HISTORIANTES DE CUISNAHUAT. Música. Proyecto Acústico

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Proyecto Acústico es un grupo musical salvadoreño de jazz latino. Todos músicos de primer nivel.

En el año 2014 editaron su primer trabajo discográfico de estudio, llamado TOMA UNO.

Este día les presento aquí en mi blog «Historiantes de Cuisnahuat», una pieza del folclore salvadoreño, arreglada por Carlos Alberto Romero Cárcamo.

El video, que es una producción de ÁRBOLESDEFUEGO,  ha sido hecho con fotografías y fragmentos tomados de por aquí y de por allá.

Escuchen «Historiantes de Cuisnahuat», no se van a arrepentir.

HISTORIANTES DE CUISNAHUAT

Proyecto Acústico

HISTORIANTES DE CUISNAHUAT
Tema folkclórico.

Arreglos musicales:
CARLOS ALBERTO ROMERO CÁRCAMO

Tema perteneciente al álbum:
TOMA UNO.

***
Primer solo de guitarra:
MARIO EDGARDO ROMERO CÁRCAMO

Solo de vibráfono:
CARLOS ALBERTO ROMERO CÁRCAMO

Solo final de guitarra:
CHAMBA ELÍAS

Solo de percusión:
NETO BUITRAGO
y CHEPITO PAIZ

*** Sigue leyendo «HISTORIANTES DE CUISNAHUAT. Música. Proyecto Acústico»

SÉ TAN POCO DE LA VIDA. Video musical

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Estoy contemplando todo el proceso desde que me senté a escribir (hace dos años) la canción, pasando por las horas en el estudio de grabación, luego pensar el guión y grabar el video, hasta el momento de terminar la edición del videoclip.

A parte de todo eso, que lo disfruté mucho, me siento muy agradecido por la colaboración de tantas personas.

El proyecto doble de seguir haciendo canciones originales y hacer funcionar Audiovisuales ÁRBOLESDEFUEGO, sigue adelante.

Esta semana los dejo, pues, con el video musical de la canción Sé tan poco de la vida, de la cual ya les había hablado antes, la semana pasada.

Sin más palabras, los dejo con Sé tan poco de la vida.

SÉ TAN POCO DE LA VIDA

SÉ TAN POCO DE LA VIDA
Música y letra:
ÓSCAR PERDOMO LEÓN.

Cantan:
ALBERTO VILLANUEVA
y PATRICIA REYES.

Solo de guitarra:
DENIS REYES.

Batería y teclados:
SAUL PHILLIPS.

Guitarras acústicas y bajo eléctrico:
ÓSCAR PERDOMO LEÓN.

***
Arreglos musicales:
SAUL PHILLIPS. Sigue leyendo «SÉ TAN POCO DE LA VIDA. Video musical»

SÉ TAN POCO DE LA VIDA. Canción

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En el año 2015 escribí la canción Sé tan poco de la vida, la cual considero hermanita (o una especie de segunda parte) de la canción El silencio me cubrió, en cuanto a la letra; aunque los arreglos musicales son bastante diferentes.

También podría decir que Sé tan poco de la vida es, musicalmente hablando, la contraposición de otra música un poco más compleja que he hecho, como por ejemplo El ADN o La ciencia y la sociedad.

Sé tan poco de la vida es una canción muy sencilla. Cuando la escribí, lo hice rápido, como en 5 minutos, pero con mucha sinceridad y de una manera muy espontánea y fluida.

Decidí grabarla principalmente porque yo sabía que decía cosas con las que otras personas se pueden identificar. Además, una canción guardada en una gaveta de escritorio no es más que una canción muerta.

Mis agradecimientos sinceros por su colaboración para las siguientes personas:

Patricia Reyes y Alberto Villanueva, en las voces. Ambos son aficionados a la música.

También participó Denis Reyes, con el solo de guitarra.  Y la invaluable contribución de Saúl Phillips, en la batería y los teclados.

Óscar Perdomo León.

***

SÉ TAN POCO DE LA VIDA

(Para quien no pueda hacer correr la canción aquí en mi blog, lo puede hacer siguiendo este enlace: Sé tan poco de la vida.)

SÉ TAN POCO DE LA VIDA
Música y letra:
ÓSCAR PERDOMO LEÓN.

Cantan:
ALBERTO VILLANUEVA y PATRICIA REYES.

Solo de guitarra:
DENIS REYES.

Batería y teclados:
SAUL PHILLIPS.

Guitarras acústicas y bajo eléctrico:
ÓSCAR PERDOMO LEÓN.

***
Arreglos musicales:
SAUL PHILLIPS.

*** Sigue leyendo «SÉ TAN POCO DE LA VIDA. Canción»

DOS VIDEOS SOBRE LA MÁQUINA DE HACER PÁJAROS

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La música de La máquina de hacer pájaros, el grupo fundado por Charly García en los ’70, es para mí uno de los mejores tesoros y uno de los más grandiosos momentos que ha vivido el rock progresivo. La máquina fue un grupo musical muy sólido en interpretación y en composiciones originales; en mi opinión estaba a la altura del rock progresivo inglés.

En verdad me hubiera gustado mucho escuchar más de ese tremendo y maravilloso grupo, pero lastimosamente sólo publicaron dos discos LP.

El primer álbum salió en 1976, simplemente con el título de la banda «La máquina de hacer pájaros».

Y el segundo se llamó «Películas», del año 1977.

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La máquina estaba formada por (de izquierda a derecha):

Carlos Cutaia (teclados)

Gustavo Bazterrica (guitarra y coros)

Charly García (teclados y voz)

José Luis Fernández (bajo y coros)

Oscar Moro (ya fallecido) (batería y percusión)

***

Este día les traigo dos breves videos interesantes.

El primer video es uno donde el propio Charly García habla de los dos discos de La máquina de hacer pájaros. Es un fragmento de la entrevista que Felipe Pigna le hizo a García en el programa «Qué fue de tu vida», en enero de 2012.

Y en el segundo video, Fito Páez recuerda una de las canciones de La máquina de hacer pájaros: es fragmento de la canción «Rock and roll», incluida en el primer disco de La máquina.

Además, les dejo al final un anexo con los dos discos, fuera de serie, maravillosos y alucinantes, de La máquina de hacer pájaros.

Óscar Perdomo León.

***

CHARLY GARCÍA Y LOS DOS DISCOS DE LA MÁQUINA DE HACER PÁJAROS

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Fito Páez toca una de la Máquina de hacer pájaros

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ANEXO

He aquí, para oídos exigentes y sensibles, las dos joyas invaluables, los dos discos de

LA MÁQUINA DE HACER PÁJAROS. Sigue leyendo «DOS VIDEOS SOBRE LA MÁQUINA DE HACER PÁJAROS»

UN AMOR DE BORGES. Una película de Javier Torre

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Son tantos los escritores maravillosos en el mundo, pero Jorge Luis Borges ha sido y será para mí el más grande. Los libros de Borges han sido una luz en mis días.

Uno de los más bellos cuentos escritos por Jorge Luis Borges (Buenos Aires 1989-Ginebra 1986), «El Aleph», está dedicado a Estela Canto. Recuerdo que cuando terminé de leer por primera vez ese cuento, hace ya muchos años, quedé fascinado, totalmente atrapado por su belleza (como cuando escuché por primera vez de un solo tirón el álbum Abbey Road, de Los Beatles). Entonces, recuerdo bien, que me detuve en la dedicatoria (que estaba al final y no al inicio del cuento) y me intrigó mucho ese nombre: Estela Canto.

Estela Canto (Buenos Aires 1916-1996) fue una escritora, traductora y periodista argentina de quien Borges se enamoró. Sigue leyendo «UN AMOR DE BORGES. Una película de Javier Torre»

RETRATO DE LA PRIMERA IMPRESIÓN

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Cuando nos conocimos,

-de verdad-

hacía un viento

gris y fuerte.

Y una nube de pájaros negros

sobrevoló la tarde

moribunda.

.

Vos temblabas de frío.

Acerqué entonces

mi calor a tu cuerpo con mi cuerpo

y tímidamente

y lado a lado

nos juntamos.

 

Sonreímos. Comimos.

 

Y de pronto sentí dos pequeñas

almohadas,

suaves y gruesas,

tocándome la mejilla izquierda:

eran tus labios

apetecibles

y amorosos.

 

Busqué con mis ojos tu mirada.

Y tus ojos cerrados

buscaron con deseo

mis labios

abiertos.

 

Te besé

y al besarte

abriste frente a mí

tu visual inspección.

Sólo por dos segundos

-eternos-

se cruzaron nuestras miradas

y me di cuenta

que las abejas silvestres

habían fabricado su colmena

en tus ojos claros.

.

De la ceguera

me despertaron aquel día,

tus besos

y la ternura

de tu abrazo.

***

Escrito por

Óscar Perdomo León.

***

Fotografía por Óscar Perdomo León.

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LOS ´6O, LA DÉCADA DE LOS BEATLES. Documental

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Sobre Los Beatles se han escrito muchos libros y se han hecho muchas películas, entre documentales y largometrajes ficcionados sobre la base de su historia.

Este día quiero invitarlos a ver el documental que presentó sobre los genios de Liverpool el History Channel, el cual contempla, además, todo lo que ocurría a su alrededor en cuestiones políticas, sociales, económicas, especialmente de Inglaterra, así como también, nos muestra los orígenes de una revolución cultural y musical, que implica muchas cosas, entre algunas de ellas están la exposición a la hipocresía de algunos de los valores tradicionales y el desarrollo de la sociedad de consumo.

Quiero insistir en que el documental no se trata directamente de Los Beatles, sino más de la cultura de la década de 1960, en la cual estuvieron inmersos Los Beatles, pero sí se enfatiza en el hecho de la influencia que causaron ellos en la cultura.

Como el documental es en realidad una serie para la televisión y está dividido en 5 partes, al inicio de cada uno de ellos hay una breve recapitulación del capítulo anterior, en donde repiten frases e imágenes, lo cual le resta fluidez.  Sin embargo, creo que vale la pena mirarlo.

LOS ´6O, LA DÉCADA DE LOS BEATLES

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BARÓN ROJO en Santa Ana

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La publicación de esta semana es una especie de rincón nostálgico personal.

Hace muchos años conocí, en Santa Ana (El Salvador), a unos músicos intuitivos y apasionados -con esa pasión con la que uno hace casi todo durante la juventud-  y junto a ellos llegué a formar parte de un grupo musical llamado “Barón Rojo”. En realidad la banda fue bautizada por Bernardo, el vocalista; él era el alma del grupo; era de piel blanca, el cabello rubio oscuro y una voz envidiable. Le encantaba cantar música de Led Zeppelin.

Recuerdo que tocábamos covers en inglés de los ´70 y los ´80 en fiestas alrededor de varias ciudades del occidente de El Salvador. Una vez -bien lo recuerdo- tocamos en una fiesta de graduación del colegio San Luis junto al Grupo Bossa.

En Barón Rojo yo tocaba el bajo eléctrico.

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Les dejo aquí, pues, una muy breve plática que tuve con el poeta Alex Canizalez, otro de los integrantes de Barón Rojo, quien tocaba la guitarra rítmica.

ALEX: El antecedente del Barón Rojo, un grupo musical de muchachos adolescentes, fue Rolles Band, liderado por René Rosales Arévalo, en el Colegio Bautista; Carlos Galán era el baterista, luego Salvador Hernández, la primera guitarra, un ex alumno talento del CENAR que tocaba música clásica de forma exquisita. En el Barón Rojo ellos lideraban el grupo. Carlos Anzora, tocaba el órgano y la batería. Dábamos conciertos musicales en los años 81 y 82, en pleno guerra Civil, en las calles de Santa Ana. El Barón Rojo era el apodo de Bernardo Acosta, hijo de un veterinario; era loco, hermoso, lleno de rebeldía. El nos metió con Zepellin, Mody Blue, Yes y otros. Con el apoyo de la casa de la cultura en el teatro Nacional llenábamos hasta reventar el teatro. Con el nombre del Barón Rojo ya en la UES, llenábamos el auditorio Marta Cervantes. En varias ocasiones la Policía Nacional nos amenazaron, acusándonos de comunistas y «mariguanos»; llegando al extremo, que con el yatagán nos cortaron el cabello frente a la gente que se reían, pero no se movían ni marchaban, queriendo escuchar cantar al Barón Rojo de la UES. En esa ocasión, llenos de rabia pero no humillados, tocamos y cantamos Noches en Blanco Satín, el Popurrí de los Bee gees y Santa Lucia de Paco de Lucía y además una canción de Guaraguao. Ese día fue nuestro último concierto. El escuadrón de la muerte amenazó a Bernardo, que al final se exilió en Alemania. Desde entonces no nos volvimos a ver ni hablar. Hasta ahora que recuerdo esta parte de mi memoria. Gracias, Óscar, por hacerme recordar esa parte bella y preciosa de mi vida por la música. ¡Viva el Barón Rojo! Sigue leyendo «BARÓN ROJO en Santa Ana»

ESPEJISMO Y FINAL

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Era un espejismo lo que viviste.

Bien sabés que la alegría -esa euforia engañosa-

ha sido constantemente efímera.

 

Lo expresó en voz alta e inmediatamente escribió en su cuaderno lo que acababa de decir. Cerró con fuerza los ojos y apretó las muelas.  El dolor era insoportable. Recordó toda su vida en imágenes borrosas.

 

Todos los amigos muertos,

las plantas marchitas

y  las mujeres que te dieron

ese remedo de amor,

no son más que torbellinos vivos

que no dejan de girar en tu cabeza –siguió escribiendo.

 

Se metió a la boca uno de esos analgésicos controlados que le había prescrito su médico  y alcanzó el vaso de agua de la mesita de noche.

 

Y sabés que la serenidad siempre

ha sustituido a la felicidad.

Y sabés también que estás solo

y que siempre  lo has estado.

 

Hizo una pausa. Además del dolor, le costaba respirar. El cáncer ya no sólo estaba en el hígado, sino que había invadido sus pulmones.

 

Pero siguió escribiendo.

 

Y  sin embargo, al final,

mirás  hacia los cuatro

puntos cardinales

y ves

una luz que se abre en el horizonte

y sabés que aunque

todo

se desmorona a tu alrededor…

 

Hizo nuevamente una pausa y miró sin mirar la luz tenue que se colaba a través de la ventana. Sonrió con sinceridad.

 

…el camino ha sido bondadoso

de vez en cuando

y ese

de vez en cuando

merece sinceramente

una sonrisa.

***

Escrito por

Óscar Perdomo León

Fotografía por

Óscar Perdomo León

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MANOS DE PIEDRA. Una película de Jonathan Jakubowicz

Manos de piedra

Nunca he sido muy asiduo a los deportes; pero de vez en cuando veo fútbol, boxeo o baloncesto.  Y billar. El boxeo me llamó la atención porque mi papá lo veía cuando yo era niño y de verdad se emocionaba mucho; lo recuerdo bien mirando aquellas famosas peleas de Mohamed Alí.

Por eso me sentí atraído a mirar la película de 2016 Manos de piedra, escrita y dirigida por el venezolano Jonathan Jakubowicz. Además porque me di cuenta que actuaban Robert De Niro, Rubén Blades y John Turturro .

(Algunos seguramente se cuestionarán si se le puede llamar deporte a dos hombres dándose golpes de principio a fin. Ese podría ser tema para otra publicación.)

Édgar Ramírez y Ana de Armas.
Édgar Ramírez y Ana de Armas.

La película aborda la biografía del famoso boxeador panameño Roberto «Manos de piedra» Durán, su carrera pugilística, así como también algunos acontecimientos históricos que afectaron a Roberto Durán, especialmente los referentes al Canal de Panamá, el tratado Torrijos-Carter y el supuesto asesinato del Presidente Torrijos. Sigue leyendo «MANOS DE PIEDRA. Una película de Jonathan Jakubowicz»

ELEFANTE BLANCO. Una película de Pablo Trapero

ELEFANTE BLANCO.

Si no fuera por el acento al hablar, todo lo que ocurre en esta película bien podría estar ocurriendo en El Salvador. Salvando las diferencias por supuesto, las similitudes de exclusión social y falta de justicia entre Argentina y El Salvador son muchas.

El subdesarrollo, la pobreza, la violencia en una zona marginal, es donde se desarrolla la trama de la película Elefante blanco (del año 2012), dirigida por el argentino Pablo Trapero.

En el largometraje dos curas y una trabajadora social, luchan por construirles casas a los habitantes de la zona, enfrentándose a muchas dificultades. Sigue leyendo «ELEFANTE BLANCO. Una película de Pablo Trapero»

NOVIEMBRE. Una novela de Jorge Galán

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Noviembre, novela escrita por Jorge Galán (San Salvador, 1973) y publicada en el año 2015 por la Editorial Planeta Mexicana, es una interesante manera de adentrarse en el trágico acontecimiento del 16 de noviembre de 1989: el asesinato en la Universidad Centroamericana UCA de los 6 jesuitas salvadoreños y dos de sus trabajadoras.

Todo inicia cuando en 1950 alguien le pregunta a un grupo de muchachos si alguno quisiera  ser voluntario para viajar a América y el joven Ignacio Ellacuría alza la mano.

A partir de ahí, el avance de la historia no es cronológica y eso le da, para mí, mucha fluidez y fuerza a esa película de palabras que nos muestran a un El Salvador cambiante a través de las décadas. Sigue leyendo «NOVIEMBRE. Una novela de Jorge Galán»

LA CIENCIA Y LA SOCIEDAD. Música

Collage LA CIENCIA Y LA IGNORANCIA 1

El origen de la parte inicial de esta pieza musical.

Se me ocurrió la parte inicial (es decir, el primer minuto con 37 segundos) de la pieza musical La ciencia y la sociedad hace unos meses. Pero la verdad, cuando empecé a sonar los primeros acordes en mi guitarra, todo me conducía siempre a un ritmo específico que estaba muy guardado en mi subconsciente.

Y me pasé días pensando y escuchando la entrada de esta pieza y de pronto me acordé de una tarde en San Salvador, probablemente en el año 1982, en que yo había llegado a visitar a unos amigos y me encontré con que ellos estaban tocando una composición musical que estaba en proceso de formación. La verdad que lo que oí me gustó mucho. Era apenas una fracción musical, pero era bella y rítmica.

Los amigos eran Mario Edgardo Romero Cárcamo, que estaba tocando la guitarra; Carlos Alberto Romero Cárcamo, la batería; y Walter Cárcamo,  el bajo eléctrico.

Tiempo después, Walter falleció trágicamente. Pero ese fragmento musical lo volvieron a tocar varias veces los Romero, ya junto a mi persona, en el bajo eléctrico. La composición musical nunca fue terminada, pero esa porción quedó grabada en mi memoria.

(Para entonces nos hacíamos llamar Smoke. Ese trío musical fue un proyecto ambicioso en cuanto a composiciones de rock, complejas y de larga duración; había algunas que duraban más de 25 minutos. ¡Lástima que Smoke haya durado tan poco tiempo!)

SMOKE. De izquierda a derecha: Mario Edgardo Romero Cárcamo, en la guitarra; Carlos Alberto Romero Cárcamo, en la batería; Óscar Perdomo León, en el bajo eléctrico. (Fotografía tomada por Teresa Cárcamo Braghiroli de Romero.)

Y recordando todo eso, me di cuenta de la fuerte influencia, comprendí que yo me había inspirado para hacer la parte inicial de La ciencia y la sociedad, en ese viejo fragmento musical que había sido hecho por Mario y Carlos. Entonces me comuniqué con ambos y les conté. Y además les pedí permiso para usarlo en mi pieza musical.

Por lo tanto, los créditos de la base armónica y rítmica que va desde el minuto 5:08 al minuto 6:11 pertenecen a los hermanos Mario y Carlos Romero. (El solo de guitarra eléctrica en esa parte es de Arecio De León.)

***

Los músicos que participamos en la grabación.

Collage músicos de LA CIENCIA Y LA IGNORANCIA

Grabar esta pieza musical no hubiera sido lo mismo sin los siguientes músicos que colaboraron conmigo: Saúl Phillips, Arecio De León, Karla González y René Arenívar. A todos ellos, les extiendo mi más sincero agradecimiento, y en especial a Saúl Phillips, que tuvo la paciencia de escucharme y permitirme grabar en su estudio.

También les doy gracias inmensas a los hermanos Mario y Carlos Romero, quienes, aunque no participaron en la grabación, sí dieron pie a mi inspiración.

***

Texto escrito por Óscar Perdomo León.

Collages hechos por O. P. León.

***

LA CIENCIA Y LA SOCIEDAD

(Dedicada a Laura María y Beatriz)

Música y letra: ÓSCAR PERDOMO LEÓN.

(Excepto la base rítmica y armónica que va del minuto 5:08 al minuto 6:11, que fue compuesta por MARIO EDGARDO ROMERO CÁRCAMO y CARLOS ALBERTO ROMERO CÁRCAMO.)

Arreglos musicales: SAÚL PHILLIPS y ÓSCAR PERDOMO LEÓN. Sigue leyendo «LA CIENCIA Y LA SOCIEDAD. Música»

UNA CALLE PARA MAURA ECHEVERRÍA. Fotorreportaje y video

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Maura Echeverría

Algunos profetas sí lo son en sus propias tierras.

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Este pasado sábado 03 de diciembre, la poeta Maura Echeverría fue homenajeada en su lugar de origen, Sensuntepeque, El Salvador, al serle otorgada a la primera calle poniente de dicha ciudad el nombre de Calle Maura Echeverría.

El acto oficial se llevó a cabo en el teatro Cabañas de Sensuntepeque, con la presencia del alcalde, Ing. Edgar Bonilla y altas autoridades del departamento.

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Las estatuas humanas, de la Casa de la Cultura de Guazapa, se hicieron presentes en el homenaje.

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*** Sigue leyendo «UNA CALLE PARA MAURA ECHEVERRÍA. Fotorreportaje y video»

LA MAÑANA EN QUE FALLECIERON DÁMASO Y GREGORIO

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Aunque Dámaso y Gregorio habían nacido en el mismo año de 1910 y del mismo padre (el hacendado Juan Gutiérrez) la forma de vida de cada uno de ellos había sido muy diferente.

Increíblemente ambos hombres se encontraron frente a frente sólo una vez en la vida. Fue en una ocasión en que a la esposa de Dámaso se le pinchó una llanta en un parqueo de San Salvador. Casualmente Gregorio estaba bajándose de su vehículo y al ver a la mujer en dificultades, se acercó a ayudarla. Justo al momento de terminar de cambiar la llanta Gregorio, llegó Dámaso. Se reconocieron por referencias, pero ninguno de los dos dijo nada.  Dámaso le agradeció a Gregorio y éste se marchó inmediatamente.

Coincidieron sin embargo nuevamente (aunque no físicamente) en algo crucial: el día en que la muerte los abrazó a ambos. Sigue leyendo «LA MAÑANA EN QUE FALLECIERON DÁMASO Y GREGORIO»

BREVE APRECIACIÓN SOBRE LA CANCIÓN

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La canción es, en varios sentidos, una especie de fotografía. Es un momento congelado. Son sentimientos y pensamientos plasmados en un estático lienzo.

Las canciones son también figuras de un contexto geográfico e histórico. Todas nos revelan, de alguna manera, el entorno social y cultural, casi de una manera fidedigna, de quien las ha escrito e interpretado.

Las canciones, por otro lado, son como hijas. Muchas veces son engendradas y concebidas con amor.

Alimentadas, instruidas y desarrolladas a nuestra manera, en medio de carencias de un lado y abundancias de otro, llega el momento en que las canciones muestran su rostro transparente y sonrosado. Y ya nacidas, en nuestros brazos, las amamos.

Y al mismo tiempo, no todos se alegran de verlas y escucharlas.

Algunas vuelan en el recuerdo y gusto de los oyentes, y otras no. Pero por muy desconocidas que sean, cada canción tiene su oyente, aunque sea tan solo uno, pero lo tiene.

Quizás aquí sería conveniente hacer una pausa para ver la definición de la palabra canción.

«Una canción es una composición musical para la voz humana, con letra, y comúnmente acompañada por otros instrumentos musicales. Normalmente es interpretada por un único vocalista, pero también puede ser cantada por un dueto, trío o más voces. La letra de las canciones es habitualmente de naturaleza poética y con rima, aunque pueden ser versículos religiosos o prosa libre. Existen diversos tipos de canciones que se pueden clasificar según distintos criterios. Una división típica es entre canto lírico, canción folclórica y canción popular. En ocasiones, aunque es incorrecto, la palabra canción es usada coloquialmente para referirse a cualquier composición musical no muy extensa, incluyendo aquellas sin canto, de carácter instrumental.« Sigue leyendo «BREVE APRECIACIÓN SOBRE LA CANCIÓN»

DESDE EL BRILLO DE MI OSCURIDAD. Poesía

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Según algunas encuestas, Japón, Finlandia y Suecia están entre los países con una mayor cantidad de lectores. En Suecia, por ejemplo, el 80% de su población ha leído al menos un libro en su vida; en Japón el 91 % de su población lee con frecuencia.

En México sólo un 2% de su población tiene arraigado el hábito de la lectura.

Uno de los países con más bajo nivel de lectura en Latinoamérica es El Salvador.

Por otro lado, se dice que entre la población mundial que tiene el hábito de la lectura, sólo un 10% lee poesía. No sé si esto sea verdadero, no he encontrado datos sobre ello; pero mi apreciación subjetiva es que probablemente sea cierto.

Quiere decir que la poesía es un gusto de pocos, como lo es, por ejemplo, el rock progresivo, entre todas las categorías del rock.

Por lo tanto, el libro que les presento hoy llegará a muy pocos lectores.

Pero lo más importante de la poesía no es llegar a ser «un best seller»; sino ser una extensión sincera de quien la escribe, un reflejo de su esencia. Si además de cumplir eso, algún poema conmueve a algún lector, entonces el círculo del arte se habrá completado.

Desde el brillo de mi oscuridad es una breve colección de poemas escritos casi en su totalidad en el año 2015 y unos pocos en el 2016.  Hay un par por ahí que nacieron hace más de 15 años. Los agrupé aquí, gracias a la sugerencia de mi amigo Gustavo Pineda.

Cada poema va acompañado de una fotografía.

Aquí se los dejo.

Escrito por

Óscar Perdomo León

Collage por Óscar Perdomo León

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DOS PREGUNTAS PARA RICARDO LINDO

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Duelo nacional para el arte salvadoreño. Este pasado 23 de octubre falleció Ricardo Lindo (1947 – 2016).

Hace más o menos 4 años mi ex esposa y yo le hicimos una muy breve entrevista a Ricardo Lindo y que fue publicada en un blog ya inactivo. En esa ocasión (y otras veces que lo vi) le pude tomar varias fotografías. Les dejo por aquí la entrevista tal y cómo se publicó.

Sus respuestas son dignas de ser recordadas y guardadas en nuestros corazones.

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DOS PREGUNTAS PARA RICARDO LINDO

Ricardo Lindo, salvadoreño, poeta, crítico, narrador, dramaturgo, investigador histórico, novelista y pintor, nos ha hecho el honor de atendernos en una muy breve entrevista. Actualmente trabaja como Investigador Cultural en SECULTURA. Ha vivido gran parte de su vida en el extranjero; pero durante los años más aciagos de la guerra civil no quiso vivir lejos de su país. No se puede dejar de mencionar, además, que es hijo de otro de los grandes escritores de El Salvador: Hugo Lindo.
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Érika y Óscar: ¿Qué significó para vos cambiar de domicilio y país en más de una ocasión durante tu infancia y tu juventud?
 .
Ricardo Lindo: En 1953 preparaban mis padres las maletas para el viaje a Chile. Yo tenía cinco años. Vivíamos con mis abuelos paternos en una pequeña casa en la colonia Centroamérica. Mi hermana Irma Ruth, tenía dos o tres años y se ponía su abriguito rojo, tomaba la cartera de nuestra madre y declaraba: “¡Me voy para Chile!”, y salía a dar una vuelta al patio. Hasta que al fin, nos fuimos para Chile. Íbamos dichosos aunque yo vomitaba a cada tumbo del avión en los bolsones de aire (no era la técnica tan perfeccionada como ahora), y mi madre, con un niño de menos de un año en brazos (mi hermano Héctor, el historiador), y debiendo vigilar a los otros cuatro (Irma Ruth corría con su cartera por el pasillo declarando que se iba para Chile), quizás no fuera tan feliz…
 .
En Panamá debimos esperar unos días para el cambio de avión. Nos alojamos en casa de una hermana de mi abuelo Óscar Lindo nacido en Panamá, Colombia, como dice su pasaporte que aun conservo. Cuando él nació el canal era una idea… De su hermana, tía Laura, sabíamos porque de vez en cuando nos enviaba dulces de miel en forma de animalitos. Era casada con un señor muy rico y bondadoso y nos recibieron encantados. No tenían hijos. Habían tenido una hija que padeció una extraña enfermedad: sus músculos se fueron debilitando y una fortuna en tratamientos no sirvió de nada. Cuando la enfermedad llegó a los párpados quedó ciega. Cuando llegó al corazón no pudo más jugar en su rueda de caballitos en el jardín, que nos maravilló. Otra cosa extraordinaria de esa casa era que en los cuartos de arriba la ropa sucia se arrojaba por un tobogán al lavadero. Y llegó el momento del gran viaje y la despedida y la aventura. Nos íbamos a alojar en Santiago en un hotel, que era como un montón de casas unas encima de otra. Me las imaginaba haciendo un difícil equilibrio sobre sus picudos techos y me decepcionó ver que no era así, pero descubrimos ahí otro juguete extraordinario, el ascensor. Y sólo a los días caímos en cuenta del abismo: no volveríamos a ver a los abuelos en muchos años. Varias veces morimos en la vida. Fue la primera vez que morí.
 .
Vivimos en Chile seis años. Cuando se supo de nuestro viaje fuimos héroes en nuestros colegios. Chile era entonces un país de una gran clase media rayana en la pobreza, muy pocos compañeros se habían montado a un avión y acababa de salir una novedad que estaba en boca de todos, el jet. Y nosotros nos contaríamos entre los privilegiados que viajarían en esa ave mítica. Pero esta vez la salida fue más difícil. Yo tenía once años, una “novia” que era una verdadera princesita de cuento y entrañables amigos. Ahorré cuatro domingos de dinero de bolsillo para regalarle a mi novia un broche de bisutería y por años intercambié correspondencia con Sergio Trabucco. Ahora es mi amigo en Facebook. Dos años vivimos en Colombia y regresamos a El Salvador como quien vuelve a la tierra prometida. Yo me quedé cuatro años y después fui a estudiar a España. Era la primera vez que viajaba solo y lloré casi hasta llegar a México. Viví en Madrid cuatro años. La noche antes de dejar Madrid para irme a vivir a París sonó en la radio una canción que no escuchaba desde mi infancia: “Mi banderita chilena, banderita tricolooor…” De tanto cambio me quedó la inseguridad que aún no logro superar del todo. Y hubo otros y otras viajes hasta que regresé a El Salvador con la cabeza perturbada a ver los inicios de la guerra. Los amigos de Francia me invitaron a regresar pero ya no quise. Tenía, al fin, una patria. Un amigo me dice que esto suena muy patriotero, pero él no ha sido extranjero nunca.
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Érika y Óscar: Ricardo, ¿qué significó para vos vivir en la casa de Colombia que se suponía estaba embrujada?
 .
Ricardo Lindo: Mi padre fue nombrado Embajador de El Salvador en Colombia en 1958. Había ostentado el mismo cargo en Chile los años anteriores. Cuando llegamos a Chile, éramos cinco hermanos. Cuando salimos, seis, tres niños y tres niñas. Después se coló otro que no alcanza a ser parte de esta historia. Yo tenía once años y estábamos ilusionados: al fin íbamos a conocer la televisión. Un amigo colombiano en Chile le había prestado a mi padre una casa en Bogotá para mientras alquilaba otra. Y ahí estaba el mítico aparato, ese prodigio en blanco y gris con la imagen temblona o rayada, esa pantalla que nos hipnotizó como a un visitante de Venecia el Gran Canal, como a un arqueólogo la tumba de un faraón, como a un físico el hallazgo de una puerta a una dimensión desconocida. Y ahí tuvimos el primer contactos con los espíritus. En un programa convivía una joven pareja muerta con una joven pareja viva y los vivos oían las voces de los muertos creyendo ser la de su cónyuge, lo cual daba lugar a los más divertidos enredos. No paramos de ver ese programa semana tras semana y otro tanto hacían, creo, todos esos niños colombianos que ahora son viejos. Siempre era motivo de conversaciones en los colegios al día siguiente. Pero en la mansión alquilada, que debió servir a la par de casa familiar y de oficina, nos esperaba un fantasma más serio.
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El señor que la hizo construir, rico y barroco, la pidió con sala de billar, con biblioteca y comedor de maderas labradas en los muros, con hermosos balcones, con un vitral de motivos tropicales en desacorde con Bogotá, lluviosa ciudad gris en las alturas de los Andes, y tras ese vitral estaba una salita familiar que era más bien una especie de invernadero, con techo y paredes de vidrio, que daba al jardín. El granizo de invierno dejaba blanco el techo en esa ciudad donde nunca, sin embargo, nevaba. Dejo a su imaginación los cortinajes y las lámparas colgantes, un delirio antañón y un tanto sombrío. Era en Chapineros, barrio elegante y extramuros, y por los balcones se miraba el campo verdecido y selvático meciendo sus vegetaciones colgantes entre la bruma. Durante el verano, a la caída de la noche solíamos juntarnos en el balcón del cuarto de mis padres a contemplar las tormentas eléctricas, espectáculos formidables de rayos, estremeciendo el cielo sin dejar caer una gota… Bogotá tenía lo que los fantasmas llaman buen tiempo, según entiendo, y estoy de acuerdo con ellos: amo las melancólicas lluvias y las nieblas y también la radiante locura de los rayos. Pero iba al dueño de casa que murió a poco de terminada y decidió, al parecer, permanecer en ella de algún modo. La presencia de esa extraño habitante hizo que se abaratara el costo de la casa y pudo así alquilarla un diplomático de un país pobretón. En aquel tiempo al menos, un embajador salvadoreño, sobre todo con familia grande, debía aparentar grandezas y vivir en medio de las limitaciones. Afortunadamente el whisky sin impuestos de la franquicia diplomática ayudaba a lo primero, mientras mi madre iba de la máquina de coser (“los niños necesitan…”), a la de escribir, a pasar en limpio los textos de su marido escritor. Nunca supe de la historia del propietario muerto más que lo dicho pero, por alguna razón que se me escapa no ocupó la habitación principal sino una menor, que me fue asignada. Una noche oí pasos en la escalera y mi puerta se abrió. Pensé que mi padre llegaba a comprobar si ya estaba dormido, pero abrí los ojos y no había nadie.
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Yo no solía dormir con la puerta cerrada. Dije que un embajador salvadoreño no manejaba mucho dinero. También es cierto que no tenía mucho qué hacer. Por eso mi padre convirtió sus embajadas en empresas culturales, participando en congresos literarios, dando a conocer la obra de Salarrué, la de Claudia, la de Gavidia… y por eso la casa estaba con frecuencia llena de escritores que hasta entrada la noche leían y comentaban sus obras y desplegaban su ingenio y su sentido del humor. En Chile adquirí la costumbre de refugiarme en la oscuridad en un rellano de la escalera para escucharlos. Antes de que le llegara su hora me acompañaba a veces mi amigo Sergio Trabucco, hoy cineasta distinguido, ex director del Festival de Viña del Mar, quien por cierto alude a esos espionajes en sus memorias. En Colombia alcanzaba a escuchar las conversaciones desde mi cuarto, razón por la cual no cerraba mi puerta. Una noche oí un estrépito, como una cristalería quebrándose durante minutos, pero estaba muy cansado para intentar averiguar de qué se trataba. Pregunté al día siguiente. No había pasado nada.
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El 58 ó el 59 la reunión de las Academias de la Lengua Española tuvo lugar en Bogotá. Mi padre formaba parte de la Academia Salvadoreña y asistió en esa calidad, pero además llegaron de El Salvador el filósofo Julio Fausto Fernández y el escritor Ricardo Trigueros de León. Ambos eran amigos de Hugo Lindo y debí cederles mi cuarto para mientras. Una noche Ricardo, cansado, llegó antes y se acostó. Poco después oyó pasos en la escalera. Pensó que se trataba del filósofo. La puerta se abrió y no vio a nadie. Hubo que explicarles lo que ocurría. Tampoco debían extrañarse si, ya tarde en la noche y la casa cerrada y a oscuras, escuchaban las bolas entrechocándose en el salón del billar. Regresamos a El Salvador el ´60 y aquí termina mi historia. Ojalá el fantasma se haya llevado tan bien con los inquilinos siguientes como con nosotros, ojalá lo hayan dejado jugar en paz sus bromas inocentes y no lo hayan hostigado con exorcismos y cosas por el estilo.
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Entrevista realizada por
Érika Valencia Uribe y Óscar Perdomo León
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Fotografías tomadas por Óscar Perdomo León
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