.

Pues bien, “Teatro en y de una comarca centroamericana” es un ensayo-histórico-crítico publicado en 1993 por Canoa Editores. A través de 274 páginas, Cea nos conduce en un recorrido por la historia del teatro salvadoreño, empezando con algunas expresiones teatrales prehispánicas y de la época del coloniaje español. Por supuesto que la mayoría de datos provienen ya del período del siglo XIX hasta principios de los años ´90 del siglo XX.

El libro está lleno de fotografías de personajes importantes y de afiches teatrales. También nos habla José Roberto Cea de las costumbres de los actores y del público en tiempos pasados. Salen además a relucir nombres de dramaturgos y actores que han hecho historia en nuestro “Pulgarcito”, como Francisco Gavidia, Edmundo Barbero, Álvaro Menen Desleal, Roberto Salomón, Eugenio Acosta Rodríguez, Antonio Lemus Simún, Fernando Umaña, entre otros.

Su lectura es fácil y muy amena. Con este estudio José Roberto Cea no sólo nos aporta información de lugares, fechas y nombres relacionados con el teatro, sino que nos presenta su crítica, su personal punto de vista sobre el desarrollo y la evolución del teatro en El Salvador.

Este es un libro que, al poner en nuestras manos el conocimiento de nuestra historia teatral, nos brinda un fortalecimiento para nuestra propia identidad cultural salvadoreña. Una labor muy loable la de José Roberto Cea. “Teatro en y de una comarca centroamericana”, un libro muy recomendable.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas de “Teatro en y de una comarca centroamericana”.

¿Qué leo? RAYUELA

*

Un narrador que siempre me ha impresionado es Julio Cortázar. Releyendo “Rayuela” he vuelto a experimentar ese placer de transportarme al mundo cortaziano, mirar las cosas desde un ángulo diferente, sumergirme en un multicolor ramillete de expresiones culturales, muchas veces ajenas a nuestra cotidianeidad salvadoreña.

Lo urbano y lo cosmopolita se reúnen de una manera generosa en “Rayuela”. Hay muchas cosas que me cuesta entender del mundo parisino; quizás hay que haber experimentado la vivencia de sentir a través de todos mis poros el impacto de esa inmensa ciudad de Francia, que contrasta con mucha seguridad con lo provinciano de un país tan pequeño como El Salvador; sin embargo con algo me siento muy identificado y es con las alusiones jazzísticas que constantemente hace Cortázar a través de las numerosas páginas de la novela. He escuchado la música de algunos de los artistas que Cortázar menciona y de alguna manera puedo escuchar esa música a través de la lectura.

**

En la edición que yo tengo (Catedra, Letras Hispanas, una edición de Andrés Amorós, 2001) hay numerosas notas al pie de la página para tratar de clarificarle al lector los múltiples temas, personajes, calles, ciudades, etc., de las que habla en la novela Julio Cortázar. Al principio se siente cierto fastidio de interrumpir la narración para leer las notas explicativas. Aunque a veces esas breves acotaciones lo hacen a uno comprender mejor todo la riqueza de una frase o de una palabra usada por el escritor. Pero bien, para sentirle mejor el sabor a esta novela es necesario no sólo leerla una vez, sino releerla. En la segunda o tercera vuelta se ignoran los pies de página y se puede leer de una manera mucho más fluida.


Otra cosa importante con esta singular novela es que se puede leer de la manera tradicional en que se lee cualquier libro, es decir, empezando en el capítulo 1 y finalizando, en este caso, en el capítulo 56. O, como segunda opción, se puede leer empezando en el capítulo 73 y siguiendo el orden recomendado por Cortázar al principio del libro, es decir, siguiendo con el 1, el 2, el 116, el 3, etc.

Rayuela es una novela muy intensa, apasionada, en la que no se le agotan las palabras ni las ideas a Julio Cortázar. Rayuela es un mundo, Cortázar es un universo.

Texto:

Óscar Perdomo León

* y *** Portada de Rayuela.

**Fotografía de Julio Cortázar extraída del artículo El Cronopio Mayor II, del blog arcolibris de Laura García.

CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

El ex Viceministro de Defensa de El Salvador, Nicolás Carranza, ha sido penado por el Tribunal de Memphis, en Estados Unidos, por crímenes de lesa humanidad.
Aunque la condena es en el extranjero, me parece que es un precedente de mucha importancia. El ex Viceministro fue encontrado culpable de torturas y asesinatos durante la guerra civil salvadoreña. El militar trató de escudarse en la Ley de Amnistía de El Salvador; pero el Tribunal razonó que esa ley se aplica sólo en nuestro país y no en los demás países del mundo.
El ex Viceministro de Defensa del ejército salvadoreño y ex Director General de la extinta y criminal Policía de Hacienda, tendrá que pagar 6 millones de dólares a 5 familias víctimas de crímenes de lesa humanidad.
Esta sentencia abre una pequeña luz en la oscuridad corrupta de la impunidad. Es muy significativo porque da una señal positiva para la justicia, les grita con bombo y platillo a los asesinos de El Salvador que tarde o temprano tendrán que pagar por sus fechorías, ya sea aquí o en cualquier otra parte del mundo.
Por fin una buena noticia.
Ojalá que en El Salvador se pudieran también juzgar y castigar a los corruptos y a los asesinos que tanto daño le han hecho a nuestro país.

Texto:
Óscar Perdomo León.

Collage elaborado por Óscar Perdomo León

¿Qué leo? CASI TODOS LOS ÁNGELES TIENEN ALAS

Me gusta escuchar diferentes versiones de canciones y obras musicales, por ejemplo, tengo en mi iPod “Yesterday”, de The Beatles, con disímiles artistas como Frank Sinatra, Tom Jones, Elvis Presley, etc., porque las versiones son algo que a mí me apasiona.

“Casi todos los ángeles tienen alas” es un caso similar al que mencionaba sobre la música. Yo sé que no es lo mismo y no sé si cabe la comparación, pero me parece que leer varios cuentos con un mismo título es algo muy interesante. Son tres voces creadoras, diferentes pero igualmente muy habilidosas y llenas de ideas.

“Casi todos los ángeles tienen alas” de la Editorial Delgado y publicado en el año 2007 es un libro realizado por tres escritores: Juan Ruiz de Torres (Madrid, España), Alejandro Moreno Romero (Lucena, Córdoba, España) y David Escobar Galindo (Santa Ana, El Salvador).

El título proviene del primer cuento del libro. El juego de este singular libro es que un mismo tema, por ejemplo, “Las llaves”, “No se me ha olvidado”, etc., es desarrollado por los tres escritores, según su propio estilo y según su propia imaginación, es decir, que hay tres cuentos, uno por cada escritor, con el mismo título. El libro consta de 13 cuentos con el mismo nombre, es decir, de 39 cuentos en total.

Uno es seducido por la excelente técnica narrativa de los tres escritores. Se podría decir que este libro es impecable, desde el punto de vista literario. También se puede decir lo mismo de su fino acabado, impreso en El Salvador por la Imprenta y Offset Ricaldone.

A medida que se va avanzando en la lectura, empieza uno a familiarizarse con el estilo de cada uno de los tres escritores, y luego empieza a diferenciar y adivinar, con sólo leer las primeras líneas de cada cuento, quien lo ha escrito.

Este libro es totalmente regocijante y de mucha calidad. Lo recomiendo para los que quieren ver como el ejercicio de la imaginación y el de la calidad puede ir perfectamente juntos.

Texto:
Óscar Perdomo León

Dibujo extraído de “Casi todos los ángeles tienen alas”.

EFÍMERA CAVILACIÓN EXISTENCIALISTA

Me gustaría vivir sin fin para tener tiempo de estudiar y conocer todas las cosas que han ocurrido en el mundo, para mirar todas las cosas que están por venir y ser testigo de todos los sucesos universales.

Algunos objetos -materiales y espirituales- que son importantes para mí, me gustaría darles un “soplo de vida” y hacerlos inmortales. Pero sólo es mi engañada vanidad creyendo que puede haber cosas eternas. Me resigno al darme cuenta que todo cambia y evoluciona, y que nuestro destino al final de cuentas es la muerte.

Sin embargo, me gustaría al menos que mis hijas me recordaran con cariño, que pensaran en mí como alguien que las amó, con todas las fuerzas que es posible amar.

Texto y Collage:
Óscar Perdomo León

LAS Y LOS…

Creo firmemente que los hombres y las mujeres debemos tener los mismos derechos y las mismas obligaciones como ciudadanos de un país que aspira a ser civilizado y democrático. Y estoy tan convencido de lo que creo porque tengo varias mujeres a mi alrededor que me recuerdan que no es justo que haya discriminación hacia ellas: mi madre, mi hermana, mi esposa y mis dos hijas.

Claro que cuando se habla de que debe haber un número más equilibrado entre hombres y mujeres, en los trabajos y en todas las áreas del quehacer humano, no puedo más que decir que estoy de acuerdo, toda vez que el puesto lo ocupe una mujer que reúna las características que éste requiera. Por eso pienso que las mujeres tienen que seguir preparándose, educándose, porque su capacidad de lograr cosas buenas es grande.

Ahora bien, no estoy de acuerdo cuando una mujer avanza en un trabajo, no por su capacidad de desempeño laboral, sino porque usa “sus encantos femeninos” –ustedes saben de qué les hablo- para seducir y manipular a su favor al jefe. Creo que este comportamiento todos lo hemos visto alguna vez. Podría decirse –para restarle un poco de lo indecoroso- que es quizás un mecanismo de defensa de la mujer al verse siempre discriminada en la sociedad. Sobre la debilidad y la corrupción del hombre en este caso no tengo por supuesto comentarios favorables.


Tampoco estoy de acuerdo con arruinar nuestro bello idioma, diciendo a cada rato “las y los salvadoreños…”. Algunos han llegado al extremo de andar diciendo: “…las y los ballenas y ballenos…”. ¡Por favor! ¿Se imaginan que hubiese sido de los libros de García Márquez o de Salarrué si se hubieran puesto a escribir así? Creo que nuestro idioma tiene sus formas y giros propios bastante interesantes. No niego que las palabras tengan una carga social e histórica; pero hay cosas que se sobreentienden. Para mí lo más importante es el respeto hacia los seres humanos, con hechos.

Se los voy a decir de una manera muy sencilla: yo nunca voy a desear un mal para mis hijas, mis niñas que ya casi son mujeres; es decir, por el mismo amor que les tengo no puedo más que ansiar que en nuestro país haya más justicia para el ser humano en general.

Texto:

Óscar Perdomo León

Collage:

Óscar Perdomo León.

(Lo hice usando fotografías de mi hermana Wendy).

Dibujo:

Mayra Alfaro

FEO

Dicen que los seres humanos se comportan de la misma manera donde sea que existan. Pongo en duda esa afirmación. Según lo que he escuchado y leído los seres humanos en otras culturas miran y evalúan a sus congéneres de acuerdo a sus capacidades. Sin embargo aquí en El Salvador sigue existiendo el compadrazgo sumado al temor egoísta a que alguien sobresalga más que uno.

Hablo de esto porque hace un par de días estuvimos en San Salvador hablando con un amigo que nos contó cómo se fue, durante un buen tiempo, a especializarse a Japón, becado junto a un pequeño grupo de compañeros y al regresar a El Salvador empezó a ser relegado y discriminado por sus mismos colegas, a través de ponerlo en mal con chambres y mala fe. Las personas que recibieron esa información errónea no se tomaron la molestia de oír la contraparte, es decir, no le dieron la oportunidad a nuestro amigo para darse a conocer y escuchar sus razones; por el contrario, se conformaron con los chismes. ¡Qué bajo han caído algunos profesionales en El Salvador!

Y estas conductas tan vergonzosas e injustas se dan entre todos los grupos y gremios salvadoreños, entre abogados, médicos, músicos, enfermeras, pintores, profesores, anestesistas, etc.

Se desaprovechan recursos y talentos valiosos porque nuestra mezquindad está temerosa de ver brillar a alguien con luz propia. Conozco personas prepotentes que creen saberlo todo; pero en realidad detrás de toda esa falsa imagen de grandeza no hay más que una verdadera mediocridad. Y las personas honestas se quedan calladas, consintiendo las injusticias, con una cobarde complicidad.

¿Podremos los salvadoreños convertirnos en un país desarrollado viviendo con estas actitudes negativas?

Texto:

Érika Mariana Valencia-Perdomo

y Óscar Perdomo León

Collage:

Óscar Perdomo León

CAMBIOS DE FONDO Y NO DE FORMA

Nosotros, que trabajamos voluntariamente –donando nuestro tiempo y algunas veces hasta nuestro dinero- en la campaña política recién pasada, lo hicimos con la esperanza de que en nuestro país naciera realmente un cambio. Si apoyamos la candidatura de Mauricio Funes y del FMLN fue porque creímos que a través de ellos se establecería un rumbo diferente y mejor para nuestro El Salvador.

¿Por qué apoyamos a Mauricio Funes en aquellos días? Bueno, Mauricio había demostrado, durante todo el tiempo que trabajó como periodista, una insobornable actitud de búsqueda de la verdad y de denuncia de las injusticias provocadas por la derecha.

¿Por qué apoyábamos al FMLN? Bueno, en el caso del FMLN podríamos decir que este partido político venía cargando sobre sus hombros una larga tradición de lucha del pueblo salvadoreño. Sus años de lucha guerrillera durante la guerra civil, en donde demostró disciplina, valentía, creatividad y donde ofrendaron su sangre muchos de los mejores hombres y mujeres de este país, en búsqueda de un país más justo, es una etapa inolvidable y admirable.

Sabemos que el tiempo que ha pasado desde que Mauricio Funes y el FMLN tomaron el poder es muy poco para que puedan resolver los graves problemas heredados por la derecha, desde el siglo XIX en que de una manera renca y vergonzosa nos convertimos en nación. Un país que desde sus inicios no buscó que todos sus habitantes tuvieran el derecho a la libertad de expresión, a la educación, a la salud y a la riqueza de esta tierra, es un país que estaba condenado a vivir en el “tercer mundo”.

¿Qué los políticos de la derecha se autodenominen patriotas, nacionalistas y demócratas? Por favor, si ese es un chiste que alguien nos haga cosquillas. La derecha de nuestro país siempre ha sido un grupo egoísta que ha vendido nuestra soberanía a los capitales extranjeros como la más fácil de las prostitutas. Por lo tanto, en la derecha no hemos tenido, no tenemos, ni vamos a tener nunca esperanzas.

En la izquierda sí. Pero necesitamos ver acciones ejemplares para los grandes corruptos, porque si no se castigan a éstos, estamos seguros que algunos de los políticos de izquierda llevarán el mismo rumbo de suciedad y corrupción que tuvieron el PCN, el PDC y ARENA cuando estuvieron en el poder.

Mauricio Funes y FMLN, nos parece muy bien lo siguiente:

a)los uniformes que se entregarán a los estudiantes, b)que se esté implementando la austeridad en el gobierno, c)la extensión del programa de alimentos a los estudiantes del área urbana, d)la entrega de títulos de propiedad, e)que se le dé prioridad al proyecto de construcción del nuevo Hospital de Maternidad, f)que se haya dado inicio a la devolución de la renta (aun con los problemas económicos con que encontraron las arcas del gobierno), g)el pago de deuda de más de tres millones de dólares que el antiguo Ministro de Salud arenero debía en concepto de vacunas a los proveedores, h)el incentivo de $ 6.oo para alimentación de los miembros de la PNC, i)la prolongación del derecho de seguro social por seis meses para los despedidos, j)el reestablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba.

Todas esas medidas y cambios, aunque muy buenos, no son de fondo.

Este es el momento para que Mauricio Funes y el FMLN se amarren bien los pantalones, como siempre los han tenido, y que el pueblo sienta la diferencia entre un gobierno de izquierda y uno de derecha. ¿Cómo hacer esto? He aquí algunos puntos:

1-Esta es la hora de que escuchen a los ambientalistas. Sin agua y sin recursos naturales El Salvador no tiene ningún futuro viable.

2-Este es el momento para que formen una comisión –una verdadera comisión- que investigue los casos de corrupción y que a los corruptos, que tanto daño le han causado a nuestro país, se les aplique la ley. No tengan miedo de hacerlo, porque el pueblo salvadoreño, que está sediento de justicia, los apoyará incondicionalmente si deciden de una vez y por todas enmendar el gran daño que esta práctica malsana le ha hecho a nuestro pueblo. Y con pruebas en mano, que Mauricio Funes haga saber en cadena nacional los nombres de los grandes ladrones de El Salvador, esos mismos que se jactan de ser honorables.

3-Deben cambiarse los programas de educación básica y cambiar también los métodos de enseñanza tradicionales que sólo han llevado a gran parte de nuestro pueblo a conseguir más ignorancia. Estamos seguros que hay países que nos pueden ayudar con sus experiencias y con recursos humanos, aprovechémoslos. Enseñar la verdadera Historia de El Salvador, es una materia pendiente al igual que la educación constante de los maestros.

4-Tenemos que decir que esta es la hora de alcanzar la verdadera soberanía nacional y esta pasa inevitablemente con desobedecer las órdenes del gobierno de Los Estados Unidos; no estamos diciendo que rompamos relaciones diplomáticas con el gobierno del norte, sino que les dejemos claro que quien manda en estas tierras, de ahora en adelante, es el poder popular. No tengan miedo de hacer eso tampoco, hay muchas otras economías fuertes en el mundo que nos podrían apoyar para fortalecer nuestra economía.

5-Deben hacerse los cambios estructurales económicos y sociales que son la base de la pobreza y de la violencia en nuestro país. Esa estructura injusta es la que excluye a los pobres y origina esa masa de jóvenes sin futuro, que es caldo de cultivo de pandilleros.

6-Y finalmente, no dejen de mirar y escuchar a los más desprotegidos de El Salvador. Mézclense con el pueblo, porque de ahí provienen ustedes y de este pueblo aprenderán mucho de cómo deberán gobernar.

Si no proceden correctamente y si en vez de eso hacen un gobierno que le siga el juego a la derecha, no nos cabe la menor duda que el FMLN sólo estará en el poder cinco años y entonces el sacrificio de tantos corazones nobles que durante tantos años buscaron justicia habrá sido en vano. Sabemos que toda trasformación de fondo y no de forma tarda y que ARENA ha sujetado fuertemente las manos del Presidente con mil y una artimañas.

Mauricio Funes y el FMLN tienen nuestro apoyo; pero también nuestro apoyo siempre será para las cosas justas que beneficien a nuestro pueblo.

Texto:

Óscar Perdomo León

y Érika Mariana Valencia-Perdomo

Fotografías:

Óscar Perdomo León

UN PAR DE PALABRAS PARA MONSEÑOR ESCOBAR ALAS

Respetable señor, sobre sus rancios comentarios, tengo que decirle algunas cosas: cuando tratamos de quitarle sus derechos a una minoría nos estamos comportando como viles prepotentes. ¿Acaso le gustaría a usted que por ley le quitáramos a la iglesia católica su derecho al celibato? ¿Acaso le gustaría que le suspendiéramos a usted su derecho a dar misa? Yo le puedo decir que creo que no puede ser sano para un hombre (o una mujer) el abstenerse de tener relaciones sexuales contra su voluntad. Es algo que va en contra de la naturaleza, porque el celibato en sí contradice el instinto sexual, hormonal, el instinto de reproducción. Eso es lo que yo creo. ¿Usted sí cree en el celibato? Bueno, yo respeto eso.

Yo pienso también que a la Iglesia (me refiero a toda forma de religión) no la conmueve el amor, lo que la conmueve es el poder. Y la religión en general basa su poder sobre la gente en hacerle creer cosas sobrenaturales y antinaturales, es decir, en tergiversar la realidad. Sin embargo yo no ando tratando de imponer mis ideas y mucho menos si lo hiciera en contra del bienestar de mis hermanos salvadoreños.

Pedirle a los diputados de derecha que chantajeen al gobierno con sus votos para usted poder imponer sus ideas religiosas retrógradas, aún en contra de “las ovejas” que se supone debe defender, lo ponen en muy mal predicado a usted, Monseñor. Porque el país está muy mal social y económicamente, y los cambios que deben favorecer a los más pobres dependen de que el gobierno de Funes tenga dinero para llevar a cabo al menos los primeros beneficios hacia este sufrido pueblo.

Los homosexuales siempre han existido y siempre existirán. Y yo respeto las inclinaciones sexuales, como también respeto las creencias religiosas de todos.

Monseñor Escobar Alas: no podemos hablar de democracia y de justicia si se trata de aplastar a las minorías. ¿O acaso, Monseñor, ya compraron su voluntad los dueños de ARENA?

Texto:
Óscar Perdomo León
Fotografía extraída del blog de Orlando Valencia: http://orlandovalenciamartell-photographer.blogspot.com/2008/08/at-night.html

¿INDEPENDENCIA?

Yo respeto y amo los símbolos patrios, como nuestro himno y nuestra bandera, que de alguna manera nos unifica a los salvadoreños. Me gusta también ver los desfiles, con sus bandas de paz y sus cachiporristas. Pero no estoy de acuerdo que celebremos cada 15 de septiembre nuestra Independencia sin ser reflexivos.

Es cierto que nos independizamos de España hace 188 años; pero es verdad también que esa independencia no benefició a todo El Salvador; sino más bien a una pequeña oligarquía criolla, una minoría de raza blanca que eran hijos de españoles nacidos en estas tierras centroamericanas y que representaban apenas un 3 % de toda la población.

Por eso no es de extrañar que con sólo 11 años después de haberse firmado el Acta de Independencia, es decir, en 1832, se realizara el levantamiento campesino de los indios nonualcos, dirigidos por Anastasio Aquino, ya que se les estaban arrebatando sus tierras comunales y además pesaban sobre ellos grandes impuestos, así como maltratos y humillaciones.

Es decir, que ni las riquezas ni la justicia se distribuyeron de manera equitativa para todos a partir de la Independencia de España. ¿Cómo se iba a convertir entonces en un país de avanzada nuestro El Salvador cuando a los indígenas y a los mestizos -más del 95 % de la población- se les veía con desprecio y se les trataba como ciudadanos de segunda categoría?

¿Somos entonces independientes, cuando el mayor anhelo de los salvadoreños pobres es escapar de este terruño, que llamamos patria, para buscar un mejor futuro en otro país?

¿Somos independientes realmente cuando el gobierno de Los Estados Unidos de América se ha entrometido en nuestros asuntos desde principios del siglo XX hasta nuestros días? Los Estados Unidos fueron los propulsores de las numerosas dictaduras militares que sufrió nuestro país durante largas décadas. Los Estados Unidos le daban más de un millón de dólares diarios al ejército salvadoreño para combatir a la guerrilla revolucionaria que buscaba efectuar cambios que beneficiaran a nuestro pueblo. Los Estados Unidos impusieron el neoliberalismo que tanto daño ha causado a la economía de los más pobres.

El Salvador será un país independiente el día en que los políticos decidan hacer las cosas sin egoísmo y pensando en nuestros más sufridos compatriotas. Será un país independiente el día en que las minorías que ostentan el poder –y que están representadas por los partidos de derecha- deseen de corazón vivir en un país pujante del que puedan sentirse orgullosos ante cualquier país del mundo.

El párrafo anterior es tan difícil de que ocurra en la realidad, por lo que no nos queda al pueblo otra cosa más que luchar día a día por conseguir las cosas que en otros países es lo más natural del mundo, como tener derecho a la libre expresión, trabajar por un salario digno, erradicar la pobreza y conseguir la salud y la educación universal.

Texto y fotografías:
Óscar Perdomo León

C. S. LEWIS. Cautivado por la Alegría.

Clive Staples Lewis, nacido en Belfast, Irlanda, en 1898 y fallecido en 1963, es un afamado escritor debido a sus libros “Las crónicas de Narnia”. Varios son muy conocidos porque han sido llevados al cine, como “El león, la bruja y el ropero” y “El príncipe Caspián”.
Pero el libro del que quiero hablar hoy es “Cautivado por la Alegría”, aparecido por primera vez en 1955 en el inglés original; en 1989 se publicó la primera versión en español y después hubo otra en el año 2006.
El libro tiene como tema central la conversión de Lewis al cristianismo; sin embargo las páginas del libro lo conducen a uno a través de una especie de autobiografía, magistralmente narrada, en donde Lewis nos muestra su niñez y sus relaciones con su hermano y su padre, pasando por sus experiencias en los colegios, en la universidad, sus viajes a Inglaterra por motivos de estudio y sus retornos a Irlanda. Describe de una manera vívida los paisajes y los contrastes entre Irlanda e Inglaterra.
Lewis disfrutaba muchísimo de la lectura y por el contrario odiaba los deportes. Tampoco disfrutaba de las matemáticas (1). Era un lector insaciable y voraz; y lo atrayente de su narración es la perspectiva psicológica con que Lewis analiza y relaciona el pensamiento de cada autor con la vida cotidiana, con el pensamiento de sus compañeros de estudios, con sus profesores y con su padre.
También hay otra cosa que me gusta de “Cautivado por la Alegría” y es la manera en que Lewis cuenta como disfrutaba de los libros, empezando por el goce de mirar su portada, sentir el papel en sus manos, el sonido de las hojas al ser pasadas, el olor del libro en general, la forma en como fue evolucionando en su manera de amar la lectura. Nos cuenta a cerca de los amigos que fue haciendo debido a la afición compartida de leer y comentar los libros devorados con ansiedad.

Asimismo es fascinante la descripción física, psicológica y anímica que hace de algunos de sus parientes cercanos, como sus abuelos, su padre y algunos tíos. Dice Lewis:
“…«tío Gussie», hermano de mi madre, me hablaba como si fuéramos de la misma edad. Es decir, hablaba Cosas. Me enseñó toda la ciencia a la que yo podía acceder entonces de forma clara, viva, sin chistes tontos ni condescendencias, sintiendo por ello evidentemente, tanto gusto como yo. Así preparó la base intelectual para que yo leyera a H. G. Wells. No creo que se preocupase por mí como persona ni la mitad que tío Joe, y eso era (sea una injusticia o no) lo que me gustaba. Durante aquellas charlas la atención de cada uno no estaba centrada en el otro, sino en el tema.”
Una parte interesante del libro es como retrata con palabras la vida que llevó en el colegio que era dirigido por un director llamado Oldie. El trato hostil que recibió y la forma en que fue desalentado para disfrutar del estudio es una gran lección para los que aspiran a ser profesores, de qué es lo que no hay que hacer con los alumnos.
Es también seductora la parte en donde narra sobre sus experiencias en Wyvern College. Ahí se encontró a una sociedad estudiantil formada por castas muy bien definidas y en donde los estudiantes que tenían más rango eran aquellos que se desempeñaban con más habilidad en los deportes, éstos eran conocidos como los patricios, quienes gozaban de prestigio, privilegios y poder. Las humillaciones a que eran sometidos los que estaban en la parte más baja de esa escala social, interna y acuartelada entre los muros de la universidad, pasaban por limpiar las botas de los patricios, hacerles las tareas escolares, y algunos hasta eran sodomizados. Lewis escribe:
“En un país gobernado por una oligarquía gran cantidad de personas, y entre ellas algunos agitadores, saben que no pueden concebir esperanzas de entrar en esa oligarquía, por eso puede merecerles la pena intentar una revolución. En Wyvern College, las clases sociales más bajas de todas eran demasiado jóvenes y, por tanto, demasiado débiles para soñar con una revuelta. La clase intermedia, los muchachos que ya no eran siervos ni todavía patricios, lo que tenían fuerza física y popularidad suficiente como para encabezar una revolución, ya empezaban a aspirar a ser patricios. Era mejor para ellos acelerar su ascenso social cortejando a los patricios ya existentes que arriesgarse a una revolución que, en el caso poco probable que tuviera éxito, acabaría con las ventajas que ellos anhelaban compartir. Y si al final perdían las esperanzas de llegar a conseguirlo… ¿para qué?; para entonces sus días de colegio casi habían terminado. Así, el sistema de Wyvern era inquebrantable.”
Lewis creció en una familia cristiana; pero su curiosidad y avidez de conocimiento lo llevaron a leer a algunos autores ateos, esto unido a una maestra que, de una manera más bien indiferente, le mostró la diversidad de religiones del mundo, lo llevó en la etapa de su adolescencia, según lo narra él mismo, al ateismo. Esto lo cuenta con muchos detalles y nos señala la forma gradual en que fue ocurriendo. Sin embargo hay cierta contradicción, porque Lewis al mismo tiempo que afirma que se ha vuelto ateo, dice estar enojado con Dios. Lewis continúa leyendo y después, con el tiempo, se da cuenta que los escritores que más le satisfacen, como Chesterton, por ejemplo, tienen tendencias al cristianismo, por lo que decide “regresar” al cristianismo. Creo más bien que de lo que habla Lewis es de que a través del tiempo y de su vida llegó a tener un convencimiento más firme de la existencia de Dios y de su fe.
Sin embargo, y dejando a un lado la inmortal discusión sobre si Dios existe o no, “Cautivado por la Alegría” es un libro muy bien escrito, totalmente deleitable, que le hace mantener la atención al lector durante sus aproximadamente 285 páginas.
Este día recomiendo leer “Cautivado por la Alegría”, porque, aunque no tenga los giros magistrales –literariamente hablando- de Borges o de García Márquez, C. S. Lewis sí es un gran narrador y pocas veces tenemos el gusto de encontrar a un verdadero gran narrador.
Texto:
Óscar Perdomo León


(1) El amigo que me prestó el libro del que estoy hablando ha hecho unas breves anotaciones y comentarios en las orillas de las páginas. En uno de los capítulos Lewis escribe: “Estudiaba álgebra -¡el infierno se la lleve!” y mi amigo comenta: “¡Amén!”. Me cayeron tan en gracia ambos comentarios que mientras leía no pude evitar soltar una gran carcajada.

Fotografías extraídas de “Cautivo por la Alegría”, de su primera edición Rayo, HarperCollins, 2006, con una traducción del inglés de María Mercedes Lucini.

¡Adelante muchachos!

No soy un gran fanático del balompié; por lo tanto no recuerdo muy bien los nombres de los jugadores ni de los equipos. Así fue desde que era niño. Pero por su puesto que disfruto de un buen partido. Y no crean que por lo que van a leer a continuación me he vuelto comentarista deportivo, sino que sólo soy un cuzcatleco muy feliz.

El juego de ayer de nuestra selección salvadoreña contra la selección costarricense lo vi y pude apreciar que esta “Selecta” es una de las mejores que hemos tenido en muchos años.

Hubo algunos errores; pero también hubo muchas jugadas buenas. He aquí algunas:

El casi gol de Cristian Castillo “de chilena” fue realmente espectacular.

El casi gol de Eliseo Quintanilla, que los ticos sacaron de adentro de las redes de su meta. Fue lo que llamaron los comentaristas deportivos “el gol fantasma”.

¿Y qué me dicen del casi gol que se le pasó a Montes y que de una manera oportuna y afortunada fue evitado por Mardoqueo?

Pero por supuesto que lo que hizo vibrar a todo el estadio Cuscatlán y a todo El Salvador fue el buen manejo del balón y el bellísimo gol que hizo el joven Corrales al minuto 90. Por un momento los salvadoreños fuimos UNO SOLO y sentimos al unísono la misma contagiante alegría.

Hay dos protagonistas que contribuyeron al triunfo: el entrenador Carlos de los Cobos y la afición salvadoreña que le dio ese calor y esa fidelidad a la selección, como sólo lo sabemos hacer los nacidos en el “Pulgarcito de América”.

Los salvadoreños, que vivimos entre tanta pobreza y tanta violencia, les agradecemos a los muchachos de la selección de fútbol por darnos estos golpes de felicidad que tanto necesitamos. Gracias, muchachos.

Texto:
Óscar Perdomo León

Post data: Gracias, Mariana Soledad, por ayudarme a recordar los nombres de nuestros seleccionados.

POEM from my friend

Mi amigo y colega Danilo Colindresrecibió una noticia de alguien muy cercano que lo dejó pensando en la Verdad. Así que Colindres escribió un poema y me lo envió.“Te mando dos estrofitas en inglés…” Y me contaba Colindres que cuando ha intentado escribir poesía inmediatamente la piensa en inglés.

Leamos.

MY REACTION TO “NEWS FROM BRO.”

Oh reason, I hate thee!
You and only you slash
with no pity
chivalrous knights.

A relentless job
once upon
your barren lands:
a dedalus
of soothing paths.

¿Encaramos la Verdad o la eludimos? Sí, la Verdad, así con mayúscula. A veces la Verdad puede ser tan corrosiva, tan hiriente, que le damos la espalda y nos volvemos sujetos drogados y ciegos ante la realidad. Otras veces, por el contrario, nos volvemos valientes y la enfrentamos con el pecho abierto.Su poema es una crítica a la posición que asumen algunos cuando se estrellan contra un hecho irrefutable.

Colindres y yo leyendo.
Y he aquí mi humilde traducción del poema de Colindres:

MI REACCIÓN A “LAS NOTICIAS DE MI HERMANO”.


Oh razón, ¡cuánto te odio!
Vos y sólo vos apuñalás
sin lástima
a los hidalgos caballeros.
Un trabajo implacable
una vez
sobre tus áridas tierras:
laberinto
de sedantes caminos.

Texto:
Óscar Perdomo León

Fotografías:

Mariana Guardado y Óscar Perdomo León.

LÜERS: CRITICAR ES FÁCIL SI OCULTAMOS EL PASADO

Mucho se ha hablado a través de los medios de comunicación sobre “los primeros 100 días” de trabajo de este nuevo gobierno y de la puntuación que la población le ha dado hasta al momento al Presidente Mauricio Funes y su gabinete.

Los cometarios y la calificación no reflejan lo grande del trabajo realizado hasta hoy, y yo diría no son realmente fiables porque los salvadoreños tenemos memoria a muy cortísimo plazo y la capacidad de análisis muchas veces se ve grandemente influenciada por los comentarios que escuchamos en la radio, televisión y prensa escrita.

En La Prensa Gráfica del domingo 06 de septiembre 2009, Ernesto Rivas Gallont hace un comentario muy acertado que dice: “Evaluar a un gobierno por su desempeño durante los primeros cien días es como evaluar a un corredor que compite en una maratón de 46 kilómetros, después del primer kilómetro. Poco dicen de la capacidad del gobernante. Evaluar un gobierno después de cien días, que viene a sustituir a otro que estuvo en el poder durante 7,300 días, es tarea harto difícil, si apenas a tenido tiempo para poner en orden el desorden que encontró y limpiar las oficinas de cámaras y escuchas plantadas por los antecesores.”

En el Diario de Hoy del mismo domingo Paolo Lüers compara a Mauricio Funes con “el gobernador ruso Potemkin (que) se hizo tristemente famoso, cuando para quedar bien con la zarina Catalina II la Grande, hizo erigir pueblos fantasmas bien bonitos para disimular que no había hecho nada en su provincia.”

Bueno, Paolo, usted dice en su artículo que la primera piedra que Funes puso del hospital de Maternidad y que la conformación del Consejo Económico Social no son más que dos “pueblos Potemkin”.

Primero, a mí me gustaría que usted escribiera sobre cómo en 20 años de gobierno de ARENA y teniendo ya los millones de dólares para realizar el proyecto, ninguno de los presidentes areneros construyó en hospital de Maternidad. Y me gustaría que hablara de cómo se perdió el dinero para la construcción de ese hospital, a sabiendas que es un edificio considerado por expertos inhabitable. El robo de ese dinero me parece un tema muy bueno para que usted se dé gusto escribiendo, señor Lüers.

Segundo, creo que tratar de hacer un gobierno de concertación debe ser algo digno de ser aplaudido, porque es una acción que va en camino de fortalecer la democracia. ¿O prefiere usted un gobierno prepotente como los que hemos tenido con ARENA? ¿O le gusta más un gobierno despilfarrador de los recursos del pueblo, como lo fueron todo los gobiernos de ARENA, en vez de un gobierno que hace un esfuerzo por alcanzar la probidad?

Usted, señor Lüers, y junto con usted toda la derecha “nacionalista”, podría tener todo el derecho de reclamar obras al nuevo gobierno de Funes si ARENA hubiese entregado, y de manera transparente, las arcas del estado en buenas condiciones.

Si ARENA no se hubiera robado tanto dinero de los contribuyentes, si hubiera evitado los actos de corrupción, como por ejemplo el robo de los sacos de abono que donó Japón, entonces este El Salvador sería diferente.

Los salvadoreños veríamos hoy grandes obras y otro gallo nos cantaría si el gobierno de Cristiani no hubiera vendido los bancos que eran del Estado a las familias más ricas del país, si no hubiera reducido a la mitad los impuestos que tenían que pagar los grandes empresarios por sus ganancias, si no hubiera eliminado los impuestos sobre los terrenos, casas y locales de las grandes empresas y sus acaudalados dueños, si no hubiera bajado los impuestos a muchos productos importados, si no hubiera quitado el control de los precios de 230 productos de consumo familiar, si no hubiera cerrado el Instituto Regulador de Abastecimientos.

Los salvadoreños veríamos otro amanecer si el gobierno de Calderón Sol no hubiera vendido ANTEL, si no hubiera vendido los fondos de pensiones que guardaba el estado a los banqueros que crearon las AFP, si no hubiera vendido la distribución de la energía eléctrica de la estatal CEL a empresarios extranjeros, si no hubiera vendido los ingenios azucareros que eran del estado, sin no hubiera aumentado el IVA del 10 al 13 %, si no hubiera bajado aún más los aranceles a los productos importados.

La crisis mundial provocada por el capitalismo neoliberal no nos estaría afectando tanto si el gobierno de Francisco Flores no hubiera quitado el colón por el dólar, si no hubiera firmado el TLC que permitió que muchos productos entren al país sin pagar impuestos, si no hubiera puesto el IVA a la canasta básica que afecta tanto a los más pobres, si no hubiera obligado a los pequeños negocios a pagar el mismo porcentaje de impuestos sobre sus ganancias que los grandes empresarios, si no hubiera eliminado el bachillerato en artes que le proporcionaba a los jóvenes un catalizador de sus emociones y su talento, si no hubiera casi prácticamente duplicado la deuda externa.

La agricultura en nuestro país no estaría tan quebrada si el gobierno de Antonio Saca no hubiera firmado el TLC con Estados Unidos, si no hubiera provocado que la canasta básica subiera tanto (en el 2004 costaba $ 620.00 y al momento de entrega de mando llegaba a $ 774.00), si no hubiera aprobado una ley para que los empresarios que invirtieran en turismo más de $ 50,000 no pagaran impuestos por 10 años, si no hubiera perdonado la millonaria deuda de impuestos no pagados al estado por los banqueros que vendieron sus bancos a extranjeros, si no le hubiera dado $ 500 millones que eran parte de un préstamo internacional a la banca privada y que deberemos pagar todos los pobres, si no hubiera ordenado el impuesto de cuatro centavos de dólar por cada llamada telefónica a El Salvador desde el extranjero,.

El ex director departamental de ARENA Adolfo Tórrez nos dio una muestra muy clara durante su plática telefónica con Roberto Silva (acusado de lavado de dinero y narcotráfico) del pensamiento arenero, al pedirle medio millón de dólares para ayudarle a salir libre. Y también al saberse que en las empresas de seguridad que poseía –Tórrez- les descontaban a sus empleados seguro social y AFP, pero ese dinero nunca llegó a las arcas del gobierno.

Si ARENA no hubiera estado implicada directamente o al menos con una silente complicidad en los robos millonarios de FOXIEXPORT, ISSS, INSEPRO/FINSEPRO, CREDISA, INDES, BFA, OBC, ANDA y MOP, pues entonces, los fondos del gobierno, que son del pueblo salvadoreño, estarían disponibles para iniciar numerosos proyectos que necesita nuestro país.

Si así fuera, nuestro país tendría mejores condiciones de vida y la mayoría de salvadoreños no estaría pensando todo el tiempo abandonar su país, abandonando al mismo tiempo a sus hijos que crecen casi como huérfanos y que ha llevado al fácil desarrollo de las pandillas. Christian Poveda, recientemente asesinado, escribió en un artículo publicado en el Diario CoLatino del jueves 23 de abril de 2009, titulado “Maras, delincuencia y sociedad: La vida loca”, lo siguiente: “Más de un cuarto de la población de El Salvador vive hoy en Estados Unidos. Sin reconocerlo oficialmente, el gobierno favorece esta emigración que ayuda a paliar la presión social. Los fondos enviados por la diáspora constituyeron en 2008 la primera fuente de divisas del país. Pero la partida, cada año, de 180 mil salvadoreños (¡500 por día!) tiene un impacto dramático sobre las familias y deja numerosos adolescentes abandonados a su suerte”.

Estoy de acuerdo que todos tenemos derecho a opinar; la tolerancia es vital, como también lo es el combate de las ideas con ideas; pero hacerlo para tergiversar y ocultar la realidad, desdice mucho del trabajo del periodista Paolo Lüers.

Texto:
Érika Mariana Valencia-Perdomo
y
Óscar Perdomo León

Fotografía:
Óscar Perdomo León

MIEMBROS DE LA RAZA HUMANA

En la película “La sociedad de los poetas muertos” Robin Williams dice las siguientes líneas: “We don´t read and write poetry because it´s cute, We read and write poetry because we are members of the human race…”

Escribimos para comunicarnos porque somos entes sociales. Queremos expresar ideas, emociones, algunas experiencias vividas. Nos gustaría compartir con otros el placer o el dolor que hemos sentido, porque hay un goce muy claro en saber que alguien más nos comprende o se identifica con lo que hemos escrito.

La poesía es una de las maneras más sublimes de expresar todo lo que queramos. Y quizás una de las más difíciles. Es la habilidad de la síntesis. Decirlo todo con tan poco. Y que ese poco nos diga tanto y además nos conmueva es casi como un milagro. Es verdaderamente arte. Por supuesto que es relativo. Hay poemas bastante largos; pero nunca comparados con la extensión de una novela. Y ambas maneras de reflejar el mundo son diferentes, pero no se anulan la una a la otra; al contrario, se complementan.

Claribel Alegría dijo:

POESÍA

Mi camino eres tú

yo soy tu espejo.

Roque Dalton trató de definirla:

LA POESÍA

El hombre de los ojos iracundos preguntó: ¿Qué es la poesía?

El hombre de los ojos limpios

mirole profundamente, sin proferir palabra.

En su mirada había poesía.

Pero podemos intentar expresar con poesía todo nuestro interior o hablar sobre las cosas que nos rodean, como en este poema que habla de la guerra, de David Escobar Galindo:

XLIII

Abran LE MONDE

Oigan la BBC

Miren 24 HORAS

Allí están las salpicaduras

sobre las baldosas

Las cabezas en sacos de yute

Los niños con ojos

de yeso

Pero el anónimo heroísmo

cotidiano

de los sobrevivientes

jamás

será

noticia.

O este poema de Jorge Luís Borges que toca lo externo y lo interno del mundo –del que formamos parte-, que nos sumerge en nuestra conciencia al mismo tiempo que nos lleva por un viaje por la historia universal:

UNA BRÚJULA

Todas las cosas son palabras del

idioma en que Alguien o Algo, noche y día,

escribe esa infinita algarabía

que es la historia del mundo. En su tropel

pasan Cartago y Roma, yo, tú, él,

mi vida que no entiendo, esta agonía

de ser enigma, azar, criptografía

y toda la discordia de Babel.

Detrás del hombre hay lo que no se nombra;

hoy he sentido gravitar la sombra

de esta aguja azul, lúcida y leve,

que hacia el confín de un mar tiende su empeño,

con algo de reloj visto en un sueño

y algo de ave dormida que se mueve.


Hay personas que no son sensibles a la poesía. Quizás tuvieron una mala experiencia con algún libro y cuando por fin se disponen a leer otro –de poesía- entran con un prejuicio que inutiliza su sensibilidad.

Si algunos la sienten más y otros menos, es como el conflicto eterno de ser o no ser. Pero yo estoy convencido que el mundo no sería igual si no existiera la poesía, porque somos miembros de la raza humana y la poesía es algo inherente al ser humano.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

UNA MIRADA REBELDE. Memoria histórica.

Los libros de Historia tienen por supuesto la visión de quien los ha escrito; pero creo yo que todo lo que se lee debe mirarse con ojos críticos.

El pueblo que recuerda y conoce su pasado histórico es un pueblo más sabio. Es un pueblo que no se deja engañar y manipular por políticos demagogos, tan abundantes en este nuestro sufrido El Salvador.

Hay algunos escritores que se han inspirado en la Historia de su ciudad y de su país para escribir una ficción. Y este es el caso de Pablo Santana Alfaro, que el en año 2006 publicó su ópera prima, la novela “Una mirada rebelde”.

El libro, de aproximadamente 200 páginas, nos arrastra con crudeza a mirar la violencia que se desató en El Salvador en los años ´80. La novela cuenta la historia de amor entre dos jóvenes que crecieron en un país víctima de la falta de libertad de expresión, en un país carente de justicia y excluyente de los más pobres, en medio de una gran agitación política y en donde la explosión de la guerra civil era irremediable.

Ninguna persona de buena voluntad quiere volver a la guerra; pero no debemos olvidar las causas que la desarrollaron, no tenemos que dejar de lado que la sociedad salvadoreña aún tiene cicatrices de la guerra y en algunos casos hasta heridas abiertas. Recordar es muy importante, pero no para odiar a nuestros rivales, sino para no pecar de ignorantes y vivir en la oscuridad. Desconocer la Historia sólo nos hará repetir los mismos errores.

Esta ficción de amor, en un contexto histórico poco propicio para la ternura, está narrada de manera sencilla, lo cual facilita su lectura.

El esfuerzo de publicar en este país siempre es loable. Y tengo la impresión de que si Pablo Santana lee mucho y escribe todos los días, mejorará inevitablemente y llegará a escribir algo superior con el tiempo.

Felicitaciones para este Sensuntepecano que está tratando de dejar una huella cultural en su ciudad natal y en nuestro país.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León