UNA CUEVA

Cello

UNA CUEVA

(Que pretende ser un dormitorio… 3:20 p.m.)

El teléfono insistente sonó dolorosamente y Roberto levantó el auricular con cierto desgano.

-Aló…

-Disculpame, por favor, Roberto, no pude llegar, tuve un contratiempo ineludible…

-No importa, Isabel, no hay problema…

-¿Estás enojado? ¿Cómo te sentís?

-No sé… Me siento bien y me siento mal. No sé en realidad. Es algo parecido al infierno, como estar a pleno sol en medio de una trabazón vehicular. Y al mismo tiempo siento como estar entre las piernas de quien se ama. No sé… Me siento adolorido pero también me siento grande, sereno, me siento tierno y me siento original… ¿Has oído la composición Cassandra del disco Réquiem de Branford Marsalis?

-Sí, es una de mis favoritas.

-Bueno, entonces ya tenés una idea de cómo me siento.

-Sí, sí, trato de entender, Roberto, estoy tratando de entender… Pero dejame que llegue a tu casa. ¿Estás solo, verdad? Quiero ir a tu casa. Es más, ya voy para allá. Te quiero abrazar y besar y… quisiera estar más, mucho más cerca de vos…

-¿Más cerca? ¿Más aún de lo que estás en mi cabeza y en mi corazón?

-Sí, Roberto. Te quiero…

-Yo también te quiero, Isabel. Te espero entonces…

Roberto, mareado y confundido, pensó automáticamente unas palabras que estaban entre el sueño y la vigilia:

«Gris y negro, perla y rojo, azul oscuro y gris azulino. Una niebla plateada y espesa ciega mis ojos. Un enorme tambor suena en mi cabeza y un olor agrio y húmedo me inunda y me golpea… Caries dentales arriba y abajo, tumores malignos creciendo, abscesos sanguino-purulentos se derraman, fiebres agotantes galopan como fieras salvajes, dolores artríticos deformantes se pegan como hiedra a la piel y a los huesos, lluvias torrenciales que inundan casas y derrumban paredones, calientes sequías debilitantes, besos falsos y promesas rotas, terremotos destructores… Arrugas. Llanto. Juventud cortada de filo bruscamente. Impolutas rosas se marchitan. Amores que eran para siempre, se desvanecen como el humo en el aire… Todo lo devora el tiempo. Absolutamente todo. Y todo lo devora tu partida. Estoy rodeado de mil personas y la soledad que me carcome es más real y ardorosa que todo el monótono bullicio. Chet Baker toca «Autumn leaves» y «The wind» y las toca para mí, para mi alma, para mis largos dedos que no te alcanzan, Isabel. Cráneos, tierra y barro pegados a la piel. La muerte toma a varios de un solo tajo. Despierto entonces aterrado y sudoroso, con la boca seca… Cada noche o madrugada entre pesadillas y sueños, vos, Isabel, te me aparecés como un chispazo fantasmagórico. Un cigarrillo encendido corrompe el aire. Aspiro profundamente y el humo llena mis pulmones. La luz del foco que dejé encendido parece un sol y mis ojos tienen llamas…»

Roberto, sudoroso y agitado, abrió sus ojos. Miró su habitación colmada de soledad.

Isabel no llegaría…

Escrito por

Óscar Perdomo León

Fotografía tomada por:
Óscar Perdomo León

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LA CLASE. Una película de Ilmar Raag

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Klass (La clase) es una obra cinematográfica de Estonia del año 2007, escrita y dirigida por Ilmar Raag. Es una película de ficción, pero basada en hechos reales.

Toda la trama se desarrolla en una escuela secundaria y específicamente en una clase. El tema central es el abuso físico y psicológico que casi toda una clase hace sobre uno de sus compañeros.

Sin embargo, con la evolución de la historia, puede uno preguntarse, ¿qué pasa en la sociedad para que estos estudiantes de bachillerato actúen de esa manera?

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Pärt Uusberg y Vallo Kirs.

Los protagonista principales son: Joosep, Kaspar y Anders. Joosep (Pärt Uusberg) es un joven introvertido, tímido, poco sociable, que con el pasar de los días se vuelve amigo de Kaspar (Vallo Kirs). Anders (Lauri Pedaja) personifica al matón que dirige a sus compañeros de clases, es el que organiza la violencia y decide los «castigos» contra Joosep.

El valor de la solidaridad se ve reflejado en Kaspar; y todo aquello negativo en cuanto al acoso escolar (conocido en muchas partes del mundo con la palabra inglesa bullying) lo podemos encontrar en el resto de compañeros de clase de Joosep.

También, en este punto, sería importante hacer notar la poca comunicación y falta de confianza entre los alumnos y sus padres y profesores. Este punto no es vano; a través de la confianza y la comunicación, el final de esta historia pudo haber sido muy diferente.

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Lauri Pedaja.

Este largometraje es intenso, con escenas que, aunque a veces no son tan explícitas, tienen la fuerza suficiente para golpear la consciencia del espectador e involucrarlo en la trama; ésto no sólo por la manera en que el director narra cinematográficamente la historia, sino gracias a las actuaciones, que son verdaderamente convincentes.

Es de hacer notar que la fotografía, de Kristjan-Jaak Nuudi, que tiene un tono frío y sombrío, tal como el clima de la época del año en que se lleva a cabo la historia, hace juego perfectamente con el ambiente tan adverso hacia Joosep y el comportamiento aberrante de sus compañeros.

Aunque al inicio de la película hacen ver que la historia está basada en un hecho real, no se especifica en cuál; una pista la encontramos casi al final, en la mochila de Joosep, en donde me parece que dice Columbine, lo que nos podría llevar a pensar en los trágicos acontecimientos que ocurrieron en el bachillerato de Littleton, Colorado (U.S.A.), en 1999.

El asesinato y el suicidio son temas que causan controversia, que tienen orígenes múltiples y combinados, y en donde entran la psicología, la sociología y la antropología a dar explicación. Las relaciones familiares deberán tomarse muy en cuenta a la hora de evaluar las conductas de los estudiantes.

Klass, que estuvo nominada al Oscar como mejor película en lenguaje extranjero, es uno de esos largos que no podemos dejar de ver, por la temática tan actual y cruda, por la excelente dirección y por la autenticidad de las actuaciones.

Sobre esta película también pueden leer el ensayo: KLASS. Del acoso estudiantil a la mente humana. (Érika Mariana Valencia).

Sin más palabras, aquí les dejo la película Klass.

KLASS. Subtitulada.

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Para quienes no puedan hacer correr aquí en mi blog la película, lo pueden hacer dando un clic en este enlace: KLASS. Subtitulada.

Escrito por

Óscar Perdomo León

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DIEGO RIVERA Y LOS MURALISTA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX EN MÉXICO

EL LEVANTAMIENTO The_Uprising de Diego Rivera

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Para quienes gustan de los documentales, he aquí algo delicioso. El escritor Paco Ignacio Taibo II nos narra con efusivas palabras, a través de este mediometraje, la historia de los murales realizados a principios del siglo XX por el famoso pintor mexicano Diego Rivera y «los dieguitos».

El guion está basado en el cuento escrito por Paco Ignacio Taibo II: El mural y el Machete.

Diego Rivera

Diego Rivera

La importancia de la influencia de estos murales no sólo en el arte, sino en la política, es puesta al descubierto por Taibo II, quien nos lleva a recorrer los primeros murales, las calles y las historias, las hemerotecas y las numerosas paredes que guardan las obras de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Fermín Revueltas, Louis Henri Jean Charlot, José Clemente Orozco, entre otros.

CAÑA DE AZÚCAR Diego Rivera

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Además podremos conocer sobre el apoyo que José Vasconcelos les otorgó a los pintores.

No dejen de ver este magnífico documental (de una duración de más o menos 47 minutos) narrado con la emoción serena y la energía infatigable de Paco Ignacio Taibo II.

Paco Ignacio Taibo II

Paco Ignacio Taibo II

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Dos murales de Diego Rivera. Mural 1: EL LEVANTAMIENTO. Mural 2: CAÑA DE AZÚCAR.

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EL BIEN Y EL MAL

EL BIEN Y EL MAL Blog La Casa de Óscar Perdomo León

«Life is very short and there’s no time
for fussing and fighting, my friend.» 1
Lennon y McCartney

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche tenía su propia visión sobre el bien y el mal: decía que el bien es todo aquello que nos da poder y fortaleza. Leer sus ideas sobre nihilismo, transvaloración de los valores, la voluntad de poder, el súper hombre y el eterno retorno, son un verdadero placer. Bueno, no soy filósofo, pero estoy sólo parcialmente de acuerdo con él, porque él pensaba que la compasión era mala, una debilidad. Por otro lado, el físico inglés Stephen Hawking hace poco dijo que una de las cosas que podrían acabar con la especie humana es la agresión, la cual si bien en la época de las cavernas sirvió para luchar por comida y reproducción, en este época podría ser una catástrofe de iniciarse una guerra nuclear; opinó que uno de los rasgos de la humanidad que, de ser magnificada, podría hacer que se salvara es la empatía.

Ustedes y yo podemos estar de acuerdo con ambos pensadores o no. Y así, podríamos estar de acuerdo o en desacuerdo en muchas cosas: tener enfoques diferentes en deportes, religión, política… Todos tenemos una opinión, por supuesto. Pero… ¿quién tiene la razón? Y lo que es más importante: ¿qué está bien y qué está mal?

Tener las razón o, dicho con otras palabras, acercarse lo más que se pueda a la verdad, es muy importante. Pero tener la razón, en ciertas circunstancias, puede ser irrelevante si lo comparamos con el hecho de saber qué  es lo que está bien y qué es lo que está mal.

Creo que hay una manera muy simple de saber cuando algo está bien o cuando algo está mal,  más allá de los dogmas religiosos o las creencias políticas, más allá de los «libros sagrados» y las agendas de poder.

Es simple. Muy simple.

El mal inicia cuando empezamos a hacerle daño a alguien. Tan simple como eso.

Las personas que, por alcanzar sus objetivos pasan sobre otras, a través de intrigas, causándoles dolor, han ejecutado algo malo. Las personas que justifican un acto de crueldad, por razones políticas y/o religiosas, han avivado las llamas del mal.

Hace poco salió en Internet el video en donde el Estado Islámico quema vivo al piloto jordano Muad al Kasaesbe. ¡La brutalidad y el salvajismo en su máxima expresión! Las razones para realizar tal bestialidad tiene razones políticas, religiosas y de propaganda.

Mirar esas imágenes tan crudas, arrastró mi mente hacia mil catástrofes realizadas por humanos contra humanos durante toda la historia. Me llevó a pensar en la manera en que la Iglesia Católica, durante la edad media castigaba a los que disentían con ella. Me llevó a pensar en las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos sobre Hiroshima y Nagazaki. Me llevó a pensar en la bala que atravesó el pecho de Monseñor Romero y el de Mahatma Gandi. Me llevó a pensar en el juez que se dejan sobornar para dejar libre al asesino. Me llevó a pensar en los políticos que mienten para alcanzar el poder.

Me llevó a pensar en la hoguera; quemar vivos a los apóstatas y a las «brujas» era una de las torturas favoritas de la Iglesia Católica. Pero además de la hoguera había todo tipo y variedad de castigos inimaginables, ideados para hacer sufrir con saña y sin piedad. Se cree que durante la Edad Media la Inquisición, precedida por los religiosos, asesinó en toda Europa entre 40,000 a 70, 000 mujeres, sin contar a los niños ni a los hombres.

Todo eso me llevó a pensar que las bombas, sobre Hiroshima y Nagazaki, asesinaron instantáneamente a un número aproximado de 240,000 personas, entre ancianos, adultos, jóvenes y niños.

Pensé en los drones, los puñales, las ametralladoras…

¡La irracionalidad  y la violencia de la especie humana no tienen límites!

El mal inicia cuando se cruza esa línea (que todos podemos entender) hacia el territorio del dolor.

¿Y el bien? ¿A dónde empieza el bien?

El bien, de igual manera, es simple de entender. Jorge Luis Borges decía que se puede percibir muy bien quien lo quiere o quien lo malquiere a uno.

¿A dónde empieza el bien? El bien empieza cuando hacemos sentir cómoda a una persona, cuando la escuchamos con atención. El bien es cuando respetamos la dignidad de las personas. Cuando las valoramos en su esencia, sin discriminación peyorativa.

Tratar de entender a las personas, ayudarlas cuando haya oportunidad, eso también cuenta mucho.

Y, para terminar, hay que decir que  hay un nivel más elevado del bien:  es cuando se ama.

El bien es amar con sinceridad. Amar sin egoísmo. Amar con lealtad.

Amar…

Simplemente amar, así, sin epítetos.

Escrito por

Óscar Perdomo León

Fotografía por

Óscar Perdomo León

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Posdata. La madre del piloto jordano falleció de un ataque al corazón al enterarse de la manera de morir de su hijo.

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1. «Life is very short, and there’s no time for fussing and fighting, my friend.» (Fragmento de la canción WE CAN WORK IT OUT de Los Beatles.)

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TRISTE

Árbol talado. Fotografía por Óscar Perdomo León

Tengo un llanto atrapado

entre el pecho y la mirada,

un dolor que no puedo liberar.

Y me ahogo y me estremezco

en mi propia sangre

y en mi desgracia.

Un martillo me golpea,

una lanza me atraviesa.

¡Estoy tan triste

y no puedo llorar!

Quisiera que mi cuerpo

se convirtiera en agua salada,

en una lágrima gigante

que se desparramara en una fuente

o en la tierra llana

o sobre la hierba buena de mi patio,

porque estoy seguro que este amor frustrado y encendido

que tengo atrapado entre el pecho y la mirada

tiene el poder

de dar felicidad a otro ser

o de matarme

lentamente…

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Escrito por

Óscar Perdomo León

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Fotografía:
Óscar Perdomo León

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LO QUE OFRECEN LOS POLÍTICOS. Una pregunta para ellos

Elecciones El Salvador

La campaña política en El Salvador está en plena efervescencia y ya en un par de semanas serán las elecciones para diputados y alcaldes. En otro blog, por cierto, co-escribí un artículo en donde ofrecíamos, con el derecho que nos da el ser ciudadanos, algunas sugerencias o propuestas para mejorar nuestro pequeño terruño.

Pero hoy quiero hablar de las tres maneras de sentir que me provocan los discursos y las promesas de los candidatos.

1-Enojo. (Sólo me dura un par de segundos.)

Me doy cuenta que, por la manera en que plantean sus promesas, los políticos están seguros que todos los salvadoreños somos muy poco inteligentes.

2-Indignación. (Este sentimiento es más prolongado en el tiempo; y aunque se va, es definitivamente recurrente.)

La verdad es que cansa ver las mismas caras de siempre, que nunca se han preocupado por solucionar los problemas esenciales de este país. Y cansa también escuchar sus discursos y propuestas tan poco originales y tan carentes de profundidad.

3-Indiferencia. (Este es mi estado más permanente.)

Quizás es mi mecanismo de defensa. Quizás es causada por la desesperanza de saber que las cosas aquí en mi país, con estas elecciones, no van a cambiar para mejorar ni siquiera un poquito.

Por eso este día les quiero preguntar a todos los políticos: ¿No creen ustedes que ya tuvimos suficiente los salvadoreños de tanta cancioncita tonta y de esa inútil estrategia de tratar de apelar a un patriotismo vacío?

Escrito por

Óscar Perdomo León

Fotografías por

Óscar Perdomo León

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Artículo relacionado: NO SOMOS UN PAÍS

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ANASTASIO AQUINO

Valle de Jiboa

Es 24 de julio de 1833. El pelotón de fusilamiento eleva, perpendiculares a los cuerpos, sus armas de fuego. Pero testigos del hecho afirman que, unos segundos antes, el indócil sentenciado sonreía mientras intercambiaba unas palabras con el sujeto que le vendaba los ojos.

-¿Quieren jugar a la gallinita ciega? –preguntó Aquino, con sarcasmo.

El sedicioso es físicamente fuerte, de cabello lacio y comúnmente usa caites de correas gruesas y una capa sin mangas, adornada con seda roja.

Semanas antes, mientras guardaba prisión en Santiago Nonualco, después de haber sido capturado tres meses atrás en su escondite del cerro el Tacuazín, una noche Aquino se durmió profundamente. Ingresó, con la fuerza de ánimo acostumbrada, a un sueño (que bien puede llamarse frustración o pesadilla), un sueño que –conjeturo- es otra poderosa forma de la realidad. El escenario era una casa de adobe cercana al Valle de Jiboa, rodeada de árboles de fuego y de amate. Frente al proscrito Aquino se encontraba un rostro conocido y familiar, y ahora odiado. Aquino quiso golpearlo; pero también quería entender porque había sido traicionado. Se contuvo. Y mientras con la mirada lanzaba un filo como de obsidiana, abrió el sincero diálogo:

-Lo que pasó, pasó. Ahora sólo hay una cosa en el mundo de la cual me arrepiento: debí cortarte las venas cuando pude, en vez de sólo expulsarte de mi ejército.

-Vos tuviste la culpa, por tratarme mal -respondió Cascabel, con un ligero temblor en la voz.

-Vos querías abusar de aquellas mujeres. Sos un depravado. O algo peor que eso, un soplón cobarde, un infame delator -sentenció Aquino, con palabras lentas y tono enfático.

La claridad de la mañana se apoderaba con decisión del rancho y de los ojos de ambos hombres. Los clarineros gritaban y saltaban entre las ramas de los árboles. Una niebla densa se colaba intermitentemente al interior de la habitación única. Y era como la materialización de los sentimientos que maniataban el alma de los interlocutores… era gris y era fría.

Cascabel, con la mirada turbia puesta sobre el suelo, interrumpió el breve silencio con unas palabras que querían ser valientes:

-Yo no me arrepiento de nada. Puedo hablarte con la verdad y decirte lo fácil que fue informarles a los hombres del Presidente Prado el lugar de tu escondite.

-Mirá -dijo con serenidad, Aquino-, yo sé que te han dado dinero los ladinos. Ya sé que los traidores como vos, se conforman con pequeños pagos y no entienden que todo los que existe en la extensión de estas tierras pertenece a mis indios, a mis hermanos que viven en la miseria. Pero si tenés un poco de vergüenza, deberías meditar en las consecuencias de tu estupidez…

-¿Y qué acaso creíste que podrías vencer a los blancos sin la ayuda de los mestizos? -interrumpió Cascabel-. Yo no te traicioné sólo porque vos me golpeaste y sacaste de tus filas. El odio que te tengo por eso, únicamente aceleró lo inevitable. Y ahora lo que más deseo en la vida es olvidar tu nombre.

Aquino, que escuchaba atento, fue cambiando su dura mirada por ojos de reflexión. Observó con la vista perdida el techo de paja… y el odio que sentía hacia Cascabel, cuyas palabras quizás eran verdaderas, fue opacado por la duda. Después de un lapso de treinta segundos, Aquino miró a Cascabel fijamente a los ojos y declaró con lucidez:

-Nadie va a olvidar mi nombre. Y vos, menos. Eso te lo aseguro.

La espesa niebla persistía tercamente en ocultar fragmentos de los cuerpos. Sin embargo, todo tenía un significado tan grande, digo, todo lo que concierne a los ojos y a las palabras, porque si alguno ocultaba un arma era imposible saberlo…

Aquí termina el sueño y volvemos a la hora final.

El pelotón está listo. Las armas suenan, como la voz de una tormenta breve y letal. El corazón santiagueño se detiene. A alguien no le basta eso y el hacha, que también mata árboles, corta el cuello del cadáver y la cabeza rueda ensangrentada. Se dice que será exhibida, dentro de una jaula, en un borde de la Cuesta de los Monteros.

Escrito por

Óscar Perdomo León

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Fotografía del Valle de Jiboa tomada por Óscar Perdomo León

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CANTA EL PUEBLO (El indio Anastasio Aquino)

Esta canción es el poema anónimo «CANTA EL PUEBLO» (que aparece en LAS HISTORIAS PROHIBIDAS DEL PULGARCITO de Roque Dalton) y fue musicado por ZUNCA, un grupo musical salvadoreño de los años ´80.
Primeras voces en esta canción: Juan Carlos Flamenco (además, acordeón), Otto Hugo Urrutia y Carlos Alberto Romero Cárcamo. Los otros miembros que participaron en esta grabación son: Mario  Edgardo Romero Cárcamo (guitarra) y Óscar Perdomo León (contrabajo). 
Esta grabación se hizo en la sala de una casa frente a una pequeña grabadora con cassette, en 1986.

Para quienes no puedan hacer correr el video en mi blog, lo pueden hacer dando un clic en este enlace.

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UNA ESPECIE DE MAGIA ESTRAÑA

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Cuando era un niño muy pequeño y habiendo leído muy poco y conociendo tan poco el mundo, escuché por primera vez en una grabación de un cassette a una orquesta tocando música popular, pero con arreglos muy originales. Sentí que me habían movido el piso. Escuchaba y me acuerdo que me quedaba perdido mirando el techo sin mirarlo, sólo navegando en un universo de sonidos que me embriagaban.

Salía al patio y me encontraba con las ixoras rojas, que florecían como la música que me rodeaba.

Después, cuando era un niño más grande, uno que no había entrado aún a la adolescencia, viviendo en la reducida estructura social de un pequeño pueblito y aislado de lo que ocurría en el mundo, escuché por primera vez una orquesta sinfónica en un disco de vinilo. Sonaba tan cercana y tan lejana a la vez, tan real, pero tan increíble y tan inverosímil para mi inocencia y mi ignorancia. Ese día sé que entré en otro espacio de la galaxia que no conocía.

A medida que fui ampliando mi mundo musical, como un oyente persistente, me fui dando cuenta que, en el arte de los sonidos, la melodía es el corazón, el punto central por el que me enamoraba más de una música que de otra.  Era algo incomprensible. Era una especie de magia extraña.

(Sin duda que las letras de la canciones, cuando son muy buenas, a veces sobrepasan a las melodías y tocan muy en el fondo de mis sentimientos. Pero a mi parecer, las melodías siguen llevando la delantera.)

Me resultaría imposible enumerar toda la música que me gustó y me marcó. Si digo Serrat, Los Beatles y Beethoven, sería sólo mencionar la punta del iceberg…

Un día de estos estaba leyendo un libro y sin conexión aparente empezó a sonar súbitamente en mi cabeza, una de esas canciones que escuché en mi lejana adolescencia: «Strange magic» de la banda británica Electric Light Orchestra. Aunque la canción salió en 1975, yo la escuché por primera vez allá por 1980.

Me dieron ganas de tocarla y la grabé. Aquí se las dejo. (Grabación casera)

STRANGE MAGIC
(Versión instrumental).
Compuesta por Jeff Lynne (Electric Light Orchestra).
Guitarras y bajo eléctrico: Óscar Perdomo León.

Escrito por

Óscar Perdomo León

RELATO-POEMA. Miles Davis

Miles Davis

En su piel la noche se había visto en un espejo. Y en su alma,

toda una raza se vio a sí misma.

Su trompeta no toca,

canta.

Su corazón no late,

grita serenamente .

***

Hijo de un odontólogo neoyorquino, se le impuso la tarea de estudiar y tocar música académica. Pero una música intensa que iba pegada a su piel, como sudor, como perfume luminoso, como sangre sobre los cuerpos,

decantada,

extraída con violencia,

de los moribundos,

de sus ancestros sometidos y oscuros,

recogida

y elevada con dignidad,

a fuerza de instinto y belleza,

explotó

en una sola palabra:

J a z z .

***

Sueño imposible: 02 de Marzo de 1959.

Una mano oscura y fuerte se posó sobre mi hombro y de los labios de él salieron las palabras inesperadas pero esperadas una y otra vez:

-Tengo prisa, pero quise venir a saludarte.

-¿Adonde vas, Miles?

-A intentar grabar con unos hermanos.

-¿Standards o algo nuevo?

Y mostrándome unas partituras hechas de prisa y con fuego, me contestó:

-Algo nuevo. Hace apenas unas horas he compuesto esto. Está inconcluso; pero los muchachos y yo lo resolveremos en el camino.

Y luego Miles agregó con humildad:

-Ellos tendrán que hacer la mayor parte…

***

Hermosa oscuridad brillante,

trompeta volando sin alas y divina,

aniquilador de barreras,

constructor de edificios

musicales,

he sabido oír tus lamentos y tus alegrías…

Digno Miles: te he entendido, te he escuchado.

Te he visto tocar,

maravillosa negrura,

con una mano el cielo

y con la otra el infierno…

Le has dado a mis días

y a mis oídos

alegría y felicidad

inagotables.

***

Escrito por

Óscar Perdomo León

***

Dibujo de Miles Davis hecho por Vanessa Holley, tomado del libro “Jazz para principiantes”, de Ron David.

***

BLUE IN GREEN. Miles Davis

***

LA SIGUANABA

La Siguanaba
Un anciano, sobreviviente del levantamiento campesino que se desencadenó en El Salvador en 1932 (y que fue aplastado por las fuerzas militares del general Maximiliano Hernández Martínez), narra su anécdota personal, entre el sueño, la locura y el terror…

***

«… a todos se oye hablar de ella. Yo tengo aún en mi memoria, por las noches, su espantosa voz a lo lejos. Su nombre fue 1932.

«Al acercarme aquel día –recuerdo- parecía ella una campesina adornada por dieciocho veranos, olorosa a claro nacimiento de agua o a cañaverales azotados por la brisa. Recuerdo bien que su boca era el primer paso en el camino del sexo y su cabello negro y liso era la misma noche abrazándome. Su piel daba –aunque yo por eso estuviese ardiendo- la sensación de perfume y frescura. Dos atractivas consignas de las que se escuchan en las manifestaciones callejeras eran sus ojos café-claro. Y sus pechos desnudos, encendíanme las ganas de todo…

«Pero cuando por fin el beso -nuestro beso- hizo parir inevitablemente la alegría y una secuencia de emociones y deseos, su belleza, cuidadosamente hecha, se volvió un mar de arrugas y de gritos; sus ojos eran entonces dos candiles incendiándome de miedo, y el genocidio histórico de mi pueblo corrió como una tenebrosa película exhibiéndose en mi sangre…

«La inmortal Siguanaba reía horriblemente –lo recuerdo bien claro- al verme correr, tropezando, entre el río y las flores muertas, en algún lugar del occidente de mi país… »

Escrito por

Óscar Perdomo León

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Pintura: La Siguanaba, realizada por Salarrué.

UNA CASA EN NOVIEMBRE

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Entre agosto y septiembre de este año, establecí una relación bastante extraña con una señorita doctora y colega mía del hospital.  Es decir, no somos novios; pero hemos abierto una conexión más o menos intensa de amistad y aventuras sexuales.

Esta muchacha de 26 años de edad está llena de juventud, de cierta inmadurez que le da un toque único e interesante. Señales especiales: ansiedad en la mirada, que le da una apariencia de falsa inocencia y, además, una cicatriz operatoria en el abdomen. Es de mente vivaz y rápida;  a veces es recatada y tradicional en ciertas cosas y otras veces es abiertamente vulgar (en el buen sentido de la palabra). Puede ser petulante y burlona. Otras veces, cuando está de mal humor, puede ser sarcástica.  Hay  en  ella ciertas negligencias sociales, verdaderas intransigencias contra el status quo,  verdaderas perversidades intolerables.

Debo agregar que me gusta mucho su cuerpo y que me desagrada que fume. Su nombre es Lorena.

Lorena tiene unos antecedentes familiares muy interesantes. Su abuelo materno, Fermín, era un tipo irresponsable y mujeriego. Su abuela materna, Hortensia, había sido violada impunemente, quedando embarazada, y sus padres, al enterarse, guardaron todo en secreto y le arreglaron el casamiento rápidamente con Fermín. De allí nació Inés, la madre de Lorena, una mujer ultra feminista; de tal manera que Lorena nunca supo quién era su verdadero abuelo. Esta información la recibió accidentalmente hasta que tuvo 17 años de edad, cuando escuchó una conversación que tenían en una fiesta dos de sus tías.

Este hecho le dolía muy en el fondo, aunque Lorena no lo aceptara abiertamente. Tal vez por eso (y por otras cosas) se emborrachaba casi cada quince días, hasta terminar dormida en mis brazos.

Otra cosa que atormentaba el alma de Lorena era algo aparentemente insignificante (comparado  en  la  grandeza  del universo); pero era algo que la mortificaba, aun en sus sueños. Lorena tuvo una compañera de escuela en la infancia, María Antonieta, con quien compartió juegos, estancias escolares con olor a lápiz, cantos de pomponte niña pomponte que ahí viene tu marinero… y una escapada de la escuela juntas, que les costó una semana de castigo. Y luego la adolescencia, la primera menstruación, el compartir secretos de sus primeros novios. Y después, la separación. María Antonieta entró en las drogas y a un mundo tenebroso de asaltos, armas y viajes legales (e ilegales) de ida y vuelta a los Estados Unidos. Mientras tanto Lorena estudiaba Medicina en la universidad. Años después, cuando Lorena se acababa de graduar de doctora, se enteró que María Antonieta estaba ingresada con el diagnóstico de SIDA, en el mismo hospital donde ella trabajaba. Fue a verla. Hablaron, largo y tendido. Lorena trató de darle consuelo. Pero algo había cambiado en su mirada, en sus gestos; ya no era la misma María Antonieta que Lorena conoció. En esa ocasión María Antonieta le pidió un abrazo a Lorena, pero ésta se negó. Tuvo miedo (quizás injustificado, quizás no).Tuvo miedo  que María Antonieta, tomando en cuenta sus antecedentes criminales, tratara de puncionarla con una aguja infectada y la contagiara del VIH. Lorena salió caminando de prisa dela  habitación del hospital, asustada y contrariada. Dos días después María Antonieta murió y Lorena lloró amargamente. “Pude haber sido mejor. Pude haberla abrazado; ella era mi amiga”,  pensó Lorena.

Pero el suceso que mortificaba mortalmente el corazón de Lorena, era uno que ocurrió en 1989, cuando entró a estudiar su primer año de Medicina. Trataré  de contarles los hechos tal y como ocurrieron.

Ahora, ustedes y yo, caminaremos junto a una historia insana. En ésta los silencios serían irreprochablemente sagrados; pero la verdad también es sagrada y no debe callarse.

En el extranjero cuando la gente pensaba en El Salvador, invariablemente se resignaba a creer en un país en guerra civil. ¡Y ahí terminaba todo! La ignorancia foránea es un monstruo que masifica al ser humano; ¡qué saben los demás de los inagotables sucesos que ocurren en una ciudad, en la intimidad de una casa!…

Violeta de Hernández vivía en la casa 201 de la calle Circunvalación, en San Salvador. Era una mujer atractiva, sin hijos, de muy buen gusto al vestir y al hablar. Se consideraba a sí misma, después de cuatro años de matrimonio con el doctor Benjamín Eduardo Hernández, una buena ama de casa y una amante perfecta. Siendo una mujer estéril, su único temor era que Benjamín encontrara otra mujer que quisiera darle un hijo; ellos hablaban de adoptar un niño, pero en el fondo no querían eso; alguna esperanza guardaban.

Una casa en noviembre 2013-11-02 10.53.17 - copia

Violeta se entretenía por horas en el jardín, mientras la radio permanecía encendida en la misma emisora con la música que amaba. Más para tener alguien con quien conversar, en las extensas horas en que su esposo estaba en la clínica, que para agregar un poco de ganancia económica, pensó que sería bueno dar en alquiler una habitación que no usaban y que se mantenía vacía desde que se mudaron a esa casa, ésa que fue el obsequio de su padre cuando se casó con el médico. Esa casa era un lugar acogedor. Como un viejo guardián, como una enorme fogata deslumbrante, un árbol de fuego inauguraba la entrada; estaba cercada al frente por una reja barroca, tras la cual había un jardín de rosas al centro y veraneras a los costados; todos los cristales que daban al exterior estaban polarizados.

Una tarde de mayo de 1989, poco antes de que el sol se refugiara en la oscuridad, un dedo con la uña pintada de rojo toco el timbre de la casa. Violeta abrió.

-Buenas tardes. Vengo por lo del alquiler del cuarto.

Violeta, con la serena sonrisa que la caracterizaba, invitó a la joven con un ademán a pasar a la sala. Hablaron aproximadamente veinte minutos, durante los cuales Violeta se enteró de las razones que movían a la joven a buscar pupilaje y, con la mayor sutileza, de otros pormenores importantes. La joven era Lorena y tenía 18 años de edad.

Desde el primer momento ambas simpatizaron. Separadas sólo por unos cinco años de edad, tenían intereses en común (incluso uno insospechado e inexistente para entonces). Gustaban de tomar café juntas por las tardes y charlar de diversos temas, pero el favorito era el arte en general, ya que Lorena amaba el arte y Violeta era muy sensible a todo eso. Los fines de semana salían de compras al supermercado y más tarde al cine o a comer, éstos últimos con la compañía de Benjamín. Durante algunos meses formaron un trío amistoso que iba de un lugar a otro; Lorena al pasar los meses, se mortificaba al sentir una chispa de envidia por Violeta y una sórdida atracción por Benjamín; pero esos sentimientos los ocultaba eficientemente.

Al regresar a la casa, Lorena se encerraba en su habitación hasta el día siguiente. Estudiaba unos sesenta minutos, pero después se distraía mirando la llanura abierta e infinita, el paseo maravilloso y deseado (u obligado); frecuentemente asistía a ese lugar inmenso que aún no había terminado de conocer: la llanura…  Así es como ella llamaba a su alma. Solía quedarse recostada en un sofá café y esponjoso, enredándose en sus memorias o en pensamientos que eran como engranajes sueltos. Lorena, cuando no había nadie que pudiera verla, lloraba con facilidad.

Es duro irse a la cama sola. El insomnio, como una criatura moribunda que se niega a abandonar la respiración, recurre cada  noche; se es consciente de los grillos y de las pequeñas manchas en las paredes y se siente el desesperado sabor del cansancio inútil. Por eso Lorena a veces sonreía levemente con la intención de no parecer desagradable; pero en ese acto hay quienes advertían su vulnerabilidad, especialmente Benjamín.

Benjamín, un médico de edad madura, con un número de pacientes regularmente abundante, era un buen esposo. El football y el boxeo, el álgebra y la lluvia, los rompecabezas, los crucigramas y el mar le interesaban; pero de pronto se le había agregado otro interés, secreto y turbador, pero deliciosamente inmoral: Lorena.

Una tarde de noviembre en la que él sabía que Violeta había salido a un salón de belleza, regresó a la casa. Entró silenciosamente y caminó hacia el jardín interior y vio el silencioso y extravagante espectáculo que quería: Lorena. Ella se encontraba sentada en una silla metálica, tenía una blusa rosada y escotada de los hombros y usaba una falda corta; con la espalda ligeramente encorvada y un pie sobre el asiento, se pintaba las uñas del pie desnudo y blanco, pequeño y perfecto, que junto a sus piernas y a sus muslos, era como una creación escultural helénica. Ella era lo que yo llamaría una mujer inocentemente sensual: se sentaba en algún lugar sin la menor malicia y quien la veía no podía ignorar tanta belleza, la abundante cabellera negra y su rostro delicadamente hecho.

Benjamín consideró que su esposa no volvería hasta dentro de un par de horas. Ese era el momento. Tenía que romper el incómodo sentimiento de fingir que Lorena no le gustaba y caminó hacia ella. Lorena irguió su espalda y bajo la pierna inmediatamente.

-Hola… No quería interrumpirte; pero he ensayado durante semanas unas palabras que quería decirte y ahora que te veo, por fin sola, he comprendido que las palabras empequeñecerían lo que estoy sintiendo…

Lorena, que lo escuchaba atentamente, sorprendida, advirtió que él la deseaba; sintió temor, pero también una inesperada satisfacción que no pudo ocultar. Trató de hablar:

-Mire, doctor…

-Vos tampoco tenés que usar palabras –interrumpió Benjamín, con voz baja-. Sólo son reiteraciones de lo que nuestros corazones ya saben.

Entonces sin esperar más, la abrazó y besó tiernamente. Lorena se resistió, lo empujó, pero sintió que sus brazos eran débiles; se olvidó de su amiga (¡deseó y consiguió olvidarse!) y sintió que el vacío, por donde caía cada noche, se desvanecía progresivamente. En pocos minutos Benjamín, lascivamente, la hizo suya sobre la grama del jardín que Violeta cariñosamente cuidaba.

Pasaron los días y Lorena dijo que tenía que irse e inventó una historia; había estado comportándose muy esquiva y ya no miraba a los ojos. Violeta no era tonta  y ya sospechaba algo; pero fingía no darse cuenta y lo hizo bien. Por la noche Lorena se despedía con una maleta en la mano y Violeta pensó que era mejor dejar las cosas así y la despedía deseándole buena suerte. Benjamín, por su lado, se refugiaba en su cuarto de estudio y mientras sentía dolor trataba de convencerse de que ya no la deseaba, y de que otra infidelidad no tenía que repetirse.

Sin embargo, el destino se empeñó en no dejar las cosas así y al momento que Lorena salía se escucharon fuertes detonaciones y ráfagas  de  armas  de gran  calibre.  Era, insisto, noviembre de 1989 y la guerrilla del FMLN y la Fuerza Armada salvadoreña habían empezado a combatir a gran escala en las entrañas de San Salvador. Lorena volvió a la casa, asustada y llena de confusión. En un momento los tres se encontraron en la sala escuchando las noticias, asombrados. La radio oficial  condenaba el ataque subversivo y aseguraba que la situación sería controlada; la radio clandestina pregonaba y preconizaba una gran victoria.

La presión fue demasiada para Violeta y esta mujer serena y segura de sí misma estalló en nervios. Benjamín le prescribió hipnóticos y reposo. Violeta durmió rápidamente.

El cinismo y la traición tienen una impulsiva manera de comportarse. Benjamín y Lorena, como separados e indiferentes de lo que pasaba en la fracturada capital, subieron juntos a la habitación que siempre debió permanecer vacía y se entregaron a la pasión, a la fogosa y deliberada pasión.

Violeta soñó con un millón de pájaros negros que venían a comerse las hojas de los árboles y luego con un abismo húmedo y selvático, en el que un león copulaba con una pantera negra y después sintió que se asfixiaba y despertó violentamente, sudorosa y sintiendo celos y odio. Se levantó. Caminó hacia el dormitorio de Lorena, de una forma automática, y acercó el oído a la puerta:   escuchó lamentos femeninos de satisfacción que inducen a la lujuria, pero que a ella le despertaron una idea abominable. Regresó a su dormitorio; abrió un cajón del tocador y sacó una pistola, la examinó y comprobó que estaba cargada y se dirigió otra vez hacia la habitación de Lorena.

Afuera, en la torcida calle, el tiroteo arreció. Violeta recordó con energía su adolescencia, cuando iba al cuartel con su padre, un militar ya retirado, y jugaba con armas y afinaba la puntería. Sintió, al escuchar los aviones disparando, al casi percibir las vibraciones de las explosiones, al oír las botas militares y las ráfagas interminables, que el mundo estaba terminando para todos y especialmente para ella. Ya todo era oscuridad y crueldad en los alrededores y también en su corazón. Sintió que matar y morir era ya lo más natural y cotidiano en el mundo y abrió de golpe la puerta para ver los cuerpos desnudos. Les apuntó, mientras ellos, con ojos de sorpresa y después de terror, la observaron sin decir una palabra. Violeta tenía odio en los ojos y les gritó claramente y sin balbucear:

-He creído tener una amiga. He creído ser eficaz. He creído tener un amor interminable. He creído muchas cosas; ahora creo muchas otras y todas las anteriores han muerto.

Inmediatamente disparó contra ellos hasta descargar el arma. Y a nadie le importó, porque las balas que explotaron dentro de la casa se confundieron con las balas que explotaban en la infartada calle. Violeta los vio agonizar…  Inmóvil, como perdida en un delirio sereno y esquizofrénico, escuchó los últimos estertores…   Un minuto después despertó de su odio y se echó a llorar amargamente sobre los cuerpos…

Luego corrió desesperadamente y llamó a su padre para contarle lo que había sucedido. Su padre, después de darle algunas instrucciones, se encargó de sacarla del país con la mayor prisa posible.

La empleada doméstica de la casa, un par de minutos después, subió a la habitación  y encontró los cuerpos desangrados. Benjamín había fallecido; pero Lorena aún respiraba. La empleada doméstica llamó a la Cruz Roja. Sacó, bajo las órdenes y con la ayuda de Violeta, los cuerpos a la calle. De esta manera Lorena fue llevada a la Emergencia del Hospital Rosales, en donde fue intervenida quirúrgicamente; luego pasó a Cuidados Intensivos, en coma, con respiración mecánica, catéteres en la nariz y los miembros superiores, drenos en el abdomen y alimentación parenteral.

Benjamín, por su lado, fue contado como una baja de guerra.

Violeta nunca más ha regresado a El Salvador y no se sabe nada de ella. La empleada doméstica desapareció, misteriosamente, un día después del sangriento hecho.

Después de dos semanas, Lorena pasó a otra sala de recuperación, ya consciente y notablemente mejorada, de donde salió, un mes más tarde y por fortuna, vivita y coleando.

Escrito por

Óscar Perdomo León

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Dibujo extraído de QUIERO+DISEÑO
Fotografía tomada por Óscar Perdomo León

 

FANATISMO. Fanatismo religioso y libertad de expresión

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El fanatismo es una inclinación desmedida y exagerada de una o varias personas hacia un tema en particular, lo cual es bueno si se usa de una manera positiva, como un músico, por ejemplo, que estudia 12 horas al día el piano, para convertirse en el mejor pianista del mundo. Pero el problema del fanatismo empieza cuando se le da a esa inclinación un punto destructor y fulminante contra las ideas y las acciones de los demás. Es decir, cuando se usa la violencia para aniquilar físicamente a los que no piensan como uno.

El fanatismo violento se ve principalmente en nuestros días en tres áreas grandes de la actividad humana: la religión, los deportes y la política.

Este día 7 de enero de 2015 tres hombres de negro y encapuchados irrumpieron en las oficinas del semanario francés «Charlie Hebdo» y, al grito de «Alahu al akbar» («Dios es grande»), empezaron a disparar con armas largas y sin discriminación a los empleados del semanario, asesinando a sangre fría  a 12 personas e hiriendo gravemente a otras cuatro.

El semanario Charlie Hebdo, fundado en 1992, cobró relevancia internacional al republicar en el año 2006 las caricaturas del periódico danés Jyllands-Posten sobre el profeta Mahoma; a raíz de ésto el semanario fue demandado por fuerzas islámicas francesas, acusándolo de injuriar a personas en razón de su religión, además de sufrir algunos atentados violentos.

Este acto de extrema violencia del 7 de enero, realizado por fanáticos religiosos, conlleva dos aristas en las que es bueno pensar.

1-La ética.

2-La libertad de expresión.

El fanatismo religioso musulmán, que (como otras religiones) cree que hay vida después de la muerte, se siente éticamente cómodo con matar a los que según ellos han ofendido a su dios, porque eso les dice el Corán. Y es que los que profesan el Islamismo tiende a creer palabra por palabra de lo que dice su libro sagrado.

Muchos de los cristianos del siglo XXI, en cambio, tienden a editar en su mente la Biblia, es decir, a tomar sólo las partes que por ética les parecen más respetables y menos primitivas; las partes de la Biblia que hablan, por ejemplo, sobre quemar vivos o apedrear, las apartan de su mente. Qué bueno que sea así.

La libertad de expresión, que debería ser uno de los tesoros más preciados de la humanidad, ha quedado nuevamente mancillada por la irracionalidad.

El crimen de quitar la vida a otro por diferencias de opinión nos lleva directo al medioevo, cuando la religión católica reinaba con todo el poder del dinero y de los ejércitos a su disposición. Pareciera como si el ser humano no hubiera evolucionado para nada siglo tras siglo.

Y al delito del asesinato hay que agregar otro crimen tan burdo como el primero: el de la falta de humor.

El sentido del humor nos hace relajarnos y entender que todo es relativo y que nada es tan importante o tan sagrado como para no ser objeto de crítica o de una broma. El sentido del humor nos abre la mente.

La caricatura es un arte muy difícil de hacer. Hay caricaturas que tocan el espectro político, religioso o deportivo y que nos dicen a veces mucho más que cualquier ensayo sesudo.

¡Qué saludable es para una sociedad el aprender a ser tolerante y reírse de otras y de sí misma!

Escrito por

Óscar Perdomo León

Fotografía tomada por

Óscar Perdomo León

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Artículo relacionado: DIOS ES UN CONCEPTO CON EL CUAL MEDIMOS NUESTRO DOLOR

SÓLO ESTA VIDA

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El mundo sin la música sería un infierno para mí. Y  para disfrutarla, sólo tengo esta vida.

El arte es alimento para la mente. Engrandece los corazones. Hace más nobles y educadas a las personas. Produce una comunicación casi mágica y bella. (Esto aplica tanto para quienes crean arte como para quienes lo consumen.)

No puedo pasar un sólo día sin escuchar música. Ella cubre toda mi mente y todo mi cuerpo, y es grande e infinita como el tempestuoso océano.

¿Qué sería este mundo sin la música? Un mundo así sería un infierno para mí.

Sólo esta vida tenemos. Por eso hay que vivir y disfrutarla, cada quien a su manera, pero sin dañar a otros. La felicidad es cada uno de los pasos que damos durante el día y la noche, y también el camino.

Sólo esta vida tenemos. No hay vida después de la muerte. Sólo tenemos esta vida. Eso de la inmortalidad del alma es un mito.

Sólo esta vida tenemos.

Amar lo que hacemos para vivir es la mayor alegría. Amar tu carrera, tu oficio, eso es vida. De ahí provienen la paz y la satisfacción.

El dinero, como casi todas las cosas, sólo da una felicidad momentánea. Sirve para construir, como también para destruir, según sea usado y entendido. La sabiduría popular dice que «da el que quiere, no el que tiene».

Pero sé que vos y yo, queremos dar.

El tener bienes materiales no es malo. Lo malo es que se valore a las personas sólo «con la vara de tenés o no tenés dinero». Yo creo más en ser auténtico y sincero con uno mismo.

«Be yourself, no matter what they say», dice Sting en su canción.

Creo en mirar a los demás por lo que son como personas, más allá de su educación, creencias religiosas o posesiones materiales.

Para la música, para el trabajo, para dar y recibir, sólo esta vida tenemos.

Escrito por

Óscar Perdomo León

Fotografía tomada por

Óscar Perdomo León

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NOTA. A cerca del adverbio de modo «sólo», quiero decir algo. Seguiré tildándolo, aun cuando la Real Academia Española (RAE) haya dicho que ya no debe tildarse. Pienso que esa decisión le ha restado belleza escrita a nuestro idioma. Me sorprendí (y decepcioné un poco) al ver, por ejemplo, que el libro de la celebración de los 40 años de «Cien años de soledad» ya venía con el adverbio «solo» sin tilde. Yo no creo saber más que la RAE; pero siento nostalgia de esa tilde cuando leo artículos y libros. Seguir escribiéndola no es un acto de rebeldía, es un acto de solidaridad con mi lengua materna.

DIBUJAR CON LETRAS

Poster 10 Literatura

Este día les presento en mi blog un breve, pero bonito texto de una amiga.

DIBUJAR CON LETRAS

Cuando se escribe para abordar cualquier tema, independientemente si es un artículo, prosa, reportaje o una carta (creo que ya nadie hace), es como dibujar con las letras los sentimientos que danzan dentro de uno, y que a veces hasta duelen, cuando pugnan por salir. Y no es difícil hacerlo cuando se logra el contacto adecuado entre lo que se quiere representar en el papel o la pantalla, el ojo que mira lo externo, incluso lo interno, y las letras que salen como deslizadas, suavemente, en un tobogán.

Para hacer un paisaje con todo eso, se debe de tener paciencia, entender que los escritos no se logran con excelencia al primer intento, y ser uno su juez más severo, para repetir las veces que sea necesario el trabajo en el que uno se embarca. Tampoco nos desilusionemos si no logramos acercarnos a la estatura literaria de un García Márquez, por ejemplo. Lo que sí podemos hacer, es realizar nuestro propio paisaje con las letras-pinceles que nos salen del corazón, del alma, y que ese cuadro e intentar llegar a lo profundo del sentimiento a quien o quienes va dirigido.

Si logramos que nuestros lectores o un lector, se identifique con nuestras ideas, debemos darnos por bien servidos, pues hemos logrado el cometido, es decir, hemos dibujado con letras nuestros sentimientos, nuestras vivencias, y nos han entendido, ya que el lector sintió empatía con el paisaje de letras que le presentamos. Intentemos ser paisajistas con pinceles de letras.

Tratemos de describir, al inicio, un pétalo de flor, una hoja de árbol, la pluma de una linda ave, lo que vemos en la carita de un niño, qué sentimos ante una nube de tormenta, una nube blanca, el sol, cómo suena la lluvia en una teja, y si conseguimos que quienes nos lean sientan, al menos, algo de lo que a nosotros nos estremece, digamos que hemos conseguido nuestro objetivo. Logramos conexión, empatía con quien ha descifrado el paisaje que le presentamos con las letras.

Escrito por

Ana Mercedes Miranda Morán

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COMO VEO EL MUNDO. Albert Einstein

ALBERT EINSTEIN

Albert Einstein (14 de marzo de 1879 – 18 de abril de 1955), uno de los científicos más famosos del mundo, nacido en Alemania, nos dejó no sólo su contribución al universo de la ciencia, sino también su visión del mundo y de la vida.

De su visión hay puntos muy importantes que rescatar. Y creo que el principal de ellos es su convicción de que estamos en este planeta para tratar de ayudar a nuestros semejantes. Esta es una cuestión trascendental en un científico, que debería usar sus conocimientos para mejorar la calidad de vida, espiritual y material, de la especie humana. Ésto nos lleva a un territorio de la moral y la ética que debería acompañar a todo ser humano. Y esta cuestión, trascendental como es, se podría extrapolar a cualquier actividad que los hombres y las mujeres realicen, ya sean aquellos carpinteros, médicos, abogados; o aquellas escritoras, biólogas, vulcanólogas, etc.

Otro punto interesante de Einstein es su tono de humildad, que en realidad, combinada con sus extensos conocimientos de física, nos revela su personalidad gigante. Él era un genio que sabía que un hombre es como una diminuta, microscópica, arena del mar, en el vasto universo, con todos sus sistemas solares y todas sus galaxias. Además, no sólo sabía mucho, sino que tenía la bondad de compartir sus conocimientos.

Otros puntos que hay que destacar de su visión del mundo es su ateísmo y, por supuesto, su no creencia en la vida después de la muerte. Einstein en algunas ocasiones usó la palabra «dios» de una manera metafórica, para expresar su admiración hacia el universo que somos nosotros mismos y todo lo que nos rodea. Ésto causó confusión entre las personas. Pero en diferentes cartas que Einstein escribió, explicó claramente sus puntos de vista. He aquí tres fragmentos de algunas de esas cartas:

«Por supuesto era una mentira lo que se ha leído acerca de mis convicciones religiosas; una mentira que es repetida sistemáticamente. No creo en un dios personal y no lo he negado nunca sino que lo he expresado claramente. Si hay algo en mí que pueda ser llamado religioso es la ilimitada admiración por la estructura del mundo, hasta donde nuestra ciencia puede revelarla.» (1)

«La palabra dios para mí no es más que la expresión y producto de las debilidades humanas, la Biblia, una colección de honorables pero aún primitivas leyendas que sin embargo son bastante infantiles. Ninguna interpretación, sin importar cuán sutil sea, puede (para mí) cambiar esto…» (2)

«Nunca he hablado con un sacerdote jesuita en mi vida y estoy asombrado por la audacia de tales mentiras sobre mí. Desde el punto de vista de un sacerdote jesuita, soy, por supuesto, y he sido siempre un ateo.» (3)

Para terminar les dejo este interesante video en donde se ha recopilado en parte el pensamiento de Albert Einstein.

COMO VEO EL MUNDO. Albert Einstein.

(Subtítulos en español.)

Para quienes no puedan hacer correr el video aquí en mi blog, pueden dar un clic en este enlace: COMO VEO EL MUNDO.

Escrito por

Óscar Perdomo León

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(1)- Extraído del libro «Albert Einstein: su lado humano», que consta de varias cartas escritas por él.
(2)-Fragmento de la carta escrita por Albert Einstein al filósofo Eric Gutkind, del 3 de enero de 1954.
(3)-Fragmento de una carta de Albert Einstein, enviada a Guy H. Raner Jr, el 2 de julio de 1945, en respuesta a un rumor de que un sacerdote jesuita lo había convertido.

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VÉRTIGO NEGRO. Canción y video

Óscar Perdomo León cierro los ojos

Esta semana les presento el video que hicimos mi esposa Érika y yo a una canción de mi propia cosecha: Vértigo negro.

VÉRTIGO NEGRO

Música y letra:
Óscar Perdomo León.
Voces y guitarras:
Óscar Perdomo León.
Cámara, guion y edición:
Érika Valencia-Perdomo
y Óscar Perdomo León.
Una producción de LA ESQUINA DE ÉRIKA Y ÓSCAR
y ÁRBOLESDEFUEGO.
http://erikayoscarlaesquina.com/
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Collage Vértigo negro Óscar Perdomo León

VÉRTIGO NEGRO
El frío
se me cuela hasta los huesos.
El calor
es un tizón sobre mi pecho.
La madrugada
cae
como un vértigo
negro,
giratorio,
sobre mis pupilas.
Tu ausencia
es mi única compañía.
Los olores de tu cuerpo
asaltan mi recuerdo.
El ocaso
es el índice
que señala mi herida.
Cierro los ojos
y siento mis latidos.
Recorro
mis arterias
como navegando
en calles inundadas
por huracanes
terribles.
Vértigo negro…
© Vértigo negro. Óscar Perdomo León.
El Salvador, América Central.
2014.

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Música relacionada.
NUESTRA MEMORIA. Óscar Perdomo León
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CREO. Óscar Perdomo León
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EN LA INTIMIDAD. Óscar Perdomo León
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ALMAS GEMELAS. Óscar Perdomo León
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SIN DECIR ADIÓS. Óscar Perdomo León
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TRES HISTORIAS. Óscar Perdomo León
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JOHN LENNON, UN MÚSICO INOLVIDABLE. If I fell, cover

Give teeth a chance: John Lennon.

Recuerdo que yo estaba en diciembre de 1980 en la fiesta bailable más importante de mi ciudad natal (que la hacen cerrando el parque San Juan y las cuatro calles que lo circundan) cuando uno de los grupos que tocaba -si mal no recuerdo era Fiebre Amarilla- anunció que John Lennon había sido asesinado por un demente. Me senté en una acera desconcertado, incrédulo, y uno de tantos jóvenes que andaba también en la fiesta me preguntó: ¿Quién es John Lennon? «¿En qué clase de mundo vivimos, en donde un loco asesina a un genio y pacifista, y un muchacho no sabe quién es un ex Beatle?», pensé.

Este 08 de diciembre de 2014 se cumplió el aniversario número 34 de la muerte de John Lennon, uno de los músicos más influyentes en la música pop-rock de la historia. Fue fundador de Los Beatles, uno de los grupos más revolucionarios de la música popular.

Durante su etapa Beatle compuso la mayoría de las canciones del grupo (Lennon: 84. 55 canciones; McCartney lo seguía de cerca con 73. 65; Harrison con 22. 15 y Ringo con 2. 7).

En su carrera post Beatle compuso algunas de las canciones más memorables de nuestra época, como «Imagine», que prácticamente se ha convertido en un himno por la paz alrededor del mundo.

Para hacerle un pequeño homenaje a John Lennon, les comparto esta grabación que hicimos mi amigo Arecio y yo de «If I fell», una canción escrita por Lennon y que pertenece al álbum de Los Beatles «A hard day´s night», de 1964.

Les suplico que perdonen nuestro inglés chapuceado.

IF I FELL

Cover

Guitarras, bajo eléctrico y batería: Arecio De León.
Voz  alta: Arecio De León.
Voz baja: Óscar Perdomo León.

Arecio y Óscar If I fell

Para quienes no puedan hacer correr el video en mi blog, lo pueden hacer dan un clic en este enlace: IF I FELL. The Beatles. Cover de Arecio y Óscar.

Texto:

Óscar Perdomo León

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Artículos relacionados:
DOS DE MIS LIBROS FAVORITOS: Beatlesongs y La vida de Los Beatles en imágenes.
UN ALUD INEVITABLE. Mi homenaje a Los Beatles.
EL OTRO LADO DEL ABBEY ROAD. George Benson.
ACROSS THE UNIVERSE. Una película de Julie Taymor.

EL RELOJERO CIEGO. Documental

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«El relojero ciego» es un documental de 1987 basado en el libro del mismo nombre, publicado en 1986,  escrito por Richard Dawkins, que trata de la evolución biológica a través de la selección natural.

¿Saben ustedes quién fue el reverendo William Paley y su contribución al creacionismo? ¿Saben ustedes qué es el cinturón bíblico de los Estados Unidos y su relación con el evolucionismo y el creacionismo? ¿Sabían que las huellas de dinosaurio (de casi 100 millones de años) del río Paluxy (Glen Rose, Texas) se hicieron famosas gracias a Roland T. Bird? Bueno, estas son algunas de las primeras preguntas que serán respondidas en este interesante documental.

Dawkins (1941, de nacionalidad británica) es etólogo, zoólogo y teórico del evolucionismo. El documental que veremos a continuación (producido por Jeremy Taylor and Richard Dawkins) y que ganó el Sci-Tech Award, como mejor documental de ciencia del año 1987, es narrado por el mismo Dawkins y está dividido en cinco partes.

Es estos tiempos de Internet y de acceso a una increíble cantidad de conocimiento, no está mal de vez en cuando escuchar a un científico, ¿no creen?

richard-dawkins-creationists-1c

Sin más preámbulos, los dejo con el documental (subtitulado en español).

Óscar Perdomo León

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EL RELOJERO CIEGO

 

Para quienes no puedan hacer correr el video aquí en mi blog, lo pueden ver dando un clic en este enlace: EL RELOJERO CIEGO

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TAMBIÉN LA LLUVIA. Una película de Icíar Bollaín

También la lluvia

«También la lluvia» es una película de 2010 dirigida por Icíar Bollaín y guion escrito por Paul Laverty. Fue seleccionada para representar ese mismo año a España en los Oscar. Fue rodada en Bolivia y gran parte de las escenas fueron hechas en la ciudad de Cochabamba.

Cuenta con las actuaciones especiales Luis Tosar y Gael García Bernal.

Icíar Bollaín

Icíar Bollaín, la directora de esta película, nació en España y  es también actriz.

El colonialismo que sufrió América después de la conquista, en este largometraje se muestra con un nuevo rostro, pero al ver el trasfondo de todo, se da cuenta uno que de alguna manera sigue vivo y que sigue siendo el mismo, es decir, un sistema para fastidiar a los más pobres.

Esta es una de esas películas que no deberíamos dejar de ver, por lo que, sin más preámbulos, les dejo aquí el enlace para que puedan verla.

Para poder ver esta película sólo den un clic al siguiente enlace: TAMBIÉN LA LLUVIA

Óscar Perdomo León

PERFORMANCE EN SAN SALVADOR, CONMEMORANDO A LOS CAÍDOS EN LA GUERRA. Fotografías y video

El color de la sangre jamás se olvida

Una performance es una especie de actuación teatral que se puede llevar a cabo en la calle u otros lugares y que busca causar sorpresa, asombro y reflexión en el público. Aunque conlleva un poquito de improvisación, en su planificación hay una búsqueda profunda de símbolos que resalten y expresen una idea filosófica o una denuncia social.

Para conmemorar la caída de tantos luchadores sociales en la guerra, que buscaban cambios positivos para nuestro país, la escritora (y ex miembro de los comandos urbanos de la guerrilla salvadoreña) Nora Méndez, ideó una performance muy interesante, la cual quiero compartir esta semana con ustedes.

La actividad se realizó el 11 de noviembre de 2014, fecha en que inició (en 1989) la «Ofensiva hasta el tope», en la cual la guerrilla penetró en San Salvador, para mostrar su fuerza y para presionar al gobierno salvadoreño para la reanudación del diálogo. Este año se han cumplido 25 años de esa acción armada.

Muchos fueron los caídos; entre los más recordados están los asesinados jesuitas de la Universidad Centroamericana UCA.

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Para entender mejor esta performance, dejaré que la misma Nora, con sus palabras e imágenes, nos lo explique.

(Todas las fotografías y las palabras que siguen, han sido extraídas de la página de Facebook El color de la sangre no se olvida y del muro de Facebook de Nora Méndez.)

Óscar Perdomo León

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EL COLOR DE LA SANGRE NO SE OLVIDA. Performance.

«Esta es una ofensiva contra el olvido. ¡Estamos alzados en arte!»

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«La fecha once de noviembre es numéricamente especial. Para los seguidores de las tendencias de la nueva era, significa sincronía espiritual, momento de desear, de pedir, de hacer realidad los sueños. La ofensiva guerrillera del 11 del 11 de 1989 tiene esa característica. La performance que armamos también, de una manera espontánea: 11 metros de tela, 11 involucrados, 11 del 11. Otros acontecimientos mundiales importantes que están relacionados con este número son: el cese de la segunda guerra mundial, el ataque a las torres gemelas de NY y la fecha del fin del mundo o cambio de era pronosticado por los Mayas.»

***

«El soundtrack de nuestra performance: «Tanta sangre que se llevó el río… Yo vengo a ofrecer mi corazón», de Fito Páez.»

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Centro histórico de San Salvador.

«La guerrillera, la fantasma porque nadie la ve, la loca que murió por amor y porque habla sola, en el Centro Histórico.»

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Centro histórico de San Salvador.

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Melissa Rodríguez.

«Melissa Rodríguez representó a todas las guerrilleras urbanas que murieron en 1989. Todas tenían entre 18 y 21 años, todas eran flacas y tenían un rostro angelical. Todas se casaron con la muerte.»

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«Seda y botas guerrilleras. Es el look Prudencia  Vanguardista (1) que le dimos a la imagen de la guerrilera urbana que murió en 1989.»

«Durante la performance El color de la sangre no se olvida, la modelo y actriz, Melissa, me dijo algo que me hizo reflexionar: «El día que la conocí, cuando presentaba su novela De seudónimo Clara, me di cuenta de algo cuando usted hablaba y lo hicieron sus compañeros comandos urbanos. Ustedes no son gente que yo haya visto en la tele y son muchos, muchos combatientes y gente que colaboraba así. Ustedes no lucharon por el poder, lucharon por el pueblo y porque querían en verdad cambiar las cosas».  Y sí, yo creo que la gente que no está en el poder es la que sigue queriendo de verdad cambiar esta vida.»

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Universidad de El Salvador.

«En la Universidad de El Salvador, escenario de persecución y muerte durante la guerra.»

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Plaza Gerardo Barrios, en San Salvador.

«Como no hay Monumento a la Matria ni Monumento al Río de Sangre que construye esta patria, tocó inventarlo. ¡Helo aquí!»

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Monumento dedicado a los mártires del 30 de julio, en la Universidad de El Salvador.

«Como tampoco hay Monumento a la Guerrillera Urbana caída en 1989, aquí está. Ese hoyo, como dijo un amigo, estaba esperando por mi vestido y su río de sangre.»

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Nora Méndez, al centro.

«Viví mis momentos retro, sí. El primero fue en la manera en que planifiqué la performance. Di datos equivocados de dónde andaría y comenzaría para evitar que los de la OIE le pasaran el informe a sus jefecitos y me arruinaran la fiesta. Actué como en la ofensiva, me guardé todo para mí hasta el último momento y con la gente de verdad que quiso ayudarme. Luego, cuando salí del conversatorio ya algo tarde de la UES, y me subí al bus para la casa, volteé a ver quién se subía detrás de mi. «No -dije- ya no te van a seguir como antes… para eso están las redes sociales».»

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Museo de la UCA.

«Lo que nos pasó en la UCA cuando hicimos la performance. Yo que entro y le digo a la actriz que se ponga al medio y aparece el Padre Jon Sobrino. Curioso veía y veía la cola y decía: «Yo que vestido así sólo he visto a un Cardenal, ¡y en Roma!».»

«La UCA nos recibió con los brazos abiertos. Nos invitaron a realizar de nuevo la acción en la conmemoración de los Mártires de la UCA que murieron a media Ofensiva en 1989.»

El color de la sangre jamás se olvida 12En el jardín de rosas de la UCA, lugar donde fueron encontrados la mayoría de cadáveres de los jesuitas, el 16 de noviembre de 1989.

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Capilla de la UCA.

«No vi el pop up (2) del Padre Ellacuría, pero siempre que paso por la capillita de la UCA lo recuerdo. Yo me sentaba a los pies de uno de esos árboles con un libro de economía a estudiar, pero el padre Ellacuría no me creía y siempre que pasaba se paraba a verme, sin decir palabra, y me hacía una ronda para ver si en verdad leía o tenía el libro al revés. Ese Padre me encantaba, por todo lo que de él leía y porque una vez alguien me dijo que teníamos la misma mirada: pequeña y extraviada.»

«Hay otros pop ups de los padres jesuitas. A la salida me encontré con el padre Martín Baró, a quien conocí en una comunidad llamada «El Paraíso» que está cerca del Ricaldone. Era el aniversario no sé cuánto de la comunidad (tierra tomada a la fuerza pues la propiedad privada no da tregua sin dinero) y yo andaba con mi guitarra cantando, para amenizar el asunto. El Padre Nacho comenzó a hacerme bromas por mi forma de tocar el sombrero azul, pues se toca «charranganeado» y con fuerza. Lo que yo no sabía es que él también cantaba y tocaba la guitarra y lo hacía para que se la prestara Luego de un rato entendí y lo reté. Se armó un concierto muy bonito, con la voz dulce del cura.»

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En la UCA.

«Amaneció el día con mi niña cantando y me fui corriendo a mi encuentro con las celebraciones de los mártires de la UCA.Ya les he contado que hasta hace 4 años recién conocí el lugar de la masacre? Sí, no me daban ganas de acercarme. Pero Elba Ramos me llamó una noche y mi amiga Suyapa me llevó otro día al recorrido, así, por casualidad. Hay unas plantitas cuyo tallo es rojo, como si se hubieran alimentado con su sangre, su amor, sus corazones. Es un lugar muy lindo, es un jardín.»

«El día de la performance en la UCA todo fue más íntimo. Una performance para los muertos, mis muertos de la UCA. Mientras Melissa yacía recostada en el pasto recordé que yo tengo otro gran muerto en esa tierra, se trata de Toño Dimas, que derramó su sangre entre los edificios de Ingeniería. Ahí estaba Toño también. Me fui bordeando esa parte de la Universidad para ver de lejos ese espacio, sólo verlo pero entré y puse el vestido sobre donde debió morir. A la salida, ya casi corriendo, no se qué me dió por comprar un mango verde y me sorprendió que nos reconocimos casi al mismo tiempo con la vendedora. ¿Qué se había? – me preguntó. ¿Verdad que no estaba en el país? Y ya le expliqué que sí y toda la cosa. – A mí quien me dijo que se había ido era aquel muchacho colochito que andaba con usted. Y otra vez el rostro de Toño Dimas apareció. Debo gritar, pensé, en el mismo lugar donde lo vi por última vez donde entonces él me gritaba que no me fuera en el bus, y grité: «Toño Dimas, el color de tu sangre no se me olvida».»

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Palacio Nacional.

«El único lugar visitado donde tuvimos problemas fue en El Palacio Nacional, dependencia de la Secretaría de Arte y Cultura. Mientras hacíamos la performance y tomábamos fotos, yo dirigía entusiasmada a la actriz: «Pateá a Colón, patealo duro, con cólera», ahorcá a la Reina, arañale la cara, sacale los ojos», y ternuritas por el estilo, pues soy muy Felini y Tarantina. Y en eso que sale un tipejo de las entrañas del Palacio, gritándome que estaba profanando a la Reina… jajajajajajajajajajajajajajjaajaja… Y esta bestia piensa que son santos y esta es una iglesia – me dije- mientras el otro vociferaba que nos iban a decomisar la cámara. Me puse a pelear con él pues no tenía ninguna autoridad sobre nuestras cosas. «Esto es arte, ¿no entiende?», le insistí, y el muy bruto me gritó encima de la cara «No me importa». Así estamos con estos jefecitos de la Secultura; no tienen cultura, no entienden de arte y se creen dueños del patrimonio de todos los salvadoreños.»

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«Pintura roja, pluma roja, tela roja, patria roja, memoria roja, estadísticas rojas.»

«Una performance alegre y dolorosa.»

«Un río de sangre recorre San Salvador…»

EL COLOR DE LA SANGRE JAMÁS SE OLVIDA

Para quienes no puedan hacer correr el video en mi blog, pueden dar un clic en el siguiente enlace: El color de la sangre no se olvida.

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(1) Prudencia Vanguardista: se refiere a Prudencia Ayala, escritora y activista social salvadoreña.
(2) Pop up: Ventana emergente; término usado especialmente en la web.