KIND OF BLUE. Un álbum de Miles Davis. Documental.

La primera vez que escuche el álbum «Kind of blue»de Miles Davis fue para mí como chocar contra algo totalmente desconocido, pero suave, atrayente, gratificante al oído.  Aunque ya había escuchado jazz y me había comprado algunos discos de gente como Gerry Mulligan, Charlie Parker o Sarah Vaughan, por mencionar algunos, al principio no entendí muy bien de qué se trataba lo que estaba escuchando; el primer número del álbum, «So what», me dejó como flotando en un mundo musical en el que nunca había estado. Después de tres veces de escucharlo seguido todo el álbum, me di cuenta, tan tempranamente, que me había vuelto irremediablemente adicto al «Kind of blue», una sana dependencia que aún conservo hasta el presente día.

En el folleto que trae el disco dice que todos los temas fueron grabados en la primera toma, como un tipo de arte visual japonés que se hace de un solo trazo, sin levantar el pincel, sin interrupciones, con la intención de que lo espontáneo sea lo más importante; así también estos músicos trabajaron con ese espíritu en la improvisación musical -tan característica del jazz-, y en la cual las ideas que se usaron fueron las iniciales, las que espontáneamente salieron primero. ¡Estamos hablando nada más ni nada menos que de verdaderos virtuosos y genios de la música!

El álbum está compuesto por 5 temas:

«So What»

«Freddie Freeloader»

«Blue in Green»

«All Blues»

«Flamenco Sketches»

Sobre el tema tres del álbum, «Blue in green«, ya había escrito antes algo sobre él. Pero entre las cosas que dije podría rescatar lo siguiente: «Esta composición musical es lenta y empieza con un piano sereno. La entrada de la trompeta con sordina de Miles es alta y limpia, melódica y triste; es una de esas ejecuciones intachablemente perfectas, llena de vida y de fuerza. Continúa el piano de Bill Evans que suena sobrio, muy bien tocado pero sin querer robarse el show. Le sigue la sublime interpretación de John Coltrane que es algo tan fuera de serie, sin pedantería técnica, con una sensualidad inherente, con una compleja sencillez tan bella que puede dejar a cualquiera estupefacto. Vuelve la trompeta de Miles como con la intención de reafirmar y luego cerrar el ciclo melódico. Baja el telón musical Bill Evans con una nostálgica serie de notas pausadas.»

Grabando el «Kind of blue». De izquierda a derecha: John Clotrane, Cannonball Adderley, Miles Davis y Gil Evans.

Hace algún tiempo escribí sobre mi admiración hacia Miles Davis. Y escribí también sobre las grabaciones que hizo Miles Davis junto a Gil Evans.

Pero volviendo al «Kind of blue» de Miles Davis, podría decir que es un álbum que me ha llevado del desconcierto, al asombro; del desconocimiento, al novedoso entendimiento de un tipo diferente de jazz; de la tristeza, a la alegría y la fascinación… Es un álbum inolvidable, una obra de arte única e irrepetible… Como dijo Herbie Hancock: «Es una piedra angular de la música grabada, no sólo para el jazz, sino una piedra angular para la música.»

Por eso, esta vez quiero compartir con ustedes este documental tan interesante, «Kind of blue/Made in heaven», que me encontré en la red. Lo único es que está en inglés (y subtitulado en francés), pero algo se entiende. Está dividido en tres partes; se los dejo aquí. Que lo disfruten.

Kind Of Blue / Made In Heaven. Primera parte.

Kind Of Blue / Made In Heaven. Segunda parte.

Kind Of Blue / Made In Heaven. Tercera parte.

Texto:

Óscar Perdomo León

Post data: Gracias a mi amigo Salvador Góchez Peñate, por regalarme dos copias originales de este maravilloso álbum.
Fotografías extraídas de Google.

MÚSICA PARA EL CORTOMETRAJE «SOLEDAD»

Stefany Escobar y Ricardo Flores, en una escena en el río Lempa, durante el rodaje del cortometraje SOLEDAD.

Hacer música para los cortometrajes que hemos realizado con mi esposa Érika se me ha vuelto una especie de obligación gratificante. En el caso del corto SOLEDAD (que aún está en proceso de rodaje), me pasó algo similar a lo que me ocurrió con los otros cortos: una vez tuve en mi mente una idea general -quizás al principio un poco difusa-de lo que quería expresar básicamente, la música fue surgiendo en mi mente casi espontáneamente. Ésto no tiene gran mérito, ya que no son grandes composiciones las que yo he hecho y el mundo está lleno de abundante música bella; si algún valor tienen, ese es el de ser originales.

Primero vino «La soledad de ella», que sería, ya lo sabía yo casi inconscientemente, la música que iría al final del corto. «La soledad de ella» tiene ese aire de júbilo en crecimiento, de optimismo, que se va desarrollando con una introducción con guitarras acústicas y eléctricas, pasando por un breve puente hecho con un piano, para llegar entonces a las dos partes principales de la composición, que se repiten, para después terminar con una especie de cadencia.

Luego vino la melodía trágica, la dolorosa: «Mi soledad». Ésta tiene dos partes bien definidas y se entra a ellas de golpe, sin ninguna introducción. Las dos partes son enfáticamente desgarradoras.

También hice unos breves fragmentos con la guitarra acústica a los que llamé «Tormenta 1».

Los arreglos y la interpretación de las dos primeras composiciones se llevaron a cabo gracias a la invaluable ayuda de Arecio De León. Juntos ideamos los colores y los efectos musicales y nos dividimos la interpretación de la guitarra alternativamente. Todos los teclados y la percusión fueron ejecutados por Arecio.

También Arecio interpretó unas versiones cortas con piano de «La soledad de ella» y de «Mi soledad», que nos han servido a medida que hemos ido avanzando en algunas partes de la edición.

No puedo dejar de agradecer aquí a mi amigo Salvador Huiza por prestarnos la sonora y preciosa guitarra electroacústica Fender con la que grabamos.

Sin más palabras por decir, los dejo, pues, con una de las canciones: LA SOLEDAD DE ELLA.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía:

Mariana Soledad Guardado Valencia

ÉRIKA: LA VERÉ EN MIS SUEÑOS.

Usted me gusta cuando ríe, cuando mira hacia los alrededores, pensando, cuando duerme, cuando se enoja, cuando sonríe, cuando me besa. ¿Es eso el amor?

Hemos vivido muchas cosas juntos, Érika, y nunca me he aburrido de estar a su lado. ¿Es eso el amor?

A usted la veo por la mañana, por la tarde y por la noche, y a veces hasta la veo en mis sueños. ¿Es eso el amor?

I´LL SEE YOU IN MY DREAMS

Texto:
Óscar Perdomo León
I´LL SEE YOU IN MY DREAMS
(Compuesta por Isham Jones y Gus Kahn).
Interpretación (voz y guitarras):
Óscar Perdomo León
I´LL SEE YOU IN MY DREAMS
Lonely days are long
Twilight sings a song
All the happiness that used to be
Soon my eyes will close
Soon I’ll find repose
And in dreams
You’re always near to me
I’ll see you in my dreams
Hold you in my dreams
Someone took you right out of my arms
Still I feel the thrill of your charms
Lips that once were mine
Tender eyes that shine
They will light my way tonight
I’ll see you in my dreams
Blog LA ESQUINA DE ÉRIKA Y ÓSCAR:
http://mariandanie.wordpress.com/

VITUS. Una película de Fredi M. Murer.

Los que hayan leído algunas de las reseñas que he escrito sobre cine ya habrán notado que tengo una especial inclinación hacia las películas que están llenas de música, ya sean directamente musicales o largometrajes cuyo tema central esté impregnado de este arte del sonido.

«Vitus» es una película suiza, muy musical, que llegó a los cines en el año 2006. Dirigida por Fredi M. Murer, un experimentado profesional a quien lo precede una veintena de películas. La trama parte al contar la historia de Vitus, un niño prodigioso para la música, pianista, pero también con una inteligencia muy superior al promedio y que también es muy hábil en muchos de los otros campos del conocimiento humano.

Sin embargo, el niño crece arrogante y, en cierta manera, solitario. El primer golpe que recibe es cuando sus padres, al ver su grandiosa habilidad para la música, deciden cambiar a su tutora, a quien el niño quiere mucho. El segundo gran golpe es que sus padres resuelven cambiar a su niñera, Isabel, una preadolescente muy simpática de quien el pequeño Vitus se había enamorado.

Cuando Vitus alcanza la edad de 12 años, se cansa de ser superior y anormal, con su IQ tan elevado que casi es inmedible; entonces inventa y actúa un accidente en donde finge golpearse la cabeza. Después de eso, se muestra como un niño común y corriente. Lo mandan entonces a una escuela normal. El piano apenas lo puede tocar. Sus padres se decepcionan, en especial su madre.

Pero en la vida de Vitus hay un pilar en donde él se sostiene, un punto de equilibrio para sus emociones y su amor: su abuelo paterno. Entre ellos hay, desde el principio, una amistad muy sincera, cariñosa, de respeto mutuo. Son cómplices muy cercanos.

Vitus, más adelante, comprando discos en una tienda de música, reconoce a Isabel, ya una mujer joven, muy bonita. Vitus continúa enamorado de ella. Me gusta mucho la escena donde ella, sin saber que él es el niño Vitus a quien cuidaba, le muestra y recomienda algunos discos, y Vitus la mira totalmente enamorado.

Mientras tanto, algunos problemas familiares se presentan: su padre es despedido de la empresa en la que ha trabajado durante tanto tiempo, y su abuelo tiene un accidente muy serio.

Durante todo el largometraje, hay un asentamiento de apoyo muy fuerte en la historia, que es la música clásica, la cual no sólo es fondo, sino actriz, bella y caprichosa.

Como es mi costumbre, no contaré cómo se resuelve la trama de esta película, pero para los que no la hayan visto, les garantizo un final muy emocionante y lleno de música grandiosa.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen extraída de Google.
Esta reseña fue publicada originalmente en LA CINERATA 

JAZZ LATINO. 30 minutos de Jazz (en la radio YSUCA). Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero Cárcamo, en 2002.

Hace ya 11 años que conduje, gracias a la venia de Carlos Ayala (director de radio YSUCA, 91.7 F.M.), un programa que se llamaba «30 minutos de jazz», el cual se mantuvo vivo por aproximadamente 1 año y medio.

UN POCO DE HISTORIA

30 minutos de jazz fue un programa radial que se me ocurrió hacer allá por el año de 2001. Un día eché en mi carro la pequeña colección que tenía de discos compactos, originales, de música jazz y me fui a hablar con Carlos Ayala.  Lo primero que hice fue colocar la gran pila de discos sobre su escritorio y le propuse hacer una vez a la semana el programa. Carlos Ayala, que era la primera vez que me veía, se me quedó mirando y luego me dijo: “Subí. Hacé un demo y yo te llamo después.” Subí a la segunda planta y lo grabé. Recuerdo que la introducción la hice con la música de Charles Mingus.

Me fui esperanzado. Pero al día siguiente me dije a mí mismo que todo era una locura: Carlos Ayala no iba a llamarme. ¿Quién quería escuchar música jazz en El Salvador? Seguramente que dos o tres  pelones, como decimos por aquí. ¿Le daría Carlos Ayala un programa de radio a  un médico sin ninguna experiencia en la radio? Él ni siquiera me conocía…

Y sin embargo, a la semana de grabar el demo, Carlos Ayala me llamó y me dijo que salíamos al aire en una semana. El programa era producido por mi persona y además yo mismo hacía el papel de locutor. En la consola de música casi siempre había alguien ayudándome.

Fue una experiencia muy bonita para mí, porque me dio la oportunidad de compartir con la gente, música que a mí me emocionaba. Además, para mantener el programa con bastante calidad y variedad en la música, me vi en la necesidad de conseguir más y más música, todo lo cual me llevó a conocer a muchos músicos de este maravilloso género musical que yo nunca había escuchado antes o a profundizar en la obra de otros que sí ya conocía.

Pero además de la música, tuve también algunas veces a invitados especiales, con los que podíamos hablar sobre el jazz y sobre los músicos de este género musical tan complejo y difícil de interpretar.

***

Este día quiero compartir con ustedes uno de los programas que hice, en el cual estuvo acompañándome, como invitado, el músico salvadoreño Carlos Romero Cárcamo, con quien pude hablar de varios tópicos, todos alrededor del jazz latino, y sobre su visión del futuro de este arte en El Salvador. Además, entre plática y plática, pudimos disfrutar de música que él traía especialmente para el programa, como la de Paquito D´Rivera y la de Emilio Salvador, entre otros.

Carlos Romero Cárcamo

Esta entrevista ya la había publicado en julio del 2011, en fragmentos,  pero esta vez se las traigo, completa y continua, con música y todo.

Los dejo, pues, sin más preámbulos, con la entrevista a Carlos Romero. Que la disfruten.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías:

Lester Bonilla

y  Óscar Perdomo León

LOS QUE SE FUERON ESTÁN CONMIGO. Mi padre y Waldo de los Ríos.

Cuando un familiar o un amigo cercano se nos muere, lo lloramos. Después de un tiempo, algunas semanas, quizás algunos meses, dejamos de llorar y sólo suspiramos. Cuando pasan algunos años estamos seguros que su recuerdo no nos abandonará nunca y sonreímos convencidos de que ese lazo entre ellos y nosotros no se romperá hasta el día de nuestra muerte.

Estos sentimientos, caminando de paso en paso en el tiempo, los experimenté cuando murió mi padre (Óscar Alfredo Perdomo Escobar, 1939-1972).  40 años han pasado desde entonces y todavía hay noches en que pienso en él; y si no fuera por las fotografías que tengo suyas podría decir con mucho dolor que su rostro casi se ha desvanecido irremediablemente de mis recuerdos, pero mi amor y mi admiración hacia él siguen firmes.  Ya no lloro, sin embargo.

Ahora bien, hace poco me tropecé sin querer,  como suele suceder en estos tiempos de Internet, con dos viejas composiciones que mi padre escuchaba insistentemente. Éstas, por alguna razón, sí estaban firmemente grabadas en mí y no se habían desvanecido para nada. Las recordaba muy clarito. Como recuerdo ahora mismo también aquella escena familiar en la sala de mi casa: el disco LP daba una y mil vueltas en el aparato de sonido, la funda donde se guardaba el disco tenía esa fotografía tan especial, el busto que parecía de mármol tenía un par de audífonos, ojos reales y de uno de ellos rodaba una lágrima… Mi papá se quedaba recostado en un sofá, mirando el techo o cerrando los ojos, alternativamente, mientras la magia de la música lo envolvía, sin saber que la presencia de él mismo y la asistencia de esa magia musical también a mí  me estaba cobijando (y me cobijaría para siempre).

La primera canción de la que les estoy hablando es JE T´AIME. MOI NON PLUS. La original de esta canción fue grabada y cantada en 1969 por su mismo compositor, Serge Gainsbourg, y se volvió muy famosa y muy polémica, porque Jane Birkin, quien la cantó a dúo con Gainsbourg, simulaba un orgasmo. (Yo no sabía nada de esa controversia para entonces, por varias razones, entre ellas, yo sólo tenía 6 años de edad y la versión que oíamos era la instrumental).

Luego esta canción francesa me llevó inevitablemente a la otra: JIMENA, compuesta por Waldo de los Ríos,  la cual está llena de ternura y nostalgia. Ambas, poseedoras de unas melodías muy bonitas,  se encontraban en el volumen 2 del álbum de 1970, «El sonido mágico de Waldo de los Ríos» (un disco que estaba formado en su mayoría por versiones de canciones populares, orquestadas; aunque había un par de composiciones originales de Waldo de los Ríos, como «La Residencia», la cual había sido hecha para la película de 1969 del mismo nombre). Waldo de los Ríos, compositor argentino, pianista, arreglista y director de orquesta (1934-1977).

Y al hallar estas dos composiciones me alegré, porque era una manera tangible de recuperar la memoria de mi querido padre. E inmediatamente las puse a sonar y al haber pasado tanto tiempo pensé -o me obligué a pensar-: «Ya no lloro, sin embargo

O eso es lo que yo creía. Porque el problema es que cuando encontramos un viejo objeto que no veíamos en mucho tiempo, una canción que no habíamos escuchado en siglos, un objeto-tesoro que está relacionado directamente con nuestro ser querido ya muerto, entonces -¡lo he comprobado indudablemente!- las lágrimas regresan, como si nunca se hubieran ido, intensas, abundantes, reparadoras…

JE T’AIME. MOI NON PLUS.

Interpretada por la Orquesta de Waldo de los Ríos.

Texto:

Óscar Perdomo León

La original de JE T’AIME. MOI NON PLUS, grabada y cantada en 1969 por su mismo compositor, Serge Gainsbourg, la pueden oír aquí.
JIMENA. La pueden escuchar aquí.
Artículos relacionados: MI PADRE. 33 años, 32 días.
UN POEMA PARA MI PADRE, de Rodolfo Góchez.
Imagen extraída de: ttp://www.grandorchestras.com/waldo/albums/70sonidomagico2.html

LA CATEDRAL, de Agustín Marrios Mangoré.

Agustín Barrios «Mangoré»

Esta composición es una de las que más me ha tocado el corazón. Desde el primer día que la escuché, me enamoré de ella. Cuando la oigo, vuelvo a creer en la grandeza del ser humano, en esa grandeza sin límites con la que algunos hombres o mujeres abren caminos de belleza para el resto de la humanidad. Es una de esas composiciones musicales inmortales, que estoy seguro que pasará de generación en generación.

Para hablar de «La catedral», yo no soy el más adecuado, así que a continuación les mostraré lo que escribió uno de los más ilustres alumnos de Mangoré: el Dr. Roberto Bracamonte.

“«La catedral»he tenido la suerte de escucharla por varios intérpretes y por el mismo maestro -fue lo primero que oí de sus manos- y me ha parecido que hacen magníficas ejecuciones, pero también tengo la impresión de que se podrían mejorar. La obra es, en los tres movimientos, una serie de campanas repicando, y varias veces le pedí al maestro que tocara el «allegro» y el «andante» más despacio para tener esa impresión.

“El «andante» es algo serio de interpretar y la mayoría lo toca con cierta velocidad que resta la solemnidad que se espera escuchar. Los primeros acordes, en la parte inferior del traste doceavo, deben ejecutarse ligeramente arpegiados, aun cuando Mangoré no los dejó así indicados, pues las cuerdas sueltas dan el sabor de campanela. La sucesión de acordes tan bien hilvanados en los tres bordones, no deben sonar precipitadamente y son ellos los que dan la solemnidad, majestuosa y quizás ligeramente fúnebre a este andante. En todo momento debe hacerse sentir la campanela, siempre que se pueda arpegiando ligeramente, como ya dije.

“El «allegro» de esta sonata es muy complejo. En el repiqueteo de los primeros compases es necesario destacar además la nota grave del acorde de larga duración, las notas que quedan bajo el dedo medio y el anular, con un tanto menos que el primer sonido, lo que vuelve más difícil la ejecución y disminuye la velocidad; pero tengo entendido que aquí es mejor ser un tanto lento y conseguir los efectos esperados, porque para lucir la habilidad hay obras de otros autores y del mismo Mangoré que lo permiten. El problema es precisamente este, que todos los ejecuntantes lo hacen a gran velocidad y desaparece el efecto de campanela que se continúa produciendo en muchos compases y que el compositor, incluso, no apuntó con lo signos debidos.”

Después de estas palabras del Dr. Bracamonte,  tomadas de su libro «Mangoré, el maestro que conocí», los dejo con uno de los mejores guitarristas del mundo, John Williams, quien sacó a la luz un disco en donde interpretaba limpiamente algunas de las más bellas creaciones de Barrios «Mangoré», entre ellas, «La catedral».

LA CATEDRAL
Primer Movimiento: Preludio (Saudade).
Segundo Movimiento: Andante religioso.
Tercer Movimiento: Allegro solemne.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen de Mangoré extraída de Google.
Artículo relacionado: MANGORÉ, EL MAESTRO QUE CONOCÍ 
Revisión de ortografía y redacción: Laura María Perdomo Pacas.

EL CONCIERTO. Una película de Radu Mihaileanu.

Mélanie Laurent

Esta extraordinaria co-producción entre Rumania, Bélgica, Italia y Francia, y que vio la luz en el año 2009, fue dirigida por Radu Mihaileanu. El largometraje empieza cuando AndreyFilipov (interpretado por el actorAleksey Guskov), quien se encargaba de la limpieza del teatro Bolshói (Moscú,Rusia), se entera casualmente, a través de un fax, que desde Francia están invitando a la orquesta Sinfónica del Bolshói, para hacer una presentación.

 Filipov, aunque trabaja, como ya dije, en la limpieza, es en realidad un prestigioso director de orquesta que fue degradado durante una época en que se perseguía a los judíos; él se negó a sacar a los judíos que había en su orquesta y el régimen autoritario lo castigó con la humillación, prohibiéndole volver a dirigir. La trama de la película se centra precisamente en ese concierto que deberá realizarse en París. Este evento desata, de una manera inesperada, la esperanza de Filipov y de sus amigos músicos.

Es importante entender la presión política a la que están sometidos Filipov y sus amigos músicos. Y una manera que usaron los guionistas para entender esto es a través del trabajo de la esposa de Filipov, quien vive de conseguir multitudes, organizar gentes en papeles de extras, ya sea en manifestaciones a favor del régimen político (o para la boda de algún mafioso),con el objetivo de dar la impresión de que el evento que se esté realizando es muy concurrido y es todo un éxito, con lo cual se nos expone una cara no muy bonita de la sociedad de Rusia.

Pero volviendo a la historia medular, Filipov entusiasmado, poseído por una fiebre que sólo puede curar la música, organiza una orquesta con sus viejos amigos y decide hacerse pasar, a escondidas por su puesto, por el Bolshói y sustituirlo en su presentación en París.

Me gustó mucho la manera en que abordó la ilusión del director Filipov, es decir, la de volver a dirigir, el detener bajo su batuta a todos sus músicos e interpretar a Tchaikovsky. Filipov tiene una obsesión, pero de tipo artística, con el músico ruso Tchaikovsky, y éste es un punto importante de la trama y también del desenlace de esta película. Por supuesto que no les voy a contar la historia de la película; pero sí les diré que los amantes de la música que decidan verla, no quedarán decepcionados. Y a los que no aman tanto la música, pero sí las historias con buen argumento,salpicadas de buen humor y con un final intenso, les diré que esta es una cinta que no querrán perderse.

El final, mientras toca la orquesta en París, con la violinista estrella Anne Marie Jacquet (interpretada por la actriz francesa Mélanie Laurent), en medio del ímpetu de la música, se entregan al espectador los últimos detalles con que se cierra la historia. Me gustó mucho la manera en que el director contó el final, no sólo por las reveladoras palabras, sino por la imágenes que en ningún momento se debilitan. Es un final casi orgásmico, por su ardor artístico, pero también por la dicotomía de por lo trágico y lo reivindicativo que se mezcla en las últimas tomas.

 Por cierto, el guión fue escrito por Radu Mihaileanu y Alain Michel Blanc.

 Para terminar, quiero decir que esta película es totalmente recomendable y la puedo describir con una sola palabra: maravillosa.

Texto:

Óscar Perdomo León

Este artículo fue publicado originalmente el 26 de diciembre de 2011 en LA CINERATA

Fotografía extraída de http://imagenesfotos.com/fotos-de-melanie-laurent/

MÚSICA ORIGINAL PARA CORTOMETRAJES

«Debes amar la arcilla que va en tus manos, debes amar su arena hasta la locura… y si no, no la emprendas que será en vano…»
Silvio Rodríguez

La música es un paraíso escondido para los insensibles; pero aquellos que abren su corazón a ella, tendrán con seguridad dos oídos afortunados que pasearan por los campos verdes de la felicidad.

La música también es un monstruo difícil de controlar. Aquellos que se asoman a su cueva misteriosa comprenderán que hay niveles en la música, como en todo, y que para alcanzar las mayores alturas, sólo unos pocos en el mundo, que traen un talento natural y especial hacia la música y que estudian con frenesí sus secretos, vuelan hasta lo alto. Y no hablo de fama ni de estar en MTV; hablo de esa música que nos hace creer en la grandeza del ser humano, como la de Mozart o la de Beethoven. Pero también hay otros músicos que hacen cosas menos complejas y que yo encuentro muy bellas, como la música de Joan Manuel Serrat o la de Freddie Mercury.

Y no puedo tampoco dejar de mencionar la música tan bella que se ha hecho para las grandes producciones cinematográficas, música tan memorable que permanece en la consciencia del pueblo. También he encontrado música muy bonita compuesta para algunos cortometrajes de bajo presupuesto.

Como ven, yo amo la música. Pero no me he conformado con ser un oyente educado, también toco y compongo (como aficionado y sólo de vez en cuando); eso sí, estoy muy, pero consciente de mis limitaciones. Y sin embargo, por muy sencilla o fea que sea mi música, es mía. Por lo mismo, y para iniciar este nuevo año, quiero compartir  con ustedes la música original que he compuesto para algunos de los humildes cortometrajes cinematográficos que he hecho junto a mi esposa Érika: PANCHIMALCO Y SU IGLESIA RODOLFO GÓCHEZ. Escuchando al poeta y CEMENTERIO DE SENSUNTEPEQUE. Además podrán encontrar «Mujer», una canción de Carlos Romero Cárcamo en la parte musical, y en la letra es un viejo escrito que hice yo hace más de 20 años.  En «Beso en el parque», los créditos musicales son compartidos con Douglas Manuel González. También no puedo dejar de mencionar que en varias de estas composiciones participó activamente en los arreglos y en la interpretación Arecio D´ León.

Gracias a todos por visitar mi blog.

LA SOLEDAD DE ELLA

RETABLOS

CRUCES DEL CEMENTERIO

VALS PARA PANCHIMALCO

NOSTALGIA POR ATIQUIZAYA

También pueden escuchar mi música siguiendo estos enlaces:

MÚSICA ORIGINAL DE ÓSCAR PERDOMO LEÓN

NOSTALGIA POR ATIQUIZAYA. Compuesta por Óscar Perdomo León. Arreglos e interpretación por Arecio D´ León y Óscar Perdomo León. Música hecha para el cortometraje documental RODOLFO GÓCHEZ, escuchando al poeta

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías:

Érika Valencia-Perdomo

JORGE LUIS BORGES. Programa de radio dedicado al gran escritor argentino.

Jorge Luis Borges

Los amantes de la literatura y en especial los que gustan de la obra de Jorge Luis Borges (1899-1986), creo que disfrutarán de este programa de radio que hice en el año 2005. Este programa radial que inventé y que se llamaba «La noche es tierna» (y que duró al aire aproximadamente un año y medio) lo hacía sólo por el especial amor que siento hacia la literatura y hacia la música.

Además de algunos textos escritos por el grandioso Jorge Luis Borges, en este programa radial específico podrán escuchar  también la música de Facundo Cabral y de Astor Piazzolla.

No soy locutor de profesión, así que solicito para mí su amable paciencia y tolerancia. Los dejo, pues, con mi humilde homenaje radial al gran escritor Jorge Luis Borges.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen de Borges extraída de Google.

VUELVO PARA VIVIR, del grupo ILLAPU.

Esta es una de las más bellas canciones que he escuchado en mi vida y son varios los factores que me inclinan a afirmar esto. No es sólo la música, que es verdaderamente sublime; sino también la manera en que es interpretada. Su calidad es innegable y sus voces son realmente impresionantes. Estoy seguro que sus voces no salen de sus gargantas, sus voces emergen enérgicas directamente desde el corazón. Y si a todo lo anterior le agregamos una letra tan bien pensada, tan significativa, tan plena de amor y de nostalgia, de fuerza creativa y sed de justicia, entonces nos enfrentamos con una auténtica obra de arte.

Esta canción pertenece al álbum «Vuelvo amor… vuelvo vida», sacado a la luz en 1991, y es una tonada que expresa muy bien su sentimiento de volver a su patria después de un exilio obligado desde 1981, debido a la represión del régimen de Pinochet.

Illapu, es un grupo musical chileno con una larga trayectoria que se remonta a 1971, año de su fundación. Illapu en lengua quechua significa «relámpago». Y en verdad su música es un relámpago intenso y luminoso.

Los dejo, pues, con el video de «Vuelvo para vivir».

Texto:

Óscar Perdomo León

Letra de «VUELVO PARA VIVIR»
Vuelvo a casa, vuelvo compañera.
Vuelvo mar, montaña, vuelvo puerto.
Vuelvo sur, saludo mi desierto.
Vuelvo a renacer, amado pueblo.

Vuelvo, amor vuelvo. A saciar mi sed de ti.
Vuelvo, vida vuelvo, a vivir en ti país.
Traigo en mi equipaje del destierro,
amistad fraterna de otros suelos.
Atrás dejo penas y desvelos.
Vuelvo por vivir de nuevo entero.
Vuelvo, amor vuelvo. A saciar mi sed de ti.
Vuelvo, vida vuelvo, a vivir en ti país.
Olvidar por júbilo no quiero,
el amor de miles que estuvieron.
Pido claridad por los misterios.
Olvidar es triste desconsuelo.
Vuelvo, amor vuelvo. A saciar mi sed de ti.
Vuelvo, vida vuelvo, a vivir en ti país.
Bajo el rostro nuevo de cemento,
vive el mismo pueblo de hace tiempo.
Esperando siguen los hambrientos,
más justicia, menos monumentos.
Vuelvo, amor vuelvo. A saciar mi sed de ti.
Vuelvo, vida vuelvo, a vivir en ti país.
Vuelvo, vuelvo, vuelvo, vuelvo, a vivir en ti país.
Vuelvo, vuelvo, vuelvo, vuelvo, a vivir en ti país.
Vuelvo, vuelvo, vuelvo, vuelvo.
Imagen tomada de Goggle.

CASSANDRA, de Branford Marsalis.

Cassandra, una composición escrita por Branford Marsalis (nacido en 1960, en Estados Unidos)tiene una magia inexplicable sobre mí, es como un hechizo benigno que me hace sentir completo; me  convence de las cosas grandes, inmensas, que es capaz de realizar el ser humano, cuando se lo propone. Para mí Cassandra es una obra maestra. Apareció en el álbum «Requiem» en el año de 1999, del Cuarteto de Branford Marsalais, formado por Kenny Kirkland en el piano, Jeff «Tain» Watts en la batería, Eric Revis en el bajo y, por supuesto,  Branford Marsalis en los saxofones.

Cassandra es algo más que una composición de jazz; hay en ella una elaboración premeditadamente profunda, sin perder tampoco con esto la improvisación, tan básica en este género musical.

Al inicio el saxofón soprano indica el camino melódico, el cual está muy bien estructurado; es como una voz hablando de algo intenso, quizás triste por momentos, pero más que triste, hay en su melodía una magnificencia, un esplendor de creatividad muy firme. El piano -a la hora de su solo- se traslapa al saxofón con elegancia, tocado por una de las más grandes sensibilidades que he escuchado en mi vida: Kenny Kirkland; éste no toca simplemente el piano, sino que lo hace expresar los sentimientos más internos y ocultos del corazón, de una manera inusual, original y apasionada, bella y libre. El bajo de Revis, tocado magistralmente, mantiene la atmósfera de intimidad que la composición en general exuda. La batería de Watts cumple su función eficientemente, manteniéndose como un fondo acolchonado que transmite seguridad y libertad a la obra.

Cuando Marsalis retoma el frente con su saxofón, pareciera que está exprimiendo su alma; todos los sentimientos van en progreso, como en una subida, y en un momento Marsalis parece un poseído divino, un mensajero de Apolo, dios de la medicina (que cura), de la música (que salva) y de la poesía (que es eterna), lanzando explosiones sonoras sin ostentación, sino con sinceridad, con hondura, con una destreza técnica increíble. En el clímax de la composición, Marsalis nos arroja múltiples sensaciones, nos arranca dolores y recuerdos, anhelos y miradas, y nos sentimos identificados con su criatura musical. Pareciera un final multiorgásmico. ¿Qué pensamientos poblaban la mente de Marsalis mientras tocaba la parte final de Cassandra? ¿Qué pasaba en ese momento por el corazón de Marsalis? ¿De dónde extrae semejante carga afectiva transmitida a través de su saxofón y expresada en múltiples notas musicales?

Podría seguir escribiendo, pero las palabras poco pueden acercarse a la verdad de la música. Los invito, pues, a escuchar al Cuarteto de Branford Marsalis.

Cassandra, de Branford Marsalis
Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen extraída de: http://start.facemoods.com/results.php?s=requiem+branford+marsalis&category=images&a=stonicla&f=4&start=1

VALS PARA PANCHIMALCO. Música para un cortometraje documental.

La realización de un cortometraje  es difícil que lo lleve a cabo alguien en solitario, casi siempre estas lides conllevan la participación de varias personas. Mi esposa Érika y yo, como aficionados al cine, ya que no como profesionales, hemos hecho un par de cortometrajes, porque sentimos que es un pasatiempo muy bonito. Ha sido para nosotros también una manera de expresarnos artísticamente; aunque los recursos con los que hemos trabajado han sido altamente limitados, pienso que tenemos algo a nuestro favor y es nuestro entusiasmo casi ingenuo para este tipo de actividades.

Ahora nos encontramos trabajando en un documental dedicado a la iglesia de Panchimalco y en pro de eso he estado pensando durante algunos días en la música que se  le podría poner al corto como fondo y lo primero que se me vino a la mente, después de sumergirme en las imágenes de la iglesia de Panchimalco, fue un vals. Así que hace cinco días compuse VALS PARA PANCHIMALCO y hace cuatro días lo grabamos con Arecio D´ León.

Los invito a escuchar, pues, esta sencilla y corta composición, y espero que al escucharla lo hagan pensando en que es música de fondo para un película con las imágenes de Panchimalco brotando a cada segundo.

VALS PARA PANCHIMALCO

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Créditos:
Vals compuesto por Óscar Perdomo León, para el cortometraje documental PANCHIMALCO Y SU IGLESIA (en proceso de realización).
Interpretado por Arecio D´ León y Óscar Perdomo León.   Arreglos hechos por Arecio D´ León.
Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

CALLE 54. Un documental de Fernando Trueba.

A principios de este año escribí lo siguiente: «Fernando Trueba ya me había capturado positivamente con su documental sobre jazz latino “Calle 54″, un verdadero festín para los que amamos la combinación de música y cine, combinación que siempre se ha dado, es cierto, pero que es mejor si la actriz principal de la película es la música.» Una afirmación que sigo sosteniendo.

Este documental, que vio la luz en el año 2000, es en verdad una verdadera delicia para aquellos que adoramos la música y es también muy educativo con respecto a conocer el origen del jazz latino y enfrentarnos con algunos de sus mejores estilos y exponentes.  El jazz hecho por los músicos de origen latino, entre españoles, cubanos, brasileños, puertorriqueños, venezolanos, argentinos y dominicanos (principales actores de este documental), siempre ha tenido ese sabor propio del trópico o del calor humano propio del latino, con sus diferencias, por supuesto. Todo ese ritmo ha sido arrancado de África para fundirlo con la armonía occidental.

Empieza Fernando Trueba diciendo: «A principios de los ´80 un amigo me regaló un disco que complicó mi vida: me convertí en un adicto al jazz latino». Y a partir de ahí, la música tocada por verdaderos genios y prodigiosos lo envuelve a uno en una atmósfera única, en la que no niego que derramé un par de lágrimas de la emoción mientras escuchaba. Es inevitable desconectarse de esa avalancha de corcheas, blancas, negras y semicorcheas, flotando como ángeles y demonios sobre nuestros oídos.  Como dijo Roque Dalton: «Nada me hace llorar sino el amor»; yo digo, plagiando a Dalton (o mejor dicho, parafraseando, para que no se oiga tan mal): «Nada me hace llorar sino la música y el amor».

Muchos y grandiosos músicos participan es este documental; pero Trueba se centra principalmente, en orden de aparición, en el cubano Paquito D´ Rivera, la brasileña Eliane Elías, el español Chano Domínguez, los puertorriqueños Jerry y Andy González, el dominicano Michel Camilo, el argentino Gato Barbieri, el puertorriqueño Tito Puente, el cubano Chucho Valdés, el cubano Arturo «Chico» O´Farril, los cubanos Bebo Valdés e Israel «Cachao» López, pasando por un ensamble de percusión y bajo (con una pareja de baile incluido) entre los que destacan Carlos «Patato» Valdés y Orlando «Puntilla» Ríos, finalizando con el dúo de padre e hijo: Bebo y Chuco tocando dos pianos; cierra el documental con una descarga del grupo de Jerry González mientras van saliendo los créditos de todos los músicos participantes .

A Horacio «El Negro» Hernández, quien toca en este documental en la big band de Chico O´Farril y en el trío de Michel Camilo, tuve la oportunidad de escucharlo en vivo, en San Salvador, hace ya algunos años, en una venta de instrumentos musicales que está cerca de La Campana; fue una experiencia espectacular; me pareció que Hernández era un extraterrestre de la batería que tocaba un ritmo diferente al mismo tiempo con cada una de sus cuatro extremidades.

He aquí, pues, a continuación una probadita de este maravilloso tesoro del cine y la música: Calle 54. Escucharemos y veremos «Panamericana», la composición interpretada y dirigida por Paquito D´ Rivera,  con la cual inicia este documental.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen extraída de: http://www.google.com.sv/search?hl=es&cp=7&gs_id=5&xhr=t&q=calle+54&gs_sm=&gs_upl=&biw=1280&bih=699&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi

UN CAMINO CONDUCE A OTRO CAMINO

Jimi Hendrix compuso e interpretó una canción que está llena de fantasía en su letra y en su bella melodía. Estoy hablando de Little wings, la cual grabó en 1967. Es una composición corta, pero rica en impresiones oníricas y cuentos de hadas, que desembocan en el amor.

A partir de esta “Little wings”, Sting hizo una nueva versión, muy buena por cierto, que cuenta con el arreglo de un grande de la música: Gil Evans. Cuando escuché esta adaptación de Sting, que está en el álbum “Nothing like the sun…”, yo no había aún escuchado los revolucionarios trabajos musicales que había hecho Gil Evans junto a Miles Davis, durante el nacimiento del Cool Jazz.

Pues bien, el punto medular de lo que escribo hoy está en una parte de esa canción de la que les estoy hablando, y es aquella en donde un saxofón soprano, tocado por Branford Marsalis, se une sutilmente a la última nota de un solo de guitarra eléctrica, al final de una frase muy intensa (en el minuto dos con cuarenta segundos de la grabación), y luego prosigue -el saxofón- haciendo una melodía breve pero llena de ensueño, como la letra de Hendrix, que se despliega con tanta belleza que desde el primer momento yo quedé hipnotizado, enamorado, hechizado. Me dije: «Ese saxofonista es alguien especial, es un genio».

Para entonces tampoco sabía yo quién era Branford Marsalis, ni sabía nada sobre su gran carrera musical en el jazz; pero a partir de ese breve solo de saxofón que él grabó en “Little wings”, yo me dije que tenía que conocer de verdad la música jazz, tenía que explorarla, hundirme en sus aguas y descubrir lo que hasta entonces mis oídos desconocían. Busqué los discos de Marsalis y buscándolos, me tropecé con un disco de Gerry Mulligan, el saxofonista barítono. Esa fue mi verdadera entrada al jazz, como oyente atento. Mulligan me abrió una puerta muy ancha que yo no sabía hasta dónde me conduciría, pero entré. Después vinieron Miles Davis, Charlie Parker, Louis Armstrong, John Coltrane, Branford Marsalis –por supuesto-, Ella Fitzgerald, Dizzy Gillespie, Sara Vaughan,  entre otros.

Y el Latin Jazz apareció como una avalancha sin límites: Chucho Valdez, Paquito D´ Rivera, Arturo Sandoval, Antonio Carlos Jobim…

En El Salvador actualmente hay unos músicos muy entusiastas que están cultivando el género jazz: Proyecto Acústico.

Desde Jimi Hendrix hasta descubrir el jazz que se hace en otras partes del mundo y en El Salvador he recorrido en éxtasis un camino tras otro.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen tomada de: http://www.google.com.sv/search?hl=es&q=jimi%20hendrix&gs_sm=e&gs_upl=1800l6027l0l6335l12l12l0l5l5l0l553l1487l2-2.1.0.1l4l0&biw=1280&bih=699&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi

JAZZ LATINO. ENTREVISTA A CARLOS ROMERO EN 30 MINUTOS DE JAZZ.

Carlos Romero Cárcamo, tocando el vibráfono.

30 minutos de jazz fue un programa radial que se me ocurrió hacer allá por el año de 2001. Un día eché en mi carro la pequeña colección que tenía de discos compactos, originales, de música jazz y me fui a hablar con Carlos Ayala, director de la radio YSUCA (91.7 F.M.). Lo primero que hice fue colocar la gran pila de discos sobre su escritorio y le propuse hacer una vez a la semana el programa. Carlos Ayala, que era la primera vez que me veía, se me quedó mirando y luego me dijo: «Subí. Hacé un demo y yo te llamo después.» Subí a la segunda planta y lo grabé. Recuerdo que la introducción la hice con la música de Charles Mingus.

Me fui esperanzado. Pero al día siguiente me dije a mí mismo que todo era una locura: Carlos Ayala no iba a llamarme. ¿Quién quería escuchar música jazz en El Salvador? Seguramente que dos o tres  pelones, como decimos por aquí. ¿Le daría Carlos Ayala un programa de radio a  un médico sin ninguna experiencia en la radio? Él ni siquiera me conocía…

Y sin embargo, a la semana de grabar el demo, Carlos Ayala me llamó y me dijo que salíamos al aire en una semana. El programa era producido por mi persona y además yo mismo hacía el papel de locutor. En la consola de música casi siempre había alguien ayudándome.

Me encantaba poner la música de uno y otro artista de jazz y hablar sobre ellos. Luego empecé haciendo también entrevistas, lo cual fue un crecimiento para el programa, el cual mantuve vivo durante un año y medio; después tuve que cerrarlo debido a mis ocupaciones como médico.

Óscar Perdomo León

De uno de esos programas he rescatado un extracto de una entrevista que le realicé al músico salvadoreño Carlos Romero Cárcamo, en donde platicamos especialmente sobre jazz latino. Les invito, pues, a escucharla. La encontrarán dividida en cuatro partes.

 Carlos Romero Cárcamo

JAZZ LATINO. Primera parte. Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero cárcamo, 2002. 30 minutos de Jazz (YSUCA):

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JAZZ LATINO. Segunda parte. Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero, 2002. 30 minutos de Jazz (YSUCA)

JAZZ LATINO. Tercera parte. Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero, 2002. 30 minutos de Jazz (YSUCA)

JAZZ LATINO. Cuarta parte. Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero, 2002. 30 minutos de Jazz (YSUCA)

Texto
y fotografías de Carlos Romero:

Óscar Perdomo León

Fotografía de Óscar Perdomo León

tomada por Lester Bonilla.

ZUNCA EN CENTROAMERICANTO

ZUNCA, grupo musical salvadoreño.

Centroamericano es un espacio en el ciberespacio en donde se pueden encontrar pogramas musicales de músicos centramericanos, el cual se encuentra activo desde hace 5 años.

El creador de este portal de música centroamericana es el cantante y compositor salvadoreño Mauricio Callejas , quien vive en Estados Unidos.

Centroamericanto ha incluido en su programación al grupo musical salvadoreño ZUNCA, al cual yo pertenecí, por lo que este día los invito a escuchar su música, a la cual tanto cariño le tengo. La pueden escuchar siguiendo este enlace y dando luego un click al programa número 270. 

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas de: ZUNCA, una búsqueda de la raíz latinoamericana.

CENTROAMERICANTO, un sueño de Mauricio Callejas.

Centroamericanto es un interesante portal musical creado y dirigido por el cantautor salvadoreño Mauricio Callejas, a quien pareciera que vivir en los Estados Unidos le ha incrementado su amor por El Salvador y por nuestras hermanas tierras centroamericanas. Sus programas musicales son como un oasis ante las presiones comerciales y superficiales de las grandes empresas que se encargan de modelar los gustos musicales del grueso de la población de nuestros pueblos.

Mauricio Callejas ha llevado a la realidad su sueño desde hace más de cinco años, tiempo durante el cual ha presentado en Centroamericanto a numerosos y diversos artistas de la cintura del continente americano. Pero ¿qué mueve lo mueve ha realizar estos programas musicales? «Personalmente lo necesito porque hay tanta música que «descubrir»», me cuenta Mauricio.

Pero la actividad de Mauricio Callejas no se limita únicamente a dar a conocer el arte musical de los ticos, los catrachos, los chapines, los guanacos, etc., sino que una de sus grandes virtudes es la composición y la interpretación. Sus canciones son realmente dignas de ser escuchadas. Están muy bien armadas musicalmente y sus letras tienen una riqueza en conceptos muy alta. Hasta el momento ha publicado dos álbumes: «Cosas de la calle» (2002) y «Mágico» (2008). Hay por cierto un interesante cortometrajeel cual recomiendo ver, narrado por el mismo Mauricio, en donde se presenta y explica el origen de la canción «Mágico», «una cancion densa con muchas referencias a libros y a artistas salvadoreños», que forma parte del álbum del mismo nombre. En esta canción «Mágico» se puede percibir el amor y la nostalgia de Mauricio por este territorio del torogoz, esta tierra cuscatleca dejada atrás, pero nunca olvidada.

Algunas canciones de Mauricio las pueden escuchar entrando a su bitácora en línea.

Mauricio Callejas

Me queda claro que sólo un músico puede amar tanto la música, pero ya no sólo desde un punto de vista emocional -que en un músico es realmente fuerte-, sino también desde el punto de vista intelectual, y en esta conjunción es que creo que Mauricio ha concebido dar a conocer y compartir con el mundo entero la música de tanto centroamericano talentoso.

Adelante, Mauricio, con tu propia música y también con esa puerta que has abierto a la música centroamericana.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas de: http://www.google.com.sv/search?rlz=1C1GGGE_enUS384US385&q=mauricio%20callejas&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&hl=es&tab=wi&biw=1024&bih=537
http://www.google.com.sv/search?rlz=1C1AVSX_enSV398SV408&q=centroamericanto&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&hl=es&tab=wi&biw=1280&bih=699

COSECHA LATINA, grupo musical salvadoreño.

El tiempo que duró el grupo musical Cosecha Latina fue muy corto y sin embargo produjo música de mucha calidad. Aunque en años relativamente recientes hubo cierta reunificación e hicieron un par de grabaciones más. Los integrantes que fundaron esta banda fueron los ex Zuncas Mario Romero Cárcamo y Carlos Romero Cárcamo. También ex Zuncas fueron algunos de sus otros miembros, como Ernesto Buitrago y José Tulio Pineda.

Al deshacerse esta agrupación, algunos de sus integrantes formaron la Generación Latina, que persiste hasta el momento.

Yo tuve el privilegio de formar parte de Zunca, pero no de Cosecha Latina; sin embargo sí tuve la oportunidad de colaborar con una de sus composiciones.

Es conveniente mencionar que los hermanos Romero Cárcamo, junto a su hermano menos, Juan Carlos Romero Cárcamo, Chambla Elías, Ernesto Buitrago y otros magníficos músicos, recientemente han fundado el grupo de jazz Proyecto Acústico.

Pero bien, en homenaje a la buena música, esta vez quiero que escuchemos dos temas buenísimos de la Cosecha Latina, grabados en diferentes épocas.

El primero es una canción grabada en 2005 que se llama MUJER; música compuesta por Carlos Romero y letra escrita por este servidor de ustedes.

El segundo tema es TE ENCONTRARÉ grabado en 1994; música y letra de Walter Cárcamo y Mario Romero. Esta composición se acompaña de un vídeo muy bonito, rodado en La Luna y dirigido por Salvador Lemus.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen extraída de: DIABLOS LOCOS SALSA VIDEOS