LOS PERROS

Perro corriendo

Unos días atrás leí un artículo en un periódico de circulación nacional que me hizo reflexionar sobre un acontecimiento que pasó hace un par de días en nuestro hogar. Hace como un mes nos mudamos de casa con mi esposa Érika, y nos encontramos con que los nuevos vecinos tenían tres perros. A Érika y a mí no nos gustó mucho eso de entrada, porque sus ladridos nos molestaban.

No sé por qué razón a Érika siempre le han gustado los gatos, pero los perros no. Hasta hoy a mí tampoco los perros me agradaban mucho que digamos.

Pero continuando con lo que quería contar, hace un par de días en un descuido que dejamos la puerta de la casa abierta los perros de nuestros vecinos entraron a nuestro hogar y «marcaron su territorio». Ustedes ya sabrán como hacen eso ellos. Érika, como toda buena escorpiona, se moría de la cólera. Yo, me molesté también por supuesto (los insulté en mi mente con frases originales de Atiquizaya), pero como todo buen libra, traté de calmarme primero y de usar después, con mis vecinos, la diplomacia, la cual tuvo en realidad buenos frutos.

Pues bien, como les decía al principio, al leer el artículo del periódico sobre la reciente muerte de un perro, recapacité sobre mi relación con los seres caninos. Recordé que cuando yo era un pequeño niño tuve un perro negro-grisáceo pastor alemán y me gustaba mucho jugar con él; yo me sentía muy feliz cuando el perro se alegraba al verme regresar de la escuela. Recuerdo varias anécdotas alrededor de él. Hoy me río, por ejemplo, al recordar como mi perro mordía el trapeador que se movía de un lado a otro sobre el piso. «¡Chucho, chucho!», gritaba la empleada doméstica que hacía la limpieza de nuestra casa.

Pero desgraciadamente sólo disfruté de la compañía de mi can un corto tiempo, ya que cuando mi hermana menor iba a nacer, mi papá decidió regalarlo y no lo volví a ver más. Sólo supe después, a través de un primo-hermano, que mi pastor alemán se había escapado de la casa de la persona a quien se lo regaló mi papá y se había unido a una jauría callejera.

Por otro lado, un par de años después el perro bravucón de un vecino me mordió la parte trasera que ocupo para sentarme y creo que desde entonces he sentido una rencorosa lejanía con esos nobles animales que son los perros. Una lejanía, mezcla de rechazo y temor infantil. Y sin embargo ahora no puedo dejar de pensar en el cariño verdadero que uno les pone a las mascotas. Ahora he recordado vívidamente cómo sufrí cuando perdí a mi pastor alemán y hoy puedo decir que en verdad lo quería, con mi amor y mi inocencia de niño.

Los perros pueden ser muy cariñosos y fieles y son seres inteligentes que merecen nuestro respeto. Su belleza física y atlética sólo es superada por su increíble fidelidad. Por cierto que recientemente vi una película sobre un perro llamado Hachi Ko, la cual es la historia de fidelidad de un perro japonés hacia su amigo humano, cuya adaptación hollywoodense puso a Richard Gere como protagonista principal. Es una película para ver en familia.

Creo que ahora tendré que mirar a los perros de otra manera y dejar mi temor atrás. Y quizás deba empezar con los perros de mis vecinos.

Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

Ver historia de Hachi Ko en http://www.foyel.com/cartillas/12/la_entranable_historia_de_hachi_ko.html

LA DIGNIDAD NO SE CENSURA


Este día tengo como invitada a mi CASA del ciberespacio a mi esposa Érika, quien tiene algo que decir.


Como hubiera dicho mi papá: Estoy anonadada, estupefacta y perpleja de lo que hace unos minutos acabo de leer en el blog COSAS TAN PASAJERAS. Se trata de la censura del programa de televisión de canal 10 “Debate Cultural”.

Ante tal sorpresa no me queda más que expresar públicamente mi decepción de la actual presidencia del país. Miles y miles de salvadoreños que dimos nuestra total y absoluta confianza al hombre que tuvo en sus manos el momento ideal para coronarse como el MEJOR PRESIDENTE DE EL SALVADOR, nos sentimos pisoteados –una vez más-, ultrajados y heridos en nuestro patriotismo. Nuestro actual presidente está violando constantemente a nuestra amada patria. El delito se hace más grave porque no se puede aducir ignorancia o impericia, Mauricio Funes sabe exactamente de donde venimos y por supuesto conoce perfectamente hacia adonde nos lleva su gobierno.

Funes sabe a ciencia cierta la grave fractura social que implica la censura, la carencia de espacios que tiendan a cultivar las artes en todas sus expresiones y por supuesto, él mejor que muchos de los que ostentan cargos públicos ha calzado y aún calza el regocijo y la apertura de pensamiento que brinda el poder leer un buen libro, oír una maravillosa sinfonía o deleitar la vista ante una pintura.

La clave para prevenir y disminuir la violencia en nuestro país es apostar de lleno a las artes, a la lectura y al debate, que lástima que ya en el poder al Sr. Presidente se le olvide de cuántos hermanos murieron desde antes de la guerra, de cuántos valores del arte se perdieron en las fosas comunes y tenga amnesia de todo el sacrificio, dolor y pobreza de todos aquellos que desde la historia misma de Cuscatlán lucharon por el sueño de un gobierno de y para los salvadoreños.

Hace unos días escribí sobre “Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago, y mencioné que la ceguera podía originarse en cualquier cosa o situación y que ésta no dependía exclusivamente del impedimento del sentido de la visión. Hoy confirmo que las artes y la cultura en este quinquenio mueren aceleradamente por la “ceguera presidencial”. El mismo fallecimiento al que también el diario Co-Latino está contribuyendo.

El respeto se gana con trabajo y humildad, no con prepotencia, censuras o faltas de respeto al pueblo salvadoreño. ¿Hasta cuando aprenderemos que callando a la fuerza, es cuando más se grita?

Los que aún tenemos dignidad y al igual que Álvaro Darío Lara, renunciamos a nuestro empleo (1) por creer en un El Salvador libre de opresores, sanguijuelas y orates del poco poder que hoy ostentan sus manos, seguiremos luchando y apoyando las causas justas para TODOS.

Vaya mi apoyo total a Álvaro Darío Lara. ¡La dignidad no se vende!

Texto:

Érika Mariana Valencia-Perdomo

(1) Mi esposo y yo preferimos renunciar a nuestro trabajo en el hospital en el año 2008, a inicios de la campaña electoral, porque no quisimos subyugarnos a ARENA. Y luchamos codo a codo con los que buscaban el “gobierno del cambio”.

Fotografía tomada por Óscar Perdomo León.

SEGUIRÉ MI VIAJE

Olga Guillot

Cuando hay un amor no correspondido y el enamorado ha entendido que amar sin ser amado es una cruel quimera y entonces decide marcharse a buscar otro destino amoroso, ha empezado la liberación del amante. Van a sentir que estoy hablando de una telenovela; pero en realidad se trata de una composición musical de Álvaro Carrillo que ha sido interpretada por numerosos cantantes, la cual es «Seguiré mi viaje». Esa añeja canción, como otras similares, me provocan un «deja vu», unos recuerdos de cosas que nunca he vivido; me veo caminando por las calles empedradas de mi pueblo, junto a muchachas con peinados de los años ´40 del siglo pasado y faldas de paletones, tacones altos y labios bien dibujados.

Y la canción suena fuerte en mi cabeza: «No sufriré tu altivez, aunque puedas vivir con el mundo a tus pies, si mi más grande amor tan pequeño lo ves».

Casi puedo ver a mi papá y a mi mamá adolescentes, lado a lado, mirándose, tocándose las manos, coqueteando, sin saber que esos «inocentes» juegos conducirán a la procreación de un sujeto que muchos años después en el futuro estará escribiendo cosas y cosas en internet.

Marco Antonio Muñiz

Entre los cantantes que en más aprecio tengo por la manera tan sincera de como interpretan «Seguiré mi viaje» están la cubana Olga Guillot y el mexicano Marco Antonio Muñiz. De este último hay dos grabaciones que pongo muy en alto, una que la hizo en vivo en Bellas Artes de México y la otra -mucho más vieja aún- la conseguí en un remoto disco LP, ambas con un bello acompañamiento de orquesta; así, con el típico ruido de los viejos discos de aquella época ida, sin que eso le reste belleza a la canción.

Debo decir que me siento cautivado por el sonido de su vieja melodía, por la orquesta y por la voz de estos magníficos cantantes de una época de grandeza.

He aquí a Marco Antonio Muñiz con las dos versiones de «Seguiré mi viaje», de las que les he hablado (y otras):

SEGUIRÉ MI VIAJE, con Marco Antonio Muñiz.

SEGUIRÉ MI VIAJE, con Héctor Lavoe.

SEGUIRÉ MI VIAJE, con Amparo Montes.

SEGUIRÉ MI VIAJE, con Sonia (de Chile).

SEGUIRÉ MI VIAJE, con Sonia y Miriam.

SEGUIRÉ MI VIAJE, con Víctor Yturbe Pirulí.

SEGUIRÉ MI VIAJE, dúo de Eugenia León y Elizabeth Meza.


Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía de Olga Guillot extraída de https://oscarperdomoleon.com/wp-content/uploads/2010/03/olgaguillot52.jpg

Fotografía de Marco Antonio Muñiz extraída de http://latinpop.fiu.edu/discography_photos/jpgM/photo_M_661.jpg

DE VEZ EN CUANDO LA MUERTE

«De vez en cuando la muerte» es un libro escrito por el salvadoreño Rafael Menjívar Ochoa. Un periodista es el personaje principal. La novela empieza cuando dos rudos policías interrogan al periodista de una manera extraoficial. La escena inicial -impregnada de crudeza sin caer en lo vulgar, convincente, llena de realismo- transcurre en una morgue. No faltan la intimidación, las amenazas y los golpes. El periodista, mientras dialoga con los policías, reflexiona sobre la situación en que se encuentra. Es interesante la breve descripción que el periodista hace de la sensación que tuvo, bajo la presión del stress, de volver a fumar después de 7 años de haber abandonado el cigarrillo. 

 

A medida que avanza la historia van apareciendo ciertos personajes interesantes, como algunos de los miembros del periódico para el que trabaja el personaje principal, por ejemplo su jefe de redacción (Ricardo Puente), o el peculiar Tuchi («Las tripas y ojos y cuerpos en descomposición de sus notas eran lo más notable del periódico. Nunca he leído la descripción de una violación con tantos adjetivos ni tan extravagantes como los del Tuchi».), o la reportera rubia de Sociales. También surgen los testigos oculares, así como también los familiares de los asesinos y de los asesinados. Toda una maraña de pistas, algunas sólidas, algunas otras inconexas, van erigiéndose en el transcurso de la historia.


Me gusta mucho el hecho de que la novela es sumamente cinematográfica; en el transcurso de la lectura uno puede ver y oír a los personajes de una manera tan vívida, con formas, colores y olores, todo esto gracias a la habilidad narrativa de Menjívar Ochoa; todos los personajes son realmente muy creíbles, muy bien dibujados. Lo mismo podría decir del argumento de la obra. Nuestros ojos se van deslizando por las páginas del libro de una manera llana y sin tropezones, bajo el embrujo del bajo mundo y de las peripecias del periodista.

El título de la obra alude directamente a aquella bellísima canción de Joan Manuel Serrat «De vez en cuando la vida». Y desde los primeros párrafos ya puede uno sentir la fuerza del título. La muerte o su proximidad rondan como un viento que sopla alrededor de los personajes. Al final de cada capítulo hay también una tensión interesante, el suspenso es muy bien manejado.

Rafael Menjívar Ochoa

El narrador omnisciente narra los hechos día a día en primera persona y, junto a todos los personajes de la novela, habla un español fluido al estilo mexicano. Su autor, aunque salvadoreño como ya lo había dicho antes, vivió, hasta donde sé, durante muchos años en el país de los mariachis y el chile, de los nopales y el tequila, y en esa capital que rebalsa de gente y de humo, tan cosmopolita como las más grandes urbes del mundo, de tal manera que el escritor logró captar y absorber muy bien la manera de hablar de los mexicanos, su acento y su ritmo, sus expresiones cotidianas, sus insultos, etc.


Recomiendo leer «De vez en cuando la muerte«, porque yo he vuelto a releer sus 208 páginas y 23 capítulos y nuevamente he disfrutado mucho de su lectura.


Texto:

Óscar Perdomo León

 

Fotografía de la portada del libro extraída de: http://www.latienda.com.sv/store/images/de_vez_en_cuando.jpg

Fotografía de Rafael Menjívar Ochoa extraída de: http://www.letralia.com/ed_let/13/05-2.jpg

EL LIBRO-TESTIMONIO MIGUEL MÁRMOL

Roque Dalton y Miguel Mármol en Praga.

¿Qué hacían dos salvadoreños en Europa tras la Cortina de Hierro en los años ´60 hablando de historia salvadoreña?

Para dar respuesta inicialmente a esta pregunta y principalmente a otras interrogantes sobre la mayor masacre de la Historia que ha ocurrido en América se pueden remitir al libro-testimonio MIGUEL MÁRMOL, LOS SUCESOS DE 1932 EN EL SALVADOR. Este libro escrito por Roque Dalton se basa en las entrevistas y conversaciones que tuvo éste con Miguel Mármol, en la ciudad de Praga en 1966.

Miguel Mármol, el histórico sobreviviente al fusilamiento, bajo la terrible masacre de 30,000 indígenas y campesinos del año 1932, ejecutada por la Fuerza Armada Salvadoreña y los cuerpos de seguridad, como la Guardia Nacional y la Policía de Hacienda, bajo la batuta del General Maximiliano Hernández Martínez, relata con auténtico lenguaje y sabor coloquial salvadoreño las mil y una aventuras que tuvo que vivir Miguel Mármol por defender sus ideas de búsqueda de una sociedad más justa. De oficio zapatero, Mármol tuvo la oportunidad de dirigir sindicatos y viajar a través de varios países del mundo.


El relato en primera persona nos cuenta en qué cuna nació Miguel Mármol y cómo vivió su niñez y su primera juventud. Cómo aprendió el oficio de zapatero y cómo se fue involucrando en sus ideas y pensamientos sociales. Por supuesto que todo lo que cuenta Mármol debe ubicarse en su contexto social, histórico y geográfico.

Refiere además la manera en que conoció a Farabundo Martí y luego muy detalladamente la forma en que se vivieron los terribles días de enero de 1932.

Estado Mayor del General Augusto César Sandino, Mérida, Yucatán, México, 1929.

Parados, izq.-der.:Cap. Rubén Ardilla Gómez (colombiano), Cap. José Paredes (mexicano), Gral. Augusto César Sandino (nicaragüense), Cap. Gregorio U. Bilbert (dominicano); sentados: periodista Folian Turcios (hondureño) y el coronel Farabundo Martí.

La persecución y la cárcel por sus ideas políticas fueron el pan diario para Miguel Mármol, antes y después de la masacre de 1932. También narra sus impresiones de cómo se vivieron los eventos históricos de 1944 y la caída del gobierno del General Hernández Martínez.

Hay además una interesante descripción física, emocional y psicológica sobre el General Hernández Martínez casi al final del libro, que estoy seguro van a disfrutar los que tengan la oportunidad de leer este libro.

Miguel Mármol en Praga, verano de 1966.

En las últimas páginas del libro, Mármol presenta un análisis de su vida y unas conclusiones muy interesantes sobre él mismo y sobre la vida social y política de El Salvador.

Recomiendo leer MIGUEL MÁRMOL, LOS SUCESOS DE 1932 EN EL SALVADOR, porque encontrarán información de primera mano de una parte de nuestra historia que siempre ha estado oculta, ignorada o envuelta en mitos.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías extraídas del referido libro.

Roque Dalton, “Miguel Mármol. Los sucesos de 1932 en El Salvador”, Editorial Ocean Sur, 2007

Imagen de la portada del libro “Miguel Mármol” extraída de: http://www.oceanbooks.com.au/static/photos/product-photo-532_t100.jpg

Blog recomendado para otros comentarios sobre “Miguel Mármol”: CUCHUMBO DE IDEAS http://cuchumbo.blogspot.com/2009/11/coloquios-guanacos.html

LAS HOJAS MUERTAS, dos versiones

Chet Baker

Hay música que se le queda a uno prendida en la piel y en el corazón, por razones misteriosas. Uno puede argumentar e “intelectualizar” el porqué de ese extraño amor que uno profesa hacia determinadas cosas; pero la verdad es que sobre los asuntos del corazón todos creemos saber mucho y lo cierto es que muchos sabemos muy poco.

Así que cuando escuché por primera vez esta versión instrumental de “Las hojas muertas” (o conocida también como “Las hojas del otoño”) de Chet Baker y Paul Desmond, sin explicación alguna quedé enamorado para siempre de su interpretación. Por eso este día quiero compartirla en mi CASA con ustedes.
 

La trompeta es ejecutada por Chet Baker, por supuesto; el saxofón alto por Paul Desmond; el contrabajo por Ron Carter; la flauta por Hubert Laws; los teclados por Bob James; y la batería por Steve Gadd.

Paul Desmond

Otra cosa que amo son los diferentes puntos de vista o las diferentes interpretaciones que de una misma melodía pueden hacer los talentos artísticos. Por eso me gustaría que disfrutaran también de otra versión más de la misma composición musical, interpretada por por Tom Jones.

Sin más palabras, he aquí “Autumn leaves”:

Si no pueden ver el video, sigan este enlace: http://www.youtube.com/watch?v=Gsz3mrnIBd0

Ahora la versión cantada por Tom Jones.

Si no pueden ver el video, sigan este enlace:http://www.youtube.com/watch?v=CNQtUL8x-_8

The falling leaves, drift by the window, the autumn leaves, all red and gold. I see your lips. The summer kisses. The sunburned hands I used to hold. Since you went away the days grow long… and soon I’ll hear old winter songs. But I miss you most of all my darling, when autumn leaves start to fall…

 Since you went away
The days grow long…
And soon I’ll hear
Old winter songs
But I miss you most of all
My darling, when autumn leaves start to fall…

Texto :

Óscar Perdomo León

Anexo:

La versión en francés (para los que sigan el enlace de la versión cantada por Edith Piaf).

 


Les Feuilles Mortes

 

 C’est un chansonQui nous ressemble
Toi qui m’aimais
Et je t’aimais
Nous vivions tous les deux ensemble
Tou qui m’aimais
Moi qui t’aimais
Mais la vie sépare
Ceux qui s’aiment
Tout doucement
Sans faire de bruit
Et la mer efface sur le sable
Les pas des amants désunis.

 Video de Chet Baker y Paul Desmond extraído de: http://www.youtube.com/watch?v=Gsz3mrnIBd0

 

Video tom jones extraído de  http://www.youtube.com/watch?v=CNQtUL8x-_8


Video recomendado: Edith Piaf cantando «Las hojas muertas» http://www.youtube.com/watch?v=n2s2tPORlW4

 

 


Letra de Autumn leaves extraída de

http://www.youtube.com/watch?v=n2s2tPORlW4

 

 

 

Imagen de Chet Baker extraída de

 

http://www.jazzkeller.com/website_tech/gallery_images/ChetBakerJazzkDez.89.jpg

 Imagen de Paul Desmond extraída de

 

PROYECTO ACÚSTICO, Jazz en El Salvador


El Jazz se originó como un germen de la expresión cultural y musical de los esclavos negros de los Estados Unidos de América, en el siglo XIX, y desde entonces se ha extendido a casi todos los países del mundo, donde ha tenido un desarrollo muy variado, según la fusión que ha tenido este género musical con la cultura musical de cada país.

Hay unos pocos músicos que andan por ahí tratando de mantener viva la llama del Jazz en El Salvador. Excelente contribución para el desarrollo de una de las artes más bellas, como es la música.

Pues bien, este pasado 07 de enero de 2010 se presentó en La Luna Casa y Arte el grupo de Jazz salvadoreño PROYECTO ACÚSTICO, formado por el trío de los hermanos Romero Cárcamo, Mario Edgardo (guitarra), Carlos Alberto (dirección musical, vibráfono y teclado) y Juan Carlos (bajo). Además con ellos, Chamba Elías (guitarra y flauta), Chepito Paiz (batería) y Ernesto Buitrago (congas).

Aunque yo no pude asistir esa noche a La Luna, sí tuve la oportunidad de oír al trío de los hermanos Romero tocando en un breve pero sustancioso concierto, bastante privado, que dieron a finales de diciembre pasado en la casa de ellos. Los tres son muy buenos. Mario es un guitarrista de corazón y mente, y es muy disciplinado y ordenado al tocar. Carlos tiene un oído como pocos he visto en mi vida, un talento tremendo para la música y cuando toca lo hace tan relajado que hace parecer que las cosas difíciles se vean fáciles. Y el que me asombró, porque yo no lo había escuchado tocar antes fue el menor, Juan Carlos Romero: toca el bajo con una gran habilidad.

Pero volviendo a PROYECTO ACÚSTICO, he tenido la oportunidad de escuchar un par de grabaciones en You Tube, de las cuales les dejo aquí los enlaces para que puedan ustedes disfrutarlas.

Soul Sauce http://www.youtube.com/watch?v=or9VHdywkQI

All The Things You Are http://www.youtube.com/watch?v=IOqkf-ml0ts


Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

NATURE BOY

“Nature boy” es una de las más bellas canciones que he escuchado en mi vida. Salió al aire por primera vez en 1947 y fue compuesta por Eden Ahbez.

 

 

He oído muchas versiones de ella, empezando por supuesto con la que canta Nat King Cole y pasando por algunas versiones instrumentales muy buenas, como la del dios del jazz Miles Davis o la del japonés Makoto Ozone. La cantada por la chilena Claudia Acuña me gusta mucho, porque es una interpretación vocal muy bien hecha, con un arreglo muy moderno de jazz y al cual, al final, le imprime un ritmo latino. La hija de Nat King Cole, Natalie Cole, grabó hace unos años un disco homenaje a su padre en donde cantó también “Nature boy”, con el bellísimo acompañamiento de una orquesta.

 

Pero la interpretación que verán y escucharán a continuación es una de las más grandiosas. Se trata de George Benson (uno de mis cantantes y guitarristas favoritos) y de Natalie Cole, cantando juntos en vivo.

NATURE BOY

http://www.youtube.com/watch?v=yqNRReLD9CU#watch-main-area

There was a boy, a very strange enchanted boy. They say he wandered very far, very far over land and sea. A little shy and sad of eye, but very wise was he. And then one day a magic day he passed my way and while we spoke of many things, fools and kings this he said to me: «The greatest thing you’ll ever learn is just to love and be loved in return».

Texto:

Óscar Perdomo León

 

Video de “Nature boy”

http://www.youtube.com/watch?v=yqNRReLD9CU#watch-main-area

 

Foto de George Benson extraída de: http://www.allthegigs.com/concert-reviews/images/band_pics/1123.jpg

 

Foto de Natalie Cole extraída de:

http://www.unf.edu/35th/founders/images/nataliecole.jpg

 

Letra de “Nature boy”: http://www.sing365.com/music/lyric.nsf/Nature-Boy-lyrics-Nat-King-Cole/ADF31EF29958DA5948256AF1000B59DE

ATAHUALPA YUPANQUI, EL PAYADOR PERSEGUIDO

Él es considerado uno de los más grandes cantautores de su país. Y sus composiciones han sido interpretadas por numerosos artistas, como Los Chalchaleros, Mercedes Sosa, Alberto Cortez, Víctor Jara y muchos más.

Portada del disco de El payador perseguido

 

La primera vez que me enfrenté a su música, fue escuchando una de sus más bellas composiciones: “El payador perseguido”. El viejo disco Long Play giraba bajo la aguja de diamante, allá a principios de 1980.

 

 

« ¿Quién es?» –pregunté, maravillado y aturdido. «Es el argentino Atahualpa Yupanqui» -me respondieron.

 

 

Desde entonces su sonido quedó prendido como un rayo en mi memoria.

Con su voz y su guitarra, Atahualpa Yupanqui (1908-1992) hizo que mis ojos y mi corazón miraran la pampa argentina, desconocida para mí, no develada hasta entonces con tanta fuerza, ni siquiera por Martín Fierro.

 

 

“El payador perseguido” es un largo poema, en partes cantado y en otras recitado, con el acompañamiento intermitente y siempre adecuado de una guitarra, tocada por el mismo Yupanqui.

 

 

Yo sé que muchos dirán
que peco de atrevimiento
si largo mi pensamiento
pal rumbo que ya elegí,
pero siempre hei sido ansi;
galopiador contra el viento.

Eso lo llevo en la sangre
dende mi tatarabuelo.
Gente de pata en el suelo
fueron mis antepasaos;
criollos de cuatro provincias
y con indios misturaos.

Mi agüelo fue carretero,
mi tata fue domador;
nunca se buscó dotor
pues se curaban con yuyos,
o escuchando los murmullos
de un estilo de mi flor.


Una cosa que me asombró y que me tocó profundamente desde el primer momento que lo escuché fue que Atahualpa Yupanqui no sonaba para nada falso en cada palabra que decía. Las coplas salidas de sus labios, dichas con un lenguaje sencillo y rural, eran hondas confesiones dolorosas, pequeñas anécdotas de lo cotidiano o profundas reflexiones filosóficas. Nunca sonaban sus palabras exageradas, teatrales –en el mal sentido de la palabra- o superficiales. Sus versos siempre provenían intensos desde lo más recóndito de su alma.

 

Si alguien me dice señor,
agradezco el homenaje;
mas, soy gaucho entre gauchaje
y soy nada entre los sabios.
Y son pa’ mi los agravios
que le hagan al paisanaje.

El trabajo es cosa buena,
es lo mejor da la vida;
pero la vida es perdida
trabajando en campo ajeno.
Unos trabajan de trueno
y es para otros la llovida.

Cuando sentí una alegría;
cuando el dolor me golpió;
cuando una duda mordió
mi corazón de paisano,
desde el fondo de los llanos
vino un canto y me curó…

 

 

Sus pensamientos mostraban su esencia humilde, trabajadora, pero no sumisa. Ambientalista, respetuoso de su “paisanaje”, ensalzador de la música, libre y denunciador de las injusticias.

 

 

 

El cantor debe ser libre
pa desarrollar su cencia.
Sin buscar la convenencia
ni alistarse con padrinos.
De esos oscuros caminos
yo ya tengo la experiencia.

Yo canto, por ser antiguos
cantos que ya son eternos;
y hasta parecen modernos
por lo que en ellos vichamos.
Con el canto nos tapamos
para entibiar los inviernos…

Y no canto a los tiranos
ni por orden del patrón.
El pillo y el trapalón
que se arreglen por su lado
con payadores comprados
y cantores de salón.

Por la fuerza de mi canto
conozco celda y penal.
Con fiereza sin igual
más de una vez fui golpiao,
y al calabozo tirao
como tarro al basural.

Se puede matar a un hombre.
Pueden su rostro manchar,
su guitarra chamuscar.
¡Pero el ideal de la vida,
esa es leñita prendida
que naide ha de apagar!

Los malos se van alzando
todo lo que hallan por ahí;
como granitos de maíz
siembran los peores ejemplos,
y se viene abajo el templo
de la decencia del país.

Detrás del ruido del oro
van los maulas como hacienda;
no hay flojo que no se venda
por una sucia moneda;
mas, siempre en mi tierra queda
gauchaje que la defienda.

Cantor que cante a los pobres

ni muerto se ha de callar

pues adonde vaya a parar

el canto de ese cristiano

no ha de faltar el paisano

que lo haga resucitar.


El estanciero presume
de gauchismo y arrogancia.
Él cree que es extravagancia
que su peón viva mejor.
Mas, no sabe ese señor
que por su peón tiene estancia.

 

 

 

La experiencia de escuchar a Atahualpa Yupanqui debe ser algo muy personal, como cuando sentimos por primera vez el sabor de una fruta silvestre o aspiramos el olor fresco del cabello de nuestra primera novia.

 

 

A Atahualpa Yupanqui, cuando regreso a escucharlo, tengo que hacerlo entre el silencio y la serenidad de una habitación semi oscura. O puedo compartirlo con alguien que también, silencioso y con ávidos oídos como yo, se transporte a un mundo gauchesco, de honor, pobreza, dignidad y espíritu de lucha.

 

 

 

Amigos voy a dejar

esta mi parte cumplida

en la forma preferida

de una milonga pampeana

canté de manera llana

ciertas cosas de mi vida.

Siempre hay alguna tapera

en la falda de una sierra

y mientras siga esta guerra

de injusticias para mí

yo he de pensar desde allí

canciones para mi tierra.

Y aunque me quiten la vida

o engrillen mi libertad

y aunque chamusquen quizás

mi guitarra en los fogones

han de vivir mis canciones

en el alma de los demás.


No me nombren que es pecao

ni comenten mis trinos

yo me voy con mi destino

hacia el lado donde el sol se pierde

tal vez alguno se acuerde

que aquí cantó un argentino.

 

 

No puedo evitar sentir cierto paralelismo en los primeros dos versos de este último párrafo, con el poema de nuestro querido poeta nacional Roque Dalton: la fuerza y la sinceridad de la interiorización de saberse el cantor del pueblo, la intencionalidad del tono, la fatalidad de lo clandestino. Me refiero al poema “Alta hora de la noche”:

 

 

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.

 

 

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

 

 

 

Para quien no pueda hacer correr acá en mi blog, lo puede hacer dando un clic AQUÍ.

Texto:

Óscar Perdomo León

 

 

 

Coplas de “El payador perseguido” extraídas de: http://www.cancioneros.com/nc/2180/0/coplas-del-payador-perseguido-atahualpa-yupanqui

 

 

Fotografías y dibujos de Atahualpa Yupanqui extraídas de:

http://images.google.com.sv/images?q=atahualpa%20yupanqui&oe=utf-8&rls=org.mozilla:es-AR:official&client=firefox-a&um=1&ie=UTF-8&sa=N&hl=es&tab=wi

 

 

Fragmento del poema de Roque Dalton “Alta hora de la noche”, tomado de http://amediavoz.com/dalton.htm#ALTA%20HORA%20DE%20LA%20NOCHE

Shaw y su Galatea: a Propósito de la Educación

Este día La CASA tiene nuevamente un invitado. Hace varias semanas que había estado yo “presionando y molestando” a un amigo para que escribiera algo referido a George B. Shaw, porque sé que es uno de sus escritores favoritos; él me respondía que sí, pero en realidad había estado dándole largas al asunto. Este día mi amigo me ha mandado el siguiente comentario, el cual se inspiró, según me relató él, en LA NOTA DEL DÍA de El Diario de Hoy. Me refirió además que él difiere de lo escrito en el mencionado periódico. Mi invitado de hoy se llama Danilo Colindres, es Doctor en Medicina y Licenciado en Economía. Le doy la bienvenida a LA CASA de Óscar Perdomo León y espero que no sea la última vez que nos visite. Leámoslo entonces.

Shaw y su Galatea: a Propósito de la Educación

El escribidor de LA NOTA DEL DIA (12 de enero de 2010) del Diario de Hoy (EDH) demuestra su ignorancia del dramaturgo George Bernard Shaw al utilizarlo a la ligera para ventilar su indignación a la acerbas criticas que ha sido objeto el líder demócrata del senado estadounidense por decir éste en publico que “Obama en parte debe su triunfo a que habla como político culto, avezado, que se dirige a toda una nación, no solo a una etnia.”

Es cierto que Shaw observó que la forma de hablar separa a unos grupos sociales de otros. Pero para Shaw estos grupos se separan artificiosamente -en apariencia- y por esta razón es que Higgins (el ilustre profesor de fonética en la obra de teatro escrita por Shaw) se aventura presuroso a apostar a que puede enseñarle a la vivaracha violetera (la Galatea de Higgins) a hablar –pronunciar- tan apropiadamente como lo hace un noble y/o aristócrata de su tiempo y hacerla pasar como una más de ellos.

Es cierto que no sólo hay que cuidar la forma sino el contenido de las conversaciones. Pero no es cierto que Higgins se dedica a cultivar su Galatea, instruirla en historia, hacerle leer literatura como lo asegura el escribidor que concluye afirmando que la Galatea de Shaw es una “obra perfecta e insuflada de carácter divino” (sic) y que un apuesto y refinado joven la enamora y conquista. Olvida mencionar el escribidor que “la conquista” un caballero inglés incapaz de hacer nada en la vida que no sea mantener las formas apropiadas del comportamiento aceptadas en la “buena sociedad.”

Dice el escribidor que “la manera de hablar es obviamente reflejo de la educación que se tiene…” cuando GB Shaw pretende mostrar que las apariencias engañan: si se le enseña a pronunciar bien a una persona sin educación puede pasar fácilmente como una persona culta porque, las clases “educadas” no son tan educadas como fuese deseable aunque sean unos expertos en guardar las formas ocultando su ignorancia, incapacidad, su desidia e indolencia. El punto fundamental de Shaw era que una persona educada para producir mucho dinero no es ni la más educada ni la mas idónea para dirigir los destinos de un país moderno. El ricachón es tan inútil y perjudicial para gobernar como un indolente de modales impecables o un demagogo encantador (no afirmo que Obama lo sea.)

Al final la Violetera callejera de Higgins, a quien éste maquilla de princesa, termina dirigiendo una floristería en Londres, feliz de vestir a su inútil marido quien la querrá por el resto de sus vidas. Son más dañinas socialmente las personas con exceso de mala educación que las personas sin educación. Estimados lectores: no han existido grandes pensadores que no se hayan tenido que purgar de todo lo que les ha enseñado e impedido ver la realidad tal cual, incluyendo a Jesucristo, que desde niño se tomó la molestia de corregir a los sabios de su tiempo. Y los puso en tantos aprietos que no tuvieron más remedio que crucificarlo. Permaneció, sin embargo, su eterna sentencia: sepulcros blanqueados.

Texto:

Danilo Colindres

ANEXO

HABLANDO DE SHAW en fotografías

Colindres citando de memoria a George B. Shaw

Leyendo a Shaw

El artículo de El Diario de Hoy al que se refiere Danilo Colindres se titula: “Obama, Reid, el hablar culto, Pigmalión y dos Galateas” y para los que quieran leerlo, lo pueden hacer siguiendo este enlace:

http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=4418551

Las imágenes de George Bernard Shaw fueron extraídas de:

http://images.google.com.sv/images?q=George%20Bernard%20Shaw&oe=utf-8&rls=org.mozilla:es-AR:official&client=firefox-a&um=1&ie=UTF-8&sa=N&hl=es&tab=wi

Las fotografías de Danilo Colindres y de Óscar Perdomo León fueron tomadas por Mariana Soledad Guardado Valencia.

UN AÑO MÁS (EFÍMERA CAVILACIÓN EXISTENCIALISTA, Parte 2)

El uno de enero de 2010 me miré al espejo y descubrí algo que quizás había estado negándome desde hace meses a mí mismo. Ese primer día del año me desperté desvelado y con los ojos irritados. Como todo el mundo, supongo. Y entonces vi que las arrugas en mi rostro son cada vez más evidentes. Y recordé lo que me contó mi esposa que había dicho mi hija Beatriz hacía un par de días refiriéndose a mi edad: “Mi papá ya casi tiene dos coras”.

Bueno, “cora” es una palabra que está fuera de mi vocabulario, porque no me gusta. Pero aparte de eso, Beatriz tiene razón y el tiempo verdaderamente está haciendo su inexorable labor en mi rostro.

Otra cosa que me pasó, pero en los últimos días de fin de año 2009, fue lo siguiente: escuchando tocar a unos amigos en un concierto privado y de carácter muy familiar e íntimo, que dieron en su casa, de música Jazz principalmente, pero también de pop, boleros y otras especies, de pronto empezaron a tocar “Let it be” de Los Beatles y este que escribe –de metido- les dijo: «Yo me puedo el solo de la guitarra eléctrica». E inmediatamente me cedieron la guitarra. Y ya estando en posición de tocar, sólo medio empecé y me di cuenta que el solo que tantas veces había tocado antes (mucho antes, eso sí), ya se me había olvidado. Sin embargo yo en mis adentros, todos estos años, había creído que siempre me podía el susodicho solo de guitarra. ¡Qué imprudente! Ya estoy grandecito para saber que cuando algo no se practica, se olvida. Aunque para no quedar avergonzado empecé a tocar “Something”, siempre de Los Beatles y los músicos amigos me siguieron la corriente y no todo terminó tan mal después de todo.

Pero el punto central que quiero contar es que mi memoria me traicionó, como nunca lo había hecho antes.

Memorias que se van. Arrugas que se vienen. Mi hija hablando de su viejo padre. ¿Será una efélide senil esa manchita en el dorso de mi mano?

Esta pequeña niña que ven aquí, lucía de esa manera antes de convertirse en mi esposa y los minutos van corriendo. Y yo, por mi lado, me siento como si tuviera sólo 30 años de edad; pero sé que no es así.

Y sin embargo, lo cierto es que un año más de vida también son 365 días más de experiencia, de dolor y felicidad, de sueños y pesadillas, de amor y desamor. Me he tragado un río de horas. Y me he dado cuenta que últimamente la nostalgia por mi pueblo natal y los recuerdos de mi niñez vuelven a mí cada vez con más frecuencia. Quiero aclarar que sí vivo mi presente y claro que veo hacia el futuro; pero dicen que uno recuerda más su niñez cuando se está volviendo viejo.


¡Pero no! ¡Viejos los caminos! (¿Estoy en mi etapa de negación?) Si en mi corazón hay un joven aún lleno de ilusiones y esperanzas, no estoy viejo.


Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías:

Érika Mariana Valencia-Perdomo

Óscar Perdomo León

Foto de Érika bebé, tomada por Estudios “Los Vergeles”.


Otra nota relacionada con ésta es: “Efímera cavilación existencialista”, parte 1

http://lacasadeoscarperdomoleon.blogspot.com/2009/10/efimera-cavilacion-existencialista.html

CESÁREA, fotorreportaje.

«Una imagen habla más que mil palabras». Se trata de una cesárea realizada, en el año 2005, porque la paciente tenía dos cesáreas previas y además porque solicitaba ser esterilizada (lo cual era muy recomendable).

Este fotorreportaje fue realizado gracias a las excelentes fotografías tomadas por el Licenciado Renato Flores, anestesista. Yo sólo tomé las dos primeras que aparecen aquí.

Anestesia raquídea
Aplicando jabón yodado para matar las bacterias que se encuentren sobre la piel de la paciente.

Una operación quirúrgica básica como la cesárea necesita del trabajo coordinado entre una enfermera instrumentista (que es quien pasa el bisturí y todos los demás instrumentos quirúrgicos al cirujano), una enfermera circular (que se encarga de pasar torundas, hilos para sutura, etc. y de escribir notas sobre todo lo que ocurre en Sala de Operaciones), un anestesista, un auxiliar de la limpieza, un médico o enfermera que dará los primeros cuidados al recién nacido, un médico ayudante y un médico responsable de realizar la operación en sí y de tomar el mando de la Sala de Operaciones.

«Operación cesárea: La operación cesárea o parto por cesárea se define como el parto del feto a través de incisiones de la pared abdominal (laparotomía) y de la pared uterina (histerotomía). Esta definición no incluye la extracción del feto desde la cavidad uterina en caso de rotura del útero o de embarazo abdominal.»

Definición tomada de la Obstetricia de Williams
Al abrir la cavidad abdominal puede observarse el útero, de color rosado.

Una vez abierto el útero se introduce la mano y se retira la valva (instrumento metálico que aquí se ve manchado de sangre), buscando la cabeza del bebé.
Se aspira de la boca y la nariz el líquido amniótico, lo antes posible.


Después de cortar el cordón umbilical el pequeñín se le pasa a la enfermera para que lo seque y le dé los primeros cuidados.

Suturando el útero




Se revisa y se extraen los coágulos
Esterilización: amarrando y cortando ambas trompas de falopio.

Suturando la piel
La satisfacción de un trabajo finalizado
Escribiendo las indicaciones médicas y el reporte operatorio.

Texto:
Óscar Perdomo León
Fotografías:
Renato Flores
Óscar Perdomo León

TONTAS CANCIONES DE AMOR

Me gusta mucho el cine. Cuando puedo ver sin interrupciones una buena película es para mí un momento de gran placer.

Me encantan las películas históricas, las de grandes actos de valentía y heroísmo, las que cuentan historias basadas en hechos reales, las que lo sumergen a uno en batallas entre dragones y caballeros, las comedias, las policíacas, etc.


Sin embargo, las que siempre me hacen llorar son las películas románticas que de entrada las puedo uno predecir como van a terminar. Esas donde él se enamora de ella y ella de él. Puede que sea así porque quizás soy un romántico sin remedio. No me gustan las cursilerías -tengo que aclararlo-, pero sí me gusta creer que el amor existe y que ella lo ama a él y que él está loco por ella.


Antes quizás me gustaban las películas románticas porque siempre había estado buscando el amor completo, la persona exacta con quien poder hablar horas y horas sin aburrirme, la persona exacta con quien poder hacer otras actividades variadas sin sentirme sofocado, la persona exacta con quien disfrutar del sexo sin barreras físicas ni psicológicas. Y ahora tal vez me siguen gustando porque ya encontré a esa persona y me siento muy enamorado de ella. Puede ser que sea porque cuando veo sus ojos, recuerdo el poema de Borges que dice algo así como que el amor hace que veamos a los demás como los ve la Divinidad. Y si bien yo no soy un creyente de muchas cosas, sí soy un creyente del amor. Y esas palabras borgeanas son lo más bello que he leído.


Y aunque sé muy bien que esas películas románticas son un poco como la música que sarcásticamente John Lennon llamó silly love songs y que luego Paul McCartney en respuesta compuso una canción precisamente con ese mismo nombre, el hecho es que me siento muy bien mirando una y otra vez esas tontas películas de amor. Porque el amor es una fantasía-real o una realidad-fantástica, que lo hace sentir a uno tan vivo e ilusionado.


Esas tontas películas de amor (que no tengan tanta-tonta-comedia-mal-hecha en medio, por supuesto) me atrapan durante una hora y algo más, y me hacen apreciar y reafirmarme que la vida vale la pena vivirla y mucho más si se tiene alguien a quien amar.


Estas tontas líneas de amor son para usted, Érika.

¡Feliz año nuevo!

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

La fotografía inicial la tomé este año en el Teatro Nacional de San Salvador.

EL PRESERVATIVO

(1)


Platicando con unos amigos mientras compartíamos la cena, caímos en el tema del preservativo o condón. Uno de ellos opinó que no se acercaba a ninguna mujer si no traían un preservativo en el bolsillo. Otro, por el contrario dijo que no se pondría nunca un preservativo, porque era como comerse un dulce sin quitarle el papel del envoltorio. Un tercer amigo opinó que él usaba el preservativo algunas veces sí y algunas veces no.

La verdad es que el preservativo es una gran herramienta que nos permite protegernos de las enfermedades de transmisión sexual, toda vez y siempre y cuando sea bien colocado y bien usado. Además el preservativo es un gran método anticonceptivo, es decir, un método para evitar los embarazos no deseados. Por supuesto, ningún método anticonceptivo es 100 % seguro.

(2)


El departamento de Cabañas ha llegado a colocarse entre uno de los primeros en El Salvador en tener altos índices de embarazos en adolescentes. Una adolescente es una muchacha entre los 12 y los 18 años de edad, quien en su gran mayoría no ha terminado sus estudios y no tiene una entrada económica segura. Esto unido a la pobreza y la falta de apoyo de sus padres, conduce a algunas de estas jóvenes a vivir una vida precaria, de mucho sufrimiento y frustraciones. Algunas deciden irse para los Estados Unidos y dejan a sus hijos al cuidado de sus abuelas, quienes ya habían cumplido su rol de madres y se ven obligadas a repetirlo con sus nietos. Algunas otras muchachas, por su lado, pasan a formar parte de las largas filas de prostitución que llenan nuestro país. Es bueno dejar en claro que el más grande factor para la prostitución es la pobreza y la gran mayoría de las trabajadoras del sexo tienen hijos que mantener. ¿Y los padres de estos niños o niñas? Ellos, a su manera, están bien, gracias.

Pero, amigos y amigas, el uso del preservativo puede prevenir la llegada de los hijos no deseados. El argumento de que no se siente lo mismo al tenerlo puesto, no es más que psicológico. Todo está en la mente. Uno podría olvidarse que lo tiene puesto si se concentra en lo que está haciendo y no en lo que se tiene puesto. Un relación sexual con preservativo puede ser muy placentera si la mente de quienes lo usan cambia y se dan cuenta que el preservativo no es un impedimento para alcanzar el placer. Es más, usándolo las parejas pueden tener una relación sexual libres del temor del embarazo no deseado.

La Iglesia Católica, por su lado, ha insistido durante siglos y aún hoy en pleno siglo 21 en el ejercicio del celibato, es decir, en la abstención sexual. La Iglesia se equivoca. No puede ser sano para un hombre (o una mujer) el abstenerse de tener relaciones sexuales contra su voluntad. Es algo que va en contra de la naturaleza. Podría ser aceptable si fuese una decisión personal, sin que estuviese influenciada por las presiones de la tradición y los dogmas religiosos. Pero el celibato en sí contradice el instinto sexual, hormonal, el instinto de reproducción. Y es porque la Iglesia Católica y también todas las demás iglesias protestantes (Mormones, Asambleas de Dios, Bautistas, etc.) siempre han visto al sexo como algo sucio, “pecaminoso”; siempre han tratado de inculcar sentimientos de culpa en relación a la sexualidad. El celibato o abstención sexual es un dogma irracional y antinatural ¿Acaso hay dos tipos de hombre en el mundo, uno con testosterona y otro sin ella? Lo que la Iglesia Católica debería hacer es aceptar el gravísimo error en que ha estado sumergida durante años y años y devolverle a la sexualidad su estatus natural. Pero por supuesto eso es algo que no va a hacer, ya que la religión en general basa su poder sobre la gente en hacerle creer cosas sobrenaturales y antinaturales, es decir, en tergiversar la realidad. No estoy apelando al libertinaje; sino al sano entendimiento del ser humano, al análisis sincero de la realidad. Los seres humanos somos parte de la naturaleza y como tales debemos interactuar en armonía con ella.

Usar el preservativo no es pecado. Pecado es traer al mundo niños y niñas a quienes no les vamos a poder dar lo mínimo para llevar una vida con dignidad, es decir, lo mínimo, como es la alimentación adecuada, una alimentación alejada de la desnutrición. Lo mínimo, es decir, niños y niñas a quienes se les pueda ofrecer una educación de calidad e ininterrumpida. Niños y niñas que crezcan con sus padres, llenos de amor y comprensión.

(3)

La solución es que nosotros tomemos consciencia de que podemos decidir nuestro presente e influenciar de alguna manera nuestro futuro. Y el preservativo o condón es una herramienta que puede ayudarnos a evitar enfermedades de transmisión sexual y a evitar hijos no deseados, si queremos.

Texto:

Óscar Perdomo León


EMBARAZO EN ADOLESCENTES es un artículo relacionado a este que acaban de leer y lo pueden encontrar en el blog LA ESQUINA de Érika y Óscar siguiendo este camino

http://laesquinaderikayoscar.blogspot.com/2009/04/embarazo-en-las-adolescentes.html

En el artículo “La vocal del jadeo” http://blogs.peru21.pe/sexonosex/2009/12/la-vocal-del-jadeo.html

escrito por Esther Vargas encontré la fotografía “Jadear” (1) y la puse de entrada a mi artículo “El preservativo”. Su blog es SEX O NO SEX

http://blogs.peru21.pe/sexonosex/

Pinturas “Desnudo pareja” (2) y “Las uvas de la pasión” (3) hechas por el pintor José Antonio Garrucho han sido extraídas del blog http://www.jantogarrucho.net/index.html

BREVE CARTA PARA WENDY

Recuerdo que mi hermano Mario y yo estábamos jugando con un viejo neumático de llanta de carro en el patio de la casa de Atiquizaya, cuando oímos que mi papá entraba muy contento; venía de Santa Ana con mi mamá y traían un regalo inigualable: una linda bebé de ojos verdes y de cabello claro. Eras vos Wendy, que venías con las manos chiquititas y blancas. Corrimos juntos, mi hermano y yo, con mucha curiosidad a mirarte.

Desde entonces te quisimos mucho. A medida que ibas creciendo te ibas también pegando a nosotros como una sombra, porque hay que entender que la diferencia de edades de más o menos 8 años es considerable cuando se es niño o adolescente. Y ahí andabas detrás de nosotros, metida en “los juegos de varones”. Estabas tan pequeña que yo en broma, como todavía no podías hablar muy bien, en lugar de hermana, te decía “semana”.
Me acuerdo que cuando estabas bien pequeñita accidentalmente te tiré azúcar sobre la cabeza. Vos sabés que fue sin querer, ¿verdad?

Cuando estabas en la edad de ir a la escuela, me acuerdo que te pusiste a reír cuando una ocurrente señora dijo: “¡Ay, que chulo el pelo de esta niña, como si fuera de melcocha!”. Bueno, con los años te ha ido oscureciendo poco a poco. Creo que con la edad tu cabello llegará a tener el color del que tenía mi papá o el que tiene mi mamá. Y eso es bueno. No te olvidés que somos hijos de dos personas con una gran fuerza de corazón.

¿Te acordás del perro correlón y temblador que tenías? La verdad nunca me gustó el nombre que tenía, pero era muy divertido jugar con él. ¡Qué mascota! ¿Y de la fiesta que te hicieron donde papá Edgardo, te acordás? Todas las chicas con sus peinados de Cyndi Lauper bailando de una manera que hoy da un poco de risa, ¿verdad?
¿Te acordás de la serie familiar de televisión que veíamos después de la cena cuando vos eras adolescente? ¿Y del coro ambulante? Esos días que parecen tan lejanos ahora, fueron buenos porque te permitieron divertirte y unirte a las primas, especialmente a Mydee.
¿Y de la vez que discutíamos acaloradamente -¡quién sabe por qué!- mientras yo manejaba un viejo jeep y en mi distracción choqué contra la orilla de la calle rural, te acordás? Por suerte no íbamos a más de 10 ó 15 Km. /h y no nos pasó nada. ¿Y de cuando viajábamos con mi mamá a San Salvador? Ahora, desde hace más de 14 años, te has hecho capitalina. Pero yo sé muy bien que vos viviendo lejos, al igual que yo, tenés el corazón en Atiquizaya.
¿Te acordás de aquella llamada telefónica que me hiciste al hospital de Ciudad Barrios, donde yo hacía mi Año Social? Espero que no olvidés cómo desde recién nacidos tu hijo Carlitos y mis hijas Laura y Beatriz se unieron con un lazo de amor de hermanos verdaderos. Hay una foto de Laura María cargando a puras penas a Carlitos. ¿Y de cuando me divorcié, te acordás? La familia me apoyó mucho, especialmente vos.
¿Y de todas las navidades y años nuevos que hemos pasado juntos? ¿Y de todos los cumpleaños colectivos en Atiquizaya, qué me decís? Es bastante tiempo compartido y muchos recuerdos que viven en nuestras memorias.
Pero hay algo, Wendy, muy importante que quiero decirte y es que a pesar de ser menor que yo, siempre me has cuidado de alguna manera, ya sea con tus palabras o con tus acciones. Yo la verdad no tengo muy buena memoria, vos ya me conocés. Y así como olvido muchas veces los insultos y malquerencias de unos, así también a veces me olvido de los favores que otros me han hecho. Y de la misma manera sé que ya me he olvidado de las muchas veces que vos me has ayudado. Sin embargo, aunque yo olvide los casos específicos, tengo muy clara la generalidad del asunto y sé que has sido muy buena persona conmigo.
Este año te llamé por teléfono y quizás, como siempre es mi costumbre, te puse “Las mañanitas” con Marco Antonio Muñíz; pero no te di ningún regalo. Quisiera entonces que estos recuerdos, que escribo hoy, sean aunque sea algo así como un regalo para vos. Porque sos la mejor, Wendy. Gracias por todo.
Texto:
Óscar Perdomo León

¡VIVA LA IRA!, de José Luis Valle.

Acabo de terminar de leer ¡VIVA LA IRA! (Deidades terrenales y sus divertimentos genocidas), el libro que ganó el Premio único de Novela de los XIV Juegos Florales de San Salvador 2009. De verdad que es una narración muy entretenida en la que nos introduce José Luis Valle, su autor.

Es, para ser más exacto, una narración frenética, cruda, pero con un poco de humor, sobre la guerra civil y la post guerra salvadoreñas. Hay numerosos pasajes, olvidados tal vez por los más viejos de nosotros o desconocidos por los más jóvenes, que verdaderamente erizan la piel. Luchas populares en las calles, perseguidos, desaparecidos, asesinados, mujeres violadas, bombas, helicópteros artillados, hombres y niños mutilados, pueblos completos arrasados, la barbarie gubernamental desatada, la clandestinidad obligada… La ficción se confunde con la intensa realidad y viceversa.

Me gustó en particular mucho la historia de “El loco Adán” y/o “Tarzán de los muertos” y de sus dos amigos alcohólicos que salen a buscarlo.

Cuando uno va adentrándose en las páginas de «¡Viva la ira!» hay una sensación de estar viviendo en una película-realidad todas las crueldades y los heroísmos de tantos compatriotas. La historia que parece entrecortada atrapa al lector. Y el final es, diría yo, macabro. Es un libro que vale la pena leer.

Recomiendo por lo tanto este día la novela corta ¡VIVA LA IRA!, de José Luis Valle.

Y a continuación me gustaría dejarlos con el párrafo que escribió sobre esta novela Marvin Aguilar, uno de los jurados que le dio el triunfo a la referida obra literaria y que yo me he tomado la libertad de extraer de su blog Alter Iuris http://blog.alteriuris.net/.

“¡Viva la Ira! de Delirayol. La obra ganadora. Esta novela presenta una estructura por mí muy apreciada, la fracturación. Si, desde que leí a Roberto Bolaño, que me llevo a Cortázar, y luego a Julián Ríos, con su obra Larva, comprendí que se trata de una vorágine en la que nunca parece concatenarse algo o nada y menos terminar algo, y que es precisamente este recurso el que vuelve interesante la lectura de este tipo. Literatura abstracta le llamaba yo, influenciado por la psicología rusa. Inolvidable para mi la obra de Milorad Pavic. De este estilo fracturado se ha hecho teatro en México. Así como cine en España.

“Percibo que fue escrita por partes y en diferentes tiempos. Lo que no es importante a simple vista pero que finalmente la hizo madurar. De tomar en cuenta también la temática para entender la fracturación: la represión, guerra, violencia urbana predominan a lo largo de la pieza siendo esto el protagonista que va mutando a lo largo de la obra. Y es allí donde esta la lógica. “Dos mariposas rumbo al cielo”, es lo que rescata la novela. Pero lo demás aunque no deja de ser bueno, se enmarca en una serie de oraciones y palabras muy inteligentes, que solo demuestran arrogancia intelectual o desprecio hacia lo que no es culto. Valido. Pero la vuelve -a mi juicio- no tan pos modernista como debió ser. El ciudadano común no es tan elaborado y cuando esta en desgracia o sufre es mas histérico. El recurso de la fracturación es una de las tendencias en la literatura actual, incoherencias dirán algunos críticos. ¿Pero acaso no es incoherente este país u occidente? Si bien estuvo dentro de mi lista para ser premiada, siempre tome mis reservas porque no podía premiar una obra de carácter conservador. No es una posición ideológica, sino artística. Véase para comprenderme la definición de Rimbaud sobre que es un poeta y que yo amplio hacia el artista en blog.alteriuris.net en el articulo Serigrafía Dadaísta. De estructura fragmentada, con contenido al parecer vengativo en algunos pasajes e irrelevante en otros, esta novela daba para convencerme más. Propuesta por Mario Pleitez, apoyada por mi a lo que se sumo Susana Reyes, declaramos como jurado a esta obra, la novela ganadora 2009.”
Marvin Aguilar

Texto:
Óscar Perdomo León


Fotografías tomadas al libro ¡Viva la ira!, por Óscar Perdomo León

PEQUEÑOS VISITANTES, parte 3

Ya he escrito y contado antes sobre los variados y pequeños seres que han visitado mi hogar, algunos por un rato y otros que se han quedado a vivir aquí. Pues bien, esta mañana tuve una desafortunada e inesperada visita.

Era una pequeña paloma que volaba erráticamente, chocó contra la segunda planta y cayó al suelo del patio con apariencia de estar muy herida, apenas se movía y cuando me acerqué no intentó huir, como es su instinto natural. Al examinarla se podía ver directamente el cráneo en la zona occipito-parietal izquierda, tenía arrancadas las plumas de esa área. Además parecía estar fracturada del cuello o al menos muy lesionada. Los minutos que estuvo viva los sentí largos porque medio-intentó enderezarse y mover sus alas, pero no pudo porque perdió en el momento el equilibrio y se veía que sufría bastante. Me dio mucha lástima.
Me conmoví mucho al ver la pequeña criatura, porque ahí, ante mis ojos, dio los últimos respiros y falleció. No soló sentí compasión por ella, sino que también impotencia, por no haber podido hacer algo.

Pensé en algunas hipótesis de lo que le pudo haber pasado, las cuales fui descartando una a una hasta quedarme con la siguiente: mientras volaba, la alcanzó una piedra a gran velocidad lanzada por la hondilla de un infante. El golpe fue tan severo que la pobre palomita debió haber perdido todas sus habilidades de navegación aérea y se estrelló contra la pared. Seguidamente sufrió el traumatismo contuso de chocar contra el piso de cemento. En lugar de la piedra también pudo haber sido una bala que la rozó, aturdiéndola, pero sin penetrar su cabeza. Me parece que tal vez ésta última pudo haber sido la más cierta, porque en el lugar en donde vivo hay fiestas patronales con jaripeo y todo eso y alguien pudo haber disparado al aire. Es una posibilidad.

Si fue alguien que quiso matarla para conseguir comida, sé que estas aves tienen muy poca carne, además su cacería se ve más en el campo. Y si fue sólo por maldad o por “deporte”, ¡que insensatez haberle quitado la vida a un pequeño ser que nos alegra con su presencia!


Texto:
Érika Valencia-Perdomo
Óscar Perdomo León

Fotografías:
Óscar Perdomo León

Pueden leer en La ESQUINA de Érika y Óscar, “PEQUEÑOS VISITANTES” y “PEQUEÑOS VISITANTES, parte 2”, siguiendo estos caminos:

PEQUEÑOS VISITANTES
http://laesquinaderikayoscar.blogspot.com/2009/07/pequenos-visitantes.html

PEQUEÑOS VISITANTES, parte 2
http://laesquinaderikayoscar.blogspot.com/2009/08/pequenos-visitantes-parte-2.html

ZONA DE PROMESAS, Mercedes Sosa y Gustavo Cerati.

Mercedes Sosa (1935-2009), la cantora de Latinoamérica, siempre mantuvo un ideal y un mensaje inalterable: su canto fue siempre dedicado a los excluidos y pobres de nuestro sufrido continente. Y sin embargo, Mercedes tuvo la fortaleza de evolucionar y de cantar con otros artistas, sin perder su esencia.


Las últimas grabaciones que Mercedes Sosa hizo (Cantora 1 y Cantora 2) antes de morir son un ramillete de colores, un arco iris de voces y ritmos. Una que me estremeció al oírla fue “Aquellas pequeñas cosas”, la cual Mercedes canta con uno de mis cantautores favoritos, Joan Manuela Serrat. Sin embargo hoy quiero hablar de una canción que compuso Gustavo Cerati y que me gusta mucho: “Zona de promesas”, que es una composición que salió publicada por primera vez en 1993 en el álbum del mismo nombre, de Soda Stereo, y conformado básicamente por nuevas versiones de algunas de las canciones más representativas del grupo; en ese disco había además una única canción nueva y era precisamente “Zona de promesas”. La letra de esta canción es muy bonita. ¿Quién no se refugia en su madre después de un fracaso? Pero también ¿quién no tiene la esperanza que el futuro todo saldrá mejor?

Pues bien, esta nueva versión de “Zona de promesas” grabada por Mercedes y Cerati es una verdadera belleza. Es interesante saber que ella dijo que no pudo dormir dos días antes de la grabación, porque se sentía nerviosa de cantar junto a Cerati; y no de poco interés es también la reacción de él, al enterarse que ella había dicho eso; Cerati expresó que cómo era posible que ella se pusiera nerviosa cuando ella era “LA VOZ”.

Lo anterior sólo demuestra la gran sensibilidad y la humildad de Mercedes Sosa. Y esto nos lleva a deducir que era una verdadera amante de la música y que lo que cantaba lo sentía de veras. Y además, que respetaba mucho a los otros artistas, sin importar que fueran más jóvenes o tal vez menos famosos que ella. En el ciberespacio hay un pequeño video que documenta las palabras de Mercedes Sosa y de Gustavo Cerati.

Murió la diosa de la libertad, dijo Maradona, y Fito Páez refirió que Mercedes quedaba marcada para la eternidad.

Miles de frases de cariño han surgido de gente famosa y también del pueblo común y corriente. Creo que el cariño de todos hacia ella ha sido sincero.

Yo, por mi lado, escribí 05 de octubre de 2009 un pequeño comentario sobre Mercedes Sosa (“Gracias a la vida”) en LA ESQUINA de Érika y Óscar: http://laesquinaderikayoscar.blogspot.com/2009/10/gracias-la-vida.html

 

Les dejo aquí abajo la letra de “Zona de promesas” y además las direcciones para que alcancen algunos videos de interés relacionados con esta canción, con Mercedes Sosa y con Gustavo Cerati.

ZONA DE PROMESAS

Mamá sabe bien, perdí una batalla.
Quiero regresar solo a besarla.
No esta mal ser mi dueño otra vez,
ni temer que el río sangre y calme
al contarle mis plegarias.

Tarda en llegar, y al final
al final hay recompensa.

Mamá sabe bien, pequeña princesa,
cuando regresé todo quemaba.
No está mal sumergirme otra vez
ni temer que el río sangre y calme.
Se bucear en silencio.

Tarda en llegar y al final
al final hay recompensa…
Tarda en llegar y al final
al final hay recompensa…
Tarda en llegar y al final
al final hay recompensa…
Tarda en llegar y al final
al final hay recompensa…
en la zona de promesas.


Texto:

Óscar Perdomo León

 

Fotografías del disco Cantora 1 y Cantora 2 fueron extraídas de Google imágenes.

 

 

Foto de la portada del disco “Zona de promesas, Mixes 1984 – 1993” extraída de: http://zonadepromesasweb.com.ar/soda_stereo/discografia/especiales/Zona_de_Promesas/

 

 

Canción “Zona de promesas” completa, con fotografías de Sosa y Cerati en: http://www.youtube.com/watch?v=4APYSwWYEBo

 

 

Video documental de cuando Gustavo Cerati y Mercedes Sosa grabaron “Zona de promesas”: http://www.taringa.net/posts/videos/3492977/Zona-de-promesas:-Cerati-+-M_-Sosa-Documental.html

 

 

Video de Gustavo Cerati dando declaraciones el 04 de octubre de 2009, durante el velorio de Mercedes Sosa, en donde él da sus impresiones en cuanto a que ella se sintiera nerviosa los días previos a que grabaran juntos; y hace otros comentarios más: http://www.youtube.com/watch?v=FWUvFm7csvU&feature=related

 

 

En la siguiente dirección pueden oír una versión en vivo de “zona de promesas” con Fito Páez, en un concierto en homenaje a Soda Stereo: http://www.youtube.com/watch?v=W6NKFr2uQWI&feature=related

 

 

Recomiendo estos dos videos en donde se habla brevemente de la vida de Mercedes Sosa: http://www.youtube.com/watch?v=GecEjNeBSgk

 

 

http://www.youtube.com/watch?v=nC9ClKdkxDQ&feature=related

DOCUMENTAL “MÁRTIRES EN EL SALVADOR: 20 AÑOS SIN JUSTICIA”

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Con un nuevo aniversario este año del asesinato de los jesuitas y sus colaboradoras, me vuelvo a dar cuenta que las heridas que tenemos los salvadoreños como sociedad siguen aún intactas y abiertas. Y no puede ser de otra manera mientras la impunidad no desaparezca. Mientras los salvadoreños sigamos viendo como los “tribunales de justicia” no funcionan de verdad, tendremos siempre el sentimiento de que el estado de derecho que tanto anhelamos es casi una utopía inalcanzable.

El documental “MÁRTIRES EN EL SALVADOR: 20 AÑOS SIN JUSTICIA” lo conduce a uno, a través de más o menos treinta minutos, a una oscura parte de nuestra historia reciente: el fatídico asesinato de seis sacerdotes desarmados y dos de sus indefensas colaboradoras. También nos muestra brevemente lo que fue la vida de Segundo Montes o de Ignacio Martín Baró, por ejemplo; pueden además verse algunos testimonios de algunas personas que los conocieron.

En cuanto a la justicia salvadoreña hay un pequeño respiro y una ventana de esperanza con el último gesto del gobierno de Mauricio Funes; en el Co Latino del martes 17 de noviembre 2009, destacan lo siguiente:
El Presidente de la República, Mauricio Funes, entregó a familiares de los seis sacerdotes jesuitas asesinados por el ejército, en noviembre de 1989, la Orden Nacional Dr. José Matías Delgado en El Grado de Gran Cruz, Placa de Oro, el máximo reconociendo que puede entregar el gobierno de El Salvador. En la foto, recibe el reconocimiento, de manos del Presidente Funes, el también Jesuita Jon Sobrino. Observa, el Rector de la UCA, sacerdote José María Tojeira.”

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José María Tojeira escribió en la misma publicación ya mencionada de diario Co Latino un artículo digno de ser leído. Dice el padre Tojeira, entre otras cosas: “…se deben recalcar los símbolos de reconocimiento. Los seres humanos nos humanizamos y nos relacionamos desde nuestra capacidad simbólica. La bandera, el himno, los ritos, todo está llenos de simbolismo en nuestra vidas. El propio lenguaje con el que nos comunicamos se compone de signos y símbolos. El problema comienza cuando los símbolos que se utilizan para comunicarnos entre personas lanzan señales de desprecio, de olvido de valores, de marginación de la dignidad del que consideramos diferente. Y así, cuando a una víctima inocente se la olvida o se la excluye del necesario reconocimiento de su dignidad, se comete un doble atentado contra ella. El primero, el acto que la daña, la tortura, la viola o la mata. El segundo, el de darle a entender que ahí no pasó nada. Que el crimen que se cometió contra ella no es crimen. Que la vida social sigue tan tranquila a pesar de que se ha dañado a toda la humanidad dañando la dignidad de una persona concreta. Esos símbolos de desprecio de los pobres y de las víctimas, que son de muy diversa índole, deben por una parte desterrarse de nuestro lenguaje comunicacional. El racismo, el machismo, la aporofobia (el odio-desconfianza hacia los pobres), son conjuntos de símbolos destructivos que deberían desaparecer de nuestro horizonte relacional. Al contrario, todo signo de reconocimiento de la dignidad humana, todo esfuerzo por comunicar a las víctimas o a sus parientes, herederos del dolor, que la víctima es más importante y socialmente más valiosa que el verdugo, es indispensable para el desarrollo armónico y cohesionado de cualquier sociedad.” Este artículo lo pueden leer completo siguiendo esta dirección:
http://www.diariocolatino.com/es/20091117/opiniones/73824/

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Pero volviendo al documental hay que destacar que al verlo uno entiende básicamente el porqué del asesinato de los jesuitas:
1- Porque los jesuitas siempre mantuvieron la postura del diálogo como solución para finalizar la guerra civil. Y hablar de diálogo en aquellos cruentos días, para algunos sectores recalcitrantes de la derecha era como hablar de traición. Había también un ala bastante cerrada y con bastante poder entre los militares, que deseaban a toda costa una salida guerrera, aplastando al FMLN por supuesto.
2- Los padres jesuitas denunciaban la constante violación de los derechos humanos y como la mayor parte de las violaciones las ejecutaba la Fuerza Armada, pues era bastante natural que hubiese entre su gente, personas que habían llegado a sentir odio contra los jesuitas.

Aunque en El Salvador se llevó a cabo un juicio en los tribunales contra algunos miembros de la Fuerza Armada, queda un sinsabor después de todo eso. Como lo dice en el documental el abogado Manuel Ollé de la Asociación Pro Derechos Humanos, el juicio no profundizó ni buscó realmente hacer justicia, fue “…un juicio maquillaje, un juicio farsa…”, porque de los 14 militares enjuiciados sólo 2 fueron encontrados culpables y el resto quedó en la impunidad; pero esto no es lo más terrible, sino que nunca se buscó a los autores intelectuales del crimen, nunca se intentó conocer quienes fueron esas personas poderosas que dieron la orden de asesinar a los jesuitas y la orden también de no dejar testigos, tampoco se intentó en el juicio conocer a aquellas personas –poderosas también- que encubrieron semejante crimen de lesa humanidad.

Realmente el documental, que ustedes lo pueden mirar siguiendo esta dirección http://www.youtube.com/watch?v=obnNDFRFeg4 es intenso y está muy bien hecho. Yo no pude evitar derramar unas lágrimas mientras lo veía.

Texto:
Óscar Perdomo León

DONDE PAPÁ ÁNGEL

Cuando era niño me gustaba mucho jugar en la casa de mi abuelo paterno. Su casa era tan grande para mí que me sentía con toda la libertad de explayarme a gusto. Siempre me sentí bienvenido. En la entrada estaba –y aún está- el viejo almacén “El sol”. Mi abuelo casi siempre estaba ocupado con los clientes y la mirada la mantenía cubierta con un halo de reserva, no le quitaba los ojos de encima a los compradores. Yo entraba después de un “buenas tardes, papá Ángel” y me metía a la casa corriendo. Después de la sala estaba lo que yo buscaba: el patio, el solar y sus plantas. Para mí era como una selva, porque había árboles de mucha variedad, como guayabos, mangos, naranjas agrias y claveles que para mí eran gigantes. Sin embargo, los verdaderos gigantes eran los árboles de mango. Había tres, uno de ellos era ciertamente colosal, su tronco era tan grueso que era un gran reto treparlo. Había uno de “mango de brea” que tenía un sabor inolvidable. Pero los que más me gustaban eran los mangos “indios”; me los comía tiernitos, verdes, maduros y hasta cuando casi se estaban pasando de maduros.

Ir donde mi abuelo también era una experiencia satisfactoria porque ahí confluíamos los primos y era nuestra oportunidad de estar juntos; jugábamos fútbol, ladrón librado, de escondidas, salta burro (bom y portinyulo más jalón de oreja) y carrera de micos. Pero creo que nuestro juego favorito era subirnos a las grandes alturas de los “palos de mango”. Subirse y comer los mangos verdes con sal sentados en una rama, nos hacía sentir un placer tan inexplicable, pero muy relacionado con la victoria y la libertad. Creo que entonces nos sentíamos como los reyes del mundo, con el manjar más delicioso que puede haber: el mango. Éramos reyes sí, hasta que mi abuelo llegaba enojado a regañarnos –y con razón- por andar como monos subidos en las ramas más altas. En desbandada salíamos corriendo hasta el fondo del patio.

El líder natural -y por edad también- era mi primo Moris. Él, con su talante de seriedad, su fuerza, su tamaño, su evidente masculinidad y su voz de mando, hacía que todos los demás lo siguiéramos en sus planes y decisiones. Él y su hermano Willians eran los más hábiles en el uso de la hondilla, la honda de “muchas varas” y en el juego del capirucho. Una de las cosas que aprendí con ellos fue a jugar trompo; ¡ay de mis primeros trompos! Todos terminaban “calaciados” y hasta quebrados. Tuve trompos “ceditas” y “sazarazas”; aprendí a hacer bailar el trompo en el aire y cacharlo en mi mano: me quedaba mirándolo girar como a un planeta diminuto. Es increíble cómo todas esas cosas tan sencillas me hacían tan feliz.

Recuerdo que al fondo del patio había una vieja bicicleta con las ruedas sin neumáticos en donde todos los primos aprendimos a andar. Después de numerosas caídas y raspones en los brazos y rodillas, uno a uno de nosotros fue aprendiendo el arte del equilibrio. La bicicleta no tenía además frenos y hacía un ruido a tuercas rancias sin aceite que seguramente volvía locos a mi abuelo y a mis tíos.

Todos esos años que pasé las tardes de mi niñez en la casa de papá Ángel fueron una fuente de felicidad y aprendizaje para mí. Hay recuerdos de esa época que son casi fotográficos: los puedo ver y los tengo en mi mente y en mi corazón.

Texto y fotografías:
Óscar Perdomo León