POEM from my friend

Mi amigo y colega Danilo Colindresrecibió una noticia de alguien muy cercano que lo dejó pensando en la Verdad. Así que Colindres escribió un poema y me lo envió.“Te mando dos estrofitas en inglés…” Y me contaba Colindres que cuando ha intentado escribir poesía inmediatamente la piensa en inglés.

Leamos.

MY REACTION TO “NEWS FROM BRO.”

Oh reason, I hate thee!
You and only you slash
with no pity
chivalrous knights.

A relentless job
once upon
your barren lands:
a dedalus
of soothing paths.

¿Encaramos la Verdad o la eludimos? Sí, la Verdad, así con mayúscula. A veces la Verdad puede ser tan corrosiva, tan hiriente, que le damos la espalda y nos volvemos sujetos drogados y ciegos ante la realidad. Otras veces, por el contrario, nos volvemos valientes y la enfrentamos con el pecho abierto.Su poema es una crítica a la posición que asumen algunos cuando se estrellan contra un hecho irrefutable.

Colindres y yo leyendo.
Y he aquí mi humilde traducción del poema de Colindres:

MI REACCIÓN A “LAS NOTICIAS DE MI HERMANO”.


Oh razón, ¡cuánto te odio!
Vos y sólo vos apuñalás
sin lástima
a los hidalgos caballeros.
Un trabajo implacable
una vez
sobre tus áridas tierras:
laberinto
de sedantes caminos.

Texto:
Óscar Perdomo León

Fotografías:

Mariana Guardado y Óscar Perdomo León.

LÜERS: CRITICAR ES FÁCIL SI OCULTAMOS EL PASADO

Mucho se ha hablado a través de los medios de comunicación sobre “los primeros 100 días” de trabajo de este nuevo gobierno y de la puntuación que la población le ha dado hasta al momento al Presidente Mauricio Funes y su gabinete.

Los cometarios y la calificación no reflejan lo grande del trabajo realizado hasta hoy, y yo diría no son realmente fiables porque los salvadoreños tenemos memoria a muy cortísimo plazo y la capacidad de análisis muchas veces se ve grandemente influenciada por los comentarios que escuchamos en la radio, televisión y prensa escrita.

En La Prensa Gráfica del domingo 06 de septiembre 2009, Ernesto Rivas Gallont hace un comentario muy acertado que dice: “Evaluar a un gobierno por su desempeño durante los primeros cien días es como evaluar a un corredor que compite en una maratón de 46 kilómetros, después del primer kilómetro. Poco dicen de la capacidad del gobernante. Evaluar un gobierno después de cien días, que viene a sustituir a otro que estuvo en el poder durante 7,300 días, es tarea harto difícil, si apenas a tenido tiempo para poner en orden el desorden que encontró y limpiar las oficinas de cámaras y escuchas plantadas por los antecesores.”

En el Diario de Hoy del mismo domingo Paolo Lüers compara a Mauricio Funes con “el gobernador ruso Potemkin (que) se hizo tristemente famoso, cuando para quedar bien con la zarina Catalina II la Grande, hizo erigir pueblos fantasmas bien bonitos para disimular que no había hecho nada en su provincia.”

Bueno, Paolo, usted dice en su artículo que la primera piedra que Funes puso del hospital de Maternidad y que la conformación del Consejo Económico Social no son más que dos “pueblos Potemkin”.

Primero, a mí me gustaría que usted escribiera sobre cómo en 20 años de gobierno de ARENA y teniendo ya los millones de dólares para realizar el proyecto, ninguno de los presidentes areneros construyó en hospital de Maternidad. Y me gustaría que hablara de cómo se perdió el dinero para la construcción de ese hospital, a sabiendas que es un edificio considerado por expertos inhabitable. El robo de ese dinero me parece un tema muy bueno para que usted se dé gusto escribiendo, señor Lüers.

Segundo, creo que tratar de hacer un gobierno de concertación debe ser algo digno de ser aplaudido, porque es una acción que va en camino de fortalecer la democracia. ¿O prefiere usted un gobierno prepotente como los que hemos tenido con ARENA? ¿O le gusta más un gobierno despilfarrador de los recursos del pueblo, como lo fueron todo los gobiernos de ARENA, en vez de un gobierno que hace un esfuerzo por alcanzar la probidad?

Usted, señor Lüers, y junto con usted toda la derecha “nacionalista”, podría tener todo el derecho de reclamar obras al nuevo gobierno de Funes si ARENA hubiese entregado, y de manera transparente, las arcas del estado en buenas condiciones.

Si ARENA no se hubiera robado tanto dinero de los contribuyentes, si hubiera evitado los actos de corrupción, como por ejemplo el robo de los sacos de abono que donó Japón, entonces este El Salvador sería diferente.

Los salvadoreños veríamos hoy grandes obras y otro gallo nos cantaría si el gobierno de Cristiani no hubiera vendido los bancos que eran del Estado a las familias más ricas del país, si no hubiera reducido a la mitad los impuestos que tenían que pagar los grandes empresarios por sus ganancias, si no hubiera eliminado los impuestos sobre los terrenos, casas y locales de las grandes empresas y sus acaudalados dueños, si no hubiera bajado los impuestos a muchos productos importados, si no hubiera quitado el control de los precios de 230 productos de consumo familiar, si no hubiera cerrado el Instituto Regulador de Abastecimientos.

Los salvadoreños veríamos otro amanecer si el gobierno de Calderón Sol no hubiera vendido ANTEL, si no hubiera vendido los fondos de pensiones que guardaba el estado a los banqueros que crearon las AFP, si no hubiera vendido la distribución de la energía eléctrica de la estatal CEL a empresarios extranjeros, si no hubiera vendido los ingenios azucareros que eran del estado, sin no hubiera aumentado el IVA del 10 al 13 %, si no hubiera bajado aún más los aranceles a los productos importados.

La crisis mundial provocada por el capitalismo neoliberal no nos estaría afectando tanto si el gobierno de Francisco Flores no hubiera quitado el colón por el dólar, si no hubiera firmado el TLC que permitió que muchos productos entren al país sin pagar impuestos, si no hubiera puesto el IVA a la canasta básica que afecta tanto a los más pobres, si no hubiera obligado a los pequeños negocios a pagar el mismo porcentaje de impuestos sobre sus ganancias que los grandes empresarios, si no hubiera eliminado el bachillerato en artes que le proporcionaba a los jóvenes un catalizador de sus emociones y su talento, si no hubiera casi prácticamente duplicado la deuda externa.

La agricultura en nuestro país no estaría tan quebrada si el gobierno de Antonio Saca no hubiera firmado el TLC con Estados Unidos, si no hubiera provocado que la canasta básica subiera tanto (en el 2004 costaba $ 620.00 y al momento de entrega de mando llegaba a $ 774.00), si no hubiera aprobado una ley para que los empresarios que invirtieran en turismo más de $ 50,000 no pagaran impuestos por 10 años, si no hubiera perdonado la millonaria deuda de impuestos no pagados al estado por los banqueros que vendieron sus bancos a extranjeros, si no le hubiera dado $ 500 millones que eran parte de un préstamo internacional a la banca privada y que deberemos pagar todos los pobres, si no hubiera ordenado el impuesto de cuatro centavos de dólar por cada llamada telefónica a El Salvador desde el extranjero,.

El ex director departamental de ARENA Adolfo Tórrez nos dio una muestra muy clara durante su plática telefónica con Roberto Silva (acusado de lavado de dinero y narcotráfico) del pensamiento arenero, al pedirle medio millón de dólares para ayudarle a salir libre. Y también al saberse que en las empresas de seguridad que poseía –Tórrez- les descontaban a sus empleados seguro social y AFP, pero ese dinero nunca llegó a las arcas del gobierno.

Si ARENA no hubiera estado implicada directamente o al menos con una silente complicidad en los robos millonarios de FOXIEXPORT, ISSS, INSEPRO/FINSEPRO, CREDISA, INDES, BFA, OBC, ANDA y MOP, pues entonces, los fondos del gobierno, que son del pueblo salvadoreño, estarían disponibles para iniciar numerosos proyectos que necesita nuestro país.

Si así fuera, nuestro país tendría mejores condiciones de vida y la mayoría de salvadoreños no estaría pensando todo el tiempo abandonar su país, abandonando al mismo tiempo a sus hijos que crecen casi como huérfanos y que ha llevado al fácil desarrollo de las pandillas. Christian Poveda, recientemente asesinado, escribió en un artículo publicado en el Diario CoLatino del jueves 23 de abril de 2009, titulado “Maras, delincuencia y sociedad: La vida loca”, lo siguiente: “Más de un cuarto de la población de El Salvador vive hoy en Estados Unidos. Sin reconocerlo oficialmente, el gobierno favorece esta emigración que ayuda a paliar la presión social. Los fondos enviados por la diáspora constituyeron en 2008 la primera fuente de divisas del país. Pero la partida, cada año, de 180 mil salvadoreños (¡500 por día!) tiene un impacto dramático sobre las familias y deja numerosos adolescentes abandonados a su suerte”.

Estoy de acuerdo que todos tenemos derecho a opinar; la tolerancia es vital, como también lo es el combate de las ideas con ideas; pero hacerlo para tergiversar y ocultar la realidad, desdice mucho del trabajo del periodista Paolo Lüers.

Texto:
Érika Mariana Valencia-Perdomo
y
Óscar Perdomo León

Fotografía:
Óscar Perdomo León

MIEMBROS DE LA RAZA HUMANA

En la película “La sociedad de los poetas muertos” Robin Williams dice las siguientes líneas: “We don´t read and write poetry because it´s cute, We read and write poetry because we are members of the human race…”

Escribimos para comunicarnos porque somos entes sociales. Queremos expresar ideas, emociones, algunas experiencias vividas. Nos gustaría compartir con otros el placer o el dolor que hemos sentido, porque hay un goce muy claro en saber que alguien más nos comprende o se identifica con lo que hemos escrito.

La poesía es una de las maneras más sublimes de expresar todo lo que queramos. Y quizás una de las más difíciles. Es la habilidad de la síntesis. Decirlo todo con tan poco. Y que ese poco nos diga tanto y además nos conmueva es casi como un milagro. Es verdaderamente arte. Por supuesto que es relativo. Hay poemas bastante largos; pero nunca comparados con la extensión de una novela. Y ambas maneras de reflejar el mundo son diferentes, pero no se anulan la una a la otra; al contrario, se complementan.

Claribel Alegría dijo:

POESÍA

Mi camino eres tú

yo soy tu espejo.

Roque Dalton trató de definirla:

LA POESÍA

El hombre de los ojos iracundos preguntó: ¿Qué es la poesía?

El hombre de los ojos limpios

mirole profundamente, sin proferir palabra.

En su mirada había poesía.

Pero podemos intentar expresar con poesía todo nuestro interior o hablar sobre las cosas que nos rodean, como en este poema que habla de la guerra, de David Escobar Galindo:

XLIII

Abran LE MONDE

Oigan la BBC

Miren 24 HORAS

Allí están las salpicaduras

sobre las baldosas

Las cabezas en sacos de yute

Los niños con ojos

de yeso

Pero el anónimo heroísmo

cotidiano

de los sobrevivientes

jamás

será

noticia.

O este poema de Jorge Luís Borges que toca lo externo y lo interno del mundo –del que formamos parte-, que nos sumerge en nuestra conciencia al mismo tiempo que nos lleva por un viaje por la historia universal:

UNA BRÚJULA

Todas las cosas son palabras del

idioma en que Alguien o Algo, noche y día,

escribe esa infinita algarabía

que es la historia del mundo. En su tropel

pasan Cartago y Roma, yo, tú, él,

mi vida que no entiendo, esta agonía

de ser enigma, azar, criptografía

y toda la discordia de Babel.

Detrás del hombre hay lo que no se nombra;

hoy he sentido gravitar la sombra

de esta aguja azul, lúcida y leve,

que hacia el confín de un mar tiende su empeño,

con algo de reloj visto en un sueño

y algo de ave dormida que se mueve.


Hay personas que no son sensibles a la poesía. Quizás tuvieron una mala experiencia con algún libro y cuando por fin se disponen a leer otro –de poesía- entran con un prejuicio que inutiliza su sensibilidad.

Si algunos la sienten más y otros menos, es como el conflicto eterno de ser o no ser. Pero yo estoy convencido que el mundo no sería igual si no existiera la poesía, porque somos miembros de la raza humana y la poesía es algo inherente al ser humano.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

UNA MIRADA REBELDE. Memoria histórica.

Los libros de Historia tienen por supuesto la visión de quien los ha escrito; pero creo yo que todo lo que se lee debe mirarse con ojos críticos.

El pueblo que recuerda y conoce su pasado histórico es un pueblo más sabio. Es un pueblo que no se deja engañar y manipular por políticos demagogos, tan abundantes en este nuestro sufrido El Salvador.

Hay algunos escritores que se han inspirado en la Historia de su ciudad y de su país para escribir una ficción. Y este es el caso de Pablo Santana Alfaro, que el en año 2006 publicó su ópera prima, la novela “Una mirada rebelde”.

El libro, de aproximadamente 200 páginas, nos arrastra con crudeza a mirar la violencia que se desató en El Salvador en los años ´80. La novela cuenta la historia de amor entre dos jóvenes que crecieron en un país víctima de la falta de libertad de expresión, en un país carente de justicia y excluyente de los más pobres, en medio de una gran agitación política y en donde la explosión de la guerra civil era irremediable.

Ninguna persona de buena voluntad quiere volver a la guerra; pero no debemos olvidar las causas que la desarrollaron, no tenemos que dejar de lado que la sociedad salvadoreña aún tiene cicatrices de la guerra y en algunos casos hasta heridas abiertas. Recordar es muy importante, pero no para odiar a nuestros rivales, sino para no pecar de ignorantes y vivir en la oscuridad. Desconocer la Historia sólo nos hará repetir los mismos errores.

Esta ficción de amor, en un contexto histórico poco propicio para la ternura, está narrada de manera sencilla, lo cual facilita su lectura.

El esfuerzo de publicar en este país siempre es loable. Y tengo la impresión de que si Pablo Santana lee mucho y escribe todos los días, mejorará inevitablemente y llegará a escribir algo superior con el tiempo.

Felicitaciones para este Sensuntepecano que está tratando de dejar una huella cultural en su ciudad natal y en nuestro país.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

BEETHOVEN y MARSALIS

Jorge Luís Borges decía que a veces escribía con música de fondo y que ciertos compositores lo alentaban a escribir y otros lo frenaban.

Hay música que estimula y brinda una atmósfera de creatividad. Hay otra que puede deprimir un poco. Algún tipo de música ayuda a escribir o a pensar. Y otra desconcentra y ensucia la tranquilidad.

Todo depende del que escucha y sus antecedentes musicales, es decir, sus contactos en el pasado con uno y otro tipo de música. No se puede esperar, por ejemplo, que alguien que nunca ha escuchado ni siquiera dos minutos de música académica, pueda entender o apreciar a J.S. Bach. Es cuestión de educación y de sensibilización del alma y del oído. Es cuestión de tener el oído abierto a una nueva experiencia y mirar la música con otros ojos.

Todo lenguaje para ser entendido presupone que los interlocutores conozcan el alfabeto y las palabras que intercambian. La música también es un lenguaje. Si alguien ha escuchado toda su vida sólo música que tiene “únicamente tres palabras” y además están mal escritas, pues claro que ha empezado por muy mal camino.

Toda tipo de música es buena si se analiza y se la ve desde el punto de vista de su origen histórico, socioeconómico, etc. y de la intencionalidad que tuvo su compositor. Pero también se debe aceptar que hay música más compleja que otra. A veces ese reto de comprender y nadar dentro de su complejidad (y hasta de compararla con la música más sencilla), le da un valor superior.

No quiero dejar de mencionar que he oído de algunas personas que no disfrutan de la música para nada, ¡de ningún tipo de música!, y me parece triste e inconcebible que alguien no tenga la sensibilidad para disfrutar de uno de los más grandes artes que ha inventado el ser humano: la música.

Yo, por mi lado, digo, como lo hizo el grupo ABBA alguna vez: I say thank you for the music!

Cuando empezaron a aparecer en El Salvador los primeros discos compactos, el primero que compré fue uno de Ludwig van Beethoven, en realidad adquirí una colección de su música que venía en ocho discos, el último traía la “novena”; pero este disco –que se lo presté a alguien- desapareció para siempre de mis manos.

Pasé un par de años añorando oírla. Hace un par de semanas en San Salvador con mi esposa Érika nos dispusimos a buscarlo. Cuando era adolescente escuché por primera vez la Sinfonía No. 9 en Re menor de Beethoven por supuesto que en un disco LP. Toda la obra me impresionó mucho; pero creo que el cuarto movimiento, el coral, lo hizo mucho más. Volver a oír la “novena” ha sido un gran nutriente para mi espíritu y algo tan gratificante.

Yo tengo el oído abierto a todo tipo de música que tenga cierto nivel de calidad que mi gusto me permita. Me gustan los boleros de Manzanero, las baladas que canta Marco Antonio Muñiz, la trompeta de Miles Davis, el saxofón de John Coltrane, The Beatles, Queen, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Puccini, Beethoven… y la lista es grande.

Son muchos los músicos; sin embargo Beethoven siempre ha tenido una magia sobre mí. Me gusta su energía, su desesperación, su angustia, sus frases de tristeza, sus pasajes épicos, sus momentos de triunfo o que incitan a luchar por un noble objetivo, la emoción que lo alienta a uno a seguir adelante. Escuchar su música me hace creer en la grandeza de la humanidad. A Beethoven lo admiro mucho. Y más al saber que la “novena” la escribió estando sordo.

El otro músico que me emociona y que me empuja a tener ideas o simplemente me eleva en una burbuja de placer es Branford Marsalis, uno de los mejores músicos de Jazz que he escuchado. Incluso, a más de algunas de mis personas queridas y cercanas les he dicho que –aunque he decidido no morirme nunca- si me muero, que en mi entierro me pongan Cassandra, A thousand autumns, Réquiem, Trieste o cualquiera de los temas que toca Bradford Marsalis.

Branford tiene un don increíble para la interpretación; lo he escuchado tocar el saxofón soprano y el tenor. Y también posee una gran destreza para la improvisación, tan característica en el Jazz, es una improvisación muy melódica, me gusta como juega con el tema principal de la composición, lo recrea, lo desarma, lo insinúa. Viaja hasta el cielo con una melodía diferente pero muy parecida al tema central.

Beethoven (Bonn 1770 – Viena 1827) y Marsalis (Nueva Orleáns 1960), separados por la geografía y por muchos años en la línea del tiempo, convergen ambos como una flecha lanzada directamente a mi corazón.
Texto:
Óscar Perdomo León
Fotografías extraídas de la portada del disco “The best of Beethoven” y de la portada del disco “Requiem” de Branford Marsalis.

LEYENDAS desde Ciudad Victoria

Una amiga publicó en febrero de 2008 el libro “El sueño del ayer”, que contiene catorce leyendas, historias que se han trasmitido de boca en boca y de generación en generación y que tienen en dejo de misterio entre lo real y lo irreal.

Mi amiga ha escrito las leyendas de una manera sencilla y breve. Y el esfuerzo, sea grande o pequeño, debe reconocerse. Y más cuando esa energía se ha empleado para enaltecer nuestras raíces culturales.


Mi amiga trabaja como profesora en el cantón Rojitas, del municipio de Victoria, Cabañas. Comprenderán por lo tanto que por la distancia que ella no tiene las comodidades de la ciudad; pero sí las ventajas de vivir en una comunidad que lleva muy interiorizada estas leyendas. Poner esas historias en papel es un mérito.

Mi amiga se llama Rosa Edelmira Morales Escobar, tiene 30 años de edad y está en la flor de la vida. Espero que continúe sus estudios autodidactas para que se cultive como escritora y pueda mejorar cada día más.


Felicitaciones, Rosi.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

Dibujo tomado del libro “El sueño del ayer”.

CARTA URGENTE AL PRESIDENTE FUNES

(1)
En el diario Co Latino del lunes 13 de agosto de 2009, aparece un artículo de opinión de Carlos H. Bruch muy interesante, “No se lo han ganado”.

Dice Bruch: “Los escuálidos y derechizados medios de información salvadoreños se rasgan las vestiduras. Exigen altaneramente al presidente Funes que les rinda cuentas, que los atienda, que les dedique más tiempo. ¡A cuenta de qué! Si hay un rubro que ha sufrido una de las más deleznables desfiguraciones hacia lo inaceptable y ha contrariado la decencia y el respeto a sus públicos ha sido el de las empresas de noticias. Su credibilidad va en descenso. Se han centrado en fabricar e inventar noticias a su antojo o al de quienes les financia. Descomponen lo que sucede en nuestra sociedad. No de gratis por supuesto. Dejándose llevar por el espíritu de la plata fácil han olvidado un principio básico en el oficio: honestidad cueste lo que cueste. Entonces es ridículo verlos pedir que el nuevo presidente les dé prioridad… Mauricio Funes conoce muy bien de mafias en medios de comunicación. Fue víctima desde su propia casa de noticias que le censuró espacios y programas por petición de gobiernos areneros… ”

Y en el mismo periódico del 17 de agosto de 2009 aparece otro artículo de opinión, no menos interesante, firmado por Dagoberto Gutiérrez, “Carta urgente al Presidente Funes”.

Dice Gutiérrez: “…la responsabilidad histórica es inmensa, es la mayor de cualquier presidente de post guerra con el factor decisivo que ningún presidente, antes que tú, ha sido depositario de tanta esperanza y confianza de parte de la gente más pobre y de tanta suspicacia y falta de fe de la gente más rica… Su gestión… es de crisis porque corresponde a ese período, pero su gobierno no tiene porque ser de crisis y en todo caso la política a aplicar debería comprender, en todo momento, una noción crítica de la crisis porque si bien, esta es planetaria, la vulnerabilidad del país frente a la misma es responsabilidad de 20 años de gobierno anterior. Esta responsabilidad necesita ser ventilada pública y francamente para que el pueblo sepa de donde vienen sus males, angustias y dolores, y sepa al mismo tiempo, quienes son los responsables… Si existieren temas de tu gestión, como el de las presas, en el que chocas con la gente es, el contacto directo y la comunicación cara a cara, y personal la única que puede evitar que la herida producida se encone. El diálogo ha de hacerse tanto en casa presidencial con en la casa de los afectados; pero en todo caso hablando claro, escuchando claro, y más allá, más allá, y más allá de las declaraciones a los medios. Si tu gobierno, querido presidente, es del pueblo debe venir de abajo, debe construirse abajo, debe de alumbrarse con luces de abajo, y vos y yo sabemos desde siempre que los cambios de verdad sólo son esos, los que son concebidos y paridos allí en el socavón de la realidad más que en los tabancos…”

Creo que un verdadero amigo no es aquel que todo el tiempo te dice que todo está bien o que te adula innecesariamente; un verdadero amigo también es aquel que te hace ver los errores en los cuales podrías estar incurriendo. Y yo percibo que en las palabras de Dagoberto hay sinceridad y sabiduría. Espero que nuestro presidente así lo entienda.

Y creo también que Carlos Bruch ha puesto las palabras exactas al sentimiento generalizado que muchos salvadoreños tenemos hacía la mayoría de medios de comunicación salvadoreños.

La verdad es relativa; pero el deseo de justicia que hay en el corazón de muchos salvadoreños es una llama que no se apaga ni con los siete mares.

Texto y fotografía:
Óscar Perdomo León
(1) BOTELLA TLÁLOC, período post clásico (1200 – 1530 d. C.), botella con la efigie de Tláloc, antigua deidad procedente de México asociada al agua. Fotografía de tomada en el Museo de Antropología de la Universidad Tecnológica, San Salvador.

LIBRO DE LILLIAN

*

Dicen que el trato diario con las abuelas es lo más dulce que nos puede ocurrir. Cuando yo nací mis dos abuelas ya habían muerto, así que yo nunca tuve -ni tendré- esa maravillosa experiencia.

A mis abuelos sí los conocí. Mi abuelo materno, Gregorio, era músico de corazón, pero trabajaba en la agricultura. Tocaba y fabricaba sus propios instrumentos como guitarras, violines y mandolinas, y le encantaba la vida bohemia y el desvelo. Tuvo muchas aventuras de faldas y de otras especies. Una vez casi lo mata un toro y su yegua favorita inesperadamente lo salvó. Varias veces mi pícaro ascendiente escapó de ser alcanzado por las balas de uno que otro marido celoso. Se saltó varios muros y caminó sobre los techos de las casas vecinas. Estuvo cerca de ser asesinado por las fuerzas militares del General Martínez en 1932, pero un empleado de la alcaldía que lo quería mucho les dijo a los soldados que mi abuelo “no era comunista”. Había heredado de su padre varias fincas y terrenos, los cuales fue perdiendo uno por uno, poco a poco. Me gustaba escucharlo y verlo tocar. Su instrumento favorito era la mandolina. También me gustaba oírle contar sus anécdotas, aunque en su vejez repetía un par de ellas con insistencia. En los últimos años de su vida tuvo un evento cerebro vascular que le inmovilizó todo el hemicuerpo derecho y que le trastornó el habla; pero no se dio por vencido: aprendió a escribir con su mano izquierda, cultivó con esfuerzo nuevamente su lenguaje y rasgueaba como podía, en la vieja guitarra, valses y boleros de principios de siglo. Por las noches, en un “cuadernito de escuela”, inventaba y escribía pequeñas historias o canciones que parecían retratos descoloridos, en sepia, de un El Salvador remoto.

Mi abuelo paterno, Ángel, por el contrario, nació en la más cruel pobreza y quedó huérfano de padre y madre a los 7 años de edad. Viajó entonces a pie siguiendo una caravana que emigraba de Atiquizaya, departamento de Ahuachapán, hacia Guatemala. Caminó muchos días y descansaba bajo los árboles. Apenas sí comía. Al mediodía de uno de tantos días, llegó a un pequeño pueblo chapín. Mi abuelo se sentó a descansar a la orilla de un zaguán y vio que adentro había una sastrería. Mi abuelo, siendo un pequeño niño, se quedó mirando hacia adentro y ya no se movió de allí. Cuando eran como las seis de la tarde el dueño de la sastrería empezó a cerrar las puertas, vio al pequeño sentado con la cara sucia e inocente y le dijo:
-Niño, andate para tu casa, te van a regañar tus padres.
Y el niño, con la mirada totalmente sincera y con la voz firme le contestó:
-Yo no tengo casa ni “papás”.
-¿Y de dónde venís, pues?
-De Atiquizaya.
-Mirá, mujer -le dijo el viejo sastre a su esposa- este pobre patojo no tiene donde dormir. Dale un poco de comida.

Allí vivió mi abuelo hasta la adolescencia; sin embargo regresó a Atiquizaya sin más posesiones que un par de tijeras en las manos que el viejo sastre, un poco antes de morir, le había regalado. Pero traía además una experiencia grande a su corta edad, ganada a fuerza de golpes y de prisa; parecía que su lema favorito era resistir. La tragedia de muerte, repetida una y otra vez, y la espinosa quemadura de la pobreza y la orfandad, le habían revelado, felizmente, que él era un muchacho valiente, un hombre valiente, un sobreviviente tenaz; por eso en su mirada había un filo de audacia y de firmeza; sus movimientos eran varoniles y seguros; y había en su corazón, trotando, un caballo de larga crin y de gigantesca estatura. Trabajó duro y ahorró mucho. Primero laboró como sastre y luego como comerciante. Con el tiempo llegó a vivir de una forma desahogada, económicamente hablando. Al punto que consiguió tener varias casas y un almacén bastante fuerte. Era un hombre muy disciplinado. Me acuerdo que le gustaba leer.

De mis dos abuelos aprendí. Eran tan diferentes en su manera de ser; pero tan parecidos en su honradez y en su pasión. A los dos les di mi cariño y mi respeto.

Sin embargo, el objetivo real de escribir hoy es para referirme al “Libro de Lillian”. Pido disculpas por la enorme digresión inicial; pero tenía cierta finalidad y era la de que comprendieran cómo llegué a conocer y a amar a mis abuelos. Y al leer el “Libro de Lillian”, del respetado y fecundo escritor y poeta David Escobar Galindo, pude sentir emociones familiares que tocaron lo más hondo de mi corazón y que me alborotaron los recuerdos.

El poemario fue publicado por primera vez en 1976, después en 1983, en 1988, en 1989 y luego fue incluido y publicado en la antología poética personal “El guerrero descalzo”, en 1990.

David Escobar Galindo, quien nació en Santa Ana, El Salvador, en 1943, alguna vez escribió: “…mi abuela murió un 22 de junio… y con su recuerdo vivo escribí un pequeño libro: el Libro de Lillian…”.

El “Libro de Lillian” es un poemario exquisito escrito en 1975 y que Escobar Galindo dedicó a su abuela materna, Doña Lillian –Lillie Emma Elizabeth Pohl Müller de Galindo-, una joven estadounidense de origen alemán que, por circunstancias de la vida, llegó a nuestro país y en el cual se quedó a vivir hasta el día de su muerte. La belleza de este libro es innegable. Creo que sólo con la sinceridad del amor verdadero (y con el talento, que únicamente tienen unos pocos) se puede escribir algo así.

**

He aquí unos fragmentos (1):
I
El azahar del aire revive tu palabra.
La canela del pan desata tu recuerdo.
El ojo de la lluvia multiplica tus ojos.
La luz de la cocina se cobija en tus manos.
La noche soledosa respira por tus libros.
La edad de la jalea pronuncia tu alegría.
El color de la tierra testifica tus pasos.
El sabor de la leche restaura tus mejillas.
El azúcar más clara ilumina tu frente.
Las fieles cabañuelas derraman tu enseñanza.

¡Oh dadora inefable,
fuerte mujer de harina,
pan prometido siempre
con promesa cumplida!

El destello del agua proclama tu limpieza.
La transparente nube reúne tu paisaje.
Tu corazón se llena de rocío remoto.
Los caminos recogen tus canciones antiguas.
Respeta el sol tu fresca Biblia de cuero viejo.
El espejo conserva la bondad de tu mano.
Las sillas te revelan por instinto de bosque.
Los árboles animan tu pulso para siempre.
En suave niebla nórdica tus brazos te dibujan.
Se dibujan tus brazos en lábaros del trópico.
La pasión del jardín te rodea y te alaba.

Anda el ángel buscándote con lumbre memoriosa,
pero tú no abandonas el sol de tu cariño,
la estancia donde reina el azahar del aire,
donde suena tu voz y encuentra corazones.

¡Oh dadora inefable,
fuerte mujer de harina,
pan prometido siempre
con promesa cumplida!

III
Lillian y Claudia fueron las amigas del viento,
el que ondula sin fin la flor de los cañales,
allá en los frescos días de Armenia provinciana,
cuando el siglo estrenaba sus primeros manteles,
por las suaves alturas del año dieciséis,
literalmente humanas las doncellas de nácar,
los ojos donde el ansia prende sus mariposas,
las canciones ingenuas del idioma extranjero,
la norteña llamada de los mares brumosos.

Así leyeron juntas a poetas y sabios,
mientras el agua verde doblaba los guarumos
y manchas de pericos sacudían la ausencia;
con las aguas del pozo se lavaban los rostros,
y en esa agua algún duende puso la flor sagrada,
la videncia y la voz del futuro naciente.

…hoy, Lillie y Claudia mías, abuelas insondables,
espíritus de grácil densidad fervorosa,
amigas en el eco de la edad repetida,
manantiales que se unen en la justa palabra,
a ustedes dos destino la vigilia del tiempo,
la pureza del humo que del norte florece
para coronación de ecuestres litorales.
Les canto como a diosas de un océano propio,
como a reveladoras de un culto sin reservas,
paralelas memorias que anuncian el misterio
de ser y trascender por incógnita sangre.

Yo las saludo en medio de sus luces pulsadas,
entro en sus corazones como en casa de arcángel.

El poeta abre su corazón y nos muestra su añoranza y su admiración hacia su abuela, y además hacia esa amiga especial a quien considera también su abuela.

Claudia Lars también escribió a cerca de Lillian (2):

Claudia Lars ***

“Por entonces vivía con nosotros una señorita norteamericana, llamada Lilian (3). Llegó en barco, desde un remoto puerto norteño, a hacerse cargo de la valiosa plantación de caña de azúcar que le dejó como herencia un pariente cercano, que en nuestro país hizo fortuna.

“Era una joven delgada y pensativa, con tranquilos ojos claros y pelo color de paja. Para su edad había leído mucho, y estaba decidida a no quedarse al margen de los acontecimientos del mundo porque el destino la condenaba a permanecer –no sabía por cuanto tiempo- en un pueblecito (4) del istmo centroamericano. Como resultaba peligroso que una muchacha tan agraciada viviera sola en la plantación, se le invitó a ocupar un cuarto de nuestra casa, siquiera para mientras podía establecerse en otro lugar del país, o vender la propiedad y regresar a su patria.

“Debo a la joven extranjera el conocimiento de muchos libros de la literatura inglesa, y le agradezco todavía su inteligente compañerismo, que estimuló mis primeros intentos de escritora y que me abrió luminosos caminos hacia el porvenir. Por eso me es grato recordarla en este libro.

“Mi dormitorio –vecino al de ella- se fue llenando de revistas ilustradas y de periódicos de Nueva York y San Francisco, y la gran república del norte –cuna de Lincoln y del libérrimo Walt Whitman- se me volvió más familiar y próxima. Un vivo deseo de conocer parte de su grandeza empezó a crecer en mi corazón.

“La pobre Lilian debe haberse sentido en medio de nosotros como canario entre tordos, pero era tan conforme y modesta que disimulaba incomodidades, descuidos, y hasta impertinencias. Su Biblia forrada en cuero –que constituía el asiento de su fe y de su valor- pasó a mi escritorio en varias ocasiones, y aunque este libro sapientísimo me había iluminado muchas veces anteriormente, ahora tomaba ante mis ojos un nuevo sentido y se me iba transformando en algo esencial.

“Todavía recuerdo aquel dulce canto que Lilian me enseñó una noche, entregándome cada palabra de él con sumo cuidado, a fin de que yo aprendiera a pronunciarlas perfectamente:

In the shade o fan old apple tree…
“Y también repito en la memoria el otro que cantábamos las dos, con voces armonizadas, a la orilla de los cañaverales que se balanceaban en la brisa de la tarde:
Old man river…
“¡Cómo gozaba yo al lado de aquella chelita seria, que hablaba el español casi también como nuestra gente, y que me contaba tantas cosas interesantes!… Bendigo a la vida porque en una edad como la que yo tenía entonces –“edad ingrata” en la que ya somos mujeres sin dejar de ser niñas, y en la que ocultos cambios del alma y del cuerpo nos turban, nos confunden y nos inquietan, preparándonos para el triunfo o la derrota en el futuro- yo tuve dos amigas finas y puras: la rubia Lilian en mi pueblo, y la morena Luz Aragón en el convento. A ellas he regresado a menudo en viajes de evocación, complaciéndome ante su gracia juvenil y la limpieza de su mente.

“Cuando llegué esta vez a mi casa no encontré en ella a Lilian. Estaba en San Salvador, arreglando un asunto que siempre tiene importancia para cualquier mujer: iba a contraer matrimonio… No puedo negar que la noticia de su viaje a la capital me causó más dolor que regocijo, pues en un pueblo como el mío la pérdida de una compañera tan dulce era casi una tragedia. Sin embargo, pronto comprendí que ella tenía derecho a escapar del fastidio de su aislamiento, y deseé que la vida le regalara los siete secretos de la buena suerte.”

****

Con ese mismo cariño franco con que escribió Claudia Lars, así mismo escribe David Escobar Galindo en su poemario “Libro de Lillian”. Otros versos incluidos aquí es este bien logrado soneto (5):
XI
El aire en paz y el campo son morada
menor para tus ojos y tus manos,
hermana de los árboles lejanos
y madre de la suave madrugada.

Ahí brilla tu sombra, despertada
para los altos días soberanos,
y aquí en nuestros apegos más humanos
también está tu luz acompañada.

Qué fiel fuiste en nosotros, oh doncella,
oh amada, oh fuerte, oh lúcida, oh presente,
más viva que el color de lo vivido.

Por eso en tu primer pulsar de estrella
nos besas el quebranto de la frente
con beso que es lo eterno florecido.

Y el poema de cierre (6) del libro es breve, pero de una gran sinceridad:
XVI
Bendita seas, Lillie, por el justo pasado.
Y aun por el presente.
Y aun por el futuro.
Porque tu ser de toda la confianza colmado
es intacta vertiente
vencedora del muro.

¡Con instinto ferviente
lo creo y lo aseguro!

Considero que la veneración hacia nuestros mayores es un valor que la sociedad salvadoreña debería cultivar más, porque exaltar nuestro amor hacia nuestros ancestros estoy seguro que nos volverá más compasivos y más humanos.

Este día recomiendo leer el poemario “Libro de Lillian” de David Escobar Galindo, porque nació del dolor que causó al poeta la pérdida de un ser muy querido y esa pena él la convirtió en un río en el que fluyen espejos y retratos mágicos de su querida abuela Lillian. Y porque es grande la belleza y la honestidad con que está escrito.

Recomiendo leer el “Libro de Lillian” porque es un libro conmovedor.

Texto:
Óscar Perdomo León
(1) David Escobar Galindo, “El guerrero descalzo”, colección Gavidia, volumen 36, UCA Editores, 1990, p. de la 138 a la 142.
(2) Claudia Lars, “Tierra de infancia”, colección Gavidia, volumen 25, UCA Editores, 2005, p. de la 203 a la 205.
(3) En “Tierra de infancia” Claudia escribe Lilian, sin doble ele.
(4) En pueblecito del que habla Claudia es Armenia, departamento de Sonsonate.
(5) David Escobar Galindo, “El guerrero descalzo”, colección Gavidia, volumen 36, UCA Editores, 1990, p. 151.
(6) David Escobar Galindo, “El guerrero descalzo”, colección Gavidia, volumen 36, UCA Editores, 1990, p. 154.
Fotografías: * y ** tomadas por Óscar Perdomo León.
Fotografía de Claudia Lars: *** extraída de la página del Museo de la Imagen y la Palabra, MUPI.
Dibujo de David Escobar Galido: **** extraído de La Prensa Gráfica.

Blog que co-escribo con mi esposa, LA ESQUINA DE ÉRIKA Y ÓSCAR:

http://laesquinaderikayoscar.blogspot.com/

ZUNCA, una búsqueda de la raíz latinoamericana

José “Chepito” Pineda, una de las voces de Zunca.


Un joven de Atiquizaya, departamento de Ahuachapán, me escribió diciéndome entre otras cosas, lo siguiente: “…es un gusto para mi poderle escribir después de haber visitado su blog y leer sobre el grupo Zunca. Actualmente estoy interesado por conocer más de la historia de Mi Ciudad Atiquizaya, tengo 25 años y nunca escuché de este grupo y me sorprende que estas cosas no se mencionen en la actualidad. Le escribo con el interés de informarme de parte suya sobre de este grupo…”

Smoke en una presentación en 1979. La batería era pequeña. Y nosotros éramos casi unos niños.


Bueno, trataré de hablar de ZUNCA con la mayor honestidad y de la manera en que tengo alojados mis recuerdos de esa bella etapa de mi vida.



El grupo musical ZUNCA nació como una contradicción. ¿Una contradicción? Sí. Para explicar esto debo remontarme en el tiempo, a la época en que unos amigos y yo, entre 1978 y el ´79 hicimos un grupo musical de pop-rock que llamamos SMOKE.

Mi hermano, Mario Roberto Perdomo, tocó en los inicios del grupo SMOKE.


Tocábamos canciones originales; pero también tocábamos canciones de The Beatles, de Queen y de otros.

El 05 de diciembre de 1980 Smoke realizó un concierto. El local fue la escuela Menéndez de Atiquizaya. De izquierda a derecha: Óscar Perdomo León en el bajo, Mario Romero en la guitarra eléctrica y Walter Cárcamo (ya fallecido) en la guitarra acústica. Atrás: Carlos Romero en la batería.

Este grupo fue evolucionando gradualmente y las composiciones originales se fueron haciendo cada vez más largas y complicadas; ya en esta época estábamos muy influenciados por el rock del grupo británico YES. Y la composición musical original que más recuerdo de este período es Necrópolis, la cual tenía mucho trabajo en arreglos y recuerdo muy bien que el bajo tenía por su lado casi una melodía paralela a la melodía principal; tocar Necrópolis, con todos sus cambios de ritmo, armonía y melodía era todo un reto.

No puedo dejar de mencionar el soporte logístico y moral que nos daban los padres de Mario y Carlos Romero, el Doctor Mario Edgardo Romero y la Licenciada Teresa Cárcamo de Romero.

Aquí estoy tocando el bajo eléctrico en mis días con Smoke.

Smoke en 1981

En un punto en el que el grupo SMOKE, allá por 1984, se había desarrollado bastante en cuanto a composición y ejecución de sus instrumentos, los miembros del grupo nos encontrábamos en un país en plena guerra civil y nos enfrentábamos cada vez más a menudo con lecturas muy críticas de la situación social y política del país, como la revista ECA o los poemas de Roque Dalton, por ejemplo, todo lo cual nos llevó a tomar partido por el bando que luchaba por conseguir la justicia social y la libertad de expresión que no había en nuestro país. Todos sentimos en nuestro corazón que no podíamos seguir tocando una música tan alejada de nuestras raíces, he ahí la contradicción de la que hablaba al principio; entonces nos embarcamos en un viaje de investigación sobre la música salvadoreña y centroamericana, que luego se extendió a lo caribeño, buscando sus ritmos, su armonía, su idiosincrasia. Tuvimos muy claro desde el inicio que no nos queríamos convertir en un grupo de música panfletaria; debía ser música popular, pero la calidad tenía que imponerse. Aunque teníamos varias cosas en contra, como el hecho de no tener un equipo de sonido excelente ni un estudio de grabación adecuado; sin embargo ensayábamos y componíamos con mucha pasión.

De izquierda a derecha: Mario Romero, David, Gustavo Pineda, Carlos Romero y Juan Carlos Flamenco. Acurrucados: Óscar Perdomo León y Otto Hugo Urrutia. Más tarde se incorporó al grupo José “Chepito” Pineda, que no aparece en esta fotografía.

Prácticamente el grupo tenía cuatro primeras voces: Otto Hugo, Juan Carlos, Carlos Romero y Chepito Pineda.


Aquí estamos en una presentación en el teatro de Atiquizaya.

En esta foto se puede observar a la izquierda a la actriz del grupo de teatro Hamlet Ofelia Bustos, quien en aquellos días se presentó en varias ocasiones bailando al ritmo de Zunca.

ZUNCA usaba instrumentos musicales -algunos de ellos propios o muy comunes de la región centroamericana y del caribe- como la guitarra, la marimba, el violín, el contrabajo, el cuatro, la chirimía, la caramba, la concertina, la quijada de burro, las congas, las tumbadoras, los timbales, las maracas, etc.

ZUNCA asistió a numerosos festivales que se organizaban en la Universidad de El Salvador; así como a otros eventos en los que se protestaba contra las injusticias de los gobiernos de turno (recuerdo que uno de los grupos populares musicales más famosos de esos días y que compartió escenario en varias ocasiones con ZUNCA fue GÜINAMA). ZUNCA tocó en numerosos lugares del territorio salvadoreño, así como en Guatemala y Estados Unidos.

Nacido en Atiquizaya, ZUNCA estaba constituido por Mario Romero, Carlos Romero, Juan Carlos Flamenco, Otto Hugo Urrutia, José “Chepito” Pineda, Gustavo Pineda y Óscar Perdomo León, todos estudiantes universitarios de aquellos días (y originarios de Atiquizaya, excepto Gustavo y en la actualidad ya todos son profesionales, entre médicos, ingenieros y licenciados). Otro miembro, que estuvo pocos días, fue David (de cuyo apellido –lo confieso- no me acuerdo), que no tocaba, sino que bailaba en ciertas canciones; otro miembro de la fase final del grupo fue Neto Buitrago. Cuando fuimos a Estados Unidos nos ayudó mucho José Max Portillo, quien no tocaba con el grupo, pero tenía mucha experiencia en aquel país y conocía muy bien Los Ángeles y San Francisco.

El nombre ZUNCA se origina del nombre de un cantón perteneciente a la jurisdicción de Atiquizaya. También, cuenta una leyenda popular, que Zunca se llamó un príncipe precolombino, de la estirpe de los pocomames, provenientes de los mayas de la zona occidental de lo que sería después El Salvador; el príncipe Zunca era un líder bondadoso con su pueblo; tuvo un amor frustrado con la princesa Agüijuyo.

Nos gustaba tanto la música que llevábamos nuestros instrumentos a los ríos y a las caminatas que hacíamos.

Casi a finales de los años ochenta en grupo ZUNCA se desintegró. Hubo varias circunstancias; una de las de mayor peso fue que todos los miembros estábamos adquiriendo más responsabilidades con el estudio o con el trabajo; en mi caso era difícil continuar con la música mientras estudiaba la absorbente carrera de Medicina.
En mi adolescencia me gustaba leer, tocar la guitarra, patinar y jugar baloncesto.


He aquí algunas de las composiciones musicales de ZUNCA: El surco de don Simeón, María Blanquita, Danza del requise, El indio Anastasio Aquino, El samangueón, La esperanza, El negro Nayo, Cada vez, Toñito (el cipote de Santiago), Quiero que sepas, corazón, Esa morena, El debercito y La libertad de mi pueblo.


¿Por qué no se oye hablar de Zunca en El Salvador y ni siquiera en la ciudad de Atiquizaya? Pues creo que es porque todos los salvadoreños tenemos una enfermedad de la cual todavía no nos hemos podido curar: la-falta-de-memoria-histórica. Sin embargo, puedo decir hoy con propiedad que ZUNCA fue un grupo es cierto que de vida muy breve, pero que en el poco tiempo que existió, logró dejar un par de grabaciones originales que vale la pena que las conozcan nuestros nietos algún día.


Texto:
Óscar Perdomo León

Fotografía de la entrega de pasajes extraída de la prensa nacional y el resto en su mayoría fueron tomadas por la familia Romero Cárcamo.

Sobre algunas canciones de Zunca y otras fotos del grupo pueden hallar más información en este mismo blog en la siguiente dirección:

http://lacasadeoscarperdomoleon.blogspot.com/2009/03/zunca.html

Anexo: 1-En esta fotografía aparezco tocando el contrabajo y vestido con el cotón blanco que todos teníamos en Zunca; pero el adorno de los hombros y el pecho, que era muy vistoso, era una tela que compramos con mi mamá en Nahuizalco, Sonsonate, de la misma que muchas mujeres indígenas de la región usan en sus refajos; mi mamá la cosió cuidadosamente sobre la tela blanca y me gustó mucho como quedó.



2- Esto lo escribió uno de los integrantes de Zunca: “Bellos recuerdos del grupo Zunca y no sólo por el contenido de su mensaje, siempre de esperanza y paz, sino también por la presencia escénica del grupo, la musicalización y lo sonoro de sus conciertos; dicen que lo bueno viene en frascos pequeños y eso fue Zunca, poco tiempo de vida, gran aporte. Un abrazo Oscar.” JUAN CARLOS FLAMENCO.

¿PODREMOS LOS SALVADOREÑOS?

1
Creo que cuando Japón salió derrotado, después de recibir dos bombas atómicas, en la Segunda Guerra Mundial, replanteó su camino a seguir. Por supuesto que tenía como base su milenaria cultura. En sus venas los japoneses tenían la paciencia, la honradez, el respeto hacia los mayores y otros valores positivos. A mediados del siglo XX la gente del Japón trabajó duramente e incentivó la imaginación; los inventos nipones se multiplicaron y su tenacidad para fabricarlos y venderlos se extendió alrededor del mundo. Le dieron importancia capital a la educación.

Lo que sucedió en Japón lo he escrito como mucha simpleza; pero obviamente todo el proceso fue mucho más complejo. Sin embargo, el meollo del asunto es que la gente del Japón trabajó unida, con esfuerzo, sin egoísmo ni mezquindad, para hacer de su patria un país mejor.

¿Y en El Salvador qué ha pasado? Bueno, estoy conciente que los antecedentes históricos de El Salvador son totalmente diferentes a los de Japón. Nosotros provenimos de una sangrienta conquista y de un mestizaje violento. Luego hemos tenido que sufrir durante los últimos dos siglos la opresión de la oligarquía a través de sus instrumentos favoritos: las dictaduras militares y la ignorancia repartida como dulces a los más pobres.

Ahora bien, no puedo negar que hay salvadoreños muy patriotas que se han sacrificado durante toda su vida para hacer de El Salvador un país más grande. Lo han hecho trabajando más horas de lo que lo han hecho otros y lo han hecho decentemente. Comerciantes, empresarios, médicos, soldadores, carpinteros, etc. todos entregados. Madres que con el sudor de su frente han criado a sus hijos. Padres que abandonaron su país hacia un territorio lejano en busca de un futuro superior. ¿Y cómo olvidarnos de los muchos salvadoreños que arriesgaron sus vidas y hasta la perdieron luchando en una guerra civil, llenos de esperanza, imaginando un El Salvador diferente?

2

Nuestro país tiene gente de muy buen corazón y talentosa. Pero debemos también, como sociedad, dejar atrás ya algunos vicios que nos denigran. Debemos valorar a las personas por su capacidad y no por el compadrazgo, cambiar el egoísmo enfermizo por el bien común, el malinchismo por el verdadero amor a nuestros compatriotas.

3

Ojalá esto lo entendiéramos todos los salvadoreños, que los padres y madres se lo enseñaran con el ejemplo a sus hijos, que los maestros lo divulgaran con dignidad en las escuelas; pero esencialmente que lo entendiera un grupo especial, muy especial, de coterráneos: los políticos vividores. No me refiero a todos los políticos. Me refiero a aquellos hombres y mujeres, de todos los partidos políticos, que han hecho de la política su medio de vida, su medio para enriquecerse ilícitamente. Ellos desconocen el significado profundo de la palabra solidaridad.

¿Podremos los salvadoreños hacer de El Salvador un país próspero como lo han hecho los japoneses con su país?

La Política es el arte de servir, no de servirse.

Texto:
Óscar Perdomo León

Fotografías 1 y 3 tomadas por Orlando Valencia y extraídas de su blog:
http://orlandovalenciamartell-photographer.blogspot.com/2008/08/at-night.html
La ilustración artística (# 2 ) de Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue extraída del blog A TRIP TO MY MIND:
http://www.atriptomymind.blogspot.com/

EL NIDO

 
 
“Es porque un pajarito de la montaña, ha hecho en el hueco de un árbol su nido matinal…” (1)

 

 Cuando era niño recuerdo bien que lloré en mi primer día de escuela al darme cuenta que mi mamá no estaba cerca.Cuando era adolescente creía saberlo todo y en acto de rebelde sin causa desdeñaba toda enseñanza de mi madre.

Hoy en la adultez me doy cuenta que mi madre siempre sabe más que yo y que nunca superaré la experiencia de la vida que ella tiene. Y acudo al tiempo a que me dé consejos cuando me encuentro hundido en la confusión. A veces los sigo, a veces no; pero sé que ella es la única que nunca querrá nada malo para mí.

Mis hijas, por su lado, ya casi son unas señoritas y sé que pronto ya no seré el héroe que soy ahora para ellas. Dejarán su nido y volarán hacia otros lugares y con otras personas.Empezarán a tomar decisiones importantes con más frecuencia por sí mismas y con el tiempo quedaré yo un poco relegado.

Sin embargo, guardo la esperanza que al final volverán a buscarme como lo hacen hoy que aún son niñas.

Porque yo nunca dejaré de ser su padre. Las dejaré en libertad para que sean felices. Que estudien y aprendan para que la ignorancia no las corroa. Y ojalá que los errores que cometan les enseñen a ser mejores personas.
 *
Yo nunca dejaré de ser su padre y ellas nunca dejarán de ser mis “niñas”.
Texto y fotografías:
ÓSCAR PERDOMO LEÓN

 

(1) Fragmento del poema “El nido”, de ALFREDO ESPINO.

* Pintura “Familia de pájaros”, del pintor OCTAVIO OCAMPO.

PANCHO LARA

No recuerdo si fue en el año de 1986 o en el ´87 que conocí, por pura casualidad, a don Francisco Antonio Lara Hernández, conocido popularmente como Pancho Lara, uno de nuestros más fructíferos y conocidos compositores musicales. Fue en la época en que yo tocaba en el grupo musical Zunca y me encontraba esperando la hora del ensayo en la casa del Dr. Mario Edgardo Romero en la colonia Vista Hermosa de San Salvador. Por alguna razón salimos a la calle y en ese preciso momento iba pasando don Pancho Lara. El Dr. Romero lo invitó a pasar e inmediatamente puso un disco LP donde estaba una versión de “Las cortadoras”. Recuerdo que don Pancho sonreía complacido.

Pues bien, en el Museo de Antropología de la Universidad Tecnológica, en San Salvador, se encuentra una sección dedicada al compositor salvadoreño que realmente vale la pena visitar.

Caricatura realizada por el pintor y caricaturista atiquizayense Rigo Guzmán

 

 

Pancho Lara nació en la hacienda “La Presa”, jurisdicción de Santa Ana, el 03 de diciembre de 1900, pero fue asentado en la ciudad de Armenia, Sonsonate. Se dice que desde la edad de 15 años empezó a componer poemas y siempre fue un esmerado autodidacta. Aprendió a tocar guitarra, marimba, piano y mandolina.

 Guitarra de Pancho Lara
Sus composiciones musicales más conocidas, como El carbonero, Jayaque y Las cortadoras, nos remiten inmediatamente a nuestra comarca y las amamos casi inconcientemente; esas canciones han hecho además brotar las lágrimas de los salvadoreños que viven en el extranjero, porque las reconocen como propias; sin embargo las canciones de Pancho Lara no se reducen a unas tres o cuatro, sus composiciones son muchas, hasta el momento se han registrado 205 canciones compuestas por su creatividad, así como 24 prosas poéticas. Toda su obra literaria se publicó distribuida en cinco libros.
Pancho Lara durante los días que estuvo en México
Sus canciones han sido interpretadas por muchos artistas nacionales, como Los Hermanos Cárcamo y los Hermanos Flores, así como por artistas extranjeros como los mexicanos Jorge Negrete y Lucha Villa. Se cuenta que Lucha Villa le cambió algunas palabras a la grabación que hizo del Carbonero y que Pancho Lara se molestó, por lo que ella le escribió una carta de disculpa.

La máquina de escribir de Pancho Lara
 
Durante muchos años Pancho Lara publicó artículos de opinión en La Prensa Gráfica; era una columna llamada «Cartas a Bismuto» en la que hacía cierta crítica social, de una manera amena a través de cartas que le escribía a un perro llamado Bismuto. “Muchas de esas cartas contienen muestras inequívocas de su intuitiva sensibilidad social y de la gran sabiduría que adquirió en el transcurso de su vida…” (1)
 
Salarrué, uno de nuestros más grandes literatos, escribió en el Diario Patria el 10 de abril de 1935 lo siguiente:

“Pancho Lara es un compositor de canciones nacionales, el más feliz intérprete cancionero que nos ha nacido: sus canción es fiel, nacida del grato dolor de una soledad interna sin más ambiciones que aquella laudable de atrapar las mariposas lindas del terruño, mostrarlas entre dedos trémulos de la emoción y soltarlas entre la gente niña.

“Hacer canciones al niño triste, al opacado niño de Cuscatlán, es un milagro que Lara ha hecho sin fama, sin truco, sin querer casi. ¿Se sabe esto aquí en la capital? Bueno, pues que se sepa.

“¿Cómo hacemos para que San Salvador, el corazón de Cuscatlán, oiga a Francisco A. Lara con el oído (no con las orejas), sin precio, creyendo en él siquiera a la manera deportiva? Lara sabe lanzar el disco de su canción y cada día bate su propio record.”

El bastón y los lentes de Pancho Lara

 

 Y Claudia Lars, nuestra más elegante poeta, señaló:

“Las cualidades de la canción de Pancho Lara son la ternura, diafanidad y sencillez.

“Espíritu fino, corazón ingenuo y modesto, temperamento poético y enamorado del terruño, su canción campesina es la más cuzcatleca que El Salvador ha tenido hasta nuestros días, y sus rondas infantiles son dignas de ser oídas al otro lado de las fronteras.” (2)


Pancho Lara fue un ejemplo de dedicación a lo que él más amaba, la música. Y es ahora un ejemplo para que los jóvenes talentos de nuestro país aprovechen el tiempo y dediquen muchas horas a estudiar y a componer música original, porque eso hará más grande a nuestra patria.
Texto:
Óscar Perdomo León

Fotografías tomadas en el Museo de Antropología de la Universidad Tecnológica:
Óscar Perdomo León

(1) Tomado de la página oficial de Pancho Lara:
http://www.pancholara.com/biografia.php?id=1
(2) Palabras de Claudia Lars tomadas del Museo de Antropología de la Universidad Tecnológica.

Datos biográficos tomados de la página oficial de Pancho Lara.

ANALIZANDO OPINIONES INDEPENDIENTES SOBRE LA CRISIS DE HONDURAS

La CASA de ÓSCAR PERDOMO LEÓN es una tribuna abierta a las opiniones.
Creo firmemente en la diversidad de ideas y en la tolerancia; así que este día le he abierto la puerta a un invitado. Gracias por la visita, amigo. Espero que no sea la última vez que vengás por aquí.

El siguiente artículo de opinión fue escrito por mi colega Danilo Colindres.
Los gemelos Samayoa se han abstenido de condenar categóricamente el golpe de estado en Honduras.

Joaquín se ha decantado por la derecha política aunque nadie en su sano juicio diría que representanta una derecha recalcitrante o radicalizada. Me atrevo a decir que está a la derecha de Escobar Galindo, el pensador de derecha mas ecuánime con que cuenta El Salvador.

¿Por qué lo aseguro? Porque se ha ubicado sin ambages del lado de la bandera retórica que alza la derecha latinoamericana contra el “demonio” chavista en la región.

En un artículo aparecido en La Prensa Gráfica llegó al colmo de escribir que el aislamiento de Honduras –posterior al golpe- era el precio que tenían que pagar los hondureños por atreverse a desafiar –expulsando a Zelaya- al expansionismo chavista en la región. ¡Ni los golpistas hondureños lo podrían haber dicho mejor!

Sigamos: el gemelo Salvador ha escrito en El Diario de Hoy que todos los países que han condenado el golpe “han ignorado o distorsionado el contexto político del conflicto…” para luego terminar elogiando al presidente Funes por mantener el bajo perfil que este ha guardado en el conflicto y que corresponde a nuestra muy particular relación con la hermana republica de Honduras. Fíjese el estimado lector que Salvador no critica que el presidente haya condenado el golpe de estado, como éste lo ha hecho de manera tajante.

Joaquín Villalobos en cambio no es tan temeroso como el gemelo Salvador. Dice en su articulo en El Diario de Hoy: “un golpe de estado es negativo por si mismo…” Continua este señor diciendo que lo que se necesita es “una política de mediación que ayude a la reconciliación entre los hondureños y no acciones supuestamente diplomáticas que contribuyan a la confrontación…” ¿A que se refiere J. Villalobos con estas acciones confrontativas?: a la expulsión de Honduras de la OEA, al acompañamiento del presidente de ésta y otros presidentes que brindaron a Zelaya en su intento por retornar a su país, al cierre de nuestras fronteras.

Estimado lector: ¡hoy todos están a favor del dialogo! ¿Por qué cree usted que lo están? Sencillo querido lector: porque no hay vencedores ni vencidos. Escobar Galindo lo ha repetido hasta la saciedad: El Salvador llegó a los Acuerdos de Paz porque la vía de la fuerza fracasó. En Honduras usaron la fuerza para expulsar a Zelaya. Este fue vencido por la fuerza. ¿Cómo se restableció el equilibrio que potenció el diálogo con mediación del presidente Arias de Costa Rica y con el decidido apoyo de los EUA? Con medidas de fuerza diplomática: la expulsión de la OEA y la condena de la ONU, el cierre de las fronteras, el inminente retorno de Zelaya acompañado de personas distinguidas imposible de ningunear. En resumen: por las acciones de confrontación que tanto deplora Villalobos.

Este sabe, sin lugar a dudas y por propia experiencia, que sin presión no hay dialogo y que aquella por naturaleza es confrontativa. ¿Por qué deplora entonces Villalobos las mismas medidas que han presionado hacia el dialogo que tanto encomia? ¿Por qué los gemelos Samayoa no han condenado abiertamente el golpe?

De Joaquín el gemelo no hay dudas: nunca ha militado en la izquierda y además es un alto ejecutivo de FEPADE, un tanque del pensamiento técnico de derecha progresista, parte del establishment de derecha salvadoreña, independiente –y hasta crítico- de la política partidaria mercantilista y de privilegios de ARENA.

Del gemelo Salvador y Villalobos podemos decir –si somos maquiavélicos- que no desean afligir, asustar, ofender o predisponer en su contra a los poderes fácticos de El Salvador, tradicionalmente timoratos y conservadores, que en las próximas elecciones pudieran apoyarlos –o no estorbarlos- en sus intenciones presidencialistas. O si decidimos darles el beneficio de la duda, se trata de verdaderos líderes de opinión y presidenciables porque son responsables con sus palabras, realistas y finos diplomáticos, reacios a poner en peligro el delicado equilibrio que requiere el proceso político de cambios moderados en El Salvador.

Texto: Danilo Colindres
Fotografía: Óscar Perdomo León

TRES CANCIONES DE STING

 

 
 
“Dark angels follow me…” (1)

 

 Sting tiene una amplia discografía como solista, que me agrada más que la que hizo con The Police. Esta vez quiero hablar de tres de sus canciones que me gustan por su sentido social.

They dance alone (Gueca solo) es una canción del disco “…Nothing like the sun” de 1987, escrita e interpretada por Sting. Es una composición musical que me atrajo desde el primer momento. Al ir entendiendo su letra, la canción se volvió aún más querida para mí. Una obra que aguijonea la fatal dictadura de Augusto Pinochet. Y con el agregado que en la grabación participaron, entre otros, tres músicos muy conocidos: en la guitarra Eric Clapton, Bradford Marsalis en el saxofón y Rubén Blades en el fragmento hablado en español.

Sting escribió sobre They dance alone (Gueca solo) lo siguiente, en el folletito anexo al disco: “En el Tour Amnistía de 1986 los músicos fuimos presentados a prisioneros políticos de todo el mundo, víctimas de tortura y encarcelamiento sin juicio. Estos encuentros tuvieron un fuerte efecto en todos nosotros. Una cosa es leer acerca de la tortura, pero hablar con una víctima te coloca un paso más cerca de la realidad que es tan espantosamente penetrante. Todos estábamos profundamente afectados. Miles de personas habían «desaparecido» en Chile, víctimas de los escuadrones de la muerte, de las fuerzas de seguridad, de la policía y la fuerza armada. El encarcelamiento con tortura y sin tener un juicio es una cosa común. La «Gueca» es una danza de cortejo tradicional chilena. La «Gueca solo» o el baile solitario es ejecutado públicamente por las esposas, hijas y madres de «desaparecidos». A menudo ellas bailan con las fotografías de sus amados colgadas de sus ropas. Es un gesto simbólico de protesta y dolor en un país donde la democracia no necesita ser «defendida», sino practicada.”

“¿Por qué están bailando aquí solas estas mujeres?
¿Por qué hay tristeza en sus ojos?
¿Por qué estos soldados aquí están
con sus rostros como piedras?
No puedo ver lo que ellos desprecian.
“Ellas bailan con los desaparecidos.
Bailan con los muertos.
Danzan con los invisibles. Danzan con su silenciosa angustia.
Danzan con sus padres.
Danzan con sus hijos.
Danzan con sus esposos.
Ellas danzan solas, danzan solas…

“Es la única forma de protesta que les es permitida.
Yo he visto sus silenciosos rostros gritar muy fuerte.
Y si ellas hablaran, serían desaparecidas también.
Otra mujer en la mesa de tortura.
¿Qué más pueden ellas hacer?

“Hey, señor Pinochet,
usted ha sembrado una amarga cosecha.
Es el dinero extranjero el que lo sostiene.
Un día ya no habrá más dinero,
ni salario para los torturadores,
ni presupuesto para sus armas.
Piense, señor Pinochet, en su propia madre
bailando con su hijo invisible…”

 

Children´s crusade es una canción del álbum “The dream of the blue turtles” de 1985 en la que Swing habla acerca de los jóvenes y casi niños que son enviados como carne de cañón a las guerras, “a países que ellos nunca habían visto”.
“Un comercio amargo de muerte,
todas esas jóvenes vidas traicionadas,
todo por una cruzada de niños…”

Además del mensaje de protesta contra la guerra, se puede escuchar un suculento solo de saxofón soprano interpretado por Bradford Marsalis.

Russians es una canción también del álbum “The dream of the blue turtles” y está enmarcada en la pasada guerra fría. Habla de los temores mundiales y de la ignorancia demuchos ciudadanos estadounidenses al no conocer a fondo a la gente de la extinta Unión Soviética y viceversa. Las dos grandes potencias mentían. En ciertas partes la letra de la canción es irónica. En otras dice verdades espeluznantes. Refiere Sting que una parte de la melodía la tomó prestada del compositor Sergei Prokofiev.

“En Europa y en América hay un creciente sentimiento de histeria,
condicionado a responder a todas las amenazas de los discursos retóricos de los soviéticos.

“El señor Krushchev dijo: «Nosotros los enterraremos».
Yo no me suscribo a este punto de vista.

“El señor Reagan dice: «Nosotros los protegeremos».
Yo no me suscribo a este punto de vista.

“Compartimos la misma biología,
a pesar de la ideología…”

Las canciones de Sting impactan no sólo por su calidad musical, sino por la profundidad de sus letras.
Texto:
Óscar Perdomo León

 

(1) Fragmento tomado de la canción “Why should I cry for you” de Sting.
Fotografías tomadas de los álbumes de Sting: “…Nothing like the sun”, “The dream of the blue turtles” y “Mercury falling”.
Traducción de los fragmentos de las letras de las canciones y las palabras de Sting que aparecen aquí: Ó. P. L.

ÉL

Las palabras que siguen a continuación fueron escritas por mi esposa Érika para mí, hace un par de semanas y, a pesar de que escribimos juntos el blog LA ESQUINA DE ÉRIKA Y ÓSCAR, hoy me ha pedido que las suba a este mi blog. Gracias Érika. I love you too.

He escuchado a algunas mujeres decir: “le voy a decir a él”, “no sé si él quiere”, “a él no le gusta que me vista así”, etc. Por lo general esta manera de hablar la adoptan mujeres con poca educación formal o que son parte de la llamada clase baja; a mí siempre me ha resultado simpático y campechano.

Pero hoy me levanté con mi pensamiento puesto en mí ÉL, el que me ha acompañado en los últimos meses y del que me he separado desde entonces sólo un par de horas por alguna situación extrema.

Mí ÉL me ha enseñado tantas cosas en tan poco tiempo y me dado la oportunidad de ver el mundo como él lo ve y aunque yo no comparta algunas de sus visiones, hoy no me imagino en otro lugar si no es a su lado. Esto que escribo podría sonar cursi y rosa, pero a mis 35 años nunca me había sentido tan a gusto y tan completa como me siento con ÉL.

Con ÉL amanezco abrazada sintiendo sus manos, sus dedos y su cuerpo, envuelta en esa piel naturalmente tibia, tan característica y propia de su ser. Con ÉL trabajo (trabajamos en el mismo lugar), hablamos de todo, reímos, discutimos y salimos adelante de los largos problemas de la vida.

Hemos hecho planes para el futuro y ambos deseamos prácticamente lo mismo para nuestra vejez.

Con ÉL he aprendido a tener gusto por la fotografía, a conocer un poquitito de Jazz y juntos hemos cocinado deliciosas recetas. Con ÉL he crecido y he experimentado cosas que nunca lo había hecho con nadie más. De ÉL he aprendido a desarrollarme mejor como profesional.

Ambos hemos vivido situaciones parecidas en tiempos casi paralelos cuando estuvimos casados, digo ÉL con otra y yo con otro. Y ahora que Él y yo nos hemos casado siento que he alcanzado otro nivel de amor y de conciencia.

ÉL es “mi primera vez” en muchas áreas de la vida: con él hice por primera vez un legrado uterino y una cesárea. Con Él hice el amor apasionadamente el primer día que lo besé (desde entonces estamos juntos) y he cumplido plenamente mis fantasías sexuales. Con él me siento libre sexualmente. ÉL es mi primera pareja a la que le digo que soy totalmente feliz a su lado.

Con ÉL vi a mi hermano la primera vez después de 22 años, con ÉL es la primera vez que leo un libro en pareja y ayudo a editar uno (de su autoría). Con ÉL por primera vez me tomé una botella completa de vino en la cena, charlando de lo lindo.

Por ÉL estoy sentada escribiendo y lo hago con el mayor de los gustos. Él es el primer hombre en mi vida con el que quiero vivir para siempre.

Oscar, usted es el hombre de mi vida

GRACIAS por todas las primeras veces que faltan por descubrir en nuestras vidas.


Texto:

Érika Mariana Valencia-Perdomo


Fotografías:

Óscar Perdomo León,

excepto la última, tomada por Carlos Reyna.

CUATRO ESCULTURAS DE NAPOLEÓN ALBERTO

“Roque fugaz”. El cabello es halado hacia atrás por el viento invisible del tiempo.
En estos primeros días de julio de 2009, se está exhibiendo en el Museo de Antropología de la Universidad Tecnológica, en San Salvador, algunas obras escultóricas del salvadoreño Napoleón Alberto, quien nació en Zacatecoluca en 1915. Bajo el nombre de «La escultura de Napoleón Alberto: Un monumento a la sociedad» me encontré a la vista de sólo cuatro esculturas; aunque me dijeron que tenían planeado presentar otras más, pero que aún no estaba lista la sala temporal y lateral en donde serían exhibidas. Pero las que vi me impresionaron por su contenido social, histórico y de denuncia contra la injusticia.

La primera escultura de la que hablaré -no como crítico por supuesto, sino como simple espectador que disfruta del arte- es la titulada “Roque fugaz”, la cual fue realizada en octubre de 1997; está hecha de madera y hierro, y sus medidas son 0.52 x 1.00 x 1.16 m. En la vista lateral se ve a Roque Dalton pasando efímeramente por la vida, como un cometa, como un rayo veloz; pero no en vano, ya que se encuentra empotrado sobre su legado, su novela, sus libros de poesía, sus monografías, etc. Un bello homenaje al escritor asesinado en 1975.
“Historias prohibidas del pulgarcito” es un de los libros de la escultura
que sostienen la cabeza y el cuerpo de cometa de Dalton

Vista frontal de “Roque fugaz”

Vista dorsal

 

La segunda escultura también nos conduce, como la primera, a través de otras personalidades históricas de nuestro país. Se titula “Trilogía jesuita” y fue realizada en noviembre de 1990, justo un año después que la Fuerza Armada salvadoreña asesinara a los religiosos y catedráticos en las instalaciones de la Universidad Centroamericana, UCA.

Está hecha de piedra natural y de madera de cedro, con un tamaño de 0.53 x 0.49 x 0.53 m. Esta escultura presenta tres rostros, a manera de triángulo: los sacerdotes mártires Ignacio Martín Baró, Ignacio Ellacuría y Segundo Montes.

La tercera escultura es realmente conmovedora; nos arroja en el rostro la injusticia de la pobreza y del trabajo infantil. Se llama “Lustrador” y personifica a un niño dormido, seguramente en la calle, sobre su caja de lustrabotas; la visera de su cachucha al revés, sus pies descalzos. Una realidad desgarradora.

Fue terminada en mayo de 1963 y mide 0.96 x 0.36 x 0.52 m. Está hecha de madera de cedro.

Detalle del rostro y las manos
Y la cuarta y última lleva por nombre “Dragón” y data de noviembre de 1993. El legendario monstruo mitológico revive con su bestialidad e ira, para pisotear las leyes salvadoreñas. La balanza de la justicia ha sido quebrantada.

Detalle de uno de sus pies

Fue hecha en noviembre de 1993. Es de madera de cedro; pero tiene encajados otro tipo de materiales, como los dientes que son huesos de res y en los ojos tiene unas incrustaciones plásticas brillantes. A sus pies tiene unos platos de metal que representan a la balanza de la justicia.
En el lomo tiene incrustadas balas reales calibre 7.62 en canana

“¿De donde saldrá el martillo verdugo de esta cadena?
Que salga del corazón de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son y han sido niños yunteros.” (1)
Pero la bestia es atacada por la mano de quienes luchan contra las injusticias. La cuma o machete, instrumento de trabajo de muchos pobres de El Salvador, está clavado violentamente, en defensa propia, en el cuello del animal que se retuerce.

Texto y fotografías:
Óscar Perdomo León

(1) Fragmento de “El niño yuntero”, poema de Miguel Hernández.

¿Cuánto tiempo más, Sr. Presidente?

Quién debe hacerle ver los errores a Mauricio Funes, ¿sus adversarios políticos? ¿O ciudadanos como yo, que desde el inicio lo hemos apoyado? Pienso que es mi deber ético decirle estas palabras a Mauricio Funes, porque quiero que el gobierno de Mauricio sea uno de los mejores que se hayan hecho aquí en El Salvador.

Cuando se hace el cambio de aceite de un vehículo, debe cambiarse al mismo tiempo el filtro de aceite. O cuando uno se baña, es obligatorio cambiarse también calzoncillo. Esta es una regla fundamental de limpieza que debería extrapolarse al gobierno de Mauricio.

Pues ya ha pasado más de un mes de la toma de posesión de Mauricio Funes y aún no se han cambiado a las autoridades de mandos medios. Los gobernadores de los departamentos aún siguen siendo los antiguos gobernadores de ARENA o simplemente no hay por el momento representante del Presidente en los departamentos. Los directores de hospitales o los directores de educación, siguen siendo aún los elementos de confianza del partido ARENA. ¿Cómo pueden entonces llevarse a cabo los cambios de fondo en la forma de hacer política, si continúan estas personas que no tienen la misma línea de pensamiento que Mauricio Funes? ¿Acaso esta personas no están obstaculizando los avances hacia una sociedad más justa y democrática? Creo que no me equivoco al pensar que todas estas personas areneras que están en los puestos claves, continúan con su natural desidia hacia las mejorías sociales, se mantienen probablemente realizando sus actos de egoísmo, prepotencia y corrupción, que tanto ha caracterizado a ARENA.

Estoy seguro que nuestro Presidente Mauricio Funes se encuentra muy ocupado tratando de resolver los graves problemas de economía que los gobiernos de ARENA han dejado en el país. Pero creo también que Mauricio no debe perder de vista que los puestos claves deben estar en manos de gente de su confianza, con ideales de justicia y honorabilidad. Deben ser personas IDÓNEAS, HONESTAS, INCORRUPTIBLES y con una gran dosis de SENSIBILIDAD SOCIAL.

El tiempo pasa, Mauricio. No lo desperdiciemos. El pueblo espera cambios buenos desde el principio.

Texto y fotografía:
Óscar Perdomo León