EL PERSEGUIDOR. Un cuento de Julio Cortázar

Charlie Parker *
Hace un par de días leí dos artículos (El cronopio mayor I y II) en el blog de Laura García, los cuales me inspiraron a escribir esto que sigue a continuación.

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Hace más o menos 8 años yo producía y dirigía un programa de Jazz (en el que también la hacía de locutor) en la radio YSUCA, de San Salvador, que era un programa al aire y generalmente en vivo, único en su especie por aquellos días, porque no sólo se ponía música Jazz sino que se hablaba sobre su historia, anécdotas interesantes de sus intérpretes, así como también se hacían entrevistas a algunos músicos salvadoreños involucrados en el Jazz. Y fue precisamente por esos días que leí por primera vez «El perseguidor» de Julio Cortázar y quedé hechizado, no sólo porque ese cuento fue para mí desde sus primeras líneas una obra de arte de la que me enamoré y porque además Charlie Parker (a quien Cortázar dedica el cuento), en esos días, ya era un ídolo para mí; sino porque la prosa de Cortázar era tan viva, activa e intensa y tan compenetrada psicológicamente con sus personajes. Entonces, ya se imaginarán, cómo disfruté la mezcla de música y literatura que encontré en ese cuento.

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Claribel Alegríaescribió sobre Julio Cortázar en su libro “Mágica tribu”, entre otras cosas, lo siguiente:“-Puedo pasar meses sin escribir –me decía- y no me importa nada, pero si algo me obsesiona escribo día y noche sin parar.
“Cuando empezó a escribir «El perseguidor», en París, terminó quince páginas en una noche y luego se atoró. Nada podía hacer.
“Años más tarde se encontró en Ginebra, entre muchos papeles, con el manuscrito inacabado. Se había olvidado de su existencia. Lo leyó cuidadosamente y ese mismo día terminó el cuento.” (1)

Ese magnífico cuento «El perseguidor», Cortázar lo escribió, como ya lo había dicho, dedicado a uno de los más grandes saxofonistas de Jazz que ha existido: Charlie «Bird» Parker (1920-55). Él, junto a otras luminarias de la música, crearon un nuevo estilo de Jazz que se contraponía al Swing, el revolucionario estilo conocido como Be-bop. El excitante, provocador y rápido saxofón alto de Parker es una experiencia abrumadora y placentera de las que uno no puede olvidarse nunca.

Dibujo de Parker hecho por Vanesa Holley ****

Cuentan los libros de historia de Jazz que Charlie Parker estuvo durante algún tiempo, a principios de los años ´40, buscando la forma de tocar la música que llevaba dentro de sí, la música que escuchaba dentro de su cabeza; pero que no hallaba la manera de tocarla. “A veces la puedo oír pero no puedo tocarla”, dijo en alguna ocasión Parker. “Es durante ese período que «Bird» experimentó una epifanía, después de la cual, finalmente, pudo tocar lo que había estado oyendo”. (2)

Birland fue abierto en Broadway en 1949 y nombrado así en honor a Charlie “Bird” Parker. ^
“Después de unas sesiones experimentales de descarga e improvisación en Harlem, Parker y Dizzy Gillespie (1917-93) hicieron su primera grabación de Be-bop en 1945.” (3)
Charlie Parker y su saxofón alto. ^^
«El perseguidor» es un cuento incluido en el libro de Julio Cortázar “LAS ARMAS SECRETAS”, publicado la primera vez en 1978 y que contiene además los cuentos «Cartas a mamá», «Los buenos servicios», «Las babas del diablo» y «Las armas secretas».
Portada de la 16 ª edición del año 2003 de “Las Armas secretas” ^^^
«El perseguidor» es un homenaje de Cortázar a la genialidad de Charlie Parker. Cortázar era un amante del Jazz y además tocaba la trompeta, aunque al parecer lo hacía sólo para él mismo y no le gustaba que ni sus amigos lo escucharan tocar.
Julio Cortázar^^^^

Claribel Alegría habla sobre el amor hacia el Jazz de Julio Cortázar de esta manera:

“Recuerdo una noche inolvidable: hacía frío, estábamos apretujados frente a la chimenea escuchando Jazz: Thelonius Monk, Betty SNT, Charlie Parker, Louis Armstrong, Miles Davis y no recuerdo quien más. Nadie profería una sola palabra. Los rostros de Bud y de Julio estaban transfigurados. Como a las dos de la mañana yo me sentía cansada y subí de puntillas al dormitorio. Ellos se quedaron hasta que amaneció. El Jazz era un rito sagrado, el tiempo no existía, nada existía, salvo la música.” (4)

El cuento «El perseguidor» es una verdadera maravilla, aún sin conocer la existencia y la teoría y práctica musical de Charlie Parker; y cuando uno está enterado de los excesos de drogas en la vida de Parker y de su chispa e inteligencia musicales, el cuento se vuelve aún mejor, porque considero que «El perseguidor» no es sólo una recreación de la vida de Charlie Parker, sino un armonioso y alborotador disparo, una ráfaga de luz a los sentidos y a la razón de los lectores.

Óscar Perdomo León

(1) Claribel Alegría, “Mágica tribu”, Índole Editores, El Salvador, 2008, p. 127-128.
(2) Ron David, “Jazz para principiantes”, Errepar, Buenos Aires, Argentina, 1998, p. 49.
(3) Mervyn Cooke, “Jazz”, Thames and Hudson Ltd, London, 1998, p. 119.
(4) Claribel Alegría, “Mágica tribu”, Índole Editores, El Salvador, 2008, p. 133.
Fotografías: * y ^ extraídas de Mervyn Cooke, “Jazz”, Thames and Hudson Ltd, London, 1998, p. 119 y 120.
Fotografías: ** y *** tomadas por Wendy Perdomo de Cruz.
Dibujo **** hecho por Vanesa Holley y extraído de Ron David, “Jazz para principiantes”, Errepar, Buenos Aires, Argentina, 1998, p. 48.
Fotografía ^^ extraída de la 16 ª edición del año 2003 de “Las Armas secretas”, Ediciones Cátedra (Grupo Anaya, S.A.), 1978,2003, Juan Ignacio Luca de Tena, 15. 28027 Madrid.
Fotografía ^^^ tomada por Óscar Perdomo León a la portada de la 16 ª edición del año 2003 de “Las Armas secretas”, Ediciones Cátedra (Grupo Anaya, S.A.), 1978,2003, Juan Ignacio Luca de Tena, 15. 28027 Madrid.
Fotografía ^^^^ extraída del artículo “El cronopio mayor II” del blog ArcoLibris
http://blogarcolibris.wordpress.com/ de Laura García.

DÉCIMA DE RUBÉN DARÍO PARA LUCIANO HERNÁNDEZ

Rubén Darío
A raíz del artículo que escribí el 15 de mayo de 2009 sobre Luciano Hernández, mi amiga, la Licenciada Merceditas Miranda, me ha enviado la siguiente nota, la cual creo prudente ofrecer a los ojos del público en general, porque no es poca cosa que el gran poeta universal Rubén Darío le dedique un poema a alguien y mucho menos cuando ese alguien nació en Sensuntepeque. Y yo, que aunque no nací ni crecí en Sensuntepeque, he aprendido a amar a esta ciudad con todo mi corazón y ésto me interesa mucho. Gracias “niña” Merceditas.

He aquí la nota en cuestión:

Dr. Perdomo: le envío la décima que Rubén Darío dedicó al Gral. y Dr. Luciano Hernández. Esto lo encontré en un ejemplar de la revista “Ateneo” (del Ateneo de El Salvador, de 1972). En esta hay una investigación de un ateneísta de Nicaragua (José Jirón Terán), que recopilaba las obras inéditas del poeta nicaragüense Rubén Darío. Pues bien, Jirón Terán encontró un artículo del periodista (también nicaragüense) Gustavo Alemán Bolaños, publicado el 27 de abril de 1924, en la revista “Los Domingos”, de Managua, que recoge una décima que Darío dedica al Gral. Hernández, la que dice así:

Al patriota en quien se entraña
valor al par que nobleza,
a quien ciñó su cabeza
con lauros que le dio España;
a quien hoy en tierra extraña
come el pan del extranjero;
al Orador y al Guerrero
que ofreció a su patria a una,
en batalla y en tribuna
la palabra y el acero.

Alemán Bolaños explicaba en su artículo que Rubén escribió esta décima en un ejemplar del libro “Azul” que regaló a Luciano Hernández, cuando el militar estaba exiliado en Guatemala, en 1891, debido al golpe de Estado dado por los hermanos Ezeta, en El Salvador. El escrito del periodista Alemán Bolaños afirma que estos versos describen con “verdadera maestría” al Gral. y Dr. Hernández , quien recibió condecoraciones de España debido a sus cualidades para la oratoria.

Licda. Ana Mercedes Miranda

INVENTARIO DE SOLEDAD. Un libro de Italo López Vallecillos

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Hay libros de poemas de los cuales me he enamorado casi a primera vista y no me he equivocado, porque ese amor se ha afirmado al terminar de leerlos y aun más al releerlos una y otra vez en el transcurso de los años. Así me pasó, hace más o menos 23 años, con un poemario con el que me topé accidentalmente en una venta callejera de libros en el centro de San Salvador. Me llamó la atención que el libro, de portada amarilla, ya estaba caseramente forrado con plástico transparente; era más que obvio que el libro era usado, pero estaba en muy buenas condiciones físicas. (Por el contrario ahora, después de tanto trote que le he dado, está un poco arrugado). El libro era el volumen 35 de la Colección Poesía de la Dirección de Publicaciones que fue publicado en 1977; aunque los poemas habían sido escritos entre 1970 y 1972.Y a su autor yo sólo lo conocía por referencias. El libro al cual me refiero es “Inventario de soledad” de Italo López Vallecillos, el cual es uno de los poemarios que más me ha impactado en la vida.

Creo que lo que más me impresionó de “Inventario de soledad” es que desde el inicio el autor lo sumerge a uno en una atmósfera muy íntima, desnuda y sincera, familiar a veces, cosmopolita por momentos, pero siempre fundamental, poesía salida desde la parte más oculta del alma, en un ambiente de sobriedad en el que uno siente que cada palabra está en su justo lugar.

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He aquí uno de los poemas que me gusta tanto del libro en cuestión:

SOBREVIVENCIA

En los cristales de la ventana
tu rostro, tu risa.

En mi corazón sólo el recuerdo
la aproximación por la palabra
y la música, el adiós que no dije,
que no dijiste, y aquella mirada
que hirió para siempre mis versos.

Después, claro, la sobrevivencia.
Los días amparándome,
abriendo de par en par sus aires,
y siendo más míos que antes de conocerte.

No sé donde estás. En qué mar
desnudas tu silencio, ni que haces cuando
las rosa (las rosas amarillas, recuerdas)
te hablen de mi amor alucinado.
Tal vez leas a Erich Fromm,
a Freud, al viejo Marx,
qué sé yo. O quizá, en la noche,
te asalte el arrepentimiento, la duda,
por este amor que tocó tu puerta,
y la halló cerrada
bajo las llaves de un sueño imposible.

Voy en tu búsqueda. Ignoro
los caminos que conducen a tu alma.
Salgo a las calles y recorro tu cuerpo
de muchacha sencilla. Me siento en los parques
y veo cómo se agita la sombra
de los árboles que en vano
elevan sus ramas a la nube y a la estrella.

En el cinematógrafo, pequeño mundo de soledad,
me hago acompañar de ti. Imagino que estás
o que has ido o que vendrás dentro de poco.
Todo lo disipa la tarde. Las luces de la ciudad.
El claxon de los autos. Los caminos tan solos.

En las vitrinas de los almacenes
veo tu rostro y el mío, confundidos entre ropas
y juguetes, borrosos entre anuncios y maniquíes,
próximos y lejanos en ese juego de espejos
que la imaginación crea para mi sobresalto.

No estás. Y sé que no vendrás. Me niego a olvidarte.
Y adonde quiera que vayas
seré el viento desnudo
que se enreda en tu pelo, el agua que bebes,
la mañana que te despierta, la almohada
que conoce tus secretos. Y en medio de la noche,
mía y tuya la esperanza,
haremos de nuevo el mundo,
sin soledad, sin calles abandonadas,
y sin que nadie tenga que buscar su amor
entre los maniquíes
y el ruido de los claxons.

Luís Gallegos Valdés, al hablar de “Inventario de soledad”, se refiere a Italo López Vallecillos diciendo que “el poeta ha aprisionado ya fuertemente su palabra y el dominio de la imagen es perfecto. El tono sin estridencias, suave, tierno, sube y baja al ritmo de las propias emociones, sin ser alterado por la pasión ni por las asperezas del entorno.”(1) Y unas líneas más adelante continúa diciendo: “Aquí no caben recuentos de adjetivos, verificación de símiles, contabilidad de imágenes. Cuando la expresión se ha vuelto esencial por su identificación con el pensamiento y el sentir, capta los horizontes más alejados y se inclina hacia la cercanía donde arraigan el árbol y la flor amados, donde surgen la imagen de la mujer y de los hijos.”

Vean esta fotografía, probablemente de 1969, donde Italo López Vallecillos aparece con los compañeros con quienes escribía en la ya desaparecida revista «La Pájara Pinta».

***

Otro poema de “Inventario de Soledad”:

TEMOR

Si les ombres sont plus profondes
que du sang. Ou si le sang est beaucoup
plus profond que l´ombre.
Noir retour ă la vie.
Saint-John Perse.

Toqué la oscuridad. Era el cristal
de un sueño remoto, inverosímil. Trozos
de miedo hallábanse, lado a lado, en el camino.
Todo tenía la apariencia de un bosque amarillo,
de heridas que no se atrevían a ser guitarras.

Nadie me tendió la mano. Todos estaban deshabitados.
Espectros de días, de años como maderas vírgenes,
hechos para ser el oscuro ataúd de esta flauta,
de esta canción florecida de instantes,
de espejos y rosas todavía imperfectas. Nadie
me vio. Nadie dijo una palabra. Y yo me marché,
exactamente como había llegado,
sin comunicación posible. Nunca más podré
ser el mismo. Un poco de temor quedó prendido
en mí, y es ahora la fiebre, el artificio
puro de vivir, de alzar el puñal tembloroso
cada vez que oigo llegar la oscuridad.

Y para terminar he aquí uno de mis favoritos:

ARRIBA, ABAJO

A Rafael Menjívar

Arriba, lejos de mis pies
las nubes errabundas. Oculto el sol
tras días de apacible espera.
Lluvioso el corazón arrepentido
y, dura, inexpresable la palabra.

Abajo, aquí la tierra, el sustento
de todo lo que pienso. La realidad
que sostiene la poesía.

Y entre las nubes y el polvo
que camino, yo,
el solitario,
el hombre de la duda,
sin Dios,
apenas equipado con unas cuantas
lágrimas
y la breve sonrisa de estar seguro
de los incierto,
del viento que arrastrará un día
lo que pude tener y nunca tuve.

Arriba, abajo,
todo el milagro de vivir
desesperadamente.

Texto:
Óscar Perdomo León

Todos los poemas fueron escritos por Italo López Vallecillos.

(1) Luís Gallegos Valdés, “Panorama de la literatura salvadoreña”, tercera edición, UCA/EDITORES, San Salvador, El Salvador, 1981, p. 428.
Fotografías * y ** extraídas del libro “Inventario de Soledad”.
Fotografía *** extraída de “Panorama de la literatura salvadoreña” de Luís Gallegos Valdés, tercera edición, UCA/EDITORES, San Salvador, El Salvador, 1981, p. 437.

LUCIANO HERNÁNDEZ, poeta y político.

En el artículo que hace un par de días escribimos con mi esposa, “Arte y educación en Sensuntepeque”, aparece una foto del parque “Luciano Hernández” y alguien me preguntó que quién era este personaje para que le hayan dado su nombre al parque que está en el corazón del comercio, la religión y la administración de la ciudad de Sensuntepeque. Bueno, escribí esto, por si alguien más quería saber.

Luciano Hernández nació en Sensuntepeque en el año de 1836. Desde muy joven mostró elevadas facultades intelectuales y un gran entusiasmo por la vida; esto lo llevó a graduarse de abogado en la Universidad de El Salvador y luego a ser elegido como diputado de la Asamblea Legislativa en donde “se distinguió por la vehemencia de sus discursos, en los cuales empezó a dar brillantes pruebas de su claro talento y de sus felices disposiciones oratorias”.[1]

Peleó contra el general Gerardo Barrios y luego participó como Sun-Secretario de Relaciones Exteriores en el gobierno del doctor Francisco Dueñas.

En el transcurso de su vida habitó en varios países, exiliado, como Honduras, Nicaragua y Costa Rica. En la Universidad de Honduras contribuyó al establecimiento de las cátedras de Matemáticas y de Gramática española.

Tomando en cuenta su genio en los discursos cautivadores y enardecedores, como lo afirma Esteban Castro[2], la facilidad del uso del lenguaje y de la fluidez de ideas, era de esperarse que en su madurez desarrollara mejor sus dotes de bardo. Pero parece ser que la vida política lo absorbió de tal manera que muy poco pudo dedicarse a la poesía y los poemas que hay en su mayoría son de su período de juventud.

He aquí un poema de Luciano Hernández, tomado de “Guirnalda salvadoreña”:

UN PADRE A SU HIJA

Virginia, permita el cielo
que se deslice tu vida
por una senda florida,
como lo quiere mi anhelo.Permita que sin enojos
sin dolor, sin aflicción
nunca derramen tus ojos
lágrimas del corazón.Que te ofrezca siempre el mundo
nacaradas ilusiones
en sueños de amor profundo,
sin acíbar, sin pasiones.

Y nunca pase la aurora
que alumbra tu juventud;
pero busca como ahora
del saber la plenitud,

conservando la inocencia
la virtud, la castidad,
tesoros de la existencia,
fuentes de felicidad.

Tal es de un padre la ofrenda,
para su hija en su natal,
rogando a Dios la defienda
con su mano celestial.

***

Anexo fotográfico agregado el 27 de agosto de 2019.  (Fotografías tomadas por Óscar P.L.)

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Monumento a Luciano Hernández en el parque Cabañas, de Sensuntepeque.
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[1] Román Mayorga Rivas, “Guirnalda salvadoreña”, Dirección de Publicaciones, segunda edición, 1977, p. 259.

[2] Román Mayorga Rivas, “Guirnalda salvadoreña”, Dirección de Publicaciones, segunda edición, 1977, p. 260.

Texto y fotografías:
Óscar Perdomo León

LITERATURA EN SENSUNTEPEQUE

De izq. a derecha: José Roberto Cea, Mauricio Marquina y Óscar Perdomo León
El 07 de mayo de 2009 se llenó de literatura El Centro Escolar Sotero Laínez de Sensuntepeque, Cabañas, al recibir la visita de dos reconocidos escritores: José Roberto Cea y Mauricio Marquina. Y yo, por ser un amante de la literatura, también fui invitado a participar en el evento por el profesor Carlos Orellana, quien lo organizó en el marco de la semana cultural para los alumnos y alumnas.

El acto se llevó a cabo en las instalaciones escolares, en el lugar designado para los eventos especiales, que es un campo abierto; cada turno de estudio fue testigo de dicho suceso histórico, pues pocas veces se tiene la presencia en estas tierras de gente que ama y trabaja tanto por la cultura y el conocimiento en nuestro país; eso sin dejar de mencionar que tuvimos la visita de “una leyenda viviente”, uno de los fundadores del Círculo Literario Universitario y de la Generación Comprometida. La actividad se materializó durante hora y media aproximadamente, tiempo en el cual hubo de todo: versos y prosas, lecturas novelescas, interrupciones debido a los sonidos provenientes de todos los puntos cardinales, alumnos distraídos, uno que otro alumno verdaderamente concentrado, risitas nacidas bajo las palabras y frases “pícaras” de algún poema, preguntas curiosas, respuestas vivaces, aplausos, veloces huidas por parte de los niños y jóvenes al finalizar la jornada y por supuesto el acercamiento de dos o tres jóvenes al escenario una vez concluida la sesión. Es importante recalcar que los alumnos del turno vespertino estuvieron más atentos y tuvieron mucha más interacción con los escritores; se puede decir que estos jóvenes fueron un mejor público.

Primero me tocó el turno a mí y, como siendo este el mes de mayo, es decir, el mes en que nació y además fue asesinado Roque Dalton, pues decidí leer el artículo que co-escribí con mi esposa Érika Valencia: “Roque Dalton no es una moda”, un humilde homenaje para nuestro gran escritor. (Este artículo lo pueden hallar en La Esquina de Érika y Óscar, http://laesquinaderikayoscar.blogspot.com/ )

Óscar Perdomo León

Luego siguió la intervención de Mauricio Marquina, la cual desde el inicio fue muy emotiva al leer y decir de memoria algunos poemas de su propia cosecha, su voz y su lenguaje corporal no dejaron lugar a dudas que pertenece a aquellos que sienten en su ser la palpitante inquietud de las letras. Poemas algunos llenos de amor por la patria y otros muy anegados de erotismo. Deliciosos. Intensos.

Mauricio Marquina es Doctor en Medicina y pertenece a la Asociación de Médicos Escritores.

Mauricio Marquina

José Roberto Cea, por su parte, leyó unos poemas originales de su libro “El cantar de los cantares y otros boleros”, los cuales son una especie de poemas entre el humor y el erotismo, entre la picardía y la agonizante inocencia. Muy divertidos de verdad, pero sin dejar de profundizar en la idiosincrasia guanaca. Yo diría que son una verdadera lección de antropología salvadoreña, una lección de buena poesía, un verdadero jalón de orejas para los que no quieren entender que el amor a la tierra, a su gente y a la educación se pueden conjugar armoniosamente en versos y dichos populares.

José Roberto Cea

José Roberto Cea también dio a conocer la “Propuesta de política cultural para la sociedad salvadoreña del siglo XXI”, la cual ha sido producto del Foro de Intelectuales de El Salvador (esta propuesta se puede leer en la revista “Realidad y Reflexión”, en su número 24, año 7, de septiembre-diciembre de 2008, publicada por la Universidad Francisco Gavidia). Magnífico y embriagante análisis de la caótica situación educacional en la que nos encontramos a consecuencia de todos aquellos que no desean que nuestra gente se sienta orgullosa de sus orígenes prehispánicos y desean que vivamos a la sombra del consumismo y la ignorancia; lo que hace grande a esta publicación es que en verdad se va al meollo de los problemas, pero brinda una salida a los mismos a través de proposiciones para el cambio del currículo educativo, en donde se incluya historia de El Salvador, lectura de nuestros escritores, enseñanza musical y el aprendizaje del casi olvidado náhuat, entre otras cosas.

Pienso que la labor de estos escritores es grande al venir desde San Salvador hasta Sensuntepeque a tratar de motivar a los alumnos para que traten de alcanzar el placer de la lectura y además a tratar de concienciarlos sobre la identidad salvadoreña y sobre los retos de la nueva sociedad que se pretende construir, una sociedad donde la educación, la salud y la alimentación alcancen hasta al último salvadoreño, sin exclusiones, una sociedad donde las injusticias vayan desapareciendo.

Por la tarde, al final del evento, los escritores aceptaron ir a mi hogar a tomar un poco de café y la breve tertulia que ahí se armó, se amenizó con historias de juventud, pasajes de la vida que muy pocos conocen de notables escritores, músicos y personajes que le han brindado tanto a nuestro país, en fin hablando de todo un poco. Una vez más confirmé, al hablar con José Roberto Cea y Mauricio Marquina, que los hombres no solemnes, los hombres sin ínfulas de grandeza, con sentido del humor, es decir los menos jactanciosos, son los que más conocen y aman su trabajo. En fin, fue una velada muy sustanciosa. Anécdotas, comentarios literarios, memorias de Claudia Lars y de Salarrué, comentarios acerca de la Generación Comprometida, bromas y risas. Mangoré de fondo musical. Otra anécdota y una más. Un día para ser recordado.

José Roberto Cea, Mauricio Marquina, Óscar Perdomo León y Carlos Orellana.

Texto: Óscar Perdomo León

Fotografías: Érika Valencia-Perdomo

SILVIA ELENA REGALADO: IZQUIERDA QUE AÚN PALPITAS y DESNUDA DE MÍ

Jorge Luís Borges decía que lo mejor no era leer, sino releer. Y tenía razón. Hace un par de días estuve leyendo nuevamente dos libros de poemas de Silvia Elena Regalado, “Desnuda de mí” e “Izquierda que aún palpitas” y, como suele suceder cuando un libro cae en mis manos por segunda vez, encontré y descubrí, en esta pareja de poemarios, imágenes y metáforas muy bien logradas, nuevas ideas, me topé con más de una belleza que no había visto y sentido la primera vez.

Yo no soy quién para analizar estos libros; pero sí tengo el derecho de dar mi opinión y es que ambos libros me gustan, aunque podría decir que mi favorito entre los dos es “Desnuda de mí”.

1- “Desnuda de mí”, que se terminó de imprimir en junio de 2001, tiene un prólogo interesante y muy particular, es un prólogo anti-prólogo, escrito por el poeta Francisco Andrés Escobar. Dice él, entre otras cosas, que ha: “terminado por entender que explicar la poesía es faena harto inútil. La poesía es un movimiento del espíritu por atrapar al espíritu y volverlo palabra en la palabra. Y este empinamiento del alma al infinito trasciende toda didáctica. Un poeta, una poeta, vuelven verbo al Verbo. Y la poesía es Verbo encarnado en el poema. Es lo que más puede decirse sobre el misterio poético. Lo demás es insufrible taxonomía…”. Y más adelante continúa diciendo: “Silvia Elena es poeta por el modo como vive. La poesía es en ella una disposición, una apertura. Una tensión hacia el verbo que busca la mediación de la poeta para volverse palabra. Por eso escribe poesía: porque es antena sensible y oficiosa vuelta hacia la eternidad.”

Silvia Elena inicia el libro así:

Diluíme.
Sostenete en mi cuerpo.
Abrí todos los vuelos
que esconde mi piel.
Incendiame.
No hay pretexto
para no despertar
estos cuatro sentidos
del milagro
de existir…

Y así, en cuatro partes están dividido el libro “Desnuda de mí”: Tierra, aire, agua y fuego, los cuatro antiguos elementos. He aquí dos de los poemas que más me gustan de este libro. El primero, “Raíces”, aunque escrito muchos años antes de que alguno de nosotros hubiese escuchado el nombre de Barack Obama, no puedo hoy dejar de relacionarlo con él y además este poema lo siento muy cerca de las históricas luchas del pueblo salvadoreño por la justicia social.
RAÍCES

Nadie dirá
que mis antepasados fueron negros,
que esta libertad intransigente de mis manos
tiene sus raíces
en esa esclavitud
que humilló
a la más hermosa de las razas.

Nadie sospecha.
Mi pelo encubre historias.
Sin embargo,
hay una sabiduría de la sangre
que busca
un ancestral llamado de tambores
y se rebela fiera
contra todas la esclavitudes.

MI HIJA

Voy a su encuentro,
unos cuantos minutos me separan de su risa.
Hace doce años ni siquiera era sospecha,
apenas un óvulo desconocido entre otros cientos.
Esta semillita ahora se desplaza,
corre,
eleva sus piernas en el aire,
danza.
Alza su mirada hacia otras latitudes
-no importa si no las comprendo-
la plenitud le pertenece,
no solamente en el código que le propuse,
sino,
principalmente,
en el código que ella descubra
y reinvente.

El libro está lleno de estos y otros bellísimos poemas. Y hacer poemas es una de las cosas más difíciles de entre todas las formas de hacer literatura. En diciembre de 2003 Silvia Elena escribió lo siguiente: “Nos aproximamos a la poesía porque la sentimos, porque sentimos la necesidad profunda de decirla. A medida que avanza el tiempo, llegamos a la etapa de revisarla, podarla, limpiarla, perfumarla, como se haría con una hija con la que nos une el amor, pero el amor en sí mismo no es suficiente, digo, el amor debe traducirse en cuidado, en atención, en esfuerzo y desvelo. Ahí quizá nos volvemos verdaderos poetas, así como en la experiencia nos volvemos verdaderos padres”.

2- “Izquierda que aún palpitas” es un poemario que se terminó de imprimir en octubre de 2002 y contiene muchos poemas dotados de hermosura. Sobre esta colección lírica Elmer L. Menjívar, quien escribe el prólogo, dice: “Se trata de un libro abundante: ochenta poemas. Ochenta poemas se dice fácil, pero es dificultoso mantener alta la voz en un canto tan largo. Silvia Elena logra instalarse cómoda en este paseo emocionado…”. Y más adelante dice: “Es un libro limpio, laborioso, exigente, humanamente imperfecto, vivo.”

He aquí un par de poemas de este libro (que tiene la característica que ninguno de sus poemas tiene título, por lo que me tomaré la libertad de iniciar con mayúscula toda la primera palabra de cada poema, para distinguir donde empieza uno y otro):

A Katya Miranda
UNA niña
es mi madre caminando en la tierra
en el tiempo de ella
que no me sospechaba.

Una niña soy yo
desde un ayer eterno
mi sueño de vivir
mi derecho de escribir.

Una niña es mi hija
esa flor de mí misma
mis preguntas
mi respuesta rotunda.

Una niña
somos todas la mujeres del
mundo.

QUÉ alivio confesarme,
despintarte el absurdo de mis venganzas,
tener la libertad de revelarte
que soy ave
pero que tantas veces repto
y me consume la pequeñez humana
de mi infierno.

Qué alivio no falsificarte la apariencia
dejar correr mis miedos y fantasmas
mostrarte esta locura de vivir
hecha un ovillo,
el olor agónico de la esperanza
que no encuentra tierra donde plantarse,
que no esté la soledad para escucharme
y que vos me abracés y me besés la frente.

Silvia Elena Regalado, quien nació en San Salvador el 31 de agosto de 1961, es poeta, licenciada en Comunicaciones, profesora de letras y Master en Administración Educativa.

Este día recomiendo leer “Izquierda que aún palpitas” y “Desnuda de mí”, de Silvia Elena Regalado.

ÓSCAR PERDOMO LEÓN.

DOSTOIEVSKI, maestro de la mirada psicológica.

Acabo de terminar de leer “Dostoievski, Maestro de la mirada psicológica”. Este libro escrito por Nerio Tello es una biografía breve sobre el escritor ruso Fiodor Dostoievski, que revela a través de sus aproximadamente 200 páginas la tortuosa vida del gran novelista. El libro presenta una la lectura fácil y fluida, en donde nos cuenta la vida del escritor desde su infancia reprimida por un padre autoritario, pasando por su tímida adolescencia y su sufrimiento en una prisión de Siberia, sus tormentos bajo la influencia de su siempre fiel epilepsia, hasta sus dos matrimonios y la creación de sus primeras y últimas novelas.

Una de las partes más conmovedoras del libro cuando Dostoievski, quien se reunía con un grupo de escritores e intelectuales para hablar sobre las nuevas corrientes de pensamiento de Europa, fue acusado de conspirar contra el Zar y la aristocracia de siglo XIX, y fue entonces acusado de atentar contra “el gobierno y la religión”.

He aquí un breve fragmento del libro en cuestión:

“La primavera se anunciaba fría. La larga caminata en esa ciudad de sombras lo devolvió a su casa, aterido. Se mudó de ropa, tomó un té, se abrigó los pies con un trapo de lana y se metió en la cama. Unos golpes en la puerta lo sobresaltaron. En medio de la oscuridad amortiguada por el suave discurrir de la lluvia, tres enormes orangutanes con uniforme irrumpieron groseramente en su habitación. El 22 de abril de 1849 sus oídos escucharon lo siguiente: «Fiodor Dostoievski queda usted detenido por orden del Zar Nicolás I». Fue entonces llevado a una prisión provisional y luego él y otros más fueron sacados en caravana. Tras 20 horas sometidos al viento helado y la lluvia la caravana hizo un alto. Allí Fiodor recibió de una viuda un ejemplar de las Evangelios. Otra mujer desgastada le puso con disimulo una pequeña botella de vodka en el bolsillo, la cual lo salvaría del frío. Dostoievski dejó por su lado disimuladamente en manos de la mujer de los Evangelios una carta arrugada: «Hermano mío, no estoy abatido, no he perdido el coraje. En cualquier parte la vida es la vida, la vida está en nosotros y no en el mundo que nos rodea. Cerca de mí habrá otros hombres, y ser uno entre los hombres y seguir siéndolo siempre, cualesquiera sean las circunstancias, no flaquear, no caer, ésa es la vida, ése es el verdadero sentido de la vida».»

6 años después de muchas penurias Dostoievski fue liberado. Se casó en dos ocasiones y tuvo hijos. Con los años llegó a ser uno de los escritores más grandes y prolíficos que ha conocido la humanidad.

Este día recomiendo leer el libro Dostoievski, maestro de la mirada psicológica y aprovecho para hacer un humilde homenaje al gran escritor ruso.

Óscar Perdomo León.

Guión cinematográfico de "Hablando con los muertos"

HABLANDO CON LOS MUERTOS
GUIÓN CINEMATOGRÁFICO
Óscar Perdomo León.

0. LA COLINA II, SANTA TECLA. EXT. MEDIODÍA.

(Se escucha el primer movimiento de Nobilísima visione, de Paul Hindemith).

Imágenes de archivo del alud sobre La Colina II de Santa Tecla.

(Aparecen en la pantalla los créditos).

(Después de los créditos aparecen las siguientes palabras en la pantalla: SANTA TECLA, 13 de enero de 2001).

1. LA COLINA II, SANTA TECLA. EXT. MEDIODÍA.

(Continúa la música: el primer movimiento de Nobilísima visione, de Paul Hindemith).

Varias personas, entre ellas socorristas y voluntarios, entre adolescentes y adultos, se encuentran con pico y pala cavando, para tratar de desenterrar a las víctimas del alud de tierra que recién acaba de ocurrir. En los alrededores cercanos otras personas lloran, desconsoladas. El extenso derrumbe ha cubierto más de dos centenares de casas. La conmoción y la desorganización se han apoderado de la gente que ha llegado al lugar. Se ve mucha gente que va y viene. Roberto, de unos 30 años de edad, de complexión mediana y de mediana altura, de buen parecer y mirada penetrante, se ha incorporado junto a otros, como voluntario para tratar de desenterrar los cadáveres. El rostro de Roberto está conmovido por la tragedia.
Un periodista televisivo, un poco adelante de la gente que cava, se encuentra frente a una cámara de video y habla.

PERIODISTA TELEVISIVO:
Un fuerte terremoto
ha sacudido a nuestra
patria
lo cual ha causado,
entre otras tragedias,
un gigantesco derrumbe
en una zona de la
cordillera del Bálsamo
cubriendo un gran número
de casas
en la Colonia La Colina II
de Santa Tecla.
Según los especialistas
el sismo ha sido de 7.6
en la escala de Richter…

La voz del reportero se pierde entre el murmullo de la gente. Luego un socorrista de la Cruz Roja, ya entrado en los 40 años, se para frente a los voluntarios y a través de un megáfono les habla. Casi todos se reúnen alrededor de él e intercambian comentarios que no logran entenderse.

SOCORRISTA 1:
¡Atención por favor!
¡Escuchen todos!
Los voluntarios que han
venido
se van a reunir en grupos
con cada uno de los
compañeros socorristas.
Tenemos que
organizarnos.

Todos los presentes murmuran. El socorrista al ver que todos se han acercado, quita el megáfono de su rostro. Roberto, que se ha acercado también al socorrista junto a los otros voluntarios, se dirige a él con palabras que llevan un tono de angustia y preocupación.

ROBERTO:
¡Señor, acabo de escuchar
golpes bajo tierra!
Sentí bajo mis pies
las vibraciones.
Aquí hay gente con vida.

Una señora, de unos cincuenta años de edad, al oír lo que dice Roberto se lleva las manos a la cabeza, baja la cara y casi llora al gritar.

SRA. DE LA TERCERA
EDAD:
¡Dios mío!

Una joven que está junto a ella la abraza, consolándola.

SOCORRISTA 2:
Déjeme decirle que
nosotros
estamos acá desde las doce del mediodía.
Ya han sido desplazadas
todas las unidades.
Nos encontramos haciendo
labores de rescate; hemos sacado
ya algunos cuerpos. Nos han dicho que hay
muchas más personas.
Los compañeros están haciendo
labores de rescate…

Otros que están junto a Roberto asienten y se dan ánimo unos a otros.

Todos se alejan en grupos dirigidos por un socorrista hacia los cuatro puntos cardinales de la zona del derrumbe. Los socorristas, gesticulando con sus brazos, van dando instrucciones a los voluntarios mientras caminan.

1A. LA COLINA II, SANTA TECLA. EXT. ATARDECER.

Han pasado las horas y el cansancio en los voluntarios y en Roberto es evidente. Cuándo el sol comienza a ocultarse tras las montañas, Roberto duda en irse o no; pero repentinamente se oye un grito resuelto, casi despavorido.

JOVEN VOLUNTARIO:
¡Una mano, una mano…!

Todos corren a tratar de ayudar. El cuerpo completo esta enterrado y sólo su mano derecha, con las uñas pintadas de rojo, sobresale de la superficie. Los socorristas alejan un poco del lugar a los voluntarios y hábilmente hacen su trabajo, arrebatando con destreza de la tierra abrazante el cuerpo de una mujer. Roberto, abriéndose paso entre la barrera de socorristas, se acerca por curiosidad primero; pero también porque le pareció ver algo fuertemente familiar en ella.
Cuando Roberto ve el cadáver con el rostro al descubierto, siente una aguda estocada en su corazón: es el presentimiento de lo peor. Es la dolorosa corazonada…
Roberto se acerca al cadáver de la joven y le desabrocha con cuidado el pantalón; ahí esta el tatuaje de un colibrí verde en su vientre, justo arriba y al lado derecho. Al darse cuenta que es ella, que es Isabel, no puede más que sentir incredulidad. Seca y chocante incredulidad.

ROBERTO:
(Susurrando desesperado)
¡Isabel, Isabel…!

Con el breve tiempo y la prontitud que se requiere cuando es un ser humano amado el que muere, Roberto se aterra con la noticia y la asimila con dolor y amargura… Llora desconsolado junto a los restos de Isabel. Los ojos enrojecidos de Roberto piensan en Isabel.

2. DORMITORIO DE ROBERTO. (Flash back). INT. NOCHE.

(Al fondo se escucha la segunda versión de Flamenco sketches, de Miles Davis).

Los ojos de Roberto sonríen. Los ojos de Isabel sonríen. Isabel y Roberto, relajados y sudorosos, están acostados el uno junto al otro en una cama grande. Roberto, a la derecha de Isabel, acaricia con su mano izquierda el tatuaje que Isabel tiene en su vientre. Se miran a los ojos y sonríen. Están muy cómodos el uno junto al otro.

ROBERTO:Cómo me gusta tu colibrí, Isabel.

Isabel sonríe. Pero a medida que empieza a hablar su sonrisa se borra.

ISABEL:
A mí también me gusta.

Isabel hace una breve pausa. Roberto acaricia con ternura el rostro de Isabel, que ya se ha tornado serio.

ROBERTO:
Isabel… ¿qué te pasa?

ISABEL:
Nada, nada, sólo estoy recordando…

3. HACIENDA “LAS MARGARITAS”. ATIQUIZAYA. (Flash back). EXT. TARDE.

Esteban y el capataz Eustaquio, supervisan el trabajo de la hacienda. Caminan frente a una plantación de tomate y chile. Conversan y gesticulan con sus brazos. Esteban es un hombre de 45 años de edad, de buena apariencia y con una personalidad agradable. Eustaquio es un hombre de 50 años de edad, fuerte y alto, impulsivo y valiente, de temperamento enérgico, servicial y trabajador, muy compenetrado en sus labores.

Esteban le da una orden a su capataz.

ESTEBAN:
Eustaquio
andá a la casa
del casco de la hacienda
y me traés el machete nuevo.
Está en el armario del comedor.

Eustaquio monta su caballo y se marcha. Unas nubes, que aparecen en el horizonte, anuncian tormenta.

3 A. CASA DE ESTEBAN. ATIQUIZAYA. (Flash back). EXT. ATARDECER.

Eustaquio llega a la casa, baja de su caballo y lo amarra a un pequeño poste de madera. Es una casa grande en el casco de la hacienda, pero con las comodidades de la ciudad. El viento se hace presente. El sonido de los truenos se escucha cada vez más cerca. Eustaquio entra con naturalidad a la casa.

3 B. CASA DE ESTEBAN. ATIQUIZAYA. (Flash back). INT. ATARDECER.

Eustaquio camina tranquilo dentro de la casa. Se dirige hacia el comedor; pero de pronto escucha gemidos femeninos de placer en el dormitorio. Intrigado, camina hacia el dormitorio con sigilo y abre la puerta. Los truenos hacen retumbar la casa; el viento agita con fuerza una ventana; la lluvia comienza a cubrir la casa como una túnica irreprimible. Sorprendido encuentra sobre la cama, desnudos, a Rocío, la mujer del patrón, con su amante Salomón, un hombre conocido en la hacienda.

(Inicia música de fondo: El tercer movimiento del Concierto para piano No. 1 de Emerson).

ISABEL (Off):
Fiel como un perro, Eustaquio sintió
la afrenta de otro como suya propia
y sacó entonces
con un instinto irrefrenable
su machete filoso para agredir
al amante de mi madre.

Salomón desenfunda también el machete que tiene a la orilla de la cama y se defiende con agresividad. Se desencadena una batalla frenética y casi primitiva. Trozos de carne y borbollones de sangre, explosivos en siniestros caminos, profusamente saltan como perdigones por un lado y por otro. La batalla es breve, pero inclemente. Eustaquio cae muerto al suelo, con el rostro rayado de heridas y semidecapitado. Su miembro superior izquierdo está cercenado del antebrazo. Tiene además una herida profunda en el abdomen. Salomón, con heridas en el tórax, los brazos y el rostro sangra abundantemente.

3 C. HACIENDA “LAS MARGARITAS”. ATIQUIZAYA (Flash Back) EXT. ATARDECER.

(Continúa la música).

Los truenos y el viento se escuchan con ferocidad. La lluvia cae intensa. Las ramas de los árboles se mecen con fuerza y Esteban se inquieta, por su mente cruza como un presagio. No hay donde protegerse de la lluvia y Esteban monta su caballo. A galope suelto se dirige a su casa del casco de la hacienda. Su inquietud va en aumento. La lluvia es un manto transparente. En la lejanía Esteban parece un jinete mágico, un cuerpo viril y veloz, una sombra brillante poblada de misterio y eternidad.

3 D. CASA DE ESTEBAN. (Flash Back) EXT. ANOCHECER.

(Continúa la música).

Bajo la lluvia pertinaz, Esteban llega a su casa, baja del caballo y observa pastando al caballo de Eustaquio. Entra con rapidez a la casa.

3 E. CASA DE ESTEBAN. INT. ANOCHECER.

(Continúa la música).

Esteban se dirige al dormitorio al ver la puerta abierta. Entra y encuentra casi en el umbral de la puerta el cadáver desangrado y fresco de Eustaquio, sobre el suelo teñido. Levanta la mirada y observa a Rocío medio desnuda y con el rostro salpicado de sangre. Cuando va a acercarse hacia ella, sale repentinamente de la oscuridad Salomón con un revolver 38 y dispara sin vacilación directo al corazón de Esteban. El sonido del arma es una especie de reverberación opaca. Esteban alcanza a exhalar un quejido y se desploma al instante sobre el suelo. Esteban muere casi en el acto.
Escondida tras la puerta y observándolo todo está la empleada doméstica, Candelaria, callada y envuelta en lágrimas y miedo. Repentinamente Isabel, de 12 años de edad, atraída por el sonido del disparo se acerca a la escena de la tragedia; Candelaria la aleja inmediatamente, pero la niña, temeraria, se le escapa de las manos y corre hacia adentro del dormitorio.

CANDELARIA:
¡Isabel!

3 F. HOSPITAL DE SANTA ANA. (Flash Back) INT. NOCHE.

(Silencio musical).

Salomón y Rocío están en la Sala de Emergencias. Un médico atiende a Salomón y otro médico se da cuenta que Rocío tiene manchada la ropa de sangre, por lo que se acerca a ella. Rocío en silencio, al quitarse el chal que la cubre, le muestra al médico su mano izquierda totalmente amputada. El muñón está envuelto con una manta apretada.

MÉDICO 2 (asombrado):
¡¡¿Y la mano?!!

A la par de la mujer mutilada, sin responder tampoco nada, Isabel extrae de su mochila la cianótica mano salpicada; la pequeña, con el rostro petrificado, como perdida en un sórdido sueño, se la entrega al médico.

4. JARDÍN BOTÁNICO. (Flash back). EXT. DIA.

Roberto e Isabel caminan mientras conversan. Por momentos se detienen a observar la flora y la fauna del lugar.

ISABEL:
Yo procuro
recordar los buenos momentos
que pasé junto a mi papá.

Roberto aprieta la mano de Isabel y continúan caminando. Llegan al final de una vereda y se sientan junto a una pequeña cascada. Roberto saca del bolsillo del pantalón un anillo y se lo muestra a Isabel. Ella está muy complacida. Isabel sonríe.
Caminan nuevamente. Hay un enorme Pino Salvadoreño, junto al cual Isabel se detiene. Lo observa con detenimiento. El enorme tronco y su altura son impresionantes.

(Una música Jazz inicia y llena el ambiente: So what, de Miles Davis, comenzando justo cuando inicia el solo de trompeta).

5. SALA CASA ESTEBAN (Flash back). INT. NOCHE.

(Continúa sin interrupción la música de Miles Davis.)

Isabel, junto a Esteban está recostada en un gran sofá café. Los dos están satisfactoriamente sumergidos en la música. Hay una librera con una buena cantidad de libros.

ISABEL (Voz en off):
Mi padre vivía entre dos mundos:
el urbano y el rural.

Esteban vestido de botas y sombrero, machete a la cintura, camina entre los cañaverales y cafetales.

Mi padre podía descifrar el canto
de los pájaros y el lenguaje del viento…

Esteban mira el horizonte y el horizonte lo ve a él.

…conocía las huellas de los animales
y los mensajes del clima.

Esteban cepilla su caballo.

Pero también podía ser muy agudo
y sensible en el entendimiento
del arte y lo abstracto…

Esteban ya sin sombrero y vestido de una manera más casual, extrae un libro de su biblioteca personal y lo lee.

Esteban e Isabel siguen en la sala de su casa recostados sobre el sofá café escuchando música. El rostro de Isabel es tan terso e infantil. El rostro de Esteban está relajado.

(La música de fondo se intensifica al terminar la voz en off y va muriendo hasta alcanzar el silencio, justo antes de empezar la siguiente secuencia.)

6. CEMENTERIO. SAN SALVADOR. EXT. DIA.

(Silencio musical).

Jonás, el esposo de Isabel, parado frente a la tumba de su esposa deposita con tristeza unas flores. Algunas personas se acercan para darle el pésame. Se alcanza a escuchar lo que dice una de ellas.

SRA. DE LA TERCERA EDAD:
Lamento mucho lo de tu esposa.
Isabel era una mujer
tan buena, tan joven.

Roberto observa la escena desde lejos. Hay un instante en que Jonás mira hacia donde está Roberto: pero no llega a verlo, ya que éste se esconde atrás de una estatua que está sobre otra tumba. Roberto se aleja lentamente; se sienta en uno de los sepulcros y piensa en Isabel.

7. AUTOMÓVIL DE ISABEL. (Flash back). INT. DIA.

Roberto e Isabel están dentro del carro, el cual está estacionado en una calle desierta, en una colonia del sur de San Salvador.

ISABEL:
Roberto… y cuando decís
que pensás en mí…
¿es sólo una frase trillada
o… en que pensás?

ROBERTO:
(Con ojos de lujuria)
Pienso todo el tiempo
en hacerte el amor.
¿Y vos?

Isabel ríe.

ISABEL:
Te confieso que siempre
pienso en tus ojos;
pero siento que
somos tan distintos…

Isabel hace una breve pausa y en su rostro se refleja la preocupación.

ISABEL:
Tengo miedo, Roberto.

ROBERTO:
¿Tu esposo ya sabe lo nuestro?

ISABEL:
Ya sospecha.

Roberto abraza a Isabel. La mirada de Roberto es pensativa. Después del abrazo Isabel enciende un cigarrillo y lo aspira con energía. Mirando primero hacia fuera del carro y luego mirando a los ojos a Roberto, le dice:

ISABEL:
Jonás es capaz
de cualquier cosa…

8. UNA CALLE A OSCURAS. SAN SALVADOR. (Flash Back) EXT. NOCHE.

(Inicia música de fondo: El tercer movimiento del Concierto para piano No. 1 de Emerson).
Dos sujetos jóvenes con gorros pasamontañas, armados, entre ellos, Jonás, con unos años menos, extraen a la fuerza y a golpes a un individuo de unos 50 años de edad de su casa. Lo suben a un vehículo automotor y lo golpean con las culatas de sus fusiles. Un tercer individuo se encuentra en el asiento del conductor con el motor encendido. Aprieta con fuerza el acelerador y se alejan con rapidez.

8 A. CALLE DE SAN SALVADOR A APOPA. (Flash Back) EXT. NOCHE.

(Continúa la música).

El hombre secuestrado está arrodillado. Jonás parado frente a él se retira la máscara pasamontañas del rostro y le apunta a la víctima en la cabeza con un arma corta. El secuestrado parece pedir piedad. La calle desierta y oscura es un mudo testigo. Se escuchan dos disparos casi juntos. El secuestrado cae al suelo. Su cabeza está teñida de sangre.
Sc. 9. AUTOMÓVIL DE ISABEL. (Flash Back). INT. DIA.

(Silencio musical).

El rostro de Isabel está serio mientras dice las siguientes palabras a Roberto.

ISABEL
Mató a su profesor de tercer grado.
Jonás es un hombre terrible.
Jonás es un hombre peligroso,
capaz de cualquier cosa…

Roberto está sorprendido. Silencio. El automóvil de Isabel está estacionado junto a la acera.

(Inicia música: Cassandra, de Branford Marsalis)

Un árbol de fuego presume de sus colores.

10. COMEDOR CASA DE ROBERTO. (Flash Back) INT. TARDE.

(Continúa Cassandra, de Branford Marsalis).

Isabel y Roberto están sentados a la mesa. Comen y hablan. Roberto se dirige a Isabel con seriedad. Ella lo mira con mucha atención.

ROBERTO:
Isabel, he decidido irme de aquí.
¿Por qué no te vas conmigo?

Isabel lo mira asombrada y se levanta de la mesa. Pensativa, Isabel duda.

ISABEL:
¿Y qué vamos a hacer allá?

ROBERTO:
Ahí vamos hallar algo qué hacer.
Aquí en El Salvador no tenemos
futuro.

ISABEL:
¿Y tu trabajo?

ROBERTO:
Mirá, te parecerá una locura;
pero en la lógica
del corazón lo único que manda
es el corazón.
Me siento cansado de ser lo que soy.
Quiero expandirme. Quiero crecer de otra manera.
Cualquiera diría que ya estoy viejo para esto;
pero en realidad me gustaría experimentar
en otras áreas y tengo el poco dinero necesario
y la voluntad para hacerlo. Una nueva vida.
Otro clima, otro lenguaje.
Otra cultura. Otras gentes.

Una lágrima se dibuja en el rostro de Isabel.

11. DORMITORIO ROBERTO. (Flash back). INT. NOCHE.

(Se intensifica la música de Branford Marsalis)

Una lámpara de mesa. El rostro de Isabel, pensativo. El rostro de Roberto, pensativo. El rostro de Isabel, con lágrimas. Roberto e Isabel se ven a los ojos. La luna ilumina. Isabel piensa.

12 / VARIOS LUGARES DE EL SALVADOR. (Flash back). EXT. DIA.

(Continúa la música de Branford Marsalis).

Las calles del centro de San Salvador pobladas de gente. Congestionamiento vehicular. Murmullo de personas.

ISABEL (Voz en off):
Me duele dejar mi país.
Aquí está todo mi pasado.

La catedral de San Salvador. Los parques. Unos niños juegan. La Chulona (monumento a la Constitución). El Salvador del Mundo. Dos novios se besan. La estatua de Monseñor Romero.

Aquí está mi identidad.

Universidad de El Salvador; su biblioteca, su pinacoteca… ahí están las pinturas de algunos salvadoreños ilustres. Ahí está Francisco Gavidia, Arturo Ambrogi, Salarrué, Roque Dalton… El busto de Dalton, en la entrada de la biblioteca.

Aquí se vivieron las historias
que mi papá me contaba…

Unas palomas volando frente a la catedral de Santa Ana.

13. CEMENTERIO. EXT. DIA.

(Inicia música, Milonga del ángel, de Astor Piazzolla).

El cementerio está solitario. La tumba de Isabel está aún con flores, algunas marchitas. Roberto deposita unas flores.

MÉDICO FORENSE (voz en off con eco):
Siento decirle que Isabel
murió por asfixia,
pero más o menos 24 horas
antes del terremoto.

Los ojos de Roberto se pierden en el horizonte. Piensa en Isabel. Jonás, desde lejos y con la mirada llena de resentimiento, observa a Roberto.

14. CENTRO COMERCIAL. SAN SALVADOR. INT. DIA.

(Silencio musical).

Isabel se despide de Roberto con un breve beso en los labios. Jonás los observa de lejos. Jonás se marcha.

14 A. PARQUEO DEL CENTRO COMERCIAL. SAN SALVADOR. EXT. DIA.

Isabel camina hacia su vehículo. Abre la puerta. Está por subir cuando suena su teléfono celular.

ISABEL:
¿Aló?

JONÁS (off):
Hola, Isabel. Habla Jonás.
Necesito verte.

ISABEL:
Pero yo no quiero.

JONÁS (off):
Escuchame por favor, Isabel.
Te voy a dar el divorcio.
Hay un abogado que en este
mismo momento
se dirige hacia
la casa de la Colina II,
con los papeles listos.

ISABEL:
¿Y por qué no me avisaste antes?

JONÁS (off):
Porque ha sido difícil para mí
decidirme. Pero vos sabés
que una vez que tomo
una decisión
no me echo para atrás.
Te espero en una hora.

ISABEL:
Está bien.
Voy para allá.

15. SALA CASA. LA COLINA II. SANTA TECLA. INT. DIA.

Jonás se encuentra sentado en un sofá. El timbre de la casa suena. Jonás abre la puerta.

JONÁS:
Entrá.

Isabel sin decir una palabra entra a la casa y mira a los alrededores. Jonás cierra la puerta con llave.

ISABEL:
¿Y el abogado?

JONÁS:
Ya sé lo de tu amorío, Isabel.
ISABEL (con la voz nerviosa):
Eso es algo que no te interesa.
Estamos separados
desde hace seis meses.

JONÁS:
¡Pero todavía sos mi esposa,
adúltera de mierda!

ISABEL:
¿Qué te pasa, pendejo?

JONÁS:
¡A mí nada, pero a vos
ya vas a ver lo que te va a pasar!

(Inicia la música: La muerte del ángel, de Astor Piazzolla).

Jonás golpea con violencia el rostro de Isabel, quien cae sobre el sofá. Jonás se echa sobre ella y la toma por el cuello con fuerza. Forcejean un momento, hasta que Jonás termina estrangulándola. Jonás, le quita el anillo de la mano a Isabel.

16. CASA DE ROBERTO. SAN SALVADOR. EXT. NOCHE.

Roberto llega a su casa. En el umbral de la puerta encuentra el anillo que él mismo le había regalado a Isabel. Roberto inmediatamente mira hacia atrás y un automóvil se da a la fuga bruscamente.
Sc. 18. DELEGACIÓN DE POLICÍA. SAN SALVADOR. INT. DIA.

(Música : Milonga del ángel, de Astor Piazzolla).

Roberto está sentado y hablando frente a un escritorio. De frente a él hay un policía escribiendo en una máquina de escribir.

19. UNA CALLE CUALQUIERA. EXT. DIA.
(Continúa Milonga del ángel, de Astor Piazzolla).

En una calle Jonás es sorprendido y detenido por dos policías. Uno de ellos lo esposa mientras el otro le lee sus derechos.

20. TRIBUNAL DE JUSTICIA. SAN SALVADOR. INT. DIA.

(Música de suspenso).
Roberto se encuentra sentado en el Tribunal de Justicia.

(En la pantalla aparece las siguientes palabras: DOS AÑOS DESPUÉS).

JUEZ:
Le pido al acusado
que se ponga de pie.

El juez se encuentra sentado y se dispone a dictar sentencia. Abre el sobre que le entrega un colaborador.

JUEZ:
El acusado ha sido
encontrado culpable.

Jonás, quien se encuentra de pie junto a su abogado, baja la cabeza, haciendo un movimiento de negación. Desde las bancas de atrás Roberto, sentado, respira profundamente.

(Inicia Raindance, música de Tommy Emmanuel).

Roberto se levanta, sale del Tribunal y se aleja con lentitud a través de un pasillo. Roberto, ya en la calle, se detiene un momento a ver el cielo y el cielo es atravesado por el vuelo de un colibrí. Roberto sonríe. El cielo está verdaderamente azul.

FIN

El Salvador, agosto de 2005.

CÓMO SE RODÓ "HABLANDO CON LOS MUERTOS", Crónica

Grabando la escena dentro del vehículo. Siempre andaba con el guión bajo el brazo, por cualquier consulta que se necesitara.

Aquí estoy dirigiendo a los actores.

Rosario Ríos y Santiago Nogales, los actores principales del cortometraje.

CÓMO SE RODÓ
“HABLANDO CON LOS MUERTOS”

ÓSCAR PERDOMO LEÓN

El Salvador, 2007

CÓMO SE RODÓ
“HABLANDO CON LOS MUERTOS”
Derechos reservados
© Óscar Perdomo León.

Primera edición, 2009.

Fotografías tomadas por Óscar Perdomo León*, Renato Flores ** y Romeo Teos ***.

Foto de la portada *

Todos los derechos reservados. No puede ser reproducida total ni parcialmente esta publicación, ni registrada en o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro-óptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito, del autor de esta obra.

CONTENIDO

-Introducción

-El taller de Guión

-Los actores

-El equipo técnico

-El rodaje

Anexo 1

Cartas

Anexo 2
Música que se utilizó en el corto

DEDICATORIA

A
Rosa Nohemy León Molina de Perdomo,
mi madre.

A
Óscar Alfredo Perdomo Escobar,
mi padre.

I
INTRODUCCIÓN

El cortometraje “HABLANDO CON LOS MUERTOS” nació primero como una novela, aun cuando el corto haya salido a la venta antes que la novela. Por lo mismo, me parece lógico que el hecho de haber realizado el cortometraje haya afectado de alguna manera posterior a la novela, la cual aún estaba yo escribiendo y revisando. Definitivamente pensar en los personajes y la trama como seres ambulantes de una película, me transformó un poco la novela. Una cosa de la cual tengo certeza es que a este cortometraje lo amo mucho porque fue mi primera experiencia escribiendo y dirigiendo una película.

Los antecedentes.
En el 2003 había terminado de editar mi primera novela “Diario Prohibido” y además ese mismo año se me dio la oportunidad de publicarla y yo me sentía para entonces como si hubiese descargado todo lo que tenía dentro de mí. Lo había dicho todo en ese momento. No podía escribir ni una gota más. Sin embargo esta sensación me duró sólo un par de días. Recuerdo que entonces me dediqué a leer con intensidad. Entre los libros que leí se encontraba “El Evangelio según Jesucristo” de José Saramago. Para mí ese libro fue tan inspirador, no sólo en su esencia, sino en el modo de narrar, que de inmediato empecé a escribir “Hablando con los muertos”. El titulo vino solo. Espontáneamente caído del cielo. Sabía desde el principio que yo quería contar sobre la muerte de algunos salvadoreños asesinados violentamente, personajes célebres como Roque Dalton y el ex presidente Manuel Enrique Araujo, y simultáneamente quería hablar de los protagonistas de mi novela que ya había tramado desde antes en mi cabeza, Isabel (que representaba a las mujeres asesinadas en El Salvador) y Esteban (que simbolizaba mi admiración por mi padre, prematura e injustamente muerto). Y aunque el tema de mi novela no tiene nada que ver con la novela de Saramago, sí hubo cierto impulso misterioso que provino de ahí para que yo iniciara mi segunda novela.

Por supuesto que una novela crece jugosa y profunda, pero de una manera verdaderamente lenta. Y por eso no se puede escribir una novela de un día para otro, porque su esencia es extensa y consubstancial con la vida. No se puede improvisar toda una novela. La novela necesita primero respirar, desamodorrarse, extender poco a poco sus alas, mirar el horizonte y observar al mismo tiempo su interior para sacarlo todo a la luz y decir toda la verdad. Decir toda la verdad y, sin perder su naturaleza, mezclarla con la ficción.
Por eso creo que “Diario Prohibido” inició aproximadamente en 1992 como una inquietud experimental con respecto a la escritura que yo tenía. Inició con pocas líneas en forma de cuentos. Eran breves pero numerosos. Y para entonces yo no pensaba en escribir una novela. Pero, como ven, ya se estaba gestando.
Luego vino hacia mi pluma un período de silencio. Fue mi tiempo de matrimonio y hogar. En esa época me sentí desconectado con la historia que había ido maquinando en mi cabeza por años. Fueron años felices que compartí con mis dos hijas y con mi ex esposa. Pero fueron también años estériles con respecto a la creación literaria. Sin embargo, después de mi divorcio en el año 2001 y coincidiendo con un lugar de trabajo menos agitado que el que tenía, recobré mi entusiasmo por escribir. Examiné mis ideas, recordé las crónicas que me contaron algunos, traje hasta mi memoria las pequeñas confidencias que me dijeron otros y extraje de ellas su médula, recolecté papeles viejos, escritos de mi adolescencia y de mis inicios en la universidad y los analicé y revisé; descarté muchos de ellos y utilicé sólo los necesarios. Empecé a acumular ideas y seguí escribiendo. Experimenté con narradores omniscientes en primera, segunda y tercera persona. Experimenté con diferentes tipos de letras. Incluí detalles de mi vida privada en ciertos personajes, masculinos y femeninos. “Diario Prohibido” es, en general, el resultado de un cúmulo de verdades generales con mentiras especificas. Y en pocas ocasiones, viceversa. Recuerdo que decidí iniciar con el capítulo más erótico porque sabía que sería de alguna manera una provocación; pensé que la persona que lo leyera decidiría en ese preciso momento que amaría u odiaría mi libro. O lo leería todo o lo lanzaría en ese mismo momento al basurero. Sería todo o nada. Sería como el amor: existe o no existe. Sería todo o nada, pero nunca la indiferencia.

Hablando con los muertos.
No obstante y volviendo al libro “Hablando con los muertos”, puedo decir que lo empecé a escribir en el año 2003 pensando en los terremotos del año 2001. En enero de ese año tuve la oportunidad de ir a Santa Tecla al lugar de los hechos y dar una mínima ayuda; pero principalmente fue una oportunidad para ser testigo de una tragedia. En realidad fue escalofriante oír golpes bajo la tierra de personas enterradas vivas. Fue sumamente conmovedor ver a los familiares de las víctimas llorar y estremecerse con la desdicha de Santa Tecla.
Luego a principios del año 2005 vi por el canal 10 de televisión al cineasta español Luís Gómez Valdivieso hablando sobre el taller de Guión Cinematográfico que se proponía iniciar. Fue como si una luz se hubiese encendido dentro de mi cabeza. No dudé ni un segundo en tomar la decisión de asistir al mencionado taller. Pensé inmediatamente en el Cine y en como el séptimo arte combinaba algunas de las cosas que más amo en el mundo: la música, la literatura y las imágenes.

Así que basado en las ideas iniciales de la novela “Hablando con los muertos” y ya recibiendo clases bajo la tutela de Luís G. Valdivieso, fue que inicié la escritura del guión para el cortometraje “Hablando con los muertos”.
Nunca un largometraje ni mucho menos un cortometraje, van a expresar todas las ideas y los detalles que se pueden formular en una novela. Lo importante es entender que las imágenes van a expresar esas ideas que tenemos a su propia manera, en su adecuado lenguaje.
Hay algo que puedo asegurarles y es que el corto “Hablando con los muertos” se hizo con muchas dificultades, pero también con mucho amor y esfuerzo, cosas que no son nada despreciables si tomamos en cuenta que quienes lo hicimos no nos dedicamos únicamente al arte; por el contrario, para ganarnos la vida todos los que participamos en el rodaje tenemos diferentes ocupaciones. Unos son comerciantes, otros anestesistas o profesores, etc. Yo, por mi lado, soy médico.
Pero el amor es fuerte. Y la necesidad de expresarme en forma artística es tan intensa en mí, que me es prácticamente imposible evadirla. Así que “Hablando con los muertos” fue una de esas inevitables necesidades.

II
EL TALLER DE GUIÓN

El taller sobre Guión Cinematográfico inició, si mal no recuerdo, en marzo del año 2005 y en septiembre de ese mismo año ya estábamos rodando.

El taller fue patrocinado por la Fundación Julia Díaz, e indirectamente, por CONCULTURA. La encargada del proyecto que atinadamente había iniciado la Fundación Julia Díaz era Norma Araujo de Orellana, quien junto a su activa colaboradora Rosario Nieves, siempre estuvieron pendientes de que las cosas marcharan sobre ruedas. (Rosario también participó como estudiante en el taller).
Teníamos clases dos veces por semana y yo tenia que viajar desde mi lugar de trabajo en Sensuntepeque hacia San Salvador. Tengo que agradecer a mi entonces compañero de trabajo, el Dr. Marden Torrijos Kuny, quien siempre me ayudó cambiándome los turnos que me chocaban con mis clases.
El Taller de Guión estuvo en dos locales diferentes. El primero fue una hermosa casa a más o menos 100 metros al poniente de El Salvador del Mundo, era la casa del ex patronato pro-patrimonio cultural, en la senda florida sur, atrás de la AFP CONFIA. En esa casa está ahora el museo FORMA. Luego nos tuvimos que mudar y terminar el curso en el edificio Carbonell, que está en el pasaje del mismo nombre, contiguo a Mexicana de Aviación, a la altura del bulevar Manuel Enrique Araujo.
El taller estuvo dirigido, como ya lo había mencionado, por Luis Gómez Valdivieso. Al conocerlo la impresión que llegué a tener sobre él fue que era un hombre ordenado y dedicado a lo que más le gustaba. Recuerdo que pensé “El Cine es su mundo”.
Luis ha trabajado durante algunos años aquí en El Salvador organizando la videoteca de la Universidad Centroamericana UCA y dictando cursos sobre cinematografía. También ha trabajado en Nicaragua.
Luis sabe cómo enseñar. La pedagogía la trae en la sangre. Durante el curso Luis fue en todo momento muy abierto al diálogo y en todo momento estuvo dispuesto a ayudarme con el guión, a darme respuestas a las dudas, a brindarme enseñanzas generales sobre cómo hacer un libreto y nunca se olvidó de hacerme ver los detalles que pueden ser la diferencia crucial en una película.
Entramos al taller aproximadamente unas 30 personas. Pero el grupo se fue reduciendo con el pasar del tiempo. Al final del curso sólo 8 compañeros terminamos nuestros guiones, de los cuales solamente 4 rodamos, ya que únicamente había 4 cámaras y 4 grupos de trabajo de estudiantes, que proporcionó la universidad Don Bosco.
Los otros tres cortometrajes que se realizaron fueron “Alicia en el país de las oportunidades” de Raúl Sanabria, “Pintado con celajes de fuego” de Beatriz Nájera y “Cerrojos” de Claudia Barrientos.
Los otros compañeros que terminaron sus guiones fueron Rosario Nieves (“Felipe”) y Jorge Isaac Driottez (“Maquilishuat”) entre otros.
A mi manera de ver, el taller se trataba principalmente de tener uno mismo la experiencia de escribir y dirigir un cortometraje. Era algo parecido a hacer el amor. Hasta que lo siente y lo hace uno mismo, hasta entonces se da cuenta en realidad de qué se trata la experiencia.
La cantidad de dinero que pagábamos para participar en el taller era mínima, si se piensa en lo que puede valer en otras partes del mundo un taller similar; aunque si se lo ve desde otro punto de vista el precio era justo, es decir, si pensamos que vivimos en un país pobre del tercer mundo y que quizás si no se hubiese hecho el taller de esa manera, muchos no hubiésemos tenido la oportunidad de participar en él. Así que debo agradecer, por un lado, a la Fundación Julia Díaz por implementar el taller y, por otro lado, a la universidad Don Bosco, que nos proporcionó la cámara y a sus estudiantes como equipo técnico. Y no puedo dejar de mencionar que Luís G. Valdivieso nos dedicó, durante algunas semanas, mucho de su tiempo, fuera del taller en sí, aun sin recibir una retribución monetaria.

***

“Lo primero que tiene que hacer un guionista es pensar”, nos decía Luis.

Y traté de pensar mientras escribía. Una cosa a la que me mantuve fiel al momento de escribir el guión fue en tratar de conservar la forma de hablar de los salvadoreños, con sus acentos y sus modismos. Estoy convencido que el lenguaje es una de las cosas más fuertes que nos dan identidad. Es algo así como decir que somos salvadoreños porque hablamos como hablamos. Y es algo que también he tratado de mantener dentro de mis novelas y poemas. Esa forma, por ejemplo, de conjugar los verbos en segunda persona, como “tenés”, “mirá”, “caminás”, etc. tan característica de los salvadoreños. Sin mencionar el pronombre de la segunda persona en singular: “vos”, por mencionar sólo unas pocas. En una novela se pierde un poco el acento del idioma; pero en una película se lo puede escuchar clara y cristalinamente, lo cual es una ventaja que me atrae fuertemente.

El aprendizaje que tuve en ese taller fue como un tesoro que despertó en mí el amor dormido que tenía hacia el Cine. Además puedo decir que hasta que conocí a Luís G. Valdivieso, me di cuenta que era posible hacer Cine en El Salvador (Y cuando hablo de Cine, no me refiero al formato que se utilice para grabar, ya sea video, 35 mm, etc.; sino que me refiero al concepto de contar una historia a través de imágenes. Porque un cirujano puede operar bajo un árbol de conacaste o en el quirófano más equipado del mundo, todo depende de las circunstancias). Ya sabía yo por supuesto que aquí en El Salvador se hacían películas con mucha dificultad; pero el mayor problema es que aquí en mi país no hay para nada un escenario en donde podamos ver lo que los cineastas salvadoreños están haciendo (aunque hay que reconocer el esfuerzo intenso que ha hecho durante varios años consecutivos el cineasta salvadoreño Jorge Dalton, para mantener vivo el Festival de Video).
Otra cosa que aprendí desde el principio es que el guión, por muy bueno que sea, es sólo una guía para realizar el rodaje. Durante el proceso de hacer el cortometraje hay circunstancias que hacen que uno cambie de parecer para imaginar de una u otra forma una escena. O se presentan eventos que lo obligan a uno a cambiar el ambiente de la escena o incluso a variar diálogos y acciones.
Una cosa muy importante es que cuando se hace un guión se debe pensar mucho en las imágenes. El guión debe ser un documento muy visual, es decir, que cuando se lo lea, debemos ver las imágenes en nuestra cabeza.

***
“¿A qué va la gente al cine, a pensar o a sentir?”, nos preguntó, en una ocasión, Luis.

Este puede ser un punto crucial. A mi me parece que a las dos cosas. Pero un 20 % a pensar y un 80 % a sentir. El enfoque que se le dé a la película dependerá de cada realizador.
Un guionista puede esforzarse mucho en transmitir al gran público las emociones que él siente, junto a sus ideas y puntos de vista; pero es algo un poco más complejo, porque si el director o los actores no captan y reflejan en las imágenes esas emociones e ideas, entonces el esfuerzo del guionista habrá sido en vano. Y esto sin mencionar que, por otro lado, está el factor público-espectador; si los símbolos o referencias que use el cineasta para darse a entender no están previamente en el cúmulo de conocimientos del receptor, la comunicación se habrá perdido.
Pero creo que conmover al público es una de las cosas más difíciles para un cineasta. No importa si es terror, risa o llanto, la empatía entre la historia que se cuenta y el espectador que recibe el mensaje es fundamental.
III
LOS ACTORES

Lo primero que tendría que escribir sobre los actores es que me siento muy agradecido con todos, ya que ninguno de ellos recibió en ningún momento una retribución económica por su actuación. Y todos trabajaron con entusiasmo sólo por la emoción y la satisfacción de hacer una película corta.
Lo segundo que tendría que escribir es que la mayoría de los actores de este cortometraje no eran actores profesionales, es decir que la mayoría de ellos no tenía ninguna educación histriónica. La excepción a la regla eran dos de ellos: Santiago Nogales y Rosario Ríos.

Rosario Ríos.
Para mi actriz principal, es decir, para el papel de “Isabel”, pensé desde el principio en Rosario Ríos. Yo la había visto en una obra de teatro dirigida por su esposo Santiago Nogales y en la cual ella compartía tablas con dos excelentes actrices, Mercy Flores y Rubidia Contreras. Me gustó mucho su actuación. Una obra muy bien montada. De tal manera que cuando escribía el guión de “Hablando con los muertos” ya pensaba en Rosario Ríos para interpretar el papel de “Isabel”. Un día mientras estábamos en las clases de Luís, lo comenté con una de mis compañeras de Guión, Beatriz Nájera, quien me dijo: “Y por qué no la llamás?” Me dio entonces su teléfono, la llamé, me presenté y le envié el guión. Un par de días después Rosario Ríos me contestó: “Yo soy Isabel”.

Opino que Rosario hizo una actuación muy buena en mi cortometraje, con mucha emoción y dignidad, introduciéndose firmemente en el personaje de “Isabel”. Siempre estuvo dispuesta a repetir escenas o, incluso, a improvisar acciones y frases que enriquecieron al personaje. Me gustó también su compresión hacia mi inexperiencia como director. En estas cuestiones prefiero ser redundante, por eso quiero decir que admiro y agradezco la humildad con que Rosario Ríos y Santiago Nogales se dejaron dirigir por mí, es decir, por alguien sin ninguna experiencia en el campo del Cine. Por el contrario Rosario Ríos tiene ya mucha experiencia como actriz de teatro y Santiago Nogales es el director del reconocido grupo de teatro Moby Dick.
Con Rosario tuvimos algunas pláticas previas al rodaje, especialmente por correo electrónico. Discutimos sobre tal o cual escena o palabra, y en todo momento me mostró su entusiasmo hacia su trabajo.
Una anécdota del rodaje que recuerdo mucho es cuando grabábamos la escena del comedor, donde “Roberto” (Santiago Nogales) le dice a “Isabel” (Rosario Ríos) que tienen que dejar El Salvador. “…donde no tenemos futuro es aquí en El Salvador… podemos encontrar otra vida, en otro lugar, otro clima, otra cultura, otras gentes”. Cuando Santiago dijo estas palabras, Rosario, muy inmersa en su personaje, derramó una lágrima verdadera. Yo esperé un par de segundos y dije en voz alta “Corte”. E inmediatamente un mar de aplausos espontáneamente explotó de parte del equipo técnico y de numerosos familiares míos que estaban atrás de mí. Fue un momento muy emocionante. Todavía sonrió cuando lo recuerdo.

Santiago Nogales.
La entrada de Santiago Nogales al corto fue algo casi de última hora, ya que yo no lograba encontrar actor para el papel de “Roberto”, el amante de “Isabel”. Sin embargo, uno de mis compañeros del Taller de Guión me dijo: “Pero si lo tenés en la punta de la nariz. El esposo de Rosario queda bien en ese papel”. Y me di cuenta que tenía razón. Lo llamé y por fortuna Santiago aceptó el papel. Durante el rodaje, no me sorprendió ver como Santiago se podía muy bien sus diálogos, ya que, siendo él un director de teatro, sabe perfectamente la importancia de estar preparado a la hora crucial de enfrentar al público o a la cámara. Realmente me siento muy honrado y agradecido de haber tenido en mi película a Rosario Ríos y a Santiago Nogales.

Renato Flores.
Pero para ser honesto, en realidad a los primeros actores que convencí para que actuaran en mi película fueron a las personas que tenía más cerca, las que estaban más a mi alcance.

El primero de ellos fue Renato Flores, a quien trabajando en el Hospital de Sensuntepeque como anestesista, lo veía casi todos los días y a quien ya antes había convencido para que actuara en el papel de Cascabel (el amigo que traicionó a Anastasio Aquino). Recuerdo que estuvimos ensayando durante varios días, e incluso grabábamos las escenas con una pequeña cámara fotográfica digital. No fue sino días después que, por sugerencia de Luís G. Valdivieso, decidí eliminar la parte de Anastasio Aquino, todo para beneficio de la historia en general del cortometraje, que ya tenía suficientes escenas de flash back y además tomando en cuenta que sólo tenía no más de 15 minutos para contar la historia de “Isabel”, “Roberto” y “Jonás”. De tal manera que Renato terminó haciendo el papel de Eustaquio, el capataz de la hacienda.
Renato Flores nunca había tenido la oportunidad de participar en una película. Es más, tuvo que aprender a montar a caballo en un corto tiempo, ya que el papel exigía una escena a galope.
“Nunca pensé que uno se cansara tanto actuando en una película –refiere Renato. El tiempo parecía correr muy rápido y al repetir tantas veces las escenas, me parecía que el tiempo no nos iba a alcanzar”.
(Una cosa que no quiero dejar de mencionar es que Renato fue, al igual que mis hermanos Wendy y Mario Perdomo, el único que no quiso aceptar dinero para la gasolina, lo cual le agradezco de veras).

Romeo Teos.
Para el importante papel de “Jonás” tuve una visión parecida a la que tuve con el papel de “Isabel” y Rosario Ríos. Desde el inicio pensé que “Jonás” debería ser Romeo Teos.

Romeo Teos trabaja como anestesista en el Hospital de Sensuntepeque. Cuando le planteé la idea de que actuara en mi película, se mostró del todo negativo; sin embargo mi insistencia dio sus frutos y pronto estuvo leyendo el guión y aprendiéndose sus líneas. Quiero decir que Romeo se compenetró con su personaje tanto que le agregó ciertas características originales. Estoy convencido que Romeo tiene mucho potencial como actor y sólo necesita desarrollar esa faceta suya. Ojalá pudiera hacer otra película con él.
Romeo hizo también el papel de extra como socorrista de la cruz roja, en cuyas escenas obviamente nunca tomamos su rostro.

Pablo Santana Alfaro.
Pablo Santana Alfaro (escritor), quien es oriundo de Sensuntepeque, ejecutó dos papeles en el cortometraje. Uno como socorrista de la cruz roja y otro como miembro de los Escuadrones de la Muerte.

“Fue mi primera experiencia en el Cine y me puse bastante nervioso, ya que nunca había actuado. Y me enseñó mucho, a la vez que creó en mí el interés por escribir guiones; ya escribí el guión Un día con la muerte (el cual espero que podamos filmar algún día). El rodaje de Hablando con los muertos me pareció creativo y profesional, tomando en cuenta las limitantes, que eran muchas.”
Pablo también se encargó de fabricar la sangre falsa que se usaría en la muerte del capataz de la hacienda.

René Serrano.
René Serrano, quien trabaja como reportero de El Diario de Hoy, fue otro actor que hizo dos papeles en el corto, uno como miembro de los Escuadrones de la Muerte y el otro como reportero televisivo, el cual le cuadraba bien. René nos ayudó también con la iluminación.

Edgar Mauricio Perdomo.
Edgar Mauricio Perdomo, conocido familiarmente como Moris, es mi primo hermano y a quien tengo en muy alta estima. Trabaja en negocios agrícolas en la hacienda de su propiedad, la misma en la cual rodamos algunas escenas. Además nos facilitó la locación para la escena del dormitorio entre “Roberto” e “Isabel”. En todo momento Moris estuvo dispuesto a ayudarme con el proyecto. Además quiero decir que Moris tuvo una actuación muy natural; incluso improvisó en varias ocasiones de una manera no fingida, de tal manera que una de esas invenciones suyas la incluimos en el corto. (Quisiera mencionar que la hija de Moris, Divita Perdomo Ancheta fue la encargada del diseño del tatuaje en forma de colibrí que tenía “Isabel” en el muslo. Le ayudó a Divita, Junia Sigüenza).

Laura María Perdomo Pacas.
Mi hija Laura María hizo el papel de “Isabel niña”. Me siento muy orgulloso de su responsabilidad durante el rodaje. Siempre estuvo atenta a realizar las partes que le tocaron. Me gustó mucho su actuación en la escena en donde ella saca la mano amputada de la mochila, escena que fue eliminada en la edición final, pero que a mí me hubiese gustado que quedara. Me parece también que para ella fue una cosa muy divertida el haber participado en el proyecto.

Gonzalo Gonzáles.
Gonzalo Gonzáles, quien trabaja como albañil, fue un caso especial, porque el actor que haría el papel de “profesor asesinado” no se presentó; pero mi firme decisión de que se rodara en el tiempo estipulado por Luís G. Valdivieso, hizo que buscara con premura una solución, de tal manera que una hora antes de tomar esa escena de los Escuadrones de la Muerte, fui a la casa de don Gonzalo y lo convencí de actuar. Eso representó un gran stress para mí, pero también una gran satisfacción.

Esa escena del profesor asesinado la escribí como un homenaje para la persona que me dio clases cuando yo estaba en tercer grado de primaria: el profesor Chigüila, quien fue secuestrado de su casa del barrio Chalchuapita de Atiquizaya y asesinado con lujo de barbarie durante los días previos al inicio de la guerra civil salvadoreña.

Wendy Perdomo.
Wendy Perdomo, mi hermana, hizo el papel de “madre de Isabel”. Fue una actuación breve, pero importante en la historia. Quiero decir que el apoyo material y psicológico de parte de mi hermana hacia el proyecto fue muy importante para mí, ya que ella se involucró en la historia desde empezó a leer los primeros bocetos de la novela “Hablando con los muertos”.

Nohemy León de Perdomo.
Nohemy, mi madre, hizo un papel de extra y sólo apareció un par de segundos en la pantalla, pero las pocas palabras que dijo, las dijo muy bien. Incluso Luís G. Valdivieso me dijo que le había gustado su actuación. Mi mamá fue un apoyo muy importante a la hora del rodaje, ya que en todo momento me ayudó con cuestiones logísticas, lo cual le agradezco mucho.

Zenón Burgos.
Mi primo Zenón, hizo el papel del “amante de la madre de Isabel”. Él fue otro de los actores que convencí a última hora para que participara, ya que el actor que haría ese papel no se presentó a la hora que se le había convocado. Hay una anécdota interesante sobre esto y es que Zenón se encontraba descansando de su trabajo y tomando cerveza y compartiendo con mi familia, casualmente en la hacienda donde rodaríamos la escena del asesinato del “padre de Isabel” y del “capataz Eustaquio”. Le pedí de favor que actuara y le expliqué la necesidad que se tenía. Zenón no quería participar porque ya se había tomado varias cervezas y además le preocupaban los diálogos. Le expliqué que su personaje no tenía diálogos. Finalmente aceptó.

Quiero disculparme públicamente con Zenón, ya que por un error involuntario, su nombre no fue incluido en los créditos en la edición final de la película.

Roni Góchez.
Él (quien es primo de uno de mis mejores amigos de toda la vida, Salvador Góchez) es el director del bachillerato “Cornelio Azenón Sierra” de Atiquizaya. Hizo el papel de Juez al final del corto y además nos ayudó proporcionándonos una locación.

Sergio Flores.
La voz en off que dice: “Siento decirle, pues, que Isabel murió estrangulada 24 horas antes del terremoto” la hizo nuestro camarógrafo, Sergio Flores.

Los socorristas.
Los socorristas de la cruz roja que aparecen en el cortometraje, son socorristas reales de Atiquizaya (con excepción de Pablo Santana Alfaro). Fue gracias a David Solís, que Nelson Gálvez, José Mauricio Retana y Nery Anthony Medina, aparecieron en el corto.

Los policías.
Los policías son reales también y accedieron a actuar gracias a la intermediación que realizó mi primo Moris Perdomo. Los policías fueron Edgardo García, Nelson Cerén Canizales y Araceli Barrera Aquino.

Extras.
En cuanto a los actores extras, debo agradecer a mi amiga Mayra Ruth Pacheco de Medina por su gran colaboración consiguiéndome gente. Muchos de los extras fueron también familiares míos. Estos actores fueron Beatriz Perdomo Pacas, Nerea Nogales, Roberto Carlos Cruz, Claudia Perdomo, Claudia Sosa, Mario Roberto Perdomo, Ana María Perdomo, Miguel Perdomo, Francisco Javier Pineda, Mario Cortez, Nery Pineda, Xiomara Lemus, Beatriz Pérez, Byron Lima, Luís Loyola, Ruth Morán, Vilma Alicia Cabrera y yo.

Verónica Torres.
La actuación de Verónica Torres fue un caso especial, ya que su papel fue el de la doctora que atiende a “la madre de Isabel” en el hospital. He aquí un fragmento del la novela “Hablando con los muertos”:

“Como la doctora entendió que Rocío no le contaría nada y además la vio llamativamente manchada de rojo, le preguntó:

-¿Está usted bien?

Y la mujer, cubierta con un suéter, no respondió nada otra vez; sólo se descubrió un poco para mostrar el su miembro superior izquierdo aún sangrante, protegido por un apretado torniquete, con la mano totalmente amputada.

-¿Y la mano? -preguntó la doctora, sorprendida.

Y a la par de la mutilada mujer, sin responder tampoco nada, la niña que la acompañaba, extrajo de su mochila la cianótica mano salpicada; la chiquilla de 12 años de edad, con el rostro petrificado, como perdida en un sórdido sueño, se la entregó la doctora. Esa pequeña niña era Isabel.”

Sin embargo, toda esa escena fue eliminada en la edición final. (Esa experiencia es tan real porque esa escena de la niña y la mujer mutilada yo la viví cuando en 1996 hacía mi año social en el hospital de Ciudad Barrios. Fue una experiencia que me conmovió. Yo era ese médico que recibió la mano.)

IV
EL EQUIPO TÉCNICO

Hay que mencionar por supuesto al equipo técnico del rodaje. Ellos fueron Sergio Flores, Lucía Benavides, Junia Sigüenza, Verónica Torres, Rafael Ramírez y René Serrano. Todos ellos eran estudiantes de comunicaciones de la Universidad Don Bosco. Su profesor encargado era Leonel Méndez. Los jóvenes se involucraron en su trabajo y creo que disfrutaron en cierta forma su estancia en mi ciudad natal Atiquizaya, en donde tratamos de darles calor y que se sintieran cómodos. (Allí probaron por primera vez el sabor de la típica “cochinita”).

El camarógrafo fue Sergio Flores. Me gustó su instinto para hacer algunas tomas.
Del sonido estuvo siempre pendiente Junia Sigüenza.
Como apuntadores participaron Lucía Benavides, Junia Sigüenza y Verónica Torres.
En el maquillaje nos ayudó Verónica Torres y Junia Sigüenza. En la iluminación participaron varios, pero estuvo encargada Lucía Benavides.
De la edición estuvieron encargados cuatro: Lucía Benavides, Sergio Flores, Junia Sigüenza y Leonel Méndez.

Hay que mencionar también que la mayoría de veces los mismos actores tenían que cargar con el equipo que usábamos para grabar.

V
EL RODAJE

El primer paso para iniciar el rodaje fue planificar. Había que decidir las fechas y los horarios. Debía pensarse en la coordinación entre las escenas y la disponibilidad de tiempo que tuvieran los actores.

Había que resolver cual sería el orden para filmar las escenas. Existe el enfoque, para un director novato, de tratar de iniciar filmando desde la escena más fácil hasta llegar a la más complicada. Hacer lo contrario también podría ser útil para un director principiante, ya que resuelta la escena más complicada, todas las restantes serán como pan comido, teóricamente. Sin embargo, en esto de dirigir hay sorpresas e imprevistos. No hay reglas rígidas. Hay que tratar de seguir el guión; pero también hay que intentar apegarse al instinto, algo que los humanos hemos ido dejándoselo a los animales.
Había que pensar en la luz y en las locaciones. Una de las razones por las cuales decidí rodar en Atiquizaya fue que no tenía que sacar tanto permiro ra las locaciones, ya que la mayoría de éstas que usamos fueron suministradas por mi familia y por gente muy conocida de mi pueblo natal. Además estaban los factores tiempo-distancia, variables que solucionaría de mejor manera en Atiquizaya.
La logística fue un dolor de cabeza para mí. No sólo me encargué de la dirección artística del corto, sino prácticamente de toda la dirección logística, lo cual hizo, tengo que confesarlo, que en muchas ocasiones perdiera la concentración necesaria que debe tener el director de una película. Además el mismo equipo técnico y los actores teníamos que cargar los aparatos (cámara, trípode, luces, etc.) para trasladarnos de una locación a otra. Después de jornadas intensas terminábamos agotados y con mucha hambre. Yo por mi parte, a pesar de que nunca nos faltó comida, bajé como 10 libras en esos dos fines de semana. Todo esto viene a redundar en la falta de recursos económicos. No obstante, si se lo ve desde el punto de vista del reto que representó la realización del corto, es algo de veras muy satisfactorio. No hay nada como vencer al monstruo. Derrotar a las peores pruebas que se nos pongan (o que uno ha buscado). Conseguir hacer las cosas que otros nos han dicho que son imposibles de hacer aquí en El Salvador.
Por supuesto que la consecución de esta meta no la conseguí solo, sino con ‘una pequeña ayuda de mis amigos’.
Fue decisiva la colaboración de innumerables personas que trabajaron con entusiasmo y voluntariamente, en especial los actores. Es imprescindible mencionar que fue significativa la ayuda económica de Willians Edgardo Perdomo. Fue importante también la ayuda económica de la Fundación Julia Díaz. Yo saqué del mismo modo un poco de dinero de mi bolsillo. Asimismo, mi hermano Mario Roberto Perdomo, no sólo fue actor extra, sino que nos ayudó en varias ocasiones con el transporte de actores y personal técnico. Igualmente, mi hermana y mi madre me ayudaron incluso con algunos tiempos de comida para los actores y equipo técnico. Todo eso nos mantuvo a flote; pero hay que ser honesto y directo y decir que la parte económica era precaria. Y es que hasta que no se construya en El Salvador algún día una industria de Cine, no se conseguirá desarrollar una cultura de Cine que impregne de verdad a la sociedad salvadoreña, de tal manera que los cineastas puedan vivir de su trabajo artístico.
El rodaje se hizo casi en un 95% en la ciudad de Atiquizaya, departamento de Ahuachapán. Excepto una escena que se hizo en la ciudad de Ahuachapán. Y por supuesto que no tengo que dar mayores explicaciones sobre las breves tomas que se hicieron de la catedral de Santa Ana y de la de San Salvador, del teatro de Santa Ana, del redondel Masferrer, de algunas calles del centro de San Salvador, del monumento a Roque Dalton que está en la universidad de El Salvador, del Palacio Nacional, y de los monumentos a Gerardo Barrios y a Monseñor Romero; todos símbolos de nuestra salvadoreñidad y con los cuales estamos familiarizados y que los usé en una secuencia de dolor y nostalgia en la cabeza de “Isabel”.
Con respecto a la máscara maya y al tigrillo, que aparecieron en la secuencia de los aludidos monumentos salvadoreños en el corto, fueron proporcionados por José Gonzáles y su esposa María Luisa de González, alcaldesa de Atiquizaya, quienes además nos facilitaron su casa como locación para la escena donde “Isabel niña” oye música con su padre.
Sólo teníamos 4 días para rodar. Como todos trabajábamos en diferentes y alejados lugares, solo podíamos reunirnos y rodar los fines de semana. El rodaje se ejecutó los días 17, 18, 24 y 25 de septiembre de 2005. Sentí que había mucha presión en cuanto al tiempo; esto en parte influyó para que algunas escenas no pudieran repetirse para ser mejoradas. Luchábamos contra el tiempo y la luz del día que rápidamente se acababa.
Mucho de lucha contra el tiempo fue la que hubo cuando grabamos la escena del asesinato del “padre de Isabel” y de su capataz, bajo el arma blanca contundente, con sangre salpicando; era la oportunidad para hacer “los trucos” que se hacen en el Cine. («Fiel como un perro y sin pensarlo mucho, Eustaquio sintió la afrenta de otro como suya propia y sacó entonces con un instinto irrefrenable su machete filoso para agredir al amante de la esposa de Esteban. Aquel desenfundó también su machete, el cual tenía a la orilla de la cama y se defendió con agresividad. Se desencadenó una batalla frenética y casi primitiva. La mujer se interpuso entre ellos tratando de detenerlos. Trozos de carne y borbollones de sangre, explosivos en siniestros caminos, profusamente saltaron como perdigones por un lado y por otro. Rocío pegó un grito desgarrador, de dolor intolerable. La batalla fue breve, pero inclemente».)Y nos esmeramos mucho en conseguir buenas tomas de esta violenta escena; aunque al final no salieron todas en la edición final de “Hablando con los muertos”, fue una ganancia de experiencia. En esa ocasión sucedió algo muy particular; mi hija Beatriz, quien salió como extra en la escena del cementerio, empezó a llorar porque quería tener un papel más importante en la película. Su llanto era tan fuerte que era difícil concentrarse. Le pedí en voz alta que se callara, pero eso sólo exacerbó su llanto. Me conmovió profundamente ver a aquella pequeña niña de siete años con sus lindos ojos queridos colmados de lágrimas. Así que me senté junto a ella, la abracé y le hablé con dulzura, prometiéndole que en la próxima película ella sería mi estrella. Se calmó, pero yo no dejé de sentirme comprometido hasta que le cumplí mi promesa con el cortometraje “Mi hermana”, en donde ella y su hermana Laura son las estrellas.
La escena del asesinato de “Isabel” se tuvo que repetir numerosas veces, ya que los vecinos de al lado de la casa en donde rodamos, estaban bastante ruidosos. Tuve que ir donde ellos y pedirles de favor que hicieran silencio, a lo cual accedieron tranquilamente. Además, Teos no paraba de reírse en plena escena dramática. Hablé con él y se concentró en su trabajo.
Unos minutos antes de grabar la escena de los Escuadrones de la Muerte, Romeo Teos me dijo que no le gustaban las capuchas que les había conseguido; me dijo que quería unas hechas de medias de mujer. Al principio no estuve de acuerdo, pero luego me di cuenta que él tenia razón. Así que mi hermana nos consiguió con unas primas unas medias usadas. Esa fue una buena idea de Teos.
Mientras se filmaba la escena de los policías que capturan a “Jonás”, recuerdo que se perdió una especie de pestaña que lleva la cámara cerca del lente, para regular de algún modo la entrada de luz. La buscamos por un lado y por otro y no la pudimos encontrar. Esto ocurrió el primer fin de semana del rodaje. Más tarde ese mismo día, nos fuimos a grabar a Ahuachapán la escena en donde “Jonás” (Romeo Teos) e “Isabel” (Rosario Ríos) hablan por teléfono. Romeo se había quedado en Atiquizaya buscando la parte faltante de la cámara y tuve que llamarlo por teléfono para que se apresurara a llegar a Ahuachapán.
Cuando se dieron cuenta en la universidad Don Bosco de esa pérdida, nos dijeron que ya no nos prestarían la cámara, hasta que pagáramos el repuesto, el cual sólo había en Guatemala y se tardarían un par de semanas para conseguirlo. Esto destruiría todas mis ilusiones de terminar la película. Entonces fui al canal 21 de televisión y alquilé una cámara similar a la que habíamos usado y por lo tanto no hubo retraso en el rodaje.

***
Al final, en retrospectiva, aunque la satisfacción de haber realizado “Hablando con los muertos” es grande, tengo que decir que el corto tiene varias cosas que no me gustan. En cuanto a algunos efectos que tuvimos que hacer artificialmente, como la lluvia y la sangre, estoy seguro que pudieron haberse mejorado. Pudo haberse mejorado también la forma de contar la historia; para algunas personas resulta un poco confusa. Se me ocurren ahora muchas ideas de cómo se pudiera haber mejorado el cortometraje.

También debo decir que siento que la edición final del corto no quedó del todo como me hubiese gustado.
Por ejemplo no se usó exactamente toda la música que yo había dispuesto para cada escena (aunque sí en un 95 %). Con respecto a la música me pasó algo muy particular; desde el primer momento en que empecé a escribir el guión, ya que junto a cada escena inmediatamente sonaba en mi cabeza una música para mí familiar y que se adaptaba muy bien a la situación específica de lo que ocurría en tal o cual circunstancia; como por ejemplo a la escena inicial donde se ve el derrumbe en Santa Tecla, a raíz del terremoto del año 2001, siempre estuvo ligada la composición de Paul Hindemith NOBILISIMA VISIONE. Fue algo natural dentro de mi cabeza. Ahora bien, una de las cosas que más anhelo es hacer otra película pero que lleve música original, tener un músico que se inspire en las imágenes, de tal manera que el producto final sea aún más único.
Otra de las cosas que no me dejaron totalmente satisfecho del corto fue que se eliminaron algunas escenas que yo personalmente hubiese incluido. Hay varias causas:
1- Quienes editaron lo hicieron de prisa, ya que tenían poco tiempo para hacerlo debido a sus ocupaciones académicas.
2- Yo, con mi apretado horario en el hospital, estuve apenas un par de veces en la edición y sólo por un par de minutos, ya que era difícil coordinar mi tiempo con el tiempo de quienes editaban.
3- Principalmente creo que hubo falta de ambiente adecuado e intimidad; me refiero a que si la edición la hubiésemos hecho con tranquilidad, con todo el tiempo del mundo, de preferencia por la noche, y que en todo momento hubiese estado yo presente, la película hubiese salido a mi manera.

“Hablando con los muertos” fue un proyecto que inició como novela, siguió como guión cinematográfico, después se llevó a la imagen en un cortometraje y en último lugar llegó a ser esta pequeña crónica que el amable lector tiene ahora en sus manos.

Finalmente, puedo decir que la experiencia y la satisfacción de realizar una película es algo inigualable. Podría decir que he quedado invitado a repetir la experiencia. No puedo esperar por una nueva oportunidad para iniciar un nuevo proyecto cinematográfico, para lo cual ya estoy trabajando en varios guiones.

ANEXO 1
CARTAS

Luis G. Valdivieso me pidió que le escribiera unas palabras sobre cómo había sido mi experiencia el primer fin de semana rodando.

19 de septiembre de 2005 (un día después del primer fin de semana del rodaje).

Estimado Luis:
Te puedo decir que me siento satisfecho con el esfuerzo que hice el fin de semana. Realmente grabamos unas escenas preciosas.

Un par de anécdotas. Fijate que en la escena 10 que la hicimos en la casa de mi primo Willians, y estábamos todo el grupo técnico y de actores, más mis hermanos y otro par de personas, ISABEL lloró de verdad cuando oía a ROBERTO pedirle que se fueran de El Salvador. Hubo un silencio de 2 segundos después que dije CORTEN y todo el mundo espontáneamente aplaudió la actuación de Rosario y Santiago. Fue una actuación bellísima y nos llenó de mucha alegría a todos.

Fijate que en la escena 2, les planteé la idea y el inicio lo hicieron los actores casi como yo lo había imaginado desde el principio, es decir, ROBERTO besando el colibrí de ISABEL. Realmente el inicio de la secuencia salió bastante erótico y me gustó mucho.

Tuve que cambiar la locación de la escena 4 y creo que fue mejor, ya que, en vez de relacionar la escena 4 con la 5 a través del Pino Salvadoreño, se me ocurrió la idea de hacerlo con verdaderos disco LP, lo cual quedaba bien porque en la escena 5 ellos están oyendo música y conversando.

Con respecto al trabajo, te puedo decir que a pesar de todos los retrasos sufridos, avancé bastante. Creo que presioné un poco al grupo técnico, porque la noche del sábado casi estábamos rodando a las 8:00 p.m. Además los hice correr de un lado a otro. Esto me preocupó un poco, pensando que hay personas que pueden ser muy sensibles y las presiones que uno haga para que el trabajo avance lo pudieran tomar como ofensa personal. Pero todo salió bien, gracias a la ayuda que nos dimos unos a otros. Me gustó mucho la acusiocidad de algunos de los jóvenes, la mirada que tienen para los detalles. Eso me ayudó mucho. Creo que, con pocas excepciones, sí trabajamos en equipo y eso me hace sentir muy satisfecho. Pero para no hacértela larga, te puedo decir que de las 30 escena (porque estoy contando por ejemplo que hay una 5 y una 5 A o una 3 y una 3 D, etc.) logramos hacer 19, que es más del 50% del cortometraje. Luís, no he terminado de planificar el siguiente fin de semana, ya que tengo problemas con el horario de algunos actores. Te pido que me tengás paciencia. Luego te hago llegar el plan de trabajo. Luís… ¿cómo hago con lo de la sangre?

Óscar.

Carta escrita al cineasta Jorge Dalton.

28 de Octubre de 2005.
Estimado Jorge Dalton, usted no me conoce; pero quiero contarle un par de cosas. Una es sobre unos poemas y otra es acerca de un guión cinematográfico.

En 1983 conocí un amigo que me prestó un libro que había editado la Universidad de El Salvador: POEMAS, que, como usted sabrá mejor que yo, contenía “La ventana en el rostro”, “El mar”, “El turno del ofendido” y otros. Para mí fue un gran descubrimiento. Su padre me hechizó –y aún sigue haciéndolo- con sus poemas. Con otros amigos lo leíamos a escondidas.
Cuando la Asamblea Legislativa lo nombró Poeta Meritísimo, yo anduve con mi ex esposa en la UCA y en La Luna, en donde se hicieron algunos homenajes.
Este año que Concultura ha editado la revista CULTURA en homenaje a Roque Dalton, puedo decirle que he disfrutado de su lectura. Y uno de los artículos que más me conmovió, hasta las lágrimas, fue ATAQUE DE NOSTALGIA.
Por otro lado, quiero contarle que yo escribí un guión cinematográfico para un cortometraje (HABLANDO CON LOS MUERTOS), el cual rodamos y tuve la oportunidad de dirigir en el mes de septiembre pasado, principalmente en mi ciudad natal, Atiquizaya, Ahuachapán; aunque unas pocas secuencias fueron filmadas en San Salvador. Quiero contarle que iniciamos el rodaje prácticamente con una gran cantidad de carencias o, como dice una amiga mía, “este cortometraje es un indigente”. También, entre mi trabajo de médico y el sueño de “hacer una película”, me sentí muy presionado luchando contra el tiempo y lidiando con toda la logística del proyecto. Pero lo que no me faltó fue entusiasmo; y tampoco a los que me acompañaron en este lindo viaje. Y es que yo me divertí de lo lindo durante los cuatro días del rodaje; realmente lo disfruté. Durante el proceso me di cuenta que cuando no hay muchos recursos, hay que improvisar. Y así tuve que cambiar ciertas cosas del guión de cómo originalmente lo había escrito.
La mayoría de actores tuvieron su primera experiencia de actuación precisamente en este cortometraje y sólo dos de ellos, Rosario Ríos y Santiago Nogales, sabían de veras de actuación.
Por supuesto que siendo esta mi primera experiencia, ahora viendo las imágenes me doy cuenta de la gran cantidad de errores que cometí, especialmente en esos pequeños detalles que pueden hacer la gran diferencia. Sin embargo, me enorgullezco del esfuerzo de mis compañeros y del mío.
Bueno, ahora todavía estamos trabajando en la edición. Pero como yo sé que usted ha estudiado realmente esto de ser cineasta y yo sólo he estado aprendiendo unos meses, con un gran maestro, eso sí, pero como le decía, sólo durante un poco de tiempo, quería mostrárselo a usted. Así que ya dentro de unas semanas tendré el producto final de tanto esfuerzo y le escribo porque quiero compartirlo con usted, quien es, a pesar de no conocerlo personalmente, alguien muy especial para mí por dos motivos, uno porque usted es cineasta y el segundo es porque es hijo de Roque Dalton.
Le adjunto mi guión y unas fotos del rodaje, y espero que en un futuro no muy lejano pueda yo entregarle una copia en DVD del cortometraje.
Un abrazo amistoso.

Óscar Perdomo León.

Respuesta de Jorge Dalton
29 de octubre de 2005
Oscar:
Lo que te puedo decir es lo siguiente: Ten en cuenta que no he visto el trabajo pero sólo que te hayas lanzado a hacerlo es un primer paso importante. Lo otro es que un primer trabajo no importa mucho si quedó mal, bueno, regular o palabras más duras como la de tu amiga, «indigente». Ten en cuenta que nunca un cineasta se puede medir por un trabajo. Por lo tanto no puedes ser conforme, debes superar una y otra vez hasta llegar al consentimiento que estás conforme. Debes aprender de tus errores, es la mejor forma de aprender. Aunque se asistas a una escuela a estudiar nunca un primer trabajo te mide. Simplemente es lo primero y aunque te quede mal siempre lo mirarás con cariño. Los cineastas en El Salvador no tienen otra opción de ingeniárselas solos con audacia y tener en cuenta la falta de recursos. Somos pobres y partiendo de ahí podremos asumir nuestra obra con humildad.
No creo en los que piensan en Hollywood ni en presupuestos virtuales, ni proyectos irreales, acompañados de un falso glamour de lo que podría ser. ¡Eso para mi es mierda!
Primero que todo no debes temer a la crítica dura. Muchos aquí se acomplejan, no están dispuestos a que se les critique porque mediocremente piensan que ya no tienen nada que aprender. Por eso en El Salvador hay demasiados músicos mediocres, pintores, escritores, políticos ignorantes. No te permitas caer en ese costal del cual será imposible salir. La ventaja de no existir el cine en El Salvador da ventaja pero al mismo tiempo tiene su tiempo límite. No te quedes en el localismo pues hay que pensar en competir afuera, lograr ser considerado afuera, esa es mi mayor recomendación pero todo eso cuesta sacrificio, dedicación, disciplina y rigor.
El cine y por ende el video también son artes muy completos y exigentes donde debes combinar la fotografía, el drama, la música, el montaje, el sonido, muchas cosas que se complementan y entonces hay que aprender y no sentirse conforme ni con el primer, segundo ni tercer trabajo. El cine o el video es toda una vida una carrera.
Avísame cuando termines de editar.

Un abrazo y suerte

Jorge Dalton

Luis G. Valdivieso me pidió, 2 meses después de terminar de rodar el cortometraje y cuando ya se había finalizado la edición, que le escribiera una carta sobre mis impresiones sobre la película y sobre el rodaje. He aquí la carta que escribí y la respuesta de Luís.

IMPRESIONES SOBRE EL CORTO
29 de Noviembre de 2005.
Estimado Luis:
Les he mostrado la película a varias personas, entre ellas, por supuesto a algunos de los actores. En general ha habido una reacción positiva hacia la película. Algunos han sido críticos y dan a entender que les hubiese gustado un cambio por aquí y otro por allá, como fue el caso de Romeo Teos, “Jonás”, a quien sí le gustó la edición final, pero le hubiese gustado, como te digo, algunos cambios, aunque no fundamentales, como el hecho de que deberíamos haber dejado la escena donde se ve como se “machetea” al capataz de la hacienda y también la escena de la mano amputada de la madre de Isabel.

Por otro lado, me he dado cuenta que algunas personas no están acostumbradas a ver cortometrajes y me han dicho algunos que les hubiera gustado que “la película fuera más larga”, y unos pocos se han distraído y le han perdido el hilo a la historia.
Algunos se asombran de lo bien que se ven las imágenes (algunas de esas imágenes son bellas a mi entender; pero creo que lo dicen también en el sentido de que nunca habían visto una película salvadoreña). Y otros, un poco más perceptivos, han descubierto algunos errores de detalles que hay en el cortometraje.
Yo, por mi parte, me siento satisfecho del trabajo hecho; pero cada vez que la veo pienso en las cosas que pude haber hecho mejor y me digo a mí mismo que la próxima vez lo voy a hacer mejor. Aunque en sí la película se me hace difícil a mí criticarla de una forma “científica” (si es que se puede usar aquí esa palabra), porque yo la quiero mucho, porque buena parte del argumento es muy personal y me salió del corazón.
Quise en ella hablar de mi padre ya fallecido. Quise hablar del amor que siento por mis hijas. Quise expresar los celos que todos alguna vez hemos tenido. Quise también sacar a relucir el deseo de largarme a otro lado que me entra por momentos y mi gran amor por mi país: la contradictoria dicotomía. Quise recordar al que fue mi profesor de tercer grado siendo asesinado absurdamente por los Escuadrones de la Muerte durante el inicio de la guerra civil. Quise además hacer un pequeño homenaje a uno de mis escritores favoritos. Y agradezco y reconozco la forma en que me ayudaste, Luís, a poner en orden todo ese montón de ideas que yo tenía y a agregarle un poco de sal a la trama.
Pero haciendo un esfuerzo diría que al cortometraje le faltó una mejor dirección. Estoy conciente de mi gran inexperiencia. También diría que le faltó un momento más intenso, una secuencia sublime, de más emoción, que hubiese logrado arrancar una lágrima al público. Creo que la historia tiene madera para lograrlo; pero de alguna forma no pude ponerlo de la manera correcta en las imágenes. Pienso que si no hubiese yo tenido que trabajar con tanto stress y con tan poco tiempo, hubiese podido dar algo mejor de mí. También me he dado cuenta que la edición debería haber sido una actividad más íntima y personal; quizás si hubiésemos podido trabajar durante la noche, con la claridad de mente que se tiene en la noche. Sin embargo, aún así, amo mucho mi cortometraje, Luís. No sé. Lo veo y me deleito. Lo veo y lo miro como un sueño hecho realidad. Lo veo y me veo a mí mismo. Soy “Jonás” y “Roberto” al mismo tiempo. Soy el familiar que llora por sus muertos en el terremoto…
Con respecto al hecho de haber trabajado con gente talentosa y que sabía tantas cosas que yo no, especialmente el haber aprendido de vos, Luis, no tengo más palabras que de agradecimiento. Me siento muy feliz y afortunado por eso. Esta ha sido una experiencia muy grande para mí. Ya no puedo dejar de pensar en la cinematografía. Espero que no te burlés por lo que voy a decir, pero siento que soy cineasta. Quizás el título me queda muy grande, pero como escribió Dalton: “Aceptar es ser y yo lo acepté todo, todo, hasta eso que no confesáis por miedo a la complicidad, siempre mortal en su tenaz tibieza”. Y Lake cantó: “You can only be what you think you are.”
Ojalá pudiera continuar mis estudios de cinematografía.
También te puedo decir que fue precioso ver con que entusiasmo trabajaban personas que nunca habían actuado en su vida.
En un futuro proyecto me gustaría usar música nacional y para ello buscaría a un amigo que tengo y lo convencería para que compusiera la música. (Cuando éramos adolescentes habíamos formado un grupo musical y tocábamos mucha música original). Ya estoy trabajando en un nuevo argumento y espero escribir un guión superior al de HABLANDO CON LOS MUERTOS.
Bueno, creo que esto que he escrito por ahora basta.

Un saludo amistoso, Luís.
Óscar.

Respuesta de Luis G. Valdivieso
29 de noviembre de 2005.
Querido Oscar:
Me parece interesantísima la exposición que haces en el correo sobre tú película. Es muy bueno que hayas recabado diferentes opiniones, eso es algo que ayuda a crecer. El sentimiento que tienes de cineasta es auténtico, has conseguido hacer un cortometraje, y lógicamente eso te lleva a querer continuar.
Quiero tener una charla contigo, me debes alguna cerveza ¿no?, dónde te puedo decir cómo poder ir subsanando los errores de los que tú mismo hablas.
Esta tarde he tenido una reunión informativa con la Fundación Julia Díaz y representantes de CONCULTURA, ha ido muy bien, he estado muy suelto y todos se han quedado encantados con mi informe sobre nuestro taller. Tú persona ha salido a la luz, les he dicho que has sido un ejemplo de entrega y entusiasmo.
Bueno Oscar, espero que me digas cuando puedes que nos veamos, y fijamos un día. Un fuerte abrazo.
Luís.
Mis amigas Suleima María y Mónica María me escribieron desde Canadá sus impresiones sobre mi cortometraje.

08 de febrero de 2006.
Hola Oscar ¿o debo decir Sr. Director?
Ayer recibí y vi su cortometraje que me dejó muy impresionada. Pasamos una noche muy amena mi mamá y yo.

Es un cortometraje que cautiva desde el comienzo con sus escenas tan fuertes, intriga por los detalles que revela conforme se desarrolla el argumento y tiene muchas pinceladas que le dan frescura y calidez a la vez, su conclusión me parece justa y también con moraleja si uno se pone a pensar en como pueden terminar los desenlaces de la vida. Muy interesante.
Además, nos ayudo a recordarlos a todos los de allá, (¡qué elenco!), por un momento deseé haber estado en Atiquizaya para que me incluyera aunque sea como extra. Quiero felicitarlo por su trabajo y por llevar a cabo su cometido.

De verdad que con gente como ustedes una se siente muy feliz de ser de Atiquizaya. Pero cuénteme, ¿cómo un doctor sabe de hacer películas? ¿Recibió algún curso o ya es innato? Pero debo serle sincera, hubo algo que no me gusto mucho y es que su personaje no tenia ni una línea en el escrito. Pero sí me encantó que su mamá actuó de verdad. Felicítemela por favor, a todos, a Wendy por supuesto, she looks so cute, still. Creo que la niña protagonista es una de sus hijas ¿verdad? Mario Roberto estaba muy conmocionado con el deceso también. Sin olvidarnos de la actuación del Piporro.

En fin muchísimas gracias por enviarme su película tan bonita que también me sirvió para poder verlos de nuevo y Muchas Felicidades por alcanzar una de sus metas la cual espero no termine allá; sino más bien continúe cosechando triunfos.

Sinceramente su amiga de siempre, Mónica.

13 de febrero 2006

Hola Oscar, no sabe cuánto gusto saber de usted, sobre todo por ese proyecto realizado. Está muy bueno, sinceramente lo hizo muy bien, lo felicito de corazón, creo que debe dedicarse a eso pues de verdad, me gustó mucho. Lo único que es muy corto. ¿Qué tal una telenovela? ¿O dos horas de otra película? Creo que pido mucho, pero le aconsejo no abandonarlo pues usted tiene madera de cineasta, de escritor y gracias a DIOS, se le dio la oportunidad…aunque claro usted debió haberla buscado, y la encontró. Le doy gracias a DIOS, por eso y gracias a usted querido Oscar, por dar glorias a Atiquizaya, nuestra amada tierra. Y por honrar a sus progenitores.Que DIOS le bendiga. Saludos a Nohemy y a Mario Roberto. Siempre los recuerdo a todos con cariño sincero. Abrazos
Suleima Maria

ANEXO 2

MÚSICA QUE SE UTILIZÓ EN EL CORTO “HABLANDO CON LOS MUERTOS”

NOBILISIMA VISIONE, primer movimiento (Paul Hindemith), interpretada por la Orquesta Sinfónica de Nueva Zelandia.

MY FOOLISH HEART, (Washington-Young) interpretada por el trío de Bill Evans.

CONCIERTO PARA PIANO No. 1, tercer movimiento (Keith Emerson), interpretado por Keith Emerson y la Orquesta Filarmónica de Londres.

BLUE SKY (Juan Pablo Torres), interpretada por Paquito D´Rivera y Juan Pablo Torres.

SO WHAT (Miles Davis), extraído del disco Kind of Blue de Miles Davis.

MIRACULOUS MONK (Thelonious Monk), arreglos y orquesta de Lalo Schifrin.

CASSANDRA (Branford Marsalis), interpretada por el cuarteto de Branford Marsalis.

MILONGA DEL ÁNGEL (Astor Piazzolla), interpretada por el quinteto de Astor Piazzolla.

RAINDANCE (Tommy Emmanuel), interpretada por Tommy Emmanuel.

Prólogo de HABLANDO CON LOS MUERTOS, por Érika Mariana Valencia-Perdomo

UNAS PALABRAS DE ENTRADA

En esta oportunidad Óscar Perdomo León nos presenta su segunda novela, breve, muy íntima, tierna, por momentos erótica, introspectiva, que habla del amor hacia la mujer, de la soledad, del dolor y de la alegría. La muerte impuesta ronda en cada página. Y en un lenguaje pausado ocasionalmente y en otros, envuelto en un clima de cruda violencia, nos introduce en el corazón del ser humano, en toda su frenética pasión. La vida de Isabel, la protagonista principal de la historia, no puede entenderse del todo sin conocer a Esteban, su padre.

En esta novela corta (o cuento largo, si se quiere) hay una novedad: se introducen unas breves narraciones contadas por Esteban -uno de los personajes-, acerca de algunos muertos memorables como Roque Dalton y Manuel Enrique Araujo, entre otros. Estos pequeños relatos que enriquecen el presente libro, identificados como relato 1, relato 2, etc. (y relacionados con la idea general sobre la muerte), se encuentran al final de la historia de “Isabel” y “Roberto” y pueden con toda libertad –si así se lo desea- obviarse.

En el año 2003 Óscar publicó su primera novela «Diario Prohibido», de la cual Orsy Campos escribió: “…de seguro y sin temor a equivocarme, Diario Prohibido sería uno de esos libros que hubiera formado parte de la lista de los censurados durante la época de la Santa Inquisición; … resulta ingenioso el recurso de amarrar las experiencias sentimentales y eróticas con los sucesos reales ocurridos en el país… Es una obra de la cual se disfruta la lectura desde sus primeras páginas…” Y Silvia Elena Regalado subrayó: “Su novela es muy fluida y capta la atención rápidamente, lo cual es una de las cualidades más importantes de la narrativa. Me gustó como se entrelazan los acontecimientos en ella.”

En el año 2008 publicó una breve reseña sobre la vida de un médico salvadoreño: «De una tragedia una oportunidad».

Óscar también ha escrito otros libros, que están inéditos por el momento, como el libro de poemas «En la Intimidad», la crónica «Cómo se rodó Hablando con los muertos»; varios guiones cinematográficos como «Nos conocimos» y «Una casa en noviembre», entre otros.

Se encuentran, además, dos libros en proceso de creación, «Los años dorados» y «Artistas Sensuntepecanos».

Ha escrito y dirigido asimismo dos películas, el cortometraje homónimo «Hablando con los muertos» y el cortometraje «Mi hermana».

Óscar Perdomo León, salvadoreño nacido en Atiquizaya, departamento de Ahuachapán, quien es Doctor en Medicina, vive desde hace siete años en Sensuntepeque, Cabañas.

Érika Mariana Valencia-Perdomo.

COMENTARIOS sobre DIARIO PROHIBIDO

Dos comentarios de SILVIA ELENA REGALADO a cerca del libro DIARIO PROHIBIDO
“Su novela es muy fluida y capta la atención rápidamente, lo cual es una de las cualidades más importantes de la narrativa. Me gustó como se entrelazan los acontecimientos en ella”.
SILVIA ELENA REGALADO
20 de noviembre de 2003

DIARIO PROHIBIDO

«Óscar Perdomo León, Doctor en Medicina, músico y escritor, nos entrega su primera novela: Diario Prohibido. No sólo la escribe, si no que la edita: en un esfuerzo que revela su pasión comprometida con la literatura, sorteando todas las dificultades que implica crear, producir, promover y vender un libro en nuestro país. Es en esto, como el personaje de su novela, “un individuo que no puede dejar de soñar despierto. En cierta forma, un niño con la fantasía abierta…” Y gracias a ese empuje de sus sueños, contamos ahora con esta novela en la literatura salvadoreña.

Diario Prohibido se estructura en once capítulos. Ocho tienen nombre de mujer. A través de la vida de estas mujeres o de la relación entre ellas y Alfredo, el personaje principal, se nos va revelando la historia, el oficio, las ideas, los principios, los sueños y los sentimientos más íntimos de este personaje: Alfredo es un joven médico con una profunda sensibilidad que afirma en su vida la valoración de su familia, de su profesión y de su vocación de servicio. Para Alfredo el amor y la transparencia son indisolubles.

Diario Prohibido es un camino por la intimidad humana. Desde los ojos de su autor vemos a las mujeres en sus múltiples dimensiones: amantes sensuales, madres amorosas, compañeras vivaces, inteligentes luchadoras, seres de carne y espíritu que fluyen por los ríos de alimentan su corazón.

«La historia de Alfredo es una historia de amor, de muerte y de esperanza. La muerte lo golpea en distintas circunstancias. Quizá en este trazo se cimenta la vocación que lo lleva a enfrentarla día a día, ganándole batallas en la atención médica de sus pacientes. El amor es una vela que lo impulsa por ese mar de hostilidad, de esperanzas en vuelo y de sirenas llamándolo.

«Como sol perenne, el contexto sociopolítico se filtra en los espacios de la intimidad. En la cotidianidad de cada personaje sentimos la tierra, su palpitar mestizo, las heridas, las vergüenzas históricas de su patria y, también, la lucha de las generaciones de jóvenes por la verdad, la justicia y la esperanza.

«Los invito a descubrir el lindero entre la fantasía y la realidad, entre el amor y el deseo; Diario Prohibido también despierta esas zonas prohibidas de nuestros recuerdos».

SILVIA ELENA REGALADO
12 de abril de 2004

«Bajo el aspecto en muchos tramos del libro de un diario íntimo, Óscar Perdomo León nos va guiando a través de la vida de seis personajes. Su novela es una historia de amor, de traición, de deseo y de suicidio. Y de médicos, como el autor».

LA PRENSA GRÁFICA


LECTURA DE RELATOS ÍNTIMOS

«De seguro, y sin temor a equivocarme, Diario Prohibido sería uno de esos libros que hubieran formado parte de la lista de los censurados durante la época de la Santa Inquisición y su autor hubiera sido condenado a penas severas.

«Esto debido a su forma clara y directa de describir las relaciones sexuales, así como por la crítica abierta hacia la Iglesia Católica por el obligatorio celibato de los sacerdotes.

«No obstante es una alegría que ya no estemos en aquellos tiempos donde el rigor religioso se imponía a la creatividad literaria, y aún a la verdad científica, porque así podemos disfrutar de este ejemplar recién publicado.

«Esta obra de Perdomo León, como dice el título, es un diario que en una forma elocuente narra y describe la vida amorosa de Alfredo, el personaje central, quien tiene varias relaciones amorosas, en donde hay amores principales y amantes que sólo complacen la libido o ayudan a alejar la soledad con su compañía.

«Resulta ingenioso el recurso de amarrar las experiencias sentimentales y eróticas de Alfredo con los sucesos reales ocurridos en el país. Aquí se habla de un terremoto de 1986, de una guerra civil, de pobreza, incluso del sacerdote Emmanuel Milingo, quien puso en alerta al Vaticano con lo del celibato, al haberse casado con la coreana María Sung.

«Este juego de la realidad y la imaginación, así como su estilo de narración de mucha claridad, a veces omnipresente y en otras en primera persona, con metáforas y descripciones ocurrentes y los hechos fantásticos como el de Sofía, su esposa, quien oníricamente se convierte en colibrí, nos da un libro que navega en un realismo casi mágico, con una obra que se disfruta su lectura desde las primeras páginas.

«Hay que advertir al lector que la forma en como está escrito este libro obliga a prestarle mucha atención, porque a diferencia de un diario que relata los hechos de una forma cronológica, esta obra viaja con el tiempo, años atrás, años adelante, intercalados en las 200 páginas de esta publicación.

«A nivel de fondo y forma este libro despierta el interés por su lectura, y de nuevo nos alegramos de que no vivamos en la época del oscurantismo, de lo contrario no se habría conocido el Diario Prohibido”.


ORSY CAMPOS

(Publicado en El Diario de Hoy el 30 de noviembre de 2003).