Vivía con el temor de que alguien entrara por la noche a su dormitorio y lo asesinase. No había una razón convincente para que él creyera eso, sin embargo, la seguridad de que así es como moriría, era para él como una fe y una religión.
Pero una vez que por las mañanas se bañaba y tomaba café, Isaías se llenaban de sol en su corazón y una sonrisa optimista se plantaba en su rostro, aun cuando su vida era una rutina (llegaba a la oficina, marcaba tarjeta, encendía la computadora y de pronto, como cada día, se veía abrumado por los papeles y los informes, las grapas y las fotocopias).
La ciudad en donde trabajaba estaba llena de un tráfico vehicular desordenado y la contaminación del aire era como una cereza sobre el mundano pastel. Pero él vivía en las afueras de la ciudad y eso lo alegraba.
Cuando era niño soñaba con ser astronauta sin saber en verdad lo que eso significaba. Al llegar a la adolescencia pensó seriamente en ser locutor de una radio, pero su madre lo obligó a estudiar contaduría. Para entonces, él ya no soñaba con ser nada y sólo se dejaba llevar por la corriente del río o por el soplo del viento. La verdad, ya no tenía esperanzas de que todo fuera diferente. Sigue leyendo «LA NOVELA OSCURA»→
«Los revolucionarios que matan para castigar la discrepancia, son tan criminales como los militares que matan para perpetuar la injusticia.»
Eduardo Galeano.
Estamos en mayo, mes de Roque Dalton.
Y es que Roque nació un 14 de mayo y fue asesinado un 10 de mayo. Y en el 2013 la Asamblea Legislativa salvadoreña declara que el 14 de mayo de cada año se celebrará el “Día Nacional de la Poesía”.
Por eso esta semana les ofrezco la sugerencia de ver aquí en mi blog un documental muy interesante.
«Fusilemos la noche» es un largometraje documental de 2013 dirigido por la periodista, activista política y cineasta austríaca Tina Leisch, que trata sobre la vida de Roque Dalton (14 de mayo de 1935 – 10 de mayo de 1975), uno de los poetas más sobresalientes de El Salvador.
El título del documental se deriva precisamente de un poema de Dalton que se llama «Aída fusilemos la noche», el cual les dejo más adelante, antes del avance de la película.
El documental empieza con la lectura de algunos fragmentos de algunos poemas de Dalton, los cuales se van intercalando en el trascurso de la historia. Un detalle que le pone mucha belleza al largometraje y que además motiva la imaginación, es presentar a cada momento fotografías de Roque, de gran tamaño, en los lugares adecuados y junto a las personas que cuentan cosas del poeta.
Pero la parte medular de la película se centra el los testimonios de quienes conocieron a Roque Dalton y además en su vida, la cual se va llevando por partes y por supuesto tomando en cuenta los diversos sitios geográficos en que vivió Dalton, iniciando con El Salvador 1935-1960. Luego sigue con Cuba 1961-1962, El Salvador 1963-1964, Praga 1964-1967, Viena 1967, Cuba 1968-1973 y El Salvador 1974-1975.
Entre los que lo conocieron y cuentan sus anécdotas y recuerdos sobre Roque están: Víctor Hugo Iraheta, Luis Domínguez Parada, Manlio Argueta, José Roberto Cea, Eliza Meza Romero, José Napoleón Rodríguez Ruíz, Aída Cañas de Dalton, Breny Cuenca, Eduardo Badía Serra, Roberto Fernández Retamar, Eraclio Zepeda, Míriam Chichay, Carlos Jurado, Ricardo Castrorrivas, Henry Ruiz, Ernesto Cardenal, Jorge Dalton, Rafael Moreno, Nina Serrano, Mirta Ibarra, Régis Debray, Rogelio París, Guillermo Rodríguez Rivera, Fernando López Junqué (Chinolope), Esperanza Rodríguez Piñero, Tirso Canales, Eduardo Galeano, Santos Lino, Saúl Mendoza, Porfirio Hernández, Eduardo Sáncho, Juan José Dalton, entre otros.
Tina Leisch.
Es también muy interesante la explicación que da Marco Hernández sobre el contexto político en el momento en que Dalton regresa a El Savador en 1973, así como la visión que nos ofrece de cómo estaba conformado el grupo clandestino ERP (culpable del asesinato de Dalton).
El día del estreno del documental en el MUPI. De izquierda a derecha: el cineasta Jorge Dalton (hijo del poeta Roque Dalton), Carlos Henríquez Consalvi (director del MUPI) y Tina Leisch.
Es realmente necesario que este documental sea visto por los salvadoreños. Ojalá que en un futuro no muy lejano pueda ser exhibido durante varias semanas en los cines del país, y en las escuelas y bachilleratos de todo el territorio salvadoreño.
Realmente me siento muy afortunado de que una canción escrita por mi persona haya tenido a dos arreglistas musicales, lo cual condujo a producir dos versiones distintas de la misma.
Esta semana les quiero compartir el videoclip del arreglo musical 1 de la canción «El tiempo y la soledad», hecho por Arecio De León.
Esta semana les presento el arreglo musical 2 de la canción «El tiempo y la soledad».
En esta versión tuve la fortuna de tener los arreglos de Carlos Romero y la ejecución de instrumentos musicales por algunos de los mejores músicos de El Salvador.
(El arreglo musical 1 lo hizo Arecio De León y lo pueden escuchar dando un clic aquí.)
En la voz principal: la bella Karla González.
Mi agradecimiento sincero y profundo para todos ellos.
Fotografiando a Blanqui Amaya, la modelo del video. (Fotografía gracias a Adry Alfaro.)
El tiempo y la soledad es una canción que escribí como una balada y a la cual Arecio De León le hizo un arreglo de salsa. El músico Carlos Alberto Romero Cárcamo grabó toda la percusión.
Es interesante esta canción, además, porque tiene dos solos, uno de teclado, tocado por Carlos Romero y otro de piano, tocado por Arecio. La voz estuvo a cargo de Karla González.
(Otra cosa interesante es que ahora mismo Carlos Romero Cárcamo ha empezado a hacer su propio y nuevo arreglo musical a esta misma canción, lo cual me da mucha alegría, porque prácticamente de entrada la canción va a tener dos versiones.)
Sin más palabras, les dejo aquí el video con letra. (Próximamente espero poder hacerle un videoclip a esta canción.)
La realidad es una. Y la línea, entre la ficción y el mundo real, es muy delgada a veces.
Esta semana les traigo un libro en donde encontrarán temas muy variados: breves piezas de ficción, opiniones sobre la canción, impresiones acerca de El Salvador o la historia sobre un sujeto que amaba a Pink Floyd y Led Zeppelin, entre otras cosas.
Loving Vincent es una película del año 2017, verdaderamente bella y conmovedora, que trata sobre el día de la muerte del pintor Vincent va Gogh y sobre los días cercanamente posteriores a ese trágico hecho. En realidad la historia es biográfica, pero se centra más en su último día de vida.
Al pensar en el proceso que tomó hacer esta película, no podemos menos que maravillarnos. Pensar que 100 pintores fueron creando escena tras escena, es algo asombroso y digno de admirar. Y es la primera película en su género.
Este largometraje es principalmente un grandioso homenaje visual y de contenido hacia el pintor holandés.
Aquí les dejo el avance.
(La película completa ya está disponible en Netflix.)
Pienso que para los escritores de canciones, hacer una es como realizar un boceto, porque una vez terminada (por supuesto, ya con su melodía, ritmo, armonía y letra completas), se necesita buscar un buen arreglista, unos buenos músicos y un buen cantante, para poder grabarla. Es un trabajo de equipo, como en el teatro o en el cine.
Es decir, aunque empieza como una labor de meditación y creatividad en solitario, al final es una cuestión de colaboración, de colectividad, como en la mayoría de todas las cosas buenas.
Como escritor aficionado de canciones, que es mi caso, empezar a escribir una canción es algo así como sumergirme en un lago de aguas poco transparentes, casi oscuras. Al principio no veo nada y es un misterio qué camino tomaré. Sólo siento que debo entrar y estar en esas aguas, atraído por una fuerza inevitable. El disparo de inicio de esa carrera de sumersión, puede ser un acorde en la guitarra que me parece bonito o una palabra que me suena mágica. Es algo difícil de explicar. Suelo avanzar, la mayoría de veces, haciendo simultáneamente ambas cosas, la música y la letra.
Bueno, después de esta breve reflexión sobre hacer una canción, les cuento que en estos próximos días saldrán a la luz (lo escribo con alegría), dos canciones que escribí hace poco, las cuales son muy desiguales, pero de la misma manera muy queridas para mí, porque es como si tuviera dos nuevas hijas. Una se llama «Gente» y la otra, «El tiempo y la soledad», ambas cantadas magistralmente por Karla González.
Dos ex miembros del icónico grupo musical argentino Serú Girán, David Lebón y Pedro Aznar, se unieron en el año 2007 para realizar en una serie de conciertos.
Esta semana mi sugerencia es este buenísimo concierto en vivo que ofrecieron en el teatro ND Ateneo, de Buenos Aires, del cual, por cierto, publicaron dos discos compactos.
Músicos:
David Lebón: Guitarra acústica, guitarra eléctrica, armónica y voz.
Pedro Aznar: Bajo acústico, bajo fretless, guitarra acústica, piano eléctrico y voz.
Andrés Beewsaert: Piano eléctrico, sintetizadores, programación de batería electrónica, efectos y coros.
La Cucaracha es una de esas películas que me gustan mucho, porque tiene ciertas escenas muy conmovedoras, que muestran la esencia de los seres humanos. Por supuesto que su trama y el desarrollo de los personajes están totalmente ligados a la geografía y a cierto período de la historia mexicana y sus clases sociales.
Me desperté bruscamente, ardiendo en fiebre y con las sábanas mojadas de sudor. Volví a cerrar los ojos y recordé. Eran ellos, los de siempre, que habían venido a visitarme en la madrugada. Eran los monstruos que hacían crujir mi cerebro. Hubo noches, como la de esa anoche de fiebre, en que soñaba con esas fieras maravillosas. Hubo momentos muy intensos, atrás en el tiempo, en que vinieron a poblar mi mente. Y quería verlos y al mismo tiempo huir de ellos.
No sé cuándo empezó mi fascinación por esas hermosas y escalofriantes bestias. Creo que fue durante mi niñez e inicio de mi adolescencia. Sentía simultáneamente –y siento todavía- mucha atracción y mucho temor hacia ellos. Estoy obsesionado, lo acepto.
Esa noche de la fiebre los vi con una nitidez y una cercanía inusuales.
A ella, a ese bello espantajo, la admiraba, y tenía el valor de acercarme a su presencia porque su tamaño no me intimidaba, pero prudentemente sólo hasta cierta distancia. A él, a ese feroz engendro, lo vi de frente (pero creo que nunca volvería a hacerlo); su tamaño me amedrentaba de verdad.
Ella era una suerte de danzarina impecable, nerviosa y exacta. Él, un bruto, un insensato y grosero depredador. Ella era sagaz y extremadamente mortal, y en décimas de segundo se abalanzaba y reprimía a su víctima. Él tenía imperturbabilidad, mordía una sola vez y a partir de ahí, cultivaba la paciencia, esperaba con tranquilidad a que el veneno infeccioso de su hocico inmovilizara a su sacrificada presa. Sigue leyendo «MONSTRUOS»→
George Martin (1926 – 2016) fue productor, arreglista, conductor, ingeniero de sonido y compositor. Muy famoso por haber producido 12 de los 13 discos de estudio de Los Beatles. También era conocido informalmente como «el quinto Beatle».
Produjo además a otros famosos músicos (como Gerry y The Pacemakers, Celine Dion, Shirley Bassey, Ella Fitzgerald, América, Elton John, Paul McCartney y Kenny Rogers, entre otros).
Fue ganador de varios importantes premios. En 1996, la Corona Británica lo nombró Sir.
Esta semana les traigo una sugerencia músico-documental: El ritmo de la vida, escrito por Ray Connolly y Alan Benson. En este documental, hecho entre 1996 y 1997, y presentado por George Martin, se nos habla sobre la importancia de la música en nuestra vida. También se toca el tema de la composición, de la cual expresan sus pareceres varios músicos. Y además se analizan los tres pilares que forman la música: el ritmo, la melodía y la armonía. Sigue leyendo «EL RITMO DE LA VIDA. George Martin»→
Amo el sabor del café negro y de la cerveza fuerte; también me encantan los labios suaves de esa mujer.
Odio las armas de fuego, sencillas o sofisticadas, porque sólo sirven para producir viudas y huérfanos.
Me gusta ver cómo me persigue con la mirada, el individuo de la foto, cuando la persona ha sido fotografiada mirando directamente al lente.
Odio el sonido estridente que ensucia mis oídos, especialmente el de las motocicletas.
Me gusta verme sobrevivir a todas y cada una de las pérdidas sucesivas, navajas que con dolo y alevosía me han rebanado el corazón. Sigue leyendo «CONFIESO»→