EL FÚTBOL, COMO TODO, TIENE SU LADO POSITIVO Y SU LADO NEGATIVO

Ha iniciado otra vez una nueva temporada de fútbol en donde dos de los involucrados, el Real Madrid y el Barcelona, son vistos en mi país como dos dioses deportivos. Quiero aclarar que no tengo nada en contra del fútbol, un deporte que me gusta mucho; durante mi niñez y mi adolescencia lo jugué bastante (sin embargo el deporte que me enamoró fue el baloncesto, el cual practicaba casi todas las tardes con varios amigos del pueblito).

Habiendo puesto en claro que no soy enemigo del fútbol, me gustaría decir que me siento aturdido con el nivel de entusiasmo que puede generar en mi país la batalla entre dos equipos de fútbol tan lejanos a nosotros en geografía e idiosincrasia. Me molesta de verdad escuchar que alguien me pregunte: «¿Con quién va usted, con el Barcelona o el Real Madrid?»

Las ventas callejeras no se hacen esperar y se aprovechan de esta situación. Bien por ellos.

Es bueno tener uno sus preferencias en música, en deporte o en lo que sea;  me parece muy bien que vean los partidos de la liga española y que aprendan de su buen fútbol; pero me parece el colmo del absurdo poner todas nuestras esperanzas y todo nuestro amor en dos equipos foráneos.

Los fanáticos del fútbol nacional aparecen emocionados en los alrededores de los estadios salvadoreños con cada temporada en donde el Metapán, el Águila, el Fas, etc. se enfrentan una vez más y eso lo veo más natural (toda vez que no se excedan en su apoyo al equipo de sus amores con tontas peleas).

Pero se generaliza cada vez más y más entre los fanáticos salvadoreños el apoyo fiel a dos equipos de la liga española. ¿No sería este un tema interesante para sociólogos o antropólogos? Quizás esta conducta ocurre porque somos ciegos, porque no miramos a nuestro alrededor y nos damos cuenta que aquí también en El Salvador hay buenos jugadores y hay grandes artista y hay héroes…

Pienso que la falta de identidad, de amor hacia lo nuestro, nos lleva a seguir con tal fanatismo a estos dos equipos de fútbol. Y así, en cada partido entre el Barça y el Real Madrid, los restaurantes y cervecerías se llenan de borregos disfrazados con camisetas de su equipo favorito.

Vergonzosamente, muchos de estos fanáticos no saben ni siquiera donde queda España, como lo muestra el vídeo subido a YouTube el año pasado (que les dejo abajo).

Este es uno de los lados más negativos del deporte en mi país, en donde el fútbol sólo sirve de somnífero para olvidar nuestra cruda realidad y mantener y mostrar una ignorancia que raya en lo ridículo.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías:

Érika Valencia-Perdomo

LOS TRES ROSTROS DE EVE. Una película de Nunnally Johnson

Otra vez el blanco y negro.  Otra vez la fantasía de volver al pasado  gracias al cine, porque «Los tres rostros de Eve» vio la luz en 1957 y es un clásico del cine estadounidense dirigido por Nunnally Johnson.

En esta película Joanne Woodward hace el papel de un ama de casa con personalidad múltiple o trastorno de identidad disociativo. Su actuación es tan compleja y creíble que a veces hasta da un poco de miedo mirarla pasar de una a otra personalidad, casi de inmediato, sin cambios de vestuario o de escenografía. Por supuesto que el vestuario ayuda; pero a veces con sólo un cambio en su mirada o con soltarse el cabello ya es otra mujer, una transformación histriónica muy elaborada.

La historia transcurre de una manera cronológica a partir de 1951, pasando intensamente por 1953 y finalizando en 1955.

La ama de casa Eve White es una rubia tímida, triste, recatada, sumisa e insegura mujer, con sentimientos de conmiseración, casada con un hombre brusco y con una hija pequeña, como de unos 5 años, llamada Bonnie.

La personalidad número dos empieza a surgir poco a poco y esporádicamente con el nombre de Eve Black, la cual es como una versión invertida de la primera, es decir, es una mujer segura de sí misma en exceso, un poco libertina, alegre, coqueta y extrovertida.

Eve White sufre de fuertes cefaleas y amnesia cuando surge Eve Black, quien por el contrario, sabe todo lo que le ocurre a la primera y la conoce muy bien; más que eso, la Black desprecia la personalidad de la White.

Luego Eve Black empieza a tener también lagunas mentales y es porque una tercera personalidad está saliendo del mismo cuerpo, Jane, la cual es una mujer educada, serena, de buenos sentimientos y sincera.

El caso psiquiátrico de esta mujer es llevado por el Dr. Luther, quien lucha en todo momento por recuperar a esta mujer trastornada.

Esta película es totalmente recomendable para ser vista.  El famoso actor John Wayne fue el encargado de entregar a Joanne Woodward (esposa del también famoso Paul Newman)  el Oscar como mejor actriz por este interesante largometraje.

Texto:

Óscar Perdomo León

Nota: Esta reseña fue publicada originalmente en La Cinerata 

QUE SE MUERAN LOS FEOS. Una película de Nacho G. Velilla

Resulta muy gratificante para nuestra salud mental mirar de vez en cuando una película que nos divierta de principio a fin. Y este ha sido para mí el caso de “Que se mueran los feos”, dirigida por Nacho G. Velilla y expuesta a la luz del público en el año 2010. Cuenta con las magníficas actuaciones de Javier Cámara y Carmen Machi, además de un elenco muy bien articulado.

Alguna vez escribí que me sentía un poco cursi diciendo que me gustaba mucho la clásica “When Harry met Sally”; pues bien, en “Que se mueran los feos” sentí, guardando las distancias, una emoción similar que la que experimente al ver a Meg Ryan y Billy Crystal interactuando, pero a diferencia de la película gringa, en la española los personajes principales son una especie de antihéroes.

Eliseo (interpretado por Javier Cámara) es un soltero que no ha tenido suerte en el amor, porque, según la explicación de todos, es cojo, pelón, usa unos lentes muy gruesos y además no conoce muy bien las artes de la seducción. Como vive con su madre y su tío (Juan Diego), a quienes les ayuda en la granja familiar, un día, hace muchos años, renunció a su gran sueño de acudir a estudiar en el Conservatorio de Música. Pero eso no le robó su amor por la música, en el pequeño pueblo donde vive, él es el mejor para tocar la trompeta.

Nati (Carmen Machi), quien se casó con el hermano de Eliseo, llega a casa de Eliseo para darle el pésame por la muerte su madre, pero especialmente regresa a la granja porque su esposo la ha abandonado y la ha dejado en la quiebra financiera. Su presencia causará no menos de un problema; pero también traerá cosas positivas que todos alabarán.

Así, de un momento a otro, las cosas se torcerán un poco y se complicarán para delicia de los espectadores y para dolor de los personajes.

Pero aún en medio de los problemas, la música siempre está presente en la vida del pueblo. Me encantó mucho el juego repetitivo que se hizo en la película con “Tómame o déjame”, la famosa canción de Mocedades.

“Que se mueran los feos”, es una comedia romántica española muy bien hecha, que nos garantiza un poco más de una hora de amena distracción. Sí es, en definitiva, una comedia, pero como toda buena película, no le falta un poco de drama, un poco de filosofía de la vida, unas cuantas bofetadas, una lágrima por aquí y por allá, un poco de sexo, y, por supuesto, un final muy alegre y esperanzador.

Texto:

Óscar Perdomo León

Reseña publicada originalmente en  LA CINERATA.

SOLEDAD. Un cortometraje de Érika y Óscar

Realizar SOLEDAD ha sido una aventura muy bonita para Érika y para mí. La idea original la concebimos hace aproximadamente unos once meses, a partir de un pequeño escrito que publiqué en mi blog personal, y hace ocho meses empezamos a trabajar en el guión. Si la idea original fue: “me estoy haciendo viejo”, pues la verdad esa idea inicial, aunque se conservó, se modificó en cierta manera y se le agregaron muchas más ideas.

Lo interesante de este proyecto para nosotros son tres cosas principalmente:

1- Las actuaciones de Stefany Escobar (en el papel de Soledad), Ricardo Flores y Mariana Guardado Valencia, nos han dejado un gusto muy gratificante en nuestros corazones.

2-La experiencia de realizar un corto de ficción, en cierta manera experimental, nos ha dado una felicidad que no esperábamos; la verdad nos sentimos muy contentos con el resultado final.

3- Y finalmente, el estímulo de la creatividad; todo: el guión, los escenarios, los actores, la música, el vestuario, etc., se fue enriqueciendo día con día. Las precariedad económica con que se hizo nos obligó a sacar provecho de las cosas que son gratis en la vida, como el viento y el sol…

Soledad es un monólogo casi existencialista, cuyo final se narra únicamente con imágenes y música.

Sin más palabras, pues, he aquí el cortometraje SOLEDAD:

Texto:

Óscar Perdomo León

ANEXO. Me he alegrado mucho al leer las reacciones que ha generado nuestro cortometraje. Mil gracias a las personas que se han tomado el tiempo de ver el corto Soledad y de reflexionar sobre él. Mil gracias a todos los que nos han felicitado. También acepto cualquier crítica constructiva. Además, es lógico esperar que no a todo el mundo le guste el corto. 
He aquí algunos de los comentarios sobre el cortometraje Soledad. Se los dejo casi textualmente como los escribieron.
Pabela Lake: “Oscar… han demostrado que el cine es también poesía, desde el texto hasta las imágenes, me han llegado muchísimo!!  Un aplauso para Oscar y Érika y por muchos más cortos tan gratificantes como este. Enhorabuena!”
Milton Moreira: «vi su corto metraje. creo que hay que seguir buscando un estilo propio, en el entorno y con los recursos disponibles. Buen esfuerzo.»
Odaliz Navarrete: “Felicitaciones Excelente Trabajo”.
Antonio Turcios: “No habia podido ver el corto hasta hoy. Me gusto mucho la fotografia, las escenas, muchas de ellas son como poesia visual y de plano muestran la riqueza de colores y vida en nuestro paisito. Las lineas o script fue muy bueno, la narracion en buen matrimonio con las escenas, la musica de plano fue espectacular y las actuaciones, sobre todo de Soledad. Lo unico que si no estuve tan cierto fue del final, pero de plano…fantastico trabajo. No es facil hacer un filme, es facil decir es bueno o no, pero parir uno, hacerlo de la nada….trabajo duro y muy bien hecho.”
Carolina Valencia Uribe: «Me parece conmovedor, intelectual y profundo.Lleno de todas las riquezas y del colorido de nuestros pueblos en El Salvador.Como siempre mi admiración y respeto por todo lo que hacen, queridos Erika y Oscar. Muy lindo corto, me gustó y me sentí conmovida…»
Laura Bodin: «Gracias, Oscar y Erika, por haber realizado esta obra de tan iluminada inspiración creativa. Estoy tan orgullosa de ustedes! Cuando me sienta sola en estas tierras lejanas, aqui encontrare, en este poema visual, intitulado «Soledad», alivio y sustento para seguir, día tras día, implacablemente hasta el final.»
Nota: Este cortometraje fue publicado originalmente  en LA ESQUINA DE ÉRIKA Y ÓSCAR y en LA CINERATA.

HELADO POP. Un álbum de Mauricio Callejas.

Cuando escucho la música del cantautor Mauricio Callejas lo primero que se me viene a la mente es que es muy salvadoreña. Sus acordes, en un sentido subjetivo, me lo dicen, pero especialmente sus letras. El caso más emblemático quizás sea su canción Mágico, extraída del álbum homónimo; es una delicia escucharla : «Sos un mágico rincón/ de izote y torogoz..»

A Mauricio el amor por su país se le sale por los poros.  Y esta vez ha venido a El Salvador, porque desde hace unos años vive en Austin, Texas, y nos ha traído un nuevo y maravilloso álbum: Helado Pop. Es su tercer álbum y su sonido es fresco, variado y atrayente. Lo presentó hace poco en Santa Tecla.

Helado Pop se titula también el primer tema del álbum y el nombre se debe a un juego de palabras con doble sentido.

Puedo notar que Helado Pop tiene un sonido musical muy diferente a Mágico, lo cual es bueno, porque se ve que Mauricio está enriqueciendo su obra musical. Las letras suenan también diferentes y tratan de diferentes tópicos, entre ellos hay algunos que hablan de romance y otros tienen  un sentido social. En sus ritmos hay desde una bachata, pasando por baladas muy bien elaboradas, por la cumbia y el rock, hasta el son y la trova latinoamericana. Hay que decir también que el grupo musical que lo acompaña tiene una gran calidad de interpretación.

Tuve la oportunidad de dialogar un rato con Mauricio, quien me contó algunas anécdotas y pequeños secretos de su nuevo álbum. Entre otras cosas, me dijo que se había tardado ocho meses en la preparación de este álbum, sin contar el tiempo de la creación de todas las canciones, las cuales fueron compuestas por él mismo, excepto la última del álbum (La contestadora), que fue co-escrita junto a su esposa Teresita Ramos (y quien canta en aquélla la primera voz).

Contraportada del álbum Mágico.

Me contó que su guitarra favorita es con la que sale fotografiado en el álbum mágico, porque se siente muy cómodo con ella y es con la que compone. Sin embargo, a la hora de grabar usó la guitarra de cuerdas metálicas con la que aparece fotografiado en la portada de Helado Pop.

Música nueva. Buenas noticias para los melómanos.

Los invito a ver y escuchar un fragmento del álbum Helado Pop.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

CARLOS MARX ESTÁ EN EL SALVADOR

Gracias a la actuación, adaptación y dirección de Leandro Sánchez Aráuz, la obra Marx ha vuelto, se está presentando en el teatro Luis Poma de San Salvador. La pieza teatral está basada en Marx in Soho, escrita en 1999 por el historiador Howard Zinn (1922-2010). La adaptación de Leandro es bastante adecuada a la realidad salvadoreña. Es una comedia deliciosa a la que no le faltan el drama y la profundidad humanas.

Todo inicia cuando a Carlos Marx se le concede en el más allá el permiso de regresar a la vida durante un breve período de tiempo; pero por un error de la burocracia celestial en lugar de regresar a Londres, donde vivió exiliado durante tantos años, aparece en El Salvador.

Leandro se posesiona del escenario. Hay que reconocer que no es fácil mantener atento a todo un público a través de un monólogo por más de una hora. La obra se aleja del panfleto gracias a la profundidad humana que se le imprime al personaje, así, contiene fragmentos humorísticos, reflexivos y de intimidad familiar; podemos ver a un Marx que ha bajado del alto pedestal en donde lo habían puesto algunos, o podríamos decir que ha emergido de la honda tumba en donde lo habían enterrado para siempre otros. Es un Marx más humano, más cercano a la cotidianidad hogareña; pero sin perder su erudición y su pasión por la escritura y por la economía política.

Es interesante verlo conversar con sus hijos o con su amada esposa, Jenny de Westfalia. Su amistad con Engels, el único amigo que no lo abandonó en los momentos de más dura pobreza, se refleja también en varios aspectos.

Vale la pena ir a ver esta puesta en escena, por la gran actuación de Leandro, así como por el contenido en sí de la obra, porque nos hace meditar sobre las cosas que ocurren en el mundo y sobre la tergiversación de las ideas de Marx que por tanto tiempo han ejecutado muchos. Marx no era marxista, era un hombre con la mente abierta a quien le disgustaban los fanáticos. Además, la comicidad del personaje les va a encantar, las risas estarán presentes de principio a fin.

Leandro Sánchez Aráuz, mientras es ovacionado por el público.

Les recomiendo ir a ver Marx ha vuelto. Es una obra que no los va a decepcionar.

La últimas presentaciones serán el 26, 27, 28 y 29 de julio.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

KIND OF BLUE. Un álbum de Miles Davis. Documental.

La primera vez que escuche el álbum «Kind of blue»de Miles Davis fue para mí como chocar contra algo totalmente desconocido, pero suave, atrayente, gratificante al oído.  Aunque ya había escuchado jazz y me había comprado algunos discos de gente como Gerry Mulligan, Charlie Parker o Sarah Vaughan, por mencionar algunos, al principio no entendí muy bien de qué se trataba lo que estaba escuchando; el primer número del álbum, «So what», me dejó como flotando en un mundo musical en el que nunca había estado. Después de tres veces de escucharlo seguido todo el álbum, me di cuenta, tan tempranamente, que me había vuelto irremediablemente adicto al «Kind of blue», una sana dependencia que aún conservo hasta el presente día.

En el folleto que trae el disco dice que todos los temas fueron grabados en la primera toma, como un tipo de arte visual japonés que se hace de un solo trazo, sin levantar el pincel, sin interrupciones, con la intención de que lo espontáneo sea lo más importante; así también estos músicos trabajaron con ese espíritu en la improvisación musical -tan característica del jazz-, y en la cual las ideas que se usaron fueron las iniciales, las que espontáneamente salieron primero. ¡Estamos hablando nada más ni nada menos que de verdaderos virtuosos y genios de la música!

El álbum está compuesto por 5 temas:

«So What»

«Freddie Freeloader»

«Blue in Green»

«All Blues»

«Flamenco Sketches»

Sobre el tema tres del álbum, «Blue in green«, ya había escrito antes algo sobre él. Pero entre las cosas que dije podría rescatar lo siguiente: «Esta composición musical es lenta y empieza con un piano sereno. La entrada de la trompeta con sordina de Miles es alta y limpia, melódica y triste; es una de esas ejecuciones intachablemente perfectas, llena de vida y de fuerza. Continúa el piano de Bill Evans que suena sobrio, muy bien tocado pero sin querer robarse el show. Le sigue la sublime interpretación de John Coltrane que es algo tan fuera de serie, sin pedantería técnica, con una sensualidad inherente, con una compleja sencillez tan bella que puede dejar a cualquiera estupefacto. Vuelve la trompeta de Miles como con la intención de reafirmar y luego cerrar el ciclo melódico. Baja el telón musical Bill Evans con una nostálgica serie de notas pausadas.»

Grabando el «Kind of blue». De izquierda a derecha: John Clotrane, Cannonball Adderley, Miles Davis y Gil Evans.

Hace algún tiempo escribí sobre mi admiración hacia Miles Davis. Y escribí también sobre las grabaciones que hizo Miles Davis junto a Gil Evans.

Pero volviendo al «Kind of blue» de Miles Davis, podría decir que es un álbum que me ha llevado del desconcierto, al asombro; del desconocimiento, al novedoso entendimiento de un tipo diferente de jazz; de la tristeza, a la alegría y la fascinación… Es un álbum inolvidable, una obra de arte única e irrepetible… Como dijo Herbie Hancock: «Es una piedra angular de la música grabada, no sólo para el jazz, sino una piedra angular para la música.»

Por eso, esta vez quiero compartir con ustedes este documental tan interesante, «Kind of blue/Made in heaven», que me encontré en la red. Lo único es que está en inglés (y subtitulado en francés), pero algo se entiende. Está dividido en tres partes; se los dejo aquí. Que lo disfruten.

Kind Of Blue / Made In Heaven. Primera parte.

Kind Of Blue / Made In Heaven. Segunda parte.

Kind Of Blue / Made In Heaven. Tercera parte.

Texto:

Óscar Perdomo León

Post data: Gracias a mi amigo Salvador Góchez Peñate, por regalarme dos copias originales de este maravilloso álbum.
Fotografías extraídas de Google.

LA CHICA QUE SOÑABA CON UN CERILLO Y UN GALÓN DE GASOLINA. Una novela de Stieg Larsson.

Conocí al personaje Lisbeth Salander cuando vi la película Los hombres que no amaban a las mujeres. Y hace poco un amigo me prestó la novela «La chica que soñaba con un cerillo y un galón de gasolina», que es la continuación de la historia que se cuenta en la película que he mencionado.

Hacía días que quería escribir sobre esta novela. La verdad que desde que empecé su lectura me sentí agradablemente atrapado en su trama. Como muchos ya lo saben, esta novela es la segunda parte de la trilogía Millennium, compuesta por «Los hombres que no amaban a las mujeres», «La chica que soñaba con un cerillo y un galón de gasolina» y «La reina en el palacio de las corrientes de aire».

La heroína sin par de esta historia es Lisbeth Salander, quien con su actitud antisocial, pero al mismo tiempo apegada a la justicia, se me hace un personaje muy encantador, atrayente. Y es que además de ser bisexual, astuta, observadora,  talentosa  y valiente  -y hasta temeraria, quizás-  es muy inteligente.

La historia trata de una investigación sobre trata de blancas y sobre drogas, y el asesinato de los dos periodistas involucrados en tal investigación. También se trata de resolver el asesinato de un abogado que está muy relacionado a Lisbeth. Las investigaciones iniciales apuntan a que Salander es la culpable del triple asesinato; sólo Mikael Blomkvist, el periodista de la revista Millennium no le da la espalda y cree firmemente en la inocencia de Salander.

La novela está llena de aventuras, de reflexiones breves sobre la vida de las personas y de descripciones del entorno en donde se mueven los personajes. La novela nos acerca un poco a Suecia, en donde ocurren la mayoría de eventos. La narración es de una  habilidad tal que, en su sencillez, encontramos fluidez y movimiento continuo, que hace que el lector busque y desee seguir leyendo y leyendo.

Me gustó el final inesperado.

No contaré el desenlace de este libro, por supuesto, pero los que decidan leer esta novela no quedarán defraudados, porque encontrarán en ella un esparcimiento lleno de acción y de mucha imaginación.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías: extraídas de Google.

TRES POEMAS

La poesía siempre me ha interesado, especialmente desde el punto de vista de lector; sin embargo de vez en cuando se me ocurren palabras y frases, a las que yo llamo poemas…

BREVE   RETRATO

Tus ojos: húmedas lámparas, de finos musgos y delicadas algas.

Tus cejas: mínimas cordilleras por donde transitan, absortos, mis ojos.

Tu nariz: fresca ternura, elementales hojas.

Tu boca: la palabra, el beso, la mina de diamantes.

Tu cabello: mutación de coral oscuro, vegetación de terciopelo.

Tu voz: un intenso relámpago, iluminando mi oído.

Tus pies: la perfección, la imparable belleza.

Tus manos:

maravillosas herramientas, bronce en movimiento, materialización de la caricia.

NUESTRA MEMORIA

I

La vida se diluye como una espiración de humo que ya no podrá ser la que fue.

¡Qué breves criaturas somos! Por eso importa tanto el sentir y el pensar. Llenarnos la memoria de atardeceres y de hojas, de arroyos y de libros, de besos y de noches, de cantos y de risas.

II

Ojalá pudiera perseguirte y mirarte haciendo cosas, diciendo palabras, llenándote de alegría. Yo, con la sorpresa en mis manos, interrumpiría tus actividades para besarte la boca y las mejillas.

III

Estoy mirando caminos. Estoy mirando tu rostro. Entrego desnudo el corazón para dar lo más puro que tengo. Hay inmensos jardines hoy mirándonos y hay, nadando, un extenso pasto bajo nosotros.

Enviémonos mensajes y respuestas, que si lo sentimos existe.

Que tus manos lo perciban, que tus ojos lo vean, que tus labios lo quieran, que lo archive tu memoria.

VOS

Vos, flor de algodón -encaje blanco-, fresa de la montaña -olor de transparente laguna-pasto fresco donde mis manos de insecto aprenden a caminar.

Vos, libro interminable, vino fuerte que no invita al estupor, paloma volando con el canto sensual en las manos.

Vos, tierna y morena, dura y rebelde, forjadora del amor, telar de caricias y colores.

Vos, la más hermosa, caminás con la luz en mi pecho.

Poemas escritos por:

Óscar Perdomo León

Fotografía tomada por:

Beatriz Andrea Perdomo Pacas

«UN PASEO POR LA VIDA». Fragmento del capítulo V.

Ya en la alborada de las tempestuosas hormonas de la adolescencia, «el chele» Virgilio siempre seguía inventándose alguna travesura para divertirse o para mostrar que él siempre estaba a la delantera de los otros. Era un pillo no mal intencionado, que continuaba afanoso haciendo fechorías de niño-grande, como si hacerlas fuera su deber. Esta vez la travesura se relacionaba con el sexo. Virgilio, que para entonces tenía 17 años, fue el primero de los tres que tuvo relaciones sexuales, y no fue con una jovencita, sino con una mujer muy vivida que trabajaba en un prostíbulo, hecho que cantó a los cuatro vientos entre los jóvenes amigos de su edad. A los pocos días de eso, incitó al Conde y a Miguel a ir con él al burdel. Al Conde y a Miguel les gustó la idea, pero ambos tenían miedo, aunque también querían tener esa experiencia que a sus ojos había convertido al «chele» en un hombre de verdad.

El Conde y Miguel se fueron a deliberar sobre el tema. Su disyuntiva, según les había dicho el «chele», era la de convertirse en hombres o vivir el resto de sus vidas como “mariquitas”. Miguel y el Conde se reunieron en el parque y luego se fueron a caminar a la orilla de una cancha de fútbol. Ahí se la pasaron horas y horas reflexionando o tratando de ser más fuertes que su temor a entrar a la casa de citas. Cuando se decidieron por fin, se fueron a contarle su valiente decisión a Virgilio, quien les prometió acompañarlos por la tarde, para que no fueran solos. Ese mismo día, cuando el sol empezaba a declinar, los tres caminaron juntos hasta un serrallo conocido como “Las bellas durmientes”.

Se quedaron un rato en la calle, mirando desde afuera el lugar del placer y la perdición, tomando aire y agarrando fuerzas y coraje para poder entrar. Después de un par de minutos, por fin entraron, siguiendo a Virgilio, quien, según mostraba en su forma de caminar y en sus gestos, se creía ya todo un experto.

En el interior la atmósfera era grisácea, llena de humo de cigarrillo y con las luces bajas. Una señora gorda, de unos cincuenta años, que estaba sentada tras una barra de licor, con la mirada fría y cara de mala, era la dueña y proxeneta del local. Cuando los tres jóvenes entraron, Virgilio continuó con su actitud de mostrarse muy seguro y de intentar dar la impresión de ser un viejo lobo, todo un versado en mujeres de la vida alegre. Miguel y el Conde, por el contrario, se veían un poco irresolutos, cohibidos, con la aprensión que no podían ocultar en sus miradas. La dueña del local, con su actitud de indiferencia y con un desgano sincero en la expresión de su cara, cambió de pronto al reparar en los tres menores de edad. Cuando los jóvenes se acercaron al bar, ella les dirigió unas palabras:

-Pasen adelante –e instantáneamente soltó con ironía una sonrisa pequeña, pero poderosa, al ver a los tres pichones que “querían ser hombres”. Con la mirada le indicó a una de las prostitutas que se acercara a ellos. La chica, que era un poco mayor que las otras junto a quienes estaba sentada, y que además era un verdadero caramelo de voluptuosidad, obedeció inmediatamente y caminó hacia los tres muchachos, contorneando el cuerpo como una artista de la seducción.

El Conde, Miguel y Virgilio se quedaron congelados mirando a la mujer y admirando su belleza. Parecía una tigresa acechando a sus presas, una bruja tan bella como la de «Hechizada», pero en versión morena. Los tres metros que la mujer caminó hacia ellos, les pareció una película de tonos grises en cámara lenta, en donde la minifalda    –muy corta- de lona, era la artista principal. Al llegar frente a ellos les sonrío y les ofreció algo de beber. Como querían parecer muy machos, los tres pidieron cerveza.

La chica platicó jovialmente con ellos y al rato ya había hecho trato. Uno por uno fueron pasando a las diferentes habitaciones, cada quien con su chica de la diversión. Sólo «el chele» Virgilio se quedó afuera, sonriente y triunfante, orgulloso de ser quien propiciara la iniciación de sus amigos en «las artes del amor».

En el cuarto donde entró Miguel había en el fondo una imagen de la Virgen de la Paz colgada en la pared; casi junto al impoluto cuadro de la madre de Dios estaba un cartel a colores de Donna Summer, la cantante-diosa de ébano, y a la par, un calendario con una mujer semidesnuda. La muchacha entró primero y se sacó de un tirón la blusa y la falda corta, y luego se quitó el sostén sin pretensión alguna; los pechos liberados eran grandes y muy bien hechos. Cuando estaba por bajarse el calzón, se dio cuenta que Miguel estaba paralizado mirándola. Tenía los ojos casi desorbitados explorando cada parte de su desnudez. Ella, que podría tener unos 20 años de edad, sonrió de manera comprensiva y se acercó a él. Le ayudó a quitarse la camisa y lo haló hasta la orilla de la cama; ella se sentó y él quedó de pie. Le bajó el zipper del pantalón y le hizo entonces una felación relativamente corta, pero que fue suficiente para que él cerrara los ojos y sintiera que estaba tocando el paraíso. Suspiró profundo y le acarició la cara a la chica. De pronto en una explosión intensa, eyaculó una gran cantidad de semen espeso. Sus piernas se aflojaron y cayó sobre la cama…

El Conde fue conducido de la mano por la primera mujer que se había acercado primero a ellos, y era mucho mayor que él, de unos 35 años; era sensual y bella del rostro, con el cuerpo muy bien cuidado. El Conde, al contacto con la mano de ella, sólo con eso, tenía ya una erección húmeda verdaderamente rígida. No sólo era la mano de ella la que lo guiaba, era también su perfume delicioso, nigromante, que lo hacía fantasear antes de llegar al lecho de la lujuria. Ella sonreía coqueta y le hablaba con soltura palabras triviales que a él le parecían poemas. Su voz, ligeramente ronca, le daba un agregado de sensualidad a la mujer. Además, sus maneras tan bonachonas y alegres, hicieron que el Conde se sintiera tan en confianza con ella que el temor se le fue desvaneciendo poco a poco. Al entrar a la habitación ella lo abrazó y le empezó a desabotonar la camisa; él intentó besarle la boca, pero ella lo evadió. Siguió sonriendo mientras se acercaba a la cama quitándose la ropa y lanzándola por los aires; pero lo hacía de una manera lenta, trabajada, ensayada, con la más premeditada intención de hacer imaginar de una manera vívida el placer que tras sus ropas había. Así, se bajó la falda de lona poco a poco y le mostró el blanco calzoncito transparente, adornado con encajes finos, revelando sutilmente el vello pubiano. La blusa se la quitó de encima y la arrojó contra un espejo. El sostén se lo fue quitando muy, pero muy lentamente y luego lo lanzó con suavidad hasta la cara del Conde. Éste sintió que la excitación en el centro de su cuerpo se elevaba como leche hirviendo y sintió como si su pene fuera a estallar en cualquier momento. El Conde se empezó a desvestir torpemente sin dejarla de mirar. Ella, mientras lo veía pícaramente, empezó a masturbarse lentamente. Él se le acercó y  le tomó la mano a ella, y en un arranque de instinto animal, se la llevó a su nariz y la olió con devoción, con una aspiración profunda. Ella sonrió al ver la entusiasta lujuria de él. Luego, con un movimiento lento y sensual de la mano lo llamó y abrió las piernas; en ese momento el Conde se montó sobre ella y trató de penetrarla, pero sin éxito: ella comprendió la situación de su inexperto cliente y entonces tomó su pene y lo colocó en su introito vaginal. El Conde entró y sintió un calor húmedo que lo hizo pensar en la música y en los bosques. Pero al mismo tiempo se sentía cautivado por la personalidad extrovertida y simpática de la mujer, por lo que trató de platicar con ella mientras movía rítmicamente su cadera. Ella le seguía el movimiento con su cadera, y también le seguía la plática. Pero todo pasó muy rápido. De pronto, como en un abrir y cerrar de ojos, una mano golpeó la puerta de la habitación y una voz áspera y torva se escuchó afuera:

-¡Magaly, ya es hora!

La mujer empujó al Conde y de prisa empezó a vestirse.

-Mirá, lástima que no has terminado, pero ya me tocaron la puerta y si no salgo me van a regañar.

La burbuja del encanto se rompió en un instante. El Conde quedó confundido, pero igual se vistió rápidamente y salió a reunirse con sus dos amigos como quien ha ganado el maratón olímpico, pero con un sabor agridulce en el corazón.

En el bar sus amigos lo esperaban.

-¿Cómo te fue, Conde?

-¡Buenísimo, buenísimo! –mintió el Conde y ocultó su frustración a sus compañeros de aventuras, mientras sentía ya un fuerte dolor de testículos.

Los tres jóvenes salieron de la casa del desenfreno sintiéndose hombres hechos y derechos, cargando una sonrisa en los labios, pero caminado con rapidez, porque no tenían permiso para llegar tan tarde a sus casas.

Texto y fotografía:

Óscar Perdomo león

MÚSICA PARA EL CORTOMETRAJE «SOLEDAD»

Stefany Escobar y Ricardo Flores, en una escena en el río Lempa, durante el rodaje del cortometraje SOLEDAD.

Hacer música para los cortometrajes que hemos realizado con mi esposa Érika se me ha vuelto una especie de obligación gratificante. En el caso del corto SOLEDAD (que aún está en proceso de rodaje), me pasó algo similar a lo que me ocurrió con los otros cortos: una vez tuve en mi mente una idea general -quizás al principio un poco difusa-de lo que quería expresar básicamente, la música fue surgiendo en mi mente casi espontáneamente. Ésto no tiene gran mérito, ya que no son grandes composiciones las que yo he hecho y el mundo está lleno de abundante música bella; si algún valor tienen, ese es el de ser originales.

Primero vino «La soledad de ella», que sería, ya lo sabía yo casi inconscientemente, la música que iría al final del corto. «La soledad de ella» tiene ese aire de júbilo en crecimiento, de optimismo, que se va desarrollando con una introducción con guitarras acústicas y eléctricas, pasando por un breve puente hecho con un piano, para llegar entonces a las dos partes principales de la composición, que se repiten, para después terminar con una especie de cadencia.

Luego vino la melodía trágica, la dolorosa: «Mi soledad». Ésta tiene dos partes bien definidas y se entra a ellas de golpe, sin ninguna introducción. Las dos partes son enfáticamente desgarradoras.

También hice unos breves fragmentos con la guitarra acústica a los que llamé «Tormenta 1».

Los arreglos y la interpretación de las dos primeras composiciones se llevaron a cabo gracias a la invaluable ayuda de Arecio De León. Juntos ideamos los colores y los efectos musicales y nos dividimos la interpretación de la guitarra alternativamente. Todos los teclados y la percusión fueron ejecutados por Arecio.

También Arecio interpretó unas versiones cortas con piano de «La soledad de ella» y de «Mi soledad», que nos han servido a medida que hemos ido avanzando en algunas partes de la edición.

No puedo dejar de agradecer aquí a mi amigo Salvador Huiza por prestarnos la sonora y preciosa guitarra electroacústica Fender con la que grabamos.

Sin más palabras por decir, los dejo, pues, con una de las canciones: LA SOLEDAD DE ELLA.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografía:

Mariana Soledad Guardado Valencia

YA EMPEZAMOS A RODAR EL CORTOMETRAJE «SOLEDAD»

Érika maquillando a Stefany Escobar.

“Ya empezamos a rodar” suena muy grande: no hay gran presupuesto, no hay grandes luces, ni poses de divas, ni grandes cámaras. En realidad hemos empezado a filmar con una diminuta cámara handycam el vídeo que será nuestro próximo cortometraje. Aclaro que todo esto lo hacemos como aficionados y no como profesionales del cine, que no lo somos. Sin embargo, no nos sentimos, ni Érika ni yo, disminuidos por eso. Al contrario, las dificultades que enfrentamos son un reto para tratar de mejorar y aprender. Sabemos que tenemos lo esencial: un guión, los actores, la confianza en nosotros mismos y un entusiasmo a prueba de tormentas y desiertos.

Érika y yo sólo somos un par de médicos enamorados del cine, de su lenguaje, de su magia…

Y juntos, estamos co-dirigiendo y encargándonos, asimismo, de mil cosas más.

Rodando en Nuevo Edén de San Juan, San Miguel.

Los actores principales son Stefany Escobar y Ricardo Flores.

Este cortometraje, cuyo nombre será SOLEDAD, es muy especial para Érika y para mí. Desde que hicimos Una mirada rebelde (con el dispositivo de vídeo de un teléfono celular), pasando por Panchimalco y su iglesia Panchimalco y su iglesia, entre otros, hasta Rodolfo Góchez, escuchando al poeta, sólo hemos realizado documentales; pero esta vez, este guión es el primero de ficción que hemos escrito juntos.

Como aficionados al cine y al vídeo, disfrutamos mucho este juego de la búsqueda de locaciones, la dirección de actores y la edición, por mencionar algunas de las actividades relacionadas con la realización de un corto. Planificamos, pensamos, nos inventamos nuevas escenas, nos mantenemos en fin activos y creativos, nos sentimos con la vida a flor de piel.

Érika maquillando a Ricardo.

Además la música original que llevará este trabajo, y que es muy sencilla, por cierto, ya la he compuesto y sólo falta retocar algunos pequeños detalles de la grabación.

También ya se realizó la sesión de grabación de la voz en off de “Soledad”, interpretada por Stefany.

Stefany, guión en mano, grabando la voz en off. (Me gusta su camiseta de los Cuatro Fabulosos de Liverpool).

Esperamos relativamente pronto mostrarles en este mismo blog o en LA ESQUINA DE ÉRIKA Y ÓSCAR el resultado final de este cortometraje para compartir ideas y emociones, ya sean positivas o negativas, que puedan surgir de él.

Los dejo, para finalizar, con un avance del cortometraje SOLEDAD.

Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías:

Mariana Soledad Guardado Valencia

Érika Valencia-Perdomo

Este avance fue publicado originalmente en LA CINERATA .

«UN PASEO POR LA VIDA». Capítulo III.

Ese dolor inmenso y llorar así de golpe por la noticia inesperada de la muerte su amigo Virgilio, llevaron al Conde a un viaje veloz hacia su niñez, hacia los primeros días de antes y después de esa otra muerte que lo había golpeado fuerte en la vida: la muerte de su padre.

Unos días antes, su padre había sido ingresado en el hospital y el Conde, que apenas tenía 8 años de edad, se la pasaba por las noches acostado mirando el techo y lloriqueando como una esponja exprimida, porque, aunque nadie se lo había dicho directamente, sabía -o intuía- que su padre tenía una enfermedad grave. Era un hombre joven de apenas 33 años de edad que, estando en aparente buen estado de salud, había caído de pronto inconsciente al suelo, después de una terrible y repentina cefalea.

Mientras miraba las manchas en las paredes, el Conde recordaba cómo unos días después su tío Rodrigo le había mentido diciéndole que lo llevaría al hospital a ver a su padre. «Pero antes vamos a pasar a hacer un mandado», le había dicho su tío, mientras el teatro, la alcaldía y la catedral veían al hombre y al niño atravesarse el parque.

Al doblar una esquina, después de caminar un par de calles, vio la funeraria y a toda esa gente de luto. Entraron sigilosamente. El ambiente parecía brumoso. El Conde y su tío voltearon la mirada al escuchar un llanto… Era la mamá del Conde sentada en un extremo opaco. Luego vieron el ataúd al fondo. El Conde presintió lo peor. No quería creerlo y sólo quería salir corriendo para cualquier lugar que no fuera la funeraria; pero sabía que la realidad no desaparecería alejándose de ella, así que se acercó lentamente al féretro. Cuando ya estaba frente a él, alguien lo tomó en brazos y lo levantó, como para que se convenciera de lo terrible, de lo amarga que puede ser la vida a veces, y entonces pudo ver a su padre. Estaba con los ojos cerrados, acostado, vestido de saco y corbata, con un color pálido tenebroso en la piel y unos algodones tapando cada una de las fosas nasales. Esa impactante imagen y esos cortos segundos quedaron grabados en su memoria para siempre.

Después de eso, los recuerdos se volvieron nebulosos en la cabeza del Conde. Sólo recordaba que a continuación del sepelio, él y su familia pasaron varios días hospedados en la casa de su tía Teresa (esposa de su tío Rodrigo), porque ella pensaba que era una manera de dar apoyo a su hermana que se había quedado viuda y con dos niños pequeños. Su casa era grande y espaciosa y les había asignado un dormitorio con dos camas, en donde el Conde, su mamá (Margarita) y su hermano Hernán se sintieron de alguna manera reconfortados.

Margarita estaba desconcertada con la muerte de su esposo y parecía estar como en un limbo soñoliento de donde no alcanzaba a aterrizar los pies sobre el crudo escenario de la vida o era tal vez que la realidad la había jalado tan fuerte y bruscamente hasta el suelo que el golpe la había dejado semiinconsciente. Lo cierto es que se le veía derrumbada, afligida y desconsolada. Por eso su hermana Teresa no dudó un solo instante en pedirle que se quedara unos días con ella hasta que se sintiera un poco mejor. Y en verdad que mejor, lo que se llama “mejor”, no se sintió, a pesar de que los días pasaban y pasaban;  pero Margarita sabía que al final tenía que regresar a su casa. Así que después de una larga semana hizo las maletas y tomó rumbo hacia el que entonces se había vuelto un incompleto espacio llamado hogar. Ese fue un día inolvidable, tristemente sentido para el Conde. Cuando su hermano, él y su madre llegaron a su casa, se quedaron mirando la fachada, como queriendo reconocerla, como adivinando que ya no era la misma casa que había albergado a una familia feliz.

Entraron por fin a su morada. Todo estaba oscuro y polvoriento. Había sobre el suelo del corredor un montón de restos de capulines dejados por los murciélagos nocturnos. Las telarañas oscilantes en los ángulos de las paredes se habían adueñado de la vivienda. El ambiente era sombrío y la casa estaba silenciosa y solitaria. Caminaron juntos, casi con el mismo ritmo. De pronto, al ver la penumbra, su madre se detuvo y abrazó a los dos niños y rompió en llanto. El Conde y su hermano se refugiaron en el regazo de la angustiada mujer. El Conde intentó decir unas palabras que quisieron dar alivio a su madre, pero se le quedaron aglomeradas y atascadas en un grueso nudo de la garganta. Margarita, vestida de luto completo –el cual usó durante todo un año-, estaba inconsolable, llorando sin reparos, con lágrimas y lamentos, como si intentara  sacar todo el dolor que llevaba adentro.

Eran más o menos las cinco y media de la tarde y el sol rojo, en el horizonte lejano, crispaba en agonía…

Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

LA CASA DE BEATRIZ. Más que un cortometraje de ficción, un juego infantil.

En el año 2006 mis dos hijas (Laura y Beatriz), mi sobrino (Carlitos) y yo, estábamos pensando en salir a alguna parte para divertirnos, como el cine, el parque, etc. Pasaron los minutos y no nos decidíamos, entonces les propuse hacer un corto, con la condición de que ellos inventaran la historia. Y así fue, en pocos minutos los niños ya tenían todo el argumento. De tal manera que al rato ya estábamos rodando. La mayoría de diálogos y monólogos fueron improvisados por los mismos niños.

El resultado de ese día fue LA CASA DE BEATRIZ, un cortometraje de ficción, pero más que eso, un juego, un ejercicio de creatividad y de actuación de tres infantes.  Al final del cortometraje contamos también con la colaboración, actuando, de mi hermana Wendy.

Estas imágenes son un bello recuerdo de la niñez de esos tres seres queridos de mi familia. Por ejemplo, Carlitos, quien para entonces tenía 7 años de edad, era menos alto que Laura, y ahora él es más alto que su mamá y casi de mi estatura.

He querido recordar este día, este cortometraje que tiene tanta energía de parte de Carlitos, Laura María y Beatriz.

LA CASA DE BEATRIZ

Texto:

Óscar Perdomo León

 Rodado en el año 2006, con el dispositivo de vídeo de una cámara fotográfica.
Actores:
BEATRIZ PERDOMO PACAS
ROBERTO CARLOS CRUZ PERDOMO
LAURA MARÍA PERDOMO PACAS
y
WENDY PERDOMO LEÓN

*

Dirigido y editado por
ÓSCAR PERDOMO LEÓN

*

Cortometraje relacionado: MI HERMANA. Un cortometraje de ficción.

EL MARAVILLOSO MUNDO DEL ROSALES. Exposición fotográfica de Mauro Arias.

Pacientes con insuficiencia renal, esperando su turno para someterse a la diálisis peritoneal.

Este fin de semana que pasó fui al Museo Tecleño (Santa Tecla) y me encontré con varias exposiciones interesantes; pero hubo una que me impacto mucho: «El maravilloso mundo del Rosales»,  fotografías tomadas por Mauro Arias.

Lo primero que debo aclarar es que las fotografías que presento aquí son fotos que yo tomé a las fotos de la exposición, he allí la explicación de que su nitidez no sea tan buena y que haya algunos errores de iluminación en ellas.

El Rosales es el principal hospital de El Salvador, por ser uno de los máximos centros en recibir referencias desde todo el país, ya que cuenta con las especialidades de Medicina Interna, Cirugía y muchas de las sub-especialidades que de ellas se derivan.

Mesita  que sirve para poner medicamentos.

Al inicio de la exposición hay una lámina que textualmente dice: «Los número hablan por sí solos: 4,200 cirugías, 5,800 emergencias, y casi 30,000 consultas al año, convierten al hospital Rosales en el más importante de El Salvador. E igual de importantes son las carencias, deficiencias u obstáculos que enfrentan usuarios y personal del centro capitalino.»

Estas imágenes del hospital Rosales no me son del todo extrañas, pues durante mis años de estudiante de Medicina conocí los pasillos principales, los Servicios de Medicina, Cirugía, Ortopedia, Urología, etc. y casi cada rincón de ese nosocomio.

o

Pacientes mientras esperan consulta, descansan sentadas en unas cajas que contienen sueros.

Una colchoneta vieja y rota sirve de almohada para este carrito.

Silla de ruedas «reparada».

¿Tienen ustedes alguna sugerencia para el Ministerio de Salud?

Texto:

Óscar Perdomo León

Artículos relacionados:
EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA EN EL MUSEO TECLEÑO. Fotorreportaje.
PERIODISMO Y FOTOGRAFÍA EN EL TEATRO. Tres fotógrafos en el Centro Español de San Salvador.

ÉRIKA: LA VERÉ EN MIS SUEÑOS.

Usted me gusta cuando ríe, cuando mira hacia los alrededores, pensando, cuando duerme, cuando se enoja, cuando sonríe, cuando me besa. ¿Es eso el amor?

Hemos vivido muchas cosas juntos, Érika, y nunca me he aburrido de estar a su lado. ¿Es eso el amor?

A usted la veo por la mañana, por la tarde y por la noche, y a veces hasta la veo en mis sueños. ¿Es eso el amor?

I´LL SEE YOU IN MY DREAMS

Texto:
Óscar Perdomo León
I´LL SEE YOU IN MY DREAMS
(Compuesta por Isham Jones y Gus Kahn).
Interpretación (voz y guitarras):
Óscar Perdomo León
I´LL SEE YOU IN MY DREAMS
Lonely days are long
Twilight sings a song
All the happiness that used to be
Soon my eyes will close
Soon I’ll find repose
And in dreams
You’re always near to me
I’ll see you in my dreams
Hold you in my dreams
Someone took you right out of my arms
Still I feel the thrill of your charms
Lips that once were mine
Tender eyes that shine
They will light my way tonight
I’ll see you in my dreams
Blog LA ESQUINA DE ÉRIKA Y ÓSCAR:
http://mariandanie.wordpress.com/

UNA VIDA MEJOR. Una película de Chris Weitz.

El doloroso drama de los emigrantes ilegales mexicanos, salvadoreños, guatemaltecos, etc. es de lo que trata «Una mejor vida». Trata acerca del típico hombre pobre que deja su país latinoamericano, por la falta de oportunidades y en la búsqueda de una mejor situación económica. Trata sobre los sentimientos  de amor de un padre hacia su hijo.

La temática de la separación obligada de las familias, a través de la deportación, nos cae a los espectadores como una fuerte bofetada y nos despierta y nos alerta sobre las leyes injustas e inhumanas con las que se rige este mundo, en donde los pobres siempre se llevan la peor parte. Se ve el lado bueno del “sueño americano”, pero también su lado más oscuro y siniestro. Es la cruda realidad que viven nuestros compatriotas día a día, pero en la película tenemos la oportunidad de mirar esa realidad de una forma más humana a través del rostro del personaje principal, Carlos Galindo (Demián Bichir).

Carlos Galindo es un jardinero que trabaja en Los Ángeles, California, de una manera dura y poniendo siempre todo su esfuerzo. Cada día es una lucha constante por ganarse el sustento. Pero en él, el rol negativo (como por ejemplo de vendedor de drogas, etc.), ese cliché que ha infestado las pantallas del cine hollywoodense, no aparece. En él, por el contrario, se pueden encontrar los valores de honestidad, responsabilidad, bondad y amor hacia su familia. Su hijo Luis (José Julián), quien vive su adolescencia de rebeldía y acechado por el riesgo de ingresar a una pandilla, es su razón de vida y de esfuerzo.

Al principio el ritmo de la película, dirigida por  Chris Weitz , se siente un poco lento; sin embargo, a medida que los personajes se van dibujando, con todos sus colores y todas sus aristas, y la trama se tuerce creando problemas que desembocarán en la deportación de Carlos, los espectadores se puede llegar a sentir identificados con ese dolor y esa desgracia que sufren nuestros hermanos latinoamericanos. Pero en tratar de resolver todas las dificultades, padre e hijo se unirán de una manera en la que nunca antes habían estado.

La actuación de Bichir es realmente buena; se apodera de su personaje desde la piel hasta la última célula sanguínea. Las escenas finales, cuando se despide de su hijo y cuando va de regreso hacia Estados Unidos a través del desierto, Demián Bichir nos demuestra con lujo de detalles que no es ningún actor improvisado. Muy merecida su nominación al Oscar como mejor actor.

Texto:

Óscar Perdomo León

Esta reseña se publicó originalmente en LA CINERATA

THE ARTIST. Una película de Michel Hazanavicius.

Los que nunca hayan visto un largometraje cinematográfico en blanco y negro, y, además, mudo, se preguntarán cómo es posible que una película así le pudiera gustar a alguien. Pues bien, una respuesta perfecta a esa pregunta sería “The artist”, la gran ganadora del Oscar como mejor película de este año 2012, escrita y dirigida por Michel Hazanavicius.

No terminará defraudado el que vea esta película, que es básicamente una historia de amor, de lucha, de éxito y caída, de amistad y orgullo, todo en medio de la industria hollywoodense entre las décadas de los ‘20 y los ’30 del siglo XX.

La película, hecha en pleno siglo XXI, es también un gran homenaje a las grandes producciones de cine mudo de los inicios del siglo XX.

De principio a fin, esta obra de arte lo mantiene a uno entretenido, mezclando escenas cómicas, con otras de tristeza y otras emociones diversas. No se necesitan palabras más que las que salen escritas de vez en cuando en los clásicos cuadros de fondo negro.

Hay tres grandes protagonistas en esta cinta: George Valentin (protagonizado por Jean Dujardin), Peppy Miller (Bérénice Bejo) y la música. Valentin es una estrella del cine mudo, el más grande, admirado por todo el mundo; sin embargo, cuando llega la era del cine sonoro, es despedido por los estudios; a partir de ahí, la vida de Valentin empieza una caída en avalancha hasta tocar fondo. Peppy Miller, que es una joven común y corriente que conoce a Valentin cuando éste era una gran estrella, empieza su carrera como actriz gracias a la ayuda de él, hasta alcanzar el estrellato en pleno inicio del cine sonoro. Ella, ya siendo rica y famosa, no se olvida de su mentor y en todo momento trata de ayudarlo a salir de su desgracia.

Ahora bien, la música juega un papel preponderante en esta película. Podríamos decir que la música es el lenguaje de los actores, de las escenas de grandeza y de alegría, así como de las de depresión y  desdicha. Fue compuesta, con pequeñas excepciones, por Ludovic Bource.

Es de hacer notar también la relación de amistad y de respeto que se establece en la historia entre Valentin y su chofer (protagonizado por James Cromwell). Hay escenas muy conmovedoras entre ellos.

Las actuaciones. Por un lado, la actuación de Dujardin le valió ganar como mejor actor en Cannes y un Oscar como mejor actor del año. Su actuación es realmente impresionante y en más de una ocasión le arranca las lágrimas al público. A mi parecer, Bérénice Bejo no se queda atrás en la calidad de su actuación. (Quizás si Bejo no hubiera tenido que competir contra la gran actuación de Meryl Streep en “La dama de hierro”, quizás hubiese tenido más posibilidades de ganar).

También la mascota de Valentin, un pequeño perro simpático, nos brinda escenas de ternura, de actuaciones de fidelidad a su amo y hasta de heroísmo.

Para quien no haya visto aún “The artist”, le recomiendo que lo haga. Es una experiencia realmente inolvidable.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen tomada de Google.
Esta reseña fue publicada originalmente en LA CINERATA.

LA OTRA TIERRA. Una película de Mike Cahill.

La idea de un universo paralelo, con realidades alternativas, es una teoría basada en las probabilidades. La inmensidad del universo es algo inabarcable. Pero también inmensas son las emociones humanas: el sentimiento de culpa, el odio, el amor, el perdón…  Este es el centro y la médula de la película «La otra Tierra», que vio la luz en el año 2011, y fue dirigida por Mike Cahill. Fue co-escrita por Mike Cahill y, por su actriz principal, Brit Marling.

Este largometraje es un drama bastante intenso con una historia original; aunque hay momentos que pareciera que el ritmo es lento, en realidad la mayor parte me gustó, y creo que esto fue gracias principalmente a la actuación bastante buena de Brit Marling.

Todo inicia cuando la adolescente Rhoda Williams (Brit Marling) va manejando su vehículo, con unos tragos de más, mientras escucha en la radio sobre la existencia de un planeta similar a la Tierra, conocido como “La Tierra 2” y que se mira sólo como un punto azul.

A unos metros de allí se encuentra haciendo alto un automóvil en donde se conducen una familia de tres: un padre, una madre (que además está embarazada) y su hijo.

Rhoda, distraída mirando a través de su ventana ese planeta, se estrella contra ese automóvil. La escena es impactante, tanto por el ángulo en que fue filmada, como por el silencio que la antecede.

En el accidente mueren la mujer y el niño. El padre, cuyo nombre es John Burroughs, personificado por el actor William Mapother, permanece en coma durante mucho tiempo.

Rhoda va a la cárcel por cuatro años y al salir, decide trabajar en limpieza en una escuela, que sería una especie de autocastigo por los asesinatos cometidos, aunque involuntariamente, pero la culpabilidad la sigue hiriendo.

“La Tierra 2”, que al principio sólo era un puntito azul en el cielo, poco a poco se va acercando a la Tierra, con luna incluida, como en una imagen en espejo. Pronto se organiza un viaje estelar, cuyos boletos son carísimos, pero en Internet hacen un concurso para ganarse un boleto en ese vuelo especial; para ganarlo hay que escribir una prosa con las razones convincentes de por qué se querría ir a ese viaje. Rhoda escribe y gana el boleto.

 Leyendo un periódico, se da cuenta que John Burroughs ha salido del coma. Va a su casa para pedirle perdón, pero pierde el valor de hacerlo y le dice una mentira: que ella es de una organización de limpieza gratis.

En este punto, y con el trascurrir de los días, se alcanza y se forma una relación entre ellos, que crece hasta el romance.

La película es muy interesante porque se mezcla la vida contemporánea con la ciencia ficción de una manera bastante creíble. Es una cinta sin mucho diálogo, pero sí, a través de imágenes, con cambios de luz, de vestuario y de maquillaje, nos va contando la evolución sentimental de los dos principales personajes.

¿Viajará Rhoda al espacio exterior? ¿Llegará a saber John Burroughs que Rhoda fue la adolescente que manejaba irresponsablemente el vehículo que causó el fatal accidente?

Por supuesto que no les voy a contar el final, pero les puedo decir que, a mi parecer, la película termina muy bien con un giro inesperado para el espectador.

Texto:

Óscar Perdomo León

Revisión de ortografía y redacción: Laura María Perdomo Pacas.
Imagen tomada de Google.
Publicado originalmente en LA CINERATA