EL LENGUAJE DE LA PASIÓN, de Mario Vargas Llosa.

Ahora que Mario Vargas Llosa ha sido el ganador del Premio Nobel de literatura de este año, se me antoja decir un par de palabras sobre su libro «El lenguaje de la pasión», el cual he leído en dos ocasiones porque los temas que trata son del todo muy interesantes y variados.

El libro está formado por una selección de artículos aparecidos en su reconocida columna «Piedra de Toque», publicados entre los años 1992 y 2000, en  donde Vargas Llosa vierte su opinión sobre  el aborto, cuestiones políticas, arte, etc.  Escritos con un lenguaje directo pero no por eso ausente de gran belleza, su lectura causa un inmenso deleite, aun cuando en algún punto de algún tema uno no esté de acuerdo con Vargas Llosa.

Por uno de estos textos, «Nuevas inquisiciones», Vargas Llosa recibió en España el Premio de Periodismo José Ortega y Gasset en 1998. «Nuevas inquisiciones» trata sobre el dirigente laborista Ron Davies, quien era ministro encargado de Asuntos de Gales en el gabinete de Tony Blair y candidato de su partido a presidir la primera Asamblea galesa. Davis renunció súbitamente después de ser víctima de un robo a mano armada, en donde perdió su carro, su teléfono portátil, su credencial de congresista, su cartera y sus documentos de identidad. ¿Tenía Ron Davis algo de culpa en esto u ocultaba algo? Bueno, pronto se supo, a través del periódico británico News of the world (4 millones de ejemplares de tirada) que Davis había subido voluntariamente al ladrón a su vehículo en Claphan Common, un reconocido parque de levante de homosexuales.

Vargas Llosa analiza el punto de privacidad del ciudadano común y del ciudadano público de hoy, el papel de los tabloides amarillistas y nos explica que «la raíz del fenómeno está en la banalización lúdica de la cultura imperante, en la que el valor supremo es divertirse, entretenerse, por encima de toda otra forma de conocimiento o quehacer.» Y concluye, Vargas Llosa: «La prensa sensacionalista no corrompe a nadie; nace corrompida, vástago de una cultura que, en vez de rechazar las groseras intromisiones en la vida privada de las gentes, las reclama, porque ese pasatiempo, olfaterear la mugre ajena, hace más llevadera la jornada del puntual empleado, del aburrido profesional y la cansada ama de casa. El ex ministro Ron Davis no fue víctima de la maledicencia reporteril, sino de la frivolidad, reina y señora de la civilización posmoderna.»

Vargas Llosa habla de otros temas muy interesantes, como la eutanasia, en «Una muerte tan dulce»; sobre lo que representa para Brasil y el mundo el Carnaval de Río, en «La erección permanente»; sobre «el más respetable político vivo de nuestro tiempo», en «La isla de Mandela»; sobre el racismo y la xenofobia en España, en «Los pies de Fataumata»; o en el vibrante artículo «Resistir pintando», en el que habla sobre Frida Kahlo; para mencionar sólo algunos de los temas que figuran en «El lenguaje de la pasión», un libro definitivamente muy recomendable para ser leído.

De Vargas Llosa se dice que es un liberal en cuanto a temas como el aborto, los derechos de la mujer, el matrimonio entre homosexuales y la eutanasia; pero que es un conservador en temas económicos, como en la tan proclamada sabiduría del mercado para autorregularse, sin la necesidad de la regulación estatal.   Sin embargo, Vargas Llosa tiene derecho, como cualquier otro ciudadano, a creer en lo que quiera. Yo tengo la impresión que él siempre ha defendido la libertad de elección y la libretad de expresión, cosas con las que estoy de acuerdo con él. Pero su derecho a creer en lo que cree es harina de otro costal. Yo espero que el Premio Nobel de Literatura se le haya concedido a Mario Vargas Llosa no por sus ideas que influencian a tanta gente en el mundo, sino especial y principalmente por su  vasta obra literaria, de innegable calidad. Espero que el Nobel de Literatura 2010 lo haya ganado por el gran novelista que es.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía de Mario Vargas Llosa extraída de:
http://ovario.files.wordpress.com/2009/09/mario_vargas_llosa1.jpg
Fotografía de la portada de «El lenguaje de la pasión» extraída de: http://www.libros.universia.es/libro-COMENTARIOS-REALES-INCA-GARCILASO-DE-LA-VEGA/9788470398551/portadas/9788466369169_04_n.jpg

 

UN ALUD INEVITABLE

Lo que yo no sabía es que después de esas fiebres delirantes que tuve cuando tenía 10 años, me iba a estrellar con fuerza, un par de años después, contra una avalancha inmensa y llena de colores y sonidos, ritmos y contrapuntos, un alud intenso pero suave del que nadie escapa si está a su alcance: Los Beatles.

Era 1976 y mis ojos y mis oídos estaban fascinados con su música. Hacía seis años que los Cuatro Fabulosos se habían separado; pero para mí era como si apenas fuera 1967 y una explosión de genialidad y originalidad recién estuviera emergiendo, y yo sentía como si «La banda del club de corazones solitarios del sargento Pimienta» fuera la novedad más grande en el mundo.

Yo compartía  esa música con amigos y, como me lo hacían ver -o, más bien, escuchar y sentir- los músicos Mario Romero Cárcamo y Carlos Romero Cárcamo, «A day in the life» traía una batería tan novedosa, que Ringo daba cada golpe  tan bien pensado o, mejor dicho, tan bien sentido y con tanta intuición y sabiduría que nos lanzaba con toda serenidad en la cara  que muchas veces «lo menos es lo más» (algo que deberían aprender los bateristas novatos).

El álbum «La gira mágica y misteriosa» me gustaba completito y «Strawberry fields forever» y «All you need is love» eran como himnos en mi cabeza. Y aunque yo era prácticamente un niño-adolescente pueblerino que no usaba drogas, que había escuchado relativamente muy poca música popular y académica, sí podía con seguridad apreciar los múltiples colores que traía la música beatle. Sus melodías las veía en mi cabeza danzando en gráficos, como en un plano cartesiano: las negras, las corcheas y las redondas subían y bajaban dentro de una lógica muy bella y casi matemática.

Y fue así como de pronto me vi, junto a otros amigos, con una guitarra al hombro y tratando de componer canciones, dejándome crecer el cabello, «mechudo», como bien lo describió alguien, y exponiéndome ante un público deseoso de escuchar algo nuevo.

Luego siguió Queen, Yes y mucha música popular latinoamericana, como Serrat, algo de marimba guatemalteca, Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa  y otros. Y de ser un grupo de pop-rock, pasando después por un rock progresivo, mis amigos y yo llegamos a ser intérpretes de música sencilla y popular, con un aire folklórico, con un aire de son, pero con canciones originales.

Y los tiempos cambiaban en nuestro país, quizás para peor, y mis amigos y yo cambiábamos también (espero que para mejor) y al final terminamos separándonos, caminando cada quien hacia su propio destino. Y los sueños, como cada adolescente ingenuo desde los años ´60, de ser como Los Beatles,  se nos rompieron en el camino.

Y nuevos descubrimientos reventaron en mi cara. La Medicina me abrazó fuerte y era ella mi novia celosa y absorbente. La vida universitaria, los días y las noches en los hospitales,  y nuevas luchas me arrastraron, también como un alud inevitable, por senderos donde, sin darme cuenta, quedó perdida mi juventud musical…

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía de la portada del álbum «Sgt. Pepper´s Lonely Heart club band» extraída de:
http://ideasdebabel.files.wordpress.com/2007/09/sargent-peppers.jpg
Fotografía de la portada del álbum «Magical mystery tour» extraída de: http://beatlesysolistas.blogspot.com/2009/11/los-beatles-portadas-de-albumes-10.html
ARTÍCULOS RELACIONADOS
«Honor y fiebres»:
https://oscarperdomoleon.wordpress.com/2010/08/12/honor-y-fiebres/
«El otro lado de Abbey Road, de George Benson»: https://oscarperdomoleon.wordpress.com/2010/10/14/el-otro-lado-de-abbey-road-de-george-benson/

EL OTRO LADO DE ABBEY ROAD, de George Benson.

Portada del álbum «Abbey road», de The Beatles.

Hace poco acaba de pasar el aniversario del nacimiento de John Lennon (09 de octubre de 1940) y estuve escuchando música de él como solista y también de los 4 Fabulosos y así llegué, como en una cadenita, hasta un disco que tenía algún tiempo de no escuchar: «El otro lado de Abbey Road«, de George Benson.

En 1969  Los Beatles habían grabado y sacado a la luz uno de los más maravillosos discos que hayan hecho juntos: «Abbey Road«; era como si esos cuatro genios de la música quisieran dejar como despedida una verdadera obra de arte. Y es que, aunque el álbum «Let it be» salió en 1970, había sido grabado antes que el «Abbey Road», es decir, que el «Abbey Road» fue en verdad  la última grabación que hicieron juntos (mientras estaba vivos). El álbum contiene algunas de las más recordadas y bellas composiciones de Los Beatles, como «Something», «Golden slumbers» o «Here comes the sun»; sin embargo creo que todas las canciones de este álbum merecen ser oídas, como el popurrí de ocho canciones unidas de más o menos 16 minutos de duración o como «Come together».

Lo increíble es que George Benson grabó y editó su propio álbum el mismo año que salió el original de Los Beatles, es decir, en el año de 1969. (El «Abbey Road» fue lanzado el 26 de septiembre y «The other side of Abbey Road» fue grabado entre el 22 de octubre y el 02 de noviembre de 1969). 

Pero las versiones de Benson, que son un grandioso homenaje a los genios de Liverpool y en un estilo jazzístico muy bien elaborado, también están llenas de mucha originalidad.

Se me erizan lo vellos del cuerpo al volver a escuchar cantar a George Benson «Golden slumbers», con ese arreglo tan bien hecho, con esa voz intensa  y dulce con la que inicia su álbum, con ese fondo de cuerdas tan elegante. La versión original, cantada por Paul McCartney, es una de mis favoritas del «Abbey Road»; y la versión de ella que hace Benson está a la altura de la calidad y la sensibilidad de la original. También es interesante lo que hace Benson con las otras composiciones, como «Something», que está muy bien construida con una delicada guitarra y numerosos acordes adicionados, después de los cuales se puede apreciar la improvisación de George Benson con la guitarra, con lo cual se siente su fuerza jazzística.

Creo que en Jazz, George Benson siempre ha sido un improvisador genial. Sus descargas guitarrísticas tienen un sentido muy melódico, muy musical; lo que quiero decir es que el orden de notas en sus improvisaciones parecen ser melodías muy elaboradas, como si no las estuviera inventando en el momento. Me encantan.

Participan en la grabación, junto a George Benson, otras grandes figuras del Jazz, como Bob James, Herbie Hancock y Ron Carter, entre otros.

Es muy recomendable que todos escuchen «The other side of Abbey Road«, especialmente aquellos fanáticos de Los Beatles que ya conozcan previamente esa obra de arte musical llamada «Abbey Road«.

Para terminar los dejo con un video de la composición de George Harrison «Here comes the sun», interpretada en vivo por George Benson, que aunque no es igual a la grabación de estudio (le faltan lo violines, etc.), tiene lo delicioso de la interpretación en vivo y un toque funky al final.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía de The Beatles extraída de:
 http://web.tiscali.it/abbeyroad_experience/
Fotografía de la portada de Abbey Road tomada por Ian MacMillan y extraída de:
http://www.coveralia.com/caratulas/The-Beatles-Abbey-Road-Frontal.php
Fotografía de la portada de «The other side of Abbey road» extraída de:http://www.musthear.com/music/wp-content/uploads/2008/10/other-side-abbey-road.jpg

EROTISMO Y SEXO

El erotismo, sin que sea confundido con pornografía, es una fuerza que toca con intensidad una fibra interna  en los hombres y en las mujeres. Y en el caso de algunos dibujos tan artísticos, sensuales, de unos ojos masculinos que miran a la mujer, como los del peruano Alberto Vargas, el erotismo roza con algo que podríamos llamar poesía visual.

Pero no sólo sobre un papel o sobre el lienzo de un pintor podemos hallar arte. Algunas mujeres son tan bellas en persona que nos hacen admirarlas y fantasear sobre ellas. Pero no es tanto el «físico perfecto», al que nos tienen condicionados los medios de comunicación masivos mundiales, que es como un alud en donde tales o cuales medidas son «las correctas» o esta o aquella raza es «la mejor». Es más bien la actitud provocativa, la seguridad al caminar o al hablar, es la mirada impetuosa que puede quemar a los hombres más fríos, la breve, pero muy breve pose de sincera altanería para pasar inmediatamente a una sonrisa sensual…

…es el aroma, el movimiento de una mano al tocarse el cabello, la entonación de la voz y la risa…

La sonrisa es un punto crucial en cualquier relación; pero en especial la sonrisa espontánea puede ser una arma erótica muy eficaz.

Las manos y los pies bien cuidados, las uñas ligeramente largas en las manos, bien recortadas en los pies, son como brillantes y perlas eróticas en las mujeres bellas.

El erotismo es el puente sinuoso y divertido que conduce al sexo. Y una vez que lo cruzás, podés alcanzar la parte más deliciosa del sexo, que es cuando te entregás con ganas a tu pareja. Y esa sensación de delicia se incrementa cuando estás enamorado de tu mujer. Entonces es cuando soltás las inhibiciones, como quien deja escapar un ramo de globos, y te sumergís en la búsqueda de la satisfacción de tu novia o de tu esposa, y de vos mismo además, tratando de despertar y atrapar la empatía, la intuición, la ternura…

…para que poco a poco crezca y crezca hasta que se eleve a un estado en donde dos se convierten en uno, física y espiritualmente. Es algo tan intenso y gratificante que la delgada línea entre el amor dulce y la lujuria salvaje parece desvanecerse, todo se mezcla, todo se esparce, y todo se vuelve a mezclar, las emociones y las secreciones, las miradas y los quejidos…

El placer de poseer. El amor fluyendo en mil direcciones…

Texto:

Óscar Perdomo León

 Dibujos hechos por Alberto Vargas, extraídos de: http://www.terra.com.pe/php/galeria/hechoenterra/galeria.php?ad=true&slideshow=0&galeria=75383&foto=21&volver=
http://www.terra.com.pe/php/galeria/hechoenterra/galeria.php?ad=true&galeria=75383&slideshow=0&foto=16&volver=
http://www.terra.com.pe/php/galeria/hechoenterra/galeria.php?galeria=75383&foto=10

MI HERMANA, un cortometraje de ficción.

 

El guión del cortometraje «Mi hermana» lo escribí especialmente para mi hija Beatriz. Y lo hice porque cuando estábamos rodando «Hablando con los muertos», Beatriz, que para entonces estaba bien pequeña, lloró porque ella quería un papel principal en la película, y ella en «Hablando con los muertos» era extra. Ese día le prometí que haría algo para ella.

El argumento es sencillo, como lo verán ustedes, y el rodaje lo hicimos en el año 2006 en Atiquizaya, departamento de Ahuachapán (El Salvador), en dos días, usando una cámara MAVICA de mini CD Sony. Pero creo que lo interesante es que las tres actrices (Beatriz Perdomo Pacas, Laura María Perdomo Pacas y Yesi Perdomo) se comprometieron con el proyecto, leyeron el guión y se aprendieron sus líneas.

Quiero hacer notar dos aspectos importantes de este corto. Uno, que la edición final, como la verán hoy, la hicimos mi esposa Érika Valencia-Perdomo y yo. Y dos, toda la música que aparece de fondo fue compuesta por el grupo salvadoreño ZUNCA, cuyo director es Mario Edgardo Romero Cárcamo (con excepción del «Punto Guanacasteco», que es una canción popular de Costa Rica). Los arreglos fueron hechos por Carlos Alberto Romero Cárcamo. Ambos, fundadores principales de ZUNCA, son músicos muy buenos y que admiro mucho. (Las voces líderes que se escuchan en las canciones, por orden de aparición, son las de Juan Carlos Flamenco, Carlos Alberto Romero Cárcamo y José «Chepito» Pineda). 

Bueno, sin más preámbulos, he aquí el cortometraje «Mi hermana»: 

Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

 

SALIR DEL CLOSET. Ateos.

Antes que nada quiero decir que respeto las creencias de todos y cada uno de los seres humanos que habitan este mundo.

Pues bien, platicando en San Salvador con un buen amigo, en una noche de bohemia en la que se arregla y se deshace el mundo y se vuelve a arreglar, caímos de pronto en un tema muy interesante. Ser ateo -como lo es él- y pregonarlo abiertamente en nuestra sociedad salvadoreña, es un riesgo bastante grande. Por eso él nunca lo ha pregonado y sólo se lo ha contado a un par de personas cercanas que se cuentan con los dedos de la mano, porque nunca se ha sentido con la libertad suficiente para hacerlo.

Me confesó que lo que más teme es la intolerancia ciega -y hasta violenta- de los que se dicen «cristianos» o «hijos de Dios». Lo cual en verdad es una verdadera ironía.

Salir del closet es una expresión muy conocida, que se refiere a que los homosexuales, ya sean hombres o mujeres, deciden dejar de esconder sus preferencias sexuales no tradicionales y gritar al mundo: «Esto soy. Soy gay».

Pues bien, traigo a cuenta la expresión «salir del closet» porque si la extrapolamos al ateísmo nos damos cuenta que es quizás más difícil para un ateo decir en público que lo es, que para un homosexual confesar su atracción hacia el mismo sexo, en la sociedad salvadoreña. Debemos estar conscientes que en la gran mayoría del mundo y, en particular, de los salvadoreños, prevalece la forma de pensamiento mágico-religioso, por lo que para la mayoría de la gente es inconcebible y reprochable, y lo que es peor, intolerable, que alguien se declare ateo.

 Hace poco el actor español Javier Bardem, ganador de un Oscar, declaró que es ateo. Bueno, lo hizo en Europa, en donde hoy hay otro ambiente cultural. ¿Las cosas están cambiando en el mundo? No lo sé. Pero él no es el primero que hace esa declaración. Además, sólo hace 400 años llevaron a la hoguera en Europa a Giordano Bruno (religioso, filósofo, astrónomo y poeta italiano), sólo por creer en cosas que hoy tomamos como ciertas y naturales, como la pluralidad de los sistemas solares, el heliocentrismo, la infinitud del universo y el movimiento de los astros.

Un ateo declarado salió hace poco en un canal gringo de televisión diciendo que ya era hora de sacar a relucir sus creencias, contra el fanatismo religioso que raya con el desprecio hacia el ser humano y roza e incentiva la violencia en contra de los que no creen como ellos. Nadie debe ni puede olvidarse de las famosas hogueras de la iglesia católica, en donde se quemaban vivas a las personas que no estaban de acuerdo con las creencias de la iglesia. La más famosa de estas personas inmoladas vivas fue la adolescente Juana de Arco, cuyo pecado fue decir que Dios se comunicaba con ella a través de algunos santos ya muertos, sin la necesidad de un cura como intermediario (esta idea alarmó a las autoridades católicas); fue quizás ella el primer puente para el desarrollo de las actuales iglesias protestantes (o evangélicas, como se les conoce aquí en El Salvador). ¿Y qué decir de la absurda guerra santa de los musulmanes que persiste aún en nuestros días?

Ahora bien, a mi amigo Fernando, de quien he estado hablando, lo conozco bien y puedo decir sin reparos que tiene los valores más admirables que podríamos desear para nuestra sociedad, como la solidaridad, el no egoísmo, su raciocinio y su deseo de hacer el bien a sus semejantes; tiene una conducta tan honesta que ya quisiéramos que tuvieran muchos ciudadanos y compatriotas nuestros, políticos y no políticos, que se autoproclaman «religiosos».

Por eso te comprendo amigo y te respeto por lo que sos. Mientras la intolerancia reine en El Salvador, es mejor no hablar de creencias, sino de hechos. Y tus actos de bondad hablan más que mil palabras y mil religiones.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imágenes extraídas de:
http://www.bfotos.com/albums/humor-grafico/humor-grafico-ateo-grupo.jpg
http://1.bp.blogspot.com/_u7r3UiX6YEg/S7oihI7cmYI/AAAAAAAAAC8/NSEqWOguitg/s1600/20080223-ateo-y-fundamentalista.gif 

HUÉRFANA

Llegó a nuestro hogar como una huérfana, llorando y abandonada. Parecía confundida y desconfiada. Desde el primer momento que oí su llanto supe que ese sonido lastimero era el inicio de una cadena de hechos.

 

Caminaba desconcertada sobre el tejado, con la elegancia gatuna característica; pero también con un dejo fuerte de dolor. La miré y su color era blanco, con pocas pero bellas manchas de color café y negro, y algunas amarillas claras, especialmente en la cabeza y en la cola. Era una gatita pequeña, todavía una niña-bebé y era digna de apiadarse de ella. (Quiero aclarar que al principio creímos que se trataba de un macho; pero con los días nos dimos cuenta que se trataba de una hembrita.)

Como ya lo he contado en otras ocasiones (en la serie de «Pequeños visitantes» y en «Ñiño y Peludo», en este blog y en La Esquina de Érika y Óscar), cuando uno se encariña con un pequeño ser y llega a convertirlo en su mascota, no puede uno dejar de recordarse como se fueron perdiendo los anteriores.

Curiosidad

Me gusta mucho la curiosidad de los felinos, su actitud juguetona que los prepara para la cacería. Me siento también atraído por la displicencia con que a veces lo miran a uno, como si se sintieran superiores.

Me encanta de los gatos lo cariñosos que pueden ser; se acercan a uno y le rozan la piernas con su cuerpo y su cola,  y cuando uno los acaricia ronronean de una manera muy íntima.

Me atrae también de los felinos «domésticos» su actitud de independencia y su espíritu aventurero; se van por los tejados con toda la libertad del mundo, cazan, se buscan pareja y luego regresan y lo miran a uno con una indiferencia que les queda muy bien. Me recuerdan aquella cita de Faulkner que hace Roque Dalton en su poema «Más orgullo»:

«-Dime, muchacho, ¿cuál crees que sea la más admirable de las virtudes?

«Y jones, ya aplacado, respondió prontamente:

«-La más sincera arrogancia.»

Pero volviendo al día en que nos la encontramos sobre el tejado, quiero decir que fue una mañana ligeramente nublada. Yo traté de acercarme a ella -a la gatita- pero no tuve éxito. La pequeña Daniela, de 10 años de edad, se acercó a ella con un poco de leche y la gatita fue removiendo su desconfianza poco a poco. En un momento había dejado de llorar y era como si Daniela le hubiese dicho: «You are an orphan no longer» (Ya no sos una huérfana), la maravillosa frase que dijera Anthony Quinn en la película «A walk in the clouds» (Una caminata en las nubes), al encontrar unos embriones de viñedo, dirigiéndose al protagonista principal (Keanu Reeves), quien estaba solo en el mundo, dándole a entender que quedándose con ellos a cultivar uvas, había encontrado su hogar.

Sí, la diminuta felina ya no era una huérfana. Lo supe al ver y oír el entusiasmo de Daniela y al ver a la bolita de pelos lamer la leche con satisfacción. Después de beberse la leche la leoncita se marchó, medio salvaje y desconfiada.

Sin embargo regresó -como lo había imaginado- al día siguiente. Bajó del techo para comer más y se fue quedando poquito a poquito en nuestro hogar, como un miembro más.

Muchas de las horas del día se las pasa durmiendo.

Cuando come lo hace con los ojos cerrados.

En esta fotografía pueden observarse la combinación de bellos colores que posee.

Se le conoce con varios nombres: Luna, Nala… pero creo que el que más usan las niñas para llamarla es Beba, especialmente Daniela, quien es la «madre oficial» de la gatita.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

 

THE STEVE HOWE ALBUM en Santa Ana.

Hace muchos años conocí a unos músicos intuitivos y apasionados -como casi todo durante la juventud- en Santa Ana y juntos formamos un grupo musical llamado “Barón Rojo”. En realidad la banda fue bautizada por Bernardo, el vocalista; él era el alma del grupo; era de piel blanca, el cabello rubio oscuro y una voz envidiable. Le encantaba cantar música de Led Zeppelin.

Yo tocaba el bajo eléctrico, la segunda guitarra la tocaba Alex Canizales, la batería Carlos… y, bueno, el tiempo se ha encargado ya de borrar los nombres de los demás integrantes de mi memoria. (Ojalá alguno de ellos leyera esta líneas y me los recordara).

Recuerdo que tocábamos covers en inglés de los ´70 y los ´80 en fiestas alrededor de varias ciudades del occidente de El Salvador. Una vez -bien lo recuerdo- tocamos en una fiesta de graduación del colegio San Luis junto al Grupo Bossa.

Pero vayámonos al meollo del asunto. De todos los miembros del grupo musical, era Bernardo el que tenía más carisma, ya lo había dicho, y además un gusto musical por el pop-rock y el rock progresivo. Eso me gustaba mucho, porque aunque tocaba y cantaba canciones comunes y “comerciales” (como se le solía llamar a la música que salía en los radios hasta hastiarlo a uno y que consumía la mayoría de la población), Bernardo realmente amaba la buena música. Yo lo seguía de vez en cuando hasta su casa para oír un rato los discos que tenía y así fue como escuché por primera vez “The Steve Howe Album”. Inmediatamente le pedí que me lo grabara y ya en mi casa lo devoré por días y días. Algo que me gustó mucho fue el arte del álbum, la cubierta del disco era muy bonita y estaba llena de dibujos y de fotografías de las diferentes guitarras y mandolinas de Howe.

 Yo sólo había escuchado antes a Steve Howe en el grupo de rock progresivo británico YES; pero este álbum de Howe realmente me tocó profundamente el corazón. Es un álbum muy variado en su contenido, tiene música country, pasando por un rock setentero pero muy bien elaborado, hasta llegar a cerrar con el Segundo Movimiento del Concierto  en Re de Vivaldi, en donde el mismo Howe hizo un arreglo para guitarra y para un ensamble de cuerdas bellísimo. Steve Howe toca la guitarra solo, toca mientras canta una joven (Clair Hamill), toca su guitarra acompañado de una orquesta de 59 músicos, y por si fuera poco, lo acompañan también, si mal no recuerdo, dos integrantes del grupo YES: Bill Bruford y Alan White, ambos bateros increíbles.

Steve Howe no tiene el toque de quien interpreta música académica (aunque la toca), ni tampoco la típica forma de rasgar la guitarra de los roqueros, los que lo han oído antes saben que su manera de tocar la guitarra es absolutamente original. En fin, por todo lo que les he contado, me gustaría compartir con ustedes esta composición (All´s chord) que forma parte de «The Steve Howe Album».

Texto:

Óscar Perdomo León

Imágenes del arte de la cubierta del álbum de Steve Howe extraídas de: 

 POST DATA

He aquí el contenido de THE STEVE HOWE ALBUM

Pennants
Cactus Boogie
All’s a Chord
Diary of a Man Who Vanished
Look Over Your Shoulder

Meadow Rag
The Continental
Surface Tension
Double Rondo
Concerto in D

 

El cortometraje HABLANDO CON LOS MUERTOS. Primera parte.

Grabando la escena dentro del vehículo. Yo siempre andaba con el guión bajo el brazo, por cualquier consulta que se necesitara.

En el 2003 había terminado de editar mi primera novela “Diario Prohibido” y además ese mismo año se me dio la oportunidad de publicarla y yo me sentía para entonces como si hubiese descargado todo lo que tenía dentro de mí. Lo había dicho todo en ese momento. No podía escribir ni una gota más. Sin embargo esta sensación me duró sólo un par de días. Recuerdo que entonces me dediqué a leer con intensidad. Entre los libros que leí se encontraba “El Evangelio según Jesucristo” de José Saramago. Para mí ese libro fue tan inspirador, no sólo en su esencia, sino en el modo de narrar, que de inmediato empecé a escribir mi segunda novela “Hablando con los muertos”. El titulo vino solo. Espontáneamente caído del cielo.

Sabía desde el principio que yo quería contar sobre la muerte de algunos salvadoreños asesinados violentamente, personajes célebres como Roque Dalton y el ex presidente Manuel Enrique Araujo, y simultáneamente quería hablar de los protagonistas de mi novela que ya había tramado desde antes en mi cabeza: Isabel (que representaba a las mujeres asesinadas en El Salvador) y Esteban (que simbolizaba mi admiración por mi padre, prematura e injustamente muerto). Y aunque el tema de mi novela no tiene nada que ver con la novela de Saramago, sí hubo cierto impulso misterioso que provino de ahí para que yo iniciara mi segunda novela.

Por supuesto que una novela crece jugosa y profunda, pero de una manera verdaderamente lenta. Y por eso no se puede escribir una novela de un día para otro, porque su esencia es extensa y consubstancial con la vida. No se puede improvisar toda una novela. La novela necesita primero respirar, desamodorrarse, extender poco a poco sus alas, mirar el horizonte y observar al mismo tiempo su interior para sacarlo todo a la luz y decir toda la verdad. Decir toda la verdad y, sin perder su naturaleza, mezclarla con la ficción.

En el 2005 se me presentó la oportunidad de escribir el guión, basado en mi propia novela, además de co-producir y dirigir el cortometraje “Hablando con los muertos”. Por supuesto que muchos personajes de la novela no pudieron ser incluidos en el corto. Bueno, ya verán ustedes lo que resultó, a continuación.

Para mayor información pueden leer más en CÓMO SE RODÓ «HABLANDO CON LOS MUERTOS», Crónica

Este cortometraje tiene muchos defectos, como lo podrán apreciar los amables visitantes de mi blog; pero en fin, fue mi primera experiencia y algo aprendí de ella. Si tuviera la oportunidad de volverlo hacer, creo que no lo saturaría mucho con música y… bueno, un montón de cosas que cambiaría. Pero bien, fue mi primer corto y  espero poder hacer muchos más.

Santiago Nogales y Rosario Ríos

Antes de pasar a mostrar el video, no puedo dejar de agradecer a Santiago Nogales y a Rosario Ríos, los actores principales, quienes son director y actriz, respectivamente, del grupo de teatro Moby Dick, por haber aceptado actuar en mi corto y dejarse dirigir por un inexperto y aficionado como yo.

Sin más preámbulos, he aquí el cortometraje “Hablando con los muertos”, primera parte.

 

La segunda parte de este corto la pueden ver siguiendo este enlace: 

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías:

Renato Flores

Óscar Perdomo León

LECTURA DE LA BIBLIA

 
 Este día tengo como invitado a Danilo Colindres, quien de una manera breve nos plantea su punto de vista con respecto a la lectura obligatoria de la Biblia en las escuelas.

 LA LECTURA DE LA BIBLIA

 La lectura de la Biblia fue vetada por el presidente aduciendo -como lo esperábamos- inconstitucionalidad. Me temo que esa solo fue la excusa de su rechazo: la verdadera razón: presión de la iglesia católica y el desinterés “interesado” de su partido, el FMLN.

La iglesia le teme a la vulgarización de la Biblia por dos razones:

1- Para ella el Libro es sagrado y no puede leerse como se leería una novela, ni siquiera “Don Quijote.” En realidad dirán- leerlo sin su tutela es rebajarla, denigrarla, tratarla como un libro más, aunque se le reconozca “sabiduría excelsa o milenaria.” Es que para ella no es sabiduría sino La Verdad Absoluta como Misteriosa. Si se han dado cuenta, ninguna denominación religiosa en el país se quejó que su Libro o su Texto Sagrado fuese “despreciado” por los diputados: estas denominaciones también se consideran intérpretes de La Verdad, y en eso no se diferencian de las autoridades católicas.  

2- Un razonamiento riguroso y humanista descubriría la falta de sabiduría de la Biblia y sus contradicciones y limitantes históricas.

3- Aceptar que los laicos podemos leer la Biblia sin su tutela es aceptar la posibilidad de que Dios se comunique directamente con el individuo: una idea “demasiado protestante para ser buena.”

4- ¿Qué entonces ofrece la Biblia como para que yo haya apoyado su libre lectura en las aulas? Mi individualismo es afín a la idea protestante de la comunión directa con el Creador. La Biblia es un documento poético donde están planteados los problemas existenciales éticos fundamentales. Además, lo que a la iglesia le parece un peligro: su carácter histórico, temporal, no eterno, me parece a mi uno de sus mejores tesoros: te enseña que las conductas y creencias socialmente aceptadas son cambiantes.

Texto:

Danilo Colindres Uceda

Fotografía extraída de:

http://search.babylon.com/imageres.php?iu=http://sigosinsabernada.files.wordpress.com/2010/01/biblia.jpg&ir=http://sigosinsabernada.wordpress.com/2010/01/08/para-poder-entender-la-biblia/&ig=http://images.google.com/images?q=tbn:YSy_1xQ41zgc-M::sigosinsabernada.files.wordpress.com/2010/01/biblia.jpg&h=768&w=1024&q=la biblia&babsrc=home

EL ZAHIR andaba tras mis pasos

La primera vez que oí hablar del Zahir fue en un cuento de Jorge Luis Borges, precisamente con ese mismo nombre. El cuento de Borges es una cosa absorbente, como casi todo lo escrito por él, y habla de una moneda de la cual el personaje no puede dejar de pensar. Es como una gran obsesión destructiva. “Zahir, en árabe, quiere decir notorio, visible; en tal sentido, es uno de los noventa y nueve nombres de Dios; la plebe, en tierras musulmanas, lo dice de « los seres o casa que tienen la terrible virtud de ser inolvidables y cuya imagen acaba por enloquecer a la gente» .” (1)

Pues bien, mi esposa Érika me regaló el libro “El Zahir”, de Paulo Coello, que es una novela de más o menos 350 páginas sobre un escritor famoso que sale en busca de su esposa desaparecida; en el transcurso de su búsqueda el personaje principal se encuentra con varias situaciones y experiencias que lo obligan a meditar sobre su propia vida y sus relaciones con sus semejantes.
 
Debo confesar que al principio me mostré renuente a leer a Coello; en realidad no me atraían sus libros y era por una razón absurda: un prejuicio que tengo para sospechar de todo escritor que tenga demasiada publicidad. Quizás por el medio cultural en donde nos hemos desarrollado los salvadoreños, un poco provinciano, si nos comparamos con la cultura de otros países. Tal vez, como dijo alguna vez el escritor Álvaro Menen Desleal, los salvadoreños necesitamos viajar más y leer más. (Pero como todo prejuicio es una conducta negativa y cerrada, con seguridad tarde o temprano el sol saldrá por la mañana).
 
 
 

Y esto, lo del prejuicio, es aún más viejo. Recuerdo que hace como cinco años yo producía y conducía un programa de radio en el que ponía música y leía poemas, y a veces invitaba a algún amigo o personaje sobresaliente de la sociedad para entrevistarlo en vivo. En una ocasión invité a Azucena, una amiga enfermera a quien le gustaba mucho leer y ese día entre los dos hicimos una charla amena que en algún momento nos llevó a Coello y yo le dije que nunca lo había leído, pero que, a sugerencia de ella lo haría… La verdad no lo hice, hasta hoy.

 

Hace unos meses, que salimos a comer con mi esposa Érika una carnita con ensalada y una cerveza, me quedé mirando el estante de libros del restaurante, mientras esperábamos a que nos sirvieran, y me llamó la atención -sin saber porqué- un libro de pasta amarilla. Me levanté a mirarlo y me di cuenta que era “El zahir” de Coello. Le eché un vistazo. Mi esposa, que se ha leído como cinco libros de él, me dijo que leyera aunque sea un par de líneas. Cuando nos sirvieron la carne ya iba por la página 48 y tuve que regresarlo al estante. Pero me quedé con la curiosidad.

Pero bien, como decía al principio, mi esposa se apareció un día de estos con el libro “El Zahir” y entonces pude terminar de leerlo.

El lenguaje de Coello es sencillo y directo, pero logra mantener la tensión necesaria para que uno continúe leyendo la novela. En el transcurso de sus páginas encontramos, como en todo buen libro, alguna enseñanza aunque sea pequeña sobre la vida y nuestra relación con la sociedad.

Es un libro interesante. Su lenguaje no tiene los vuelos de “Cien años de soledad” de García Márquez, de “El Zahir” de Jorge Luis Borges u otros clásicos de la literatura latinoamericana; pero es un libro bien escrito y coherente, con su propio estilo y su propia voz, que es lo más importante. Este día me gustaría recomendar “El Zahir” de Paulo Coello.

 

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León
 
 

(1) Borges, Jorge Luis, “El Aleph”, Obras Maestras del siglo XX, Editorial Seix Barral, S.A., © Emecé Editores, S.A., Buenos Aires, 1983, edición española, p. 94.

 

 

MI MADRE

Cuando mi papá murió, mi mamá tuvo que soportar todo el peso económico y emocional de mantener a tres hijos sola.


 

Recuerdo que, como era la tradición, se mantuvo vestida de luto durante todo un año. Fue un tiempo de mucha soledad. Lloraba casi todos los días y casi todo el tiempo no se veía nada feliz. Pero había una fuerza interior muy poderosa en ella porque de alguna manera, siendo tan pobres como éramos, nunca nos faltó un plato de comida ni tuvimos que abandonar nuestros estudios por razones económicas. Ahora que lo pienso mejor me parece increíble que haya trabajado como profesora tres turnos durante varios años, todo para que nosotros tres no pasáramos hambre. Hasta que un día tuvo un fuerte dolor en el estómago que la llevó directamente al hospital: el stress y la fatiga estaban cobrando su parte.


 

Después, además de trabajar como profesora, ya sólo dos turnos, puso una pequeña venta de hilos muy surtida, para agregar una ganancia más a la debilitada economía familiar que teníamos.

Flores del patio de la casa de mi mamá.

En otra parte del patio mi mamá tiene una mata de loroco. Cuando la visitamos nos pone a cortar ese delicioso fruto para que llevemos a casa.


 

Una cosa que admiro de mi mamá es que nos disciplinó a mis dos hermanos y a mí con una tenacidad incansable. A nuestro comportamiento siempre puso límites, pero los  límites de la buena convivencia con nuestros semejantes. Todos aprendimos a trabajar con honestidad y a tener el respeto necesario para nuestro prójimo.


 

Cuando veo en retrospectiva todos esos años de aprendizaje que tuvimos mis hermanos y yo, me doy cuenta que es la falta de amor y de guía por parte de un adulto, la que han tenido todos estos jóvenes involucrados con las pandillas. Han llegado a “las maras” buscando lo que no han encontrado en su familia. La migración obligatoria de sus padres hacia otros países, especialmente Estados Unidos, los dejó totalmente en lo que podríamos llamar una orfandad práctica. Aunque recibían dinero, no recibían la educación de oro que sólo en familia se puede adquirir.


 

Pero volviendo a mi madre, me gustaría contar algo sobre sus antecedentes. Su abuelo paterno fue un hombre muy trabajador de la agricultura, que acumuló tierras en varias partes del occidente del país. Su padre también siguió esos pasos; pero cuando enviudó, desgraciadamente se perdió en el alcoholismo y perdió todas las tierras heredadas; paró de beber hasta que un “derrame” lo dejó paralizado del hemicuerpo derecho.


 

Sin embargo durante su infancia, mi mamá tuvo todo el amor necesario y la abundancia de bienes para vivir confortablemente. Ello no impidió que sus padres la enviaran a vender mazapán o a trabajar cortando tomates. Esto le dio un sentido de la vida: nada es gratis y todo esfuerzo tiene sus recompensas.


 

Le gustaba la enseñanza y por eso estudió para profesora. Ahora que está jubilada, no se ha deprimido, sino que se la pasa entretenida visitando amigas y ex compañeras de trabajo, acudiendo a misa, leyendo –siempre le ha gustado la lectura-, mirando televisión y haciendo labores domésticas de la casa.

Lo que más he aprendido de mi mamá es su amor por la vida, he aprendido que si nos caemos debemos levantarnos y seguir adelante. He aprendido, especialmente, que la honestidad debe formar parte de nosotros, como el oxígeno que respiramos.


 

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

HONOR Y FIEBRES

-¿Y vos que a ser cuando seás grande?

-Méquico.

Las risas explotaron a mi alrededor. Las sonrisas y los rostros me miraban desde arriba.

-¿Médico?

-Sí, méquico-

***

Aunque vivo en un país pobre de Latinoamérica  –El Salvador-  tuve la suerte de cumplir mi sueño, el que tuve desde que era un pequeño niño que apenas podía pronunciar las palabras. Desde que tengo memoria siempre supe que sería médico.

En el camino hacia mi destino tropecé y caí varias veces. Creo que la vida no tendría ninguna gracia si no se nos presentaran dificultades que resolver. A veces en la búsqueda de esas soluciones el universo conspira para que veamos o caminemos otros senderos diferentes al trazado, antes de que retomemos el rumbo. Esas cosas me pasaron a mí y estoy seguro que no sería quien soy si no hubiese tenido ese enriquecimiento.

Toda experiencia que he vivido me ha hecho más rico cada día, no en dinero, pero sí en espiritualidad y conocimiento. Con los años he aprendido a amar la vida y toda la diversidad que se manifiesta palpitante en este planeta y más allá, la variedad de rostros humanos y animales, de hojas y de frutas, de suelos y de lluvias…

Cuando estaba en cuarto grado de la escuela primaria tenía 10 años de edad. A mediados de ese año escolar y justo después de enfrentarme a unos exámenes de Estudios Sociales e Idioma Nacional, inicié con fuertes fiebres que me tumbaron en la cama y me sumergieron en delirios fantásticos y absurdos, en sueños y pesadillas que se mezclaban entre mi consciencia y mi subconsciente; todas las imágenes y sonidos que veía y escuchaba dentro de mi cabeza se conjugaban y deformaban para llenarme de terror, y es una cosa verdaderamente fascinante entender que las pesadillas infantiles están repletas de una imaginación ilimitada.

No sólo la cabeza me funcionaba erróneamente, sino también la piel, en la cual brotaban unas ampollas pequeñas y pruriginosas llamadas vesículas, llenas de un líquido claro que se rompían al menor contacto. Me salieron también pápulas y costras.

En mi aciago estado de salud, varias noches y varios días me parecieron infinitos.

Cuando recuperé por un momento la razón y volví a este mundo «real», empecé a sentirme mejor, y recuerdo que un tío-abuelo que había llegado a visitarnos se ofreció para hacerme una cura mágica y vegetal que había aprendido más allá de unas montañas de Guatemala.

Mi tío-abuelo, cuyo nombre era Nemesio, era un trotamundos de a pie, que odiaba los automotores y que pensaba, además, que andar a caballo debilitaba el espíritu del viajero. Así que había recorrido toda Centroamérica y México caminando, comiendo en un lado, durmiendo en otro, trabajando de esto y de aquello…

Mi mamá, en su aflicción por mis fiebres, vio su llegada como un acontecimiento de la fortuna divina, mi tío-abuelo fue para ella un ángel enviado para salvarme.

La cura era muy simple y sólo requería que él dijera en voz alta unas oraciones a su Dios, masticara una cabeza de ajo, hiciera una especie de tubo con papel periódico y soplara a través de él todo su aliento sobre mi humanidad, incluyendo mi rostro y fosas nasales…

Yo pensé en ese momento que con ese olor cualquier enfermedad terminaría muerta y de verdad creí que, después de ese rito mágico-religioso, me había curado.

A continuación de eso mi tío Nemesio almorzó con nosotros y nos contó muchas historias. Luego se marchó por mucho, mucho tiempo.

Mi enfermedad era muy común y se llamaba varicela, y debo decir que mi mamá, que es una mujer de mucha fe, todavía continúa agradecida con mi tío-abuelo por haberme curado. Recuerdo que, mucho tiempo después, cuando yo era estudiante de Medicina, recordaba de vez en cuando ese evento patológico de mi niñez y también me sentía agradecido con mi tío Nemesio por su –aunque inútil- buena intención. Muchas infecciones virales tienen una vida auto-limitada, siempre y cuando no se sobre-infecten con bacterias.  Y mi varicela ya iba de salida para cuando llegó mi enigmático tío-abuelo.

Lo que yo no entendía para entonces, en esos días de joven estudiante de Medicina, es que la fe es una parte muy importante para la curación y recuperación de los pacientes, entendiéndose la fe en este caso como la creencia positiva de que los medicamentos de verdad nos harán bien.

Para un médico o un estudiante de Medicina hay una delgada línea entre sentirse seguro del conocimiento y los excesos de petulancia. Pero ya me metí a hablar de Medicina y de arrogancia y ese no es el punto al que quiero llegar (por el momento).

Un día después de la cura sobrenatural de mi tío-abuelo me sentí mucho mejor y pude sentarme en la ventana de mi casa que daba a la calle, para mirar a la gente pasar.

Estando sentado en la ventana, casi al mediodía, un compañero de la escuela al que conocíamos como Vanegas, me reconoció y se quedó platicando un rato conmigo. Le conté lo de mis fiebres y él me contó que mi nombre estaba en la pizarra que colgaban los profesores en un pasillo de la escuela con las mejores notas de cada mes: mi nombre estaba en el primer lugar del cuadro de honor.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

12 COSAS DESAGRADABLES

Quiero aclarar primeramente que agradezco a cualquier hombre o mujer emprendedor, que a través de su trabajo honrado inicie una empresa comercial y con el tiempo hasta dé trabajo a otros compatriotas; pero hay ciertas conductas de los salvadoreños o algunas actitudes de los empresarios radicados en nuestro país que me sacan de quicio.

He aquí algunas cosas desagradables que ocurren alrededor y que tal vez ustedes hayan experimentado alguna vez:

1-No tener acceso libre a los servicios sanitarios de algunos lugares que venden comida y que por obligación tienen que tener habilitado estos servicios básicos.  Por ejemplo en una gasolinera que cuenta con una gran sala de venta de productos alimenticios, con restaurante incluido, hay que solicitar una llave si uno quiere ir a orinar y cuando entra uno al servicio se encuentra con un lugar sucio y fétido.  ¿No puede el distribuidor de una transnacional millonaria ofrecer un servicio sanitario decente y accesible y pagar a un empleado para que lo mantenga limpio?

2-Qué desagradable es llegar a una gasolinera y tener que bajarse del vehículo para ir a hacer cola a un cajero, para poder pagar la gasolina y luego servírsela uno mismo. ¿No añoran ustedes las gasolineras aquellas donde le revisaban el motor, las llantas y le limpiaban el parabrisas? ¿No les alcanza el dinero para pagar empleados que atiendan bien a sus clientes a los distribuidores de las gasolineras transnacionales millonarias? Todavía hay por ahí algunas que dan un buen servicio y yo procuro comprar sólo en las gasolineras donde me atienden bien.

3-Mirar niños pidiendo limosna, como si no tuvieran que estar instruyéndose en la escuela o siendo cuidados por sus padres. ¿Tienen empleo sus padres? ¿O sólo están siendo explotados estos niños por algún maléfico verdugo que se hace llamar mamá o papá? Pobres niños mendigos: una maldición en nuestro país.

4-Cuando he ido a algún Ciber Café me encuentro con lugares ruidosos, con música fea y estridente, con niños escandalosos que juegan de “matar” en los muchos juegos de violencia que ofrece Internet, con vecinos de computadora que escuchan también su música o hablan a gritos…  ¿Es que acaso no pueden simplemente usar audífonos? ¿No puede toda esta gente respetar el espacio ajeno?

5-Sentirme ignorado y atropellado por los burócratas de las oficinas gubernamentales. Sin más palabras, creo que todos lo hemos sufrido alguna vez.

6-Escuchar que algún salvadoreño llama a otro salvadoreño “indio”, de una manera peyorativa. ¿Acaso no nos hemos visto al espejo? ¿Acaso no conocemos aún la sangrienta historia de la conquista española en estas tierras y del consecuente mestizaje?

7-Los mensajes que a diario manda la compañía telefónica a mi celular invitándome a una rifa o a participar en tontas promociones comerciales. ¿Podrían dejarme en paz?

8-El reguetón. Ni su música ni sus letras son de mi agrado.

9-Los controles policiales en las horas picos del tráfico.

10-Ver como desde los buses o desde los carros más lujosos mis compatriotas arrojan la basura a las calles. ¿Tendrá esto algo que ver con que los tragantes se saturen con las aguas lluvias y se formen inundaciones? Ni hablar de salubridad…

11-La intolerancia de muchos religiosos que se creen poseedores de la verdad y de la salvación de las almas. No creo que no hayan conocido ustedes alguna vez a algún cura o pastor protestante al que la hipocresía o el fundamentalismo le brotaran por los poros de la piel.

12-Oír a los políticos –o mejor dicho, politiqueros- de El Salvador, hablar de moral y ética, cuando es vox populi (y además lo han demostrado con hechos) que la mayoría de ellos son mentirosos y ladrones.

Y aun así, amo a mi país y trato de dar lo mejor me mí, por el bien de las nuevas generaciones.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

EL JUICIO CONTRA ROQUE DALTON

Han pasado más de dos meses del aniversario número 75 del nacimiento de Roque Dalton y 35 años de su asesinato. Pues bien, hoy tengo como invitado en LA CASA DE ÓSCAR PERDOMO LEÓN a mi amigo Danilo Colindres, quien plantea que la muerte de Dalton fue debido a la intolerancia, intolerancia que aún impera en nuestra desangrada sociedad salvadoreña.

Al final expongo yo mis propios puntos de vista sobre lo escrito por Colindres. He aquí pues el interesante artículo que me hizo llegar mi amigo.


EL JUICIO CONTRA ROQUE DALTON

Al poeta se le realizó un juicio en el que fue hallado culpable por una organización político-militar que participó en la guerra contra la dictadura de El Salvador. ¿Fue entonces un asesinato, un homicidio, o qué?

En primer lugar debemos conocer de qué fue encontrado culpable y si los jueces que lo juzgaron lo hicieron a través de un juicio con oportunidad de defenderse del acusado. Todo indica que se defendió y perdió su juicio. Sin embargo: ¿qué pruebas se presentaron? Y los que lo juzgaron: ¿qué competencias jurídicas o profesionales tenían para ejercer de jueces en el proceso? ¿Qué les permitió a estos “jueces” valorar las pruebas? ¿Qué oportunidad tuvo Roque de presentar su caso con otras pruebas? ¿Quiénes fueron los que la hicieron de jueces? ¿Existían estatutos del ERP que contemplaran como proceder en casos como el de Roque? ¿Qué podemos saber de todo esto?

Digamos, como hipótesis inicial, que todo se llevó a cabo con cierta mínima legalidad y legitimidad de una organización subversiva y dentro de los límites de la época y de las circunstancias. Entonces estamos hablando de un crimen por equivocación: se le imputaron faltas graves y sus jueces lo sentenciaron a muerte no de mala fe sino porque que el castigo correspondía a las faltas (de acuerdo a unos estatutos conocidos por todos) o que su indisciplina a repetición inducían a pensar que Roque era incorregible y ponía en riesgo de muerte a todas las personas miembros de la organización. También se podría conjeturar que el clima de clandestinidad precipitó el juicio restándole importancia a la calidad de las pruebas, y limitando la defensa casi exclusivamente al poder de persuasión del mismo Roque que fracasó en su intento de salvarse.

¿En qué se equivocaron entonces sus jueces? No fueron suficientemente flexibles por un lado, sobrestimaron el peligro que representaban las faltas del poeta o no soportaron el dominio abrumador que ejerció el poeta en su defensa. ¿Si podía persuadirlos tan fácilmente a ellos como no convencería a sus subalternos “menos preparados” si llegase a dirigirles la palabra?

Esta versión, sin embargo, no es compatible con la razón que dieron sus jueces, los dirigentes del ERP, de su sentencia y ejecución: lo acusaron de ser colaborador, espía de la CIA, contrarrevolucionario. ¿Por qué dieron esta excusa tan absurda como insostenible? Absurda e insostenible para los que ya conocían a Roque Dalton pero fácil de tragar por sus subalternos, las bases, los subordinados que del poeta apenas conocían y para quienes el arte es el oficio de pequeños burgueses vagos e inmaduros, que hay que someter en bien de La Revolución.

Si se había decidido “eliminarlo” ¿Por qué no inventar una justificación que si bien provocaría la separación –para entonces inminente- de unos cuantos lideres (Ferman Cienfuegos, Lil Milagro Ramírez), convocaba poderosamente a sus cuadros seguidores (los de choque, los imprescindibles) a unirse aun más por la sangre derramada de un traidor desconocido?

Se había decidido eliminarlo por peligroso y se aprovechó la coyuntura para acusarlo de una falta grave imperdonable: ser enemigo activo y entrenado de La Revolución. La única, dicho sea de paso, que justificaba su eliminación sin contemplaciones. Porque si se le acusaba de comportamiento riesgoso para todos, entonces ¿Por  qué no solo expulsarlo de las filas y dejarlo libre de incorporarse a otras organizaciones más tolerantes con el perfil mental del poeta, como la RN, que ya se encontraba escindiéndose del ERP?

En otras palabras, el objetivo de la justificación pública de la ejecución del poeta no era únicamente para cohesionarse. En realidad era la única que justificaba su muerte sin lugar a dudas. Y como todos sabemos: una justificación infundada. A la voluntad de matar se le buscó y adecuó la mejor justificación porque nunca existió una verdadera justificación.

En conclusión: el crimen contra Roque Dalton no fue un crimen de equivocaciones sino un crimen por intolerancia, muy parecido al crimen cometido contra Sócrates, acusado en su tiempo de corromper la juventud ateniense.

Agreguemos a la discusión lo que conocemos de la coyuntura de ese momento: la organización político militar estaba en crisis y se vislumbraba la escisión que terminaría con la unidad. Roque simpatizaba y propugnaba por un nuevo enfoque político militar que suponía una amenaza para los dirigentes de ese momento, que actuaron de jueces contra el poeta, cuando en realidad eran partes.

La sociedad ateniense condenó a Sócrates. Una organización político-militar condenó a Roque Dalton. Los dos condenados fueron vistos como amenazas a sus organizaciones. ¿Qué perdían los atenienses o los del ERP con dejar libres a sus acusados? A Sócrates se le pudo prohibir de pregonar sus enseñanzas “malévolas.” ¿Y a Roque? Que siguiera su camino por otro lado, con otra organización. Pero no: si no estaba con ellos era un traidor, enemigo de La Revolución y de El Pueblo Salvadoreño. O estaba equivocado Roque o ellos y ellos no podían estar equivocados.

¿Cómo enjuiciar a los intolerantes –buenas y dóciles gentes por lo demás- que a la menor oportunidad dirigen furibundos el dedo acusador contra aquellos que se diferencian de ellos, aquellos a quienes no comprenden, aquellos que se atreven a ser distintos siendo incapaces de ser como “todos”, aquellos que al fin y al cabo impiden que las sociedades u organizaciones se estanquen, aquellos cuya visión y, por tanto valores, y energía o voracidad evolutiva ponen en entredicho las costumbres e ideas dominantes en una sociedad que entroniza a la mayoría por sobre las minorías, la sociedad, la organización sobre el valor irreducible de la persona?

Danilo Colindres

***

Sobre tu artículo “EL JUICIO CONTRA ROQUE DALTON”

Estimado Colindres:

Quiero decirte que estoy de acuerdo con tu visión y comparación de Dalton con Sócrates, debido a que ellos dos representaban para la sociedad seres fuera de serie, que no podían ser contenidos, amarrados u obligados a seguir el camino de las ovejas, como a la mayoría de seres humanos. En todo esto me gusta mucho que hayás usado la palabra “intolerancia”.

Sin embargo, pongo en duda algunas de tus afirmaciones, como:

1-“…se le realizó un juicio…”

2-“Todo indica que se defendió y perdió su juicio.”

Bueno, con respecto al inciso número 1, te pregunto: ¿Fue un verdadero juicio? Porque un juicio supone jueces, abogados defensores (o al menos que el acusado pueda defenderse con libertad) y que se lleve a cabo un proceso justo. ¿Existieron estos elementos en los sucesos de Dalton? Creo que la palabra juicio, con todas las de la ley, le queda muy grande a los hechos relacionados a los días previos al asesinato de Dalton.

En cuanto al inciso 2, no dudo que haya habido intercambio de palabras entre Dalton y sus asesinos, pero eso no implica juicio, eso no implica que las palabras de Dalton hayan tenido algún peso para ser evaluadas.

A mi manera de ver, lo que le hicieron a Dalton fue algo más oscuro, más tenebroso y corrupto. Yo creo que el sólo hecho que después de su asesinato, Alejandro Rivas Mira, el principal implicado, haya huido de El Salvador, robándose todo el dinero de una extorsión, te dice el tipo de persona que era. ¿Será que después de ejecutar a Dalton, Rivas Mira cayó en la cuenta que ese grave asesinato no se iba a quedar escondido, ni a nivel nacional ni a nivel internacional y esto le iba a perjudicar mucho? Su conducta no parece la de un revolucionario al estilo del Che, en quien todas sus acciones iban destinadas a concretar la revolución (que supuestamente mejoraría la vida en general de los más desposeídos); por el contrario, su conducta se parece más a la de un ladrón y un criminal. Y con gente así es difícil, sino imposible, realizar un juicio de verdad.

Óscar Perdomo León.

Fotografías de Roque Dalton extraídas de: http://web.ecomplanet.com/BOSC9720/ServerContent/MyCustomImages/BOSC9720CustomImage22367.jpg
http://lahistoriadeldia.files.wordpress.com/2009/08/roque-dalton.jpg

CESÁREA, fotorreportaje.

«Una imagen habla más que mil palabras». Se trata de una cesárea realizada, en el año 2005, porque la paciente tenía dos cesáreas previas y además porque solicitaba ser esterilizada (lo cual era muy recomendable). Este fotorreportaje fue realizado gracias a las excelentes fotografías tomadas por el Licenciado Renato Flores, anestesista. Yo sólo tomé las dos primeras que aparecen aquí.

Anestesia raquídea

Aplicando jabón yodado para matar las bacterias que se encuentren sobre la piel de la paciente.


Una operación quirúrgica básica como la cesárea necesita del trabajo coordinado entre una enfermera instrumentista (que es quien pasa el bisturí y todos los demás instrumentos quirúrgicos al cirujano), una enfermera circular (que se encarga de pasar torundas, hilos para sutura, etc. y de escribir notas sobre todo lo que ocurre en Sala de Operaciones), un anestesista, un auxiliar de la limpieza, un médico o enfermera que dará los primeros cuidados al recién nacido, un médico ayudante y un médico responsable de realizar la operación en sí y de tomar el mando de la Sala de Operaciones.

«Operación cesárea: La operación cesárea o parto por cesárea se define como el parto del feto a través de incisiones de la pared abdominal (laparotomía) y de la pared uterina (histerotomía). Esta definición no incluye la extracción del feto desde la cavidad uterina en caso de rotura del útero o de embarazo abdominal.»

Definición tomada de la Obstetricia de Williams

Al abrir la cavidad abdominal puede observarse el útero, de color rosado.

Una vez abierto el útero se introduce la mano y se retira la valva (instrumento metálico que aquí se ve manchado de sangre), buscando la cabeza del bebé.

Se aspira de la boca y la nariz el líquido amniótico, lo antes posible. Sigue leyendo «CESÁREA, fotorreportaje.»

EN BLANCO Y NEGRO II

“Casi desnuda”

Me asombran las películas que están llenas de efectos especiales y a todo color. Y sin embargo siempre he sentido una fascinación muy grande por el blanco y el negro. Además me interesan más las historias bien contadas y llenas de buenas interpretaciones, que los malabares de la ciencia en una película. Para mí vale más, por ejemplo, un close up de una mirada creíble, salida del corazón, bien actuada e intensa, que las miles de creaciones visuales derivadas de los avances tecnológicos, los cuales tampoco menosprecio, por supuesto. Lo que quiero dejar claro es mi gusto muy particular hacia el cine más sencillo. Sigue leyendo «EN BLANCO Y NEGRO II»

ESTO SOY, de Claribel Alegría.

Claribel el día de su boda, 1947.

Cuando viví en Santa Ana, debido a mis estudios, ya había tenido contacto con un libro emblemático para la literatura salvadoreña: “Cenizas de Izalco”. Así que el nombre de uno de sus co-autores ya sonaba fuerte en mi cabeza: Claribel Alegría. De tal manera que cuando yo caminaba por esas calles de Santa Ana, cerca de la iglesia El Carmen, de la avenida independencia o de la bellísima catedral, no dejaba de preguntarme si acaso estaba yo pisando la misma tierra por donde alguna vez transitó nuestra gran poeta, novelista y traductora Claribel Alegría.

 Claribel Alegría y Salarrué.

Ella misma ha contado que nació en Nicaragua, pero que a la edad de tres años, sus padres junto a ella, se trasladaron a vivir a la ciudad morena, en donde se desarrolló hasta su adolescencia. Cuenta Claribel que desde niña y después de conocer a Salarrué, quien visitaba a sus padres de vez en cuando, comprendió que su vida sería la de alguien dedicada a escribir. Y así fue.

Clara Isabel Alegría nació en Estelí, Nicaragua, en mayo de 1922. En su juventud temprana se fue a estudiar a Estados Unidos y allá conoció al gran escritor español, laureado con el Nobel, Juan Ramón Jiménez, quien leyó sus poemas y de quien recibió instrucción; además prologó su primer libro (Anillo de silencio, 1948). El escritor mexicano José Vasconcelos, por su lado, le sugirió cambiarse el nombre de Clara Isabel, por el de Claribel.

No se puede dejar de mencionar que estuvo casada con el escritor y periodista norteamericano, Darwin J. Flakoll, a quien ella llamaba cariñosamente Bud y con quien procreó cuatro hijos. Cuenta Claribel que debido a la fuerte unión sentimental y profesional que ella tenía con su esposo y con quien escribió varios libros, Julio Cortázar los llamaba a ambos “Claribud”, afectuosamente.

En el 2004 la Dirección de Publicaciones sacó a la luz el libro de poemas “Esto soy”, el cual contiene muchos de los mejores poemas de Claribel, tomados de todos los libros que ha publicado y de otros libros inéditos en progreso. La recopilación fue hecha por el poeta Luis Alvarenga. Ese mismo año en el auditórium del Museo de Antropología de San Salvador se hizo un homenaje a Claribel y a Matilde Elena López, y tuve la oportunidad de verla en persona. Claribel se veía feliz, fuerte, con mucha vida y con los ojos llenos de brillo. Fue tanta la magia que la envolvía que me sentí muy entusiasmado y aprovechando que para entonces yo tenía un programa de música y poesía en radio Victoria, recuerdo que dediqué una noche especial a la poesía de Claribel Alegría.

Claribel Alegría y Julio Cortázar, Managua de 1982.

Ella es una de las poetas salvadoreñas más reconocidas a nivel internacional y, según dicen algunos críticos, una de las mejores poetas de Centroamérica. Se ha codeado con grandes figuras de la literatura universal, como Julio Cortázar, Salarrué, Pablo Neruda, Juan Rulfo, etc. E incluso, con algunos de ellos llegó a tener una gran amistad.

Augusto Monterroso, Claribel Alegría y Juan Rulfo, México, 1952.

Hace unos días he vuelto a navegar por las páginas de “Esto soy” y sigue siendo una delicia leerlo. Es un libro que no debe faltar en la casa de todo salvadoreño amante de la poesía.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas del libro “Esto soy”.

 

OTROS ARTÍCULOS RELACIONADOS:

 

“Claribel Alegría, en un avión de papel: http://talpajocote.blogspot.com/2010/06/claribel-alegria-hotel-de-peregrinos.html

 

“Biografía de Claribel Alegría”: http://www.caratula.net/35/claribel-bio.php

 

“Vida y obra de Claribel Alegría”: http://www.escritorasnicaragua.org/biografias/claribelalegria

EL SALVADOR ESTÁ DE DUELO. ¿Qué nos queda por hacer?

Creo que la indignación e impotencia se han apoderado del pueblo salvadoreño. No se encuentran siquiera adjetivos adecuados para describir el horror que han visto nuestros ojos últimamente. 14 personas inocentes, pobres, sin distinción de edades, fueron quemadas vivas, inmoladas de la manera más salvaje.


Y mientras tanto los políticos salvadoreños, sin distinción de colores, los funcionarios que son pagados con los impuestos que salen del pueblo, han estado haciendo gastos de lujo, superfluos. La corrupción y la insensibilidad social no tienen límites en El Salvador.


Esta violencia es hija de la exclusión social y del desmembramiento de la familia. Esta violencia es cosecha de lo que se ha cultivado las décadas anteriores, es el producto de una post guerra mal planificada.


Y el gobierno de Mauricio Funes, que le dio una gran esperanza al pueblo, es ahora una inmensa y verdadera decepción. El más grande error que ha cometido este gobierno es no alentar el castigo para los ladrones y corruptos de los gobiernos anteriores, porque se ha dado un mensaje callado, pero contundente, de que aquí en El Salvador es mejor ser criminal que honrado. Y esa cultura de la ilegalidad se expande por todo el territorio salvadoreño, desde los conductores y peatones que no respetan las leyes de tránsito, pasando por las licitaciones amañadas de las instituciones gubernamentales, hasta los crueles asesinatos que ocurren diariamente.


Es decir, la sensación generalizada del pueblo es que aquí las leyes protegen más a los delincuentes que a las víctimas.


¿Qué nos queda por hacer a los ciudadanos honrados, que creo que somos la mayoría? Hacer lo que tenemos a nuestro alcance –que no es poco-: empezar a responsabilizarnos de nuestros hijos y disciplinarlos con mano firme, pero amorosa. Y brindarles educación, haciendo que amen a su patria y respeten a su prójimo.





Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

SENTIMENTALISMO MUNDIALISTA

Debe ser un orgullo representar uno a su país a nivel internacional. Y debe ser emocionante escuchar nuestro himno nacional sonando al frente de millones de personas. Así que derramar unas lágrimas mientras se canta el himno nacional es esas circunstancias es comprensible. Esto fue lo que le pasó a Jong Tae Se del equipo de fútbol de Korea del Norte.


Algo parecido ya le ha ocurrido a nuestros compatriotas, después de vivir varios meses o años en Estados Unidos, Canadá, Italia o en cualquier país extranjero, cuando escuchan el himno nacional: la nostalgia se apodera de sus corazones y las lágrimas aparecen.


El sentimentalismo también se ve en los salvadoreños al ver jugar equipos de fútbol como Brasil o Argentina, muy queridos en nuestro país. Pero las emociones se vuelven encontradas al ver jugar a México. Y es que con México tenemos una rivalidad de muchos años. En la CONCACAF nos han eliminado varias veces de nuestro paso al Mundial de fútbol y nosotros también un par de veces a ellos. A esto debemos sumar los sufrimientos de muchos salvadoreños pobres en su paso por tierra mexicana al tratar de alcanzar los Estados Unidos; los robos, extorciones, engaños, secuestros, violaciones y asesinatos por parte de los mexicanos hacia los salvadoreños han dejado su huella inevitablemente en la conciencia nacional.


Además debemos tomar en cuenta que, yéndonos años más atrás, El Salvador, después de la Independencia de España, luchó contra la anexión del Virreinato de México (Guatemala que sí se anexó y terminó perdiendo Chiapas).


Sin embargo, ambos países –México y El Salvador- estamos unidos desde tiempos inmemoriales. Las inmensas emigraciones de gente azteca que se trasladó desde el norte hasta el territorio de lo que hoy es El Salvador está documentado por historiadores. Por cierto que el poeta salvadoreño Pedro Geoffroy Rivas (1908-1979) describe esto bella y poéticamente en la “Cuenta de la peregrinación”, en su libro “Los nietos del jaguar”. De tal manera que los salvadoreños y los mexicanos nos parecemos mucho, racial y culturalmente, salvando por supuesto las diferencias, como el acento al hablar o las comidas.

En este Mundial puede sentirse en el ambiente salvadoreño que muchos van contra México en los partidos de fútbol y es entendible. Yo, por mi lado, he apoyado a México en cada juego –y por razones sentimentales- porque ese país me ha dado cosas tan bellas que me han llenado de alegría; personalmente no puedo dejar de admirar al compositor Francisco Gabilondo Soler (alias Cri Cri), a los cantantes Pedro Infante y Marco Antonio Muñiz, por mencionar algunos. También me impacta su literatura y su buen cine. Pero especialmente he apoyado a México por solidaridad latinoamericana.

(¿Será que nos está faltando solidaridad a los latinoamericanos? ¿No sería mejor que nos uniéramos contra nuestros enemigos principales que son la pobreza y la falta de educación?)


Algunos podrían decirme que no mezcle o confunda las cosas, que el deporte es una cosa y el arte otra; pero yo creo que el fútbol puede ser también un arte.

Y si de arte hay que hablar, debo decir que con respecto a artistas del fútbol, los mexicanos no han parido aún a alguien tan grande como lo hemos hecho nosotros: el Mágico González. Y esto es un hecho, no sentimentalismo ¿o sí?


Texto:

Óscar Perdomo León


Fotografías extraídas de http://www.parlonsfoot.com/album/20081026/chong.jpg

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