LA DIÁSPORA, de Horacio Castellanos Moya.

 

Diáspora es una palabra que significa dispersión de un grupo étnico o religioso desde su lugar de origen, pero que se ha usado comúnmente para referirse a al exilio de los judíos, quienes en diferentes épocas de la historia se esparcieron en diferentes partes del mundo. Pero su acepción puede extenderse a otros grupos humanos, como el caso de los latinoamericanos.

En El Salvador ha habido también una diáspora obligada en muchos períodos de la historia, originada principalmente por la represión política y por la pobreza. Así, una de las más recordadas fue la diáspora de 1932, en donde grandes masas de salvadoreños huyeron hacia Honduras y hacia otros países antes, durante y después del genocidio (30 mil muertos) perpetrado por el gobierno salvadoreño de aquellos días.

Otro período intenso de diáspora en El Salvador fue durante los conflictivos años ¨70, ´80 y ´90 del siglo pasado. El cierre de espacios para la libertad de expresión, los miles de asesinatos por parte de los escuadrones de la muerte, la falta de empleos y la guerra civil, entre otras causas, llevaron a que una gran cantidad de salvadoreños optaran por dejar su tierra natal y buscaran nuevos horizontes.

La novela “La diáspora”, escrita por Horacio Castellanos Moya (nacido en 1957), premio nacional de novela UCA Editores de 1988, (publicada por primera vez por esa misma editorial) y ambientada a finales de los años ´70 y principios de los ´80, nos muestra con detalles y algunas veces casi con microscopio, las razones de algunos salvadoreños involucrados con las fuerzas de izquierda para abandonar su patria.

 

La primera vez que oí hablar de Horacio Castellanos Moya fue en un libro de antología poética que me impactó mucho: “La margarita emocionante” (1979), el cual es uno de esos libros inolvidables y el que habían unos poemas muy buenos de cinco escritores salvadoreños, incluyendo a Castellanos Moya y, si mal no recuerdo, él además escribía el prólogo.

En “La diáspora”, que se divide en cuatro partes y veinticinco capítulos, el escritor nos cuenta un fragmento de la vida de los principales personajes, que son cuatro:

-Juan Carlos, un desertor de la izquierda que busca asilo político en Canadá.

-Quique, un guerrillero novato que salió en desbandada de El Salvador, huyendo de la represión, se instala un tiempo en México en una agencia de noticias y luego regresa a El Salvador a reincorporarse a la lucha armada en las montañas.

-El Turco, un músico desencantado con “la revolución”, que tocaba en un grupo musical canciones de protesta y que se exilió, por peligrar su vida, en varias partes del mundo y finalmente en México.

-Jorge Kraus, un escritor argentino que sueña con “una beca” para escribir sobre “la revolución salvadoreña”.

Hay muchos más personajes; pero, aunque importantes, no son el centro de la historia.

 

En la entrada de “La diáspora” el autor nos advierte que la novela se trata de hechos ficticios; sin embargo da la impresión que se tratan de hechos verdaderos, pero novelados. El lenguaje utilizado por Castellanos Moya es bastante popular, coloquial, a veces agresivo y provocador. Hay giros y jerga muy salvadoreños, si se puede decir de esa manera; aunque en contadas ocasiones algunos personajes salvadoreños usan frases muy características de los mexicanos. La lectura no se dificulta y la fluidez de la lectura es aumentada por la interesante historia que se cuenta.

Mélida Anaya Montes (comandante Ana María)

Roque Dalton García

También se mencionan en la novela, porque están de alguna manera conectados con la ficción contada, unos hechos muy importantes en la vida de El Salvador, que conmocionaron a la opinión pública nacional e internacional, como es el asesinato de Mélida Anaya Montes (la segunda al mando de las FPL –una de las cinco organizaciones que conformaron al FMLN-); el asesinato de Roque Dalton (uno de los más grandes escritores de El Salvador); y el suicidio de Cayetano Carpio (principal dirigente de las FPL). Estos terribles sucesos conmovieron de una u otra manera a los personajes de “La diáspora”.

 

Cayetano Carpio (comandante Marcial)

En ningún momento menciona, escarba o cuestiona el escritor sobre las razones de la lucha armada emprendida por la izquierda. El libro trata más que todo de enfatizar sobre las razones y las experiencias de la disidencia (con excepción del personaje Quique).
 

Me parece que es un libro recomendable para ser leído, primeramente porque es muy entretenido, y además porque toca un tema tabú para la izquierda salvadoreña: la disidencia.

Y aun cuando los ideales de búsqueda de justicia y de bienestar social para los más pobres, que es -¿o era?- el ideario de lucha del FMLN, no se mencionan en el libro, sí da una pauta para entender y aprender de los errores que la izquierda ha cometido en El Salvador en el transcurso de la Historia, como por ejemplo, su miopía para no darse cuenta de la importancia que el arte representa para el desarrollo de los pueblos, antes, durante y después de su lucha por alcanzar los más altos ideales de justicia.

 

Texto:

 

Óscar Perdomo León

 

Imagen de Horacio Castellanos Moya extraída de

http://www.ssppstudentctr.com/got_speech/moya.jpg

 Imagen de Cayetano Carpio extraída de:

http://www.trinchera.com.ni/archivo/2008/mayo/mayo_02/cierre_carpio.jpg

 Imagen de Mélida Anaya Montes extraída de:

http://www.andes21dejunio.org/Pagina%20de%20mujeres_clip_image001.jpg

Imagen de Roque Dalton extraída de:

http://www.patriagrande.net/el.salvador/roque.dalton/maquina.jpg

Imagen de portada de “La diáspora” de UCA Editores, extraída de:

http://www.uni-potsdam.de/castellanos-moya/buecher_es/29.html


 

 

Imagen de portada de “La diáspora” edición de Concultura extraída de:

http://www.ronaldflores.com/wp-content/uploads/2008/11/la-diaspora-castellanos-moya.jpg

Mis recuerdos del poeta FRANCISCO ANDRÉS ESCOBAR.

Me enteré ayer de su muerte a través de Facebook y la noticia me tomó por sorpresa.

Aunque sólo un par de veces intercambié unas palabras con él, este día me he mantenido triste, a lo largo de las casi veinticuatro horas.

Francisco Andrés Escobar (1942-2010) fue actor, profesor universitario, un gran narrador de historias y además dramaturgo; pero especialmente Francisco Andrés Escobar fue poeta. Sus versos son delicados, profundos, limpios, selectos. Aunque, hasta donde sé, mucha de su obra literaria está inédita, la poesía que he leído de él me ha conmovido mucho. Fue ganador del Premio Nacional de Cultura de 1995 y miembro de la Academia Salvadoreña de la Lengua.

Hace muchos años yo visitaba con frecuencia la Universidad Centroamericana UCA, en donde él enseñaba, principalmente porque ahí estudiaba una antigua novia mía y para entonces yo seguía cada paso que ella daba (porque me sentía fuertemente atraído hacia ella), hasta el punto que un día entré como oyente a una de sus clases, y ahí estaba escribiendo en la pizarra Francisco Andrés Escobar. Fue la primera vez que lo vi. Me gustó tanto su clase que regresé varias veces a escucharlo (aunque no estuviera mi ex novia).

También regresé a la UCA porque un tiempo después acudí a unas clases en la Escuela de Idiomas y algún tiempo después porque conduje durante un año y medio un programa en la radio YSUCA. De tal manera que no era raro encontrarme con Francisco Andrés Escobar en algún pasillo de la universidad.

Recuerdo que una vez me atreví a ir al cubículo en donde él atendía a sus estudiantes y me recibió con amabilidad, aun cuando yo no era un estudiante regular de la UCA. Llegué, con más timidez que orgullo, a mostrarle un par de poemas que yo había escrito. Recuerdo que los leyó con detenimiento y luego, sin ser grosero, me dio a entender que debía seguir escribiendo, pero de una manera más depurada y especialmente me aconsejó que debería leer más y más poesía. Agradecí mucho en aquel momento –como lo agradezco ahora- su sinceridad.

Con el tiempo entendí que no soy poeta (aunque de vez en cuando escribo algo por ahí y por allá a lo que llamo poesía). Sin embargo, sigo amando y leyendo poesía cuando puedo.

Pero Francisco Andrés Escobar sí era un verdadero poeta. He aquí algo de su cosecha:

Petición y ofrenda

I

“La media noche
Detuvo sus andares
Junto a un leve murmullo de pupilas.
Después
Un buceo lentísimo,
Un sondeo profundo en aguas verdes,
En verde clorofila
Poseedora de una luz magnífica.
Un viaje lento, de canoa suave,
Hacia las luminosas oquedades del espíritu”.

II

“Es cierto que he llegado un poco tarde.
Es cierto
Que no estuve ante tus lágrimas
Y que arribo con años de retraso
Para entender el cauce de tu llanto
Que se enrolla en potentes espirales
Y se adentra en el vértigo,
En sí mismo.
Es cierto que tus manos fueron solas
Por el camino de las adivinanzas,
Que hay historias de gnomos que no oíste,
Que llevas mil preguntas escondidas
Y canciones de sueños mutiladas.
También es cierto que,
De alguna manera,
Has visto el rostro de la desesperanza.
Palpaste muy temprano
El calor de las piedras del camino
y fuiste sin sandalias.

En la edad de la aurora
Tormentas pequeñísimas generaron violentos huracanes
Y vives la ambivalencia de la hoja:
Marcharse con el viento
O agarrarse con desesperación a la rama
En espera de un tiempo más dorado”.

III

“¡Si tan sólo yo hubiera llegado antes!
Si tan sólo en el verde de mi entraña
Hubieras blasonado tu linaje,
Esta oscura marea en que me agoto
Sería rumor de ángeles
Y el temblor vacilante de mis manos
Poesía terminada.
Si tan sólo yo hubiera llagado antes
Al encuentro genuino de tus pasos
Hubiéramos unido soledades
Para hacerle un altar a la esperanza”.

IV

“Una de las cosas más claras que aprendí
En la escuela de los caminos que anduve
Es que siempre se puede
Poner fuera de lugar a la desesperación.
Aprendí también que el llanto y la sonrisa
Hay que llevarlos sobre pleno rostro,
Sin ocultar con máscaras ambiguas
El tropismo natural de la raíz íntima.
Aprendí que es posible volver sobre los pasos
Para encontrar el medallón perdido
Y hacerlo refulgir en la garganta.
Aprendí que en el espacio entre dos soles
Hay un remanso de hondo pensamiento;
Que cada noche es este día una vez,
Que cada día es este día, también sólo una vez,
Y que es posible alcanzar
La luz agotada del ocaso
Y renacer con ella la mañana siguiente.
Aprendí que no es el tiempo que encierra la pupila
Lo que la hace sabia y cercana:
Es más bien la posibilidad de mirar cara a cara
En otros ojos
Lo que le da la fuerza para salvar
Y salvarse,
Para reconstruir,
Para crecer,
Para vivir en la exacta dimensión
De lo que piden las fuerzas humanas.
Aprendí, finalmente,
Que entre las cosas que nos hieren
Flota una Presencia Suave
Que conoce el volumen del grito desgarrado”.

Creo que algo que penetró mucho en el corazón de los salvadoreños fueron las “Croniquillas” que Escobar publicaba cada sábado en La Prensa Gráfica. Mi rutina era leer la “Quinta Columna” de David Escobar Galindo y luego las “Croniquillas”, que aparecían siempre justo a la par. Persistentemente era una delicia leerlas. Eran historias sencillas y cotidianas contadas con amor; pero sin perder un poco la picardía, la denuncia social o la soledad. Sus “Croniquillas” me recordaban un poco los “cuentos de barro” de Salarrué, en el sentido de su conexión franca con personajes típicos del pueblo.

A Francisco Andrés Escobar lo recuerdo actuando en una obra de teatro o dictando una conferencia. Lo recuerdo solitario, haciendo cola para entrar a un cine o caminando por la calles de la colonia Jardines de Guadalupe, con su bolsón de cuero al hombro. Sencillo como su pueblo. Humilde como sólo los grandes pueden serlo. Sonriente al saludar.


Que sean estas pocas palabras mi pequeño homenaje póstumo para el poeta salvadoreño Francisco Andrés Escobar.


Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías de Francisco Andrés Escobar extraídas de las siguientes tres fuentes:

http://www.google.com.sv/imgres?imgurl=http://www.artepoetica.net/francisco_andres.jpg&imgrefurl=http://www.artepoetica.net/Francisco%2520Andres.htm&usg=__Sc3hTn3_KqXqjRdtkS1ksVwpZgc=&h=381&w=286&sz=25&hl=es&start=2&itbs=1&tbnid=-o5oXTb6IU2EZM:&tbnh=123&tbnw=92&prev=/images%3Fq%3Dfrancisco%2Bandr%25C3%25A9s%2Bescobar%26hl%3Des%26sa%3DG%26gbv%3D2%26tbs%3Disch:1




https://oscarperdomoleon.com/wp-content/uploads/2010/05/img_34271.jpg




http://www.bing.com/images/search?q=francisco+andres+escobar&FORM=BIFD#focal=72db909439333c2fb969576104b49df5&furl=http%3A%2F%2Farchive.laprensa.com.sv%2F20080318%2Fcultura%2F1424076.jpg


Poema “Petición y ofrenda” extraído de http://www.vivir-poesia.com/peticion-y-ofrenda/

OTRO ANIVERSARIO MÁS DEL ASESINATO DE ROQUE DALTON. Y HOY CON MÁS POLÉMICA.

Roque Dalton García (1935-1975) uno de nuestros más grandes poetas y escritores fue asesinado por sus mismos camaradas guerrilleros del ERP, convirtiéndose este violento hecho en uno de los más oscuros pasajes de la Historia salvadoreña contemporánea.


La injusticia de su asesinato, así como el agravante de que los responsables del crimen no tengan la decencia de decir al menos en donde están los restos del poeta, le da a la tragedia una categoría más sombría. Grandes escritores a nivel mundial, como Mario Benedetti y Julio Cortázar, condenaron con energía en su momento el asesinato de nuestro poeta.


Con el triunfo de Mauricio Funes y del FMLN en las elecciones de marzo de 2009, se ha agregado una polémica más a la tragedia. Según la noticia publicada ayer por La Prensa Gráfica, la familia de Dalton advirtió al gobierno que “no permitirá que el Estado haga uso oficial de la imagen, del nombre o de los textos del poeta asesinado el 10 de mayo de 1975…” (1). La familia Dalton también, en voz de Juan José Dalton, exigió al Estado “pedir perdón por haber dejado el asesinato en la impunidad y por negarnos el derecho a la justicia y a la verdad.” (2)


Además la familia Dalton ordenó “la destitución de un funcionario implicado en su asesinato…”. Se refiere a Jorge Meléndez, director de Protección Civil del actual gobierno e implicado, junto a Joaquín Villalobos y otros, en la decisión de asesinar a Roque Dalton.


Jorge Dalton dijo que el gobierno “parece desconocer las verdades históricas que pesan sobre él (Meléndez) al punto de dar la espalda al espíritu de justicia hasta llegar a mancillar la memoria del poeta”. (3)


El Presidente Funes respondió a la familia Dalton, según La Prensa Gráfica, que no accederá a no utilizar el nombre del poeta. “Roque Dalton ya no es de los hijos y de su viuda, ahora es del pueblo salvadoreño. Es la esencia de nuestra expresión cultural, no es patrimonio de particulares”, respondió Funes.(4)


Este caso me recuerda lo que ocurrió no hace mucho en Nicaragua, en donde Daniel Ortega decidió que las canciones del cantautor Carlos Mejía Godoy, ya no pertenecían a él, sino a la Revolución.


Las palabras de Funes denotan prepotencia y demagogia. Prepotencia, por no respetar la decisión de la familia Dalton, la cual es la dueña de los derechos de autor de nuestro querido poeta. Y demagogia, porque ahora el gobierno de Funes pretende utilizar el nombre de Dalton con fines políticos y propagandísticos, como lo ha hecho con el nombre de Monseñor Romero.


“No se puede hablar de hacer un gobierno bajo el espíritu de Monseñor Romero cuando se es cómplice tácito de la corrupción del pasado, porque es tan culpable el que delinque como el que encubre. Y no perseguir el delito es encubrirlo. Las palabras de Funes que hablan de Monseñor Romero ahora suenan huecas y hasta ofensivas. Mauricio Funes perfectamente puede con su liderazgo, si tuviera voluntad de hacerlo, mover los hilos de la política y de la justicia para alentar a los jueces y a la Fiscalía de la República, para que se persiga y castigue el delito. El verdadero espíritu del pensamiento y actuar de Monseñor Romero está muy lejos del espíritu del actual gobierno.” (5)

Lo escrito en el párrafo anterior sobre Monseñor Romero es perfectamente aplicable a Roque Dalton, quien siempre luchó incansablemente por la justicia y la liberación del pueblo salvadoreño.



Las palabras de Funes irrespetan la memoria de Roque Dalton y caen como balde de agua fría en la conciencia y el corazón de los salvadoreños.




Texto:
Óscar Perdomo León






(1)Jessica Ávalos, LA PRENSA GRÁFICA, página 26, del día miércoles 05 de mayo de 2010.

(2)Jessica Ávalos, LA PRENSA GRÁFICA, página 26, del día miércoles 05 de mayo de 2010.

(3)Escrito para CONTRAPUNTO El Salvador por Tomás Andréu / Miroslava Rosales:http://www.contrapunto.com.sv/index.php?option=com_content&view=article&id=2909:noticias-de-el-salvador-contrapunto&catid=58:categoria-sociedad-civil&Itemid=64

(4)Estela Henríquez, LA PRENSA GRÁFICA, página 18, del día 06 de mayo de 2010.

(5)Extraído de LA CASA DE ÓSCAR PERDOMO LEÓN:

http://lacasadeoscarperdomoleon.blogspot.com/2010/03/corrupcion-y-el-cambio.html

Imagen de Jorge Dalton y de Juan José Dalton tomada de CONTRAPUNTO El Salvador:http://www.contrapunto.com.sv/index.php?option=com_content&view=article&id=2909:noticias-de-el-salvador-contrapunto&catid=58:categoria-sociedad-civil&Itemid=64

Imagen de Roque Dalton extraída de

http://archivo.elfaro.net/secciones/el_agora/20060522/roque1.gif

EL POZO DE LA MISERIA

1

 

¿Cómo puede alguien caer hasta el fondo del pozo de la miseria?

 

 

La vida es como un escalinata con gradas resbalosas que todos debemos pisar en algún momento.

2

 

Hace muchos años un hombre, al que llamaremos Juan, se compró una película escrita y dirigida por Spike Lee en formato VHS que se llamaba “Mo’ Better Blues”. Le gustaba mucho mirarla, especialmente porque era una historia de músicos. Tenía ese sabor de lucha por seguir el camino que a uno le gusta y de búsqueda de la identidad que siempre le había atraído a él. Pero también se sentía prendado de algunas escenas con una melancolía que se veía reforzada con la música interpretada por el cuarteto de Branford Marsalis (al que se le sumaba el trompetista Terence Blanchard). Los actores principales de esa película eran Denzel Washington, Spike Lee y Wesley Snipes.

 3

 

En esos días Juan se sentía tan melancólico como “Never again”, una de las composiciones musicales de esa película. Fue una época en que él tuvo que separarse involuntariamente de sus hijas, en medio de un doloroso divorcio. Fueron días muy duros para él.

 

 

Por unos días se sintió desorientado, sin ningún objetivo. Pero la noche de un 31 de diciembre cayó en el fondo del pozo de la tristeza y se emborrachó tanto que terminó vomitando con energías en el baño de la casa de un tío suyo y se quedó dormido abrazando la taza del servicio sanitario.

4

 

Cuando despertó, a las cinco de la mañana, estaba sin zapatos, acostado en una cama que no era la suya y en una habitación desconocida. Estaba totalmente despistado y con un sabor amargo en la boca. Se sentía tan arrepentido de su conducta y con una sensación de haber desperdiciado su tiempo inútilmente. Se levantó y se fue de prisa para su casa. En la ducha se tomó su tiempo para pensar. Sintió que ya no podía caer más bajo. Y ahí, como un relámpago, se le vino la idea de terminar la novela inconclusa de tantos años, aquella que tenía como diez años de haberla empezado. Y así lo hizo.

 

 

“Ya ha corrido mucho agua debajo de este puente”, como dice la canción de Fito Páez. Y un año después Juan había terminado su novela y un año más tarde pudo publicarla.

 

 

Juan recobró la confianza en sí mismo y desde entonces lo he visto crecer, no en bienes materiales –que no son los que realmente importan-, sino en bienes psicológicos y espirituales.

5

 

Hace un par de años, volvió a casarse, con una buena mujer. Vive de una manera moderada, sin excesos. Medio rechoncho, simpático, rosado, es una de las personas más respetuosas con las creencias religiosas o políticas de sus semejantes. Y siendo ateo, como es, es una de las personas más felices y bondadosas que he visto.

 

 

Hoy, después de tanto tiempo, levanto mi copa y digo: Salud, amigo. Te deseo buena mucha suerte desde el fondo de corazón.


6

 

Siempre hay tiempo para renacer, ¿verdad, Juan?

 

 

 

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

 

 

 

 

1- “Se avecina tormenta”, fotografía de Óscar Perdomo León.

2- Imagen de la portada de la película “Mo’ Better Blues” extraída de http://en.wikipedia.org/wiki/Mo%27_Better_Blues

3 y 4- Fotografías “Cadáver de un gigante 1” y “Cadáver de un gigante 2” tomadas por Óscar Perdomo León.

5- “La caracola”, pintura de Janto Garrucho.

6- Fotografía “Renacer” tomada por Óscar Perdomo León.

 


Para quien quiera escuchar “Never again”, lo puede hacer siguiendo este enlace http://www.youtube.com/watch?v=FiXcuIzD1yc

GUACOTECTI. Fotorreportaje. El fútbol como terapia.

Hace un par de días mi esposa Érika y yo fuimos a un pequeño pueblo del departamento de Cabañas, conocido como Guacotecti. Nos gustó el ambiente tranquilo del lugar. Sus habitantes no corren de un lado para otro, como los de San Salvador; aquí en Guacotecti, por el contrario, los habitantes de se sientan y se toman su tiempo.

Guacotecti es visitado frecuentemente por los habitantes de Sensuntepeque debido al sabor de sus ricas pupusas; aunque también hay un par de lugares más en donde también se venden otro tipo de comidas, como burritos, tacos o hamburguesas.

Nos agradó mucho darnos cuenta que en el parque los jóvenes habían improvisado una cancha de fútbol y un árbitro se encargaba que el juego siguiera las reglas universales de dicho deporte.

Esto que voy a decir no es nada nuevo, pero parece ser que nuestros políticos no lo han entendido: el fútbol puede ser un preventivo de la violencia. Si los jóvenes se mantienen ocupados en cosas positivas, crecerán como hombres positivos y no como criminales. Por supuesto que el origen de la violencia en El Salvador es multifactorial, pero si hubiese más canchas y más apoyo para los jóvenes en la cuestión del deporte, estoy seguro que la violencia disminuiría.

El factor de los jóvenes con familias destruidas o disfuncionales, o el factor de la opresión económica y de la diáspora de los pobres hacia los Estados Unidos y hacia otros países, son temas muy profundos, de los cuales se puede hablar en otro momento.

Pero ver la emoción y la entrega de los jugadores es algo muy motivador.

Siempre he creído que el fútbol y otros deportes le dan una libertad a los seres humanos que vale la pena tener. Los hombres corriendo detrás de una pelota se sienten niños otra vez.

Las personas acuden a ver a los jugadores.

Se sientan en las bancas o en las orillas de los árboles.

 

Y cuando el sol se oculta tras los árboles, las personas se van retirando con lentitud hacia sus casas.

 


Texto y fotografías:
Óscar Perdomo León

DOS POEMAS

Hace más o menos 24 años escribí los dos poemas en prosa que vienen a continuación. Pero antes de llegar a ellos me gustaría responder una pregunta: ¿Qué es la poesía?

La poesía es una bella doncella y una guerrera salvaje con numerosos brazos, que puede alcanzar y poseer todo lo real y lo imaginable del mundo. Y también las cosas invisibles: la poesía es un regalo infinito.

Una piedra preciosa que brilla intensamente es la poesía, un guijarro-diamante que en el pasado fue un sucio carbón, que fue evolucionando.

¿En qué geografía evolucionó? En ninguna otra parte más que en el territorio del corazón humano, ahí en un rincón interno donde las mujeres y los hombres tenemos el instinto de ser mejores.

La poesía son las palabras perdidas que, como el barro, toman forma en nuestras manos.

LO QUE ME HIZO CANTAR

Esa tu calma reposando en un pilar de cemento, combinada con la belleza de tu cabello largo, con tus ojos como catedrales en una noche iluminada a medias, con tu cuerpo que es la Venus de Milo sin mutilar, más un gozo de sensibilidad humectada de hermosa sencillez cuando leés un poema y sumado todo a la callada mañana de invierno en San Salvador, fue lo que me hizo cantar en el interior de mi mente una grey de hosannas amorosas y tiernas, llenas de locura infantil, invadidas con fuerza y razón por un cometa mío que se llama entrega, mostrándome a mí mismo, el ardor lejano, la ancestral fogata interna.



TU MEMORIA

Yo recuerdo que un día caminamos los dos, agitados por el sol y el polvo del mediodía, por las calles del centro de San Salvador. Era un día como todos; pero sé que te dije que en algún momento moriría la atracción nuestra y mutua, en manos de dos enemigos infinitos: el tiempo y la rutina.

Y ya ves que tuve razón. Pero vos olvidaste decirme que me olvidarías tanto y tan pronto, que hoy me sorprendo al saber que a la memoria se le mueren pedazos todos los días, cada minuto. Más quiero decirte que los pedazos tuyos que tengo están todavía riendo y llorando, corriendo en mi vida. Y quiero decirte también que me siento resentido con vos o con tu memoria o, en fin, con ambas.

¿Es que no te acordás de esta cabeza que siempre pensó en tu vida? ¿No te acordás de esta mirada herida y sin embargo limpia? ¿Y de estas manos con versos para vos no te acordás tampoco?


Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

LA CASA DESAPARECIDA (en vivo) de FITO PÁEZ

La calidad de un músico no sólo se reconoce por la belleza de sus grabaciones, sino, y especialmente, por sus ejecuciones en vivo y por sus composiciones. No es lo mismo tocar en vivo que en un estudio de grabación. Aunque ambas formas de hacer música tengan sus pros y sus contras, las diferencias son obvias. Así la frescura de una se contrasta con la minuciosa elaboración de la otra.


Confieso que “La casa desaparecida” de Fito Páez me gusta mucho en la grabación original de estudio; pero no voy a negar lo impactado que quedé la primera vez que vi y escuché a Páez cantando y tocando, él solo con su piano, esta magnífica obra maestra de la música popular, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, de Argentina.


He aquí esta versión en vivo de “La casa desaparecida” de la que les hablo, que data, al parecer, de diciembre de 2006:

Para quienes quisieran leer más sobre esta composición musical de Fito Páez, pues el 21 de abril de 2009 escribí, en este mismo blog, un artículo que se llamaba TRES OBRAS MAESTRAS DE LA MÚSICA POPULAR, en la que hablé, entre otras cosas, sobre “La casa desaparecida”, aunque esta parte específica la co-escribí con mi esposa Érika (quien es una fanática de la música de Páez).


Texto:

Óscar Perdomo León



Fotografía extraída de imágenes de Google:

http://frecuenciax.files.wordpress.com/2008/11/538px-fito_paez_-_en_casa_rosada_-_presidenciagovar_-_21dic062.jpg

BREVE REFLEXIÓN SOBRE LOS PRÉSTAMOS DEL GOBIERNO DE FUNES

El Presidente Mauricio Funes ha solicitado que se aprueben a la menor brevedad posible $ 531.7 millones para gastos diversos en su gobierno, como por ejemplo, para terminar la construcción del Hospital de Maternidad.

¿Pero no sería mejor que hiciera los movimientos necesarios y alentara a las autoridades para buscar y castigar a los culpables del robo del préstamo que ya se había hecho para construir dicho hospital? ¿No sería mejor recuperar ese dinero robado?

Ay, perdonen, tuve un lapsus mental, un resbalón de la memoria. ¡Se me olvidaba que el Presidente ya dijo que no va a perseguir a los corruptos!

Texto y fotografía:
Óscar Perdomo León

PALOMAS, símbolos de la paz y la libertad.

He aquí unas cuantas fotografías de estas bellas aves que nos dan alegría en las calles con su inesperada presencia.
Esta paloma pasó volando casi justo frente a mi cara. Apenas tuve tiempo de disparar mi cámara fotográfica. La imagen se ve un poco borrosa, pero me gusta porque pareciera una paloma gigante, por contraste con las personas del fondo.

«¡Dos alas! ¿Quién tuviera dos alas para el vuelo?
Esta tarde en la cumbre casi las he tenido
y con el loco deseo de haberlas extendido
sobre aquel mar dormido que parecía un cielo.» (1)

Texto y fotografías:
Óscar Perdomo León

(1) Fragmento del poema «Ascención» de Alfredo Espino, Salvadoreño.

¿CORRUPCIÓN? ¿Y EL CAMBIO?

Para las personas que votamos por Mauricio Funes y el FMLN ha sido una verdadera decepción escuchar al Presidente decir que él no va a perseguir a los corruptos. Y más doloroso aún ha sido escuchar el silencio cómplice del FMLN.

¿Adónde está el cambio con este nuevo gobierno? Si no se persiguen a los que se han robado el dinero de los contribuyentes y a los que ganaban sin mayor esfuerzo dinero a través de plazas fantasmas, entonces este gobierno “de izquierda” no es más que un gobierno de derecha, disfrazado de izquierda.

No se puede hablar de hacer un gobierno bajo el espíritu de Monseñor Romero cuando se es cómplice tácito de la corrupción del pasado, porque es tan culpable el que delinque como el que encubre. Y no perseguir el delito es encubrirlo. Las palabras de Funes que hablan de Monseñor Romero ahora suenan huecas y hasta ofensivas.



Mauricio Funes perfectamente puede con su liderazgo, si tuviera voluntad de hacerlo, mover los hilos de la política y de la justicia para alentar a los jueces y a la Fiscalía de la República, para que se persiga y castigue el delito.

El verdadero espíritu del pensamiento y actuar de Monseñor Romero está muy lejos del espíritu del actual gobierno.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen extraída de https://oscarperdomoleon.com/wp-content/uploads/2010/03/corrupcion2.jpg

LA PRENSA GRÁFICA Y SUS LÁGRIMAS DE COCODRILO

Este día LA CASA DE ÓSCAR PERDOMO LEÓN tiene de invitado a Danilo Colindres, quien tiene su opinión sobre los sucesos recientes sobre el fotoperiodista que congeló con su cámara fotográfica los momentos de violencia en que un estudiante asesinaba a otro sólo para robarle su camiseta y mostrarla como trofeo. Este hecho ocurrió justo cuando en El Salvador hay más o menos 14 muertes diarias por violencia y se discute si se juzga o no a los menores como adultos.

Nadie en su sano juicio está criticando o enjuiciando al periodista que tomó las fotos de la discordia. Es más que evidente que éste no tuvo nada que ver con el hecho de violencia registrado ni con su publicación en el rotativo: la decisión la tomó el equipo de editores y los dueños del medio. A estos es a quienes la Jueza ha puesto en investigación y ordenado que dejen de publicar -no las acciones y los cuerpos de los implicados, sino las caras de los mismos.

Los dirigentes de LA PRENSA GRÁFICA (LPG) fustigan y continuamente claman porque se haga justicia contra los delincuentes; pero cuando ellos son enjuiciados por quebrantar la Ley, son los primeros en llorar y quejarse de lo intolerable de enfrentarla. Y a Uds. señores editores y propietarios: ¿quién los fiscaliza?

Queridos lectores: todos estamos bajo la sombrilla de la Ley. Ninguna jueza ha ordenado que cierren el medio de comunicación. Si tanto defienden el concepto de la Ley, ¿por qué no aceptar que pudieron haberla infringido y que por lo tanto son también susceptibles de ser llevados a un juicio por ello, donde también contaran con la posibilidad de defenderse con todos los argumentos plausibles que quieran? Si a la jueza Ponce le pareció que había razón de enjuiciamiento, entonces tenía el deber de girar las respectivas instrucciones. Y estas instrucciones no son de carácter penal ni mucho menos. Es una demanda con implicaciones civiles nada más.

Ayer estos mismos medios alegaban que ellos no podían estar bajo la Ley Penal. Hoy tampoco quieren ser objeto de demandas civiles. Y entonces ¿qué defensa podemos tener nosotros los ciudadanos corrientes ante el poder absoluto que demanda el cuarto poder, el poder mediático?

LPG además ha recurrido a buscar apoyo “popular” entre todos los miembros de su equipo de redactores. Todos ellos aparecen en una fotografía apoyando a sus editores y dueños que son los verdaderos responsables de que se abusara contra el menor infractor. ¡Qué descaro! Si ellos son sus empleados, sus súbditos, que por fuerza temen ser despedidos por sus jefes. ¿Por qué no pedirles su opinión anónima? Mientras haya una amenaza sobre sus cabezas ningún empleado osará contrariar los deseos de su patrón.

¿Por qué no someterse al juicio y afrontar a la jueza sin andar tras el apoyo del pueblo azuzándolo a su favor o escudándose en periodistas que nada tuvieron que ver con la publicación de la noticia vendedora?

Cumplamos con la Ley pero todos sin excepción y especialmente aquellos que gozan de ser lideres de opinión, de ser lideres de la sociedad, de ser dirigentes, de poseer poder por encima de la mayoría de nosotros, de pertenecer a la clase influyente. Que demuestren con argumentos que no han cometido falta, ante personas entendidas y no ante un pueblo intimidado y a merced del cuarto poder. Señores de LPG: basta de lágrimas de cocodrilo, sean valientes y transparentes, salgan, den la cara que ahora esconden detrás de periodistas diligentes e inocentes que nada tienen que ver con los supuestos abusos por lo que se les acusa. Den el ejemplo y digan: “si hemos cometido algún abuso en nuestra labor, aquí estamos para aceptar nuestra responsabilidad social. Por el momento no nos sentimos culpables y esperamos demostrarlo ante las instancias correspondientes. Nosotros no tememos a la Ley: la defendemos y nos sometemos con confianza a su Imperio.”

Texto:
Danilo Colindres

Breve nota de opinión: yo personalmente, como Óscar Perdomo León, creo que ya no deben esconderse los rostros de los asesinos, no importa si son menores o adultos.

Fotografía extraída de La Prensa Gráfica:

http://www.laprensagrafica.com/el-salvador/judicial/100875-encarcelados-.html

BLUE IN GREEN de Miles Davis

Portada del álbum «Kind of blue»

«Blue in green» es una composición musical del género jazz que ha calado hondamente en mi corazón. Es relativamente corta, ya que dura apenas 5 minutos con 37 segundos. Pertenece al «Kind of blue» de Miles Davis.

Mi primer contacto con este álbum fue a finales del año 2001; pero confieso que lo absorbí hasta principios del año 2002, época en que pasé muchas horas de mi vida en Santa Ana, ciudad en la que estuve trabajando y que me gustaba mucho por su mezcla de urbe moderna con pueblón con olor a siglo pasado. De tal manera que cada vez que escucho «Blue in green» no puedo dejar de relacionarla un poco con esa linda ciudad de occidente.

El álbum de estudio «Kind of blue» vio la luz en el año de 1959 y es una obra maestra de arte, constituida por cinco números especiales: «So what», «Freddie Freeloader», «Blue in green», « All blues» y «Flamenco sketches».

“La grabación tuvo lugar en el 30th Street Studio de la Columbia Records en la ciudad de Nueva York en apenas diez horas repartidas en dos días, el 2 de marzo y el 22 de abril de 1959.” (1)

La trompeta es ejecutada por Miles Davis, el saxofón tenor por John Coltrane, el piano por Bill Evans, el contrabajo por Paul Chambers y la batería por Jimmy Cobb. El saxofón alto fue tocado en este álbum por Julian «Cannonball» Adderley.

Es importante saber que en el folleto adjunto al álbum se menciona que «Cannonball» Adderley tocó en todo el álbum el saxofón alto, excepto en «Blue in green».

De izquierda a derecha: Coltrane, “Cannonball”, Davis y Evans.

  

 

Esta composición musical es lenta y empieza con un piano sereno. La entrada de la trompeta con sordina de Miles es alta y limpia, melódica y triste; es una de esas ejecuciones intachablemente perfectas, llena de vida y de fuerza. Continúa el piano de Bill Evans que suena sobrio, muy bien tocado pero sin querer robarse el show. Le sigue la sublime interpretación de John Coltrane que es algo tan fuera de serie, sin pedantería técnica, con una sensualidad inherente, con una compleja sencillez tan bella que puede dejar a cualquiera estupefacto. Vuelve la trompeta de Miles como con la intención de reafirmar y luego cerrar el ciclo melódico. Baja el telón musical Bill Evans con una nostálgica serie de notas pausadas.

Con respecto a la autoría del tema Antonio Martín dice lo siguiente: “Aunque en los créditos solo se atribuya a Miles Davis como compositor de los temas, Bill Evans aportó «Blue In Green» y en «Flamenco Sketches» participó junto a Davis en su composición.” (2)
 

Para quienes no hayan escuchado nunca esta pieza de arte del siglo XX y se sientan interesados en conocerla, pueden seguir este enlace: http://www.youtube.com/watch?v=PoPL7BExSQU&feature=fvst

«Blue in green» es una auténtica obra maestra. Es una síntesis de todo lo que es el álbum «Kind of blue»: una amalgama de virtuosismo e ingeniosidad musical, una verdadera joya que ya es parte de mi vida.
 

Texto:

Óscar Perdomo León



 

 

 

(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Kind_of_Blue

 

(2) TOMAJAZZ, Perfiles: http://www.tomajazz.com/musicos/miles/davis_kindof.htm

 

Fotografía de la portada del álbum Kind o blue extraída de http://search.creativecommons.org/?q=blue+in+green&sourceid=Mozilla-search

 

Fotografía de la grabación del Kind of blue extraída de http://search.creativecommons.org/?q=bill+evans+y+miles+davis&sourceid=Mozilla-search

MUERE MATILDE ELENA LÓPEZ


Conocí personalmente a Matilde Elena López (1919-2010) en su casa de la colonia Jardines de Guadalupe. Entonces era yo todavía un estudiante de Medicina, con un gran amor por la literatura y mi primer contacto con algún escrito de ella fue su prólogo a una colección de poemas de Oswaldo Escobar Velado y un ensayo sobre historia del arte. Así que cuando decidí tocar la puerta de su casa llegaba yo con una fuerte admiración hacia ella y sólo quería conocerla y saludarla; pero ella me hizo pasar y se mostró muy amable conmigo. Platicamos por más de una hora casi sólo de literatura. Le conté que yo siempre fui fiel lector de los «Cinco negritos», suplemento literario-cultural que salía en un periódico de circulación nacional.

En la sala de su casa había muchos diplomas, fotos y un par de caricaturas de ella. La visité a su casa un par de veces más y la última fue en compañía de mis dos hijas, Laura y Beatriz, hace como seis años.

Recuerdo también haber intercambiado unas palabras con ella en las afueras de la funeraria en donde estaban velando a Álvaro Menen Desleal.

En el libro-testimonio «Miguel Mármol» se menciona la importante actividad de la escritora en la lucha contra la dictadura del General Maximiliano Hernández Martínez.

Me gusta la poesía de Matilde Elena López; pero prefiero su prosa analítica sobre temas literarios, como por ejemplo el que salió en la revista Cultura donde escribió sobre «Los nietos del jaguar» de Pedro Geofroy Rivas.

Hoy leí en un periódico que ayer a las 7:00 p.m. de la noche ella había fallecido.

Guardo en mi memoria ese primer día que la visité en su hogar y ella me regaló un libro suyo de poemas autografiado, el cual conservo con mucho cariño en mi pequeña biblioteca casera. El libro era «El momento perdido», del cual extraigo un poema para compartirlo con ustedes y hacer este humilde homenaje a una mujer que he admirado toda mi vida.

LA CITA

¡Espérame que en tiempo ya fijado

habrá este Otoño de encontrar tus días!

¡Ahora voy a conquistar la luna!

Un anillo Saturno me habrá dado

en esta vuelta ingrávida del viaje.

Para ti habrán pasado muchos años.

¡TAMBIÉN LA PRIMAVERA!

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía extraída de https://oscarperdomoleon.com/wp-content/uploads/2010/03/matildeelena0071.jpg

LOS PERROS

Perro corriendo

Unos días atrás leí un artículo en un periódico de circulación nacional que me hizo reflexionar sobre un acontecimiento que pasó hace un par de días en nuestro hogar. Hace como un mes nos mudamos de casa con mi esposa Érika, y nos encontramos con que los nuevos vecinos tenían tres perros. A Érika y a mí no nos gustó mucho eso de entrada, porque sus ladridos nos molestaban.

No sé por qué razón a Érika siempre le han gustado los gatos, pero los perros no. Hasta hoy a mí tampoco los perros me agradaban mucho que digamos.

Pero continuando con lo que quería contar, hace un par de días en un descuido que dejamos la puerta de la casa abierta los perros de nuestros vecinos entraron a nuestro hogar y «marcaron su territorio». Ustedes ya sabrán como hacen eso ellos. Érika, como toda buena escorpiona, se moría de la cólera. Yo, me molesté también por supuesto (los insulté en mi mente con frases originales de Atiquizaya), pero como todo buen libra, traté de calmarme primero y de usar después, con mis vecinos, la diplomacia, la cual tuvo en realidad buenos frutos.

Pues bien, como les decía al principio, al leer el artículo del periódico sobre la reciente muerte de un perro, recapacité sobre mi relación con los seres caninos. Recordé que cuando yo era un pequeño niño tuve un perro negro-grisáceo pastor alemán y me gustaba mucho jugar con él; yo me sentía muy feliz cuando el perro se alegraba al verme regresar de la escuela. Recuerdo varias anécdotas alrededor de él. Hoy me río, por ejemplo, al recordar como mi perro mordía el trapeador que se movía de un lado a otro sobre el piso. «¡Chucho, chucho!», gritaba la empleada doméstica que hacía la limpieza de nuestra casa.

Pero desgraciadamente sólo disfruté de la compañía de mi can un corto tiempo, ya que cuando mi hermana menor iba a nacer, mi papá decidió regalarlo y no lo volví a ver más. Sólo supe después, a través de un primo-hermano, que mi pastor alemán se había escapado de la casa de la persona a quien se lo regaló mi papá y se había unido a una jauría callejera.

Por otro lado, un par de años después el perro bravucón de un vecino me mordió la parte trasera que ocupo para sentarme y creo que desde entonces he sentido una rencorosa lejanía con esos nobles animales que son los perros. Una lejanía, mezcla de rechazo y temor infantil. Y sin embargo ahora no puedo dejar de pensar en el cariño verdadero que uno les pone a las mascotas. Ahora he recordado vívidamente cómo sufrí cuando perdí a mi pastor alemán y hoy puedo decir que en verdad lo quería, con mi amor y mi inocencia de niño.

Los perros pueden ser muy cariñosos y fieles y son seres inteligentes que merecen nuestro respeto. Su belleza física y atlética sólo es superada por su increíble fidelidad. Por cierto que recientemente vi una película sobre un perro llamado Hachi Ko, la cual es la historia de fidelidad de un perro japonés hacia su amigo humano, cuya adaptación hollywoodense puso a Richard Gere como protagonista principal. Es una película para ver en familia.

Creo que ahora tendré que mirar a los perros de otra manera y dejar mi temor atrás. Y quizás deba empezar con los perros de mis vecinos.

Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

Ver historia de Hachi Ko en http://www.foyel.com/cartillas/12/la_entranable_historia_de_hachi_ko.html

LA DIGNIDAD NO SE CENSURA


Este día tengo como invitada a mi CASA del ciberespacio a mi esposa Érika, quien tiene algo que decir.


Como hubiera dicho mi papá: Estoy anonadada, estupefacta y perpleja de lo que hace unos minutos acabo de leer en el blog COSAS TAN PASAJERAS. Se trata de la censura del programa de televisión de canal 10 “Debate Cultural”.

Ante tal sorpresa no me queda más que expresar públicamente mi decepción de la actual presidencia del país. Miles y miles de salvadoreños que dimos nuestra total y absoluta confianza al hombre que tuvo en sus manos el momento ideal para coronarse como el MEJOR PRESIDENTE DE EL SALVADOR, nos sentimos pisoteados –una vez más-, ultrajados y heridos en nuestro patriotismo. Nuestro actual presidente está violando constantemente a nuestra amada patria. El delito se hace más grave porque no se puede aducir ignorancia o impericia, Mauricio Funes sabe exactamente de donde venimos y por supuesto conoce perfectamente hacia adonde nos lleva su gobierno.

Funes sabe a ciencia cierta la grave fractura social que implica la censura, la carencia de espacios que tiendan a cultivar las artes en todas sus expresiones y por supuesto, él mejor que muchos de los que ostentan cargos públicos ha calzado y aún calza el regocijo y la apertura de pensamiento que brinda el poder leer un buen libro, oír una maravillosa sinfonía o deleitar la vista ante una pintura.

La clave para prevenir y disminuir la violencia en nuestro país es apostar de lleno a las artes, a la lectura y al debate, que lástima que ya en el poder al Sr. Presidente se le olvide de cuántos hermanos murieron desde antes de la guerra, de cuántos valores del arte se perdieron en las fosas comunes y tenga amnesia de todo el sacrificio, dolor y pobreza de todos aquellos que desde la historia misma de Cuscatlán lucharon por el sueño de un gobierno de y para los salvadoreños.

Hace unos días escribí sobre “Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago, y mencioné que la ceguera podía originarse en cualquier cosa o situación y que ésta no dependía exclusivamente del impedimento del sentido de la visión. Hoy confirmo que las artes y la cultura en este quinquenio mueren aceleradamente por la “ceguera presidencial”. El mismo fallecimiento al que también el diario Co-Latino está contribuyendo.

El respeto se gana con trabajo y humildad, no con prepotencia, censuras o faltas de respeto al pueblo salvadoreño. ¿Hasta cuando aprenderemos que callando a la fuerza, es cuando más se grita?

Los que aún tenemos dignidad y al igual que Álvaro Darío Lara, renunciamos a nuestro empleo (1) por creer en un El Salvador libre de opresores, sanguijuelas y orates del poco poder que hoy ostentan sus manos, seguiremos luchando y apoyando las causas justas para TODOS.

Vaya mi apoyo total a Álvaro Darío Lara. ¡La dignidad no se vende!

Texto:

Érika Mariana Valencia-Perdomo

(1) Mi esposo y yo preferimos renunciar a nuestro trabajo en el hospital en el año 2008, a inicios de la campaña electoral, porque no quisimos subyugarnos a ARENA. Y luchamos codo a codo con los que buscaban el “gobierno del cambio”.

Fotografía tomada por Óscar Perdomo León.

SEGUIRÉ MI VIAJE

Olga Guillot

Cuando hay un amor no correspondido y el enamorado ha entendido que amar sin ser amado es una cruel quimera y entonces decide marcharse a buscar otro destino amoroso, ha empezado la liberación del amante. Van a sentir que estoy hablando de una telenovela; pero en realidad se trata de una composición musical de Álvaro Carrillo que ha sido interpretada por numerosos cantantes, la cual es «Seguiré mi viaje». Esa añeja canción, como otras similares, me provocan un «deja vu», unos recuerdos de cosas que nunca he vivido; me veo caminando por las calles empedradas de mi pueblo, junto a muchachas con peinados de los años ´40 del siglo pasado y faldas de paletones, tacones altos y labios bien dibujados.

Y la canción suena fuerte en mi cabeza: «No sufriré tu altivez, aunque puedas vivir con el mundo a tus pies, si mi más grande amor tan pequeño lo ves».

Casi puedo ver a mi papá y a mi mamá adolescentes, lado a lado, mirándose, tocándose las manos, coqueteando, sin saber que esos «inocentes» juegos conducirán a la procreación de un sujeto que muchos años después en el futuro estará escribiendo cosas y cosas en internet.

Marco Antonio Muñiz

Entre los cantantes que en más aprecio tengo por la manera tan sincera de como interpretan «Seguiré mi viaje» están la cubana Olga Guillot y el mexicano Marco Antonio Muñiz. De este último hay dos grabaciones que pongo muy en alto, una que la hizo en vivo en Bellas Artes de México y la otra -mucho más vieja aún- la conseguí en un remoto disco LP, ambas con un bello acompañamiento de orquesta; así, con el típico ruido de los viejos discos de aquella época ida, sin que eso le reste belleza a la canción.

Debo decir que me siento cautivado por el sonido de su vieja melodía, por la orquesta y por la voz de estos magníficos cantantes de una época de grandeza.

He aquí a Marco Antonio Muñiz con las dos versiones de «Seguiré mi viaje», de las que les he hablado (y otras):

SEGUIRÉ MI VIAJE, con Marco Antonio Muñiz.

SEGUIRÉ MI VIAJE, con Héctor Lavoe.

SEGUIRÉ MI VIAJE, con Amparo Montes.

SEGUIRÉ MI VIAJE, con Sonia (de Chile).

SEGUIRÉ MI VIAJE, con Sonia y Miriam.

SEGUIRÉ MI VIAJE, con Víctor Yturbe Pirulí.

SEGUIRÉ MI VIAJE, dúo de Eugenia León y Elizabeth Meza.


Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía de Olga Guillot extraída de https://oscarperdomoleon.com/wp-content/uploads/2010/03/olgaguillot52.jpg

Fotografía de Marco Antonio Muñiz extraída de http://latinpop.fiu.edu/discography_photos/jpgM/photo_M_661.jpg

DE VEZ EN CUANDO LA MUERTE

«De vez en cuando la muerte» es un libro escrito por el salvadoreño Rafael Menjívar Ochoa. Un periodista es el personaje principal. La novela empieza cuando dos rudos policías interrogan al periodista de una manera extraoficial. La escena inicial -impregnada de crudeza sin caer en lo vulgar, convincente, llena de realismo- transcurre en una morgue. No faltan la intimidación, las amenazas y los golpes. El periodista, mientras dialoga con los policías, reflexiona sobre la situación en que se encuentra. Es interesante la breve descripción que el periodista hace de la sensación que tuvo, bajo la presión del stress, de volver a fumar después de 7 años de haber abandonado el cigarrillo. 

 

A medida que avanza la historia van apareciendo ciertos personajes interesantes, como algunos de los miembros del periódico para el que trabaja el personaje principal, por ejemplo su jefe de redacción (Ricardo Puente), o el peculiar Tuchi («Las tripas y ojos y cuerpos en descomposición de sus notas eran lo más notable del periódico. Nunca he leído la descripción de una violación con tantos adjetivos ni tan extravagantes como los del Tuchi».), o la reportera rubia de Sociales. También surgen los testigos oculares, así como también los familiares de los asesinos y de los asesinados. Toda una maraña de pistas, algunas sólidas, algunas otras inconexas, van erigiéndose en el transcurso de la historia.


Me gusta mucho el hecho de que la novela es sumamente cinematográfica; en el transcurso de la lectura uno puede ver y oír a los personajes de una manera tan vívida, con formas, colores y olores, todo esto gracias a la habilidad narrativa de Menjívar Ochoa; todos los personajes son realmente muy creíbles, muy bien dibujados. Lo mismo podría decir del argumento de la obra. Nuestros ojos se van deslizando por las páginas del libro de una manera llana y sin tropezones, bajo el embrujo del bajo mundo y de las peripecias del periodista.

El título de la obra alude directamente a aquella bellísima canción de Joan Manuel Serrat «De vez en cuando la vida». Y desde los primeros párrafos ya puede uno sentir la fuerza del título. La muerte o su proximidad rondan como un viento que sopla alrededor de los personajes. Al final de cada capítulo hay también una tensión interesante, el suspenso es muy bien manejado.

Rafael Menjívar Ochoa

El narrador omnisciente narra los hechos día a día en primera persona y, junto a todos los personajes de la novela, habla un español fluido al estilo mexicano. Su autor, aunque salvadoreño como ya lo había dicho antes, vivió, hasta donde sé, durante muchos años en el país de los mariachis y el chile, de los nopales y el tequila, y en esa capital que rebalsa de gente y de humo, tan cosmopolita como las más grandes urbes del mundo, de tal manera que el escritor logró captar y absorber muy bien la manera de hablar de los mexicanos, su acento y su ritmo, sus expresiones cotidianas, sus insultos, etc.


Recomiendo leer «De vez en cuando la muerte«, porque yo he vuelto a releer sus 208 páginas y 23 capítulos y nuevamente he disfrutado mucho de su lectura.


Texto:

Óscar Perdomo León

 

Fotografía de la portada del libro extraída de: http://www.latienda.com.sv/store/images/de_vez_en_cuando.jpg

Fotografía de Rafael Menjívar Ochoa extraída de: http://www.letralia.com/ed_let/13/05-2.jpg