Los que hayan leído las reseñas de películas que hago, se habrán dado ya cuenta que no me inclino mucho por las grandes producciones taquilleras; pero esta vez hago una excepción, porque mirar en la gran pantalla y con muy buen sonido un largometraje de acción del calibre de «Skyfall» (2012) de verdad que vale la pena. Esto lo digo tomando en cuenta que al entrar a verla mis expectativas eran precisamente las de ver una película de acción y fue lo que encontré.
La última producción que ha salido de la saga de James Bond es protagonizada por Daniel Craig (Bond), Judi Dench (M), Javier Bardem (Raoul Silva) y otros artistas de gran talento, como Naomie Harris y Ralph Fiennes. Fue dirigida por Sam Mendes, el gran director de la ganadora del Oscar «American beauty».
Hay un par de cosas que captaron mi atención. Una de ellas fue sin duda las grandes escenas de acción, muy bien logradas. La persecución en motocicletas, la lucha bajo agua fría o la pelea sobre el tren son excelentes.
Otra cosa que capturó mi interés fue el personaje muy bien desarrollado e interpretado por Javier Bardem, un malvado -¿homosexual, bisexual?- que intenta a toda costa vengarse de M, su ex jefe? No hay excesos en su actuación, Bardem está totalmente incorporado en alma y piel en su caracterización.
Cuando uno sale de un cine puede decir: “Me gustó la película”; o decir: “Estuvo más o menos”. Pero cuando se sale y una escena o un personaje permanecen en nuestra memoria, entonces nos podemos sentir más que satisfechos. Algo así me pasó a mí con «Sakyfall»: el personaje de Bardem es difícil de olvidar.
Muy recomendable de ver esta película del agente británico 007.
Gracias a mi hermana Wendy, tuve hace poco la oportunidad de mirar la película «Across the universe» (2007), un musical escrito por Dick Clement e Ian La Frenais y dirigido por Julie Taymor, quien ha ganado ya en dos ocasiones el Tony y ha sido nominada al Oscar.
Lo primero que tendría que decir es que el largometraje es toda una alegoría, empezando por el nombre mismo del film, que es el de una canción de Lennon que se encuentra en el álbum «Let it be», así como el nombre de los personajes o algunas de las frases de los diálogos de los personajes, son símbolos de canciones de Los Beatles y también un homenaje de la época y de los artistas de los ´60.
Los que vean este largo disfrutarán de muchas cosas: como del amor platónico y lésbico de Prudence (mientras canta «I want to hold your hand», del álbum «Meet the Beatles!»); el logo de la discográfica de Sadie, diseñada por Jude, que es una fresa (mientras suena al fondo la canción Strawberry fields forever) en tanto el logo de Los Beatles era una manzana; el poster de Brigitte Bardot en la habitación donde cantan «With a Little help from my friends», del álbum «Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band»; escuchar Let it be (del álbum del mismo nombre) en una escena de un funeral, con un estilo un poco góspel, un poco soul, es una verdadera maravilla; descubrirán que la madre de Jude se llama Martha (como la canción «Martha my dear», del «White Album») o su ex novia se llama Molly (como la chica de la que habla McCartney en «Ob-La-Di, Ob-La-Da»), etc.
Lo segundo que tendría que decir (y de una manera casi obligatoria) es que no me canso nunca de escuchar la música de los Cuatro Fabulosos de Liverpool, por lo que encontrar un musical de este tipo me vino como anillo al dedo. Y bueno, son aproximadamente 32 canciones de Los Beatles que se cantan y tocan con nuevas versiones. Pero no sólo en lo auditivo es una delicia esta película, también en lo visual nos ofrece mucho. La fotografía, para mi gusto, es muy buena. Además, en ciertas partes los trucos visuales están muy bien hechos. Y no puedo dejar de mencionar que la película está muy bien dirigida.
El inicio es atrayente: Jude (Jim Sturgess), sentado sobre la playa, canta un fragmento de «Girl» (del álbum «Rubber soul» ); con un arreglo lento y orquestado y con una voz bastante agradable, se nos hace ver de entrada que es un musical al cual estamos ingresando.
Todo inicia con salida de Jude de su natal Inglaterra hacia Estados Unidos, en busca de su desaparecido padre. Al llegar allá conoce a Lucy (Evan Rachel Wood), de quien se enamora. Y en medio de los disturbios y protestas antibélicas de los años ´60, van conociendo a otros personajes que cantan, como Maxwell «Max» (Joe Anderson), Sadie (Dana Fuchs), Jojo (Martin Luther McCoy y quien inevitablemente nos recuerda con su aspecto y su guitarra a Jimi Hendrix) y Prudence (Teresa Victoria Carpio).
Es interesante también encontrarse entre los personajes de la historia a actores y cantantes conocidos como Joe Cocker, Bono y Salma Hayek, entre otros.
Me gustó la forma en cómo se estableció de entrada la procedencia social y el país de origen de los dos principales personajes, con el fondo de la canción «Hold me tight» (del álbum «With The Beatles»). Aparece ella cantando y bailando en un salón muy elegante y lo contraponen con Jude bailando en el ahora famoso club nocturno «La Caverna».
Otra cosa interesante de la película son sus pocas pero muy originales coreografías, como la que se ve en la canción «Come together», del álbum «Abbey road» (cantada magistralmente por Joe Cocker y haciendo tres papeles, el de un vagabundo, un proxeneta y un hippie) o la que se ve en «I want you», del mismo álbum.
El final no podía ser mejor: cantando en la azotea de un edificio, como en el concierto final de Los Beatles en el techo del Abbey road.
Ver y escuchar esta película es muy recomendable. He aquí el avance de la película:
Los largometrajes pueden ser, como sabemos, de dos tipos, de ficción o documentales: el primer tipo nos recrea la realidad para que la veamos desde una nueva perspectiva, a veces usando mucho la fantasía y la creatividad; el segundo tipo nos acerca lo más posible a la realidad, sin dejar por eso de tener su toque artístico.
El presente documental (2011) toca tres temas muy apasionantes y que generan también controversia: el sexo, la muerte y el significado de la vida.
Algunas personas piensan que vivir sin Dios carece de todo sentido. Piensan que no creer en un ser superior o estar supeditado a sus reglas, le quita todo significado a la vida. Por lo tanto, si uno es ateo, ¿tiene significado la vida? ¿Por qué molestarse en levantarse por las mañanas?
¿Sin Dios podemos los seres humanos ser buenos o distinguir el bien del mal?
El temor a la muerte o el aburrimiento, la obsesiva actividad de un trabajo rutinario para tratar de sobrevivir, encontrar las maneras de enfrentarse a la vida o, por el contrario, buscar la forma de dar la espalda a la realidad…
¿Por qué Leon Tolstoi se alejó del mundo externo a adorar a Dios refugiándose en un monasterio? ¿Qué creía Albert Camus, siendo ateo, que podía darle significado a su vida?
Si el sexo es una conducta natural en toda la especie humana, ¿de dónde proviene toda esa culpa y remordimiento que tienen algunas personas al practicarlo?
¿Cómo encaramos la muerte? ¿Hay un más allá?
Este interesante documental, dividido en tres partes y presentado por Richard Dawkins, explora muchos puntos de vista y los contrapone. Nos transporta de un país a otro en busca de ideas e intentando dar una explicación a nuestra conducta sexual, nuestra preocupación por la muerte y por el significado de la vida.
Esta película es muy recomendable para los que gustan de meditar sobre el universo y la existencia humana.
(NOTA: Si lo desean pueden activar los subtítulos del documental.)
Nómadas del viento. Me encanta la traducción libre y casi poética de este documental, cuyo nombre en francés es “Le Peuple Migrateur”, un documental del año 2001 de Jacques Perrin.
Tendemos a pensar que los documentales son serios y sin la misma capacidad de mostrar la belleza artística con que lo hacen las películas de ficción. Nada más alejado de la realidad. Muchos documentalistas logran conducirnos, dentro de la misma realidad mostrada, hasta una cima en donde podemos mirar de una manera diferente esa misma realidad engrandecida y asombrosamente bella.
Una sensación de que el mundo es una gran pintura realista llena de aves fue lo que sentí al mirar esta obra de arte de la cinematografía.
En este largometraje se puede apreciar la migración de las aves en todo su esplendor. La toma maravillosa de los pájaros en pleno vuelo, los grandes tramos recorridos en el aire, las dificultades y los peligros que enfrentan, los cambios de estaciones y el tiempo, la fantasía de volar se vuelve realidad, la vida que germina explosiva y en grandes cantidades y variedades.
Este extraordinario documental vale la pena ser visto. Además, hay dos elementos que le dan un toque mágico: la música y la fotografía; ambas son exquisitas, realmente hermosas.
Texto y fotografía:
Óscar Perdomo León
Este artículo fue publicado originalmente en LA CINERATA.
Un buen escritor crea interés de lectura desde las primeras tres o cuatro líneas de su libro. Pero un gran escritor hace que uno lo siga por 955 páginas, el número de páginas de «La mano de Fátima» de Ildefonso Falcones, las cuales leí con mucha comodidad. La trama de la novela, aunque ficticia, en su médula está basada en la verdadera historia de la expulsión de los musulmanes de España entre los años 1599 y 1614; se podría decir entonces que es una novela histórica.
El protagonista principal es Hermando, un joven nacido de la violación consumada por un cura católico en una mujermorisca, de nombre Aisha.
Es una historia de xenofobia, de lucha de poder y de intolerancia religiosa. Pero también es una historia de amor de un joven morisco, que vive entre dos culturas y dos religiones enemigas. ¿Él es católico o es musulmán? Tiene que aparentar ser cristiano, aunque en su corazón reina el lado musulmán. Pero él soñaba que ambas religiones alcanzaran la tolerancia entre sí a través del culto hacia la virgen María, admirada y respetada por musulmanes y católicos.
Tres mujeres embelesan a Hernando: Fátima, Rafaela e Isabel. Dos religiones lo abrazan. Y el fanatismo es una constante que persigue el corazón de los hombres y mujeres de la España de aquellos días.
Esta obra literaria está narrada de una manera magistral, así, los actos de bondad y de amor o los de odio y de cruenta violencia, se muestran con imágenes coloridas, vívidas, intensas.
Una cosa que me queda muy clara a mí después de leer esta novela es que los cristianos y los musulmanes se asesinaban unos a otros por razones políticas y de poder, pero también lo hacían por sus fuertes (y fanáticas) creencias religiosas, lo cual, si uno lo piensa bien, es algo muy triste para el mundo, es algo que verdaderamente denigra al ser humano, un ente inteligente que bien podría optar por el amor y la tolerancia, en lugar de la violencia.
La mano de Fátima es un libro totalmente recomendable. Quien lo lea se introducirá en una época y en un mundo muy lejanos y diferentes de nuestro siglo XXI, y sin embargo las virtudes y defectos de los personajes harán que las similitudes con nuestra actualidad sean innegables.
Antes y después de su muerte, Leornardo Favio (28 de mayo de 1938 – 05 de noviembre de 2012) recibió muchos homenajes. El día de su muerte la Presidente de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, llegó al Salón de los Pasos Perdidos para darle el último adiós al realizador. El más reciente homenaje ha sido un corto (Favio: «Pasión, poesía y memoria») presentado en la inauguración del Festival de cine de Mar del Plata (Argentina), en donde se resalta y se le da el afecto merecido a la obra de Favio como cineasta. Sepamos que en dos encuestas que se realizaron entre críticos, historiadores e investigadores de cine en Argentina, Favio salió ganador en dos ocasiones; en 1998 se eligió El Romance del Aniceto y la Francisca, y en el año 2000 la ganadora fue Crónica de un niño solo, ambas obras de Leonardio Favio, un cineasta que se convirtió en un director de culto.
Además, su éxito como compositor y cantante de música popular le valió la fama y el reconocimiento en España y en toda América Latina. Nadie puede quedarse indiferente a algunas de sus canciones más conocidas como «Quiero aprender de memoria», «Ni el clavel ni la rosa», «El niño y el canario» o «Fuiste mía un verano», por ejemplo. Además, para ser justo, creo que hay que reconocer que su estilo al cantar y voz son totalmente originales.
Aunque el primer campo artístico en el incursionó Favio fue la actuación y el que le proveyó de más dinero fue el canto, hay que decir también que fue sin duda en el cine en donde Favio dejó una huella sin par.
Esta vez, como continuación del primer homenaje que hice en este blog a Leonardo Favio, les quiero dejar una entrevista que le hicieron en Café Las Palabras en mayo de este año, y luego el cortometraje del cual les hablaba al principio.
LEONARDO FAVIO EN CAFÉ LAS PALABRAS
FAVIO: «PASIÓN, POESÍA Y MEMORIA».
Cortometraje en homenaje a Leonardo Favio (1938 – 2012)
He leído con mucho placer «El varón domado», escrito (originalmente en alemán) en 1971 por Esther Vilar (Buenos Aires, 1935), escritora argentino-alemana que estudió Medicina, Psicología y Sociología. No estoy de acuerdo con muchas de las premisas que se exponen en este libro; pero sí con muchas de ellas. Además, está claro que aunque Vilar generaliza, en su manera de referirse a las mujeres, está ella también consciente que hay mujeres que se salen de esa casilla reducida en donde a través de su discurso las ha colocado.
Conocí este ensayo a través de un amigo ya hace muchos años. Cuando llegué a buscarlo a su casa él no estaba y pude intercambiar un par de palabras con su esposa; estaba muy enojada porque recién acababa de darse cuenta qué estaba leyendo mi amigo con tanto entusiasmo desde hacía un par de días : «El varón domado».
La verdad es que estoy seguro que algunas mujeres al leerlo se verán como en un espejo y aun así se sentirán ofendidas (como la mujer que entrevistó a Vilar en 1973. Ver el vídeo abajo). Otras sólo se verán reflejadas muy parcialmente ¿o desenmascaradas? Pero a ellas le digo que lo racional sería encontrar en él una especie de crítica constructiva para sí mismas. Nadie tiene toda la verdad, porque la verdad es relativa. Y Esther Vilar tiene su verdad planteada de una manera abierta y llena de argumentos. Si unono está de acuerdo con sus premisas, lo lógico sería combatirlas con ideas. Por ejemplo, estoy de acuerdo en que en muchas ocasiones las mujeres (no todas, por supuesto) usan su sexualidad para manipular a los hombres o para alcanzar ciertos objetivos. De eso todos, hombres y mujeres, hemos sido testigos en algún momento, durante nuestros años en la universidad o en los trabajos.
Para despertarles a ustedes la curiosidad por leer este libro extraigo de él unas cuantas líneas, unos cuantos fragmentos para que puedan entender un poco el punto de vista de Esther Vilar:
«A diferencia de la mujer, el varón es hermoso, porque, a diferencia de la mujer, es un ser espiritual. Eso significa que el hombre tiene curiosidad (quiere saber cómo es el mundo que le rodea, y cómo funciona).Que piensa (obtiene inferencias de los datos que encuentra). Que es creador (hace cosas nuevas sobre la base de lo que conoce acerca de lo ya existente.) Que tiene sentimiento (el varón registra lo habitual, pero con los más sutiles matices, en su amplísima escala emocional, extraordinariamente rica de dimensiones. Y, además, crea o descubre nuevos valores emocionales y los hace accesibles a las demás personas mediante sensibles descripciones o ejemplificaciones artísticas). No hay duda de que de todas esas cualidades del varón la curiosidad es la más acusada. Se trata de una curiosidad tan diferente de la de la mujer que la cosa requiere imprescindiblemente algunos comentarios. La mujer no se interesa en principio más que por cosas que puede aprovechar directa y útilmente para sí misma. Cuando una mujer lee un artículo político, es mucho más probable que esté intentando capturar a un estudiante de Políticas que interesándose por la suerte de los chinos, los israelitas o los sudafricanos. Si consulta en un diccionario el artículo dedicado a un filósofo griego, eso no quiere decir que se le haya despertado repentinamente el interés por la filosofía griega, sino que necesita alguna palabra relacionada con aquel filósofo para resolver un crucigrama. Si está estudiando los prospectos de publicidad de un nuevo automóvil, es que se lo quiere comprar, y no que esté platónicamente interesada por sus posibles novedades técnicas. Es un hecho que la mayoría de las mujeres -incluidas las que son madres- no tienen idea de cómo surge el fruto humano, de cómo se desarrolla en su cuerpo ni qué estadios atraviesa hasta llegar al nacimiento. Y para ellas sería completamente superfluo saber algo sobre esas cosas, puesto que, de todos modos, no podría darles influencia alguna sobre el desarrollo del feto. Lo que les importa saber es que el embarazo dura nueve meses, que hay que cuidarse mientras dura y que a la menor complicación hay que ir al médico, el cual, naturalmente, lo arreglará todo. La curiosidad del varón es muy diferente: se basta a sí misma, no está directamente ligada a ningún efecto útil. Y, sin embargo, es más útil que la de la mujer.»
«El hombre no se limita a informarse de todo lo que pasa alrededor suyo (y en todo el mundo), sino que, además, lo interpreta. Como intenta informarse de todo, le resulta fácil hacer comparaciones, reconocer ciertas regularidades de los sucedidos y aplicarlas útilmente, siempre con la finalidad de conseguir algo diferente, a saber, algo nuevo. No hará falta subrayar que todos los inventos y todos los descubrimientos de este mundo han sido obra de varones, trátese de electricidad, de aerodinámica, de ginecología, de cibernética, de mecánica, de física cuántica, de hidráulica o de teoría de la evolución. Hasta los principios de la psicología infantil, de la alimentación de los lactantes o de la conservación de alimentos han sido descubiertos por varones.»
EL SEXO EN CUANTO RECOMPENSA. Una de las partes más controversiales del libro es cuando Vilar muestra a la mujer como prostituta, es decir, cuando la mujer hace: «…que un hombre trabaje para ella, a cambio de poner intermitentemente a su disposición, como contraprestación, la vagina…».
«Toda doma se basa en el principio del látigo y el terrón de azúcar. La aplicabilidad de una u otra punta del método depende en cada caso de la correlación de fuerzas entre el domador y el objeto de la doma. Pero incluso en la doma de niños pequeños se advierte que predomina la tendencia al terrón de azúcar: éste tiene, en efecto, la ventaja de que conserva mejor la confianza de los niños en sus padres; los niños siguen acudiendo con sus problemas a sus padres y se dejan manipular más fácilmente que si fueran enderezados con palizas sistemáticas. Cuando un delfín ejecuta correctamente uno de los actos de su doma, el domador le premia con un pez. El delfín se tiene que alimentar, y hace por su alimentación lo que le exigen. En cambio, un varón es capaz de procurarse por sí mismo su alimento: el dinero pasa, al menos, por sus manos. Por eso sería hasta cierto punto insobornable si no sintiera otra necesidad muy intensa que no puede satisfacer por sí mismo: la necesidad de contacto físico con el cuerpo de una mujer. Es una necesidad tan intensa y el hombre experimenta tanto gusto al satisfacerla que aquí se encuentra quizás el motivo más robusto de su sumisión a las mujeres…».
El hombre: «…tiene que satisfacer su necesidad, y el fundamento de la economía sigue siendo el trueque. El que pide la prestación de un servicio tiene que ofrecer a cambio algo igualmente valioso. Ocurre, empero, que los varones han llegado a encarecer hasta precios insensatos la utilización en exclusiva de una vagina. Esto permite a la mujer ejercer una explotación intensísima que supera ampliamente al sistema capitalista más conservador. Ni un solo varón se salva de ello. Y como lo femenino es ante todo un hecho social, y no tanto un fenómeno biológico, ni siquiera los varones homosexuales se libran de esa explotación. Entre ellos, el miembro menos instintivo de la pareja descubre pronto la manipulabilidad del más fuerte sexualmente y adopta el papel de explotador -o sea, de mujer- incluso en su comportamiento externo: ser femenino quiere decir ser el de menos impulso sexual. Del mismo modo que no se pueden permitir grandes sentimientos, las mujeres renuncian también a una libido intensa (si no, ¿cómo se podría explicar que las chicas se nieguen al amigo que les gusta, pero sigan hablando de amor con él y respecto de él?). La mujer reprime la libido -siguiendo los consejos de su madre- ya durante la pubertad, en interés del capital que eso ha de rentarle más adelante. Antiguamente la única novia valiosa era la novia virgen, y todavía hoy se considera que una muchacha de pocos amantes vale más que una que haya tenido muchos.»
EL SEXO Y LOS ANTICONCEPTIVOS. Con respecto a estos temas, Esther Vila opina que el hombre: «…sigue siendo víctima de su costumbre de aplicar sus propios criterios a la estimación de la mujer. Ahora cree que, como la mujer cuenta con un método anticonceptivo seguro, no va a tener más obsesión que la de recuperar todo lo perdido y dedicarse exclusivamente a lo que él mismo -por la eficacia de su doma- considera el más alto de todos los placeres, el sexo. Error evidente. El sexo es, desde luego, un placer para las mujeres, pero no el mayor. La satisfacción que produce a la mujer un orgasmo se encuentra en su escala de valores muy por debajo de la que le procura, por ejemplo, una cocktail-party o la compra de un par de botas acharoladas de color calabaza.»
«Se puede decir que las mujeres ninfómanas existen casi exclusivamente en el cine y en el teatro. El público tiene curiosidad de ellas precisamente porque son muy escasas en la vida (por la misma razón son tantas las películas y novelas que tratan de gentes riquísimas, cuya proporción en la población total es muy baja).»
«Las mujeres se interesan -cuando se interesan por la potencia masculina principalmente por razón de los hijos que quieren tener. La mujer necesita hijos -como veremos más adelante- para poder realizar sus planes. Es de presumir que muchas mujeres se alegrarían de que la potencia sexual de su marido se agotara tras haber engendrado dos o tres niños. Esto le evitaría una enorme cantidad de pequeñas complicaciones. Que la importancia que da la mujer a la capacidad física del varón es escasa lo prueba, finalmente, el hecho de que los varones que ganan o tienen mucho dinero se pueden volver a casar y seguir casados con toda normalidad cuando ya son impotentes (en cambio, es casi imposible imaginarse que una mujer sin vagina tuviera posibilidad alguna de casarse con un hombre de predisposiciones normales).»
***
Son palabras muy interesantes las que ha escrito Esther Vilar, ¿no lo creen? Y esto que no les he puesto aquí ningún fragmento sobre lo que Esther piensa, por ejemplo, de la relación que hay entre la religión y las mujeres. Aquí sólo les estoy presentando la punta del iceberg. Ojalá que alguna mujer al leer esto comentara con alguna idea contrapuesta y creativa.
Por mi parte, he tenido la oportunidad de hablar con algunas mujeres cuya conversación es muy estimulante desde el punto de vista intelectual y artístico, y creo fervientemente que las mujeres tienen la capacidad de alcanzar todo lo que deseen, en cualquier campo de la vivencia y del trabajo humano.
Pero también me he encontrado muchas veces con mujeres tan banales que se ajustan muy bien (desgraciada y vergonzosamente) a la visión que tiene Esther Vilar de las féminas.
Sin embargo, este libro tiene una evidente contradicción y es que la misma Esther Vilar, quien trata en su ensayo de tontas a las mujeres, es también una mujer y ella ha sido capaz de escribir un libro muy original, brillante y, en muchas de sus partes, bastante cercano a la realidad. Yo entiendo también que ella se refiere al grueso de las mujeres indiferentes con su formación espiritual e intelectual, apáticas al estudio e inclinadas a las cosas más superfluas de la vida. Sin embargo, en la dedicatoria Esther Vilar dice:
«Este libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los seres afortunados que no tienen valor mercantil, por ser demasiado viejos, demasiado feos o demasiado enfermos.»
A mí me parece que este libro de Esther Vilar debería ser abordado por las mujeres y los hombres con un poco de humor y lo deberían de ver y sentir como una crítica a nuestra sociedad.
Quiero dejar claro, también, por cualquier duda morbosa, que no estoy de acuerdo con la violencia en general, y tampoco, por supuesto, con la ejercida contra la mujer, ni contra el hombre. Y digo esto porque algunas feministas creen que no estar de acuerdo con ellas en todo, es estar de acuerdo con la violencia contra ellas. Nada más lejos de la verdad. Estoy además en pro de que las mujeres alcancen altos cargos políticos, artísticos o ejecutivos en una empresa, toda vez que el puesto lo consigan porque están capacitadas para ello y que no lo hagan por la ley de cuotas.
Por eso, en estos tiempos de reivindicaciones femeninas y en donde se habla tanto de la mujer como un ser superior al hombre, en estos tiempos de excesos como el de ciertas feministas radicales (no todas, por supuesto) que han llegado a convertir su bandera en un machismo al revés o en vandalismo, es muy apropiado leer a Esther Vilar, para no menospreciar a los hombres y más bien alcanzar un equilibrio entre los dos sexos.
Para quien esté interesado en leer este libro sólo tiene que dar un clic en el siguiente enlace:EL VARÓN DOMADO. Esther Vilar.
Si no lo pueden leer con el enlace de arriba, tal vez lo puedan escuchar en el audiolibro que dejo abajo; se los dejo en dos versiones, una en voz masculina y otra en voz femenina.
Este día tenemos en mi blog la colaboración de Danilo Colindres, quien nos trae un interesante artículo de opinión que reflexiona sobre el artículo Vladimir, el Vaquerito , escrito por Álvaro Rivera Larios y publicado hace poco en El Faro .
EL EXTERMINIO DE ROQUE DALTON
El 30 de Octubre del corriente año, Álvaro Rivera Larios escribió en El Faro el artículo “Vladimir, el Vaquerito”, un novedoso enfoque del exterminio de Dalton: al arrojar nueva luz sobre las razones, circunstancias y causas que desembocaran en el asesinato de uno de los mejores poetas que esta patria esmirriada haya parido, ha descubierto que la tragedia podría bien repetirse interminablemente en nuestra historia.
Primero nos invita apreciar al Vaquerito (uno de los responsables del magnicidio), de manera novedosa, desafiante y de consecuencias antes insospechadas, como a un arquetipo viviente, amenazante, aunque en estado latente en la actualidad:
“Veámoslo ahora como un personaje que arrastra connotaciones simbólicas. Ya no lo veamos como un accidente, como alguien que se fue con sus desvíos a la tumba, veámoslo como el producto de una circunstancia y como la encarnación de unos valores. Manejemos la hipótesis de que existía un mecanismo social enterrado, oculto, innombrado, que facilitó la aparición del Vaquerito, de Rogelio Bazzaglia, de Mayo Sibrian, etcétera.” (Estos últimos dos, autores de otros asesinatos durante la guerra.)
Nos parece que Álvaro se ha precipitado en hacer comparaciones entre estos tres casos. Existen diferencias esenciales y al examinarlas nos daremos cuenta que cada caso expresa causas y consecuencias particulares.
Mayo Sibrian sufría de paranoia, era un psicópata, no era normal y asesinó a muchos y todo tipo de personas, líderes locales y población en general. Ni el Vaquerito ni Rogelio sufrían enfermedades mentales ni sus ejecuciones fueron masivos: asesinaron cada uno de ellos a un líder individual de envergadura nacional de sus respectivas organizaciones: a Roque, potencialmente un líder del ERP y a Mélida, líder fundadora de las FPL.
El caso de Rogelio (colaborador de Cayetano Carpio, uno de los líderes de las FPL) también es diferente al del Vaquerito: en el sigilo de la oscuridad, a espaldas de otros líderes, planeó el asesinato de Mélida Anaya Montes: en nombre de una facción eliminó por conveniencia política a uno de sus líderes por no compartir visiones estratégicas de lucha revolucionaria. Este caso ya ha sido llevado al teatro por Sartre en “Manos Sucias” para el interesado en conocer los intríngulis y mecanismos de este tipo de asesinatos, en las que una minoría, incapaz de persuadir a la mayoría de los otros líderes de la organización, se subleva y pretende cambiar el curso de las acciones, imponiendo su particular visión estratégica, por el asesinato político.
Y he aquí la diferencia entre estos dos exterminios: la mayoría violenta de los líderes del ERP se decide –en audiencia (naturalmente restringida por la clandestinidad), en un juicio que permitió intercambios entre las partes- a favor del exterminio de Roque, de planteamientos más políticos. En cambio, como ya lo expuse en el párrafo anterior, una minoría violenta de las FPL, que se siente injustamente excluida por una mayoría política, negociadora y moderada, dirime sus diferencias eliminando al líder de esta.
Cuando la mayoría extermina a un individuo le realiza previamente un juicio, donde se le desvaloriza si es que el acusado persiste en ir contra la mayoría, como el ERP a Roque, la sociedad ateniense a Sócrates, La Santa Inquisición a los herejes y blasfemos, etc. El ERP de inmediato se hizo cargo del ajusticiamiento e hizo públicos sus razonamientos. En cambio, cuando la que elimina es una minoría, se saltea el juicio y actúa bajo la oscuridad de la noche y mantiene los argumentos secretos o del exclusivo conocimiento de los amotinados o subversivos. No se hace cargo del exterminio. Lo niega hasta que los hechos la contradicen. El de Rogelio a la Comandante Ana María de las FPL.
No es cierto que por intelectual Roque fue desvalorizado y luego exterminado. Es que las ideas de Roque colisionaron con las del liderazgo del ERP: fue un choque de ideas y visiones y la visión de la mayoría se impuso a la visión del individuo poeta a quien se le señaló de representar peligro para el bienestar de los salvadoreños o al proyecto revolucionario. El Vaquerito lo agarra a patadas y le grita intelectual cobarde: en realidad le recrimina por ser intelectual inconsecuente, contra-revolucionario. Lo odia y entonces le teme por pensar diferente.
Ocho años después de su crimen, Rivas Mira, y los otros todavía vivos que decidieron eliminar a Roque, se justificarían aliviados argumentando que si dejaban vivo al poeta, este, como representante de una minoría, se las desquitaría asesinándolos como Rogelio Bazzaglia a Mélida Anaya Montes. No lo creo: Roque como representante de la izquierda política moderada resolvía problemas persuadiendo; Rogelio, extremista, eliminando.
Si quieren saber cómo la mayoría se impone al individuo excepcional y termina exterminándolo porque se resiste y se atreve a pensar -no necesariamente a actuar- diferente a ella, hay que leer el juicio contra Sócrates en las obras de Platón. Y es que Roque como Sócrates sería siempre la minoría en cualquier grupo o movimiento al que perteneciese.
La tiranía de las mayorías contra el individuo excepcional y diferente: no es solo un problema actual de las organizaciones políticas de izquierda: es uno de los grandes desafíos de cualquier democracia, bien constituida o en ciernes como la nuestra.
La tentación de justificar medios violentos e ilegítimos para lograr fines deseables no desaparece por arte de magia en una democracia. Si no me creen vean la destrucción ordenada por la jerarquía católica de la pieza artística que adornaba la fachada de la catedral metropolitana aduciendo que atentaba contra la vida de la mayoría de feligreses. (En defensa de Monseñor Escobar, debemos agregar que pidió disculpas al artista por no haberlo tomado en cuenta antes de dictaminar la destrucción de su obra.)
Debiera ser crimen de lesa humanidad exterminar o aislar socialmente a una persona solo porque piense diferente. Las ideas motores que hacen la diferencia en la historia de los países siempre las anticipan individuos que provocan escándalo y no los que han sudado la camiseta, o los convencidos de siempre o grupos o sociedades de reconocido prestigio social y/o político. La “chispa divina” es propiedad de individuos, no de agrupaciones ni mayorías.
La primera vez que oí hablar de Leonardo Favio fue al ver su nombre escrito en un disco de 45 rpm que mi papá llevó a la casa. Luego llevó un disco LP, entonces conocí al cantante, al compositor; pero su faceta de cineasta, la más querida por él, la he conocido sólo hace muy poco tiempo.
Como cantante era muy bueno, como director de cine era un maestro. Y esto lo puedo afirmar con un ejemplo claro de su talento como cineasta: Gatica, el Mono, película de 1993, en la que nos cuenta la historia de la vida de José María Gatica, el «Mono», boxeador argentino y glorioso. El retrato que nos muestra con este largometraje de este peculiar boxeador, «basados en la mitología popular y recreados por los autores», nos pinta no sólo al valeroso púgil, sino también al hombre, con sus defectos y sus virtudes, con su manera picaresca de ser, sus mentiras divertidas (y a veces crueles) y su gusto por las mujeres, pero todo incrustado de una manera genial en los hechos históricos convulsos de la Argentina del siglo pasado. También se muestra su clara adhesión al peronismo y como por cuestiones políticas hicieron que terminara su carrera deportiva.
Protagonizada magistralmente por Edgardo Nieva y por Horacio Taicher, la película inicia con Gatico-niño, en el año de 1940 y su amistad eterna con el rusito Emilio Samuel Palanké, pasando por su vida boxística, su matrimonio, hasta su muerte, al ser arrollado por un bus en 1963.
Desde el inicio el director nos introduce en un mundo con una fotografía bellamente oscura, en el que por momentos la cámara lenta nos revela esos pequeños o grandes detalles que la vida nos oculta en su rapidez. El manejo del tiempo que corre y corre, presentado simultáneamente en momentos claves de su vida, es verdaderamente un efecto asombroso, un recurso atractivamente artístico. El engranaje perfecta y delicadamente hecho de cada suceso importante de Gatica es lo que más me gustó de la película.
Para los que no la hayan visto, aquí les queda.
Texto:
Óscar Perdomo León
NOTA: Esta reseña ha sido un pequeño homenaje a Leonardo Favio, quien falleció el o5 de noviembre de 2012.
Este artículo fue publicado originalmente en LA CINERATA.
Hay músicos y cantantes que son maravillosos y sus destrezas y su calidad la demuestran y la prueban cuando interpretan en vivo. Este es el caso del cantante mexicano José José (nacido el 17 de febrero de 1948), cuya interpretación de «El triste» (composición de Roberto Cantoral) en el Segundo Festival de la Canción Latina, en 1970, fue una cosa verdaderamente grande.
José José entró al espectáculo muy seguro de sí mismo y con pleno dominio de su voz. Ante los aplausos, flores lanzadas al escenario y los gritos emocionados de la gente, José José no parecía inmutarse; estaba como poseído, su concentración era tal que con el paso de los segundos su interpretación parecía crecer más y más. ¡Una interpretación impecable! Fue hasta que terminó de cantar que José José despertó de su intensa actuación y sonrió agradecido. El público se abalanzó al escenario para felicitarlo, entre ellos el actor Andrés García.
De esta presentación me gustan también la presencia entre el público de la actriz y cantante Angélica María, del actor y cantante Alberto Vásquez y de nada más ni nada menos que el grandioso Marco Antonio Muñiz, quien aparece muy atento y hasta con la boca abierta.
En esa ocasión José José quedó en tercer lugar. El primer lugar lo ganó la brasileña Claudia Brasil con su interpretación de «Cancao de Amor e Paz» y el segundo lugar fue para la venezolana Mirla Castellanos, con su interpretación de «Con los Brazos Cruzados». Sin embargo, se cuenta que el público estaba insatisfecho de la decisión del jurado.
Esta actuación en vivo de José José ya ha sido vista por más de un millón de personas en YouTube; pero para quienes no la haya visto y escuchado, aquí se las dejo.
Las calaveras (o calacas) literarias son una tradición mexicana en la que se honra la muerte, pero también se juega con ella, a través de escribir décimas en homenaje medio en serio, medio en broma, a algún fallecido.
Este día viernes 02 de noviembre la Embajada de México en El Salvador invita a la inauguración, a las 18:30, del Altar de Muertos en homenaje a Chabela Vargas y Carlos Fuentes.
Yo publico sólo los martes, pero este día hago una excepción para hacer mi pequeño homenaje a dos mexicanos muertos que llevo en mi corazón.
Los documentales sobre algún evento histórico importante tratan de presentarnos la realidad de la manera más cercana a la verdad, aunque siempre con cierta inclinación hacia el punto de vista del realizador; sin embargo, cuando esa realidad es contada por los protagonistas mismos de ese evento histórico, entonces nos vamos acercando cada vez más a la verdad de lo ocurrido.
«Uno. La historia de un gol», un documental dirigido por Gerardo Muyshondt y Carlos Moreno, toma uno de los temas que más apasionan a las multitudes, el fútbol, y lo enfoca en la Selección Mundialista Salvadoreña de 1982, la que tanta alegría y tanta decepción causó al mismo tiempo a El Salvador. La alegría de eliminar a México y clasificar para ir a España ´82 y la decepción de alcanzar un deshonroso record mundial que hasta hoy es recordado.
Las condiciones sociales y la guerra civil fueron dos elementos que influyeron sin duda en la selección de fútbol de aquellos días. El país estaba radicalmente dividido y sin embargo la Selecta de aquellos días fue un punto de unión y convergencia entre los salvadoreños. En palabras del periodista deportivo Sergio Gallardo: «…bombas por todos lados, se caían postes, cortes de energía, atentados, bombas propagandísticas también, en cualquier lugar, menos en donde jugó la Selección.»
Las balas paraban en cada partido. Eran treguas militares no pactadas previamente. El fútbol tenía la magia de hacer de El Salvador una nación de hermanos.
Hay que hacer ver que era una selección que contaba con algunos de los mejores jugadores que ha tenido El Salvador, como el mundialmente conocido Jorge «El Mágico» González.
Para los que éramos unos jóvenes melenudos en aquellos días es grato escuchar hablar en esta película a los grandes de aquellos días, empezando con sus directores técnicos Mauricio «El Pipo» Rodríguez y Salvador «Chamba» Mariona, así como a los jugadores Jaime «La Chelona» Rodríguez, Norberto «El Pajarito» Huezo, Ever Hernández, Ramón Fagoaga, Mario «La Macora» Castillo, José María «El Mandingo» Rivas, Carlos Humberto «IMACASA» Recinos, Francisco «Paco» Jovel, Francisco «Pancho» Osorto, Baltazar Ramírez «El Pelé» Zapata, José Luis «El Chelis» Rugamas, Mauricio «El Tuco» Alfaro, Guillermo «Lorenzana» Ragazzone, Joaquín «La Muerte» Ventura, entre otros.
Jorge «El Mágico» González y Diego Armando Maradona, muchos años después de enfrentarse en el Mundial de España ´82.
El Salvador fue el primer país de Centroamérica en ir por primera vez en dos ocasiones a un Mundial, en llevar el portero más joven (17 años) a un mundial, en meter el primero y único gol en un Mundial que haya hecho Centroamérica y, por desgracia, en recibir la mayor goleada que se haya impartido en un Mundial. Sin embargo, La Selecta salvadoreña de aquellos días se enfrentaba a condiciones muy adversas, como por ejemplo, se le debían más de seis meses de sueldo a los jugadores. Además, el dinero que envió el comité organizador de la Copa Mundial para asegurar que la selección salvadoreña viajaría a España «se perdió», razón por la cual los mismos jugadores tuvieron que hacer una colecta a nivel nacional para conseguir el dinero de los pasajes de avión. Y para colmo, al llegar a España, la Selecta no tenía balones para entrenar y sólo llevaba un uniforme para jugar todos los juegos, porque esos implementos básicos también «se habían perdido».
¿Cómo ocurrieron los hechos? ¿Qué fue de la pelota cuadrada de la que hablaba el jugador mexicano Hugo Sánchez o qué fue de los 11 goles que dijo Maradona que le iban a propinar a El Salvador? ¿Qué comentarios tienen al respecto el arquero de la selección salvadoreña de 1970 Raúl «Araña» Magaña, el Dr. Juan Calix, médico de la selección del ´82 y el ex entrenador de la selección de Honduras Ramón Enrique «El Primitivo» Maradiaga? ¿Qué comentarios tiene al respecto el director técnico de la selección del ´70 Hernán Carrasco Vivanco? ¿Qué tienen que decir los jugadores, los verdaderos protagonistas de aquel evento histórico después de 30 años? ¿Realmente eran unos jugadores tan malos como para sufrir esa humillación de perder 10 goles a 1 contra Hungría? ¿Fue toda la culpa del portero Luis Ricardo Guevara Mora? ¿Por qué la Selecta salvadoreña jugó mucho mejor contra Argentina, quien era el campeón del mundo? Estas y otras muchas dudas se esclarecen en este largometraje.
El tema es todavía muy controversial en las conversaciones y en el imaginario colectivo salvadoreño. Y estoy seguro que los salvadoreños que vean este documental sentirán que les toca las fibras más sentidas del corazón.
Después de una espantosa tragedia, a muchas personas se les amarga el corazón. Pero este no es el caso de Antonio Pereira, sobreviviente de la mayor masacre perpetuada en Latinoamérica, conocida como Las Masacres del Mozote, porque ocurrió en la zona del cantón El Mozote, perteneciente al departamento de Morazán, El Salvador. Sin olvidar su dolor, sin perder consciencia de su desdicha, Antonio aún sonríe. Algo esperanzador, en verdad.
La guerra civil salvadoreña dejó una estela de terror, escrita con sangre de gente inocente, especialmente de civiles (entre ellos mujeres, niños y ancianos) pertenecientes a la franja rural del país. Esta masacre fue ejecutada por el Batallón Atlacatl de la Fuerza Armada salvadoreña los días 10, 11 y 12 de diciembre de 1981.
(La pérdida de valores y la descomposición social que enfrenta en el presente El Salvador tiene algo de su origen en la crueldad del conflicto armado, y en otros muchos factores, por supuesto.)
En sólo aproximadamente 20 minutos este corto les muestra un panorama sombrío que se trató de ocultar por muchos años y por cada uno de los gobiernos de turno, a pesar de las notas periodísticas que en enero de 1982 ya habían hecho sobre este caso Raymond Bonner del New York Times y la mexicana Alma Guillermo Prieto, cuyo artículo apareció en el Washington Post. Sin embargo, en 1992, con la acertada intervención y las excavaciones del Equipo Argentino de Antropología Forense, ya no hubo duda del terrible acontecimiento.
Seleccionado como uno de los documentales que irá a exhibición y a representar a El Salvador en el Ícaro centroamericano, este cortomeraje realizado por Bernat Camps Parera, Daniel Valencia y Marcela Zamora Chamorro, recoge los testimonios de algunos de los sobrevivientes de esos crímenes de lesa humanidad.
Summertime es ya un clásico, un standard del jazz, que fue compuesto por George Gershwin en 1933, como parte de la ópera Porgy y Bess, estrenada en 1935. La letra fue hecha por DuBose Heyward, Dorothy Heyward e Ira Gershwin. Se dice que ha tenido 32, 000 versiones. No las he escuchado todas, por supuesto; pero aquí les presentaré, de las que he escuchado, algunas de mis favoritas.
La primera es la versión en vivo de 1975 de George Benson.
La versión de Sara Vaughan, de 1957, es realmente una maravilla.
Otra de mis versiones favoritas es la de Miles Davis y Gil Evans, grabada en 1958.
Una de las más exitosas, económicamente hablando, fue la versión de Billy Stewart, de 1966.
El gran saxofonista Charlie Parker también hizo su versión.
Gracias a Carlos Bautista, gran promotor del jazz en nuestro país, pude conocer esta última versión que les presento. Es una de las más bellas. Es un dúo nada más y nada menos que de Ella Fitzgerald yLouis Armstrong.
En el contexto del Taller de Novela implementado por Roberto Laínez Díaz en la Casa del Escritor de la Villa Monserrat (Museo Salarrué), fue invitado el escritor salvadoreño Ricardo Castrorrivas (San Salvador, 1938) para que hablase de sus experiencias literarias y de su reciente libro publicado por segunda vez por la DPI, después de 40 años, “Teoría para lograr la inmortalidad y otras teorías”.
Roberto Laínez Díaz y Ricardo Castrorrivas en la Casa del Escritor. Octubre de 2012.
Firmando autógrafos a los alumnos del Taller de Novela.
El grupo literario Piedra y Siglo al que pertenece Ricardo Castrorrivas fue fundado en 1967 (el mismo año en que fue asesinado el Che Guevara) y según contó el escritor, ahora está esperando el año 2017 para celebrar los 50 años de la fundación de dicho grupo. Al momento, sólo sobreviven cuatro miembros: Rafael Mendoza, Luis Melgar Brizuela, Julio Iraheta Santos y, por supuesto, el mismo Castrorrivas.
Alumnos del Taller de Novela.
¿Cómo nació el nombre Castrorrivas? Fue en la época en que Ricardo trabajaba en la DPI y él tenía aproximadamente 30 años de edad. Surgió por sugerencia de la poeta Claudia Lars, quien le dijo a Ricardo que sus dos apellidos Castro Rivas eran muy comunes, pero que uniéndolos la sonoridad sería siempre muy buena y que tendrían además un efecto visual memorable y original.
Alumnos del Taller de Novela.
Su libro «Teorias para lograr la inmortalidad y otras teorías» es una explosión constante de imaginación. Desde el primero al último de sus relatos hay un estímulo para hacer meditar al lector, así como también para hacer brotar sorpresa. De aproximadamente 100 páginas, está dividido en tres grandes partes: 1-las teorías, 2-los brevicuentos, y 3-las crónicas.
En lo personal, me gustaron mucho la «Crónica del fusilado» y la «Crónica de los malditos». En la primera, me impresionó mucho el trágico y terrible testimonio de Miguel Mármol convertido en una verdadera obra de arte; hay algunos párrafos en donde no hay puntuación y el lector siente como si fuera dentro de un vehículo sin frenos a gran velocidad. En la segunda, me gustó mucho lo testimonial mezclado con lo intimista y con la fantasía.
PARÉNTESIS FOTOGRÁFICO: Aquí arriba estoy con mis hijas leyendo a Castrorrivas, unos días antes del evento en la Casa del Escritor. ***
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Érika, mi esposa, preguntó que por qué en «La teoría para odiar a los gatos» se muestra un prosa un poco diferente a las otras que conforman el resto del libro. Según Roberto Laínez Díaz, ese cuento es particularmente un híbrido entre la literatura costumbrista y la vanguardista; es más, ese cuento es el de Castrorrivas que fue incluido en la antología del cuento realizada por Rafael Francisco Góchez.
Interesante fue escuchar un cuento nuevo, inédito de Ricardo, leído por él mismo, en donde mostró que sin lugar a dudas la lucidez y la creatividad florecen muy fuerte en su mente. Además, Roberto leyó una calaca literaria muy divertida, escrita por él para esta próxima celebración del día de los muertos (tradición muy arraigada por el pueblo mexicano) en la Embajada de México en nuestro país.
Cuando se le preguntó a Ricardo cómo había que hacer para escribir un libro tan original como su «Teoría», su respuesta fue contundente: “Desnúdense ante el espejo, escriban con honestidad, con todos los perfumes y mal olores que hay en ustedes…”
Texto y fotografías:
Óscar Perdomo León
Fotografía con tres asteríscos *** tomada por Érika Valencia-Perdomo. Fotografía de la portada de «Teoría para lograr la inmortalidad y otras teorías» extraída de aquí.
Volver a los héroes de mi juventud es una manera de tomar fuerzas. En mi edad de mocedades tuve muchos héroes, en varios campos, como el ideológico, el filosófico, el artístico, etc. Hoy quiero hablar de uno de ellos: Freddie Mercury (Zanzivar, 5 de sept. 1946-Londres, 24 Nov. 1991), a quien admiré y admiro todavía por su creatividad florida y original, así como por su fuerza interpretativa.
Cuando escuché a Queen por primera vez, lo que captó decididamente primero mi atención fue esa voz líder inconfundible de Freddie.
Hace poco, mirando un extracto de un documental sobre los últimas días de Mercury, recupero en mí esa sensación que siempre tuve sobre él: la música era su vida, su pasión, nada lo llenaba más que ese arte hecho de sonidos,corazón y cerebro.
Queen fue uno de los mejores grupos de rock porque sus cuatro miembros eran muy lúcidos con sus instrumentos y además los cuatro eran compositores; pero me atrevo a decir que el 50% del grupo lo era Freddie Mercury; su energía musical la llevó hasta el límite, casi hasta su último respiro de vida.
Este día los invito a mirar este interesante y conmovedor vídeo sobre los últimos días del grandioso Freddie Mercury. Además, el vídeo de la canción These are the days of our lives.
Una de las últimas que grabó: These Are The Days Of Our Lives
THESE ARE THE DAYS OF OUR LIVES
Sometimes I get the feelin’
I was back in the old days – long ago
When we were kids when we were young
Things seemed so perfect – you know
The days were endless we were crazy we were young
The sun was always shinin’ – we just lived for fun
Sometimes it seems like lately – I just don’t know
The rest of my life’s been just a show
Those were the days of our lives
The bad things in life were so few
Those days are all gone now but one thing is true
When I look and I find I still love you
You can’t turn back the clock you can’t turn back the tide
Ain’t that a shame
I’d like to go back one time on a roller coaster ride
When life was just a game
No use in sitting and thinkin’ on what you did
When you can lay back and enjoy it through your kids
Sometimes it seems like lately – I just don’t know
Better sit back and go with the flow
´Cose these are the days of our lives
They’ve flown in the swiftness of time
These days are all gone now but some things remain
When I look and I find no change
Those were the days of our lives – yeah
The bad things in life were so few
Those days are all gone now but one thing’s still true
«Pedro Infante. Las leyes del querer», es un libro fascinante. La entrada es explosiva con la noticia de la muerte del actor y cantante Pedro Infante y la descripción de su sepelio. ¿Cómo entender la magnitud del dolor de todo un pueblo mexicano y, para ser más preciso, latinoamericano que acaba de perder a su ídolo cinematográfico? Su autor, Carlos Monsiváis, nos conduce con verdadera habilidad en el mundo interno y externo del público de aquellos días de mediados del siglo XX.
En el libro, que es una crónica-ensayo, se revisa la calidad interpretativa de Pedro Infante, como cantante y como actor. Mucha de su filmografía es analizada con objetividad, aunque no cronológicamente. Su voz, que en un principio no tenía tanta fuerza y que intentaba cantar versiones en español de canciones gringas, fue creciendo con los años al interpretar rancheras, boleros rancheros y otros estilos populares a los que imprimía una emoción genuina. Así, los aciertos y desaciertos artísticos de Infante salen a la luz a través de la pluma de Monsiváis.
También se hace notar la importancia de la relación de trabajo entre el director y guionista Ismael Rodríguez e Infante. Algunos de los trabajos que realizaron juntos los elevaron a ambos a un lugar muy alto en la historia de la cinematografía mexicana, especialmente cuando hicieron melodramas.
También se hallan en el libro anécdotas interesantes de su vida personal, de sus relaciones sentimentales con las mujeres que amó, su amor por su madre y su padre, su manera de comportarse detrás de la cámara, su amistad con otros artistas de la época, etc.
La agudeza de Carlos Monsiváis está en no sólo comprender la grandeza de Pedro Infante, sino en mirar más allá de la superficialidad, mostrándonos a un ser humano que fue una estrella y un hombre común y corriente, muy mexicano, alegre, triste, vivaz, inteligente, con la habilidad histriónica y el valor para arriesgarse a cambiar de personaje en una y otra película.
La lectura de este libro es muy entretenida. La prosa parece nunca acabársela a Monsiváis.
Sí, otra vez, el blanco y el negro: maravillosa combinación de grises que le dan una fuerza extraña y mágica a las historias.
Esta película, “Los olvidados”, es una clásica, una de esas que uno tiene que mirar o no ha visto nada. Salió a la luz en 1950, dirigida por Luis Buñuel, y a través del tiempo ha sido considerada por los críticos de cine como una de las mejores películas de todo el mundo.
La cinta narra un ambiente de pobreza y violencia, en donde los niños y los jóvenes van halando el hilo conductor de la historia. Nos remite a un pasado tan lejano y aun así tan cercano al mismo tiempo a nuestra realidad latinoamericana. Lo que nos cuenta la película, se repite una y otra vez en nuestros países. La lucha de los jóvenes por hacerse sentir, sin importar que ello conlleve actos delictivos; la lucha de los adultos por conseguir un poco de dinero para sobrevivir, olvidando darles atención y amor a sus hijos: esa es la esencia de esta película.
Pedro (Alfonso Mejía) y el Jaiba (Roberto Cobo) son los dos personajes principales. Pedro, siendo aún un niño, carece del amor de su familia y lo busca en la calle. El Jaiba, que acaba de escaparse de una correccional, es el líder nato, pero también el más apegado a los vicios criminales.
Pero eso no quiere decir que los adultos no tengan gran influencia en la historia. Otros dos personajes importantes son don Carmelo, el ciego (Manuel Inclán) y la madre de Pedro (Stella Inda). Ambos, cada quien en su propio mundo, encarnan la pobreza. La madre de Pedro, viviendo en una pequeña casa, en un hacinamiento que promueve la violencia, pasa todo el tiempo preocupada por conseguir el sustento diario de sus hijos; don Carmelo, por su lado, viviendo en un cuartucho, se la pasa guardando y acumulando mezquinamente unos pocos pesos.
Los personajes actúan principalmente movidos por las emociones, por las bajas pasiones, el deseo de venganza, etc. Pero en su actuar no hay nada superficial ni fingido, todo es intenso y salido primitivamente con naturalidad de sus corazones.
El español Luis Buñuel, que había llegado exiliado a México, traía una influencia surrealista y un talento muy grande. Por eso una de las partes más impresionantes del largometraje, y que es una de las que más me gusta a mí, es una escena onírica, tratada con cámara lenta y sobre-posición de imágenes, en donde Pedro recibe de su madre un trozo de carne, cruda, y el Jaibo se la arrebata.
Los invito a que, a la menor oportunidad que tengan, miren “Los olvidados”. El final trágico, duro, justiciero, no los va a decepcionar.
No puedo terminar sin dejar de mencionar que el director de fotografía de esta película fue Gabriel Figueroa.
Pueden ver «Los olvidados» en YouTube, repartida en ocho fragmentos.
LOS OLVIDADOS
Texto:
Óscar Perdomo León
Esta reseña fue publicada originalmente en LA CINERATA.
Una película que eleva las artes marciales a coreografía poética y cuya música es una de las más hermosas que he escuchado en el acompañamiento de las imágenes cinematográficas, no podía menos que ser algo memorable, una de esas piezas de arte que a pesar del paso de los años no se me ha borrado de la mente.
Este largometraje del año 2000 tuvo un gran éxito de taquilla y no siempre las mejores y más artísticas películas van de la mano con ese tipo de éxito. La historia que se cuenta, y que transcurre en el siglo XVII, es realmente una maravillosa trampa para atrapar espectadores comunes y cinéfilos sin remedio, porque está llena de aventuras y de secuencias de acción, así como también tiene escenas de romance; pero principalmente está llena de buenos diálogos, una bellísima fotografía y unas actuaciones envidiables.
Las actuaciones, como decía, son realmente buenas y creíbles. Li Mu Bai (interpretado por Chow Yun-Fat) es un guerrero famoso y casi una leyenda viviente, quien posee en sus manos una espada de 400 años de antigüedad, conocida como el Destino Verde, y que lo ha acompañado en sus múltiples campañas para imponer la justicia. Pero Li Mu Bai quiere dejar la vida que ha llevado porque está enamorado de Yu Shu Lien (Michelle Yeoh), quien también es una guerrera extraordinaria. Vuelven ambos a reencontrarse cuando Li Mu Bai decide regalar el Destino Verde a su mecenas. Sin embargo, no contaban ellos que la cara espada sería robada por Jen (Zhang Ziyi), una talentosa y obstinada aristócrata que ha aprendido las artes marciales a escondidas de sus padres y bajo la tutela de una asesina buscada por la justicia.
El robo del Destino Verde desencadena una serie de eventos que conducirán a inesperadas aventuras.
Unas de las mejores secuencias de la película es cuando los protagonistas principales, guerreros habilidosos, combaten con destreza, porque están revestidos de una especie de poderes mágicos que les da la capacidad de volar y escalar las paredes de una manera muy fácil. Me gusta mucho que estos poderes se presentan sin anunciarlos, de una forma natural y espontánea.
He dicho que la música es una cosa grandiosa y creo que una de los segmentos más bellos de esta música son los que suenan durante las escenas en el desierto. La sensibilidad de Ang Lee para mostrarnos una China generosa, llena de contradicciones y bellezas, de honores y traiciones, de celos y de amores, de realidades crudas y de serenas fantasías, es la clave de la grandeza de esta película.
No puedo terminar sin decir que el amor es una constante en esta historia y sin embargo, todos los amores que bullen en ella, fracasan trágicamente.
«…ha pasado ya algún tiempo desde que el judaismo y el cristianismo recurrieran abiertamente a la tortura y la censura. El islam no solo empezó condenando a los escépticos al fuego eterno, sino que todavía se arroga el derecho a hacerlo en casi todos sus dominios y aún predica que dichos dominios pueden y deben ensancharse mediante la guerra.»
Cristopher Hitchens
«Dios es un concepto con el cual medimos nuestro dolor», escribió John Lennon en una canción. Y el ex Beatle no estaba errado al dar esa afirmación.
Me parece interesante ver cómo algunas personas se aferran a su fe cristiana para sentir alivio a su dolor, llámese éste soledad, miedo a la muerte, temor a lo desconocido, etc. Y me parece interesante porque es como verme a mí mismo en retrospectiva: yo también fui creyente alguna vez.
Algunas personas creyentes, y creo que son la minoría, practican su fe interiorizándola, tratando de alcanzar paz espiritual y sin sentir la necesidad urgente de convertir a sus creencias a otros. Tal vez su único proselitismo sean sólo sus acciones honestas y sus muestras de amor sincero, todo lo cual no deja de conmoverme. Pero estas personas más que religiosas, son, por decirlo de alguna manera, espirituales, y son, repito, una ínfima minoría. (Aunque esta conducta admirable la he visto también en ateos).
Muchos creyentes intentan convencer a otras personas de que sus creencias son verdaderas ¡y están en su derecho de hacerlo! (algunos lo hacen de buena manera y con buenas intenciones); pienso que en una democracia se debe defender con ahínco el derecho de culto y la libertad de expresión. Sin embargo otros se fanatizan y tratan de imponer sus dogmas a los que están a su alrededor usando la coerción. En países en que el gobierno está fuertemente ligado a la religión, como por ejemplo Siria, donde su presidente debe por ley ser musulmán, se puede ver con más claridad el fanatismo religioso y la imposición violenta a los dogmas, algo con lo que no estoy de acuerdo. (La otra cara de la moneda es cuando los gobiernos han tratado de eliminar por la fuerza la religión, algo que también va en contra de la libertad del individuo y con lo cual no estoy de acuerdo tampoco).
El fanatismo religioso ha sido exhibido y practicado al pie de la letra siguiendo las «sagradas escrituras» (sean estas, por ejemplo,el Corán o la Biblia, según la región geográfica del mundo en donde se haya nacido), fanatismo que ha llevado a los que lo practican hasta el extremo de asesinar al que no profesa sus creencias; de tal manera que el peligro que se corre siempre cuando la religión toma el lugar de un gobierno laico es el de perder la libertad de expresión, la libertad de culto y la desgracia de ser gobernados con absurdas leyes anacrónicas, creadas por primitivos clanes que vivían en el desierto.
Por un lado, podría mencionar que de no ser por el fanatismo y la promesa de un paraíso lleno de vírgenes esperándolos, los musulmanes culpables de los atentados del 11 de septiembre, probablemente nunca se hubieran suicidado y asesinado al mismo tiempo a tantas personas en las Torres Gemelas.
O el caso emblemático del pastor estadounidense Jim Jones, quien incitó al suicidio colectivo a sus seguidores con el pretexto de irse todos juntos al paraíso. En 1978, en Guyana murieron tras ingerir cianuro, 913 personas, entre estas 270 menores de edad. ¿Les dice esto algo relacionado al fanatismo?
Un caso más reciente, de los numerosos que se podrían citar sobre fanatismo religioso, es el ocurrido en pleno siglo XXI en Nueva Jerusalén, Michoacán, México, una comunidad de más o menos 3000 habitantes, cuyo líder les dice que no aprendan a leer y escribir porque la Virgen del Rosario prefiere «burros en el cielo que sabios en el infierno», razón por la cual, a golpe limpio de pico, martillo y fuego, los provincianos ignorantes derrumbaron las dos únicas escuelas de la ciudad; además, como la comunidad se ha escindido en dos grandes sectas, la más radical de ellas le enseña a sus seguidores que asesinar a los de la secta contraria está bien porque es como «asesinar al diablo».
Por otro lado, podría decir que uno de los absurdos y contradicciones de la Biblia es que al mismo tiempo que afirma algo luego lo niega; por ejemplo, uno de sus máximos mandamientos es «No matarás», y sin embargo Dios, que es «bueno y misericordioso», le ordenó a Moisés imponer severos castigos a la desobediencia, como se puede leer en Levítico 20:13 «Si un hombre tiene relaciones sexuales con otro hombre, ambos han cometido un pecado abominable y serán condenados a muerte. Ellos mismos se buscaron su propia muerte.» Y en Levítico 20:14 dice: «Si un hombre se casa con una mujer y con la mamá de ella, comete una perversión. La gente debe quemarlos vivos para que esta perversión no se presente entre ustedes».
En el primero de los casos nos podemos preguntar: ¿se puede entonces matar o no? Y esto con el agravante que en la actualidad la religión cristiana, ya sea católica o protestante, sigue pregonando su homofobia, su desprecio abierto hacia los homosexuales y, en el caso específico de la Iglesia Católica, simultánea e hipócritamente, sigue encubriendo a los sacerdotes violadores pederastas. La Iglesia Católica no sigue asesinando como lo hacía en la Edad Media, a través de la Santa Inquisición, porque ya no tiene a su disposición ejércitos para enviar a matar a infieles y apóstatas. (Por su lado los musulmanes no han sido menos inhumanos: a los homosexuales los talibanes los entierran vivos).
En el segundo caso (Levítico 20:14): ¿Quemarlos vivos? ¿Tanta crueldad, tanto intento de hacer sufrir provenía de un Dios al que se le adjudica ser Amor?
Si Dios es tan sabio, misericordioso y omnipotente, ¿por qué delegó estas leyes tan crueles en manos de una tribu liderada por Moisés? Les daré la respuesta del porqué Dios hizo esto: simplemente porque él no lo hizo, porque Dios sólo vive en la mente de los creyentes (porque el ser humano creó a Dios y no a la inversa) y la ley y la moral y la ética de los creyentes arcaicos y salvajes de aquellos días era precisamente esa. Cualquier sádico castigo que quisieran imponer lo justificaban atribuyéndoselo a su Dios invisible e inventado.
Lo anterior sólo es una milésima parte de lo que se puede hablar sobre esta tema y yo no soy un experto. Pero la disección fina de las religiones, con la habilidad con que lo haría un neurocirujano en el cerebro, la hace Cristopher Hitchens (Reino Unido, 1949-Estados Unidos, 2011) en su libro «Dios no es bueno», un ensayo de aproximadamente 300 páginas publicado en el año 2007. En él pone al descubierto toda la crueldad desatada por el fanatismo religioso, de uno y otro culto, de una y otra región del mundo; se puede también ver a la religión en su lucha por el poder y su influencia en el retraso del desarrollo de la humanidad. El libro está lleno también de otros temas, como el totalitarismo y su relación con la religión, la doble moral de las religiones o, por poner un ejemplo específico, el apoyo sin restricción de la Iglesia Católica al régimen nazi de Hitler, etc.
He aquí unos pequeños fragmentos del libro de Hitchens (tomado de la página 37):
«La generación de Jesucristo fue de esta manera: su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.» Sí, y el semidiós griego Perseo nació cuando el dios Júpiter visitó a la virgen Dánae adoptando la forma de lluvia de oro y la dejó encinta. El dios Buda nació a través de una abertura del costado de su madre. Coatlicue, «la de la falda de serpientes», recogió una bola de plumón caída del cielo, se la escondió en el vientre y así fue concebido el dios azteca Huit-zilopochtli. La virgen Nana puso en su seno una granada tomada de un árbol regado con la sangre de Agdistis, que había sido asesinado, y dio a luz al dios Atis. La hija virgen de un rey mongol se despertó una noche y se descubrió bañada en una luz resplandeciente, la cual hizo que diera a luz a Gengis Kan. Krishna era hijo de la virgen De-vaki. Horus era hijo de la virgen Isis. Mercurio era hijo de la virgen Maya. Rómulo era hijo de la virgen Rea. Por alguna razón desconocida, muchas religiones se obligan a pensar que el canal del parto es un conducto de circulación en un solo sentido, e incluso el Corán trata con veneración a la Virgen María. Sin embargo, esto no sirvió para nada durante las Cruzadas, cuando un ejército papal se dispuso a reconquistar Belén y Jerusalén de los musulmanes y destruyó en el intento muchas comunidades judías, saqueó a su paso el herético Bizancio y llevó a cabo una masacre en las estrechas callejuelas de Jerusalén, donde, según los jubilosos y enloquecidos cronistas, la sangre derramada llegaba hasta las bridas de los caballos.”
Más adelante, hablando sobre salud, Hitchens cuenta lo siguiente (página 61):
“En 2005 me enteré de un dato. En el norte de Nigeria, un país que anteriormente había sido declarado libre de la polio de forma provisional, un grupo de religiosos islámicos promulgaron un dictamen, ofatwa, que afirmaba que la vacuna de la polio era una conspiración de Estados Unidos (y, por asombroso que resulte, de las Naciones Unidas) contra la religión musulmana. Las gotas habían sido concebidas, afirmaban estos ulemas, para esterilizar a los auténticos creyentes. Según ellos, tenían un propósito y un efecto genocida. Nadie debía ingerirlas ni administrárselas a los bebés. Al cabo de unos meses, la polio había vuelto a manifestarse, y no solo en el norte de Nigeria. Los viajeros y peregrinos nigerianos ya la habían llevado nada menos que a La Meca, y habían vuelto a propagarla en algunos otros países libres de polio, entre los que se contaban tres países africanos y también el remoto Yemen. Había que volver a empujarde nuevo aquella roca descomunal hasta la cima de la montaña.
«Alguien podrá decir que se trata de un caso «aislado», lo cual podría ser un modo tristemente oportuno de resumirlo. Pero se equivocaría. ¿Le gustaría ver mi grabación de la recomendación hecha por el cardenal Alfonso López de Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia del Vaticano, en la que advierte minuciosamente a la audiencia de que todos los condones se fabrican en secreto con muchos agujeros microscópicos, a través de los cuales puede pasar el virus del sida? Cierre los ojos y trate de imaginar qué diría usted si tuviera autoridad para causar el máximo sufrimiento posible con el menor número de palabras. Piense en el daño que ha ocasionado semejante dogma: esos supuestos agujeros también permitirían el paso de otras cosas, lo cual más bien socava en primera instancia la utilidad de un condón. Realizar una afirmación así en Roma ya es bastante infame. Pero traduzca este mensaje a la lengua de los países pobres y enfermos y verá lo que sucede. En Brasil, en época de carnaval, el obispo auxiliar de Bao de Janeiro, Rafael Llano Cifuentes, le dijo a su congregación en una homilía que «la Iglesia es contraria al uso del preservativo. Las relaciones sexuales entre un hombre y una mujer deben ser naturales. Jamás he visto a un perrillo utilizar ningún preservativo en el acto sexual con otro perro».’ Altos cargos eclesiásticos de algunos otros países (el cardenal Obando y Bravo de Nicaragua, el arzobispo de Nairobi en Kenia o el cardenal Emmanuel Wamala deUganda) han contado a sus feligreses que los condones transmiten el sida. De hecho, el cardenal Wamala ha dicho en público que las mujeres que mueren de sida por no utilizar esa protección de látex deberían considerarse mártires (aunque, como es de suponer, este martirio debe tener lugar dentro de los límites del matrimonio).”
Y más adelante (en la página 67):
“En una amplia franja del territorio del África animista y musulmana se somete a las jóvenes al infierno de la circuncisión y la infibulación, que supone rebanar los labios vaginales y el clítoris, a menudo con una piedra afilada, y a continuación coser la abertura vaginal con un bramante resistente que no se retirará hasta que la fuerza de un varón lo rompa en la noche de bodas. La compasión y la biología acceden a que, hasta que llegue ese momento, se deje una pequeña abertura para que pase la sangre durante la menstruación. La consiguiente fetidez, dolor, humillación y sufrimiento supera todo lo imaginable y se traduce inevitablemente en infecciones, esterilidad, vergüenza y muerte de muchas mujeres y niños en el parto. Si esta nauseabunda práctica no fuera sagrada y estuviera santificada, ninguna sociedad toleraría semejante insulto a la condición femenina y, por ende, a su supervivencia…
“Los progenitores que manifiestan creer en las disparatadas afirmaciones de la «ciencia cristiana» han sido acusados de negar la atención médica urgente a su prole, pero no siempre condenados por ello. Los progenitores que se imaginan que son «testigos de Jehová» han denegado el permiso para que sus hijos reciban transfusiones sanguíneas. Los padres que se imaginan que un hombre llamado Joseph Smith fue guiado hasta una serie de planchas de oro enterradas han casado a sus hijas menores de edad «mormonas» con tíos y cuñados privilegiados, que a veces ya tenían otras esposas mayores. Los fundamentalistas chiíes de Irán rebajaron a los nueve años la edad a la que se puede «entregar» en matrimonio a una hija, tal vez en loor e imitación de la edad de la «esposa» más joven del «profeta» Mahonia. Las niñas novias de la India son azotadas y en ocasiones quemadas vivas si se considera que la lastimera dote que aportan al matrimonio es demasiado irrisoria.”
Para quien esté interesado en mirar las religiones del mundo desde un punto de vista laico, sin prejuicios y con la mente abierta, este libro de Hitchens, «Dios no es bueno», es muy recomendable.