NOVELISTAS ESTADOUNIDENSES MODERNOS. Tercera parte. William Faulkner.

William Faulkner

3- WILLIAM FAULKNER. Este ensayo  fue escrito por  William Van O´Connor y en él nos explica que Faulkner escribió sobre la tierra, la historia y la gente del norte de Mississippi; sin embargo, los cambió dentro de su creación literaria. Además nos aclara que es muy difícil separar la ficción escrita por Faulkner, del condado de Yoknapatawpha y del de Jefferson, de Mississippi.

William Faulkner, que fue uno de cuatro hermanos, nació en New Albany, Mississippi, en 1897. En 1902 su familia se mudó a Oxford, el sitio de la Universidad de Mississippi. Su padre poseía un almacén y un establo, y más tarde se convirtió en el gerente de negocios de la universidad.

El bisabuelo de William nació en 1825 y fue un hombre famoso en el norte de Mississippi. Los detalles de su vida parecieran los incidentes de una novela. Y a menudo estos incidentes aparecen en los libros de Faulkner. Dos veces fue encontrado inocente de cargos de homicidio. Fue además un soldado y un oficial audaz durante la Guerra Civil de su país. Su vida empezó como un niño probre tratando de ganar dinero para ayudar a su madre viuda, pero terminó su carrera como dueño de un ferrocarril y un funcionario electo en el gobierno del estado. Fue asesinado por un antiguo compañero del ferrocarril a quien él había vencido en una elección gubernamental del estado.

El abuelo de William Faulkner fue abogado, banquero y funcionario gubernamental. Fue muy activo en ayudar a los agricultores pobres que alquilaban tierra para trabajar. Aquellos que lo recuerdan dicen que él era un hombre de dignidad, un poco sordo y que tenía un temperamento rápido y violento.

Obviamente el bisabuelo y el abuelo de Faulkner son los originales  para el Coronel Sartoris y Bayard Sartoris, los inconquistables hombres de «Sartoris, El Invensible»  y en muchas historias más.

Un hermano y los padres de Faulkner también son fuertemente pintados y son el centro de «El Sonido y la furia», aunque aparecen también en otras historias.

Faulkner fue un estudiante pobre y dejó la escuela cuando era adolescente para trabajar en el banco de su abuelo. Leyó y escribió ampliamente poesía. También intentó pintar. En 1914 conoció y trabó amistad con Phil Stone, un joven abogado, con quien tuvo la oportunidad de discutir sobre literatura y quien además le ayudó a estudiar a ciertos escritores, como Conrad Aiken y Robert Frost, entre otros.

Durante la Primera Guerra Mundial, Faulkner no fue aceptado en el ejército debido a su bajo peso y a su estatura que sólo era de 5 pies y 5 pulgadas. Sin embargo, fue aceptado por la Fuerza Aérea de Canadá y fue entrenado como piloto. Al final de la guerra fue liberado del servicio canadiense como oficial honorario. Como la mayoría de los escritores de su edad, Faulkner consideró los eventos de la Primera Guerra Mundial y su significado; así, sus libros más tempranos y uno de los últimos, «Una fábula», tratan acerca de la guerra. Gracias a su servicio durante la guerra, se le permitió asistir a la Universidad de Mississippi. Ahí estudió inglés, español y francés; pero sólo permaneció en la universidad durante un año. Mirando algunos escritos de su tiempo de estudiante, se puede deducir que Faulkner no tenía claro para entonces que es lo que deseaba hacer.

Trabajó en una librería, también como carpintero y pintor de casas. Luego volvió a la universidad y alcanzó una maestría y trabajó, en 1924, allí mismo; pero pronto renunció a su cargo. Ese mismo año su amigo Stone pagó para que un libro de poemas de Faulkner se publicara. Conoció al admirado escritor Sherwood Anderson, quien le ayudó a publicar su primera novela, «El pago del soldado», en 1926. Entre 1925 y 1926 Faulkner navegó entre Italia, Francia y Alemania. Su primera novela recibió buenas críticas, gracias a lo cual firmó con la editorial un contrato para escribir una segunda novela.

«Mosquitos» (1927) es una novela que usó a Nueva Orleans como escenario. Es una sátira en la cual Dawson Fairchild, uno de los personajes, está basado en su amigo Sherwood Anderson.

«Sartorios» (1929) es una novela que marca el final del entrenamiento de Faulkner como escritor, ya que se considera que su siguiente novela, «El sonido y la furia», es el trabajo de un escritor mayor.

«Luz de agosto» (1932) es una novela que trata sobre la inhabilidad o el rechazo a perdonar la debilidad humana. Es una obra hábilmente hecha. Contiene una gran variedad de personajes que parecen existir como una comunidad de seres humanos que respiran vivamente. Exhibe una profundidad más grande que cualquier otra novela de Faulkner. Puede ser quizás el más alto logro de Faulkner como novelista.

En 1950 William Faulkner recibió el Premio Nobel de Literatura, el cual fue seguido de otros premios.  Visitó numerosos países del mundo y en 1957 se situó como escritor en residencia en la Universidad de Virginia.

Falleció en 06 de julio de 1962, en Oxford, Mississippi, tres emanas después de ser arrojado por un caballo.

Reseña y traducción:

Óscar Perdomo León

Imagen de William Faulkner tomada de Google.

NOVELISTAS ESTADOUNIDENSES MODERNOS. Segunda parte. F. Scott Fitzgerald.

Empezaré diciendo, como lo hice la semana pasada en la primera parte de NOVELISTAS ESTADOUNIDENSES MODERNOS, que lo que les estoy presentando este día en este blog no es mi opinión personal, sino más bien, es una breve reseña de la opinión de cuatro  ensayistas que tratan a cuatro escritores (Sinclair Lewis, F. Scott Fitzgerald, William Faulkner y Ernest Hemingway). Esta semana el ensayista es Charles E. Shain y el escritor es F. SCOTT FITZGERALD.

F. Scott Fitzgerald

 2- F. SCOTT FITZGERALD. Este ensayo fue escrito por Charles E. Shain y nos muestra en él a un escritor que no fue aceptado como un novelista serio y ambicioso hasta después de su muerte, ocurrida en 1940.  La historia del temprano ascenso y la repentina caída de su reputación literaria puede ubicarse en la década comprendida entre 1920 y 1930.

Nació en San Paul el 24 de septiembre de 1896. Era nieto de un hombre pobre que llegó de Irlanda a los Estados Unidos y desarrollo un gran negocio a través de una tienda de alimentos, que al final de su vida alcanzó un valor de $ 400, 000.

Alcanzó la fama muy pronto, cuando en los primeros tres meses de 1920 publicó su primera exitosa novela, Este Lado Del Paraíso.Guapo, inteligente y con suerte, Fitzgerald fue una de las más importante figuras de esa época.

Lo que Princeton le dio a la educación de Fitzgerald, como escritor estadounidense, puede ser descubierto en su primera novela, Este Lado del Paraíso. En buena parte la novela es la historia de su vida. Para el escritor, la Universidad de Princeton fue desde el primer momento un lugar encantador, un sitio emocionante, la sensación de toda la juventud maravillosa que había pasado por ahí en los últimos 200 años.

Así como los hombres jóvenes de Fitzgerald dejaron la universidad por los campos armados de la Primera Guerra Mundial, así lloraron por su propia juventud perdida. A través de la mayoría de las páginas de la novela Princeton es primariamente un orden social ricamente complejo con muchas posibilidades atractivas para un joven brillante tratando de abrirse paso y elevarse en la sociedad. Un crítico cree que lo que Princeton le dio a Fitzgerald fue la situación y la suerte de hallar a un grupo de amigos de literatura que le dieron respeto por su trabajo literario, lo cual fue más responsable que cualquier otra cosa de hacer de él un hombre serio.

En 1918, mientras estaba haciendo su servicio militar en Montgomery, Alabama, se enamoró de una joven de 18 años de edad, Zelda Sayre. Este romance fue la historia central de su novela Este Lado del Paraíso. En su ficción el personaje masculino malévolo es físicamente atractivo; pero al final es engatusado por las mujeres y él las trata a ellas como prostitutas. El héroe de Fitzgerald, en cambio, tiene cualidades  más blandas, es generoso y considerado. Lejos de que estas cualidades lo hicieran parecer una mujer, lo hacían parecer casi un dios. Los hombres de esta novela se muestran, como el propio Fitzgerald era en la realidad, asombrados por la valentía y la prudencia de las mujeres. La verdadera historia de Este Lado Del Paraíso es reportada como la lectura emocional de la vida de un hombre joven. Esta novela fue con la que Fitzgerald convenció a Zelda a casarse con él. Fue también, así es considerado, el evento que marcó la Edad del Jazz. Esta novela es halagada por las cualidades de conectar cercanamente a cierto período de la vida estadounidense. Los lectores de hoy la leen para estudiar ese período completo y su ruina.

El más alto punto de su fortuna llegó en 1925, cuando logró un espléndido éxito artístico, su novela The Great Gatsby.

Por supuesto que escribió otras novelas y cuentos; pero esta es sólo, como había dicho, una breve reseña.

Antes de que Fitzgerald muriera ya estaba muerto como escritor. Nadie compraba sus libros, aunque había muchos de ellos disponibles. El no merecía ser tan descuidado por su público. Al morir tenía apenas 44 años de edad.

Reseña y traducción:

Óscar Perdomo León

Artículo relacionado:

Novelistas Estadounidenses Moderrnos. Primera parte. Sinclair Lewis.
Imagen de F. Scott Fitzgerald extraída de:
http://myliteraryquest.files.wordpress.com/2011/04/f_scott_fitzgerald_5.jpg

NOVELISTAS ESTADOUNIDENSES MODERNOS. Primera parte. Sinclair Lewis.

Este sugestivo libro, Novelistas Estadounidenses Modernos, publicado en 1973, trata en realidad de cuatro novelistas estadounidenses que marcaron la literatura de su país y del mundo con su fuerza y su singularidad en el siglo XX. Se trata de Sinclair Lewis, F. Scott Fitzgerald, William Faulkner y Ernest Hemingway. Originalmente cada uno de estos escritores fueron abordados a manera de ensayos que fueron publicados en la Universidad de Minnesota en 1959, 1959, 1961 y 1963, respectivamente. Estos cuatro trabajos compilados en un solo libro son muy interesantes, ya que en ellos no sólo se hace un esbozo de la vida de cada uno de los novelistas, sino también se analiza su obra literaria.

La breve reseña de este libro que presentaré en mi blog es más bien una aproximación resumida de lo que han escrito cuatro ensayistas (Mark Schorer, Charles E. Shain, William Van O´Connor y Philip Young), sobre los cuatro escritores ya mencionados. En otras palabras, y valga la redundancia, no es mi opinión la que estoy dando aquí, sino más bien la opinión de los cuatro ensayistas.

En esta primera parte escribiré solamente sobre el primero de ellos y la semana que viene trataré a alguno de los que siguen.

Sinclair Lewis

1- SINCLAIR LEWIS. Escrito por Mark Schorer, este ensayo nos muestra a un joven nacido el 07 de febrero de 1885, en Sauk Centre,  un pequeño pueblo de Minnesota, cuya niñez y juventud transcurrió de una manera dolorosa para él, debido a que en su apariencia física no era muy agraciado y a que su vista era un poco pobre y se la pasaba tropezando, fue tratado, por sus compañeros de escuela y por la comunidad de su pequeño pueblo en general, como si fuera inferior. Esto le confirió una soledad que lo condujo rápidamente a ser un lector tenaz. A los 17 años se inscribió en la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut. Ahí pensó él que tendría una vida más feliz, sin embargo su estancia en la universidad fue más bien solitaria y sin amigos. Con el pasar del tiempo empezó a escribir poemas y breves relatos. En 1904 él fue el primer estudiante de primer año a quien La Revista Literaria de Yale le aceptaba y publicaba un artículo, revista de la cual después, cuando estaba ya en tercer año, se convirtió en su editor. También publicó en otras revistas universitarias.

Luego empezó a escribir una novela, a la cual llamó “Calle principal”, la cual fue rechazada por numerosas casas editoriales, hasta que en 1914, fue publicada por Harper. Ese mismo año Lewis contrajo matrimonio. Esa novela fue muy importante;  la historia acontecía en un pueblito de ficción, pero similar al pueblo donde él había nacido;  por primera vez un escritor hablaba de la clase media estadounidense de una manera directa e  irónica. Los novelistas que lo antecedieron pintaban a la clase media de un pequeño pueblo como dulce y buena. Lewis criticaba de una manera desnuda las peores cualidades de la esa clase media antes idealizada: fingir ser amable y generosa, colocar en un valor demasiado elevado a las cosas materiales y doble moral; además criticaba el aburrimiento diario que se vive en esas villas.

Lewis escribió varias novelas más y llegó a ser una figura pública. Declinó  aceptar en Premio Pulitzer, argumentando que esos premios tienden a establecer estándares de gusto literario. En 1930 recibió el Premio Nobel de Literatura; en su discurso de aceptación en Estocolmo dijo: “A nuestros profesores americanos les gusta la literatura clara y fría y pura y muy muerta”.

Muchos escritores contemporáneos de Lewis fueron muy duros con él y criticaron y estuvieron en desacuerdo en que se le diera el Nobel, como Theodore Dreiser y Ernest Hemingway; incluso uno de estos escritores, Sherwood Anderson, no consideraba a Lewis un artista. Y sin embargo Lewis fue uno de los más generosos hombres en su relación con los otros escritores: alentaba a los jóvenes escritores con elogios y dinero; y a Dreiser, quien se había declarado su enemigo, lo puso en el primer lugar de su lista de los más grandes escritores americanos modernos; así como también reconoció públicamente la brillantez del joven Hemingway y lo ayudó a conseguir un premio.

Lewis tenía el don de imitar voces que muchos escritores experimentados no tienen. Él le dio a los estadounidenses un vistazo a una realidad espantosa que había pasado desapercibida hasta que él la escribió. Sinclair Lewis no fue, en el sentido estrictamente literario, un gran escritor; pero sin sus escritos uno no puede imaginarse la literatura estadounidense moderna.

Reseña y traducción:

Óscar Perdomo León

Imagen de Sinclair Lewis extraída de TimePieces:

http://events.mnhs.org/TimePieces/SourceDetail.cfm?SourceID=243

CASSANDRA, de Branford Marsalis.

Cassandra, una composición escrita por Branford Marsalis (nacido en 1960, en Estados Unidos)tiene una magia inexplicable sobre mí, es como un hechizo benigno que me hace sentir completo; me  convence de las cosas grandes, inmensas, que es capaz de realizar el ser humano, cuando se lo propone. Para mí Cassandra es una obra maestra. Apareció en el álbum «Requiem» en el año de 1999, del Cuarteto de Branford Marsalais, formado por Kenny Kirkland en el piano, Jeff «Tain» Watts en la batería, Eric Revis en el bajo y, por supuesto,  Branford Marsalis en los saxofones.

Cassandra es algo más que una composición de jazz; hay en ella una elaboración premeditadamente profunda, sin perder tampoco con esto la improvisación, tan básica en este género musical.

Al inicio el saxofón soprano indica el camino melódico, el cual está muy bien estructurado; es como una voz hablando de algo intenso, quizás triste por momentos, pero más que triste, hay en su melodía una magnificencia, un esplendor de creatividad muy firme. El piano -a la hora de su solo- se traslapa al saxofón con elegancia, tocado por una de las más grandes sensibilidades que he escuchado en mi vida: Kenny Kirkland; éste no toca simplemente el piano, sino que lo hace expresar los sentimientos más internos y ocultos del corazón, de una manera inusual, original y apasionada, bella y libre. El bajo de Revis, tocado magistralmente, mantiene la atmósfera de intimidad que la composición en general exuda. La batería de Watts cumple su función eficientemente, manteniéndose como un fondo acolchonado que transmite seguridad y libertad a la obra.

Cuando Marsalis retoma el frente con su saxofón, pareciera que está exprimiendo su alma; todos los sentimientos van en progreso, como en una subida, y en un momento Marsalis parece un poseído divino, un mensajero de Apolo, dios de la medicina (que cura), de la música (que salva) y de la poesía (que es eterna), lanzando explosiones sonoras sin ostentación, sino con sinceridad, con hondura, con una destreza técnica increíble. En el clímax de la composición, Marsalis nos arroja múltiples sensaciones, nos arranca dolores y recuerdos, anhelos y miradas, y nos sentimos identificados con su criatura musical. Pareciera un final multiorgásmico. ¿Qué pensamientos poblaban la mente de Marsalis mientras tocaba la parte final de Cassandra? ¿Qué pasaba en ese momento por el corazón de Marsalis? ¿De dónde extrae semejante carga afectiva transmitida a través de su saxofón y expresada en múltiples notas musicales?

Podría seguir escribiendo, pero las palabras poco pueden acercarse a la verdad de la música. Los invito, pues, a escuchar al Cuarteto de Branford Marsalis.

Cassandra, de Branford Marsalis
Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen extraída de: http://start.facemoods.com/results.php?s=requiem+branford+marsalis&category=images&a=stonicla&f=4&start=1

EL EVANGELIO SEGÚN JESUCRISTO. Una novela de José Saramago

«El Evangelio según Jesucristo» es una belleza en prosa de pies a cabeza. Esta novela me cautivó desde su título hasta la última página. La leí en el año 2002 y lo recuerdo muy bien porque al año siguiente volví a leerla. Me gustó mucho su narración descriptiva que se mezclaba con los diálogos de los personajes sin que se sintiera un solo tropezón en las palabras o que se perdiese el hilo de la historia. Al principio sentí muy rara la manera de narrar, porque yo quería ver los diálogos escritos de la manera tradicional,  en apartados con guiones; pero una vez tomé el ritmo de la narración, ya no me importó mucho y, al contrario, admiré la originalidad del escritor.

Saramago, como todo un maestro de la narración, nos conduce e introduce en el mundo antiguo que vivió Jesús; los detalles del paisaje, de la conducta humana y de la psicología de los personajes, hacen un todo explosivo que convierten la lectura en un deleite.

Jesús es visto como hombre, en toda la extensión de la palabra. Y por supuesto es el centro de todo el relato; pero su padre, José, es un personaje que me agradó mucho como se le pintó en la totalidad de la historia.

Mi escenas favoritas son muchas -las llamaré escenas, aunque no estoy hablando de teatro, porque las narraciones en esta novela son tan vívidas que pareciera que uno está frente a un melodrama sobre tablas o frente a un cine-. Voy a mencionar tres:

1-Cuando Jesús corre junto a María, su madre, buscando a José y al final del camino lo encuentran crucificado, como uno más de  los crucificados de ese día. Es una estampa muy triste y conmovedora.

2-Mi segunda escena privilegiada es cuando Jesús conoce en la ciudad de Magdala a María Magdalena, la prostituta; él, que presentaba una herida en un pie es ayudado por la mujer. Jesús, virgen e inocente, pero no ignorante, siente fuertes deseos hacia ella e inicia un romance con la cortesana. Ella lo ha aceptado aun cuando él no tiene dinero para pagarle. Se ha iniciado una relación de amor y confianza. Un asunto polémico, pero verosímil.

3-Mi tercera secuencia predilecta es una red de palabras bien tejidas en la que se muestra la imagen de José mirando las primeras luces de la mañana penetrar por una rendija de la puerta, en ese momento él se levanta a orinar, a plena llanura y bajo los destellos del alba, y se queda mirando con intensidad las estrellas. Hay cierta poesía en ese acto tan común y mundano como lo es el de descargar la vejiga mientras se admira el universo infinito.

Saramago, como el ateo declarado que era, tenía que expresar su visión de Jesús y de sus contemporáneos de una manera diferente a la que estamos acostumbrados. Sin restarle su grandeza humana, Jesús es fotografiado en esta novela por Saramago como un hombre terrenal, con todas sus virtudes y con todos sus defectos, algo que para los creyentes cristianos puede parecer una herejía. Así es esta novela de Saramago, provocativa, directa, llena de controversia, con cierto encanto metafórico, llena de realismo y humanismo.

«El Evangelio según Jesucristo», una novela de las que más me ha tocado el corazón.

Texto:

Óscar Perdomo León

Artículo relacionado: ENSAYO SOBRE LA CEGUERA, novela de José Saramago. Una reseña escrita por mi esposa Érika Perdomo-Valencia.

Imagen de la portada del libro tomada de:http://start.facemoods.com/results.php?s=el+evangelio+seg%C3%BAn+jesucristo&category=images&a=stonicla&f=4&start=1

VALS PARA PANCHIMALCO. Música para un cortometraje documental.

La realización de un cortometraje  es difícil que lo lleve a cabo alguien en solitario, casi siempre estas lides conllevan la participación de varias personas. Mi esposa Érika y yo, como aficionados al cine, ya que no como profesionales, hemos hecho un par de cortometrajes, porque sentimos que es un pasatiempo muy bonito. Ha sido para nosotros también una manera de expresarnos artísticamente; aunque los recursos con los que hemos trabajado han sido altamente limitados, pienso que tenemos algo a nuestro favor y es nuestro entusiasmo casi ingenuo para este tipo de actividades.

Ahora nos encontramos trabajando en un documental dedicado a la iglesia de Panchimalco y en pro de eso he estado pensando durante algunos días en la música que se  le podría poner al corto como fondo y lo primero que se me vino a la mente, después de sumergirme en las imágenes de la iglesia de Panchimalco, fue un vals. Así que hace cinco días compuse VALS PARA PANCHIMALCO y hace cuatro días lo grabamos con Arecio D´ León.

Los invito a escuchar, pues, esta sencilla y corta composición, y espero que al escucharla lo hagan pensando en que es música de fondo para un película con las imágenes de Panchimalco brotando a cada segundo.

VALS PARA PANCHIMALCO

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Créditos:
Vals compuesto por Óscar Perdomo León, para el cortometraje documental PANCHIMALCO Y SU IGLESIA (en proceso de realización).
Interpretado por Arecio D´ León y Óscar Perdomo León.   Arreglos hechos por Arecio D´ León.
Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

CALLE 54. Un documental de Fernando Trueba.

A principios de este año escribí lo siguiente: «Fernando Trueba ya me había capturado positivamente con su documental sobre jazz latino “Calle 54″, un verdadero festín para los que amamos la combinación de música y cine, combinación que siempre se ha dado, es cierto, pero que es mejor si la actriz principal de la película es la música.» Una afirmación que sigo sosteniendo.

Este documental, que vio la luz en el año 2000, es en verdad una verdadera delicia para aquellos que adoramos la música y es también muy educativo con respecto a conocer el origen del jazz latino y enfrentarnos con algunos de sus mejores estilos y exponentes.  El jazz hecho por los músicos de origen latino, entre españoles, cubanos, brasileños, puertorriqueños, venezolanos, argentinos y dominicanos (principales actores de este documental), siempre ha tenido ese sabor propio del trópico o del calor humano propio del latino, con sus diferencias, por supuesto. Todo ese ritmo ha sido arrancado de África para fundirlo con la armonía occidental.

Empieza Fernando Trueba diciendo: «A principios de los ´80 un amigo me regaló un disco que complicó mi vida: me convertí en un adicto al jazz latino». Y a partir de ahí, la música tocada por verdaderos genios y prodigiosos lo envuelve a uno en una atmósfera única, en la que no niego que derramé un par de lágrimas de la emoción mientras escuchaba. Es inevitable desconectarse de esa avalancha de corcheas, blancas, negras y semicorcheas, flotando como ángeles y demonios sobre nuestros oídos.  Como dijo Roque Dalton: «Nada me hace llorar sino el amor»; yo digo, plagiando a Dalton (o mejor dicho, parafraseando, para que no se oiga tan mal): «Nada me hace llorar sino la música y el amor».

Muchos y grandiosos músicos participan es este documental; pero Trueba se centra principalmente, en orden de aparición, en el cubano Paquito D´ Rivera, la brasileña Eliane Elías, el español Chano Domínguez, los puertorriqueños Jerry y Andy González, el dominicano Michel Camilo, el argentino Gato Barbieri, el puertorriqueño Tito Puente, el cubano Chucho Valdés, el cubano Arturo «Chico» O´Farril, los cubanos Bebo Valdés e Israel «Cachao» López, pasando por un ensamble de percusión y bajo (con una pareja de baile incluido) entre los que destacan Carlos «Patato» Valdés y Orlando «Puntilla» Ríos, finalizando con el dúo de padre e hijo: Bebo y Chuco tocando dos pianos; cierra el documental con una descarga del grupo de Jerry González mientras van saliendo los créditos de todos los músicos participantes .

A Horacio «El Negro» Hernández, quien toca en este documental en la big band de Chico O´Farril y en el trío de Michel Camilo, tuve la oportunidad de escucharlo en vivo, en San Salvador, hace ya algunos años, en una venta de instrumentos musicales que está cerca de La Campana; fue una experiencia espectacular; me pareció que Hernández era un extraterrestre de la batería que tocaba un ritmo diferente al mismo tiempo con cada una de sus cuatro extremidades.

He aquí, pues, a continuación una probadita de este maravilloso tesoro del cine y la música: Calle 54. Escucharemos y veremos «Panamericana», la composición interpretada y dirigida por Paquito D´ Rivera,  con la cual inicia este documental.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen extraída de: http://www.google.com.sv/search?hl=es&cp=7&gs_id=5&xhr=t&q=calle+54&gs_sm=&gs_upl=&biw=1280&bih=699&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi

UN CAMINO CONDUCE A OTRO CAMINO

Jimi Hendrix compuso e interpretó una canción que está llena de fantasía en su letra y en su bella melodía. Estoy hablando de Little wings, la cual grabó en 1967. Es una composición corta, pero rica en impresiones oníricas y cuentos de hadas, que desembocan en el amor.

A partir de esta “Little wings”, Sting hizo una nueva versión, muy buena por cierto, que cuenta con el arreglo de un grande de la música: Gil Evans. Cuando escuché esta adaptación de Sting, que está en el álbum “Nothing like the sun…”, yo no había aún escuchado los revolucionarios trabajos musicales que había hecho Gil Evans junto a Miles Davis, durante el nacimiento del Cool Jazz.

Pues bien, el punto medular de lo que escribo hoy está en una parte de esa canción de la que les estoy hablando, y es aquella en donde un saxofón soprano, tocado por Branford Marsalis, se une sutilmente a la última nota de un solo de guitarra eléctrica, al final de una frase muy intensa (en el minuto dos con cuarenta segundos de la grabación), y luego prosigue -el saxofón- haciendo una melodía breve pero llena de ensueño, como la letra de Hendrix, que se despliega con tanta belleza que desde el primer momento yo quedé hipnotizado, enamorado, hechizado. Me dije: «Ese saxofonista es alguien especial, es un genio».

Para entonces tampoco sabía yo quién era Branford Marsalis, ni sabía nada sobre su gran carrera musical en el jazz; pero a partir de ese breve solo de saxofón que él grabó en “Little wings”, yo me dije que tenía que conocer de verdad la música jazz, tenía que explorarla, hundirme en sus aguas y descubrir lo que hasta entonces mis oídos desconocían. Busqué los discos de Marsalis y buscándolos, me tropecé con un disco de Gerry Mulligan, el saxofonista barítono. Esa fue mi verdadera entrada al jazz, como oyente atento. Mulligan me abrió una puerta muy ancha que yo no sabía hasta dónde me conduciría, pero entré. Después vinieron Miles Davis, Charlie Parker, Louis Armstrong, John Coltrane, Branford Marsalis –por supuesto-, Ella Fitzgerald, Dizzy Gillespie, Sara Vaughan,  entre otros.

Y el Latin Jazz apareció como una avalancha sin límites: Chucho Valdez, Paquito D´ Rivera, Arturo Sandoval, Antonio Carlos Jobim…

En El Salvador actualmente hay unos músicos muy entusiastas que están cultivando el género jazz: Proyecto Acústico.

Desde Jimi Hendrix hasta descubrir el jazz que se hace en otras partes del mundo y en El Salvador he recorrido en éxtasis un camino tras otro.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen tomada de: http://www.google.com.sv/search?hl=es&q=jimi%20hendrix&gs_sm=e&gs_upl=1800l6027l0l6335l12l12l0l5l5l0l553l1487l2-2.1.0.1l4l0&biw=1280&bih=699&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi

JAZZ LATINO. ENTREVISTA A CARLOS ROMERO EN 30 MINUTOS DE JAZZ.

Carlos Romero Cárcamo, tocando el vibráfono.

30 minutos de jazz fue un programa radial que se me ocurrió hacer allá por el año de 2001. Un día eché en mi carro la pequeña colección que tenía de discos compactos, originales, de música jazz y me fui a hablar con Carlos Ayala, director de la radio YSUCA (91.7 F.M.). Lo primero que hice fue colocar la gran pila de discos sobre su escritorio y le propuse hacer una vez a la semana el programa. Carlos Ayala, que era la primera vez que me veía, se me quedó mirando y luego me dijo: «Subí. Hacé un demo y yo te llamo después.» Subí a la segunda planta y lo grabé. Recuerdo que la introducción la hice con la música de Charles Mingus.

Me fui esperanzado. Pero al día siguiente me dije a mí mismo que todo era una locura: Carlos Ayala no iba a llamarme. ¿Quién quería escuchar música jazz en El Salvador? Seguramente que dos o tres  pelones, como decimos por aquí. ¿Le daría Carlos Ayala un programa de radio a  un médico sin ninguna experiencia en la radio? Él ni siquiera me conocía…

Y sin embargo, a la semana de grabar el demo, Carlos Ayala me llamó y me dijo que salíamos al aire en una semana. El programa era producido por mi persona y además yo mismo hacía el papel de locutor. En la consola de música casi siempre había alguien ayudándome.

Me encantaba poner la música de uno y otro artista de jazz y hablar sobre ellos. Luego empecé haciendo también entrevistas, lo cual fue un crecimiento para el programa, el cual mantuve vivo durante un año y medio; después tuve que cerrarlo debido a mis ocupaciones como médico.

Óscar Perdomo León

De uno de esos programas he rescatado un extracto de una entrevista que le realicé al músico salvadoreño Carlos Romero Cárcamo, en donde platicamos especialmente sobre jazz latino. Les invito, pues, a escucharla. La encontrarán dividida en cuatro partes.

 Carlos Romero Cárcamo

JAZZ LATINO. Primera parte. Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero cárcamo, 2002. 30 minutos de Jazz (YSUCA):

http://www.box.net/embed/n27djvn2db1mhke.swf

JAZZ LATINO. Segunda parte. Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero, 2002. 30 minutos de Jazz (YSUCA)

JAZZ LATINO. Tercera parte. Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero, 2002. 30 minutos de Jazz (YSUCA)

JAZZ LATINO. Cuarta parte. Óscar Perdomo León entrevista a Carlos Romero, 2002. 30 minutos de Jazz (YSUCA)

Texto
y fotografías de Carlos Romero:

Óscar Perdomo León

Fotografía de Óscar Perdomo León

tomada por Lester Bonilla.

LA ZONA INTERTIDAL, del Taller de los Vagos.

Manuel Sorto, miembro del Taller de los Vagos, editando, en Tlayacapan, México.

El cine salvadoreño, aunque ya tiene más de un siglo de existencia, ha tenido una producción bastante baja en cantidad, si lo comparamos con el cine que se hace en otras latitudes; sin embargo ha habido esfuerzos  muy meritorios y de buena calidad.

Este día recordaremos la película realizada en 1980 por el Taller de los Vagos: LA ZONA INTERTIDAL. Fotografía e idea original de Guillermos Escalón. Edición y actuación principal de Manuel Sorto. Asistentes:  Marie Nöelle Fontan y Lyn Sorto. Actuaciones especiales de Jorge Cañénguez (el estudiante), Aparicio (niño en la playa). Dirección: colectivos. (Los demás créditos tan importantes, como los de la música, podrán verlos ustedes mismos al mirar la película). La versión que veremos aquí es gracias a un esfuerzo de digitalización por parte del Museo de la Palabra y la Imagen.

Hay que ubicarnos en el tiempo y en el espacio y entender que hacer cine, con la temática de esta película, en aquellos días de convulsión social en El Salvador, con el inicio de la guerra civil y los escuadrones de la muerte asesinando a todo sospechoso de ser de izquierda, era, pues, una tarea casi heroica.

Sobre esta película, en el blog MÁS ALLÁ DE LOS 400 CERROS , mi esposa Érika y yo entrevistamos a Manuel Sorto. He aquí un fragmento en donde él habla sobre esta película:

Érika y Óscar: En Cine Apolo, programa que pasan en el Canal 10 de televisión, vimos unos de tus primeros trabajos cinematográficos. ¿Qué cosas recordás de la  esa película? ¿Adónde podemos ver tus películas?

Manuel Sorto: Te refieres a La Zona Intertidal. La única película de ficción que realizamos Guillermo Escalón y yo. Fue producida por El Taller de los Vagos. El tema es el asesinato político. El asesinato de un profesor, como tantos que fueron asesinados a fines de los setentas por los escuadrones de la muerte. Lo importante era lograr filmarla sin que hubiera problemas, ya que teníamos que viajar con el equipo hasta la playa.

Texto:

Óscar Perdomo León

Artículos relacionados. ENTREVISTA A MANUEL SORTO dividida en tres entregas:
MANUEL SORTO, cine, danza, pintura y escritura de un sensuntepecano. Primera entrega.
MANUEL SORTO: “MI PADRE ME QUERÍA MILITAR Y ABOGADO”. Continuación de la entrevista. Segunda entrega.
MANUEL SORTO: “LA MASACUATA FUE MI GRUPO LITERARIO.” Tercera y última entrega.
Fotografía extraída del blog MÁS ALLÁ DE LOS 400 CERROS

EL ESCARABAJO AZUL

Este día tengo nuevamente como invitado al chileno Rodolfo de los Reyes, quien nos trae una interesante historia sobre uno de los tipos de automóviles más famoso.
Gracias, Rodolfo, por tu colaboración.

Sin ser un experto en automóviles o maquinarias motorizadas en todas sus versiones, por el contrario siempre he preferido por ejemplo la silenciosa bicicleta a la ruidosa motocicleta; desde niño tuve una especial y curiosa atracción por los Volkswagen modelo escarabajo, no sé si porque en mi ingenua niñez, para aniquilar el tedio de las tardes, solía ver enteras las películas de la Segunda Guerra Mundial, que nuestra entonces censurada televisión, pasaba como si fueran las únicas películas hechas en el mundo. Así como siempre me gustó llevar la contraria no simpatizaba para nada con la soldadesca norteamericana, la que se mostraba puerilmente pedestre y oportunista, siendo cautivado por los uniformes, la maquinaria bélica (Tanques Panzer, cañones Berta, motocicletas con carrito, etc.) y la singular mística que mostraban las tropas del Tercer Reich. Obviamente que ignoraba los horrores de sus imprescriptibles crímenes. Y entre todas las cosas que me llamaba la atención estaban esos vehículos, muchas veces ocupados como tanquetas y que andaban en la nieve, atravesaban ríos, subían cerros, etc. cuyo modelo era llamado “escarabajo” tal vez por sus redondeadas formas.

Así el tiempo pasó y nunca dejé de no ver los filmes bélicos de trasnoches, donde en uno de ellos, un soldado Norteamericano era fanático de estos automóviles, y en una operación militar en que capturaban un pueblito europeo cerca de un gran castillo, el soldado americano le arrebataba el escarabajo a la oficialidad alemana y probaba su célebre mito de que flotaban, que son anfibios, en una gigantesca alberca, donde el escarabajo si flotaba como una lancha de asalto de la infantería marina.

El escarabajo, en los caminos precordilleros de Curicó, Chile.

Origen Nacional –Socialista y Símbolo Cultural

No deja de ser curioso que este automóvil tomado como símbolo al igual que las camionetas Kombi, por los hippies y los intelectuales del mundo contracultural, en EE.UU y Europa, en los años sesenta y setenta, haya sido considerado por el tirano Adolfo Hitler, como parte del modelo de desarrollo y progresos social al ser el Wolks (pueblo) Wagen (carro) “El auto del pueblo” alemán en su modelo de desarrollismo nacional–socialista, en lo que fue parte esencial de su política de nivelar la calidad de vida del pueblo alemán, por lo que también el escarabajo se constituyó en símbolo de ese modelo político.

El primero que manejé

Historia política aparte. La primera vez que maneje unos de estos “carros” fue cuando tenía 18 años y mi hermano mayor recién titulado de abogado y casado, compró uno de ellos. Me acuerdo de muchos romances y “carretes” (celebraciones, fiestas, pachangas) vividos en aquel Escarabajo verde-limón, que funcionaba a la perfección, y aceleraba como un formula uno, me acuerdo que en la carretera le sacamos sus140 kilómetrospor hora máximos sin mayor problema.

No obstante desde cuando empecé a comprar vehículos, siempre busqué escarabajos y nunca encontré uno para mí. Tuve Peugeot 504, camionetas Fiat Fiorino (Las camino al cielo), Charades, Monza Chevrolet, Nissan V-16,  etc., pero nunca encontraba un escarabajo. Nadie vendía cuando iba a ver alguno, ya se había vendido.

Al fin encuentro uno

No fue hasta que un conocido me llevó uno a la casa. Era del año 81, estaba un poco afectado, pero mantenía detalles importantes, como diversas piezas cromadas (manillas, espejos, limpia parabrisas, etc.) y originales, las tapas originales, los faros, etc. Yo le arreglé el alternador, le compré neumáticos grandes y le hice un afinamiento y quedó espectacular, dentro de lo que es un auto de 30 años, que se considera ya como una “antigüedad automovilística” y en ese sentido hay que tratarlo como tal, pese a que yo lo he llevado al campo, a la cordillera y hace pocos días protagonicé con él una proeza, que le dio lección a unas cuantas poderosas camionetas Chevrolet 4×4 de las grandes.

La Proeza

Resulta que nuestro célebre paso bajo nivel de calle Colón se anega cada vez que llueve un poco, hasta varios metros de altura se convierte en piscina, con un historial de muchos autos atrapados y ahogamientos por accidente. Bueno el sábado  pasado había llovido un poco y por lo menos había medio metro de agua acumulado, iba rumbo a la Feriade Abastos, y se me vino a la cabeza, las diversas  conversaciones que siempre he sostenido con mi amigo, el poeta y también propietario de un escarabajo pero de los nuevos, que son copias de los antiguos (bueno eso lo digo para molestarlo), José Tomás Labarthe Cardemil, de que “Estos autos son anfibios y flotan”, aceleré evadiendo la barrera de contención y quedé frente a una laguna de 30 metros y por lo menos medio metro o más de profundidad. Al otro lado dos inmensas camionetas chevrolet 4×4, al mando de temerosos terratenientes costinos, no se atrevían a cruzar la “poza” de agua, (Yo tampoco lo hubiera hecho si antes no hubiera observado que cruzó antes un Ford Falcón año 75), rápidamente pensé en altura estamos similares, el motor del escarabajo va atrás bien cerrado, y además ya le hice lavado de motor “a  lo mero macho”  con agua fría a chorros y nada, por lo que si el agua entra no se va a detener, así que adelante, mientras los “viejos” de la camioneta observaban atento a mi resultado,  retomé la marcha en segunda con lentitud, y en pocos segundo gané la otra orilla, con bocinazos de algarabía de autos-testigos, y gritos del público ocasionalmente ubicado en el palco de las veredas y las casas conlindantes, bajé la ventanilla y junto a las bocinas y las manos en alto conla V del triunfo y la victoria, enfrenté al cielo , con la proeza de mi pequeño escarabajo azul, ante las todopoderosas camionetas todo terreno de último año. Lástima que no hubiera registro gráfico y visual de  aquello. Así va un esbozo de “prueba en terreno” para conversar con el poeta José Tomás Labarthe, con quién estamos por fundar el “Club de los escarabajos de la poesía curicana”, narro esto en momentos que Labarthe, anda feliz con su nuevo libro publicado “P”, libro que espero con ansiedad, mientras comparto con ustedes el apego a estas máquinas de un lejano origen germano, que siguen haciendo historia en la cotidiana poesía de cada día.

Texto y fotografías:

Rodolfo de los Reyes

rodolfodelosreyes@yahoo.es

Otro artículo del mismo autor: INFLUENCIA DE ROQUE DALTON EN ARTISTAS CHILENOS

ZUNCA EN CENTROAMERICANTO

ZUNCA, grupo musical salvadoreño.

Centroamericano es un espacio en el ciberespacio en donde se pueden encontrar pogramas musicales de músicos centramericanos, el cual se encuentra activo desde hace 5 años.

El creador de este portal de música centroamericana es el cantante y compositor salvadoreño Mauricio Callejas , quien vive en Estados Unidos.

Centroamericanto ha incluido en su programación al grupo musical salvadoreño ZUNCA, al cual yo pertenecí, por lo que este día los invito a escuchar su música, a la cual tanto cariño le tengo. La pueden escuchar siguiendo este enlace y dando luego un click al programa número 270. 

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas de: ZUNCA, una búsqueda de la raíz latinoamericana.

CENTROAMERICANTO, un sueño de Mauricio Callejas.

Centroamericanto es un interesante portal musical creado y dirigido por el cantautor salvadoreño Mauricio Callejas, a quien pareciera que vivir en los Estados Unidos le ha incrementado su amor por El Salvador y por nuestras hermanas tierras centroamericanas. Sus programas musicales son como un oasis ante las presiones comerciales y superficiales de las grandes empresas que se encargan de modelar los gustos musicales del grueso de la población de nuestros pueblos.

Mauricio Callejas ha llevado a la realidad su sueño desde hace más de cinco años, tiempo durante el cual ha presentado en Centroamericanto a numerosos y diversos artistas de la cintura del continente americano. Pero ¿qué mueve lo mueve ha realizar estos programas musicales? «Personalmente lo necesito porque hay tanta música que «descubrir»», me cuenta Mauricio.

Pero la actividad de Mauricio Callejas no se limita únicamente a dar a conocer el arte musical de los ticos, los catrachos, los chapines, los guanacos, etc., sino que una de sus grandes virtudes es la composición y la interpretación. Sus canciones son realmente dignas de ser escuchadas. Están muy bien armadas musicalmente y sus letras tienen una riqueza en conceptos muy alta. Hasta el momento ha publicado dos álbumes: «Cosas de la calle» (2002) y «Mágico» (2008). Hay por cierto un interesante cortometrajeel cual recomiendo ver, narrado por el mismo Mauricio, en donde se presenta y explica el origen de la canción «Mágico», «una cancion densa con muchas referencias a libros y a artistas salvadoreños», que forma parte del álbum del mismo nombre. En esta canción «Mágico» se puede percibir el amor y la nostalgia de Mauricio por este territorio del torogoz, esta tierra cuscatleca dejada atrás, pero nunca olvidada.

Algunas canciones de Mauricio las pueden escuchar entrando a su bitácora en línea.

Mauricio Callejas

Me queda claro que sólo un músico puede amar tanto la música, pero ya no sólo desde un punto de vista emocional -que en un músico es realmente fuerte-, sino también desde el punto de vista intelectual, y en esta conjunción es que creo que Mauricio ha concebido dar a conocer y compartir con el mundo entero la música de tanto centroamericano talentoso.

Adelante, Mauricio, con tu propia música y también con esa puerta que has abierto a la música centroamericana.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas de: http://www.google.com.sv/search?rlz=1C1GGGE_enUS384US385&q=mauricio%20callejas&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&hl=es&tab=wi&biw=1024&bih=537
http://www.google.com.sv/search?rlz=1C1AVSX_enSV398SV408&q=centroamericanto&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&hl=es&tab=wi&biw=1280&bih=699

DIARIO PROHIBIDO. Novela corta. Un aniversario más.

Portada de DIARIO PROHIBIDO

Este 2011, la novela corta DIARIO PROHIBIDO cumple un aniversario más de vida, han pasado ya 9 años desde que la terminé de escribir y 8 años de haber sido publicada. La primera edición se vendió muy bien y creo que sólo un par de ejemplares están aún a la venta. La mayoría de la gente la encontró entretenida y un par de personas se acercaron a decirme que no habían podido dejar de leerla hasta terminarla (un elogio inmerecido pero muy gratificante).

Yo estoy consciente que no es una gran novela, si la comparamos con las maravillosas novelas escritas por genios como José Saramago, Carlos Fuentes, Alejandro Dumas, Gabriel García Márquez, Fedor Dostoievski, Julio Cortázar o Henry Miller, por mencionar algunos; sin embargo le tengo cariño a «mi librito» porque me permitió ordenar mis ideas, luchar contra la dicotomía hirviendo en mi corazón de poder y no poder, me obligó a imaginar cosas, a entender que la realidad se puede novelar y que la novela se puede cargar de realidad. Con DIARIO PROHIBIDO llegué a la conclusión en mi cabeza que yo podía escribir verdades generales mezcladas con mentiras específicas. ¿Y cómo no querer los libros que he escrito, ya que son de alguna manera mis hijos, con sus defectos y sus virtudes, carne de mi carne, sangre de mi sangre, tinta de mi tinta?

Debo mencionar también, a propósito de tintas, que el dibujo de la portada fue hecho, por María Gracia Araujo Romagoza, con tinta china, en 1993. Para entonces yo sólo había escrito unos fragmentos de la novela y tenía en mi cabeza un verdadero desorden en cuanto a cómo quería contar lo que terminé narrando en DIARIO PROHIBIDO. Y María Gracia se basó para hacer el dibujo en el fragmento que le mostré, en donde Sofía -uno de los personajes- se convierte en colibrí y Alfredo sale de la misteriosa cueva. (Ese breve fragmento lo pueden leer aquí.) La verdad que ese dibujo de María Gracia me gusta mucho, es bellísimo, no lo cambiaría por ningún otro, vale agua y oro. Siempre estaré en deuda con vos, María Gracia.

Retomando la aritmética del primer párrafo, quiere decir que me pasé como 11 años escribiéndola, eso sí, con grandes períodos de inactividad: vino hacia mi pluma un período de silencio. Fue el tiempo de mi primer matrimonio y hogar. En esa época me sentí desconectado con la historia que había ido maquinando en mi cabeza por años. Fueron años felices que compartí con mis dos hijas y con mi ex esposa. Pero fueron también años casi estériles con respecto a la creación literaria. Por momentos escribía; pero la mayoría de veces desistía molesto y decidía dedicarme sólo a la Medicina y a la Poesía (en esos día me creía poeta); pero los manuscritos de la novela incompleta , cuando pasaba cerca de ellos, me miraban con recelo y casi podía escuchar las voces de los personajes llamándome y reclamando por mi abandono. Así que regresaba a ellos, a los papeles viejos y a sus personajes, un poco arrepentido y muy ansioso de seguir escribiendo. Algunas veces me despertaba de madrugada con una idea y corría a escribirla…

Sin embargo, después de mi divorcio en el año 2001 y coincidiendo con un lugar de trabajo diferente al que el que tenía, recobré mi verdadero entusiasmo por escribir y me volví más constante y comprometido con la novela. Examiné mis ideas, recordé las crónicas que me contaron algunos, traje hasta mi memoria las pequeñas confidencias que me dijeron otros y extraje de ellas su médula, recolecté papeles viejos, escritos de mi adolescencia y de mis inicios en la universidad y los analicé y revisé; descarté muchos de ellos y utilicé sólo los necesarios. Empecé a acumular ideas y seguí escribiendo. Experimenté con narradores omniscientes en primera, segunda y tercera persona. Experimenté con diferentes tipos de letras. Incluí detalles de mi vida privada en ciertos personajes, masculinos y femeninos. DIARIO PROHIBIDO es pues, en general, y reafirmando lo que escribí antes, el resultado de un cúmulo de verdades generales con mentiras especificas. (Y en pocas ocasiones, viceversa). Recuerdo bien que decidí iniciar con el capítulo más erótico porque sabía que sería de alguna manera una provocación; pensé que la persona que lo leyera decidiría en ese preciso momento que amaría u odiaría mi libro. O lo leería todo o lo lanzaría en ese mismo momento al basurero. Sería todo o nada. Sería como el amor: existe o no existe. Sería todo o nada, pero nunca la indiferencia.

Recuerdo también que, en esa época tan productiva literariamente para mí, cuando retomé la escritura, rompí buena parte de lo que había escrito; además cambiaba de posición uno y otro capítulo. Al final decidí narrar una historia con la mayor sinceridad posible, contando aquellas cosas que miré o que me contaron y que de alguna manera me impactaron y me daban vueltas y vueltas en la cabeza. Bien sé que no soy escritor, sino un escribidor (eso ya lo había dicho antes); pero contar algo con sinceridad e imaginación tiene, supongo, algún mérito.

Quiero compartirles, además, y para finalizar, dos cosas más. Una, que reafirmo que DIARIO PROHIBIDO fue mi primera novela; pero después vino HABLANDO CON LOS MUERTOS  y luego MARÍA PUEDE VOLAR (co-escrita con mi esposa Érika) y que está aún sin publicar. Sueño, sin embargo todavía, con poder escribir algún día «esa novela» que supere todo lo que he escrito hasta ahora.

Por supuesto que, como ya lo he dicho antes, una novela crece jugosa y profunda, y de una manera verdaderamente lenta. Y por eso no se puede escribir una novela de un día para otro, porque su esencia es extensa y consubstancial con la vida. No se puede improvisar toda una novela. La novela necesita primero respirar, desamodorrarse, extender poco a poco sus alas, mirar el horizonte y observar al mismo tiempo su interior para sacarlo todo a la luz y decir toda la verdad. Decir toda la verdad y, sin perder su naturaleza, mezclarla con la ficción.

Y la segunda cosa que quería contar, ya para terminar, es que buscando unos archivos de fotografías en mi vieja computadora, me encontré sin querer con esta entrevista que me hizo Carlos Párraga, en torno a DIARIO PROHIBIDO, a finales 2006, en su programa radial «La Bohemia», de YSUCA.

He aquí un pequeño fragmento de más o menos un minuto de aquella deliciosa plática al aire. (Recuerdo que Párraga estaba contento porque el programa había recibido bastantes llamadas telefónicas).

Carlos Párraga y Óscar Perdomo León, platicando en \”La Bohemia\” (de radio YSUCA), en torno a DIARIO PROHIBIDO (novela corta).

Texto:

Óscar Perdomo León

Dibujo:

María Gracia Araujo Romagoza

Artículo relacionado: COMENTARIOS ESCRITOS SOBRE DIARIO PROHIBIDO, escritos por Silvia Elena Regalado y Orsy Campos
FOTOGRAFÍAS DEL DÍA EN QUE SALIÓ PUBLICADO DIARIO PROHIBIDO
DIARIO PROHIBIDO (novela corta) en formato de libro electrónico.

LA INFLUENCIA DE ROQUE DALTON EN ARTISTAS CHILENOS

Este día tengo la alegría de publicar en mi blog las palabras de un amigo chileno, Rodolfo de los Reyes, quien amablemente me ha proporcionado este artículo tan interesante sobre nuestro querido poeta Roque Dalton. Gracias, Rodolfo. Y un apretón de manos desde El Salvador hasta Chile.
Óscar Perdomo León

LA INFLUENCIA DE ROQUE DALTON

EN ARTISTAS CHILENOS

El poeta centroamericano dejó profunda huella en la creación y vida de  distintos artistas chilenos, que en distintos trabajos poéticos, musicales y narrativos hacen referencia a la vida, obra y  al estilo literario, irreverente, crudo, irónico y vital del bardo centroamericano, que lamentablemente tuvo una muerte “demasiado temprana” al decir en palabras de Mario Benedetti.

Chile en el corazón

No deja de extrañar que el escritor de las telúricas y tropicales tierras de “La Cinturadel Continente» latinoamericano, al decir del cantante nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy, “El Pulgarcito de América” al decir de nuestra entrañable Gabriela Mistral, marcara a diversos artistas y escritores de chile, territorio austral y lejano. Si bien en la biografía de Dalton encontramos conexiones con Chile, como decir por ejemplo que estudió Derecho enla Universidadde Chile, en la década del cincuenta y que conoció a personalidades como a Diego Rivera, a quién le debe su primerizo acercamiento al marxismo al vivir una  brutal anécdota que Dalton cuenta en muchas ocasiones, más la amistad con intelectuales y artistas nacionales, entre quienes, rescatamos el tórrido romance con una de las más grandes dramaturga chilena, la recientemente fallecida Isidoro Aguirre, que hace una veintena de años escribió el bello libro testimonial “Carta a Roque Dalton”, un hermoso texto plagado de los recuerdos de su romance con el poeta, además de una suerte de pequeña mini biografía de Dalton unido al comentario y reproducción de algunos de sus célebres poemas.

Los seguidores chilenos

También ha influenciado a otros poetas y escritores que no tuvieron la suerte de conocerlo ni verlo, por razones de tiempo, el hecho de no haber sido coetáneos no ha  impedido, que estos artistas se hallan inspirado en vida y obra para incluirlo en sus creaciones o bien que hayan musicalizado a algunos de sus poemas, como lo hizo el grupo de música andina y urbana  Illapu, al poner bellas melodías tropicales al poema “Alta Hora dela Noche” convertido en la canción “No Pronuncies Mi Nombre” del álbum “De Amor y Libertad”  (1986).

El poeta chileno y radicado en México  Hernán Lavín Cerda, también lo recuerda “Con unas ganas de vivir enormes”  en alusión a su alegría, optimismo, vitalidad y fuerza creadora, dueño de una simpatía y carisma sin iguales. El extinto Premio Nacional de Literatura, Volodia Teitelboim, también conoció de su obra y personalidad, irreverente y crítico a la poesía de Neruda, lo que en Chile de los sesenta y setenta era casi una herejía, pero Dalton tenía motivos y argumentos y su obra buscaba la fuerza de la vida desgarrada que de alguna manera la veta de César Vallejo reflejaba. Eso lo hacía adalid de los jóvenes poetas chilenos de los sesenta y setenta que buscaban apartarse de la sombra nerudiana, una sombra asfixiante al decir de algunos.

De esta forma el poeta rock, músico y cantautor Mauricio Redolés le rinde homenaje en su bellísimo poema “Bello Barrio” editado en su albúm (1987) titulado de la misma forma, donde además convierte en canción titulada “Epitafio” otro poema de Roque Dalton. A ello hay que agregar la influencia en muchos poetas jóvenes de los ochenta, entre ellos al hace poco extinto, el académico y poeta Osvaldo Ulloa, gran conocedor de la poesía centroamericana, que enseñaba en sus múltiples talleres literarios de la periferia santiaguina. Es posible también encontrar nexos literarios entre la obra del poeta, escritor, editor de Mosquitos Ediciones y dirigente dela Sociedadde Escritores de Chile (SECH), Cristián Cottet, que en antiguas publicaciones ha difundido la obra de Dalton. Lo propio ha hecho el abogado y escritor Rodrigo de los Reyes Recabarren, en diarios del Sur de Chile (Coronel, Concepción, Puerto Montt, Coyhaique, etc.), el periodista y poeta santiaguino Cristián Pávez, como nuevas generaciones de poetas chilenos, ya del 2000 y 2010, incluso como el incipiente poeta juvenil curicano Carlos Urzúa  y otros más. También los poetas curicanos Américo Reyes, Leonidas Rubio, han leído su obra, con opiniones distintas. Es más aún, el crítico literario y sacerdote del Opus Deis, el cura Ignacio Valente, seudónimo de  José Miguel Ibáñez Langlois, columnista del diario “El Mercurio”, hace referencia  a la vida y obra de Dalton en varios artículos publicados en distintas épocas, destacando el sentido del humor , la ironía y la plasticidad poética del escritor salvadoreño.

La Antipoesía

Me atrevo incluso a señalar que parte de la celebrada anti poesía de nuestro anti poeta Nicanor Parra, tiene una herencia clarísima de Cesar Vallejo, pero hay elementos notorios de la poesía coloquial y exteriorista de Roque Dalton, sobre todo cuando la ironía y el humor se apodera de la poética parriana, aunque Parra no lo reconozca. De hecho es muy revelador el Arte Poética de Roque Dalton, algo así como su Manifiesto lírico que dice así: “Poesía perdóname por haberte hecho comprender que no sólo estas hecha de palabras”.

Y de seguro la influencia es mayor, esto es lo que a grandes rasgos se conoce, más mi propia subjetividad, porque de todas formas en América Latina, la vida y obra del poeta salvadoreño es mucho más conocida que de lo que hablamos de él en Chile. Sin embargo las nuevas generaciones con inquietud empiezan a conocer la obra de un poeta demasiado universal para “enjaularlo” en la historia de su país, cuya obra,  vida y  visión crítica y autocrítica  de la sociedad y la cultura siguen plenamente vigentes.

Texto:

Rodolfo de los Reyes Recabarren

rodolfodelosreyes@yahoo.es

Imagen de Roque Dalton extraída de: http://www.google.com.sv/search?rlz=1C1AVSX_enSV398SV408&q=roque%20dalton&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&hl=es&tab=wi&biw=1280&bih=699

QUERIDO HOMO SAPIENS. Un libro de Rafael Mendoza, El Viejo.


Rafael Mendoza Mayora

Cuando todos callaron, Rafael Mendoza habló.

Déjennos explicarles. Hace muchos años, sentados en una de las butacas del auditórium Miguel Mármol de la Universidad de El Salvador, escuchamos por primera vez al poeta Rafael Mendoza, leyendo un poema de su propia producción: «Vida, pasión y muerte de un poeta», dedicado a otro gran poeta salvadoreño: Roque Dalton. Eran los primeros años de la guerra civil salvadoreña. En aquellos tiempos turbios, confusos y aciagos, cuando todos guardaron silencio tras la muerte de Dalton, Rafael Mendoza, por el contrario, fue el primero en reivindicar positivamente la memoria de Dalton. Cuando todos callaron, Rafael Mendoza habló. Y este es un precedente importante, esto dice mucho de Mendoza. Fue un gesto poético y humano de alguien que se ha mantenido por mucho tiempo fiel a sus ideales en pro de la justicia, en pro de la raza humana. Así que leer ahora su libro de poemas «Querido Homo sapiens» ha sido para nosotros una confirmación a nuestra manera de entender la obra poética de Mendoza. Es una obra cargada de humanismo, pero también de una calidad poética reconocida por los expertos en esta materia.

En un tiempo en donde algunos predican que la poesía debería alejarse de los problemas sociales y volverse intimista y hasta quizás indiferente, somos testigos a través de «Querido Homo sapiens» de una voz que se preocupa por el destino de los más desposeídos y por el planeta herido por los abusos del poder mundial, una voz que sin ser religiosa pareciera predicar en el desierto. Estamos sordos a la destrucción de nuestra tierra, la sociedad del tercer mundo pareciera ir en un declive hacia el cuarto mundo, en medio de las drogas y los asesinatos.

Sin embargo, no vayan a mal interpretarnos. «Querido Homo sapiens» no es un manual de pesimismo. En él se denuncian los absurdos e injusticias de este mundo; pero en un tono sereno, conciliatorio con la razón, con la esperanza. Pero no por eso dejan de ser palabras firmes, con una intensa fuerza y una convicción verdadera. En esas palabras encontramos una poesía llena de denuncia reflexiva, sin los rencores irracionales de los inmaduros. Sus palabras son profundas, con el sello del vino reposado por largo tiempo.

A través de sus versos nos damos cuenta que el hombre ha creado «empresas asombrosas»; pero también grandes desastres, como el derrame de petróleo en el mar. Pareciera que el desarrollo intelectual ha desembocado en avaricia, envidia e hipocresía. Y aun así, el hombre prefiere  vivir en lo vano y lo superficial, en lugar de pensar y profundizar acerca de las cosas. Pareciera que el ser humano todavía es el mismo ser primitivo que vivió en las cavernas.

«Querido Homo sapiens» descubre y denuncia, pues, al ser humano que ha invertido grandes cantidades de dinero en la investigación del espacio exterior, pero que ha olvidado explorar su propio ser interior. Es cierto que través del dolor somos conscientes de nuestra existencia. Y eso le interesa a Mendoza; pero también le preocupan las guerras creadas por el poder y los desastres naturales a causa del daño a la ecología.

«Querido Homo sapiens» es un examen de consciencia, un viaje intimista al centro de la humanidad, representa el eslabón perdido entre el Hombre y el hombre. Sus páginas están llenas de reflexiones, anhelos, sueños concretados y sueños perdidos. Escrito hace 30 años, las palabras de este libro son hoy, quizás, tan vigentes e impactantes, como lo fueron al ser concebidas por Mendoza. 

Ante un mundo achicado por la era del ciberespacio, este poemario revela que aún se puede llegar a lograr la conexión perdida con la gran energía universal, o, lo que para muchos otros, será la línea de unión entre Dios y su pueblo.

Más que un llano poemario, «Querido Homo sapiens» es un cántico hacia, desde y para la vida. En cada verso Rafael Mendoza desnuda palmo a palmo la mediocridad, la mentira, lo perverso, el desdén y la hipocresía que rodea al ser humano. Mendoza nos deja sin nuestros vestidos harapientos y nos muestra al hombre que somos en verdad. Al sentirnos vulnerables nos obliga a iniciar nuevamente nuestro camino alejándonos del carbón que por años hemos sido, para acercarnos al diamante que podemos llegar a ser.

La crítica al hombre sencillo y corriente trasciende cuando Mendoza evoca a las grandes potencias económicas, el espacio y los satélites artificiales; es ahí cuando orgásmicamente llegamos al culmen de su pensamiento. Es ahí cuando descubrimos que el consumismo, la deshumanización, la alienación y el ser por el tener, nos han engullido vorazmente. Todos nosotros estamos en esto, unos primero y otros después, unos más que otros, pero todos al fin hemos estado en más de una ocasión segados por el dolor, el rencor, el desprecio, el amor y el desamor, y el deseo de tener algo más que posiblemente no necesitemos. La indiferencia ha salpicado nuestros corazones, y es ahí donde «Querido Homo sapiens» nos toma de la mano y nos lleva, línea a línea, párrafo a párrafo, mostrándonos nuestro errores como humanos que somos y nos hace reflexionar sobre nuestro futuro y el de las nuevas generaciones, esas que aún no han nacido y que bajo sus pensamientos y actuaciones nuestro planeta vivirá o morirá.

Magistralmente Rafael toca el tema de la Divinidad y nos hace ver cómo perfectamente hemos manipulado su existencia para nuestra conveniencia y para calmar y callar nuestras conciencias.

Nuestro Rafael nos quita el pañuelo que cubre nuestros ojos y ciega nuestro interior, hace que irremediablemente entremos en terrenos escabrosos y escandalosos para algunos, cuando duda de la creación del Hombre a imagen y semejanza de Dios.

Pero más allá de que estemos o no estemos de acuerdo con Mendoza y antes de que juzguemos sin haber reflexionado, «Querido Homo sapiens» nos hace pensar, meditar e indagar en nuestro interior. Es de la mano de Rafael que este libro nos da la pauta para cambiar y nos enseña que el Hombre tiene futuro, siempre y cuando que seamos «humanos» y dejemos que nuestro interior palpite desde el centro hacia afuera, ese centro en donde la «V nos palpita, la V de Vergüenza, Verdad, Victoria» y Valor.

«Querido Homo sapiens»  nos invita a un camino de moral y ética, cuando nos pide que andemos por el lado justo, por la verdad, sin juzgar y aprendiendo a aceptar a todos y a nosotros mismos.

Si esto último lo pusiéramos en la práctica cotidiana, médicos, artesanos, escritores, abogados, presidentes, estudiantes, docentes, alcaldes y diputados, entonces, otro gallo nos cantaría. Y quizás Rafael Mendoza no habría parido a nuestro «Querido Homo sapiens».

Óscar Perdomo León y Rafael Mendoza Mayora

Hay que recalcar que «Querido Homo sapiens» es una denuncia del Hombre por el hombre; pero también es un canto por la vida, es un testimonio de nuestros días y, al mismo tiempo, un espejo en donde podemos vernos la consciencia.

Texto y fotografías:

Érika Valencia-Perdomo

Óscar Perdomo León

Artículo relacionado: FOTORREPORTAJE DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO QUERIDO HOMO SAPIENS 

EL PARAÍSO EN LA OTRA ESQUINA, un libro de Mario Vargas Llosa.

«El paraíso en la otra esquina» es una novela doble en sí misma, un apasionante relato sobre la vida de dos personas conectadas por la sangre y por su forma revolucionaria de llevar sus vidas.  Publicada en el año 2003, este libro narra en capítulos intercalados y bajo la genial pluma del recién ganador del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa (1936), la historia y la vida de dos grandes personajes históricos, Flora Tristán, la fiel defensora de las derechos de los obreros y especialmente los de la mujer, y la historia de su nieto , el famoso pintor Paul Gauguin.

Flora Tristán

Flora Tristán (París, 1803- Burdeos, 1844), mujer francesa que vivió al principio oprimida y maltrada por su esposo, se escapó de su hogar en una época en donde hacer eso era un acto criminal, para predicar y dar a conocer su ideología socialista con la cual redimiría a la sociedad. Teniendo orígenes peruanos de «buena familia» (su padre fue el coronel Mariano Tristán y Moscoso, y quien por cierto nació en Arequipa, Perú, la misma ciudad en donde nació Vargas Llosa), se embarcó hacia Sudamérica en una aventura de resultados imprevistos.

Paul Gauguin

Su nieto, el también ciudadano francés, Paul Gauguin (París, 1848- Atouna, Islas Marquesas, 1903), por su lado, no se conformó con seguir los patrones pictóricos artísticos de su tiempo, sino que se lanzó a experimentar con los pinceles y la tela, hasta alcanzar una identidad propia.

(Nadie puede pasar desapercibido a Gauguin además por aquel tan conocido encuentro con ese otro gran pintor: Vincent Van Gogh, después del cual éste se cortó la oreja).

Flora era incansable, inteligente, intuitiva, soñadora y buscadora de la justicia universal. Sufrió en carne propia la discriminación, sólo por ser mujer, pero también por ser pobre. Tenía la ilusión de que un mundo mejor era posible y luchó durante muchos años de su vida con tenacidad para conseguirlo.

Paul Gauguin era un poco egoísta, genial, impulsivo, sexual en todo momento, salvaje en muchos aspectos, que prefirió vivir lejos de París, el gran urbe cosmopolita, y lo cambió por la primitiva Tahití.

Toda la trama es manejada excelentemente por Vargas Llosa, con una narración limpia y añadiendo un poco de suspenso, de tal manera que los detalles, los conflictos, las batallas de cada uno de estos dos personajes, las alegrías y las tristezas, las dificultades económicas, la visión hacia el futuro, las enfermedades, toda la agonía y la delicia de la vida se expone con rigor, llevándonos a conocer la fama que de alguna manera ambos se forjaron, así como también el libros nos conduce a conocer la intimidad de sus actos y pensamientos.

«El paraíso en la otra esquina» es de verdad una novela digna de ser leída.

Texto:

Óscar Perdomo León

Artículo relacionado: EL LENGUAJE DE LA PASIÓN, de Mario Vargas Llosa.
Imágenes extraídas de: http://www.google.com.sv/search?rlz=1C1AVSX_enSV398SV408&q=el%20para%C3%ADso%20en%20la%20otra%20esquina&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&hl=es&tab=wi&biw=1280&bih=699

COSECHA LATINA, grupo musical salvadoreño.

El tiempo que duró el grupo musical Cosecha Latina fue muy corto y sin embargo produjo música de mucha calidad. Aunque en años relativamente recientes hubo cierta reunificación e hicieron un par de grabaciones más. Los integrantes que fundaron esta banda fueron los ex Zuncas Mario Romero Cárcamo y Carlos Romero Cárcamo. También ex Zuncas fueron algunos de sus otros miembros, como Ernesto Buitrago y José Tulio Pineda.

Al deshacerse esta agrupación, algunos de sus integrantes formaron la Generación Latina, que persiste hasta el momento.

Yo tuve el privilegio de formar parte de Zunca, pero no de Cosecha Latina; sin embargo sí tuve la oportunidad de colaborar con una de sus composiciones.

Es conveniente mencionar que los hermanos Romero Cárcamo, junto a su hermano menos, Juan Carlos Romero Cárcamo, Chambla Elías, Ernesto Buitrago y otros magníficos músicos, recientemente han fundado el grupo de jazz Proyecto Acústico.

Pero bien, en homenaje a la buena música, esta vez quiero que escuchemos dos temas buenísimos de la Cosecha Latina, grabados en diferentes épocas.

El primero es una canción grabada en 2005 que se llama MUJER; música compuesta por Carlos Romero y letra escrita por este servidor de ustedes.

El segundo tema es TE ENCONTRARÉ grabado en 1994; música y letra de Walter Cárcamo y Mario Romero. Esta composición se acompaña de un vídeo muy bonito, rodado en La Luna y dirigido por Salvador Lemus.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen extraída de: DIABLOS LOCOS SALSA VIDEOS

LA CASA DEL LABERINTO

Cuando llegué a la entrada de la casa donde me reuniría con Omega, mi viejo amigo, me detuve un poco y miré la puerta de madera. Dudé. No sabía si regresar a mi casa o tocar. Después de unos segundos decidí sonar la aldaba, pero la mano atravesó la puerta de humo y me fui de bruces. Me levanté en el acto y miré para todos lados. Me di cuenta que esta casa la conocía bastante bien. Quizás demasiado. Era una casa de pueblo, grande, con ladrillos de piso viejo y manchados por el tiempo, pero limpios. La sala tenía siempre los mismos muebles, esos donde muchas veces nos sentamos a ensayar con nuestros instrumentos musicales. Hice una pausa y con los ojos cerrados pude escuchar otra vez la música, nuestra música, la que compusimos cuando soñábamos con ser como Los Beatles. Abrí los ojos y regresé al presente y la vieja radiola donde oímos por primera vez el Abbey Road estaba intacta; sobre ella estaba la añeja fotografía en sepia donde Omega, de 8 meses de edad, iba sentado en un pequeño coche de bebé, que era empujado por mis brazos y mi fuerza de apenas tres años de edad. Seguí con mi búsqueda y mi amigo no estaba en la sala.

Me fui caminando con paciencia, entrando y saliendo de cada habitación, llenas todas de recuerdos, de olores añejos, de muebles viejos pero bien conservados. Todas las memorias que llegaron a mis cinco sentidos me hicieron sentir que muchas cosas tenía yo en mi alma y que el tiempo no había pasado en vano. Pero la ausencia de mi amigo me reventó en la cara como un dolor sin piel y sanguinolento. La última vez que lo vi, se iba del país, buscando despierto un sueño lejano como el horizonte. Recuerdo que, parcos, nos despedimos con la incertidumbre entre las manos…

Caminé hacia mi lugar favorito, el patio, con sus baldosas de pequeños cuadros grises, su árbol de granada y su laberinto de plantitas de flores rojas, largas y delgadas como gusanos peludos. Corté una granada y me la comí. En la estaca estaba la lora de siempre, cuyos ojos de pupilas negras que se contraían y dilataban me escrutaban con fervor. Dejé de sentir miedo. Me sentí cómodo, como si ese fuera mi hogar. Pero sé que no vine hasta aquí a deleitarme con este sitio. Vine porque de alguna manera mi amigo me llamó y yo acudí porque siempre fuimos así, leales y amigazos desde niños. Desde muy niños. Miré para todos lados y mi amigo no estaba tampoco en el patio.

De pronto, Omega salió de la antigua bodega y me miró con tristeza. No me habló ni yo le pude hablar. Ya no había palabras que decir. Una densa niebla se escurría lenta en el laberinto del patio.  Sentí, de la misma manera que la última vez que nos despedimos, que una distancia grande se había abierto entre él y yo, y que los niños y jóvenes que fuimos se habían muerto ya en el pasado y sólo quedaban, dentro del laberinto rojo, estos cadáveres vivos -¡alejados el uno del otro!- que somos ahora.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen extraída de: http://www.google.com.sv/search?hl=es&q=laberinto&gs_sm=e&gs_upl=3883l5923l0l9l9l0l3l3l0l422l1103l2-1.1.1&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi&biw=1280&bih=699

EL SALVADOREÑO CARLOS MARTÍNEZ GANÓ EL PREMIO ORTEGA Y GASSET

Leí hace un par de semanas el reportaje periodístico por el que fue premiado con el Ortega y Gasset Carlos Martínez, periodista de El faro. net,  y quedé sumamente impresionado. El reportaje es claro y con una narración muy fluida e interesante. Profunda. Mete la nariz y los ojos hasta en los sitios y las circunstancias más inverosímiles, pero reales, que tienen tristemente lugar en El Salvador.

Escalofriante, espeluznante es la realidad salvadoreña. Y Carlos Martínez ha sabido retratarla efectivamente. Carlos nos conduce por los vericuetos salvajes, las pruebas y las historias que esconden los esqueletos mutilados, extraídos, arrancados de la tierra, y lo hace a través de la narración de como Israel Ticas, el único criminalista de El Salvador -¡en un país en el que ocurren 11 homicidios diarios!-, busca implacablemente en la tierra los cadáveres de las víctimas diarias de este infierno de violencia.

Los familiares de las víctimas lloran, piden, buscan, deambulan como zombis en pena, pero ya no piden justicia en este país que se las ha negado, sólo tratan de encontrar aunque sea los restos de sus hijos, sus maridos, sus hermanos…

También se puede apreciar lo lejos que está El Salvador de dar una respuesta positiva, de solución verdadera, a esta espiral de exceso de crueldad mortal, que es como una peste negra que nos envuelve. Y se revela también, a través del reportaje, la escasez de recursos que hay en la Fiscalía General de la República para resolver la inmensa cantidad de homicidios.

El reportaje tan acertado y galardonado escrito por Carlos Martínez se llama El criminalista del país de las últimas cosas.

Texto:

Óscar Perdomo León 

Fotografía extraída de El Faro.
Pueden ver aquí unas fotos de la premiación que se llevó a cabo en Madrid, España y a la que asistió Carlos Martínez como ganador.
Y hay un vídeo muy interesante también aquí.