Categoría: Literatura
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“Cuando empezó a escribir «El perseguidor», en París, terminó quince páginas en una noche y luego se atoró. Nada podía hacer.
“Años más tarde se encontró en Ginebra, entre muchos papeles, con el manuscrito inacabado. Se había olvidado de su existencia. Lo leyó cuidadosamente y ese mismo día terminó el cuento.” (1)
Ese magnífico cuento «El perseguidor», Cortázar lo escribió, como ya lo había dicho, dedicado a uno de los más grandes saxofonistas de Jazz que ha existido: Charlie «Bird» Parker (1920-55). Él, junto a otras luminarias de la música, crearon un nuevo estilo de Jazz que se contraponía al Swing, el revolucionario estilo conocido como Be-bop. El excitante, provocador y rápido saxofón alto de Parker es una experiencia abrumadora y placentera de las que uno no puede olvidarse nunca.
Dibujo de Parker hecho por Vanesa Holley ****
Claribel Alegría habla sobre el amor hacia el Jazz de Julio Cortázar de esta manera:
“Recuerdo una noche inolvidable: hacía frío, estábamos apretujados frente a la chimenea escuchando Jazz: Thelonius Monk, Betty SNT, Charlie Parker, Louis Armstrong, Miles Davis y no recuerdo quien más. Nadie profería una sola palabra. Los rostros de Bud y de Julio estaban transfigurados. Como a las dos de la mañana yo me sentía cansada y subí de puntillas al dormitorio. Ellos se quedaron hasta que amaneció. El Jazz era un rito sagrado, el tiempo no existía, nada existía, salvo la música.” (4)
El cuento «El perseguidor» es una verdadera maravilla, aún sin conocer la existencia y la teoría y práctica musical de Charlie Parker; y cuando uno está enterado de los excesos de drogas en la vida de Parker y de su chispa e inteligencia musicales, el cuento se vuelve aún mejor, porque considero que «El perseguidor» no es sólo una recreación de la vida de Charlie Parker, sino un armonioso y alborotador disparo, una ráfaga de luz a los sentidos y a la razón de los lectores.
Óscar Perdomo León
(2) Ron David, “Jazz para principiantes”, Errepar, Buenos Aires, Argentina, 1998, p. 49.
(3) Mervyn Cooke, “Jazz”, Thames and Hudson Ltd, London, 1998, p. 119.
(4) Claribel Alegría, “Mágica tribu”, Índole Editores, El Salvador, 2008, p. 133.
Fotografías: * y ^ extraídas de Mervyn Cooke, “Jazz”, Thames and Hudson Ltd, London, 1998, p. 119 y 120.
Fotografías: ** y *** tomadas por Wendy Perdomo de Cruz.
Dibujo **** hecho por Vanesa Holley y extraído de Ron David, “Jazz para principiantes”, Errepar, Buenos Aires, Argentina, 1998, p. 48.
Fotografía ^^ extraída de la 16 ª edición del año 2003 de “Las Armas secretas”, Ediciones Cátedra (Grupo Anaya, S.A.), 1978,2003, Juan Ignacio Luca de Tena, 15. 28027 Madrid.
Fotografía ^^^ tomada por Óscar Perdomo León a la portada de la 16 ª edición del año 2003 de “Las Armas secretas”, Ediciones Cátedra (Grupo Anaya, S.A.), 1978,2003, Juan Ignacio Luca de Tena, 15. 28027 Madrid.
Fotografía ^^^^ extraída del artículo “El cronopio mayor II” del blog ArcoLibris http://blogarcolibris.wordpress.com/ de Laura García.
He aquí la nota en cuestión:
Dr. Perdomo: le envío la décima que Rubén Darío dedicó al Gral. y Dr. Luciano Hernández. Esto lo encontré en un ejemplar de la revista “Ateneo” (del Ateneo de El Salvador, de 1972). En esta hay una investigación de un ateneísta de Nicaragua (José Jirón Terán), que recopilaba las obras inéditas del poeta nicaragüense Rubén Darío. Pues bien, Jirón Terán encontró un artículo del periodista (también nicaragüense) Gustavo Alemán Bolaños, publicado el 27 de abril de 1924, en la revista “Los Domingos”, de Managua, que recoge una décima que Darío dedica al Gral. Hernández, la que dice así:
Al patriota en quien se entraña
valor al par que nobleza,
a quien ciñó su cabeza
con lauros que le dio España;
a quien hoy en tierra extraña
come el pan del extranjero;
al Orador y al Guerrero
que ofreció a su patria a una,
en batalla y en tribuna
la palabra y el acero.
Alemán Bolaños explicaba en su artículo que Rubén escribió esta décima en un ejemplar del libro “Azul” que regaló a Luciano Hernández, cuando el militar estaba exiliado en Guatemala, en 1891, debido al golpe de Estado dado por los hermanos Ezeta, en El Salvador. El escrito del periodista Alemán Bolaños afirma que estos versos describen con “verdadera maestría” al Gral. y Dr. Hernández , quien recibió condecoraciones de España debido a sus cualidades para la oratoria.
*
Hay libros de poemas de los cuales me he enamorado casi a primera vista y no me he equivocado, porque ese amor se ha afirmado al terminar de leerlos y aun más al releerlos una y otra vez en el transcurso de los años. Así me pasó, hace más o menos 23 años, con un poemario con el que me topé accidentalmente en una venta callejera de libros en el centro de San Salvador. Me llamó la atención que el libro, de portada amarilla, ya estaba caseramente forrado con plástico transparente; era más que obvio que el libro era usado, pero estaba en muy buenas condiciones físicas. (Por el contrario ahora, después de tanto trote que le he dado, está un poco arrugado). El libro era el volumen 35 de la Colección Poesía de la Dirección de Publicaciones que fue publicado en 1977; aunque los poemas habían sido escritos entre 1970 y 1972.Y a su autor yo sólo lo conocía por referencias. El libro al cual me refiero es “Inventario de soledad” de Italo López Vallecillos, el cual es uno de los poemarios que más me ha impactado en la vida.
Creo que lo que más me impresionó de “Inventario de soledad” es que desde el inicio el autor lo sumerge a uno en una atmósfera muy íntima, desnuda y sincera, familiar a veces, cosmopolita por momentos, pero siempre fundamental, poesía salida desde la parte más oculta del alma, en un ambiente de sobriedad en el que uno siente que cada palabra está en su justo lugar.
He aquí uno de los poemas que me gusta tanto del libro en cuestión:
SOBREVIVENCIA
En los cristales de la ventana
tu rostro, tu risa.
En mi corazón sólo el recuerdo
la aproximación por la palabra
y la música, el adiós que no dije,
que no dijiste, y aquella mirada
que hirió para siempre mis versos.
Después, claro, la sobrevivencia.
Los días amparándome,
abriendo de par en par sus aires,
y siendo más míos que antes de conocerte.
No sé donde estás. En qué mar
desnudas tu silencio, ni que haces cuando
las rosa (las rosas amarillas, recuerdas)
te hablen de mi amor alucinado.
Tal vez leas a Erich Fromm,
a Freud, al viejo Marx,
qué sé yo. O quizá, en la noche,
te asalte el arrepentimiento, la duda,
por este amor que tocó tu puerta,
y la halló cerrada
bajo las llaves de un sueño imposible.
Voy en tu búsqueda. Ignoro
los caminos que conducen a tu alma.
Salgo a las calles y recorro tu cuerpo
de muchacha sencilla. Me siento en los parques
y veo cómo se agita la sombra
de los árboles que en vano
elevan sus ramas a la nube y a la estrella.
En el cinematógrafo, pequeño mundo de soledad,
me hago acompañar de ti. Imagino que estás
o que has ido o que vendrás dentro de poco.
Todo lo disipa la tarde. Las luces de la ciudad.
El claxon de los autos. Los caminos tan solos.
En las vitrinas de los almacenes
veo tu rostro y el mío, confundidos entre ropas
y juguetes, borrosos entre anuncios y maniquíes,
próximos y lejanos en ese juego de espejos
que la imaginación crea para mi sobresalto.
No estás. Y sé que no vendrás. Me niego a olvidarte.
Y adonde quiera que vayas
seré el viento desnudo
que se enreda en tu pelo, el agua que bebes,
la mañana que te despierta, la almohada
que conoce tus secretos. Y en medio de la noche,
mía y tuya la esperanza,
haremos de nuevo el mundo,
sin soledad, sin calles abandonadas,
y sin que nadie tenga que buscar su amor
entre los maniquíes
y el ruido de los claxons.
Luís Gallegos Valdés, al hablar de “Inventario de soledad”, se refiere a Italo López Vallecillos diciendo que “el poeta ha aprisionado ya fuertemente su palabra y el dominio de la imagen es perfecto. El tono sin estridencias, suave, tierno, sube y baja al ritmo de las propias emociones, sin ser alterado por la pasión ni por las asperezas del entorno.”(1) Y unas líneas más adelante continúa diciendo: “Aquí no caben recuentos de adjetivos, verificación de símiles, contabilidad de imágenes. Cuando la expresión se ha vuelto esencial por su identificación con el pensamiento y el sentir, capta los horizontes más alejados y se inclina hacia la cercanía donde arraigan el árbol y la flor amados, donde surgen la imagen de la mujer y de los hijos.”
Vean esta fotografía, probablemente de 1969, donde Italo López Vallecillos aparece con los compañeros con quienes escribía en la ya desaparecida revista «La Pájara Pinta».
Otro poema de “Inventario de Soledad”:
TEMOR
Si les ombres sont plus profondes
que du sang. Ou si le sang est beaucoup
plus profond que l´ombre.
Noir retour ă la vie.
Saint-John Perse.
Toqué la oscuridad. Era el cristal
de un sueño remoto, inverosímil. Trozos
de miedo hallábanse, lado a lado, en el camino.
Todo tenía la apariencia de un bosque amarillo,
de heridas que no se atrevían a ser guitarras.
Nadie me tendió la mano. Todos estaban deshabitados.
Espectros de días, de años como maderas vírgenes,
hechos para ser el oscuro ataúd de esta flauta,
de esta canción florecida de instantes,
de espejos y rosas todavía imperfectas. Nadie
me vio. Nadie dijo una palabra. Y yo me marché,
exactamente como había llegado,
sin comunicación posible. Nunca más podré
ser el mismo. Un poco de temor quedó prendido
en mí, y es ahora la fiebre, el artificio
puro de vivir, de alzar el puñal tembloroso
cada vez que oigo llegar la oscuridad.
Y para terminar he aquí uno de mis favoritos:
ARRIBA, ABAJO
A Rafael Menjívar
Arriba, lejos de mis pies
las nubes errabundas. Oculto el sol
tras días de apacible espera.
Lluvioso el corazón arrepentido
y, dura, inexpresable la palabra.
Abajo, aquí la tierra, el sustento
de todo lo que pienso. La realidad
que sostiene la poesía.
Y entre las nubes y el polvo
que camino, yo,
el solitario,
el hombre de la duda,
sin Dios,
apenas equipado con unas cuantas
lágrimas
y la breve sonrisa de estar seguro
de los incierto,
del viento que arrastrará un día
lo que pude tener y nunca tuve.
Arriba, abajo,
todo el milagro de vivir
desesperadamente.
Texto:
Todos los poemas fueron escritos por Italo López Vallecillos.
(1) Luís Gallegos Valdés, “Panorama de la literatura salvadoreña”, tercera edición, UCA/EDITORES, San Salvador, El Salvador, 1981, p. 428.
Fotografías * y ** extraídas del libro “Inventario de Soledad”.
Fotografía *** extraída de “Panorama de la literatura salvadoreña” de Luís Gallegos Valdés, tercera edición, UCA/EDITORES, San Salvador, El Salvador, 1981, p. 437.
En el artículo que hace un par de días escribimos con mi esposa, “Arte y educación en Sensuntepeque”, aparece una foto del parque “Luciano Hernández” y alguien me preguntó que quién era este personaje para que le hayan dado su nombre al parque que está en el corazón del comercio, la religión y la administración de la ciudad de Sensuntepeque. Bueno, escribí esto, por si alguien más quería saber.
Luciano Hernández nació en Sensuntepeque en el año de 1836. Desde muy joven mostró elevadas facultades intelectuales y un gran entusiasmo por la vida; esto lo llevó a graduarse de abogado en la Universidad de El Salvador y luego a ser elegido como diputado de la Asamblea Legislativa en donde “se distinguió por la vehemencia de sus discursos, en los cuales empezó a dar brillantes pruebas de su claro talento y de sus felices disposiciones oratorias”.[1]
Peleó contra el general Gerardo Barrios y luego participó como Sun-Secretario de Relaciones Exteriores en el gobierno del doctor Francisco Dueñas.
Tomando en cuenta su genio en los discursos cautivadores y enardecedores, como lo afirma Esteban Castro[2], la facilidad del uso del lenguaje y de la fluidez de ideas, era de esperarse que en su madurez desarrollara mejor sus dotes de bardo. Pero parece ser que la vida política lo absorbió de tal manera que muy poco pudo dedicarse a la poesía y los poemas que hay en su mayoría son de su período de juventud.
He aquí un poema de Luciano Hernández, tomado de “Guirnalda salvadoreña”:
UN PADRE A SU HIJA
que se deslice tu vida
por una senda florida,
como lo quiere mi anhelo.Permita que sin enojos
sin dolor, sin aflicción
nunca derramen tus ojos
lágrimas del corazón.Que te ofrezca siempre el mundo
nacaradas ilusiones
en sueños de amor profundo,
sin acíbar, sin pasiones.
Y nunca pase la aurora
que alumbra tu juventud;
pero busca como ahora
del saber la plenitud,
conservando la inocencia
la virtud, la castidad,
tesoros de la existencia,
fuentes de felicidad.
Tal es de un padre la ofrenda,
para su hija en su natal,
rogando a Dios la defienda
con su mano celestial.
***
Anexo fotográfico agregado el 27 de agosto de 2019. (Fotografías tomadas por Óscar P.L.)





[2] Román Mayorga Rivas, “Guirnalda salvadoreña”, Dirección de Publicaciones, segunda edición, 1977, p. 260.
El acto se llevó a cabo en las instalaciones escolares, en el lugar designado para los eventos especiales, que es un campo abierto; cada turno de estudio fue testigo de dicho suceso histórico, pues pocas veces se tiene la presencia en estas tierras de gente que ama y trabaja tanto por la cultura y el conocimiento en nuestro país; eso sin dejar de mencionar que tuvimos la visita de “una leyenda viviente”, uno de los fundadores del Círculo Literario Universitario y de la Generación Comprometida. La actividad se materializó durante hora y media aproximadamente, tiempo en el cual hubo de todo: versos y prosas, lecturas novelescas, interrupciones debido a los sonidos provenientes de todos los puntos cardinales, alumnos distraídos, uno que otro alumno verdaderamente concentrado, risitas nacidas bajo las palabras y frases “pícaras” de algún poema, preguntas curiosas, respuestas vivaces, aplausos, veloces huidas por parte de los niños y jóvenes al finalizar la jornada y por supuesto el acercamiento de dos o tres jóvenes al escenario una vez concluida la sesión. Es importante recalcar que los alumnos del turno vespertino estuvieron más atentos y tuvieron mucha más interacción con los escritores; se puede decir que estos jóvenes fueron un mejor público.
Primero me tocó el turno a mí y, como siendo este el mes de mayo, es decir, el mes en que nació y además fue asesinado Roque Dalton, pues decidí leer el artículo que co-escribí con mi esposa Érika Valencia: “Roque Dalton no es una moda”, un humilde homenaje para nuestro gran escritor. (Este artículo lo pueden hallar en La Esquina de Érika y Óscar, http://laesquinaderikayoscar.blogspot.com/ )
Óscar Perdomo LeónMauricio Marquina es Doctor en Medicina y pertenece a la Asociación de Médicos Escritores.
Pienso que la labor de estos escritores es grande al venir desde San Salvador hasta Sensuntepeque a tratar de motivar a los alumnos para que traten de alcanzar el placer de la lectura y además a tratar de concienciarlos sobre la identidad salvadoreña y sobre los retos de la nueva sociedad que se pretende construir, una sociedad donde la educación, la salud y la alimentación alcancen hasta al último salvadoreño, sin exclusiones, una sociedad donde las injusticias vayan desapareciendo.
Por la tarde, al final del evento, los escritores aceptaron ir a mi hogar a tomar un poco de café y la breve tertulia que ahí se armó, se amenizó con historias de juventud, pasajes de la vida que muy pocos conocen de notables escritores, músicos y personajes que le han brindado tanto a nuestro país, en fin hablando de todo un poco. Una vez más confirmé, al hablar con José Roberto Cea y Mauricio Marquina, que los hombres no solemnes, los hombres sin ínfulas de grandeza, con sentido del humor, es decir los menos jactanciosos, son los que más conocen y aman su trabajo. En fin, fue una velada muy sustanciosa. Anécdotas, comentarios literarios, memorias de Claudia Lars y de Salarrué, comentarios acerca de la Generación Comprometida, bromas y risas. Mangoré de fondo musical. Otra anécdota y una más. Un día para ser recordado.
Fotografías: Érika Valencia-Perdomo
Yo no soy quién para analizar estos libros; pero sí tengo el derecho de dar mi opinión y es que ambos libros me gustan, aunque podría decir que mi favorito entre los dos es “Desnuda de mí”.

Silvia Elena inicia el libro así:
Diluíme.
Sostenete en mi cuerpo.
Abrí todos los vuelos
que esconde mi piel.
Incendiame.
No hay pretexto
para no despertar
estos cuatro sentidos
del milagro
de existir…
Nadie dirá
que mis antepasados fueron negros,
que esta libertad intransigente de mis manos
tiene sus raíces
en esa esclavitud
que humilló
a la más hermosa de las razas.
Nadie sospecha.
Mi pelo encubre historias.
Sin embargo,
hay una sabiduría de la sangre
que busca
un ancestral llamado de tambores
y se rebela fiera
contra todas la esclavitudes.
MI HIJA
Voy a su encuentro,
unos cuantos minutos me separan de su risa.
Hace doce años ni siquiera era sospecha,
apenas un óvulo desconocido entre otros cientos.
Esta semillita ahora se desplaza,
corre,
eleva sus piernas en el aire,
danza.
Alza su mirada hacia otras latitudes
-no importa si no las comprendo-
la plenitud le pertenece,
no solamente en el código que le propuse,
sino,
principalmente,
en el código que ella descubra
y reinvente.

He aquí un par de poemas de este libro (que tiene la característica que ninguno de sus poemas tiene título, por lo que me tomaré la libertad de iniciar con mayúscula toda la primera palabra de cada poema, para distinguir donde empieza uno y otro):
es mi madre caminando en la tierra
en el tiempo de ella
que no me sospechaba.
Una niña soy yo
desde un ayer eterno
mi sueño de vivir
mi derecho de escribir.
Una niña es mi hija
esa flor de mí misma
mis preguntas
mi respuesta rotunda.
Una niña
somos todas la mujeres del
mundo.
QUÉ alivio confesarme,
despintarte el absurdo de mis venganzas,
tener la libertad de revelarte
que soy ave
pero que tantas veces repto
y me consume la pequeñez humana
de mi infierno.
Qué alivio no falsificarte la apariencia
dejar correr mis miedos y fantasmas
mostrarte esta locura de vivir
hecha un ovillo,
el olor agónico de la esperanza
que no encuentra tierra donde plantarse,
que no esté la soledad para escucharme
y que vos me abracés y me besés la frente.
Una de las partes más conmovedoras del libro cuando Dostoievski, quien se reunía con un grupo de escritores e intelectuales para hablar sobre las nuevas corrientes de pensamiento de Europa, fue acusado de conspirar contra el Zar y la aristocracia de siglo XIX, y fue entonces acusado de atentar contra “el gobierno y la religión”.
He aquí un breve fragmento del libro en cuestión:
“La primavera se anunciaba fría. La larga caminata en esa ciudad de sombras lo devolvió a su casa, aterido. Se mudó de ropa, tomó un té, se abrigó los pies con un trapo de lana y se metió en la cama. Unos golpes en la puerta lo sobresaltaron. En medio de la oscuridad amortiguada por el suave discurrir de la lluvia, tres enormes orangutanes con uniforme irrumpieron groseramente en su habitación. El 22 de abril de 1849 sus oídos escucharon lo siguiente: «Fiodor Dostoievski queda usted detenido por orden del Zar Nicolás I». Fue entonces llevado a una prisión provisional y luego él y otros más fueron sacados en caravana. Tras 20 horas sometidos al viento helado y la lluvia la caravana hizo un alto. Allí Fiodor recibió de una viuda un ejemplar de las Evangelios. Otra mujer desgastada le puso con disimulo una pequeña botella de vodka en el bolsillo, la cual lo salvaría del frío. Dostoievski dejó por su lado disimuladamente en manos de la mujer de los Evangelios una carta arrugada: «Hermano mío, no estoy abatido, no he perdido el coraje. En cualquier parte la vida es la vida, la vida está en nosotros y no en el mundo que nos rodea. Cerca de mí habrá otros hombres, y ser uno entre los hombres y seguir siéndolo siempre, cualesquiera sean las circunstancias, no flaquear, no caer, ésa es la vida, ése es el verdadero sentido de la vida».»
6 años después de muchas penurias Dostoievski fue liberado. Se casó en dos ocasiones y tuvo hijos. Con los años llegó a ser uno de los escritores más grandes y prolíficos que ha conocido la humanidad.
Este día recomiendo leer el libro Dostoievski, maestro de la mirada psicológica y aprovecho para hacer un humilde homenaje al gran escritor ruso.
Óscar Perdomo León.
HABLANDO CON LOS MUERTOS
GUIÓN CINEMATOGRÁFICO
Óscar Perdomo León.
0. LA COLINA II, SANTA TECLA. EXT. MEDIODÍA.
(Se escucha el primer movimiento de Nobilísima visione, de Paul Hindemith).
Imágenes de archivo del alud sobre La Colina II de Santa Tecla.
(Aparecen en la pantalla los créditos).
(Después de los créditos aparecen las siguientes palabras en la pantalla: SANTA TECLA, 13 de enero de 2001).
1. LA COLINA II, SANTA TECLA. EXT. MEDIODÍA.
(Continúa la música: el primer movimiento de Nobilísima visione, de Paul Hindemith).
Varias personas, entre ellas socorristas y voluntarios, entre adolescentes y adultos, se encuentran con pico y pala cavando, para tratar de desenterrar a las víctimas del alud de tierra que recién acaba de ocurrir. En los alrededores cercanos otras personas lloran, desconsoladas. El extenso derrumbe ha cubierto más de dos centenares de casas. La conmoción y la desorganización se han apoderado de la gente que ha llegado al lugar. Se ve mucha gente que va y viene. Roberto, de unos 30 años de edad, de complexión mediana y de mediana altura, de buen parecer y mirada penetrante, se ha incorporado junto a otros, como voluntario para tratar de desenterrar los cadáveres. El rostro de Roberto está conmovido por la tragedia.
Un periodista televisivo, un poco adelante de la gente que cava, se encuentra frente a una cámara de video y habla.
PERIODISTA TELEVISIVO:
Un fuerte terremoto
ha sacudido a nuestra
patria
lo cual ha causado,
entre otras tragedias,
un gigantesco derrumbe
en una zona de la
cordillera del Bálsamo
cubriendo un gran número
de casas
en la Colonia La Colina II
de Santa Tecla.
Según los especialistas
el sismo ha sido de 7.6
en la escala de Richter…
La voz del reportero se pierde entre el murmullo de la gente. Luego un socorrista de la Cruz Roja, ya entrado en los 40 años, se para frente a los voluntarios y a través de un megáfono les habla. Casi todos se reúnen alrededor de él e intercambian comentarios que no logran entenderse.
SOCORRISTA 1:
¡Atención por favor!
¡Escuchen todos!
Los voluntarios que han
venido
se van a reunir en grupos
con cada uno de los
compañeros socorristas.
Tenemos que
organizarnos.
Todos los presentes murmuran. El socorrista al ver que todos se han acercado, quita el megáfono de su rostro. Roberto, que se ha acercado también al socorrista junto a los otros voluntarios, se dirige a él con palabras que llevan un tono de angustia y preocupación.
ROBERTO:
¡Señor, acabo de escuchar
golpes bajo tierra!
Sentí bajo mis pies
las vibraciones.
Aquí hay gente con vida.
Una señora, de unos cincuenta años de edad, al oír lo que dice Roberto se lleva las manos a la cabeza, baja la cara y casi llora al gritar.
SRA. DE LA TERCERA
EDAD:
¡Dios mío!
Una joven que está junto a ella la abraza, consolándola.
SOCORRISTA 2:
Déjeme decirle que
nosotros
estamos acá desde las doce del mediodía.
Ya han sido desplazadas
todas las unidades.
Nos encontramos haciendo
labores de rescate; hemos sacado
ya algunos cuerpos. Nos han dicho que hay
muchas más personas.
Los compañeros están haciendo
labores de rescate…
Otros que están junto a Roberto asienten y se dan ánimo unos a otros.
Todos se alejan en grupos dirigidos por un socorrista hacia los cuatro puntos cardinales de la zona del derrumbe. Los socorristas, gesticulando con sus brazos, van dando instrucciones a los voluntarios mientras caminan.
1A. LA COLINA II, SANTA TECLA. EXT. ATARDECER.
Han pasado las horas y el cansancio en los voluntarios y en Roberto es evidente. Cuándo el sol comienza a ocultarse tras las montañas, Roberto duda en irse o no; pero repentinamente se oye un grito resuelto, casi despavorido.
JOVEN VOLUNTARIO:
¡Una mano, una mano…!
Todos corren a tratar de ayudar. El cuerpo completo esta enterrado y sólo su mano derecha, con las uñas pintadas de rojo, sobresale de la superficie. Los socorristas alejan un poco del lugar a los voluntarios y hábilmente hacen su trabajo, arrebatando con destreza de la tierra abrazante el cuerpo de una mujer. Roberto, abriéndose paso entre la barrera de socorristas, se acerca por curiosidad primero; pero también porque le pareció ver algo fuertemente familiar en ella.
Cuando Roberto ve el cadáver con el rostro al descubierto, siente una aguda estocada en su corazón: es el presentimiento de lo peor. Es la dolorosa corazonada…
Roberto se acerca al cadáver de la joven y le desabrocha con cuidado el pantalón; ahí esta el tatuaje de un colibrí verde en su vientre, justo arriba y al lado derecho. Al darse cuenta que es ella, que es Isabel, no puede más que sentir incredulidad. Seca y chocante incredulidad.
ROBERTO:
(Susurrando desesperado)
¡Isabel, Isabel…!
Con el breve tiempo y la prontitud que se requiere cuando es un ser humano amado el que muere, Roberto se aterra con la noticia y la asimila con dolor y amargura… Llora desconsolado junto a los restos de Isabel. Los ojos enrojecidos de Roberto piensan en Isabel.
2. DORMITORIO DE ROBERTO. (Flash back). INT. NOCHE.
(Al fondo se escucha la segunda versión de Flamenco sketches, de Miles Davis).
Los ojos de Roberto sonríen. Los ojos de Isabel sonríen. Isabel y Roberto, relajados y sudorosos, están acostados el uno junto al otro en una cama grande. Roberto, a la derecha de Isabel, acaricia con su mano izquierda el tatuaje que Isabel tiene en su vientre. Se miran a los ojos y sonríen. Están muy cómodos el uno junto al otro.
ROBERTO:Cómo me gusta tu colibrí, Isabel.
Isabel sonríe. Pero a medida que empieza a hablar su sonrisa se borra.
ISABEL:
A mí también me gusta.
Isabel hace una breve pausa. Roberto acaricia con ternura el rostro de Isabel, que ya se ha tornado serio.
ROBERTO:
Isabel… ¿qué te pasa?
ISABEL:
Nada, nada, sólo estoy recordando…
3. HACIENDA “LAS MARGARITAS”. ATIQUIZAYA. (Flash back). EXT. TARDE.
Esteban y el capataz Eustaquio, supervisan el trabajo de la hacienda. Caminan frente a una plantación de tomate y chile. Conversan y gesticulan con sus brazos. Esteban es un hombre de 45 años de edad, de buena apariencia y con una personalidad agradable. Eustaquio es un hombre de 50 años de edad, fuerte y alto, impulsivo y valiente, de temperamento enérgico, servicial y trabajador, muy compenetrado en sus labores.
Esteban le da una orden a su capataz.
ESTEBAN:
Eustaquio
andá a la casa
del casco de la hacienda
y me traés el machete nuevo.
Está en el armario del comedor.
Eustaquio monta su caballo y se marcha. Unas nubes, que aparecen en el horizonte, anuncian tormenta.
3 A. CASA DE ESTEBAN. ATIQUIZAYA. (Flash back). EXT. ATARDECER.
Eustaquio llega a la casa, baja de su caballo y lo amarra a un pequeño poste de madera. Es una casa grande en el casco de la hacienda, pero con las comodidades de la ciudad. El viento se hace presente. El sonido de los truenos se escucha cada vez más cerca. Eustaquio entra con naturalidad a la casa.
3 B. CASA DE ESTEBAN. ATIQUIZAYA. (Flash back). INT. ATARDECER.
Eustaquio camina tranquilo dentro de la casa. Se dirige hacia el comedor; pero de pronto escucha gemidos femeninos de placer en el dormitorio. Intrigado, camina hacia el dormitorio con sigilo y abre la puerta. Los truenos hacen retumbar la casa; el viento agita con fuerza una ventana; la lluvia comienza a cubrir la casa como una túnica irreprimible. Sorprendido encuentra sobre la cama, desnudos, a Rocío, la mujer del patrón, con su amante Salomón, un hombre conocido en la hacienda.
(Inicia música de fondo: El tercer movimiento del Concierto para piano No. 1 de Emerson).
ISABEL (Off):
Fiel como un perro, Eustaquio sintió
la afrenta de otro como suya propia
y sacó entonces
con un instinto irrefrenable
su machete filoso para agredir
al amante de mi madre.
Salomón desenfunda también el machete que tiene a la orilla de la cama y se defiende con agresividad. Se desencadena una batalla frenética y casi primitiva. Trozos de carne y borbollones de sangre, explosivos en siniestros caminos, profusamente saltan como perdigones por un lado y por otro. La batalla es breve, pero inclemente. Eustaquio cae muerto al suelo, con el rostro rayado de heridas y semidecapitado. Su miembro superior izquierdo está cercenado del antebrazo. Tiene además una herida profunda en el abdomen. Salomón, con heridas en el tórax, los brazos y el rostro sangra abundantemente.
3 C. HACIENDA “LAS MARGARITAS”. ATIQUIZAYA (Flash Back) EXT. ATARDECER.
(Continúa la música).
Los truenos y el viento se escuchan con ferocidad. La lluvia cae intensa. Las ramas de los árboles se mecen con fuerza y Esteban se inquieta, por su mente cruza como un presagio. No hay donde protegerse de la lluvia y Esteban monta su caballo. A galope suelto se dirige a su casa del casco de la hacienda. Su inquietud va en aumento. La lluvia es un manto transparente. En la lejanía Esteban parece un jinete mágico, un cuerpo viril y veloz, una sombra brillante poblada de misterio y eternidad.
3 D. CASA DE ESTEBAN. (Flash Back) EXT. ANOCHECER.
(Continúa la música).
Bajo la lluvia pertinaz, Esteban llega a su casa, baja del caballo y observa pastando al caballo de Eustaquio. Entra con rapidez a la casa.
3 E. CASA DE ESTEBAN. INT. ANOCHECER.
(Continúa la música).
Esteban se dirige al dormitorio al ver la puerta abierta. Entra y encuentra casi en el umbral de la puerta el cadáver desangrado y fresco de Eustaquio, sobre el suelo teñido. Levanta la mirada y observa a Rocío medio desnuda y con el rostro salpicado de sangre. Cuando va a acercarse hacia ella, sale repentinamente de la oscuridad Salomón con un revolver 38 y dispara sin vacilación directo al corazón de Esteban. El sonido del arma es una especie de reverberación opaca. Esteban alcanza a exhalar un quejido y se desploma al instante sobre el suelo. Esteban muere casi en el acto.
Escondida tras la puerta y observándolo todo está la empleada doméstica, Candelaria, callada y envuelta en lágrimas y miedo. Repentinamente Isabel, de 12 años de edad, atraída por el sonido del disparo se acerca a la escena de la tragedia; Candelaria la aleja inmediatamente, pero la niña, temeraria, se le escapa de las manos y corre hacia adentro del dormitorio.
CANDELARIA:
¡Isabel!
3 F. HOSPITAL DE SANTA ANA. (Flash Back) INT. NOCHE.
(Silencio musical).
Salomón y Rocío están en la Sala de Emergencias. Un médico atiende a Salomón y otro médico se da cuenta que Rocío tiene manchada la ropa de sangre, por lo que se acerca a ella. Rocío en silencio, al quitarse el chal que la cubre, le muestra al médico su mano izquierda totalmente amputada. El muñón está envuelto con una manta apretada.
MÉDICO 2 (asombrado):
¡¡¿Y la mano?!!
A la par de la mujer mutilada, sin responder tampoco nada, Isabel extrae de su mochila la cianótica mano salpicada; la pequeña, con el rostro petrificado, como perdida en un sórdido sueño, se la entrega al médico.
4. JARDÍN BOTÁNICO. (Flash back). EXT. DIA.
Roberto e Isabel caminan mientras conversan. Por momentos se detienen a observar la flora y la fauna del lugar.
ISABEL:
Yo procuro
recordar los buenos momentos
que pasé junto a mi papá.
Roberto aprieta la mano de Isabel y continúan caminando. Llegan al final de una vereda y se sientan junto a una pequeña cascada. Roberto saca del bolsillo del pantalón un anillo y se lo muestra a Isabel. Ella está muy complacida. Isabel sonríe.
Caminan nuevamente. Hay un enorme Pino Salvadoreño, junto al cual Isabel se detiene. Lo observa con detenimiento. El enorme tronco y su altura son impresionantes.
(Una música Jazz inicia y llena el ambiente: So what, de Miles Davis, comenzando justo cuando inicia el solo de trompeta).
5. SALA CASA ESTEBAN (Flash back). INT. NOCHE.
(Continúa sin interrupción la música de Miles Davis.)
Isabel, junto a Esteban está recostada en un gran sofá café. Los dos están satisfactoriamente sumergidos en la música. Hay una librera con una buena cantidad de libros.
ISABEL (Voz en off):
Mi padre vivía entre dos mundos:
el urbano y el rural.
Esteban vestido de botas y sombrero, machete a la cintura, camina entre los cañaverales y cafetales.
Mi padre podía descifrar el canto
de los pájaros y el lenguaje del viento…
Esteban mira el horizonte y el horizonte lo ve a él.
…conocía las huellas de los animales
y los mensajes del clima.
Esteban cepilla su caballo.
Pero también podía ser muy agudo
y sensible en el entendimiento
del arte y lo abstracto…
Esteban ya sin sombrero y vestido de una manera más casual, extrae un libro de su biblioteca personal y lo lee.
Esteban e Isabel siguen en la sala de su casa recostados sobre el sofá café escuchando música. El rostro de Isabel es tan terso e infantil. El rostro de Esteban está relajado.
(La música de fondo se intensifica al terminar la voz en off y va muriendo hasta alcanzar el silencio, justo antes de empezar la siguiente secuencia.)
6. CEMENTERIO. SAN SALVADOR. EXT. DIA.
(Silencio musical).
Jonás, el esposo de Isabel, parado frente a la tumba de su esposa deposita con tristeza unas flores. Algunas personas se acercan para darle el pésame. Se alcanza a escuchar lo que dice una de ellas.
SRA. DE LA TERCERA EDAD:
Lamento mucho lo de tu esposa.
Isabel era una mujer
tan buena, tan joven.
Roberto observa la escena desde lejos. Hay un instante en que Jonás mira hacia donde está Roberto: pero no llega a verlo, ya que éste se esconde atrás de una estatua que está sobre otra tumba. Roberto se aleja lentamente; se sienta en uno de los sepulcros y piensa en Isabel.
7. AUTOMÓVIL DE ISABEL. (Flash back). INT. DIA.
Roberto e Isabel están dentro del carro, el cual está estacionado en una calle desierta, en una colonia del sur de San Salvador.
ISABEL:
Roberto… y cuando decís
que pensás en mí…
¿es sólo una frase trillada
o… en que pensás?
ROBERTO:
(Con ojos de lujuria)
Pienso todo el tiempo
en hacerte el amor.
¿Y vos?
Isabel ríe.
ISABEL:
Te confieso que siempre
pienso en tus ojos;
pero siento que
somos tan distintos…
Isabel hace una breve pausa y en su rostro se refleja la preocupación.
ISABEL:
Tengo miedo, Roberto.
ROBERTO:
¿Tu esposo ya sabe lo nuestro?
ISABEL:
Ya sospecha.
Roberto abraza a Isabel. La mirada de Roberto es pensativa. Después del abrazo Isabel enciende un cigarrillo y lo aspira con energía. Mirando primero hacia fuera del carro y luego mirando a los ojos a Roberto, le dice:
ISABEL:
Jonás es capaz
de cualquier cosa…
8. UNA CALLE A OSCURAS. SAN SALVADOR. (Flash Back) EXT. NOCHE.
(Inicia música de fondo: El tercer movimiento del Concierto para piano No. 1 de Emerson).
Dos sujetos jóvenes con gorros pasamontañas, armados, entre ellos, Jonás, con unos años menos, extraen a la fuerza y a golpes a un individuo de unos 50 años de edad de su casa. Lo suben a un vehículo automotor y lo golpean con las culatas de sus fusiles. Un tercer individuo se encuentra en el asiento del conductor con el motor encendido. Aprieta con fuerza el acelerador y se alejan con rapidez.
8 A. CALLE DE SAN SALVADOR A APOPA. (Flash Back) EXT. NOCHE.
(Continúa la música).
El hombre secuestrado está arrodillado. Jonás parado frente a él se retira la máscara pasamontañas del rostro y le apunta a la víctima en la cabeza con un arma corta. El secuestrado parece pedir piedad. La calle desierta y oscura es un mudo testigo. Se escuchan dos disparos casi juntos. El secuestrado cae al suelo. Su cabeza está teñida de sangre.
Sc. 9. AUTOMÓVIL DE ISABEL. (Flash Back). INT. DIA.
(Silencio musical).
El rostro de Isabel está serio mientras dice las siguientes palabras a Roberto.
ISABEL
Mató a su profesor de tercer grado.
Jonás es un hombre terrible.
Jonás es un hombre peligroso,
capaz de cualquier cosa…
Roberto está sorprendido. Silencio. El automóvil de Isabel está estacionado junto a la acera.
(Inicia música: Cassandra, de Branford Marsalis)
Un árbol de fuego presume de sus colores.
10. COMEDOR CASA DE ROBERTO. (Flash Back) INT. TARDE.
(Continúa Cassandra, de Branford Marsalis).
Isabel y Roberto están sentados a la mesa. Comen y hablan. Roberto se dirige a Isabel con seriedad. Ella lo mira con mucha atención.
ROBERTO:
Isabel, he decidido irme de aquí.
¿Por qué no te vas conmigo?
Isabel lo mira asombrada y se levanta de la mesa. Pensativa, Isabel duda.
ISABEL:
¿Y qué vamos a hacer allá?
ROBERTO:
Ahí vamos hallar algo qué hacer.
Aquí en El Salvador no tenemos
futuro.
ISABEL:
¿Y tu trabajo?
ROBERTO:
Mirá, te parecerá una locura;
pero en la lógica
del corazón lo único que manda
es el corazón.
Me siento cansado de ser lo que soy.
Quiero expandirme. Quiero crecer de otra manera.
Cualquiera diría que ya estoy viejo para esto;
pero en realidad me gustaría experimentar
en otras áreas y tengo el poco dinero necesario
y la voluntad para hacerlo. Una nueva vida.
Otro clima, otro lenguaje.
Otra cultura. Otras gentes.
Una lágrima se dibuja en el rostro de Isabel.
11. DORMITORIO ROBERTO. (Flash back). INT. NOCHE.
(Se intensifica la música de Branford Marsalis)
Una lámpara de mesa. El rostro de Isabel, pensativo. El rostro de Roberto, pensativo. El rostro de Isabel, con lágrimas. Roberto e Isabel se ven a los ojos. La luna ilumina. Isabel piensa.
12 / VARIOS LUGARES DE EL SALVADOR. (Flash back). EXT. DIA.
(Continúa la música de Branford Marsalis).
Las calles del centro de San Salvador pobladas de gente. Congestionamiento vehicular. Murmullo de personas.
ISABEL (Voz en off):
Me duele dejar mi país.
Aquí está todo mi pasado.
La catedral de San Salvador. Los parques. Unos niños juegan. La Chulona (monumento a la Constitución). El Salvador del Mundo. Dos novios se besan. La estatua de Monseñor Romero.
Aquí está mi identidad.
Universidad de El Salvador; su biblioteca, su pinacoteca… ahí están las pinturas de algunos salvadoreños ilustres. Ahí está Francisco Gavidia, Arturo Ambrogi, Salarrué, Roque Dalton… El busto de Dalton, en la entrada de la biblioteca.
Aquí se vivieron las historias
que mi papá me contaba…
Unas palomas volando frente a la catedral de Santa Ana.
13. CEMENTERIO. EXT. DIA.
(Inicia música, Milonga del ángel, de Astor Piazzolla).
El cementerio está solitario. La tumba de Isabel está aún con flores, algunas marchitas. Roberto deposita unas flores.
MÉDICO FORENSE (voz en off con eco):
Siento decirle que Isabel
murió por asfixia,
pero más o menos 24 horas
antes del terremoto.
Los ojos de Roberto se pierden en el horizonte. Piensa en Isabel. Jonás, desde lejos y con la mirada llena de resentimiento, observa a Roberto.
14. CENTRO COMERCIAL. SAN SALVADOR. INT. DIA.
(Silencio musical).
Isabel se despide de Roberto con un breve beso en los labios. Jonás los observa de lejos. Jonás se marcha.
14 A. PARQUEO DEL CENTRO COMERCIAL. SAN SALVADOR. EXT. DIA.
Isabel camina hacia su vehículo. Abre la puerta. Está por subir cuando suena su teléfono celular.
ISABEL:
¿Aló?
JONÁS (off):
Hola, Isabel. Habla Jonás.
Necesito verte.
ISABEL:
Pero yo no quiero.
JONÁS (off):
Escuchame por favor, Isabel.
Te voy a dar el divorcio.
Hay un abogado que en este
mismo momento
se dirige hacia
la casa de la Colina II,
con los papeles listos.
ISABEL:
¿Y por qué no me avisaste antes?
JONÁS (off):
Porque ha sido difícil para mí
decidirme. Pero vos sabés
que una vez que tomo
una decisión
no me echo para atrás.
Te espero en una hora.
ISABEL:
Está bien.
Voy para allá.
15. SALA CASA. LA COLINA II. SANTA TECLA. INT. DIA.
Jonás se encuentra sentado en un sofá. El timbre de la casa suena. Jonás abre la puerta.
JONÁS:
Entrá.
Isabel sin decir una palabra entra a la casa y mira a los alrededores. Jonás cierra la puerta con llave.
ISABEL:
¿Y el abogado?
JONÁS:
Ya sé lo de tu amorío, Isabel.
ISABEL (con la voz nerviosa):
Eso es algo que no te interesa.
Estamos separados
desde hace seis meses.
JONÁS:
¡Pero todavía sos mi esposa,
adúltera de mierda!
ISABEL:
¿Qué te pasa, pendejo?
JONÁS:
¡A mí nada, pero a vos
ya vas a ver lo que te va a pasar!
(Inicia la música: La muerte del ángel, de Astor Piazzolla).
Jonás golpea con violencia el rostro de Isabel, quien cae sobre el sofá. Jonás se echa sobre ella y la toma por el cuello con fuerza. Forcejean un momento, hasta que Jonás termina estrangulándola. Jonás, le quita el anillo de la mano a Isabel.
16. CASA DE ROBERTO. SAN SALVADOR. EXT. NOCHE.
Roberto llega a su casa. En el umbral de la puerta encuentra el anillo que él mismo le había regalado a Isabel. Roberto inmediatamente mira hacia atrás y un automóvil se da a la fuga bruscamente.
Sc. 18. DELEGACIÓN DE POLICÍA. SAN SALVADOR. INT. DIA.
(Música : Milonga del ángel, de Astor Piazzolla).
Roberto está sentado y hablando frente a un escritorio. De frente a él hay un policía escribiendo en una máquina de escribir.
19. UNA CALLE CUALQUIERA. EXT. DIA.
(Continúa Milonga del ángel, de Astor Piazzolla).
En una calle Jonás es sorprendido y detenido por dos policías. Uno de ellos lo esposa mientras el otro le lee sus derechos.
20. TRIBUNAL DE JUSTICIA. SAN SALVADOR. INT. DIA.
(Música de suspenso).
Roberto se encuentra sentado en el Tribunal de Justicia.
(En la pantalla aparece las siguientes palabras: DOS AÑOS DESPUÉS).
JUEZ:
Le pido al acusado
que se ponga de pie.
El juez se encuentra sentado y se dispone a dictar sentencia. Abre el sobre que le entrega un colaborador.
JUEZ:
El acusado ha sido
encontrado culpable.
Jonás, quien se encuentra de pie junto a su abogado, baja la cabeza, haciendo un movimiento de negación. Desde las bancas de atrás Roberto, sentado, respira profundamente.
(Inicia Raindance, música de Tommy Emmanuel).
Roberto se levanta, sale del Tribunal y se aleja con lentitud a través de un pasillo. Roberto, ya en la calle, se detiene un momento a ver el cielo y el cielo es atravesado por el vuelo de un colibrí. Roberto sonríe. El cielo está verdaderamente azul.
FIN
El Salvador, agosto de 2005.
Grabando la escena dentro del vehículo. Siempre andaba con el guión bajo el brazo, por cualquier consulta que se necesitara.
Aquí estoy dirigiendo a los actores.
Rosario Ríos y Santiago Nogales, los actores principales del cortometraje.
“HABLANDO CON LOS MUERTOS”
ÓSCAR PERDOMO LEÓN
El Salvador, 2007
CÓMO SE RODÓ
“HABLANDO CON LOS MUERTOS”
Derechos reservados
© Óscar Perdomo León.
Primera edición, 2009.
Fotografías tomadas por Óscar Perdomo León*, Renato Flores ** y Romeo Teos ***.
Foto de la portada *
Todos los derechos reservados. No puede ser reproducida total ni parcialmente esta publicación, ni registrada en o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro-óptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito, del autor de esta obra.
-Introducción
-El taller de Guión
-Los actores
-El equipo técnico
-El rodaje
Anexo 1
Anexo 2
Música que se utilizó en el corto
DEDICATORIA
A
Rosa Nohemy León Molina de Perdomo,
mi madre.
A
Óscar Alfredo Perdomo Escobar,
mi padre.
INTRODUCCIÓN
El cortometraje “HABLANDO CON LOS MUERTOS” nació primero como una novela, aun cuando el corto haya salido a la venta antes que la novela. Por lo mismo, me parece lógico que el hecho de haber realizado el cortometraje haya afectado de alguna manera posterior a la novela, la cual aún estaba yo escribiendo y revisando. Definitivamente pensar en los personajes y la trama como seres ambulantes de una película, me transformó un poco la novela. Una cosa de la cual tengo certeza es que a este cortometraje lo amo mucho porque fue mi primera experiencia escribiendo y dirigiendo una película.
Los antecedentes.
En el 2003 había terminado de editar mi primera novela “Diario Prohibido” y además ese mismo año se me dio la oportunidad de publicarla y yo me sentía para entonces como si hubiese descargado todo lo que tenía dentro de mí. Lo había dicho todo en ese momento. No podía escribir ni una gota más. Sin embargo esta sensación me duró sólo un par de días. Recuerdo que entonces me dediqué a leer con intensidad. Entre los libros que leí se encontraba “El Evangelio según Jesucristo” de José Saramago. Para mí ese libro fue tan inspirador, no sólo en su esencia, sino en el modo de narrar, que de inmediato empecé a escribir “Hablando con los muertos”. El titulo vino solo. Espontáneamente caído del cielo. Sabía desde el principio que yo quería contar sobre la muerte de algunos salvadoreños asesinados violentamente, personajes célebres como Roque Dalton y el ex presidente Manuel Enrique Araujo, y simultáneamente quería hablar de los protagonistas de mi novela que ya había tramado desde antes en mi cabeza, Isabel (que representaba a las mujeres asesinadas en El Salvador) y Esteban (que simbolizaba mi admiración por mi padre, prematura e injustamente muerto). Y aunque el tema de mi novela no tiene nada que ver con la novela de Saramago, sí hubo cierto impulso misterioso que provino de ahí para que yo iniciara mi segunda novela.
Hablando con los muertos.
No obstante y volviendo al libro “Hablando con los muertos”, puedo decir que lo empecé a escribir en el año 2003 pensando en los terremotos del año 2001. En enero de ese año tuve la oportunidad de ir a Santa Tecla al lugar de los hechos y dar una mínima ayuda; pero principalmente fue una oportunidad para ser testigo de una tragedia. En realidad fue escalofriante oír golpes bajo la tierra de personas enterradas vivas. Fue sumamente conmovedor ver a los familiares de las víctimas llorar y estremecerse con la desdicha de Santa Tecla.
Luego a principios del año 2005 vi por el canal 10 de televisión al cineasta español Luís Gómez Valdivieso hablando sobre el taller de Guión Cinematográfico que se proponía iniciar. Fue como si una luz se hubiese encendido dentro de mi cabeza. No dudé ni un segundo en tomar la decisión de asistir al mencionado taller. Pensé inmediatamente en el Cine y en como el séptimo arte combinaba algunas de las cosas que más amo en el mundo: la música, la literatura y las imágenes.
II
EL TALLER DE GUIÓN
El taller sobre Guión Cinematográfico inició, si mal no recuerdo, en marzo del año 2005 y en septiembre de ese mismo año ya estábamos rodando.
***
“Lo primero que tiene que hacer un guionista es pensar”, nos decía Luis.
Y traté de pensar mientras escribía. Una cosa a la que me mantuve fiel al momento de escribir el guión fue en tratar de conservar la forma de hablar de los salvadoreños, con sus acentos y sus modismos. Estoy convencido que el lenguaje es una de las cosas más fuertes que nos dan identidad. Es algo así como decir que somos salvadoreños porque hablamos como hablamos. Y es algo que también he tratado de mantener dentro de mis novelas y poemas. Esa forma, por ejemplo, de conjugar los verbos en segunda persona, como “tenés”, “mirá”, “caminás”, etc. tan característica de los salvadoreños. Sin mencionar el pronombre de la segunda persona en singular: “vos”, por mencionar sólo unas pocas. En una novela se pierde un poco el acento del idioma; pero en una película se lo puede escuchar clara y cristalinamente, lo cual es una ventaja que me atrae fuertemente.
***
“¿A qué va la gente al cine, a pensar o a sentir?”, nos preguntó, en una ocasión, Luis.
LOS ACTORES
Lo primero que tendría que escribir sobre los actores es que me siento muy agradecido con todos, ya que ninguno de ellos recibió en ningún momento una retribución económica por su actuación. Y todos trabajaron con entusiasmo sólo por la emoción y la satisfacción de hacer una película corta.
Rosario Ríos.
Para mi actriz principal, es decir, para el papel de “Isabel”, pensé desde el principio en Rosario Ríos. Yo la había visto en una obra de teatro dirigida por su esposo Santiago Nogales y en la cual ella compartía tablas con dos excelentes actrices, Mercy Flores y Rubidia Contreras. Me gustó mucho su actuación. Una obra muy bien montada. De tal manera que cuando escribía el guión de “Hablando con los muertos” ya pensaba en Rosario Ríos para interpretar el papel de “Isabel”. Un día mientras estábamos en las clases de Luís, lo comenté con una de mis compañeras de Guión, Beatriz Nájera, quien me dijo: “Y por qué no la llamás?” Me dio entonces su teléfono, la llamé, me presenté y le envié el guión. Un par de días después Rosario Ríos me contestó: “Yo soy Isabel”.
Santiago Nogales.
La entrada de Santiago Nogales al corto fue algo casi de última hora, ya que yo no lograba encontrar actor para el papel de “Roberto”, el amante de “Isabel”. Sin embargo, uno de mis compañeros del Taller de Guión me dijo: “Pero si lo tenés en la punta de la nariz. El esposo de Rosario queda bien en ese papel”. Y me di cuenta que tenía razón. Lo llamé y por fortuna Santiago aceptó el papel. Durante el rodaje, no me sorprendió ver como Santiago se podía muy bien sus diálogos, ya que, siendo él un director de teatro, sabe perfectamente la importancia de estar preparado a la hora crucial de enfrentar al público o a la cámara. Realmente me siento muy honrado y agradecido de haber tenido en mi película a Rosario Ríos y a Santiago Nogales.
Renato Flores.
Pero para ser honesto, en realidad a los primeros actores que convencí para que actuaran en mi película fueron a las personas que tenía más cerca, las que estaban más a mi alcance.
Romeo Teos.
Para el importante papel de “Jonás” tuve una visión parecida a la que tuve con el papel de “Isabel” y Rosario Ríos. Desde el inicio pensé que “Jonás” debería ser Romeo Teos.
Pablo Santana Alfaro.
Pablo Santana Alfaro (escritor), quien es oriundo de Sensuntepeque, ejecutó dos papeles en el cortometraje. Uno como socorrista de la cruz roja y otro como miembro de los Escuadrones de la Muerte.
René Serrano.
René Serrano, quien trabaja como reportero de El Diario de Hoy, fue otro actor que hizo dos papeles en el corto, uno como miembro de los Escuadrones de la Muerte y el otro como reportero televisivo, el cual le cuadraba bien. René nos ayudó también con la iluminación.
Edgar Mauricio Perdomo.
Edgar Mauricio Perdomo, conocido familiarmente como Moris, es mi primo hermano y a quien tengo en muy alta estima. Trabaja en negocios agrícolas en la hacienda de su propiedad, la misma en la cual rodamos algunas escenas. Además nos facilitó la locación para la escena del dormitorio entre “Roberto” e “Isabel”. En todo momento Moris estuvo dispuesto a ayudarme con el proyecto. Además quiero decir que Moris tuvo una actuación muy natural; incluso improvisó en varias ocasiones de una manera no fingida, de tal manera que una de esas invenciones suyas la incluimos en el corto. (Quisiera mencionar que la hija de Moris, Divita Perdomo Ancheta fue la encargada del diseño del tatuaje en forma de colibrí que tenía “Isabel” en el muslo. Le ayudó a Divita, Junia Sigüenza).
Laura María Perdomo Pacas.
Mi hija Laura María hizo el papel de “Isabel niña”. Me siento muy orgulloso de su responsabilidad durante el rodaje. Siempre estuvo atenta a realizar las partes que le tocaron. Me gustó mucho su actuación en la escena en donde ella saca la mano amputada de la mochila, escena que fue eliminada en la edición final, pero que a mí me hubiese gustado que quedara. Me parece también que para ella fue una cosa muy divertida el haber participado en el proyecto.
Gonzalo Gonzáles.
Gonzalo Gonzáles, quien trabaja como albañil, fue un caso especial, porque el actor que haría el papel de “profesor asesinado” no se presentó; pero mi firme decisión de que se rodara en el tiempo estipulado por Luís G. Valdivieso, hizo que buscara con premura una solución, de tal manera que una hora antes de tomar esa escena de los Escuadrones de la Muerte, fui a la casa de don Gonzalo y lo convencí de actuar. Eso representó un gran stress para mí, pero también una gran satisfacción.
Wendy Perdomo.
Wendy Perdomo, mi hermana, hizo el papel de “madre de Isabel”. Fue una actuación breve, pero importante en la historia. Quiero decir que el apoyo material y psicológico de parte de mi hermana hacia el proyecto fue muy importante para mí, ya que ella se involucró en la historia desde empezó a leer los primeros bocetos de la novela “Hablando con los muertos”.
Nohemy León de Perdomo.
Nohemy, mi madre, hizo un papel de extra y sólo apareció un par de segundos en la pantalla, pero las pocas palabras que dijo, las dijo muy bien. Incluso Luís G. Valdivieso me dijo que le había gustado su actuación. Mi mamá fue un apoyo muy importante a la hora del rodaje, ya que en todo momento me ayudó con cuestiones logísticas, lo cual le agradezco mucho.
Zenón Burgos.
Mi primo Zenón, hizo el papel del “amante de la madre de Isabel”. Él fue otro de los actores que convencí a última hora para que participara, ya que el actor que haría ese papel no se presentó a la hora que se le había convocado. Hay una anécdota interesante sobre esto y es que Zenón se encontraba descansando de su trabajo y tomando cerveza y compartiendo con mi familia, casualmente en la hacienda donde rodaríamos la escena del asesinato del “padre de Isabel” y del “capataz Eustaquio”. Le pedí de favor que actuara y le expliqué la necesidad que se tenía. Zenón no quería participar porque ya se había tomado varias cervezas y además le preocupaban los diálogos. Le expliqué que su personaje no tenía diálogos. Finalmente aceptó.
Roni Góchez.
Él (quien es primo de uno de mis mejores amigos de toda la vida, Salvador Góchez) es el director del bachillerato “Cornelio Azenón Sierra” de Atiquizaya. Hizo el papel de Juez al final del corto y además nos ayudó proporcionándonos una locación.
Sergio Flores.
La voz en off que dice: “Siento decirle, pues, que Isabel murió estrangulada 24 horas antes del terremoto” la hizo nuestro camarógrafo, Sergio Flores.
Los socorristas.
Los socorristas de la cruz roja que aparecen en el cortometraje, son socorristas reales de Atiquizaya (con excepción de Pablo Santana Alfaro). Fue gracias a David Solís, que Nelson Gálvez, José Mauricio Retana y Nery Anthony Medina, aparecieron en el corto.
Los policías.
Los policías son reales también y accedieron a actuar gracias a la intermediación que realizó mi primo Moris Perdomo. Los policías fueron Edgardo García, Nelson Cerén Canizales y Araceli Barrera Aquino.
Extras.
En cuanto a los actores extras, debo agradecer a mi amiga Mayra Ruth Pacheco de Medina por su gran colaboración consiguiéndome gente. Muchos de los extras fueron también familiares míos. Estos actores fueron Beatriz Perdomo Pacas, Nerea Nogales, Roberto Carlos Cruz, Claudia Perdomo, Claudia Sosa, Mario Roberto Perdomo, Ana María Perdomo, Miguel Perdomo, Francisco Javier Pineda, Mario Cortez, Nery Pineda, Xiomara Lemus, Beatriz Pérez, Byron Lima, Luís Loyola, Ruth Morán, Vilma Alicia Cabrera y yo.
Verónica Torres.
La actuación de Verónica Torres fue un caso especial, ya que su papel fue el de la doctora que atiende a “la madre de Isabel” en el hospital. He aquí un fragmento del la novela “Hablando con los muertos”:
-¿Está usted bien?
Y la mujer, cubierta con un suéter, no respondió nada otra vez; sólo se descubrió un poco para mostrar el su miembro superior izquierdo aún sangrante, protegido por un apretado torniquete, con la mano totalmente amputada.
-¿Y la mano? -preguntó la doctora, sorprendida.
Y a la par de la mutilada mujer, sin responder tampoco nada, la niña que la acompañaba, extrajo de su mochila la cianótica mano salpicada; la chiquilla de 12 años de edad, con el rostro petrificado, como perdida en un sórdido sueño, se la entregó la doctora. Esa pequeña niña era Isabel.”
Sin embargo, toda esa escena fue eliminada en la edición final. (Esa experiencia es tan real porque esa escena de la niña y la mujer mutilada yo la viví cuando en 1996 hacía mi año social en el hospital de Ciudad Barrios. Fue una experiencia que me conmovió. Yo era ese médico que recibió la mano.)
IV
EL EQUIPO TÉCNICO
Hay que mencionar por supuesto al equipo técnico del rodaje. Ellos fueron Sergio Flores, Lucía Benavides, Junia Sigüenza, Verónica Torres, Rafael Ramírez y René Serrano. Todos ellos eran estudiantes de comunicaciones de la Universidad Don Bosco. Su profesor encargado era Leonel Méndez. Los jóvenes se involucraron en su trabajo y creo que disfrutaron en cierta forma su estancia en mi ciudad natal Atiquizaya, en donde tratamos de darles calor y que se sintieran cómodos. (Allí probaron por primera vez el sabor de la típica “cochinita”).
En el maquillaje nos ayudó Verónica Torres y Junia Sigüenza. En la iluminación participaron varios, pero estuvo encargada Lucía Benavides.
V
EL RODAJE
El primer paso para iniciar el rodaje fue planificar. Había que decidir las fechas y los horarios. Debía pensarse en la coordinación entre las escenas y la disponibilidad de tiempo que tuvieran los actores.
***
Al final, en retrospectiva, aunque la satisfacción de haber realizado “Hablando con los muertos” es grande, tengo que decir que el corto tiene varias cosas que no me gustan. En cuanto a algunos efectos que tuvimos que hacer artificialmente, como la lluvia y la sangre, estoy seguro que pudieron haberse mejorado. Pudo haberse mejorado también la forma de contar la historia; para algunas personas resulta un poco confusa. Se me ocurren ahora muchas ideas de cómo se pudiera haber mejorado el cortometraje.
“Hablando con los muertos” fue un proyecto que inició como novela, siguió como guión cinematográfico, después se llevó a la imagen en un cortometraje y en último lugar llegó a ser esta pequeña crónica que el amable lector tiene ahora en sus manos.
Finalmente, puedo decir que la experiencia y la satisfacción de realizar una película es algo inigualable. Podría decir que he quedado invitado a repetir la experiencia. No puedo esperar por una nueva oportunidad para iniciar un nuevo proyecto cinematográfico, para lo cual ya estoy trabajando en varios guiones.
Luis G. Valdivieso me pidió que le escribiera unas palabras sobre cómo había sido mi experiencia el primer fin de semana rodando.
19 de septiembre de 2005 (un día después del primer fin de semana del rodaje).
Estimado Luis:
Te puedo decir que me siento satisfecho con el esfuerzo que hice el fin de semana. Realmente grabamos unas escenas preciosas.
Un par de anécdotas. Fijate que en la escena 10 que la hicimos en la casa de mi primo Willians, y estábamos todo el grupo técnico y de actores, más mis hermanos y otro par de personas, ISABEL lloró de verdad cuando oía a ROBERTO pedirle que se fueran de El Salvador. Hubo un silencio de 2 segundos después que dije CORTEN y todo el mundo espontáneamente aplaudió la actuación de Rosario y Santiago. Fue una actuación bellísima y nos llenó de mucha alegría a todos.
Fijate que en la escena 2, les planteé la idea y el inicio lo hicieron los actores casi como yo lo había imaginado desde el principio, es decir, ROBERTO besando el colibrí de ISABEL. Realmente el inicio de la secuencia salió bastante erótico y me gustó mucho.
Tuve que cambiar la locación de la escena 4 y creo que fue mejor, ya que, en vez de relacionar la escena 4 con la 5 a través del Pino Salvadoreño, se me ocurrió la idea de hacerlo con verdaderos disco LP, lo cual quedaba bien porque en la escena 5 ellos están oyendo música y conversando.
Con respecto al trabajo, te puedo decir que a pesar de todos los retrasos sufridos, avancé bastante. Creo que presioné un poco al grupo técnico, porque la noche del sábado casi estábamos rodando a las 8:00 p.m. Además los hice correr de un lado a otro. Esto me preocupó un poco, pensando que hay personas que pueden ser muy sensibles y las presiones que uno haga para que el trabajo avance lo pudieran tomar como ofensa personal. Pero todo salió bien, gracias a la ayuda que nos dimos unos a otros. Me gustó mucho la acusiocidad de algunos de los jóvenes, la mirada que tienen para los detalles. Eso me ayudó mucho. Creo que, con pocas excepciones, sí trabajamos en equipo y eso me hace sentir muy satisfecho. Pero para no hacértela larga, te puedo decir que de las 30 escena (porque estoy contando por ejemplo que hay una 5 y una 5 A o una 3 y una 3 D, etc.) logramos hacer 19, que es más del 50% del cortometraje. Luís, no he terminado de planificar el siguiente fin de semana, ya que tengo problemas con el horario de algunos actores. Te pido que me tengás paciencia. Luego te hago llegar el plan de trabajo. Luís… ¿cómo hago con lo de la sangre?
Óscar.
Carta escrita al cineasta Jorge Dalton.
28 de Octubre de 2005.
Estimado Jorge Dalton, usted no me conoce; pero quiero contarle un par de cosas. Una es sobre unos poemas y otra es acerca de un guión cinematográfico.
Óscar Perdomo León.
29 de octubre de 2005
Oscar:
Lo que te puedo decir es lo siguiente: Ten en cuenta que no he visto el trabajo pero sólo que te hayas lanzado a hacerlo es un primer paso importante. Lo otro es que un primer trabajo no importa mucho si quedó mal, bueno, regular o palabras más duras como la de tu amiga, «indigente». Ten en cuenta que nunca un cineasta se puede medir por un trabajo. Por lo tanto no puedes ser conforme, debes superar una y otra vez hasta llegar al consentimiento que estás conforme. Debes aprender de tus errores, es la mejor forma de aprender. Aunque se asistas a una escuela a estudiar nunca un primer trabajo te mide. Simplemente es lo primero y aunque te quede mal siempre lo mirarás con cariño. Los cineastas en El Salvador no tienen otra opción de ingeniárselas solos con audacia y tener en cuenta la falta de recursos. Somos pobres y partiendo de ahí podremos asumir nuestra obra con humildad.
Un abrazo y suerte
Jorge Dalton
Luis G. Valdivieso me pidió, 2 meses después de terminar de rodar el cortometraje y cuando ya se había finalizado la edición, que le escribiera una carta sobre mis impresiones sobre la película y sobre el rodaje. He aquí la carta que escribí y la respuesta de Luís.
IMPRESIONES SOBRE EL CORTO
29 de Noviembre de 2005.
Estimado Luis:
Les he mostrado la película a varias personas, entre ellas, por supuesto a algunos de los actores. En general ha habido una reacción positiva hacia la película. Algunos han sido críticos y dan a entender que les hubiese gustado un cambio por aquí y otro por allá, como fue el caso de Romeo Teos, “Jonás”, a quien sí le gustó la edición final, pero le hubiese gustado, como te digo, algunos cambios, aunque no fundamentales, como el hecho de que deberíamos haber dejado la escena donde se ve como se “machetea” al capataz de la hacienda y también la escena de la mano amputada de la madre de Isabel.
Un saludo amistoso, Luís.
Óscar.
29 de noviembre de 2005.
Querido Oscar:
Me parece interesantísima la exposición que haces en el correo sobre tú película. Es muy bueno que hayas recabado diferentes opiniones, eso es algo que ayuda a crecer. El sentimiento que tienes de cineasta es auténtico, has conseguido hacer un cortometraje, y lógicamente eso te lleva a querer continuar.
Luís.
08 de febrero de 2006.
Hola Oscar ¿o debo decir Sr. Director?
Ayer recibí y vi su cortometraje que me dejó muy impresionada. Pasamos una noche muy amena mi mamá y yo.
Además, nos ayudo a recordarlos a todos los de allá, (¡qué elenco!), por un momento deseé haber estado en Atiquizaya para que me incluyera aunque sea como extra. Quiero felicitarlo por su trabajo y por llevar a cabo su cometido.
De verdad que con gente como ustedes una se siente muy feliz de ser de Atiquizaya. Pero cuénteme, ¿cómo un doctor sabe de hacer películas? ¿Recibió algún curso o ya es innato? Pero debo serle sincera, hubo algo que no me gusto mucho y es que su personaje no tenia ni una línea en el escrito. Pero sí me encantó que su mamá actuó de verdad. Felicítemela por favor, a todos, a Wendy por supuesto, she looks so cute, still. Creo que la niña protagonista es una de sus hijas ¿verdad? Mario Roberto estaba muy conmocionado con el deceso también. Sin olvidarnos de la actuación del Piporro.
Sinceramente su amiga de siempre, Mónica.
13 de febrero 2006
Suleima Maria
ANEXO 2
NOBILISIMA VISIONE, primer movimiento (Paul Hindemith), interpretada por la Orquesta Sinfónica de Nueva Zelandia.
MY FOOLISH HEART, (Washington-Young) interpretada por el trío de Bill Evans.
CONCIERTO PARA PIANO No. 1, tercer movimiento (Keith Emerson), interpretado por Keith Emerson y la Orquesta Filarmónica de Londres.
BLUE SKY (Juan Pablo Torres), interpretada por Paquito D´Rivera y Juan Pablo Torres.
SO WHAT (Miles Davis), extraído del disco Kind of Blue de Miles Davis.
MIRACULOUS MONK (Thelonious Monk), arreglos y orquesta de Lalo Schifrin.
CASSANDRA (Branford Marsalis), interpretada por el cuarteto de Branford Marsalis.
MILONGA DEL ÁNGEL (Astor Piazzolla), interpretada por el quinteto de Astor Piazzolla.
RAINDANCE (Tommy Emmanuel), interpretada por Tommy Emmanuel.
En esta oportunidad Óscar Perdomo León nos presenta su segunda novela, breve, muy íntima, tierna, por momentos erótica, introspectiva, que habla del amor hacia la mujer, de la soledad, del dolor y de la alegría. La muerte impuesta ronda en cada página. Y en un lenguaje pausado ocasionalmente y en otros, envuelto en un clima de cruda violencia, nos introduce en el corazón del ser humano, en toda su frenética pasión. La vida de Isabel, la protagonista principal de la historia, no puede entenderse del todo sin conocer a Esteban, su padre.
En esta novela corta (o cuento largo, si se quiere) hay una novedad: se introducen unas breves narraciones contadas por Esteban -uno de los personajes-, acerca de algunos muertos memorables como Roque Dalton y Manuel Enrique Araujo, entre otros. Estos pequeños relatos que enriquecen el presente libro, identificados como relato 1, relato 2, etc. (y relacionados con la idea general sobre la muerte), se encuentran al final de la historia de “Isabel” y “Roberto” y pueden con toda libertad –si así se lo desea- obviarse.
En el año 2003 Óscar publicó su primera novela «Diario Prohibido», de la cual Orsy Campos escribió: “…de seguro y sin temor a equivocarme, Diario Prohibido sería uno de esos libros que hubiera formado parte de la lista de los censurados durante la época de la Santa Inquisición; … resulta ingenioso el recurso de amarrar las experiencias sentimentales y eróticas con los sucesos reales ocurridos en el país… Es una obra de la cual se disfruta la lectura desde sus primeras páginas…” Y Silvia Elena Regalado subrayó: “Su novela es muy fluida y capta la atención rápidamente, lo cual es una de las cualidades más importantes de la narrativa. Me gustó como se entrelazan los acontecimientos en ella.”
En el año 2008 publicó una breve reseña sobre la vida de un médico salvadoreño: «De una tragedia una oportunidad».
Óscar también ha escrito otros libros, que están inéditos por el momento, como el libro de poemas «En la Intimidad», la crónica «Cómo se rodó Hablando con los muertos»; varios guiones cinematográficos como «Nos conocimos» y «Una casa en noviembre», entre otros.
Se encuentran, además, dos libros en proceso de creación, «Los años dorados» y «Artistas Sensuntepecanos».
Ha escrito y dirigido asimismo dos películas, el cortometraje homónimo «Hablando con los muertos» y el cortometraje «Mi hermana».
Óscar Perdomo León, salvadoreño nacido en Atiquizaya, departamento de Ahuachapán, quien es Doctor en Medicina, vive desde hace siete años en Sensuntepeque, Cabañas.
Érika Mariana Valencia-Perdomo.
DIARIO PROHIBIDO
«Óscar Perdomo León, Doctor en Medicina, músico y escritor, nos entrega su primera novela: Diario Prohibido. No sólo la escribe, si no que la edita: en un esfuerzo que revela su pasión comprometida con la literatura, sorteando todas las dificultades que implica crear, producir, promover y vender un libro en nuestro país. Es en esto, como el personaje de su novela, “un individuo que no puede dejar de soñar despierto. En cierta forma, un niño con la fantasía abierta…” Y gracias a ese empuje de sus sueños, contamos ahora con esta novela en la literatura salvadoreña.
“Diario Prohibido se estructura en once capítulos. Ocho tienen nombre de mujer. A través de la vida de estas mujeres o de la relación entre ellas y Alfredo, el personaje principal, se nos va revelando la historia, el oficio, las ideas, los principios, los sueños y los sentimientos más íntimos de este personaje: Alfredo es un joven médico con una profunda sensibilidad que afirma en su vida la valoración de su familia, de su profesión y de su vocación de servicio. Para Alfredo el amor y la transparencia son indisolubles.
“Diario Prohibido es un camino por la intimidad humana. Desde los ojos de su autor vemos a las mujeres en sus múltiples dimensiones: amantes sensuales, madres amorosas, compañeras vivaces, inteligentes luchadoras, seres de carne y espíritu que fluyen por los ríos de alimentan su corazón.
«La historia de Alfredo es una historia de amor, de muerte y de esperanza. La muerte lo golpea en distintas circunstancias. Quizá en este trazo se cimenta la vocación que lo lleva a enfrentarla día a día, ganándole batallas en la atención médica de sus pacientes. El amor es una vela que lo impulsa por ese mar de hostilidad, de esperanzas en vuelo y de sirenas llamándolo.
«Como sol perenne, el contexto sociopolítico se filtra en los espacios de la intimidad. En la cotidianidad de cada personaje sentimos la tierra, su palpitar mestizo, las heridas, las vergüenzas históricas de su patria y, también, la lucha de las generaciones de jóvenes por la verdad, la justicia y la esperanza.
«Los invito a descubrir el lindero entre la fantasía y la realidad, entre el amor y el deseo; Diario Prohibido también despierta esas zonas prohibidas de nuestros recuerdos».
SILVIA ELENA REGALADO
12 de abril de 2004
«Bajo el aspecto en muchos tramos del libro de un diario íntimo, Óscar Perdomo León nos va guiando a través de la vida de seis personajes. Su novela es una historia de amor, de traición, de deseo y de suicidio. Y de médicos, como el autor».
«De seguro, y sin temor a equivocarme, Diario Prohibido sería uno de esos libros que hubieran formado parte de la lista de los censurados durante la época de la Santa Inquisición y su autor hubiera sido condenado a penas severas.
«Esto debido a su forma clara y directa de describir las relaciones sexuales, así como por la crítica abierta hacia la Iglesia Católica por el obligatorio celibato de los sacerdotes.
«No obstante es una alegría que ya no estemos en aquellos tiempos donde el rigor religioso se imponía a la creatividad literaria, y aún a la verdad científica, porque así podemos disfrutar de este ejemplar recién publicado.
«Esta obra de Perdomo León, como dice el título, es un diario que en una forma elocuente narra y describe la vida amorosa de Alfredo, el personaje central, quien tiene varias relaciones amorosas, en donde hay amores principales y amantes que sólo complacen la libido o ayudan a alejar la soledad con su compañía.
«Resulta ingenioso el recurso de amarrar las experiencias sentimentales y eróticas de Alfredo con los sucesos reales ocurridos en el país. Aquí se habla de un terremoto de 1986, de una guerra civil, de pobreza, incluso del sacerdote Emmanuel Milingo, quien puso en alerta al Vaticano con lo del celibato, al haberse casado con la coreana María Sung.
«Este juego de la realidad y la imaginación, así como su estilo de narración de mucha claridad, a veces omnipresente y en otras en primera persona, con metáforas y descripciones ocurrentes y los hechos fantásticos como el de Sofía, su esposa, quien oníricamente se convierte en colibrí, nos da un libro que navega en un realismo casi mágico, con una obra que se disfruta su lectura desde las primeras páginas.
«Hay que advertir al lector que la forma en como está escrito este libro obliga a prestarle mucha atención, porque a diferencia de un diario que relata los hechos de una forma cronológica, esta obra viaja con el tiempo, años atrás, años adelante, intercalados en las 200 páginas de esta publicación.
«A nivel de fondo y forma este libro despierta el interés por su lectura, y de nuevo nos alegramos de que no vivamos en la época del oscurantismo, de lo contrario no se habría conocido el Diario Prohibido”.
ORSY CAMPOS
(Publicado en El Diario de Hoy el 30 de noviembre de 2003).






























