SAN SALVADOR EN «SÓLO DE NOCHE VIENES»

«El Chulón

«Sólo de noche vienes» es una película de 1965, dirigida por Sergio Véjar, con las actuaciones de Julio Alemán y Elsa Aguirre, dos actores muy importantes del cine de oro mexicano. El guión fue escrito por Elena Garro.

Aunque es una producción mexicana, muchas de las locaciones que se usaron se encuentran en El Salvador. Es muy interesante mirar el viejo San Salvador de los años ´60. En el largometraje puede verse la Zona Rosa y algunas calles de la colonia San Benito, por ejemplo. Además hay varias escenas en La Puerta del Diablo.

Algunas escenas, como las de las procesiones de Semana Santa, fueron filmadas en Guatemala.

Los Hermanos Cárcamo Los Hermanos Cárcamo

Otra cosa interesante es ver al trío salvadoreño Los Hermanos Cárcamo, muy jóvenes para entonces, pero ya muy desarrollados en cuanto a la calidad interpretativa musical. Al inicio de la película aparecen cantando la canción «Te deseo, amor». Para quienes no la conozcan, pueden escucharla completa, con Los Hermanos Cárcamo, en dos versiones que ellos interpretaron años después de haberla cantado en la película, una en el año 2002, y la otra en el año 1992; ambas en vivo. (Don Roberto Cárcamo, voz líder del trío, contó en una entrevista en febrero de 2002, que la oportunidad de aparecer en la película les surgió cuando Julio Alemán los escuchó tocar en el Hotel El Salvador Intercontinental, hoy conocido como Crowne Plaza). 

Bueno, sin más preludios, los dejo con la película «Sólo de noche vienes».

Para quienes no puedan ver aquí la película, lo pueden hacer dando un clic en el siguiente enlace:   «Solo de noche vienes» Pelicula Completa

Texto:

Óscar Perdomo León

THE IMPOSSIBLE. Una película de Juan Antonio Bayona. Watts y Holland: calidad actoral

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Una secuencia muy especial de una película es aquella en donde a la protagonista los médicos de un hospital le comunican que su esposo y sus dos hijas han muerto. Ella, parada junto a su padre y estremecida por la noticia, se derrumba y llora con una credibilidad como pocas se han visto en la pantalla de cine. La película a la que me refiero es «21 gramos» (2003) y la protagonista es Naomi Watts. En esa ocasión ella fue nominada a un Oscar.

Ésta vez nos encontramos nuevamente a la histriónica Naomi Watts, regalándonos una actuación formidable, en «The impossible» (2012), un largometraje dirigido por el español Juan Antonio Bayona y escrita por Sergio G. Sánchez.

La trama de la cinta gira alrededor de la historia de supervivencia de una familia que, al ir a pasar sus vacaciones en un hotel en Khao Lak, Tailandia, se ve embestida por el tsunami de 2004. Es una historia basada en hechos reales.

«The impossible» no es una película de acción, aunque la hay, sino más bien, es un drama que trata sobre el tragedia vivida por María Belón y su familia. Creo que lo difícil de esta película, para todos los actores, fue el presentar la evolución de las emociones contenidas, el miedo, el desamparo, la incertidumbre, los sentimientos encontrados… Y me parece que quienes mejor pudieron mostrar y expresar toda esa gama de pasiones fueron dos actores: Naomi Watts (que interpreta el papel de María Belón) y Tom Holland (el hijo mayor de María Belón). Ambos lograron articular con sus gestos, sus miradas, con el tono de sus voces, la angustia y la desesperación que alguien podría sentir en una situación de desconcierto.

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En el caso de Naomi Watts, hay que hacer ver que una buena parte de la película se la pasó en una camilla, acostada, y desde ahí, con la poca movilidad que ofrece esa posición, nos pudo mostrar una secuencia evolutiva de emociones; también pudo trasmitir muy bien el paso del buen estado de salud hacia la infección que adquirió a partir de la seria lesión que la avalancha de agua del tsunami le causó en una pierna: al principio no hay mayor molestia, a parte del sangramiento, luego se presenta el dolor intenso, las fiebres y las facies de alguien que está entrando en lo que se conoce en Medicina como sepsis (o septicemia), en donde se observan problemas con el estado de conciencia, como somnolencia, que luego puede avanzar de obnubilación hasta la inconsciencia. Y Naomi supo representar muy bien todos estos estados. (Aquí también sería conveniente hacer notar que el trabajo de dirección de arte y maquillaje fue muy bueno. Por ejemplo, el hospital de tercer mundo abarrotado de pacientes estuvo muy bien hecho).

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En el caso de Tom Holland pude encontrar una inmersión total en su papel; supo conservar durante toda la película el tono de la actuación con una credibilidad bastante aceptable.  Y él, junto a Naomi, le dio y supo mantener la tonalidad de la intensidad dramática durante toda la historia.

Ahora bien, dicho lo anterior, hay que aclarar que lo otros actores que intervienen y son parte de la familia, actuaron bastante bien.

Otra cosa que hay que mencionar son los efectos especiales. Excelentes. Nada que envidiar a cualquier otra superproducción.

Para los que no hayan visto «The impossible», los incito a verla. Es de esas películas que al final nos dan tema de conversación por horas y horas.

Aquí les dejo el avance, por si no lo han visto.

Texto:

Óscar Perdomo León

NOTA: Esta reseña fue publicada originalmente en: http://www.lacinerata.com.ar/2013/02/the-impossible-naomi-watts-.html

RELIGULOUS

Religulous es un documental dirigido por Larry Charles y protagonizado por el escritor y comediante estadounidense Bill Maher (1956). Según Maher, el título de este largometraje es una mezcla entre las palabras «Religion» (religión) y «Ridiculous» (ridículo) (en español sería relíjulo). Es una visión humorística sobre la religión, pero sin perder por eso la profundidad, la investigación y la seriedad que debe tener todo documental.

Sin más palabras previas, los dejo con esta interesante película.

Si no pueden verla aquí en mi blog, entonces sigan este enlace: https://youtu.be/_5r2foDN7C8

Texto:

Óscar Perdomo León

MUERTE POR AHORCAMIENTO. Una película de Nagisa Oshima (Death hanging)

Nagisa Oshima
“…pobre de mí, querida,
pobre de mí,
pobre de este muchacho que nunca hirió a los árboles,
a quien todos exigen estos días
que lea amablemente a Jellinek,
que se acueste desnudo con las tarifas aduanales
y así jure ante el viento que el juez es superior al asesino.
Ah, Lisa, Lisa, estoy completamente herido».
ROQUE DALTON
(Poems in law to Lisa, La ventana en el rostro.)

Esta genial película de 1968, dirigida por Nagisa Oshima (1932-2013), introduce al espectador en un mundo que está entre el sueño y la realidad, con escenas absurdas y delirantes, pero con gran fuerza interpretativa y emocional.

El tema de un asesino coreano, conocido como R, que ha sido condenado a la horca por la justicia japonesa, plantea y cuestiona de una manera magistral y de una forma psicológica la pena capital.

Al principio de esta cinta se encuentra un lenguaje sexual directo. No habrá manera de sentirse indiferente y también confundido ante tal inicio. Pero pronto se cae en la cuenta que la tortura psicológica a la que aparentemente se está sometiendo al acusado, es una estrategia vital para los acusadores. Hay una escena de humor negro y desatinada en donde uno de los guardias que se encargará de colgar a R, asesina a una chica frente a R, con el fin de hacerle recordar su crimen y así desencadenar en él la culpabilidad, con lo cual ellos podrán ejecutarlo con tranquilidad de consciencia

Usando el blanco y negro y con escenas que rozan lo teatral, Nagisa Oshima (quien por cierto ganó como mejor director del Festival de Cannes en 1978) hace que la audiencia se sienta con dudas y reflexione sobre el papel de las leyes de un país y sobre la culpabilidad del asesino y del juzgador, así como sobre la discriminación racial de los japoneses hacia la minoría coreana.

Me resulta difícil trasmitirles el ambiente general de la película, porque todo parece ser onírico y al mismo tiempo sin dejar de estallar en realidad, justo en nuestras caras.

Sin más palabras, aquí les dejo MUERTE POR AHORCAMIENTO, como homenaje al recién fallecido Nagisa Oshima.

 Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen tomada de Google.
Este artículo fue publicado primeramente en La Cinerata: MUERTE POR AHORCAMIENTO. Una película de Nagisa Oshima (Death hanging)

NÓMADAS DEL VIENTO. Una película de Jacques Perrin

Nómadas del viento. Me encanta la traducción libre y casi poética de este documental, cuyo nombre en francés es “Le Peuple Migrateur”, un documental del año 2001 de Jacques Perrin.

Tendemos a pensar que los documentales son serios y sin la misma capacidad de mostrar la belleza artística con que lo hacen las películas de ficción. Nada más alejado de la realidad. Muchos documentalistas logran conducirnos, dentro de la misma realidad mostrada, hasta una cima en donde  podemos mirar de una manera diferente esa misma realidad engrandecida y asombrosamente bella.

Una sensación de que el mundo es una gran pintura realista llena de aves fue lo que sentí al mirar  esta obra de arte de la cinematografía.

En este largometraje se puede apreciar la migración de las aves en todo su esplendor. La toma maravillosa de los pájaros en pleno vuelo, los grandes tramos recorridos en el aire, las dificultades y los peligros que enfrentan, los cambios de estaciones y el tiempo, la fantasía de volar se vuelve realidad, la vida que germina explosiva y en grandes cantidades y variedades.

Este extraordinario documental vale la pena ser visto. Además, hay dos elementos que le dan un toque mágico: la música y la fotografía; ambas son exquisitas, realmente hermosas.

Texto y fotografía:

Óscar Perdomo León

Este artículo fue publicado originalmente en LA CINERATA.

LOS TRES ROSTROS DE EVE. Una película de Nunnally Johnson

Otra vez el blanco y negro.  Otra vez la fantasía de volver al pasado  gracias al cine, porque «Los tres rostros de Eve» vio la luz en 1957 y es un clásico del cine estadounidense dirigido por Nunnally Johnson.

En esta película Joanne Woodward hace el papel de un ama de casa con personalidad múltiple o trastorno de identidad disociativo. Su actuación es tan compleja y creíble que a veces hasta da un poco de miedo mirarla pasar de una a otra personalidad, casi de inmediato, sin cambios de vestuario o de escenografía. Por supuesto que el vestuario ayuda; pero a veces con sólo un cambio en su mirada o con soltarse el cabello ya es otra mujer, una transformación histriónica muy elaborada.

La historia transcurre de una manera cronológica a partir de 1951, pasando intensamente por 1953 y finalizando en 1955.

La ama de casa Eve White es una rubia tímida, triste, recatada, sumisa e insegura mujer, con sentimientos de conmiseración, casada con un hombre brusco y con una hija pequeña, como de unos 5 años, llamada Bonnie.

La personalidad número dos empieza a surgir poco a poco y esporádicamente con el nombre de Eve Black, la cual es como una versión invertida de la primera, es decir, es una mujer segura de sí misma en exceso, un poco libertina, alegre, coqueta y extrovertida.

Eve White sufre de fuertes cefaleas y amnesia cuando surge Eve Black, quien por el contrario, sabe todo lo que le ocurre a la primera y la conoce muy bien; más que eso, la Black desprecia la personalidad de la White.

Luego Eve Black empieza a tener también lagunas mentales y es porque una tercera personalidad está saliendo del mismo cuerpo, Jane, la cual es una mujer educada, serena, de buenos sentimientos y sincera.

El caso psiquiátrico de esta mujer es llevado por el Dr. Luther, quien lucha en todo momento por recuperar a esta mujer trastornada.

Esta película es totalmente recomendable para ser vista.  El famoso actor John Wayne fue el encargado de entregar a Joanne Woodward (esposa del también famoso Paul Newman)  el Oscar como mejor actriz por este interesante largometraje.

Texto:

Óscar Perdomo León

Nota: Esta reseña fue publicada originalmente en La Cinerata 

QUE SE MUERAN LOS FEOS. Una película de Nacho G. Velilla

Resulta muy gratificante para nuestra salud mental mirar de vez en cuando una película que nos divierta de principio a fin. Y este ha sido para mí el caso de “Que se mueran los feos”, dirigida por Nacho G. Velilla y expuesta a la luz del público en el año 2010. Cuenta con las magníficas actuaciones de Javier Cámara y Carmen Machi, además de un elenco muy bien articulado.

Alguna vez escribí que me sentía un poco cursi diciendo que me gustaba mucho la clásica “When Harry met Sally”; pues bien, en “Que se mueran los feos” sentí, guardando las distancias, una emoción similar que la que experimente al ver a Meg Ryan y Billy Crystal interactuando, pero a diferencia de la película gringa, en la española los personajes principales son una especie de antihéroes.

Eliseo (interpretado por Javier Cámara) es un soltero que no ha tenido suerte en el amor, porque, según la explicación de todos, es cojo, pelón, usa unos lentes muy gruesos y además no conoce muy bien las artes de la seducción. Como vive con su madre y su tío (Juan Diego), a quienes les ayuda en la granja familiar, un día, hace muchos años, renunció a su gran sueño de acudir a estudiar en el Conservatorio de Música. Pero eso no le robó su amor por la música, en el pequeño pueblo donde vive, él es el mejor para tocar la trompeta.

Nati (Carmen Machi), quien se casó con el hermano de Eliseo, llega a casa de Eliseo para darle el pésame por la muerte su madre, pero especialmente regresa a la granja porque su esposo la ha abandonado y la ha dejado en la quiebra financiera. Su presencia causará no menos de un problema; pero también traerá cosas positivas que todos alabarán.

Así, de un momento a otro, las cosas se torcerán un poco y se complicarán para delicia de los espectadores y para dolor de los personajes.

Pero aún en medio de los problemas, la música siempre está presente en la vida del pueblo. Me encantó mucho el juego repetitivo que se hizo en la película con “Tómame o déjame”, la famosa canción de Mocedades.

“Que se mueran los feos”, es una comedia romántica española muy bien hecha, que nos garantiza un poco más de una hora de amena distracción. Sí es, en definitiva, una comedia, pero como toda buena película, no le falta un poco de drama, un poco de filosofía de la vida, unas cuantas bofetadas, una lágrima por aquí y por allá, un poco de sexo, y, por supuesto, un final muy alegre y esperanzador.

Texto:

Óscar Perdomo León

Reseña publicada originalmente en  LA CINERATA.

UNA VIDA MEJOR. Una película de Chris Weitz.

El doloroso drama de los emigrantes ilegales mexicanos, salvadoreños, guatemaltecos, etc. es de lo que trata «Una mejor vida». Trata acerca del típico hombre pobre que deja su país latinoamericano, por la falta de oportunidades y en la búsqueda de una mejor situación económica. Trata sobre los sentimientos  de amor de un padre hacia su hijo.

La temática de la separación obligada de las familias, a través de la deportación, nos cae a los espectadores como una fuerte bofetada y nos despierta y nos alerta sobre las leyes injustas e inhumanas con las que se rige este mundo, en donde los pobres siempre se llevan la peor parte. Se ve el lado bueno del “sueño americano”, pero también su lado más oscuro y siniestro. Es la cruda realidad que viven nuestros compatriotas día a día, pero en la película tenemos la oportunidad de mirar esa realidad de una forma más humana a través del rostro del personaje principal, Carlos Galindo (Demián Bichir).

Carlos Galindo es un jardinero que trabaja en Los Ángeles, California, de una manera dura y poniendo siempre todo su esfuerzo. Cada día es una lucha constante por ganarse el sustento. Pero en él, el rol negativo (como por ejemplo de vendedor de drogas, etc.), ese cliché que ha infestado las pantallas del cine hollywoodense, no aparece. En él, por el contrario, se pueden encontrar los valores de honestidad, responsabilidad, bondad y amor hacia su familia. Su hijo Luis (José Julián), quien vive su adolescencia de rebeldía y acechado por el riesgo de ingresar a una pandilla, es su razón de vida y de esfuerzo.

Al principio el ritmo de la película, dirigida por  Chris Weitz , se siente un poco lento; sin embargo, a medida que los personajes se van dibujando, con todos sus colores y todas sus aristas, y la trama se tuerce creando problemas que desembocarán en la deportación de Carlos, los espectadores se puede llegar a sentir identificados con ese dolor y esa desgracia que sufren nuestros hermanos latinoamericanos. Pero en tratar de resolver todas las dificultades, padre e hijo se unirán de una manera en la que nunca antes habían estado.

La actuación de Bichir es realmente buena; se apodera de su personaje desde la piel hasta la última célula sanguínea. Las escenas finales, cuando se despide de su hijo y cuando va de regreso hacia Estados Unidos a través del desierto, Demián Bichir nos demuestra con lujo de detalles que no es ningún actor improvisado. Muy merecida su nominación al Oscar como mejor actor.

Texto:

Óscar Perdomo León

Esta reseña se publicó originalmente en LA CINERATA

THE ARTIST. Una película de Michel Hazanavicius.

Los que nunca hayan visto un largometraje cinematográfico en blanco y negro, y, además, mudo, se preguntarán cómo es posible que una película así le pudiera gustar a alguien. Pues bien, una respuesta perfecta a esa pregunta sería “The artist”, la gran ganadora del Oscar como mejor película de este año 2012, escrita y dirigida por Michel Hazanavicius.

No terminará defraudado el que vea esta película, que es básicamente una historia de amor, de lucha, de éxito y caída, de amistad y orgullo, todo en medio de la industria hollywoodense entre las décadas de los ‘20 y los ’30 del siglo XX.

La película, hecha en pleno siglo XXI, es también un gran homenaje a las grandes producciones de cine mudo de los inicios del siglo XX.

De principio a fin, esta obra de arte lo mantiene a uno entretenido, mezclando escenas cómicas, con otras de tristeza y otras emociones diversas. No se necesitan palabras más que las que salen escritas de vez en cuando en los clásicos cuadros de fondo negro.

Hay tres grandes protagonistas en esta cinta: George Valentin (protagonizado por Jean Dujardin), Peppy Miller (Bérénice Bejo) y la música. Valentin es una estrella del cine mudo, el más grande, admirado por todo el mundo; sin embargo, cuando llega la era del cine sonoro, es despedido por los estudios; a partir de ahí, la vida de Valentin empieza una caída en avalancha hasta tocar fondo. Peppy Miller, que es una joven común y corriente que conoce a Valentin cuando éste era una gran estrella, empieza su carrera como actriz gracias a la ayuda de él, hasta alcanzar el estrellato en pleno inicio del cine sonoro. Ella, ya siendo rica y famosa, no se olvida de su mentor y en todo momento trata de ayudarlo a salir de su desgracia.

Ahora bien, la música juega un papel preponderante en esta película. Podríamos decir que la música es el lenguaje de los actores, de las escenas de grandeza y de alegría, así como de las de depresión y  desdicha. Fue compuesta, con pequeñas excepciones, por Ludovic Bource.

Es de hacer notar también la relación de amistad y de respeto que se establece en la historia entre Valentin y su chofer (protagonizado por James Cromwell). Hay escenas muy conmovedoras entre ellos.

Las actuaciones. Por un lado, la actuación de Dujardin le valió ganar como mejor actor en Cannes y un Oscar como mejor actor del año. Su actuación es realmente impresionante y en más de una ocasión le arranca las lágrimas al público. A mi parecer, Bérénice Bejo no se queda atrás en la calidad de su actuación. (Quizás si Bejo no hubiera tenido que competir contra la gran actuación de Meryl Streep en “La dama de hierro”, quizás hubiese tenido más posibilidades de ganar).

También la mascota de Valentin, un pequeño perro simpático, nos brinda escenas de ternura, de actuaciones de fidelidad a su amo y hasta de heroísmo.

Para quien no haya visto aún “The artist”, le recomiendo que lo haga. Es una experiencia realmente inolvidable.

Texto:

Óscar Perdomo León

Imagen tomada de Google.
Esta reseña fue publicada originalmente en LA CINERATA.

LA SECRETARIA. Una película de Steven Shainberg.

La química que se puede producir –o no- entre dos protagonistas de una película, es un factor fundamental para que ésta alcance el éxito o el fracaso, desde el punto de vista artístico. Y así, los productores o directores siempre andan buscando esa chispa que se encienda cuando un actor y una actriz se miran el uno al otro o cuando se besan.

 

En el caso de la cinta «La secretaria», los responsables de encontrar a James Spader y Maggie Gyllenhaal dieron en el clavo con exactitud. La química y la combustión entre ellos son innegables, y sus actuaciones brillantes son una verdadera delicia.

 

«La secretaria», una de las películas que más me ha gustado, vio la luz en el año 2002, y su tema es la relación sadomasoquista entre un abogado y su secretaria. Todo inicia cuando Lee Holloway (Maggie Gyllenhaal) sale de un hospital psiquiátrico el mismo día que su hermana se casa. Su madre la llega a traer y se la lleva directamente a la fiesta nupcial. Poco a poco se va develando que Lee había sido ingresada debido a su tendencia a la automutilación.

 

Luego, en su deseo de incorporarse a la sociedad, aprende mecanografía; sin embargo en ocasiones, y siempre a escondidas, continúa causándose heridas en los muslos.

 

Por un anuncio en el periódico se entera que un abogado, Edward Grey (James Spader), necesita una secretaria. Ella se presenta y él la contrata, y es aquí en donde empieza la verdadera trama de la película. El actuar dominante de él y el papel sumiso de ella, hacen que se forme inmediatamente un lazo de unión entre ellos, lo cual los va llevando hasta lo sexual y gradualmente al amor. Pero entre un paso y otro ocurren varias situaciones que complican la relación.

 

 Creo que una de las mejores cosas de esta película es la tensión entre los dos principales protagonistas que desemboca en un amor no muy común, que nos muestra que la variedad en las relaciones de pareja puede existir. Nos hace también experimentar y entender que todos tenemos un poco de sádicos y de masoquistas.

 

Una escena de intenso erotismo sadomasoquista es cuando ella se equivoca en la escritura de una carta y él la llama a su oficina y la reprende de una manera inusual e inesperada. Le ordena apoyar sus codos sobre el escritorio e inclinarse y leer en voz alta la carta. Ella le obedece. Él, detrás de ella, empieza a suministrarle fuertes nalgadas. En el rostro de Lee se observa la sorpresa, pero también el disfrute paulatino, escalonado, de un placer desconocido hasta entonces por ella. Esa escena es realmente memorable.

 

Los diálogos en toda la película son interesantes. La manera de contar la historia, con escenas muy realistas y con otras hasta oníricas y coloridas, le dan, además, a este largometraje un gran atractivo artístico.

 

La otra protagonista que le da mucho carácter y calidad a este drama es la música, compuesta por Angelo Badalamenti.

SECRETARY. Trailer.

 

 

Texto:

Óscar Perdomo León

Este artículo fue publicado originalmente en LA CINERATA

ENAMORADA. Una película del Indio Fernández.

María Félix Enamorada

Las palabras que siguen representan mi opinión libre y llana como espectador y amante del cine, no como experto, que no lo soy.

«Enamorada», estrenada en 1946, es una de las más bellas películas que he visto en mi vida. Desde la primera vez que la vi quedé embelesado con la trama y con los tonos exquisitos del blanco y negro y toda la escala intermedia de grises que se lucen en la pantalla; pero especialmente quedé atrapado por la actuación de sus principales protagonistas: María Félix y Pedro Armendáriz. Esta película fue dirigida magistralmente por Emilio «El Indio» Fernández.

La trama, que transcurre durante los años de la Revolución Mexicana, inicia cuando el general José Juan Reyes (Armendáriz) se toma la ciudad de Cholula y empieza a exigir dinero a los ricos del pueblo para «La Revolución». Hay fusilados, apaleados, así como actos de justicia, como cuando el general le da dinero al profesor de la escuela, que no había recibido dinero de  parte del gobierno en meses. La historia tiene sus partes de ternura, de comedia y de tragedia también.

Sin esperar el amor, el general, cuya mente estaba ocupada sólo con ideas para «La Revolución», se topa accidentalmente con Beatriz Peñafiel (María Félix), la mujer más bonita y adinerada de la ciudad y, a primera vista, se enamora de ella. Sin embargo, hay varias dificultades que el general enfrenta: ella ya está comprometida, es de una clase social muy diferente y además, con su deliciosa altivez, lo rechaza y lo humilla.

Hay una escena que es para ser recordada por siempre, que es precisamente cuando Beatriz tiene su primer encuentro con el general Reyes. Éste, al verla pasar cerca, pero de espaldas, la piropea y al mismo tiempo le hace una broma. A ella, al subir unas gradas, se le había levantado un poco el vestido y se le había alcanzado a ver una parte de sus piernas. El general grita en medio de otros militares, que por mirar otra vez esas piernas, él aceptaría gustoso una cachetada. Beatriz se detiene en el acto, voltea su rostro y le dirige una mirada fulminante. El general se queda asombrado, pero también admirado de su belleza. Luego ella se levanta un poco el vestido y le deja ver nuevamente las piernas y el general está casi atontado mirando. Entonces ella se acerca y lo abofetea. Y le dice que como miró dos piernas, pues que entonces son dos bofetadas las que se ha ganado. Éste, con una sonrisa pícara, le presenta la otra mejilla y Beatriz lo golpea tan fuerte que lo tira al suelo. La risa de los otros militares es inmediata y el general está más impactado por la belleza de Beatriz, que por las cachetadas que acaba de recibir. Esa escena vale la pena mirarla.

A partir de ahí, la presión intensa de la película se centra en el cortejo del general y en los rechazos de Beatriz. A medida que va avanzando la historia, poco a poco se van conociendo el uno al otro.

Hay otra escena que me encanta y es cuando el mayor Joaquín Gómez aconseja al general Reyes sobre las mujeres y sobre pedir perdón. Me gusta mucho la actuación que hace aquel.

Los colores y el paisaje de fondo son factores de belleza innegable en esta película, como en la escena de la foto (arriba), donde  Beatriz camina a través de un portal y el general la sigue por la calle montado en su caballo.

El romanticismo llega a su máxima expresión cuando el general le pide perdón a Beatriz por quererla y renuncia a ella, así como también cuando Beatriz, justo antes de firmar el acta de matrimonio, lo abandona todo y corre enamorada hacia el general Reyes.

El primerísimo primer plano de María Félix en la escena donde escucha la serenata (La Malagueña, interpretada por el Trío Calaveras) de pedido de perdón por parte del general Reyes, es una toma cinematográfica intensa, embriagante, especialmente por la mirada con la que María Félix nos muestra toda una gama de sentimientos. Del asombro y la curiosidad, pasa a otro sentimiento muy parecido a la tolerancia y al amor.

María Félix y Pedro Armendáriz

Por supuesto que hay algunos huecos en la historia, como la aparición de la niña llamada Adelita, adoptada por el general Juan José Reyes, que sólo aparece un par de minutos en escena y desaparece después por completo de la película; pero son minúsculos estos detalles si los comparamos con todos los aciertos del guión y la puesta en escena. (En una nueva versión que se hizo de «Enamorada», de la cual hablo más adelante, sí aparece en otras escenas Adelita). El guión fue escrito, por cierto, por el mismo Indio Fernández, con la ayuda de Íñigo de Martino y de Benito Alazraki.

Emilio «El Indio» Fernández (1903-1986) fue uno de los directores, productores y actores más destacados de México. Su filmografía es extensa.

En 1949 salió a la luz una nueva versión de «Enamorada», pero en inglés, siempre dirigida por Emilio Fernández, cuyo nombre fue «The Torch»; en el papel estelar masculino siempre estaba Pedro Armendáriz, pero en el femenino ya no estaba María Félix, sino Paulette Goddart. En esta la historia es básicamente la misma, sin embargo, como es natural en cualquier versión, tiene sus propias particularidades. Muy buena película; pero, aunque las comparaciones son odiosas, como alguien dijo, me quedo con la «Enamorada» de 1946. Además en esta primera versión aparece Manuel Inclán, que me gusta cómo hace su papel de Bocanegra, el oficial más cercano al general.

Para los que quieran ver «Enamorada» lo pueden hacer a través de YouTube, siguiendo este enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=qIvh-NOiVDA

Óscar Perdomo León

Imágenes tomadas de Google.